Homilía del Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo Pelegrina. Sevilla, Catedral, 24, II, 2013. Segundo Domingo de Cuaresma C.
A los sacerdotes de la Diócesis con motivo de la sede vacante en la Iglesia de Roma
Obispo de Guadix, Mons. Ginés García Beltrán.
Jornada de formación del clero en Jaén sobre el Concilio Vaticano II
El Seminario Diocesano de Jaén ha acogido recientemente la jornada de formación permanente del clero, que se celebra periódicamente en la diócesis. El Concilio Vaticano II fue el tema central de la jornada convocada por la Delegación Episcopal del Clero.
La Comisión Mixta aprueba diez proyectos de restauración de bienes del patrimonio
En su conjunto, la restauración de estos Bienes Inmuebles, suman una inversión de 63.000 euros, financiados por la Iglesia y las instituciones públicas.
Visita pastoral a la parroquia de San Sebastián (Cañete La Real)

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Visita pastoral a la parroquia de San Sebastián de Cañete La Real el 24 de febrero de 2013.
VISITA PASTORAL
A LA PARROQUIA DE SAN SEBASTIÁN
(Cañete la Real, 24 febrero 2013)
Lecturas: Gn 15, 5-12.17-18; Sal 26, 1.7-9.13-14; Flp 3, 17 − 4,1; Lc 9, 28b-36. (Domingo segundo de Cuaresma-Ciclo C)
1.- En esta celebración tenemos muchos motivos para dar gracias a Dios. Como se nos ha dicho en la monición de entrada el día de hoy, en toda la Diócesis y en todas las Diócesis del mundo, por lo menos en esta Diócesis he pedido a todos los sacerdotes que hagan la acción de gracias a Dios por el pontificado fecundo del papa Benedicto XVI.
Ha sido un regalo para la Iglesia la figura del papa Benedicto su enseñanza, su magisterio, su humildad, sus dotes, no solamente personales, sino como sucesor de Pedro.
Un servidor ha tenido el gozo y la alegría de poder conocerle, poder tratarle desde hace muchos años, antes de que llegara al papado y puedo atestiguar que es una persona exquisita, delicada, humilde; realmente como se definió al inicio del pontificado, un trabajador nato. Quizás la inteligencia más preclara de los teólogos del siglo pasado, del siglo XX. Una inteligencia privilegiada con una agudeza de pensamiento, con unas amplísimas y muy numerosas obras escritas.
Se están ahora editando lo que él ha ido publicando a lo largo de su vida, se ha publicado ya el primer tomo en español, el original es alemán, como podéis suponer. Y van a salir, igual unos diecisiete volúmenes de todo lo que Joseph Ratzinger, el papa Benedicto XVI, ha escrito como teólogo.
Por tanto, damos gracias a Dios por este papado. Él de forma libre, voluntaria y consciente por el bien de la Iglesia ha renunciado y a partir del día 28 de febrero entramos en Sede Vacante. A partir de marzo os ruego que pidamos para que el Espíritu Santo ilumine a los Cardenales que elegirán el próximo Papa. Damos, pues, gracias a Dios por este pontificado tan rico del papa Benedicto XVI.
2.- Otro motivo de acción de gracias a Dios: la Visita Pastoral del Obispo. He venido a estar con vosotros, no es la primera vez, son varias veces. Los de Cañete habéis tenido el privilegio de que el Obispo venga a celebrar en poco tiempo tres veces ya: en confirmaciones, en la celebración de la coronación de la Virgen de Caños Santos y ahora en la Visita Pastoral.
Pues es un motivo importante de acción de gracias la Visita Pastoral porque es un encuentro del Obispo con todos los fieles, un encuentro más cercano, más sencillo, hemos estado visitando enfermos en sus casas. Después de la misa podremos tener un encuentro en plan de diálogo, de conocernos, de responder a cuestiones que os puedan interesar y compartir entre todos.
Sobre todo, la Visita Pastoral es profundizar en la figura del Buen Pastor, Jesucristo. Porque el Buen Pastor que nos pastorea a todos es Él. Los sacerdotes y los obispos actuamos en nombre suyo, perdonamos en su nombre. ¡Os habéis confesado muchos antes de la Eucaristía! Bautizamos en su nombre, confirmamos en su nombre. Pero Él es el que nos bautiza, nos confirma, nos perdona los pecados, nos ofrece su cuerpo y su sangre.
Demos gracias a Dios de que tenemos ese Buen Pastor que nos lleva a fuentes tranquilas, nos da aguas frescas de manantiales, nos da pasto y alimento, y cuida de nosotros.
3.- El tercer motivo de acción de gracias es que un buen grupo de feligreses de la comunidad cristiana de Cañete la Real hoy recibirá la confirmación. Se une a ese grupo una persona impedida, que no podía venir, que también la he confirmado en su casa. También ella se une a esta confirmación, pedimos por ella y por su familia.
Esos son tres motivos especialísimos de acción de gracias al Señor.
Vamos a pedir para que a cada uno de vosotros el Espíritu os llene por dentro y os trasforme.
4.- El Evangelio de hoy de San Lucas nos habla de la transfiguración, que es lo mismo que la transformación. Si recordáis el Evangelio de la transfiguración en él aparecen varios personajes. A ver, ¿qué personas van con Jesús a un monte alto donde Él se transfigura? ¿Quién acompañaba a Jesús a ese monte alto? (Respuesta de un confirmando: los apóstoles Pedro, su hermano Andrés y Juan). Los tres Apóstoles más íntimos de Jesús, los amigos más cercanos, a quien Él amaba tanto. A todos quería, pero con estos tres había una relación especial. Y los seleccionó para ir con Él y al llegar al monte dice el Evangelio que Jesús se transfiguró, se transformó (cf. Lc 9, 28b-29).
¿En qué consistió esa transfiguración? Su rostro quedó iluminado. Un rostro normal no despide luz, pero un rostro iluminado y transfigurado despide luz, es como si fuera una lámpara, como si el rostro fuese un manantial de luz y de destello.
¿Qué más quedó transfigurado de Jesús además de su rostro? Quedaron también transfigurados sus vestidos, refulgentes –dice el texto– (cf. Lc 9, 29), iluminantes, relucían.
La Iglesia la ha instituido Jesucristo, Él es la cabeza y los demás, todos los bautizados, somos los miembros del cuerpo místico de Cristo. El cuerpo humano nos ayuda a entender lo que es la Iglesia. Cristo es la cabeza y los demás somos los dedos, los pies, las manos, el corazón, las orejas, los oídos; todos los fieles bautizados somos los miembros. Por tanto, formamos parte todos de la Iglesia.
Cuando se transfigura Jesús, fijaos que el Evangelio dice: «mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor» (Lc 9, 29); el aspecto de su rostro quedó transfigurado, pero también sus vestidos. Quiero decir que nosotros también vamos a ser transfigurados o transformados con la luz del Espíritu Santo, con el amor de Dios.
5.- ¿Veis el Cirio Pascual? Esa luz, ¿a quién representa? ¡A Cristo Resucitado! Después los confirmandos encenderéis una vela del Cirio Pascual, de esa luz, indicando que queréis caminar y vivir a la luz de Cristo resucitado. Y esa luz ilumina nuestra vida. La fe del bautismo ilumina nuestra vida y el don del Espíritu que nos da la confirmación ilumina nuestra vida también. Vamos a caminar a la luz del Señor, vamos a ser transfigurados con el Señor, cambiados.
Si analizamos bien el término “transfigurar” tiene un sentido precioso. Jesucristo la cabeza es la figura, el modelo de hombre, el hombre perfecto, porque es Dios y hombre; los demás sólo somos hombres. Esa figura de Cristo nos fue como marcada, grabada a fuego en el alma, el día de nuestro bautismo. La figura de Cristo se nos regaló y se nos marcó para siempre en el bautismo.
Pero esa figura, ese rostro de Cristo, con nuestro pecado lo hemos emborronado. La figura la hemos desfigurado. No transparentamos el rostro de Jesús con nitidez por culpa de nuestro pecado y de nuestro egoísmo, que ensucia el alma y, por tanto, borra esa figura. Con el sacramento de la penitencia vuelve otra vez esa figura a quedar limpia. Como un paño manchado después de lavarlo queda limpio.
Y con la confirmación el Espíritu vuelve a marcar esa figura en cada uno de nosotros. Por tanto, hoy en el domingo en el que celebramos la transfiguración de Jesús vosotros seréis marcados por el Espíritu con la efigie, con la figura de Jesús. Esa figura y esa luz os transfigurarán, os harán ser una figura más hermosa, os hermoseará, os divinizará, porque la presencia de Cristo estará dentro de vosotros y podréis irradiar hacia fuera la luz de Cristo que estará en vuestro corazón.
6.- Vamos a pedir al Señor, en primer lugar, que limpie esa figura suya que tenemos dentro, que vuelva a estar nítida dentro de nosotros mismos. Y después, pedirle que seamos testigos suyos, que podamos transmitir a los demás la hermosa figura de Cristo a través de nuestra vida, a través de nuestro comportamiento, de nuestra forma de pensar, de nuestras actividades diarias, de actos de amor, de misericordia, de esperanza, de fe.
Estamos en el Año de la Fe y esa fe recibida en el bautismo el Señor quiere que la purifiquemos para que nos transforme, para que nos transfigure.
Queridos candidatos a recibir el sacramento de la confirmación, ¿queréis ser transfigurados por Cristo? (Respuestas de los confirmandos: ¡Sí!) ¿Queréis que os ilumine por dentro? (Respuestas de los confirmandos: ¡Sí!) ¿Y transmitir esa luz a lo demás? (Respuestas de los confirmandos: ¡Sí!)
Pues ahora, vamos a proseguir y a celebrar este sacramento de la confirmación. El Señor os quiere con un amor infinito. Él ha ido haciendo alianzas con la humanidad; y la última y definitiva fue con Jesucristo, que le correspondamos a ese amor.
Y le pedimos a la Virgen de Caños Santos que nos ayude a estar con Ella, de su mano, sin soltarle nunca la mano, siempre acompañada de Ella, que nos ayude a caminar como hijos de la luz transfigurados. Que así sea.
Visita pastoral a la parroquia de San Antonio Abad (Cuevas del Becerro)

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Visita pastoral a la parroquia de San Antonio Abad (Cuevas del Becerro), el 24 de febrero de 2013.
VISITA PASTORAL
A LA PARROQUIA DE SAN ANTONIO ABAD
(Cuevas del Becerro, 24 febrero 2013)
Lecturas: Gn 15, 5-12.17-18; Sal 26, 1.7-9.13-14; Flp 3, 17 − 4,1; Lc 9, 28b-36. (Domingo segundo de Cuaresma-Ciclo C)
1.- En este segundo Domingo de Cuaresma el Señor nos pone a la consideración el gran amor que nos tiene y que ha tenido siempre a la humanidad.
En el encuentro previo a esta celebración, en la Visita Pastoral, hemos comentado el tema de la Alianza. Dios hace alianza con los hombres: con Noé, con el signo del Arcoíris; con Moisés; con Abraham, hemos escuchado en la lectura del Génesis ese pacto de amor y la promesa de tener una gran y larga descendencia que la hace Dios.
Las distintas alianzas que ha ido realizado Dios a través de los tiempos con el Pueblo se han ido rompiendo a causa del hombre y ha ido haciendo otras alianzas con otros gestos. Hasta que llega Jesús, el Hijo de Dios y hace la gran y eterna Alianza de Dios con la humanidad. Jesús con su muerte en la cruz sella el amor de Dios a los hombres.
Ahí entramos nosotros, Dios quiere hacer alianza de amor con cada uno de nosotros y con cada uno de vosotros que vais a recibir hoy la confirmación. Os invita a participar de su amor.
2.- Dice un refrán nuestro: “Amor con amor se paga”. Si Dios me ama tengo que corresponder a ese amor. Esa es la alianza entre dos personas, en este caso entre Dios y nosotros. Y ha sido Jesús el que ha sellado este amor, el que nos ha amado hasta el extremo en la cruz, el que ha dado vida a la humanidad, el que, con su muerte, entregando su vida ha rescatado y ha salvado a la humanidad. Es la nueva y eterna alianza.
Cuando hagamos la consagración del pan y del vino fijaros en las palabras que dice el sacerdote: “Esto es mi cuerpo… éste el cáliz de la alianza nueva y eterna”. Esa alianza de amor ya nunca se romperá. Dios no se echa a tras de su promesa.
3.- Ahora nos toca a nosotros corresponder con amor a esa promesa de amor de Dios. Queridos confirmandos, ¿para qué vais a recibir el sacramento de la confirmación? Sobre todo, para que seáis fieles, que podáis corresponder al amor; para que seáis testigos de ese amor ante los demás; para que podáis ser pregoneros del Evangelio, de la luz de Jesucristo. Con esa intención vamos a confirmaros y el Señor os dará, a través de mi ministerio el don del Espíritu Santo, el regalo del Espíritu Santo, que es fuerza, que es luz, que es sabiduría, que es amor, que es eternidad, que es libertad.
Todo eso se os va a regalar, los siete dones del Espíritu Santo que se concentran en el gran don de su amor. Y vais a tener unas velas encendidas que se tomaran del Cirio Pascual que significan la luz de Jesucristo. Esa vela encendida quiere decir que iluminará vuestro corazón, quitará los egoísmos que haya del pecado. Esa luz os hará ser buenos cristianos y buenos testigos del Evangelio en la sociedad. Digamos que vais a salir transformados de aquí. Habéis entrado sin el don de la confirmación en plenitud, el don del Espíritu. Saldréis con un regalo, no en las manos, en el corazón. Con un regalo que será el don del Espíritu que os transformará.
4.- Vamos a detenernos en el Evangelio de san Lucas que hemos escuchado hoy. Jesús sube a un monte alto con tres de sus discípulos que son, ¿cómo se llamaban? (Respuesta de un confirmando: Pedro, Santiago y Juan). Los tres íntimos, los tres más cercanos a Él. Sube a la montaña, al monte Tabor y allí, ¿qué ocurre? Que Jesús que tenía una apariencia humana normal, como la nuestra, se transfiguró y su rostro quedó iluminado (cf. Lc 9, 29ª). De su rostro salía luz, se despedía luz, quedó transfigurado, iluminado; y no sólo su rostro, sino también sus vestiduras (cf. Lc 9, 29b).
El rostro está indicando la parte más noble de la persona, la cabeza. En la Iglesia que Cristo ha fundado, Él es la cabeza. La cabeza quedó iluminada, pero quedaron también iluminados los miembros de su cuerpo místico que somos nosotros. Quiere decir que nosotros, con Él podemos quedar iluminados y transformados, transfigurados.
5.- Imaginad los confirmandos que Jesús os ha invitado a subir con Él a un monte alto, en este caso, al templo parroquial; que Él delante de vosotros se transfigura, se le ilumina el rostro y su resplandor también hace que os iluminéis vosotros, que se ilumine vuestro rostro del gozo del Espíritu, de la alegría, del amor de la luz de Cristo.
Habéis venido al monte con Cristo, aquí vais a ser transfigurados o iluminados por el Señor, por el don del Espíritu, Y bajaréis, es decir, saldréis del templo iluminados y transfigurados. En parte también porque la figura de Cristo, la persona de Cristo quedará marcada en vuestro corazón con el don del Espíritu, con el sello de Dios.
La imagen de Cristo que recibisteis en el bautismo queda grabada para siempre, ya no se borra jamás. Podrá quedar emborronada y un poco desfigurada por el pecado, pero esa marca es indeleble y queda para siempre. Para siempre no solamente durante esta vida hasta el día de la muerte, para siempre es para siempre. Imaginad que vais a recibir un regalo que os va a cambiar la vida, os va a transformar y os va a marcar para siempre, para toda la eternidad.
6.- Estamos llamados a reproducir en nosotros la imagen de Cristo, como cristiano. El cristiano es otro Cristo, es la presencia entre los hombres del amor de Dios. Estamos llamados a representar a Cristo, a hacerlo presente entre los hombres. Lo que vais a recibir es la fuerza y la luz para hacerlo presente entre los hombres, para ser sus testigos. Y para salir de aquí del templo, del monte Tabor, bajar a la ciudad y hablar a los demás hombres y mujeres de Cristo, que os ha iluminado la cabeza y el corazón, que os ha trasformado la vida, que os ha cambiado la vida.
El encuentro con Cristo cambia la vida. El que no se ha encontrado con Cristo no sabe de lo que estoy hablando. Voy a poneros un ejemplo: Los que habéis tenido o tenéis, imagino que todos, la experiencia de haber encontrado a alguien que os ama, la experiencia del amor de los padres ya es transfigurante, la experiencia de otra persona que no necesariamente son los padres, ¿qué ha ocurrido en vuestra vida? Cuando habéis experimentado el ser amados y os habéis enamorado, “en-amor-ado”, en amor, habéis entrado en una relación de amor con otra persona, ¿Qué ha ocurrido en vuestra vida? Que os ha transformado, os ha transfigurado.
El encuentro con Cristo es también transfigurante porque es un encuentro de amor, y el encuentro que vais a tener esta tarde con Cristo a través de la donación del Espíritu es un encuentro que os va a transformar, os va transfigurar.
Esa experiencia, ese don del Espíritu lo hemos recibido ya el resto, supongo que la mayoría; pero si queda alguien aún bautizado adulto sin confirmar tiene que ponerse en contacto con el párroco para recibir ese don del Espíritu. Que no hay ningún cristiano adulto sin confirmar para poder tener la fuerza del amor y la luz de la fe.
7.- Estamos celebrando el año de la Fe, esa fe en Dios es un encuentro con Alguien. No es saber cosas solamente con la cabeza. La religión es un encuentro con una persona: Jesucristo. Encuentro que nos cambia, nos transformar y nos configura a Él.
Vamos a seguir la celebración pidiendo por los confirmandos para que el Señor los cambie, los transfigure. Y por todos nosotros, para que la vivencia de la fe cristiana realmente sea cambiante de nuestra vida, que el amor de Cristo nos cambie y nos transforme.
Se lo pedimos también a la Virgen que vivió esa experiencia tan importante con su hijo Jesucristo. Que Ella nos acompañe en este camino cuaresmal hacia la Pascua y también en este desierto de la vida temporal hasta llegar a la Eternidad.
Ahora los confirmandos vais a encender vuestras velas de la llama del Cirio Pascual que significa la luz de Cristo. Que así sea.
El espectáculo ‘Live, love, light musical’ tomará hoy el relevo de las conferencias en la XVII Semana de la Familia

La conferencia del profesor José Benigno Freire cerró anoche en el Obispado el ciclo de la Pastoral Familiar a expensas de la jornada de convivencia que hoy clausurará la propuesta en el Colegio Montealto.
Mons. Mazuelos, que prepara su presencia en Roma en la víspera del final del pontificado, oficiará el domingo una misa por Benedicto XVI
La iglesia de San Miguel, en Jerez, acogerá el próximo 24 de febrero, a las 12:00 horas, la celebración de la Eucaristía a cargo del obispo asidonense, quien el 27 de febrero estará ya el Vaticano para sumarse a las celebraciones en las que causará efecto la renuncia del Santo Padre.
Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora del Rosario (Serrato)

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora del Rosario (en Serrato) el 23 de febrero de 2013.
VISITA PASTORAL
A LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
(Serrato, 23 febrero 2013)
Lecturas: Gn 15, 5-12.17-18; Sal 26, 1.7-9.13-14; Flp 3, 17 − 4,1; Lc 9, 28b-36. (Domingo segundo de Cuaresma-Ciclo C)
1.- Las lecturas de hoy nos ofrecen el tema de la Alianza. Dios ama tanto al hombre a quien ha creado a su imagen que después del pecado quiere acercarse a ese hombre y hace una alianza con Él. A través del personaje Abraham, como hemos escuchado en el libro del Génesis, Dios conviene un pacto de amor, llamado así alianza.
En el caso de Abraham le promete una descendencia: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas. Así será tu descendencia» (Gn 15, 5). Y Abraham creyó en esa Palabra de Dios, se fio de Dios (cf. Gn 15, 6).
Esa alianza después fue rota y en la historia del Pueblo de Israel hay varios momentos en el que Dios hace alianza. Con nuestros primeros padres le prometió la vida, pero perdieron, fallaron, desobedecieron, se rompió ese pacto de amor.
En tiempos de Noé, también lo mismo, hace un pacto con él y después del diluvio el signo que aparece es el arcoíris. Con Abraham es un sacrificio de animales, los descuartiza, y con eso significa ese pacto que hace.
Y al final de la historia, después de muchas alianzas hechas y rotas por parte del hombre, Dios envía a su hijo que hace la nueva Alianza. Esa nueva Alianza ya nunca será rota porque es el Hijo, Dios y hombre quien la sella, quien la reafirma y quien la firma con su propia sangre. Es una alianza de amor, de extremado amor, o amor hasta el extremo. Tanto nos ha amado Dios que no solamente nos ha regalado la vida, sino que ha enviado a su hijo a quien no le ha ahorrado la cruz, por amor a los hombres. En esa alianza de amor vivimos ahora nosotros, gracias a ese amor de Dios.
2.- La carta a los Filipenses nos habla de que somos ese pueblo de la Alianza, somos ciudadanos del cielo, porque el Señor ha querido aliarse con nosotros, darnos su vida y transformarnos (cf. Flp 3, 20-21).
Esto es lo que también aparece en la lectura del Evangelio de san Lucas. Hoy es la transfiguración. Jesús tomó a unos apóstoles, se fue al monte alto y allí se transfigura. Y aparece el rostro de Jesús transfigurado, iluminado. Hasta entonces lo veían con apariencia humana, pero en ese momento lo ven como radiante de luz; y no solamente su rostro, sino también sus vestidos. Dice el texto: «el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor» (Lc 9, 29). Sus vestidos eran blancos como la nieve, fulgurantes.
Como testigos aparecen Moisés y Elías, símbolo del Antiguo Testamento, de la Ley y el Profeta, que hablan de la pasión de Cristo, de la alianza que Cristo hace con su sangre sellándola (cf. 9, 30). En el relato aparecen los tres Apóstoles; Jesús, el Hijo, transfigurado; Moisés y Elías, y se oyó una voz del Padre desde la nube que dice: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo» (Lc 9, 35b).
3.- Si queréis vivir la alianza del amor de Dios hay que escuchar al Hijo, nos lo pide el Padre. Si queréis ser transfigurados como Jesús, si queréis que vuestro rostro cambie y quede iluminado hay que mirar a Cristo que nos ha amado, ha sellado la alianza con su sangre en la cruz, nos ha amado hasta el extremo y nos ha perdonado los pecados, nos ha transformado. Si queréis vivir, por tanto, transfigurados e iluminados, dejaos transformar por el Señor.
Y vosotros cuatro, que hoy vais a recibir el sacramento de la confirmación, este sacramento es la confirmación del sello que ya recibisteis en el bautismo. Todos en el bautismo recibimos la imagen de Cristo y el Señor la grabó en nuestro corazón. Esa imagen que hoy vemos en el Evangelio transfigurada y que nos ilumina la vida. Vosotros vais a recibir el don del Espíritu Santo que os va a transfigurar.
4.- La palabra figurar podemos combinarla para expresar toda la riqueza que significa. La figura más importante, ¿cuál es, la nuestra o la del rostro de Cristo? En la humanidad, ¿cuál es la figura más importante del ser humano? ¿Quién ha encarnado el ser humano en su forma más perfecta y más nítida? ¿Quién es el hombre perfecto? ¿Sois vosotros? ¿Quién es el hombre perfecto? (Respuesta de un fiel: El hombre Dios, Jesucristo). Jesucristo es el hombre perfecto.
Su figura, vamos a jugar con la palabra, su rostro que ha sido iluminado en la transfiguración, su figura ha sido plasmada en nuestro corazón. Por tanto, el Espíritu en el bautismo nos ha configurado con la figura de Cristo. Nos ha hecho semejantes a Cristo a ese hombre perfecto, a ese hombre nítido, verdadero, libre, veraz, que ama. Nosotros nos asemejamos a la figura de Cristo que nos ha dado en el bautismo porque nos ha configurado con Él, con-figurado, ha trazado su figura en nosotros.
Y con-figurándonos nos ha trans-figurado, no es un juego de palabras, es una realidad. Nos ha transfigurado porque nuestra figura borrada por el pecado, desfigurada por el pecado, nuestro ser de personas, mujeres y hombres ha quedado desfigurada por el pecado y queda configurada con Cristo o transfigurada; es decir, elevada, iluminada, hermoseada gracias al bautismo y a la confirmación que recibiréis ahora. Con lo cual vais a salir de aquí más transfigurados, más hermosos, más semejantes a la figura de Cristo, más cristianos.
Entrasteis con cierta desfiguración, todos, pero el Señor nos hermosea y nos transfigura. Hoy vais a recibir el sello del Espíritu Santo. Os marcaré la frente con el crisma y el óleo especial consagrado, con esa unción y sobre todo con la imposición de mis manos, quedaréis transfigurados, iluminados.
5.- Un ejemplo que me gusta poner para que comprendáis mejor. Vosotros utilizáis utensilios de terracota, ¿no? En casa tendréis jarros, cacharros que os gustan, ¿no? Eso es barro, la porcelana antes, ¿qué es?, una mezcla de arena especial, cristalizada. ¿Qué ocurre al barro, a una figura de barro? Imagináis la más hermosa, pensad cuando la figura está recién hecha en barro, pero no ha sido puesta aún en el horno, en la mufla. Ya sabéis que la mufla o el horno para cocer una terracota o un tiesto, ¿a cuántos grados pensáis que se pone? Echad un cálculo (Respuesta de una feligresa: 180 o 200 grados). Para cocer la terracota hay que subirlo a 800-900 grados. Es decir, a altas temperaturas. Pues imaginad, ¿sería bonito usar un cacharro de loza sin cocer? ¿Vosotros usaríais un plato de barro sin cocer para comer? No, ¿verdad? Echarías aceite y aquello se empaparía, pondrías una carne y… ¿Cuándo usáis el plato, cuando os sirve el plato para ponerlo en la mesa? ¿Antes de ser cocido o después? (Respuesta de una feligresa: después).
¿Cuándo sirve un fiel cristiano para ser buen testigo de Cristo? ¿Antes de la confirmación o después? ¿Antes de ser cocido en la confirmación o después? Pues el que no está confirmado es como un objeto de barro que aún no está cocido. Entra por la puerta sin cocer y desfigurado. Al ser configurado, el Espíritu lo transfigura y configura a Cristo, y lo cuece con su fuego. Sale de aquí hecho una porcelana finísima.
¿Habéis entendido el ejemplo? Vais a salir de aquí como un figurín, como una porcelana hermosísima, aptos para ser testigos de Cristo, para servir en la mesa eucarística, para servir a la Palabra de Dios, para pregonar el Evangelio. Os va a capacitar el Señor con este don del Espíritu para ser testigos suyos, para ser cristianos comprometidos, para ser evangelizadores.
6.- Pues eso es lo que vamos a celebrar, precioso, ¿verdad? No os podéis quejar de la transformación que el Señor va a operar en vosotros. Los que ya estamos confirmados ya lo tenemos como regalo. Si alguno no lo está que hable con el párroco para confirmarse, aunque tenga noventa años. Todos los cristianos bautizados adultos han de ser confirmados. Ningún cristiano adulto sin confirmar. Si no nos perdemos esa belleza de ser porcelana finísima. ¿De acuerdo?
Vamos, pues, a pedirle a Jesucristo que nos envíe el Espíritu y que nos transforme. Y a la Virgen que nos acompañe en esta Cuaresma y en este caminar que tenemos por delante.
Esta Misa coincide con la Visita Pastoral, pero la hacemos también como acción de gracias a Dios por el pontificado del papa Benedicto XVI, que sabéis que el día 28 de este mes acaba su pontificado. Queremos darle gracias a Dios por el gran regalo que nos ha dado con Benedicto. Ha sido un papado fecundo, un papa muy valiente, muy veraz, muy humilde, muy sencillo. Un servidor que lo he tratado personalmente en muchas ocasiones, puedo decir que es de una exquisitez increíble. Lo criticaron mucho cuando fue elegido Papa, diciendo que era duro, porque había desempeñado su ministerio en un Dicasterio romano haciendo su trabajo; pero es una persona exquisita, finísima. Damos gracias a Dios por este pontificado. Que así sea.
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