El Arzobispo preside el Vía Crucis de las Hermandades de Sevilla

Archidiócesis de Sevilla
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En la tarde del lunes, primer lunes de Cuaresma, se celebró en la Catedral de Sevilla el Vía Crucis de las Hermandades y Cofradías de Sevilla, con la imagen del Santísimo Cristo de la Expiración de la hermandad del Museo, presidido por el arzobispo de Sevilla, mons. Asenjo Pelegrina, acompañado por el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Manuel Soria, y el vicario de Vida Consagrada y director espiritual de la hermandad del Museo, Carlos Coloma.

El rezo del Vía Crucis fue aplicado por la persona, la salud y las intenciones del Papa Francisco. Los textos de las catorce estaciones del Vía Crucis fueron los escritos por el beato Juan Pablo II, en el año 1991, siendo las reflexiones las escritas por el arzobispo de Sevilla el año pasado.

Mons. Asenjo se dirigió a los fieles congregados en la Catedral, al finalizar el ejercicio del Vía Crucis: «Con gran piedad y fervor hemos acompañado al Señor en su camino hacia el Calvario – comenzó su reflexión el prelado sevillano- La contemplación del Santísimo Cristo de la Expiración estoy seguro que nos ha ayudado a penetrarnos de sus propios sentimientos, de su amor y obediencia al Padre hasta el heroísmo y de su amor hacia los hombres y mujeres de todos los tiempos necesitados de redención».

«La Cruz no es el signo de un fracaso- añadió- sino la forma de expresar, de un modo enteramente divino, el amor extremo con que Dios ama a los hombres. Jesucristo nos declaró su amor con el lenguaje de la cruz y nosotros no podemos proclamar y comunicar este amor sin utilizar el mismo lenguaje».

«Junto a la Cruz de Jesús estaba María, la Virgen fiel, que permanece en pie junto a su Hijo cuando todos se han marchado. – finalizó mons. Asenjo.- Que ella vele por los pobres y por los que sufren y sostenga con su intercesión maternal nuestra fidelidad. Que ella ayude a todos a vivir con hondura y autenticidad religiosa la Semana Santa, participando en las manifestaciones de la piedad popular y, sobre todo, en las celebraciones litúrgicas del Triduo Pascual, que son el memorial y la actualización de la Pascua del Señor».

Tras la finalización del ejercicio del Vía Crucis y antes de abandonar la Catedral, Carlos Coloma, dirigió unas palabras a Nuestra Señora de los Reyes y posteriormente se rezó la Salve.

Texto íntegro de la Conclusión del Vía Crucis

Galería de imágenes (Fotos de Miguel Ángel Osuna)

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