Entrevista a Chabela Moreira sobre la Fundación Diocesana de Enseñanza ‘Victoria Díez’: La formación del mañana

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Sede metropolitana de la Iglesia Católica en España, y preside la provincia eclesiástica de Sevilla, con seis diócesis sufragáneas.

Maria Isabel Moreira, más conocida como Chabela, ha publicado una completa investigación sobre la Fundación diocesana de Enseñanza ‘Victoria Díez’, fruto de su Trabajo de Fin de Máster en la Universidad Loyola Andalucía.

Chabela es profesora de Religión y colabora con las delegaciones diocesanas de Medios de comunicación, Juventud y Familia y vida; además, es esposa, madre y pertenece a la comunidad del Claret. Una mujer que cumple con el prototipo de laica que todo sacerdote quiere para su parroquia o todo delegado diocesano para su equipo.

Antes de entrar en materia es obligado preguntar, ¿cómo tiene tiempo para todo?

(Ríe) Yo creo que el Señor capacita y ayuda. Al final se saca tiempo cuando se quiere, es verdad que a veces tienes que sacrificar algo, pero cuando los tuyos ya saben que estás en esa misión, que es como yo me siento, llamada a evangelizar allí donde vaya, lo entienden. El Señor te ayuda siempre.

Hablemos de su Trabajo de Fin de Máster, ¿por qué un trabajo sobre esta Fundación con lo mal tratada que está últimamente la enseñanza concertada?

Cuando nos proponen hacer el TFM hablé con un amigo sacerdote, Manuel Jiménez. Él me recomendó hacerlo sobre esta Fundación que yo no conocía y me pareció muy interesante. Para empezar, me entrevisté con el gerente de la Fundación, José Luis del Río, que me facilitó los contactos y la documentación y me ayudó con todo lo que me hizo falta. Le agradezco el trato y la paciencia. También doy las gracias al Arzobispo, monseñor Asenjo, y al Obispo auxiliar, monseñor Gómez, que me atendieron amablemente. Ambos mostraron una gran preocupación por estos centros, ofreciendo una visión actual de la situación y reconocimiento que la educación es un compromiso de todos.

Y tras hacer este trabajo de investigación, ¿cómo definiría la Fundación diocesana de Enseñanza ‘Victoria Diez’?

La Fundación es un conjunto de centros católicos donde se trabaja, sobre todo y de manera trasversal, los valores cristianos. Eran centros vinculados a las parroquias, en los que han estudiado muchos sevillanos, que se han unido en una sola entidad que comparte el ideario, pero guardando sus particularidades. Además, se trata de colegios completamente actualizados: muchos son bilingües, aplican las últimas tecnologías, su profesorado está en formación permanente…

Siendo la oferta educativa tan diversa, ¿qué aportan estos colegios diocesanos a la enseñanza en Sevilla?

Lo primero, tal como recoge la constitución en el artículo 27, la persona tiene derecho a poder decidir la educación de sus hijos. Con la educación ofrecida en estos centros, los padres pueden estar seguros de que van a cubrir no sólo la parte académica, sino también la formación en valores cristianos. Al unirse estos dos conceptos, la educación de los niños se enriquece muchísimo. La existencia de estos centros, por tanto, permite a las familias compartir la fe en una nueva comunidad. Por ejemplo, como tradicionalmente eran colegios parroquiales, casi todos tienen la figura del párroco muy presente o celebran actividades y cultos en la parroquia. En mi opinión, esto no sólo enriquece a las familias, sino a la Archidiócesis en general.

A veces se relaciona la enseñanza concertada religiosa con cierto nivel adquisitivo, ¿se cumple este estereotipo en estos colegios?

En absoluto. Una característica que resaltaron todos los directores y directoras de los colegios diocesanos fue que estaban abiertos a todos. Algunos de ellos, como el Corpus Christi, cuentan con un elevado número de niños en riesgo de exclusión, que provienen de barrios marginales. Así, se les da una oportunidad para salir de esa vida.

Esto recuerda a las escuelas de D. Manuel Siurot o D. Manuel González, que, desde un punto de vista social, buscaban dar una oportunidad a aquellas personas que de otra manera no tendrían esta opción…

Por supuesto, el mismo nombre de la Fundación, la beata Victoria Díez, recuerda la lucha por la educación de una mujer fuerte. Victoria Díez fue una maestra laica católica, miembro de la Institución Teresiana, que sufrió persecución religiosa durante la Guerra Civil Española y terminó siendo asesinada. Durante sus años de maestra trabajó duro contra el absentismo, educó a mujeres trabajadoras y empleó métodos pedagógicos renovados. Su testimonio evidencia que la formación no va reñida con la religión, es decir, que la fe y la razón van unidas, se iluminan la una a la otra.

Las conclusiones de su Trabajo de Fin de Máster desprenden mucho optimismo a la hora del crecimiento y apuesta de estos colegios.

Así es, optimismo porque tanto directores, como docentes y familias están trabajando, dejándose la piel, para que mejorar cada día estos colegios y la formación que ofrecen. Personas cercanas, de fe, comprometidos y grandes profesionales que hacen que estos centros se sientan como una gran familia.

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