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50 aniversario de consagración religiosa de Hna. Encarnita Romero, religiosa de las Mercedarias de la Caridad (Residencia Sacerdotal-Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en el 50 aniversario de consagración religiosa de Hna. Encarnita Romero, religiosa de las Mercedarias de la Caridad (Residencia Sacerdotal-Málaga) celebrado el 29 de abril de 2013.

50 ANIVERSARIO DE CONSAGRACIÓN RELIGIOSA

DE HNA. ENCARNITA ROMERO,

RELIGIOSA DE LAS MERCEDARIAS DE LA CARIDAD

(Residencia Sacerdotal– Málaga, 29 abril 2013)

Lecturas: 1 Jn 1, 5-10; 2, 1-2; Sal 102, 2-9.13-14.17-18; Mt 11, 25-30.

1.- En la primera lectura de hoy se nos invita a ponernos realmente ante el Padre, ante Dios. A veces podemos tener la tentación de querer presentar una figura más hermosa ante los demás de lo que somos, puede que caigamos en esa tentación. Pero, en la Primera Carta de Juan se nos habla de un realismo muy claro y muy básico. Y se plantea que, si alguien dice que está en la luz, pero no vive como hijo de la luz se equivoca; incluso más, miente. Si alguien dice que no ha pecado, miente.

Por tanto, en esta fiesta, en esta celebración eucarística el colocarnos delante de Dios tal y como somos, como creaturas, con nuestras limitaciones, con los dones que nos ha dado el Señor, pero que son dones suyos, no son tanto producto de nuestra capacidad y de nuestro esfuerzo, es un regalo de Dios. Es bueno que nos resituemos como creaturas ante Dios y seamos realistas. A Él no podemos engañarle. Puestos ante Él, la luz de su Palabra, la luz de su Espíritu ilumina todos los rincones que pueden quedar un poco oscuros o con sombras de nuestra vida y de nuestra realidad.

El texto nos invita a presentarnos ante Dios con un gran realismo, con una gran humildad y sencillez, sin tapujos, sin encubrimientos, sin disfrazar, sin desfigurar la realidad. Ante Dios somos hijos suyos, que nos ha adoptado, pero con una carga y un lastre de pecado, de egoísmo. Hemos desfigurado la figura que se nos regaló en el bautismo, la figura de Cristo. Asociados a Jesús, esa marca indeleble que nos dejó el bautismo como hijos de Dios la hemos emborronado muchas veces, la hemos desfigurado, y siendo realista hemos de aceptar que es así.

2.- En nuestros años, para muchos ya largos, de ministerio sacerdotal, en los cincuenta años de consagración de la Madre Encarnita hay muchas luces, hay muchas cosas buenas y hay limitaciones, lógicamente. Podremos disfrazarlos ante los demás, pero ante Dios no se puede disfrazar.

Por tanto, siendo realistas, agradecemos a Dios todo lo que Él nos ha regalado, todo lo que le ha regalado a Encarnita en estos cincuenta años de consagración al Señor, y lo que hacemos es darle gracias por todo. Pues también hemos de darle gracias del perdón que nos otorga cuando no sabemos actuar bien o cuando no hemos querido actuar bien, o cuando queriendo no hemos podido.

También es de agradecer la comprensión, la acogida, el perdón, el afecto que Dios nos tiene a pesar de nuestras debilidades y de nuestros fallos. Por tanto, un primer punto de realismo. Ante Dios no se pude disfrazar nada. Realismo y también acción de gracias. Tampoco hay que apesadumbrarse porque no hemos realizado siempre lo que el Señor nos pedía, hemos de confiar siempre en su misericordia.

3.- En un segundo punto, dentro de esta acción de gracias al Señor por la consagración de nuestra hermana, lo tenemos, como hemos escuchado antes en la semblanza espiritual, dentro de una Congregación fundada por el Padre Zegrí; y, por tanto, desde un carisma de caridad que tiene la Congregación. Mercedarias de la Caridad con un talante, con un estilo como dice el Padre fundador de enjugar todas las lágrimas, apoyar al que está necesitado, limpiar el rostro de quien necesita esa ayuda, acoger con un corazón paternal y maternal al que está necesitado. Es decir, allá donde haya necesidad, dolor, sufrimiento, limitaciones una hermana Mercedaria de la Caridad tiene un puesto, un lugar.

Y vosotras lo ejercéis en distintos ambientes y también en esta casa que todos os agradecemos, porque es un regalo del Señor teneros a vosotros cercanas, enjugando con paños de lágrimas los momentos más tristes y dolorosos de los sacerdotes y eso es de agradecer. La presencia de tantos sacerdotes hoy en esta celebración lo expresa y manifiesta con cariño.

Por tanto, además de dar gracias a Dios por la presencia de vuestra Congregación, por la presencia de las hermanas y hoy de un modo especial de la Hermana Encarnita, queremos agradecer personalmente y esos cincuenta años de servicio a la Iglesia.

4.- Hoy celebra la Iglesia la fiesta de Santa Catalina de Siena, una mujer que ha vivido en una época muy distinta a la nuestra, en Italia, en un momento en el que papado venía siendo muy criticado, como si se intentara que desapareciera la figura paternal del papa. Y Catalina de Siena puja para que sea respetada la figura papal y trabaja en ese sentido, para que recupere lo que es más esencial, a parte de las connotaciones históricas de las que podía hablarnos muy bien D. Rafael, como historiador, hay una actitud de amor a la Iglesia. De amor al Pastor universal, de amor a los pastores.

Y eso, a veces, falta hoy, incluso entre cristianos. Me atrevo a decir que incluso entre sacerdotes. Amor a la Iglesia a la que pertenecemos. Cuando escucho a un fiel o un cura que dice: “¡Es que la jerarquía!” ¡Cómo si tú no fueras jerarquía! Eres tan jerarquía como el obispo. ¡Cómo si tú no fueras Iglesia! Si eres Iglesia por el bautismo. Eso por desgracia ocurre en nuestro tiempo.

Tener una santa, Catalina, quien, desde su lugar natal, desde Siena y desde Italia demuestra su amor a la Iglesia es para nosotros un modelo, un acicate de conducta. Pido al Señor en esta Eucaristía por cada uno de nosotros, por cada uno de los sacerdotes, por cada una de las hermanas, por Encarnita de modo especial, para que seamos cristianos que amen a la Iglesia, que amen al Papa, que amen a los pastores, que amen a todos los fieles. Eso es un síntoma de sintonía, delicadeza, de amor y de servicio.

5.- En la oración que hemos rezado al inicio hay dos puntos de la vida de Catalina, que recoge la oración, que son la contemplación de la pasión de Cristo y el servicio a la Iglesia. ¡Cómo están unidos, estos dos puntos, a vuestra tarea de Mercedarias de la Caridad! Porque desde la pasión de Cristo, desde la contemplación de Cristo sufriente se puede entender el dolor de los cristos sufrientes, de los enfermos, de los sacerdotes, de los ancianos, de los niños.

Se puede captar mejor lo que significa el dolor humano contemplándolo desde el dolor divino, desde la pasión de Cristo. Y eso es una característica en la fiesta hoy de Santa Catalina, contemplación de la pasión de Cristo, contemplando la pasión de los cristos, de los hombres de Dios.

6.- Y el segundo punto: el servicio a la Iglesia. Así lo hemos pedido en la colecta de la fiesta de hoy. Que nos ayude el ejemplo de Catalina en esas dos cosas: saber contemplar a Cristo y amarlo; y, por tanto, amarlo en los hermanos, en los cristos sufrientes; y amor y servicio a la Iglesia donde estemos, donde nos toque.

Ya hemos escuchado por los distintos lugares y comunidades por los que ha pasado Encarnita, ahora están entre nosotros en Málaga. ¡Dios provee! No importa tanto el lugar, como los sacerdotes, presbíteros que habéis servido cada uno en muchos lugares y en muchos cargos, no importa tanto eso, sino la actitud vital.

7.- Quiero terminar con un último punto del Evangelio que es una acción de gracias: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla» (Mt 11, 25). El Señor nos revela su amor y sus cosas a quienes están en actitud de humildad y sencillez como la Virgen María. A los orgullosos, con ellos no quiere saber nada. Pero si tenemos un corazón humilde, sencillo, acogedor, realista, sin pretender ponernos moños ante el Señor: “Ésta es mi vida, Señor, tú la conoces mejor que yo”. El Señor se revela a los sencillos de corazón, el Señor se revela a los humildes, pero no lo hace a los orgullosos y a los sabios. Se reveló a María de Nazaret, a la humilde esclava del Señor y puede seguir revelándose a cada uno de nosotros.

Pues, que en esta fiesta de acción de gracias a Dios por estos cincuenta años de Madre Encarnación, en su consagración dentro de la familia de las Mercedarias de la Caridad, queremos agradecerle a Dios ese don de su consagración y pedirle por cada uno de nosotros, para que nos ayude a vivir en este estilo que la fiesta de hoy, de Santa Catalina, el Señor nos ofrece. Que así sea.

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Se clausura el Congreso Internacional de San Juan de Ávila

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Hoy ha finalizado el Congreso Internacional de San Juan de Ávila, celebrado del 25 al 28 de abril, en la Diócesis de Córdoba. En primer lugar, el Obispo de Córdoba ha impartido una ponencia sobre «El Apóstol de Andalucía» y a continuación, el Nuncio de Su Santidad ha presidido la Eucaristía en la Catedral.

Jornada de puertas abiertas en el Palacio Arzobispal por la festividad de San Isidoro

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El pasado viernes tuvo lugar una de las sesiones de puertas abiertas del Palacio Arzobispal de Sevilla previstas en la programación anual que comenzó el pasado mes de septiembre, cuando se publicó el calendario de visitas guiadas a algunas estancias del Arzobispado. En la jornada del viernes han participado unas 400 personas.

Inauguración de las nuevas instalaciones de Cáritas Parroquial San Rafael

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El pasado jueves, 25 de abril tuvo, lugar la inauguración de los Salones Parroquiales y el Aula de Informática de la Cáritas Parroquial de San Rafael. Estas nuevas instalaciones pretenden satisfacer la demanda que existe actualmente en la parroquia, en cuanto a alimentación y también a formación.

Visita pastoral a la parroquia de San Juan de Dios (Estación de Cortes)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la visita pastoral a la parroquia de San Juan de Dios (Estación de Cortes) celebrada el 28 de abril de 2013.

VISITA PASTORAL

A LA PARROQUIA DE SAN JUAN DE DIOS

(Estación de Cortes, 28 abril 2013)

Lecturas: Hch 14,21b-27; Sal 144,8-9.10-13; Ap 21,1-5ª; Jn 13,31-33-35.

(Domingo Pascua V – C)

1.- Estamos en tiempo de Pascua y los textos litúrgicos de estos días nos ofrecen la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, que nos narra cómo vivía la primera comunidad cristiana y cómo se desarrolló el inicio del cristianismo. Desde la resurrección de Jesucristo, la venida del Espíritu Santo, la predicación primera de los Apóstoles y los discípulos, y cómo fue creciendo poco a poco la comunidad cristiana.

Estos días pasados nos ofrecieron unas características de la comunidad cristiana. ¿Cómo vivían los primeros cristianos? Cómo iban a rezar, celebraban la Eucaristía, había una unión y una comunión entre ellos, partían el pan, no solamente Eucarístico, sino el pan de los bienes, y compartían lo que tenían. Y los no creyentes, los paganos, se daban cuenta y miraban cómo vivían los primeros cristianos y eso les llamaba la atención.

2.- Hoy en la lectura del Evangelio hemos escuchado la característica por la que tendrán que reconocernos los no cristianos. ¿Cuál es? ¿Habéis prestado atención al Evangelio? ¿Qué ha dicho el Señor? “Os reconocerán como discípulos míos”, dice el Señor, si ¿qué? ¿En qué condición? ¿Cómo podrán reconocernos que somos discípulos del Señor? “Si os amáis unos a otros reconocerán que sois discípulos míos” (cf. Jn 13,35).

Entonces, ¿qué debería de caracterizar a los cristianos? (Respuesta de una feligresa: el amor). El amor es muchas cosas. El amor no es sólo afecto, el amor es perdón, perdonar al otro. El amor es aceptarlo, aguantarlo, ¡qué nos cuesta aguantar! El amor es perdonar. El amor es compartir la misma fe, la Eucaristía. El amor es compartir los bienes. Estas son las características, nos dice el Señor, por las que seríamos reconocidos por los no creyentes.

3.- No sé cómo vive la comunidad cristiana de Estación de Cortes de la Frontera, la característica más importante de la fe que es el amor, tendríais que decirlo vosotros. ¿Os dais el aprobado de lo que significa y de lo que debe ser una comunidad cristiana? Y que el no creyente, el no practicante diga: “¡Vaya hombre, esta gente se quiere, esta gente se ama, esta gente se ayuda!” Y el Señor, como ha hecho con la primitiva comunidad, iría agregando nuevos fieles a la comunidad cristiana. Ahí tenemos un reto.

La Visita Pastoral sirve también para revisarnos cómo vivimos la fe, cómo la celebramos y cómo proclamamos el anuncio del Evangelio. Por tanto, os invito a que hagáis un examen de conciencia de cómo vive la comunidad la fe cristiana, de cómo vive la fe católica. En casa, en la familia, en la parroquia, fuera, en el trabajo, en las relaciones sociales, familiares, o civiles.

El Señor nos está pidiendo que la luz de la fe debe iluminar todas las dimensiones de nuestra existencia, toda la vida. A vosotros, niños, se os tiene que notar que sois cristianos en la escuela, en la calle, en el juego, sabiendo comportarnos como el Señor nos pide. Ese sería el mejor testimonio que daríamos nosotros. Ya sé que es difícil, pero estamos invitados a realizarlo así.

4.- En la lectura de hoy de los Hechos han aparecido los nombres de unas ciudades poco conocidas para nosotros, y el texto relata que Pablo, su acompañante y los discípulos fueron a esas ciudades. Hoy, esas ciudades están en el norte de Palestina. Siria, ¿habéis oído hablar de Siria? En estos días ha aparecido en las noticias porque hay guerra en Siria, pues eso es la parte norte de Palestina. Antioquía, después unas ciudades que hoy son de Turquía: Iconio, Listra.

Cuando estuve en Iconio me causó mucha impresión. En el Iconio del que hablan los Hechos de los Apóstoles, había una comunidad cristiana floreciente. Después ha venido el islam, que es posterior al cristianismo y en una población que hoy serán unas doscientas mil personas, hoy se llama Konya, en Turquía; pues bien, en esta población sólo hay tres cristianos, que son tres religiosas que no son de allí, una es italiana, otra francesa y otra no recuerdo su origen. Allí está prohibido hablar de Cristo, está prohibido hasta regalar una Biblia, ¡no pueden ni regalar una Biblia! Está prohibido, por supuesto, fuera de la casa, de la Iglesia, todo lo que sea un signo cristiano. Y hay un sacerdote religioso que cada cierto tiempo va y celebra la Eucaristía. Esto en la población que Pablo evangelizó y donde había una floreciente comunidad cristiana. Hoy se encuentra arrasada completamente la fe cristiana. Las circunstancias han sido muy complicadas, pero ha sido sobre todo por la presencia del islam, es una ciudad muy dura y muy estricta.

Nosotros no estamos así, en esa condición. A nosotros se nos permite vivir la fe, celebrar, cantar; incluso salir por la calle, y hasta hacer procesiones. Y por supuesto, en la sociedad, en el trabajo, en la familia nadie nos prohíbe celebrar la fe, tampoco aquí. ¿Cómo tendríamos nosotros que anunciar y predicar el Evangelio para que más gente conociera de verdad la fe? Es un reto que tenemos.

5.- En esta Visita Pastoral quiero expresar mi preocupación de cómo tenemos que vivir mejor la fe para que esa luz llegue a más gente. Estoy viendo, por ejemplo, que, de las personas presentes, la inmensa mayoría sois mujeres. Hay tres hombres, varones. Eso es un síntoma. Sólo hago observar y os comento lo que observo. Eso es un síntoma. Algo pasa. Ya me entendéis, ¿no? Pues los hombres han de ser evangelizados. Hay que hablarles de que la fe es vida, no es solamente cumplir o venir un rato el domingo, eso se trasparenta en toda la vida, en la familia, en la educación, en el trabajo, en todas las dimensiones, hasta en el ocio y en las actividades lúdicas.

La fe, o penetra toda la vida del hombre, o queda como una chaqueta, que me la pongo y me la quito cuando quiero, y no entra dentro, se queda en la piel, en la superficie.

Bueno, pues veo que esta comunidad cristiana tiene un par de retos fuertes: ¿Cómo transmite la fe a las nuevas generaciones y a los niños que tenemos aquí delante? Y, ¿cómo anuncia el Evangelio a las personas que viven entre vosotros? A lo mejor no hace falta hablar, sino vivir mejor la fe. Dicen que el ejemplo arrastra. La palabra puede convencer, pero el ejemplo arrastra. A lo mejor tenemos que predicar con el ejemplo.

6.- Y hay una cosa importante: la vida de fe cambia a las personas. Hemos escuchado en el libro del Apocalipsis que el Señor hace un mundo nuevo: «Mira, hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5). Él hace un mundo nuevo, el viejo ya ha pasado. Desde que Jesús murió en la cruz y resucitó hay una novedad importantísima. Se ha vencido a la muerte, se ha vencido el pecado.

Por tanto, no somos hombres viejos, tenemos una levadura nueva, somos hombres nuevos y esa novedad tiene que notarse. Espero que cada día, cada año que pase se note en vosotros la novedad de la vida en Cristo. La vida en Cristo es nueva, y las cosas viejas, las cosas caducas, el pecado, el egoísmo, tienen que ser limpiados y purificados.

7.- Ese es otro punto que conviene que reflexionemos. A ver, muchachos, ¿qué os parecería si estuviéramos un tiempo largo, unos meses o un año, sin lavarnos? ¿Qué pasaría? (Respuesta de los niños: ¡que oleríamos mal!). Pues necesitamos todos los días lavarnos las manos, ducharnos; o cuando se hace un deporte, o se camina, o un esfuerzo físico, ¿verdad que hay que lavarse sino no se puede convivir?

Pues a nivel espiritual lo mismo, necesitamos pedir perdón al Señor y no sólo en la Eucaristía, al comienzo de cada Misa como hacemos siempre, sino que necesitamos pedir perdón en el sacramento de la confesión; aunque no haya pecados graves. Eso es como cuando nos parece que no estamos sucios, pero agradecemos una buena ducha, un buen baño y salimos tonificados, más ligeros. Salimos más alegres después de un buen baño.

Pedir perdón de los pecados y confesarse es una fiesta de la que uno sale tonificado, sale limpio, sale transformado. Pues, éste es un punto que también tenemos que tener en cuenta en la celebración de la fe. Por supuesto, cada uno puede elegir dónde celebrar el sacramento de la confesión, donde confesarse; pero sí que es importante que lo hagamos, como nos dice la Iglesia, al menos una vez al año. No es mucho, ¿verdad? ¡Si fuera una ducha al año estábamos arreglados!

Es bueno que aprovechemos las fiestas, los momentos importantes, los acontecimientos, las celebraciones del año litúrgico para pedir perdón al Señor.

Os animo a que nos renovemos internamente también con ese regalo que el Señor nos da del perdón, además de la Eucaristía.

La participación en la Eucaristía perdona los pecados veniales, pero incluso esos pecados, por pedagogía, convienen que los confesemos en el sacramento de la penitencia.

8.- Esta Visita Pastoral quiere ser una cercanía del Obispo con vosotros. Nos hemos encontrado antes un grupo de catequistas, madres, niños de la catequesis. Hemos dialogado sobre varios temas. Pero el tema más importante es el tema de la fe, de cómo vivimos la fe y cómo la trasmitimos. Y os animo a que expliquéis bien y forméis bien a vuestros hijos sobre la vida de fe, sobre qué significa el cristianismo: o transforma la sociedad y nos transforma, o no vivimos la fe.

Cuando uno come, ¿qué suele ocurrir? Cuando uno se alimenta, ¿qué pasa? El alimento se transforma en la vida de uno. A ver, ¿vosotros por qué crecéis? (Respuesta de los niños: porque nos alimentamos). Porque lo que coméis se transforma en vosotros, hay una asimilación y vuestro cuerpo va creciendo.

Si no comierais, ¿qué pasaría? (Respuesta de los niños: que nos quedaríamos chicos). ¡Os quedaríais canijos hasta morir! Pero, ¡y si comierais, y no crecierais nada, y fuerais adelgazando cada vez más, y cada vez peor! ¿Estarían vuestros padres tranquilos? (Respuesta de los niños: ¡No!). Dirían: “¡Algo pasa, este come y no crece!

¡Y si comemos del alimento eucarístico y no crecemos! ¡Algo nos pasa! Luego si nos alimentamos con la Eucaristía hemos de crecer espiritualmente. Igual que comer y crecer. Pero hay un cambio, cuando comemos un alimento ese alimento se transforma en energía para nosotros. Cuando nos alimentamos de la Eucaristía somos nosotros los que nos transformamos en lo que Cristo quiere, nos hacemos más cristianos. No nos hacemos más lo que somos nosotros, realidad pecadora; al contrario, ese alimento lo que hace es transformarnos, ¿en qué? A imagen de Cristo.

Por tanto, hay que alimentarse, hay que lavarse y hay que vivir la fe en todas las dimensiones de la vida. La fe no se vive aquí, sólo en la Iglesia, se vive en todas las dimensiones: sociales, económicas, políticas, familiares, culturales. En todas. Y si no es así, algo nos falla.

Vamos a pedirle al Señor que nos ayude a vivir como discípulos suyos. Y a la Virgen, nuestra Madre, a la Virgen Santísima que nos acompañe. Ella sí que supo hacerlo bien. Pues, que nos acompañe y que interceda por nosotros para que la fe que vivimos realmente transforme nuestra vida y con ello, nosotros también podamos transformar la sociedad. Que así sea.

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Visita pastoral a la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario (Cortes de la Frontera)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la visita pastoral a la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario (Cortes de la Frontera) celebrada el 28 de abril de 2013.

VISITA PASTORAL

A LA PARROQUIA NªSª DEL ROSARIO

(Cortes de la Frontera, 28 abril 2013)

Lecturas: Hch 14,21b-27; Sal 144,8-9.10-13; Ap 21,1-5ª; Jn 13,31-33-35.

(Domingo Pascua V – C)

1.- Un fraternal saludo al párroco, al arcipreste de Ronda y de la Serranía que está aquí a mi lado, y al diácono que me acompaña en esta Visita Pastoral.

La Visita del Obispo, como Visita Pastoral, tiene una índole especial. He venido a Cortes de la Frontera, creo que esta es la cuarta vez, y la tercera Eucaristía que celebro con vosotros. Primero fueron dos confirmaciones, después el Aniversario del V Centenario y ahora la visita.

En la Visita hay una preparación previa que ya habéis hecho con el párroco: entender qué significa la Iglesia, la diócesis; entender cuál es el ministerio del obispo; también, un análisis de cómo funciona la parroquia. Los sacerdotes tienen que hacer un informe al obispo de cómo está funcionando la parroquia, a nivel, pastoral, de sacramentos, de vida, etc. Y después, un encuentro, como he tenido esta tarde con los responsables de los distintos grupos: caritas, consejo parroquial, catequistas, Hermandad, etc. Y ahora la celebración con la presencia de toda la comunidad.

La Visita quiere ser un análisis, una puesta en común, un pararnos a pensar sobre cómo vivimos la fe. Es un tomar el pulso a la comunidad en todas las dimensiones. Por tanto, nos tenemos que preguntar si nosotros estamos viviendo la fe tal y como el Señor nos pide para ser testigos de la misma, sobre todo en este Año de la Fe. Precisamente coincide la Visita en este Año de la Fe que nos ha regalado el papa emérito Benedicto. Hemos de replantearnos cómo vivimos la relación con Dios y con los demás, para profundizar y de purificar nuestra fe.

2.- A veces, entendemos la fe de un modo muy subjetivo: las verdades que yo creo. Pero la fe, antes que nada, es lo que la Iglesia profesa y enseña para que yo lo crea, lo celebre y viva. Por tanto, hemos de hacer un esfuerzo en sintonizar mi fe con la fe de la Iglesia. Hay cristianos que se hacen su fe, que establecen aquello que creen y aquello que no creen.

Habréis oído, probablemente más de una vez, a alguien que es cristiano, apostólico, católico y romano, y después dice: “Pero no creo en la vida eterna. Sino que creo en la reencarnación de los muertos”. O que consulta a los nigromantes y quiromantes. Para ver cuál va a ser su futuro consulta a unas personas que dicen que conocen el futuro, y en realidad, lo conocen igual que nosotros; es decir, nada.

En el Año de la Fe el Señor nos pide que purifiquemos la fe, que la limpiemos. ¿Qué nos pasa con los zapatos cuando vamos caminando entre el polvo del camino? Salimos de casa con los zapatos limpios, recorremos cinco kilómetros, ¿qué nos pasa al final? ¿Cómo están nuestros zapatos? Limpios ¿verdad? ¡No! Hay que limpiarlos.

Pues con nuestra fe ocurre igual, nuestra vida si no la limpiamos, si no quitamos lo que estorba, sin darnos cuenta se nos van pegando cosas que nos llegan de la vida, de la televisión, de los medios, de la gente… y al final terminamos pensando lo mismo que piensan los no creyentes.

Hemos de hacer el esfuerzo de purificar la fe personal a la luz de la fe de la Iglesia. Esa es una tarea que con la Visita Pastoral se nos exhorta a realizar.

3.- Y la segunda tarea es, una vez purificada nuestra fe, nuestro amor a Dios y a los demás, propagar esa fe, ser testigos del Evangelio, de la Buena Nueva. Hablar a otros que no conocen la fe, predicar a otros, anunciarles la Buena Nueva.

Esto es lo que hicieron los Apóstoles según nos ha contado el Libro de los Hechos cuando Pablo, junto a sus amigos y compañeros, caminaron por distintas ciudades que hoy pertenecen a Palestina, a Grecia, a Turquía. Donde anunciaron la fe en Cristo resucitado, la fe de la Iglesia en Jesús, el que había vivido en Palestina, había muerto en la cruz y había resucitado.

4.- Esa evangelización que hizo Pablo en las distintas ciudades que recorrió, incluso llegó a Roma, donde murió, quiere el Señor que nosotros la prediquemos. No nos pide que vayamos a predicar a Japón, a China o a Roma, o a Grecia, o a Turquía, o a Portugal. Nos pide, al menos, que donde vivimos seamos testigos de esa fe y del amor de Dios.

Una vez madurada y purificada nuestra fe podemos ser mejores testigos; incluso entre nuestra familia, entre nuestros amigos, entre la gente del trabajo, entre nuestros paisanos o nuestros contemporáneos. Unos puede que tengan la fe del bautismo, que la perdieron, se marcharon, se alejaron de la Iglesia y ahora viven alejados de la Iglesia. Otros puede que no hayan oído hablar o estén muy pocos formados en la fe. Les podemos ayudar a redescubrirlas, a quitar esas cenizas para que otra vez se reavive el fuego del amor y de la fe en Cristo Jesús nuestro Señor.

5.- Os animo a esas dos cosas: que con motivo de la Visita Pastoral purifiquéis y profundicéis en vuestra fe; y, en segundo lugar, que seáis testigos de la misma.

El Señor cuando nos ha regalado la fe, porque es un regalo del bautismo, ha hecho de nosotros una vida nueva, nos ha trasformado. En el texto del Apocalipsis que hemos escuchado esta tarde dice que el Señor ha hecho algo nuevo, que el Señor ha hecho un cielo y una tierra nueva desde que vino al mundo. (cf. Ap 21,1).

Desde hace dos mil años el mundo no es como era antes, porque la presencia de Dios ha entrado en la historia, el eterno se ha hecho hombre, Dios se ha hecho hombre. El Eterno se ha hecho temporal, ha entrado en la historia y la ha trasformado, la ha cambiado, ha traído algo nuevo.

6.- Ahora estamos ya en primavera y aquí en la zona de Cortes de la Frontera vivís muy cercanos a la Naturaleza: plantas, árboles, montañas… Percibís en primavera ese reverdecimiento, esa renovación vital de la sabia. Empiezan las flores a crecer, empiezan los primeros frutos a despuntar como en germen, reverdecen más los árboles.

La primavera se nota, es una novedad después de haber estado en el invierno algunas plantas, al menos, los sarmientos y otros árboles, invernados, como si no tuvieran vidas. Renace la esperanza, renace la hermosura, renacen los colores.

Pues, la Pascua de Resurrección es Pascua florida, es Pascua de primavera, por eso la celebramos en la primera luna llena de primavera para simbolizar que el Señor ha transformado nuestro ser y ha hecho algo nuevo. Hay una novedad en la presencia de Cristo en nuestra vida y en la presencia de Cristo en la historia de los hombres. Esa novedad la hemos de vivir, hemos de ser conscientes. Hemos sido salvados, hemos sido redimidos, hemos sido limpiados de nuestros pecados por la sangre de Cristo. Esto es una gran novedad que hay que vivirla y hay que pregonarla.

7.- En el Evangelio Jesús nos ha explicado cual es el distintivo de sus discípulos. A ver, ¿qué ha dicho? ¿Cómo podrán ser reconocidos los discípulos de Jesús? ¿Por qué cosa? (Respuesta de un niño: porque nos amamos). Muy bien, porque nos amamos unos a otros como Él nos ha amado (cf. Jn 13,34).

¿Cuál será la señal que nos distingue? El amor a Dios y el amor a los demás. El amor. No dice el saber más cosas, no dice… ¡tantas cosas podría decir! Dice, el amor. Ese es el distintivo. Quiere decir que debemos corresponder al amor que Dios nos ha regalado. Lo que Dios ha hecho con nosotros ser capaces de hacerlo con los demás.

Así vivía la primera comunidad cristiana. Vivían en comunión, vivían unidos, compartían los bienes, celebraban la Eucaristía como ahora esta tarde nosotros, rezaban juntos, se conocían, se ayudaban, alababan a Dios. (cf. Hch 2, 42-47ª). Esa era la manera en que otra gente no creyente entraba en la Iglesia, aceptaban la fe en Jesús (cf. Hch 2, 47b).

8.- En esta Visita Pastoral quiero animaros a revitalizar la comunidad cristiana, renovarla desde dentro al estilo de la Pascua y vivir con ese estilo que el Señor nos pide, el de los primeros cristianos: en comunión, compartiendo la Eucaristía, rezando juntos, compartiendo las necesidades. Ya sé que lo hacéis, pero eso no puede parar, ha de continuar. Y no sólo porque estemos en crisis económica y haya gente necesitada, porque siempre hay gente necesitada, o de nuestra comunidad o de una comunidad cristiana que vive a diez mil kilómetros de aquí.

Mientras haya un ser humano necesitado en el mundo, no sólo en Cortes de la Frontera, sino en el mundo, nosotros los cristianos debemos de estar abiertos a ayudar a esa persona. Ese es el distintivo de los cristianos.

Le pedimos, pues, al Señor que nos ayude a vivir con alegría la Pascua de Resurrección.

Y también le pedimos a la Virgen, en este caso, con el título de Ntra. Sra. del Rosario, vuestra titular, que nos acompañe y que interceda por nosotros para vivir como Ella vivió. Que así sea.

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Más sobre el Maestro Ávila en Montilla

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Continuando en Montilla, Antonio Llamas Vela, del Estudio Teológico San Pelagio de Córdoba, expuso «Una manera nueva de leer la Sagrada Escritura». Refiriéndose al título de su exposición, Llamas aseguró que «Ávila plasmaba la letra de la escritura en el profundo conocimiento de Dios». Y repasando sus obras y escritos añadió que «lo importante de leer no es saber hacerlo, sino hacerlo de una manera nueva como el Maestro Ávila, es decir, sabiendo leer a Dios en la escritura Santa».

Ultima jornada en Montilla

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Nota importante: En la página web de la diócesis (www.diocesisdecordoba.com) pueden disponer de las fotografías, información y vídeo del Congreso de san Juan de Ávila.

Los congresistas se trasladan a Montilla

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Ponencia de Miguel A. Pena González, de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Cerca de las 10 de la mañana, llegaban a la localidad donde descansan los restos del Santo Maestro los más de 250 congresistas que desde el jueves participan en el Congreso Internacional de san Juan de Ávila.

El Obispo Bernardo Álvarez se refiere a la figura de Viera y Clavijo como sacerdote y científico durante la clausura del Congreso Fe-Cultura en Los Realejos

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El Obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna recuerda la imagen e importancia del científico y sacerdote José de Viera y Clavijo, en el 200 aniversario de su muerte, durante la clausura del XXII Congreso Internacional Diálogo Fe-Cultura, organizado por la ULL y el ISTIC, que tuvo lugar en el Centro Municipal de Cultura de Los Realejos.

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