
La vocación de San José le hizo participar íntimamente en el misterio de Cristo. Fue llamado por Dios para «tomar consigo a María su esposa» que estaba encinta «del que fue engendrado en ella por el Espíritu Santo» (Mt. 1, 20). De este modo, Jesús «llamado Cristo» nace de la esposa de José en la descendencia mesiánica de David (Mt. 1, 16) (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 437).






