Queridos diocesanos:
La Navidad viene a llenar de gozo nuestro corazón, para que no sucumbamos a la tristeza que las dificultades de la vida generan en nosotros, las carencias materiales y angustias que nos inquietan. Hemos vivido un año difícil y somos conscientes de que la superación de toda situación de dificultad que podamos padecer requiere siempre espíritu de sacrificio y dar prioridad al bien común.





