
«Me siento como una pequeña esponja en el mar del infinito amor de Dios. si alguien me aprieta y me estruja, de mi interior sólo debería salir lo que me empapa: su bondad, amor, alegría, perdón…», afirma Felisa Vélez Melero, que cumple 50 años de vida religiosa en la congregación de la Presentación de la Virgen María.



