- La entidad atendió en 2025 a un total de 12.466 personas desde las parroquias y a través de sus diferentes proyectos y servicios, entre ellos 2.250 menores de edad
Santa Cruz de Tenerife, 26 de mayo de 2026. Las condiciones de vida de la población en general han mejorado levemente en los últimos años, sobre todo a raíz de la implantación de determinadas ayudas a los colectivos más vulnerables, como puedan ser el ingreso mínimo vital, el bono social o la subida del salario mínimo. Sin embargo, Cáritas Diocesana de Tenerife sigue constatando una “cronificación de la pobreza” en la provincia y “respuestas insuficientes” de las administraciones públicas.
Al igual que explicaba el Informe FOESSA Canarias, que se presentó el pasado mes de febrero en Las Palmas de Gran Canaria, “la exclusión persiste y se intensifica como un problema estructural”, lo que confirman las cifras que ha presentado Cáritas esta mañana en su Memoria Institucional de 2025, en un acto que se ha celebrado en el Seminario de La Laguna y que ha contado con la presencia del obispo nivariense, Eloy Alberto Santiago, y el director de Cáritas en Tenerife, Juan Rognoni. También se presentó la recién nombrada nueva subdirectora de la entidad, Olga Hernández.
La escasez de vivienda, la precariedad o carencia de trabajo, la soledad no deseada de tantas personas, especialmente de nuestros mayores, la marginalidad derivada de un amplio abanico de situaciones, la progresiva y cada vez mayor desigualdad social, etc, nos siguen en un panorama social que nos obliga a replantearnos qué estamos haciendo como sociedad. No en vano, según recoge su Memoria Institucional, Cáritas Diocesana de Tenerife atendió en 2025 a un total de 3.625 hogares y 12.466 personas (entre ellas 2.250 menores de edad), a través de los 17 arciprestazgos que conforman la Diócesis Nivariense y de los diferentes programas y proyectos que desarrolla.
Ello supone un 16,5% menos de personas beneficiarias que en 2024, pero se trata de una cifra que certifica que la exclusión es un fenómeno continuado en la estructura social y económica de las Islas, destacando como sus principales motores la falta de acceso a la vivienda y un empleo que ya no protege por su debilidad salarial frente al aumento del coste de la vida. Además, según los datos recogidos en la citada Memoria, muchas de estas personas llevan más de dos años acudiendo a alguno de los servicios ofrecidos por Cáritas, una tendencia que previsiblemente se mantendrá a lo largo de este 2026.
En palabras del director de la entidad, Juan Rognoni, “la precariedad se ha normalizado y deja a muchas personas a un paso de caer en la exclusión. Esta memoria muestra que el crecimiento económico no se ha traducido en cohesión social y que la vulnerabilidad se alarga en el tiempo”. Por eso, Rognoni insiste en “la necesidad de adoptar medidas políticas que miren al futuro con determinación y con voluntad de continuidad de las acciones, para afrontar problemas sociales graves en el Archipiélago, como pueden ser la falta de una vivienda digna”.
De hecho, en esta área de Vivienda e Inclusión Social, el año pasado Cáritas Diocesana de Tenerife acompañó a 3.522 personas, un 5% más que el ejercicio anterior. De ellas, 215 fueron atendidas en alguno de los ocho recursos alojativos para personas en situación de sin hogar que gestiona la entidad en las islas de Tenerife y La Palma, donde se proporciona cobertura de necesidades básicas y acompañamiento psico-socioeducativo y para la mejora de la empleabilidad. Del total de personas atendidas, 27 eran familias monomarentales (mujeres solas con hijos o hijas menores a su cargo).
En esta misma línea, los datos recogidos por Cáritas refrendan la tendencia al alza en los últimos años de las personas en situación de sin hogar atendidas por el proyecto de Unidades Móviles de Atención en Calle (UMAC), tanto en la isla de Tenerife como en La Palma. Así, en 2025 fueron acompañadas un total de 1.376 personas en situación de sin hogar, un 70% más que hace cinco años.
En esta línea de transversalidad de nuestras acciones, y respondiendo a nuestra misión como cristianos que conocemos quiénes son los “preferidos” del Señor, seguimos impulsando proyectos como “Base 25”, cuyo objetivo es prevenir el sinhogarismo y proporcionar alternativas habitacionales a personas y familias en situación de vulnerabilidad y exclusión residencial, acompañándolas en su plena inclusión social. “Base 25” atendió a 768 hogares y 1.887 personas el año pasado, entre las que había 527 menores de edad. Lo hizo con un equipo multidisciplinar, que asesora e interviene socio-jurídicamente y desde el empleo a personas y familias afectadas por desahucios y ejecuciones hipotecarias, entre otras.
Para este y otros proyectos desarrollados por la entidad, Cáritas Diocesana de Tenerife ha potenciado en el último año su equipo de apoyo psicoemocional, que cuenta con cinco psicólogas y que presta asistencia y acompañamiento no solo a las personas participantes, también a las personas que intervienen en los procesos, tanto técnicas como voluntarias.
Para Cáritas, “la salud mental es fundamental en el acompañamiento de cada persona, en un recorrido que debe ser de todos y todas”. La atención a las condiciones de vida y laborales de las personas, el respeto a su dignidad y la creación de espacios seguros y acogedores son pilares esenciales para garantizar el bienestar integral. Por eso, es necesario “fomentar una cultura del cuidado, donde cada trabajador y trabajadora sea valorado por su humanidad. La construcción de una sociedad más justa pasa por garantizar que nadie se sienta solo o desamparado en su realidad laboral y personal”.
Precisamente, en el Programa de Empleo de Cáritas Diocesana de Tenerife participaron un total de 1.173 personas, a través de sus dos líneas de acción. Por un lado, se atendió a 753 personas a través del proyecto insular en red “Barrios por el Empleo: Juntos más Fuertes” y a otras 420 en distintos Itinerarios de Inserción Sociolaboral desde el proyecto “Mila”. Del total de participantes acompañados, 434 personas recibieron formación profesional y/o complementaria y un total de 297 (el 25,3%) lograron la inserción. No obstante, las acciones para la mejora de la empleabilidad son un eje transversal de todos los programas y proyectos de la entidad, entendiendo que “el acceso al empleo es un elemento fundamental para la integración personal y familiar de las personas”.
Mientras, en las parroquias de la provincia de Santa Cruz de Tenerife fueron atendidas por Cáritas el año pasado un total de 7.458 personas, tanto la cobertura de sus necesidades básicas como talleres y acciones para la mejora de su calidad de vida. El resto, otras 5.008 personas, se beneficiaron de los distintos proyectos específicos que tiene la institución en la provincia.
En los 17 arciprestazgos que componen la Diócesis Nivariense, la labor de atención básica la realizan fundamentalmente personas voluntarias, que son el pilar sobre el que se sostiene Cáritas. Como recuerda Juan Rognoni, “para llevar a cabo este proceso de una manera mucho más comprometida y eficiente, resulta fundamental el papel que desempeña nuestro querido voluntariado, que es el que está al frente de tantas de nuestras acciones y que da sentido a lo que somos”. Por este motivo, Cáritas Diocesana de Tenerife puso en marcha en 2023 un Plan de Voluntariado para toda la Diócesis, “con la voluntad de sentar las bases de lo que necesita el voluntariado que llega a Cáritas y quiere desempeñar su labor generosa con nosotros, y cómo le podemos ayudar y seguir en esta tarea durante todo su proceso”. En total, durante 2025 contamos con 918 personas voluntarias (80% mujeres y 20% hombres), una cifra superior al año anterior, lo que ejemplifica el espíritu solidario y de entrega de la comunidad cristiana.
Una labor que también se hizo patente en el proyecto de “Emergencia Volcánica” de la isla de La Palma, que se ha ido reorientando después de cuatro años de atención básica a las familias damnificadas, para integrarse en los distintos proyectos en los que ya trabajaba Cáritas en la isla, especialmente en materia de empleo y vivienda. Además, se mantiene en activo el “Centro de Escucha San Camilo La Palma”, un servicio de atención y acompañamiento a personas que están pasando por una crisis personal o familiar, por una situación de sufrimiento, de confusión o desorientación en sus vidas. Desde el centro ya se han atendido a más de 25 familias, un servicio que está acompañado por un grupo de personas voluntarias que fueron formados desde el Centro de Humanización de la Salud, para tener las competencias necesarias y realizar esta formación desde la relación de ayuda y el counseling.
Otra de las líneas de trabajo más significativas que nació a raíz de la erupción volcánica fue la de acompañamiento a la soledad de personas mayores que perdieron su vivienda o fueron desalojados durante años, por lo que han tenido que tejer nuevas redes e iniciar una nueva vida en un entorno que no es el suyo. Para dar respuesta a este colectivo se puso en marcha el proyecto “Activa2” en Las Manchas y Los Llanos de Aridane, que el año pasado contó con 37 participantes y una veintena de voluntarias, cuya labor es fundamental para que estas personas mayores vuelvan a sonreír y a sentirse parte activa en la comunidad.
De igual modo, en su Programa de Mayores, Cáritas Diocesana de Tenerife atendió a 81 personas a través de sus dos centros de estancia diurna, ubicados en Santa Cruz y La Laguna, y del proyecto “Santa Luisa de Marillac”, en La Gomera, donde se trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas mayores y darles la visibilidad que merecen. Cáritas apuesta por el envejecimiento activo y por sensibilizar sobre las problemáticas que enfrentan los mayores, como la soledad, el edadismo o el aislamiento social, especialmente en el caso de aquellos en situación de mayor vulnerabilidad.
Igualmente, dentro del trabajo por el Derecho a la Salud se desarrolla el proyecto de desintoxicación y deshabituación alcohólica “Drago”, que atendió a 195 personas, de las cuales el 37% recibió el alta terapéutica.
Por otro lado, y en el marco de la economía solidaria, en agosto de 2016 se pusieron en marcha dos empresas para la inserción sociolaboral de los colectivos más vulnerables, “114 Espacio Creativo”, dedicada al diseño, las artes gráficas y el desarrollo de eventos; y “Buscándome las Habichuelas”, especializada en la producción y comercialización de productos agropecuarios ecológicos. Ambas continúan creciendo y diversificando sus acciones, aumentando además sus plantillas. No en vano, desde agosto de 2017 “Buscándome las Habichuelas” inició una nueva línea de negocio vinculada a la “ECOcina”, con la elaboración de envasados, conservas y caterings ecológicos. Además, participa en el programa Ecocomedores del Gobierno de Canarias y en el Proyecto GOSA (Grupo Operativo de Sostenibilidad Alimentaria) del Ministerio de Agricultura.
Mientras, en el área de Cooperación Internacional se desarrollaron tres líneas de trabajo: la educación para el desarrollo, en la que se enmarca la tienda de comercio justo “El Surco”, ubicada en La Laguna; las emergencias internacionales, donde se trabaja de forma coordinada con la Confederación Cáritas Española; y la cooperación para el desarrollo, a través de la cooperación fraterna con realidades específicas de los países del Sur.
De igual modo, la entidad sigue constatando la importancia de las migraciones y sus procesos de integración en la comunidad. De hecho, durante 2025, del total de personas que acompaña la entidad desde las atenciones de base y los proyectos específicos, las personas migrantes representaron un 63’9% (siendo el 58’8% mujeres y 41’2% hombres). No obstante, no se hace diferenciación en la atención y acompañamiento a las personas por origen, nacionalidad o situación administrativa, sino que se pone el foco en dar respuesta a las necesidades de cada persona, acompañando las especificidades individuales, también las derivadas de los procesos migratorios o administrativos.
Además, con el objetivo puesto en la transformación social, se llevan a cabo acciones como el proyecto “Construyendo Comunidad”, que pretende dar respuesta a las necesidades detectadas en los procesos de escucha a la población migrante, para fomentar su participación activa en la comunidad, mejorar la convivencia y prevenir la discriminación.
De igual modo, en el área de Movilidad Humana el año pasado se puso en marcha el proyecto “Ben”, un recurso de acogida, tipo hogar, para jóvenes migrantes ex tutelados de 18 a 25 años procedentes de la denominada ruta canaria. Dicho hogar está acompañado por un equipo de personas voluntarias, con el apoyo de los equipos especializados de la entidad.
Con respecto a los perfiles de beneficiarios en 2025, la mayoría de las personas atendidas fueron mujeres (en torno a un 65%), y a medida que se acerca el fin de la vida laboral se localizan situaciones de mayor vulnerabilidad. En concreto, las personas de entre 45 y 60 años representan casi el 60% de los beneficiarios de la acción de Cáritas. Por ello, Cáritas Diocesana de Tenerife plantea la “sistemática vulneración” y la “precarización de los derechos” de muchas personas que se atienden diariamente tanto en las parroquias como en los distintos programas y proyectos con los que cuenta la institución.
En el apartado económico, Cáritas Tenerife obtuvo unos recursos cifrados en 9.004.892,48 euros el año pasado, de los cuales 2.779.448,82 euros (un 30,87%) procedieron de aportaciones privadas provenientes de donantes particulares, fundaciones, empresas y las colectas parroquiales del primer domingo de mes; el resto, un total de 6.225.443,66 euros (el 69,13%) procedieron de recursos públicos. Del total de recursos obtenidos, el 92,58% (8.372.337,09) se destinó a la Acción Social y a los distintos proyectos y programas de la entidad. En este sentido, queremos agradecer especialmente el esfuerzo de y la aportación de las personas socias y donantes de la entidad (un total de 817 el año pasado) y de la comunidad cristiana a través de la colecta del primer domingo de mes, con el objetivo común de obtener recursos para poder mejorar nuestra labor de acompañamiento a los colectivos más vulnerables.
Desde las comunidades cristianas parroquiales, Cáritas Diocesana de Tenerife seguirá haciendo hincapié en que “las soluciones y alternativas frente a la exclusión no pueden limitarse a ayudas paliativas individuales o puntuales, sino que deben orientarse a la regulación del mercado de la vivienda y el empleo, que actúan como motores de la desigualdad en Canarias”. Como explica Juan Rognoni, director de la entidad en la provincia, “el desafío que nos propone esta memoria es la construcción de un nuevo pacto social que ponga a las personas en el centro y refuerce el Estado del Bienestar”. “Hacemos un llamamiento a la sociedad para que lleguemos a ser conscientes del papel que desempeñamos, para contribuir a hacer desaparecer toda causa de exclusión y luchar por un mundo más justo y más reflejo del Reino de Dios”, concluye Rognoni.
* Puedes consultar la Memoria completa en la web: www.caritastenerife.org

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