Inicio Blog Página 9

Homilía de Mons. Satué en las ordenaciones de José Francisco, Cristian y Huberto

0

Queridos hermanos y hermanas; queridos Cristian, José Francisco y Huberto:

Hoy es un día grande para vosotros y para vuestras familias; para nuestra Diócesis de Málaga y también para la de Mongomo, en Guinea Ecuatorial. Es un día precioso, no tanto por lo que nosotros hacemos, sino por lo que Dios ha hecho, por lo que realizará hoy y por lo que seguirá obrando en el futuro.

Dios realiza su obra

Vosotros habéis experimentado que Dios, como el artista más sublime, realiza su obra en vuestros corazones. Huberto, decías recientemente: «Dios siempre está ahí y te pone alrededor mediaciones, como los formadores, mis padres y mis compañeros del Seminario». José Francisco, al pedirme ser ordenado sacerdote, escribiste: «su poder se manifiesta en la debilidad, me sostiene hoy y da fuerzas». Y tú, Cristian, afirmabas: «Confío en la gracia que el Espíritu me concederá para llevar a cabo la misión. Siempre confiando en la gracia y no tanto en mis fuerzas».

Experimentar la acción de Dios nos mueve a la gratitud, a la alabanza y a la esperanza; pues Dios, que nos ha acompañado y salvado hasta el día de hoy, seguirá a nuestro lado, actuando en nuestro favor. Por eso, con el profeta, también nosotros podemos acoger confiadamente la promesa del Señor: «levantaré la tienda caída, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos, haré volver a los cautivos…». Y con el salmista cantamos: «El Señor nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto».

San Manuel González lo tenía muy claro. Él no pedía simplemente que fuéramos buenos pastores, ni siquiera que Dios nos ayudara a serlo. Él rezaba: «Haznos buenos pastores». Dios es quien nos hace buenos pastores. Por esta razón, Cristian, José Francisco y Huberto, después de vuestras promesas, os diré: «Dios, que comenzó en ti la obra buena, él mismo la lleve a término».

Dejadme, pues, que os plantee, queridos hermanos y hermanas, una primera pregunta: ¿Descubro y agradezco la obra de Dios en mi vida?

Una obra amorosa y artesanal

Dios realiza en nosotros una obra artesanal. No nos creó en serie, sino en serio. Y si se lo permitimos, nos va moldeando con amor, como el cariño de una esposa va moldeando la personalidad del esposo. La obra de Dios no es una imposición caprichosa; todo lo contrario: su amor despliega nuestros talentos, cura nuestras heridas y nos ayuda a abrazar humilde y responsablemente nuestras limitaciones. Por eso, poner la vida en sus manos, lejos de despersonalizarnos, multiplica nuestra alegría, nuestra libertad y nuestro amor.

Esta obra de Dios es artesanal en todo momento. No nos uniformiza; sino que, como buen educador, saca de cada uno lo mejor. Por tanto, cada diácono, cada sacerdote, cada obispo, aun compartiendo una misión común, aporta su propia riqueza: unos con un acento más institucional, otros más profético; unos con sabiduría más especulativa, otros más práctica; unos con sensibilidad social, otros más estética; unos subrayando el amor, otros la verdad. Así pues, la auténtica competencia entre sacerdotes no consiste en alcanzar lo que otro ha logrado, sino en permitir que la obra de Dios en nosotros nos haga crecer en santidad.

Esto no supone —como bien imagináis— que cada cual pueda dejarse llevar por sus caprichos. Significa que la obra de Dios es personal y que Dios no trabaja en ti para que te parezcas a otro, sino para que alcances tu mejor versión, para que se cumpla el sueño de Dios sobre ti.

En este sentido, os brindo una segunda pregunta: ¿Pongo mi vida en las manos de Dios con confianza o a regañadientes?

Una obra que reclama nuestra colaboración

La obra divina necesita nuestra humilde colaboración, para ponernos “a tiro”, de modo que el Espíritu pueda actuar. ¿En qué se concreta esta apertura? Ante todo, en abrir tiempos de calidad a la oración. La relación personal con Cristo es vital para cualquier bautizado o bautizada, pero mucho más para nosotros, llamados a vivir en celibato. El ministerio llena del corazón de los pastores y es fecundo para el pueblo cuando nuestro deseo de hacer el bien a los demás y nuestras prácticas piadosas se enraízan en una relación cordial, madura y constante con el Señor. Esta actitud de apertura debe mantenerse también hacia las mediaciones en las que Dios se hace presente y actúa.

Por eso, queridos José Francisco, Huberto y Cristian; queridos sacerdotes y diáconos: abrid cada día vuestro corazón a la gracia de Dios. Es una tarea diaria, como la de aquellos hebreos que recogían el maná, sabiendo que no podían comer hoy el pan recogido ayer. Del mismo modo, tampoco nosotros podemos vivir de renta. Hemos de recibir la gracia de Dios cada día: en las jornadas luminosas en las que creemos no necesitar a nadie, y en las noches oscuras en las que todo parece perder sentido. Cada día acojamos la gracia en el silencio de la oración, en el acompañamiento espiritual, en los hermanos sacerdotes y diáconos que comparten luchas y esperanzas, en tantas personas que son una caricia de Dios para nosotros y en el santo pueblo fiel de Dios, pues Él suele trasformar a los pastores desde las ovejas.

Recordad en este sentido, queridos hermanos sacerdotes y diáconos, que el ejercicio del ministerio no sólo es una obligación que nos desgasta. El servicio a los hermanos y hermanas, ante todo, alimenta nuestra espiritualidad y permite que la obra de Dios avance en nosotros y a través de nosotros. Por tanto, vivid intensamente vuestro ministerio: los diáconos, en el anuncio de la Palabra, el servicio del altar y la caridad; los sacerdotes, enseñando la Palabra, santificando en la liturgia y guiando la vida de la comunidad para que sea fiel al Evangelio. Vivid vuestro ministerio con una actitud de disponibilidad confiada a los planes de Dios. Os lo digo por experiencia, no por conveniencia en estos tiempos de cambios, en los que nos inquieta una llamada del obispado.

Os dejo una tercera pregunta: ¿Qué me falta y que me sobra para colaborar más responsablemente con la obra de Dios en mí?

Una obra que requiere discernimiento

Colaborar con la obra de Dios en nosotros, en nuestras comunidades y en el mundo exige discernimiento. Parafraseando el Evangelio, podemos decir que no se trata de repetir miméticamente ayunos o prácticas que otros realizan, ni de cerrar los ojos al vino nuevo que Dios ofrece en tiempos cambiantes. A vino nuevo, odres nuevos.

Cuando preguntamos a nuestros hermanos mayores, que vivieron en primera persona el Concilio Vaticano II, nos cuentan cómo ha cambiado la sociedad malagueña desde su ordenación y cómo la Diócesis y ellos mismos han tratado de convertirse, para responder a los nuevos desafíos de la época. Y no creo equivocarme si digo que los cambios que veréis vosotros —Huberto, José Francisco y Cristian— y vuestra generación serán aún mayores. Por eso, esta actitud de discernimiento será decisiva: para no dejarnos llevar por las modas mundanas de cada momento ni caer en el inmovilismo de quienes detuvieron su reloj eclesial en el Concilio Vaticano I, en los años 60 o en los 2000.

Cuarta y última pregunta: ¿Dedico tiempo de calidad a discernir, junto a otros, cómo ofrecer el vino siempre nuevo del Evangelio a nuestro mundo?

Conclusión

Concluyo ya. Que la Virgen de la Victoria interceda por todos, y especialmente por vosotros, José Francisco, Huberto y Cristian, para que, como Ella y con Ella, abramos de par en par el corazón y colaboremos para que Dios siga realizando su obra en nosotros, en nuestras parroquias y en nuestro mundo. Amén.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

Novena y actos para celebrar la fiesta de la Virgen del Carmen

0

La fiesta de la Virgen del Carmen, 16 de julio, es una de las fiestas marianas más esperadas del mes de julio. En estos días previos tienen lugar las novenas a la Madre y los cultos organizados en las parroquias por las hermandades del Carmen.

La parroquia de Nuestra Señora del Carmen del barrio malagueño del Perchel acoge, del 7 al 15 de julio, el ejercicio de la novena y la celebración de la Eucaristía en honor a la Madre marinera.

La predicación de la novena correrá a cargo de Juan Manuel Parra, sacerdote y canónigo de la Catedral, los días 7, 8 y 9; del 10 al 12 la llevará a cabo José Manuel Ferrary, sacerdote y deán de la Catedral; y del 13 al 15, el arzobispo emérito de Pamplona-Tudela, Francisco Pérez.

El miércoles 15 de julio, a las 23.30 horas, tendrá lugar la tradicional vigilia de oración y felicitación a Nuestra Señora del Carmen Coronada.

El jueves 16, día de la fiesta, a las 12.00 horas se celebrará en la parroquia la Solemne Función Principal de Instituto con la asistencia de la Armada Española. Durante toda la jornada, la Virgen permanecerá expuesta en devoto besaescapulario, con la celebración de la Eucaristía a las 9.00, 10.30 y 20.00 horas.

El sábado 18 de julio, saldrá a las 8.00 de la mañana la imagen de la Virgen en rezo del santo rosario hasta el Puerto de Málaga. La procesión marítima y bendición de la Bahía Malagueña tendrá lugar a las 10.30 horas y a las 12.00, el desembarco, rezo del ángelus y traslado hasta la Catedral, para celebrar la Solemne Misa Estacional, a las 13.00 horas. Por la tarde, a las 19.30 horas saldrá de la Catedral la procesión triunfal de regreso por las calles del centro de Málaga hasta el barrio del Perchel.

Eñ sábado 25 de julio, a las 19.30 horas, tendrá lugar en la parroquia del Carmen la sabatina en honor a Nuestra Señora del Carmen Coronada y la Misa de Acción de Gracias.

En Huelin
La Hermandad de Nuestra Señora del Carmen de Huelin trasladó en rosario de la aurora, el sábado 4 de julio, la imagen de la Virgen del Carmen hasta la parroquia de San Patricio en la que tiene lugar la novena desde el 8 al 16 de julio, a las 18.45 horas.

El jueves 16 de julio, durante todo el día, la Santísima Virgen del Carmen de Huelin estará expuesta en veneración de sus fieles y devotos, en la parroquia de San Patricio.

El sábado 18 de julio, a las 19.30 horas, el párroco, Gustavo Mills, quien también es director espiritual de esta corporación carmelita, presidirá la Eucaristía.

Encarni Llamas

«Damos gracias por tantas hermanas Carmelitas que nos han acompañado durante seis siglos»

0

El lunes 6 de julio, las hermanas carmelitas del Monasterio de San José, en calle Don Rodrigo, ponían rumbo a otros monasterios. Un Monasterio que, durante siglos, ha acogido a cuantas personas llamaban a su torno buscando una palabra de aliento. Con la misma acogida y sencillez se han marchado. Pocos días antes, compartían el rezo de vísperas y la presentación de un pequeño libro homenaje del sacerdote Alfonso Crespo «con motivo del III Centenario de san Juan de la Cruz y para dar las gracias a sus hijas que nos han acompañado durante seis siglos».

 

«Estamos celebrando un Año Jubilar con motivo del III centenario de la canonización de san Juan de la Cruz. Es un momento para agradecer a este gran místico todo lo que ha aportado a nuestra Iglesia», afirmaba Alfonso, «y entre sus aportaciones, nos ha dejado la fundación o reafirmación de conventos, siguiendo la estela de santa Teresa. Uno de dichos conventos es el de las Carmelitas Descalzas situado en calle Don Rodrigo, en Málaga, cuya fundación está vinculada a san Juan de la Cruz hace seis siglos».

Las hermanas de este convento acaban de trasladarse a otros y es que, «santa Teresa que era muy sabia, hubiese sido hoy una CEO de primera categoría, dejó muy bien escrito que, cuando un convento llegaba a un número determinado de religiosas, si no había nuevas vocaciones, se trasladaran a otro convento. Es por ello que, nuestras queridas monjas de calle Don Rodrigo se han trasladado a otro convento. Creo que es necesario agradecer todo lo que nos han aportado y, como un pequeño homenaje, pensé en comentar algunas poesías de san Juan de la Cruz, recordando así el III Centenario del Santo y para dar las gracias a sus hijas que nos han acompañado durante seis siglos».

“La música callada, la soledad sonora… ¡cuán delicadamente me enamoras!” es el título del comentario, en forma de librito, que el sacerdote Alfonso Crespo presentó en el Monasterio de San José el jueves 25 de junio, tras el rezo de las vísperas a las 7 de la tarde.

Un acto sencillo porque «el homenaje a la vida religiosa no necesita espectáculo. Se trataba de rezar juntos las vísperas y presentar después uno de los poemas de san Juan de la Cruz, “La noche oscura”, para hacer, desde él, una interpretación de lo que es el tránsito de dejar un monasterio e ir a otro. Se trataba de compartir un tiempo de oración y la despedida a una familia querida que se traslada de casa».

Mucho que agradecer a los monasterios de clausura en la Iglesia de Málaga. En palabras de Alfonso, «son presencia desde la ausencia. Es como decir, “tengo una protección que no me agobia, que no me invade, que no me atosiga con WhatsApp o con mensajes. Es la soledad, la música callada, el estar en segundo plano de alguien que reza por mí. La vida religiosa nos aporta la serenidad de valorar los momentos de oración bien programados, una oración que no mira hacia adentro, sino que se convierte también en petición para los de fuera. Nuestro pueblo, que es muy sabio, cuando tiene un agobio, muchas veces va a los conventos de clausura a pedir ayuda. En el fondo, recurrimos a lugares donde sabemos que somos acogidos y que su oración puede ayudar a nuestra vida, nuestras preocupaciones y a nuestras necesidades. Aporta, por tanto, esa oración continua por nosotros y aporta también el testimonio de una vida discreta y una vida fiel, entregada al amor que han descubierto y que es el amor de sus amores, el Señor».

El poema “Noche oscura” «es el poema menos comprendido de san Juan de la Cruz. Cuando tuve que estudiarlo, en mis años de estudio en Roma, me di cuenta de que era el poema más comentado, desde la psicología y desde la psiquiatría, pero también el menos comprendido. La noche oscura pensamos que es el momento en que se apagan todas las luces, pero ese poema nos invita a que miremos hacia adentro y descubramos que las crisis de la vida, las situaciones de la vida, pueden convertirse en una noche luminosa. Como dice san Juan de la Cruz, más clara que la alborada, porque toda noche es una purificación, un superar crisis y dificultades para llegar a una etapa, a un estado más alto de un objetivo fundamental, que es mi encuentro con el Señor. De tal manera que podríamos decir que, sin estas noches, yo no me encuentro con el Señor. Porque he vivido la noche, después puedo gozar la claridad que es el Señor».

Encarni Llamas

Huberto, Cristian y José Francisco, primeros diáconos y sacerdote ordenados por Mons. Satué

0

José Francisco Fernández Fuentes, Cristian Carrasco Sánchez y Huberto Owono Mbogo han recibido la ordenación de manos de Mons. Satué. El primero como sacerdote y los demás como diáconos. Son las primeras ordenaciones presididas por D. José Antonio como obispo de Málaga.

Homilía de D. José Antonio Satué en las ordenaciones
El obispo emérito D. Jesús Catalá, junto a decenas de sacerdotes de todos los puntos de la diócesis han concelebrado la Eucaristía en la que estos tres jóvenes recibían las sagradas órdenes en la Catedral de Málaga. El coro de la parroquia de Alhaurín el Grande, en la que ha servido este último año José Francisco como diácono, se encargó de los cantos de la celebración.

Antes de la homilía del Obispo, el hasta ahora rector del Seminario, Juan Manuel Ortiz Palomo, llamó a los candidatos a las órdenes y los presentó al Obispo exponiendo que, tras el proceso de formación y consulta realizado con ellos, daba testimonio de que eran considerados dignos para recibir el orden.

En su homilía, que pueden leer íntegra aquí, D, José Antonio comenzaba felicitando a D. Jesús Catalá por sus bodas de oro sacerdotales en el día anterior y continuaba afirmando que «hoy es un día grande para vosotros y para vuestras familias; para nuestra Diócesis de Málaga y también para la de Mongomo, en Guinea Ecuatorial. Es un día precioso, no tanto por lo que nosotros hacemos, sino por lo que Dios ha hecho, por lo que realizará hoy y por lo que seguirá obrando en el futuro».

«Experimentar la acción de Dios nos mueve a la gratitud, a la alabanza y a la esperanza; pues Dios, que nos ha acompañado y salvado hasta el día de hoy, seguirá a nuestro lado, actuando en nuestro favor. Por eso, con el profeta, también nosotros podemos acoger confiadamente la promesa del Señor: “levantaré la tienda caída, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos, haré volver a los cautivos…”. Y con el salmista cantamos: “El Señor nos dará la lluvia y nuestra tierra dará su fruto”», añadía el pastor malacitano, quien recordaba también las palabras de un santo Obispo malacitano, san Manuel González, quien «lo tenía muy claro. Él no pedía simplemente que fuéramos buenos pastores, ni siquiera que Dios nos ayudara a serlo. Él rezaba: “Haznos buenos pastores”. Dios es quien nos hace buenos pastores. Por esta razón, Cristian, José Francisco y Huberto, después de vuestras promesas, os diré: “Dios, que comenzó en ti la obra buena, él mismo la lleve a término”».

Varias preguntas planteó Mons. Satué a los presentes en la ordenación, laicos, religiosos y religiosas, diáconos y sacerdotes: «¿Descubro y agradezco la obra de Dios en mi vida?», «¿Pongo mi vida en las manos de Dios con confianza o a regañadientes?», «¿Qué me falta y que me sobra para colaborar más responsablemente con la obra de Dios en mí?» y «¿Dedico tiempo de calidad a discernir, junto a otros, como ofrecer el vino siempre nuevo del Evangelio a nuestro mundo?».

«Dios realiza en nosotros una obra artesanal. No nos creó en serie, sino en serio», afirmaba, «y si se lo permitimos, nos va moldeando con amor, como el cariño de una esposa va moldeando la personalidad del esposo. La obra de Dios no es una imposición caprichosa; todo lo contrario: su amor despliega nuestros talentos, cura nuestras heridas y nos ayuda a abrazar humilde y responsablemente nuestras limitaciones. Por eso, poner la vida en sus manos, lejos de despersonalizarnos, multiplica nuestra alegría, nuestra libertad y nuestro amor».

«El ejercicio del ministerio no solo es una obligación que nos desgasta. El servicio a los hermanos y hermanas, ante todo, alimenta nuestra espiritualidad y permite que la obra de Dios avance en nosotros y a través de nosotros. Por tanto, vivid intensamente vuestro ministerio: los diáconos, en el anuncio de la Palabra, el servicio del altar y la caridad; los sacerdotes, enseñando la Palabra, santificando en la liturgia y guiando la vida de la comunidad para que sea fiel al Evangelio. Vivid vuestro ministerio con una actitud de disponibilidad confiada a los planes de Dios. Os lo digo por experiencia, no por conveniencia en estos tiempos de cambios, en los que nos inquieta una llamada del obispado», insistía D. José Antonio.

Tras la homilía, el Obispo de la diócesis interrogó primero a los ordenandos como diáconos y después al candidato al sacerdocio, sobre su voluntad de consagrarse al servicio de la Iglesia, vivir el celibato y asumir sus responsabilidades ministeriales, y ellos prometieron obediencia y respeto al Obispo actual y a sus sucesores.

 

Siguiendo el ritual de las ordenaciones, los tres candidatos se postraron rostro en tierra, en señal de humildad y entrega, mientras la asamblea cantaba las letanías de los santos y pedía su intercesión; después el Obispo les impuso las manos y rezó la plegaria de ordenación para los diáconos y la oración consecratoria para el sacerdote, tras lo que todos los sacerdotes impusieron también sus manos en la cabeza del nuevo sacerdote, José Francisco.

Los sacerdotes padrinos de los 3 recién ordenados les ayudaron a revestirse con la estola diaconal y la dalmática (a los diáconos) y la estola y la casulla (al sacerdote).

A los diáconos, el Obispo les entregó el libro de los Evangelios recordándoles su misión de proclamarlo y enseñar con el ejemplo, y al sacerdote le ungió las manos con el Santo Crisma, consagrándoselas para bendecir y ofrecer el sacrificio eucarístico. También le entregó las ofrendas (el pan y el vino, la patena y el cáliz) como símbolo de su nueva misión de celebrar la Eucaristía.

El rito concluyó con un abrazo de paz, dándoles la bienvenida, a unos al diaconado y al otro al sacerdocio, y un cálido aplauso de todos los presentes.

La Eucaristía continuó su desarrollo, comenzando en ella, los recién ordenados, su servicio.

Tras la celebración litúrgica, los cientos de fieles llegados desde los pueblos y parroquias en los que estos jóvenes han desempeñado su labor pastoral en los últimos años, se acercaron a saludar y dar la enhorabuena a sus nuevos servidores del Evangelio.

Encarni Llamas

La Misión diocesana en Venezuela ofrece su ayuda

0

La Misión presta ayuda material, oración y acogida a los damnificados del terremoto.

El sacerdote misionero malagueño Juan Manuel Barreiro cuenta cómo se está atendiendo en la zona a algunos damnificados que han sido desplazados por el gobierno, y las ayudas de bienes básicos que se están recogiendo para atender las necesidades más urgentes. A las pocas horas de los sismos, el 24 de junio, el misionero Juan Manuel Barreiro, actualmente el único sacerdote malagueño en la misión que la diócesis tiene en Venezuela, compartía cómo habían sentido los temblores. La distancia con el epicentro de los terremotos protegió la zona en la que esta misión se encuentra.

Ocho días después del desastre, la Misión Diocesana se ha convertido en una red de solidaridad. Juan Manuel Barreiro cuenta que «se respondió con generosidad y muchos pusieron su confianza en nosotros, la Iglesia Católica, que ofrecimos la sede de Cáritas como Centro de Acopio. Aquí en Morichalito, en tres dias escasos colectamos 1.300 kg de insumos (alimentos secos, enlatados, brics, útiles de limpieza, ropa, calzado, sábanas, toallas, cobijas, insumos médicos varios…). La otra parroquia, de Santa Rosalía y Las Bonitas, lleva sus donaciones a Cáritas Arquidiocesana de Ciudad Bolívar y Caicara del Orinoco tiene previsto llevar también allí este lunes lo recogido. En Cáritas Parroquial de San José Gregorio Hernández se ha contado con la ayuda de un gran número de voluntarios, incluidos niños y jóvenes, que han puesto su granito de arena para la captación de todas las donaciones. Es importante resaltar que este trabajo se logra gracias a la unificación como hermanos. Se ha recolectado más de una tonelada de ropa, calzado, alimentos, medicinas y artículos de higiene personal. Y agradecemos también el apoyo de la empresa CVG Bauxilium, así como al señor Eurea por el transporte que llevará la carga hasta Cáritas de Ciudad Bolívar».

Pero no solo se está enviando material, también esta zona se ha vuelto hospital de campaña para los damnificados por los terremotos. «En Ciudad Bolívar, el Gobierno ha desplazado a algunos damnificados por los sismos en el Litoral, y los están atendiendo Cáritas Arquidiocesana», cuenta Barreiro. Y, lo más importante, la celebración de numerosas vigilias de Oración, Adoración al Santísimo, Eucaristías con la intención especial «por diversas necesidades: En tiempo de calamidades y tribulación. Para evitar terremotos. Por los damnificados y los que sufren tribulación”. Además, se aprovechan las sesiones de catequesis para tratar la situación que se está viviendo en el país, así como animar a la cooperación de todos para hacer llegar la ayuda.

¿Cómo va a ser la redacción del próximo Plan Pastoral 2028-2033?

0

En la Asamblea Diocesana celebrada el 20 de junio se dio a conocer el documento: «Diseñamos juntos el Plan Pastoral», que contiene la fundamentación para dotar a la Diócesis de un Plan Pastoral, así como un esquema de calendario para su redacción a lo largo de los dos próximos cursos.

El documento de 10 páginas, que fue dado a conocer a través de una dinámica presentada por Patxi Velasco Fano y Unai Quirós, afirma que, «renociendo nuestras posibilidades, pero también nuestras limitaciones, resulta conveniente elaborar un plan pastoral diocesano en el que participe todo el Pueblo de Dios».

El texto continúa afirmando que «contar con un plan pastoral puede ayudarnos a orientar mejor nuestros esfuerzos evangelizadores. Así evitaremos que la acción misionera y pastoral de nuestras parroquias, movimientos y comunidades dependa únicamente de iniciativas aisladas o de costumbres heredadas que quizá ya no responden a las necesidades actuales», y señala dos motivaciones principales para su redacción:

En primer lugar, la necesidad de «responder desde el Evangelio a los numerosos desafíos que presenta el mundo actual» y, en segundo lugar, «expresar y hacer realidad la unidad de misión de toda la Iglesia».

El texto invita a todas las instituciones y realidades de la Iglesia (parroquias, movimientos, comunidades…) «a la necesaria conversión pastoral a la que la Iglesia está llamada en nuestro tiempo (cf. EG 25-33)».

Hacia el Plan Pastoral 2028-2033

Siguiendo la fundamentación teológica que ofrece en su primera parte y «teniendo especialmente presentes las enseñanzas que el papa León nos ha dejado durante su reciente visita a España», el documento propone elaborar, «a lo largo de los próximos dos años, un Plan Pastoral que sirva de guía para la misión evangelizadora de nuestra Diócesis durante los cinco años siguientes».

Según el calendario orientativo que propone el documento, el Consejo Pastoral Diocesano se encargará este verano de realizar la preparación y organización práctica del proceso para el curso 2026-2027. En este primer año de preparación se propone realizar un acercamiento a la realidad actual de la provincia de Málaga y la ciudad de Melilla, analizando la situación presente, reflexionando sobre su posible evolución «teniendo en cuenta la realidad del clero, la vida consagrada y los fieles laicos», definiendo la estructura general del futuro Plan Pastoral e identificando los ámbitos prioritarios en los que queremos centrar nuestra atención.

La reflexión realizada durante el curso 2026-2027 se concretará a lo largo del 2027-2028 identificando estrategias pastorales que respondan a la realidad y a los desafíos que tenemos por delante, redactando propiamente el Plan Pastoral y concretando los medios y modos de seguimiento que faciliten su puesta en práctica.

El documento, que puede descargarse en este enlace, es una llamada a toda la comunidad cristiana malagueña a implicarse, cada uno desde su carisma, en el proceso sinodal que la Diócesis ha emprendido junto a la Iglesia Universal, recordando que el futuro Plan Pastoral, «debe nacer de la participación de todo el Pueblo de Dios y convertirse en una expresión concreta de nuestro deseo de caminar juntos».

Antonio Moreno

El Papa convoca a un encuentro sobre la familia con motivo del décimo aniversario de la Amoris Laetitia

0

El Papa convoca a un encuentro sobre la familia con motivo del décimo aniversario de la Amoris Laetitia

El pasado 19 de marzo, el papa León XIV convocó a los jefes de las Iglesias Católicas Orientales sui iuris y a los presidentes de las Conferencias Episcopales a un encuentro con motivo del décimo aniversario de la Amoris Laetitia.

Este, que se celebrará en el Vaticano del 7 al 14 de octubre, lleva por lema ‘Anunciar el Evangelio con las familias de hoy’ y nace con el fin de “proceder, en un clima de escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy, a la luz de la Amoris Laeititia y teniendo en cuenta lo que se está realizando en las Iglesias locales”. Además, el Santo Padre ha explicado que durante el encuentro participarán algunas familias invitadas a compartir su propia experiencia: «Su presencia es esencial; sin embargo, espero que todos los que asistan se preparen escuchando atentamente y aportando la experiencia de las familias de sus Iglesias».

Precisamente para preparar esta cita, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y la Secretaría General del Sínodo publicaron ayer, 6 de julio, un itinerario temático que permita a los asistentes realizar un trabajo previo al encuentro y favorezca especialmente la escucha de las familias en las iglesias locales. No en vano, como recoge este documento en línea con el Magisterio reciente, “las familias no son solamente destinatarias de la acción pastoral de la Iglesia, sino sujetos de su misión”.

Cinco claves

Los temas propuestos en el itinerario temático son cinco: ‘Las familias de hoy: realidad, belleza y desafíos’; ‘Los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial’; ‘La vida matrimonial. Los primeros años de matrimonio: un tiempo decisivo’; ‘En las dificultades de la vida: acompañar y apoyar’; y ‘Las familias cristianas, sujetos de la misión de la Iglesia’.

Siguiendo este camino pastoral la Iglesia busca discernir “hacia qué dirección nos está guiando hoy el Espíritu Santo, para reconocer, sostener y promover lo que Él ya está obrando en las familias”.

De esta forma, el punto de partida del encuentro será una visión sobre la realidad familiar “iluminada por el Evangelio y radicada en Cristo”. En este sentido, se buscarán testimonios e iniciativas que evidencien cómo en la familia el amor “toma forma en la cotidianidad junto a las fragilidades que a menudo la atraviesan”.

A continuación, se propone escuchar a los jóvenes y acompañarlos en el descubrimiento del valor del matrimonio. “Los jóvenes -señala el itinerario- están en la búsqueda del sentido, de testimonios -parejas fieles y creíbles- y de personas capaces de escucharlos y ayudarlos a descubrir la belleza y la promesa del matrimonio cristiano”.

En tercer lugar, se centra en los primeros años de matrimonio, momento que el documento describe como “un tiempo decisivo”. Según el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida estos años “requieren una atención específica”, ya que se trata de una fase “particularmente importante para consolidar el vínculo conyugal y enfrentar juntos los cambios que conllevan el inicio de la vida familiar”.

Otro de los puntos sobre los que trabajar hasta octubre es cómo acompañar a las familias en situaciones complejas. Al respecto, el itinerario añade que “también el fracaso, la fragilidad, la distancia entre lo ideal y la realidad, y la complejidad de las situaciones se convierten en lugares donde reconocer la obra de la gracia de Dios y acompañar a las personas con respeto, paciencia y esperanza”.

Finalmente, el documento concluye invitando a considerar y a valorar la familia como “sujetos de la misión de la Iglesia”. Precisamente, san Pablo VI ya defendió en la Humanae Vitae que “los mismos esposos se convierten en guía de otros esposos”. Así, en un mundo que cambia rápidamente, “la contribución de las familias a la misión de la Iglesia es más necesaria que nunca para apoyar un aprendizaje del amor duradero, con los beneficios que esto genera para la vida personal, eclesial y social”.

Cada uno de estos puntos de reflexión vienen, además, acompañados de una serie de preguntas que buscan alimentar el debate en los grupos de trabajo previos al encuentro.

The post El Papa convoca a un encuentro sobre la familia con motivo del décimo aniversario de la Amoris Laetitia first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Virgen de Consolación. Iglesia de Nuestra Señora de Consolación (Sevilla)

0

Virgen de Consolación. Iglesia de Nuestra Señora de Consolación (Sevilla)

En la iglesia de Nuestra Señora de Consolación de Sevilla, conocida popularmente como de Los Terceros, se encuentra esta antigua imagen de la Virgen que cuenta con una interesante y rica historia, ya que proviene de la localidad onubense de Bollullos Par del Condado.

La imagen de Nuestra Señora de Consolación que recibe culto en el magnífico retablo mayor de la iglesia homónima, más conocida por Los Terceros, tiene su origen en el siglo XIV, fecha en la que podemos datar las cabezas de la Virgen y del Niño Jesús, realizadas en argamasa, así como la mano izquierda del Niño, colocada a la altura del pecho de su Madre. La Virgen presenta una mirada frontal y arcaizante, con la boca cerrada y rasgos poco marcados. La cabeza del Niño aparece apretada a la cara de su Madre, con un gesto lleno de ternura y cariño, que nos habla de la cercanía y de la unión entre ambos. Según algunas antiguas descripciones la Virgen al parecer tenía el cabello dorado, similar a otras imágenes coetáneas.

Como señala Joaquín Domínguez González, quien ha estudiado pormenorizadamente esta escultura mariana, la imagen sería de talla completa de bulto redondo, si bien en el siglo XVII fue mutilada para ser vestida con telas, realizándose un cuerpo de madera con brazos articulados que le confirió mayor altura y que cambió su fisonomía original. El cuerpo que presenta actualmente fue realizado en 1988 por el escultor Manuel Hernández León.

Se completa la iconografía de la Virgen con la corona, la ráfaga y la media luna, que la muestran como la mujer del capítulo 12 del Apocalipsis, así como con el barco de plata que porta en su mano derecha, a semejanza de la Virgen de Consolación de Utrera.

Esta imagen procede del monasterio de San Juan de Morañina, que se encontraba extramuros de la localidad de Bollullos Par del Condado, siendo fundado en el año 1400 a instancias de Gonzalo de Mena, Arzobispo de Sevilla. Se construye en torno a una antigua ermita dedicada a San Juan Bautista, edificada antes de 1349 y propiedad de los Condes de Niebla, en la que ya se encontraba esta imagen mariana, al parecer venerada con el nombre de Virgen del Socorro, que pudo ser traída por los repobladores que Alfonso X envía a esta zona del antiguo Reino de Niebla tras la reconquista. Durante los siglos XV y XVI la Virgen adquirirá gran devoción popular, hasta que en 1603 la comunidad abandona este monasterio y se traslada a Sevilla, donde un año antes se había fundado una nueva casa en la collación de Santa Catalina, el nuevo convento de Nuestra Señora de Consolación en la actual calle Sol, llevándose consigo todas sus pertenencias, incluida la Virgen, no sin la oposición de los vecinos, momento en que cambiará su advocación, perdiendo el nombre de Santa María de Morañina, con el que se conocía en este tiempo.

 

The post Virgen de Consolación. Iglesia de Nuestra Señora de Consolación (Sevilla) first appeared on Archidiócesis de Sevilla.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La Chanca acoge una escuela de verano donde los jóvenes hacen visible el rostro cercano de la Iglesia

0

La parroquia de Santa María de Belén, en el barrio de La Chanca, comenzó ayer una intensa semana de actividades con la puesta en marcha de su Escuela de Verano. La iniciativa, organizada conjuntamente por el área de Infancia de Cáritas, la Pastoral Juvenil y la propia comunidad parroquial, reúne a decenas de jóvenes voluntarios que dedicarán estos días a acompañar a los más pequeños del barrio a través de juegos, talleres, oración y convivencia. A ellos se han sumado también jóvenes llegados desde una parroquia de Madrid, que compartirán esta experiencia de servicio y misión.

El párroco, Óscar Trujillo, explica que estos días quieren ser «una oportunidad para hacer presente en nuestro barrio la cercanía y el cuidado de la Iglesia», ofreciendo un espacio de encuentro para los niños y sus familias.

La Escuela de Verano es también un reflejo del trabajo pastoral que se viene desarrollando en Santa María de Belén. Desde hace un año, la parroquia de San Isidro Labrador acompaña este proyecto misionero, colaborando especialmente a través de Cáritas y de un grupo de jóvenes voluntarios que han hecho suyo este servicio.

Óscar Trujillo destaca que la comunidad está creciendo «poco a poco», con nuevas iniciativas como la catequesis de adultos, la adoración eucarística, la visita a los vecinos y una presencia constante en las calles del barrio. Junto a la labor de las Siervas de los Pobres y de los voluntarios, la parroquia quiere seguir siendo «una Iglesia misionera, cercana, que escucha, que acoge y que mantiene sus puertas abiertas» como signo visible de esperanza para todos.

Durante toda la semana, la parroquia permanecerá abierta acogiendo las distintas actividades de esta Escuela de Verano, que pretende convertirse en un espacio donde los más pequeños descubran la alegría de compartir y los jóvenes experimenten que el mejor verano también puede vivirse entregándose a los demás.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Tras las huellas de san Juan Pablo II en Polonia

0

Tras las huellas de san Juan Pablo II en Polonia

Un grupo de peregrinos de la diócesis de Guadix están a punto de culminar una peregrinación que los ha llevado tras las huellas del papa polaco

Los sacerdotes Manuel Amezcua y Manuel Millán encabezan estos días una peregrinación a Polonia tras las huellas de san Juan Pablo II. El viaje, que comenzó el pasado 2 de julio, concluirá el día 8 y reúne a un grupo de fieles procedentes de Huéscar, Baza, Guadix, Lanteira, Pozo Alcón y Madrid.

A lo largo de la peregrinación, los participantes están recorriendo algunos de los lugares más significativos en la vida del santo papa polaco. Entre las etapas destacan Varsovia, Cracovia y Wadowice, ciudad natal de Karol Wojtyła. El itinerario incluye también visitas al campo de concentración y exterminio de Auschwitz, los antiguos guetos judíos y las célebres minas de sal, combinando así la dimensión espiritual con el conocimiento histórico y cultural.

Uno de los momentos centrales está siendo la visita al santuario de la Divina Misericordia, tan vinculado al magisterio de san Juan Pablo II, así como al santuario mariano de Czestochowa, corazón espiritual de Polonia. El grupo ha tenido también ocasión de visitar una sinagoga.

Como peregrinación que es, cada día se celebra la Eucaristía en estos lugares tan emblemáticos y está permitiendo a los peregrinos profundizar en el pensamiento y la espiritualidad de san Juan Pablo II, fortaleciendo al mismo tiempo su comunión con la Iglesia universal.

Este periplo por tierras polacas se está convirtiendo así en una experiencia de fe y comunión, en la que historia y espiritualidad se entrelazan siguiendo las huellas de uno de los grandes papas del siglo XX, que introdujo a la Iglesia en el siglo XXI. San Juan Pablo II fue elegido papa en 1978 y mantuvo ese ministerio hasta 2005, cuando falleció.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.