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Hoy comienza la Semana de Teología en la Diócesis de Guadix

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La Semana de Teología que cada año organiza la Diócesis de Guadix comienza este lunes 15 de abril. Y lo hace en la ciudad de Baza, una de las sedes de este ciclo de conferencias que pretende animar y formar la acción pastoral en la diócesis accitana. Mañana martes comenzará en la ciudad de Guadix y, a partir del miércoles, los sacerdotes tendrán también su propia formación con algunos de los ponentes de estos días.

La parroquia de Huéscar participó en el VIII Encuentro Nacional de Hermandades de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza

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La parroquia de Huéscar ha participado en el VIII Encuentro Nacional de Hermandades de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, celebrado los días 13 y 14 de abril en Lupión, Jaén.

Estos encuentros son una realidad, que se viene realizando des hace 8 años en distintos lugares de la geografía española y, este año, ha tocado en un pequeño pueblo de Jaén llamado Lupión, a diez Kilómetros de Baeza.

El orden de antigüedad de las Hermandades se mantendrá en la Gran Peregrinación Mariana

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En el transcurso de una reunión mantenida entre los concejales de Fiestas Mayores, Rocío Díaz, y Bienestar Social, Fernando Egea, y el presidente de la Real Federación, Antonio Martín, se ha trasladado al Ayuntamiento la postura que decidieron los hermanos mayores por unanimidad de mantener el orden de antigüedad de las Hermandades, que establece el protocolo federativo, para la Gran Peregrinación Mariana ‘María, Reina de Granada’ del próximo 25 de mayo.

Diaconado: gracia y don del servicio

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Flavio Juan de Armas Hernández de la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en La Laguna, y David Socas Díaz de la parroquia de Nuestra Señora de Candelaria, en Icod de los Vinos, han sido ordenados diáconos en la mañana del sábado en la Sede Catedralicia.

Encuentro Diocesano de Jóvenes (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en el Encuentro Diocesano de Jóvenes (Catedral-Málaga) el 14 de abril de 2013.

ENCUENTRO DIOCESANO DE JÓVENES

(Catedral-Málaga, 14 abril 2013)

Lecturas: Hch 5,27b-32.40b-41; Sal 29,2-13; Ap 5,11-14; Jn 21,1-19.

(Domingo de Pascua III – C)

1.- El Encuentro diocesano juvenil que estamos celebrando en este tercer domingo de Pascua está enmarcado en el Año de la Fe. El título de este encuentro es “Por los caminos de la fe”. Simbólicamente habéis caminado por las calles de Málaga, viviendo, reviviendo y profundizando la fe que la Iglesia nos ha regalado.

En síntesis: la fe se cree, se vive y se celebra. La fe creída tiene un contenido: lo que creemos, las verdades reveladas que creemos. En esa profesión de la fe, en esa fe creída, en esa fe revelada que aceptamos, ¿cuál es el misterio más importante? El Misterio de la Santísima Trinidad; un misterio insondable. El Misterio de las tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto es el núcleo del contenido de la fe. Lo revelado del Padre, porque nos lo revela el Hijo; la manifestación del Hijo y la revelación sobrenatural del Espíritu Santo.

2.- Para continuar haciendo síntesis de nuestra fe. Respecto a lo que sabemos del Padre, ¿qué somos nosotros? Cada uno de vosotros, respecto a Dios Padre, ¿qué es? ¿Qué relación hay? Somos hijos. Dios Padre en el bautismo nos adopta, porque no somos hijos al modo de Jesús; somos adoptados como hijos. Ahí hay que poner todo lo que significa la paternidad de Dios, su bondad, su misericordia, su fuerza creadora, su omnipotencia…

Respecto al Padre somos hijos. Respecto al Hijo, ¿qué somos? Hermanos. En el bautismo somos hechos hermanos en el Hijo; por tanto, hermanos entre todos los hombres.

Y respecto al Espíritu Santo, ¿qué somos? ¡Difícil respuesta! Respecto al Espíritu Santo, ¿qué somos? Somos templos; somos templos del Espíritu Santo. Lo dice la Sagrada Escritura “sois templos del Espíritu” (cf. 1 Co 3,16), porque el Espíritu inhabita dentro de nosotros. Somos receptáculos, como María, del Espíritu y de sus dones. Somos como Ella, arcas de la nueva alianza, porque Ella engendró en su seno al Hijo de Dios. Nosotros no llegamos ahí, pero aceptamos los dones del Espíritu para que nos trasforme. Somos, pues, templos del Espíritu.

Esta sería la síntesis de la fe creída. Creemos en Dios Padre Creador, en Dios Hijo Redentor, y en Dios Espíritu Santo que nos santifica. Somos hijos del Padre, hermanos en el Hijo y templos del Espíritu.

3.- Pero, ¿la fe es solamente saber cosas o algo más? ¿Cuenta algo el corazón? ¿Cuenta algo la confianza?

¿Según el texto que hemos escuchado hoy del evangelista san Juan, qué pasó junto al lago de Tiberíades? Sabéis que esta semana he ido con un grupo de peregrinos a Tierra Santa y hemos estado precisamente en el lago donde ocurrió lo que hemos escuchado.

El Apóstol Pedro invita a otros apóstoles y discípulos a ir con él a pescar y se pasan toda la noche trabajando, pero no pescaron nada. Jesús se les aparece en la orilla del lago, al amanecer, y les pregunta si tenían pescado. Le responden que no habían pescado nada. Entonces Jesús les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces» (Jn 21,6).

Fijaros: a estos técnicos y buenos pescadores nos le valieron en una noche de pesca ni sus redes, ni su barca, ni sus técnicas, ni su saber, ni su experiencia. No les valió nada. ¿Por qué hicieron una redada de peces grandes? ¿Por su pericia? Sencillamente porque se fiaron de Dios; se fiaron de Jesús. Porque el corazón les decía que tenían que hacerle caso.

4.- Por lo tanto, la fe creída tiene dos aspectos: una de conocimiento (aspecto noético); y otra de confianza, que toca el corazón. ¿Cómo se expresaríamos con un gesto la fe creída? La mano derecha en la frente y la otra en el corazón. Esto es fe creída, las dos cosas. Hacemos el gesto todos juntos y decimos: “Fe creída” (poniendo nuestra mano derecha en la frente y la izquierda en el corazón).

Respecto a la fe vivida. ¿Qué les ocurrió a los apóstoles y a los discípulos, según narra el libro de los Hechos, que hemos escuchado? Los apóstoles hablaban de Jesús que había resucitado y las autoridades les habían prohibido hablar de ese Nombre (cf. Hch 5,28). No podían mentar ese Nombre; no podían hablar de Jesús bajo pena de ser azotados, encarcelados, multados o, incluso, asesinados (cf. Hch 5,40).

¿Los apóstoles se callaron? No. Siguieron pregonando el nombre de Cristo resucitado. Siguieron proclamando la Buena Noticia (cf. Hch 5,29-32). Y las autoridades les llamaron y les recordaron que les habían prohibido hablar de Jesús; en cambio ellos habían ido por toda la ciudad hablando de ese hombre. Entonces, recibieron azotes, fueron encarcelados y cuando les soltaron, dice el texto que «salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre» (Hch 5,41).

5.- La fe hay que vivirla, no se puede esconder, hay que proclamarla, hay que manifestarla, hay que darla a conocer. Vosotros lo habéis hecho, también hoy, en la calle.

El Señor nos pide que seamos testigos suyos en la vida cotidiana; que actuemos; que vivamos la fe. Y que esa fe toque todas las dimensiones de nuestra vida. Un joven cristiano tiene que manifestar la fe en el estudio, en la familia, en el juego, en el trabajo, en todos los sitios. La fe tiene que iluminar toda la vida. No es suficiente que expresemos la fe solamente en la Iglesia. Se ha de notar en la vida, en cada momento de ella, en todas las dimensiones de la vida.

Por tanto, una fe vivida es la que sale hacia fuera. Vamos a expresarlo con otro gesto (haciendo con las manos hacen un movimiento desde el cuerpo hacia fuera); mientras todos decimos: “Fe vivida”.

6.- Y queda, finalmente, la fe celebrada. Lógicamente la celebración hace referencia a la liturgia, a la oración, a los sacramentos, a la Eucaristía sobretodo. Un joven que diga que tiene fe y no celebra la Eucaristía, es como si no la tuviera. Un joven que dice que es creyente y no celebra el domingo, o no reza, o no da gracias, o no pide perdón, o no se confiesa, le falta mucho para vivir realmente la fe.

Por tanto, la fe que se cree y se vive debe ser también celebrada, mirando hacia Dios. Celebración de acción de gracias, de petición. Lo expresamos con otro gesto, mientras decimos: “Fe celebrada”. (Gesto mirando al Señor).

Resumimos las tres: Fe creída, Fe vivida y Fe celebrada (acompañando cada frase con su gesto). Estas dimensiones de la fe son complementarias y no puede estar una sin las otras.

7.- ¿Qué le ocurrió a Pedro cuando bajó de la barca y recogió la redada grande de peces? ¿Recordáis qué le había sucedido antes a Pedro? Cuando prendieron a Jesús en casa del Sumo Sacerdote, unos criados y criadas le reconocieron y le dijeron que él era del grupo de Jesús. Pero Pedro lo negó. Pedro negó al Señor, diciendo: No le conozco; no sé quién ese hombre. Y además por tres veces (cf. Mt 26, 69-75).

¿Qué hace Jesús resucitado cuando se encuentra con los apóstoles y ve a Pedro? Se acerca a Pedro y le pregunta: Pedro, ¿me amas? Y le responde Pedro: Sí Señor, claro que te amo. Por segunda vez le pregunta Jesús: ¿Pedro me quieres más que estos? Y Pedro se molestó y respondió: ¡Claro que te quiero! Por tercera vez se dirige Jesús a Pedro: Pedro, ¿me amas? Pedro le responde: Señor, tú lo sabes todo; como diciendo: ¿Para qué me lo preguntas si tú lo sabes, y encima delante de estos? (cf. Jn 21,15-17).

Por tres veces le arrancó Jesús a Pedro que le amaba, para después enviarlo a una misión. Le dice Jesús a Pedro: Pues si me quieres de veras, ¡cuida de éstos! Apacienta a mis corderos, apacienta a mis ovejas, coordina al grupo, representa a la Iglesia. Y le da una misión (cf. Jn 21,17).

8.- ¿Cuántas veces le hemos negado nosotros al Señor? ¿Cuántas veces nos hemos separado de Él? ¿Cuántas veces no hemos hecho lo que nos pedía? ¿Cuántas veces hemos pecado y hemos sido egoístas? ¿Tres veces como Pedro o tres docenas de veces? Pues tendríamos que hacer profesión de amor tantas veces como le hemos negado; y decirle: Señor, te quiero; Señor, te amo. No estaría mal que lo hiciéramos todos los días: Señor, te quiero. Señor, te amo, a pesar de mis pecados y de mis debilidades. ¡Te quiero!

El Señor nos envía a una misión: a ser testigos suyos, a vivir la fe en profundidad, a celebrarla, a darla a conocer a otros.

Todos habéis trabajado esta mañana los tres talleres y en el taller del Espíritu Santo habéis visto el tema de la Iglesia, de la parroquia, de los movimientos, de asociaciones, de cofradías. Hay una gran vitalidad en la Iglesia. El Señor quiere que asumamos la misión que Él nos da. Ahora cada uno que se pregunte delante del Señor dónde le llama a realizar esa misión.

9.- ¡Atención jóvenes! No tenéis que preguntaros qué quiero ser, qué me gusta ser. Eso es cuestión de gustos; mientras que la misión no es cuestión de gusto. La pregunta es: Señor, ¿Tú dónde quieres que yo esté? ¿Tú qué quieres que yo haga? ¡Preguntádselo al Señor!

Hay muchos lugares y muchas misiones, pero el Señor quiere a cada uno asignarle una misión. ¡Descubrid cuál es! Pedidle luz para saber lo que quiere el Señor de vosotros. Preguntadle ¿qué quieres que haga en la Iglesia, en la sociedad, en el mundo? ¿Dónde quieres, Señor, que entregue mi vida y cómo quieres que lo haga?

Vamos a pedirle a la Virgen, que hizo lo Dios le pedía y fue dócil a su misión, dejó sus propios planes, los aparcó y aceptó la misión que Dios le dio en su vida.

¡Que Ella nos acompañe en esta profesión de fe, en esta creencia, en esta celebración de la fe en el Año de la Fe! Que así sea.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Cáritas cierra la VI Semana de la Pobreza con la ponencia de Joaquín García Roca, «Ximo»

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En esta última jornada de la VI Semana de la Pobreza hemos disfrutado de la conferencia Valores, actitudes y alternativas para la esperanza, de la mano de Joaquín García Roca «Ximo», sacerdote, sociólogo y teólogo.

Jesuitas de Andalucía y ‘Cristiada’

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EMISIÓN: Domingo, 14 de abril de 2013.

Francisco José Contreras clausura la XVIII Semana de la Familia

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Hoy, día 12 de abril, ha finalizado la XVIII Semana de la Familia, celebrada en el Palacio Episcopal, y que ha tenido como tema central «La verdad del amor humano». Y para la clausura ha contado con la intervención de Francisco José Contreras, Catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla.

Confirmaciones (Catedral-Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en las Confirmaciones celebradas en la Catedral de Málaga el 13 de abril de 2013.

CONFIRMACIONES

(Catedral-Málaga, 13 abril 2013)

Lecturas: Hch 5,27b-32.40b-41; Sal 29,2-13; Ap 5,11-14; Jn 21,1-19.
(Domingo de Pascua III-C)

1.- Como hemos escuchado, varios fieles procedentes de distintas comunidades cristianas venís a ser confirmados, y lo hacéis en este tiempo pascual, hoy tercera semana de Pascua.

Esto es como un gran Pentecostés, procedentes de distintas partes de la diócesis y reunidos aquí en la Catedral, el Espíritu Santo va a descender sobre cada uno de vosotros para llenaros y transformaros, para haceros valientes testigos del Señor y del Evangelio.

Hemos escuchado en el libro de los Hechos que los Apóstoles predicaban la resurrección de Jesús y las autoridades le habían prohibido hablar en nombre del Señor. Volvieron a hacerlo y les conminaron: «¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre?» (Hch 5,28).

Los Apóstoles, naturalmente, tenían que seguir hablando de la experiencia que tenían de Cristo resucitado, tenían que ser testigos. Las autoridades, entonces, castigaron a los Apóstoles: unas veces les azotaban, otras les metían en la cárcel; pero los Apóstoles salían contento de haber dado testimonio de Cristo Resucitado (cf. Hch 5,41).

2.- Y, ¿qué ocurre en nuestra sociedad hoy? ¿Todo el mundo está de acuerdo con el cristianismo? ¿Todos aceptan la palabra de los católicos? ¿Todos están de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia? ¿O acaso, no sucede también que en vuestro ambiente hay gente que os critica, que no está de acuerdo, que si pudiera os arrinconaría para que no dierais testimonio? Podríais contar probablemente experiencias cada uno de vosotros de incomprensión, de insulto, de diálogo en contra de vuestra actitud y de vuestra fe.

Esta tarde vais a recibir el don del Espíritu Santo para ser testigos valientes, como los Apóstoles, que pasaron de estar en una situación de cobardía y de miedo, a salir a la calle, a las plazas, ante las gentes a predicar que Jesús había muerto y resucitado por nosotros.

Pido al Señor que esta tarde os de el don de su Espíritu, para que os haga fuertes y valientes en la fe, para que seáis verdaderos testigos de Cristo Resucitado.

Mirando la Catedral tan llena pienso que, si todos fuéramos grandes testigos, transformaríamos la diócesis de Málaga. Si aceptamos el don de Dios y nos fortalece por dentro podemos ser grandes testigos en esta sociedad que no le gusta que se le hable de Dios, que quiere vivir a sus anchas y según sus caprichos.

A nosotros nos toca decir que existe Dios, que nos ama, que ha entregado a su Hijo, que ha resucitado, que hay unos mandamientos que nos ayudan a vivir. Los mandamientos no son unas prohibiciones que nos amargan la vida, sino un camino de vida, unas normas que si se cumplieran viviríamos mejor. Es el testimonio que el Señor esta tarde, al salir de aquí, os va a pedir, porque vais a salir transformados y fortalecidos con el don del Espíritu Santo.

3.- En el Evangelio hemos escuchado una escena en la que Cristo Resucitado se aparece a los Apóstoles, a los discípulos. Estaban junto al lago de Galilea. Ya sabéis que esta semana hemos estado en Tierra Santa en una peregrinación diocesana. Estuvimos hace unos días en el lago donde se desarrolla la acción que ha aparecido hoy en el texto, en el lago de Genesaret o en el lago de Galilea, en el lugar donde con toda probabilidad se desarrolló la escena que hemos escuchado hoy.

Pedro se marchó son sus compañeros y discípulos del Señor en barca a pescar. Estuvieron toda la noche trabajando y no pescaron nada. Y al amanecer se acerca Jesús y les pregunta: «Muchachos, ¿tenéis pescado? Ellos contestaron: No» (Jn 21,5). Entonces Jesús les indicó: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis”. La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces» (Jn 21,6).

¿Por qué pensáis que recogieron una redada de peces tan grande? ¿Por la pericia de los Apóstoles? La misma pericia la habían tenido durante toda la noche y no habían cogido nada. La respuesta es: porque se fiaron del Señor, se fiaron de Jesús. Y tuvieron esa pesca abundante.

4.- ¿Qué nos pasa a nosotros? Que nos fiamos demasiado de nuestras fuerzas, de nuestro saber, de nuestras facultades y pensamos que nos vamos a comer el mundo y resulta que el mundo nos come a nosotros.

Hemos de poner nuestra confianza en el Señor, hemos de fiarnos de la Palabra de Jesús, hemos de poner en Él nuestra fuerza, Él es nuestra fuerza, las nuestras sirven de poco.

Una invitación, por tanto, esta tarde a poner vuestra confianza en el Señor, a fiaros de Él, de su Palabra. En la oración preguntadle: “¿Qué quieres que haga Señor?” Y haced lo que Él os diga (cf. Jn 2,5), no lo que se os ocurra a vosotros.

Primer punto, entonces, confianza en el Señor Jesús. Después de recibir hoy el Espíritu del Señor fiaos de Él. Sacaréis más fruto y que si os fiais de vosotros mismos y de vuestras estrategias.

5.- Y otra actitud que nos está indicando el texto del Evangelio de esta tarde. ¿Cuántas veces negó Pedro a Jesús la noche en que lo entregaron? ¿Antes de que cantara el gallo cuántas veces negó Pedro a Jesús? Tres.

Y, ¿cuántas veces le pregunta Jesús a Pedro, en el lago de Tiberíades, cuando ya habían recogido la red: “Pedro, ¿me amas?” Tres (cf. Jn 21,15-17). Y por cada negación Jesús le pidió que expresara su amor a Él. El Señor tuvo que arrancarle tres veces a Pedro el “te quiero”. Y después le dio la misión de presidir la comunidad: «Apacienta mis ovejas» (Jn 21,17), cuida de esta comunidad.

Pues, el Señor también quiere preguntaros: “¿Me quieres?” Antes de enviaros a la misión que hoy os va a encomendar una vez confirmados, Jesús quiere preguntaros si le queréis. Lo hago yo en su nombre y os lo pregunto: “¿Queréis a Jesús?” (Respuesta de los confirmandos: Sí).

Si le decís que sí y lo demostráis obedeciendo lo que Él os pide, haciendo lo que Él hace o lo que Él nos manda, viviendo como Él; en ese caso, podréis ser buenos testigos de Jesús.

Vamos ahora a proseguir la celebración. Preparaos los confirmandos para acoger en vuestra alma el don del Espíritu; al mismo Espíritu Santo que os llenará de sus dones: de la paz, alegría, fuerza, y luz de Cristo. Y una vez llenos del don del Espíritu podréis después ser testigos de Cristo Resucitado.

Vamos a pedirle a la Virgen María que interceda por nosotros y por cada uno de vosotros, para que una vez confirmados os mantengáis en la fe, firmes en la fe en este Año de la Fe. Una fe firme, una fe confiada, una fe que da alegría, una fe que produce sus frutos. Que así sea.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Comunicado de la Venerable Hermandad de la Santísima Virgen de la Salud Coronada, Patrona y Alcaldesa perpetua de Castro del Rio

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Ante los dramáticos hechos acaecidos en la madrugada del 12 de abril de 2013, esta hermandad desea agradecer a las Autoridades locales, a la Policía Local, Guardia Civil y al pueblo de Castro del Río, las innumerables muestras de adhesión, ánimo y colaboración recibidos a lo largo de esta luctuosa jornada.

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