El encuentro tendrá lugar el jueves 24 de septiembre, a las 17.00 horas, en el Seminario Diocesano de Huelva, situado en la avenida Santa Marta, 82.
La convocatoria está dirigida a todas aquellas personas adultas que desean comenzar un camino de preparación para recibir los sacramentos de la iniciación cristiana, bautismo, confirmación y eucaristía, así como a quienes estén interesadas en conocer el proceso de acompañamiento y formación que la Iglesia ofrece para este itinerario de fe.
La reunión está organizada por la Delegación Diocesana para la Catequesis de Iniciación Cristiana y Catecumenado de Adultos, desde la que se impulsa y acompaña este proceso en la Diócesis de Huelva.
Este camino pretende ofrecer a los adultos que se acercan a la fe un espacio de encuentro, formación y acompañamiento, ayudándoles a descubrir y profundizar en la vida cristiana y a prepararse para el proceso de la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana.
La Diócesis de Huelva invita a las personas interesadas a participar en este encuentro y a dar este primer paso en un camino de fe y de incorporación a la vida de la Iglesia.
Lugar: Seminario Diocesano de Huelva, avenida Santa Marta, 82. Fecha: jueves, 24 de septiembre. Hora: 17.00 horas.
El 12 de septiembre, memoria del Dulce Nombre de María, fue coronada canónicamente la venerada imagen de la Virgen de la Sangre, titular de la Hermandad de la Vera Cruz de la localidad de Gerena.
Los orígenes de esta Hermandad se remontan según la tradición a 1258, año en el que el rey Alfonso X hizo donación a los benedictinos que acompañaban a los conquistadores de Gerena, los caballeros de la Orden de Alcántara, de unas tierras donde se establecieron para comenzar su labor evangelizadora y asistencial, fomentando la devoción a San Benito Abad. Así, fundan un Hospital, que ya existía en 1308 según Ortiz de Zúñiga, en cuya iglesia surgirán las hermandades de la Santa Vera Cruz, cuyas reglas se aprobarán en 1389, y la del Señor San Benito Abad, las cuales se fusionarán alrededor del año 1598.
La comunidad benedictina, junto con el Hospital, desapareció debido a la desamortización de Mendizábal, conservándose en la actualidad la iglesia, sede de la Hermandad que venera con especial devoción al Santísimo Cristo de la Vera Cruz, de finales del siglo XIV, y a la Virgen de la Sangre, recibiendo culto ambos en el retablo mayor, interesante obra del siglo XVIII rematado por un relieve que representa la coronación de espinas del Señor.
María Santísima de la Sangre es una bella imagen de candelero, obra anónima del siglo XVIII, en la que se destaca la delicadeza de sus facciones, subrayada por la policromía que presenta. Presenta su cabeza una ligera inclinación a su derecha, lo que le añade una nota de dulzura y humildad.
Esta advocación mariana no hace referencia a la sangre de la Virgen, sino a la de su Hijo, y está muy vinculada a la devoción a la Vera Cruz de Cristo y a la preciosa Sangre que el Redentor derramó en el madero por nuestra salvación, poniendo de relieve así la participación de la Madre al pie de la cruz en el sacrificio de su Hijo. Históricamente el nombre puede derivar del hecho de que esta hermandad se encontraba radicada, como ya hemos comentado, en un hospital de sangre, así como que era venerada esta imagen mariana por una hermandad “de sangre”, es decir, que contaba con disciplinantes en su estación de penitencia.
En cualquier caso, esta bella y sugestiva advocación mariana pone de relieve la relación íntima y estrecha entre la Virgen y Jesús, ya que como afirmaba San Juan Pablo II en su encíclica Redemptoris Mater, gracias a su maternidad, “Jesús, Hijo del Altísimo, (…) es carne y sangre de María”.
No podemos olvidar igualmente que para la cultura judía la sangre es símbolo de la vida (Dt 12, 23), por lo que se presenta así a María como la Madre de la Vida, al habernos dado al que es la Vida, Cristo (Jn 14,6).
Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural
Comienza un nuevo curso y con él buenos propósitos, rutinas y hábitos. Además de comer más sano, ir al gimnasio o prometerse dormir más temprano, septiembre nos trae una nueva oportunidad para acercarnos más a Dios y a nuestra fe.
Por un lado, es un buen momento para retomar la oración diaria, que seguramente se ha visto trastocada durante las vacaciones; para acudir a los sacramentos con mayor asiduidad en nuestra parroquia de referencia o, incluso, para matricularse en alguna asignatura de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, que ofrece una amplia variedad de materias en distintos horarios y modalidades.
Además, con el calendario en la mano podemos planificar los próximos meses e incluir al menos un fin de semana de retiro espiritual. En este sentido, son muchas las opciones disponibles en la Archidiócesis de Sevilla. En primer lugar, los Cursillos de Cristiandad, que se celebran en San Juan de Aznalfarache y hacen una propuesta kerigmática, es decir, de primer anuncio del Evangelio de forma testimonial y alegre. También destacan los retiros de Emaús, basados en la lectura del Evangelio según san Lucas, que versa sobre los acontecimientos en el camino a Emaús. En nuestra diócesis se ha extendido por numerosas parroquias y celebran retiros mensuales tanto para mujeres como para hombres. La Renovación Carismática Católica, por su parte, organiza los Seminarios de Vida en el Espíritu, “una experiencia de evangelización en el que se proclama el amor de Dios y se invita a los cristianos a dinamizar su vida con la presencia del Espíritu Santo”.
Retiros para adolescentes, jóvenes y matrimonios
Asimismo, los más jóvenes tienen también sus propias propuestas espirituales, con los retiros Effetá (para chicos y chicas de entre 18 y 30 años) y Bartimeo (para adolescentes de entre 16 y 17 años). Así, durante un fin de semana participan en dinámicas testimoniales que abarcan toda la vida y promueven su encuentro con Jesús.
Igualmente, los matrimonios o novios que busquen profundizar en la verdad y la belleza de su vocación pueden participar en los retiros de Proyecto Amor Conyugal, basados en la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II sobre el amor humano.
Mensaje de Mons. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de las Angustias. En sus palabras, un recuerdo especial por quienes más han padecido los terremotos, que nos han mostrado nuestra debilidad, con una invitación a la reconciliación, fraternidad, ayuda mutua y a superar las corazas de nuestra vida.
Queridos fieles de la Diócesis de Granada, devotos de la Santísima Virgen de las Angustias, un cordial saludo.
El mes de septiembre es para todos nosotros el mes de la Virgen. Un mes especialmente querido por los granadinos, que culmina cada año con la procesión de nuestra Patrona por las calles de la ciudad. Pero este año estamos viviendo de una manera distinta.
Hace un mes, en la madrugada de la Solemnidad de la Asunción del día de la Santísima Virgen, la tierra tembló bajo nuestros pies. Y siguió temblando durante los días siguientes. Muchas familias de la capital y de nuestros pueblos tuvieron que abandonar sus casas, algunas todavía esperan poder regresar a ellas. También sufrieron nuestros templos y entre ellos la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, especialmente su cúpula.
Por eso, este año la tradicional Ofrenda floral tendrá por escenario la fachada de la Catedral, la casa común, la casa de todo el pueblo de Dios de Granada. Será una celebración distinta, marcada también por estas circunstancias excepcionales. Después de que el pasado 30 de agosto acompañáramos a nuestra Patrona desde su Basílica hasta la parroquia del Sagrario, donde está con verdadera devoción de hijos.
Que mi primer acuerdo sea precisamente para quienes siguen viviendo lejos de sus hogares, esperando volver a ellos. Y quiero expresar también mi gratitud a todos los que durante aquellos días estuvieron al servicio de los demás, los servicios de emergencia, las fuerzas de seguridad, los voluntarios, los servicios médicos, los técnicos y trabajadores, y también tantos sacerdotes y comunidades cristianas que abrieron sus puertas y estuvieron cerca de quienes más lo necesitaban.
La Virgen de las Angustias, que permaneció junto a la cruz de su Hijo, conoce el sufrimiento y sabe permanecer junto a quien atraviesa momentos de incertidumbre, de dificultad.
A ella confiamos hoy nuestras angustias, especialmente a todas las personas afectadas. Todavía tenemos hoy reciente además el regalo del Viaje apostólico del Papa León XIV a España. Y quisiera que algunas de sus palabras, que nos dejó durante aquellos días, iluminaran este mes tan nuestro, dedicado a la Santísima Virgen de las Angustias, Reina y Madre de Granada, como le decimos en su Himno.
Durante su Viaje, el Santo Padre recordó la profunda huella que la fe cristiana ha dejado en la historia y en la cultura de nuestro pueblo, y para ello un ejemplo como es Granada. Y nos invitó también a superar los enfrentamientos, las divisiones, la polarización, buscando siempre la verdad y el encuentro y la reconciliación. Pero, quisiera detenerme especialmente en unas palabras que pronunció ante la Virgen de Montserrat el pasado 10 de junio. Allí, León XIV volvió a recordarnos la sencilla invitación de María en las bodas de Caná: “Haced lo que él os diga”, les dijo a aquellos criados. En realidad, ahí está contenido todo el programa de vida cristiana. Hacer lo que nos diga Cristo. María no se coloca en el centro, María nos lleva siempre a Jesús. Nos invita a escucharlo, a confiar en sus palabras y a dejarnos transformar por él.
¿Y qué nos dice Jesús a los cristianos? También esto es muy claro. “Esto os mando: que os améis unos a otros”. El Papa nos invitaba entonces a dejarnos reconciliar por el Evangelio y abandonar esas corazas con las que tantas veces nos protegemos, protegemos nuestras heridas y nuestros miedos.
Corazas que aparecen en nuestras palabras, en nuestros juicios, en nuestra manera de tratar a los demás, también en nuestras familias, en nuestras comunidades, en las redes sociales o en la vida pública, en la vida social, lo vemos en el mundo político, lo vemos ante los problemas como los de Ceuta. Y creo que estas palabras adquieren un significado especial en la Granada de este mes de septiembre. Un terremoto nos recuerda que, de repente, hasta qué punto somos frágiles. En unos segundos desaparecen muchas de nuestras seguridades y descubrimos cuánto necesitamos a quienes tenemos al lado. Durante estos días, lo hemos visto, vecinos que ayudaban a vecinos, personas que acogían a otras personas, comunidades que abrían sus puertas. Sería una pena que, pasado el miedo, volviéramos a colocarnos las corazas.
Quizá esta experiencia pueda ayudarnos también a mirar de otra manera a quienes tenemos cerca, a hablarnos con más respeto. Así lo decía el Papa, a escucharnos antes de juzgar, a reconciliarnos, a preocuparnos por quienes sufren, a recuperar esa fraternidad, que tantas veces damos por supuesto, hasta que llega una desgracia, una dificultad, que nos recuerda que necesitamos los unos a los otros, que necesitamos de Dios. Eso es también “hacer lo que él os diga” del Evangelio. Y eso es lo que quisiera pedir en este mes a la Virgen de las Angustias, que nuestra devoción a María, tan arraigada en Granada, no sea solamente una hermosa tradición recibida de nuestros mayores, que sea una fe viva, que nos acerque más a Jesucristo y nos haga más hermanos, que nuestra piedad popular tan querida siga siendo una fuente de caridad, de reconciliación, de esperanza para nuestro pueblo.
Se lo pido de manera especial por los enfermos, por quienes están solos, por quienes atraviesan dificultad, por quienes necesitan más protección y consuelo. Y en estos días, de manera muy particular, por cuantos todavía no han podido regresar a sus hogares.
Termino haciendo esa oración que tantas generaciones de granadinos ha dirigido a su Patrona: “En la vida y en la muerte, protégenos con Tu manto y nos consiga Tu llanto, el amparo del Señor”.
Que la Virgen Santísima, la Virgen de las Angustias, cuide de Granada, de nuestros pueblos y de todas nuestras familias.
Con todo mi afecto, os doy mi bendición y os deseo una maravillosa, una grande fiesta de la Virgen de las Angustias.
Dalías se prepara para vivir los días grandes en honor al Santísimo Cristo de la Luz. A las puertas del tercer domingo de septiembre, el municipio vive ya intensamente unas jornadas en las que cultos, peregrinaciones y celebraciones se suceden en torno al Santuario.
Para conocer cómo se están viviendo estas horas previas y todo lo que hay detrás de una de las grandes citas devocionales de la provincia de Almería, conversamos con Francisco Lirola, alcalde de Dalías, y Gabriel Lirola, hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Luz. Dos miradas distintas y complementarias sobre unas fiestas que tienen en la devoción al Cristo su verdadero centro y que este año están destacando también por la importante presencia de jóvenes.
Estamos ya prácticamente en los días grandes. ¿Cómo está Dalías a estas horas? ¿Se nota ya ese ambiente especial que precede al gran domingo?
Francisco Lirola. Dalías vive ya su semana grande. Estamos en plena fiesta y cada día es especial. Comenzamos oficialmente el sábado con el cuetazo y la entrada del estandarte del Cristo en el Santuario, y desde entonces estamos recibiendo a miles de peregrinos.
Gabriel Lirola. El viernes tuvimos la peregrinación juvenil, que este año ha sido multitudinaria, con una participación incluso mayor que en otras ocasiones. Han participado también grupos juveniles de la diócesis de Almería y estamos viendo mucha presencia de jóvenes.
Gabriel, después de tantos días de cultos, peregrinaciones y visitas al Santuario, ¿cómo estáis viviendo la respuesta de los devotos?
La presencia de tanta gente joven anima mucho, porque ves que hay una semilla que va germinando. Hay futuro. Pero son muchas las experiencias: niños, jóvenes y también personas mayores que llegan al Santuario. Todo eso, la verdad, te enriquece el corazón.
Francisco, recibir a tantísimas personas supone también un enorme esfuerzo. ¿Cómo se prepara Dalías para que todo funcione?
Son muchos meses trabajando. Nosotros tenemos la suerte de tener al Cristo en Dalías todo el año, pero también queremos compartirlo. Y para ello contamos con la colaboración de muchas administraciones y de los ayuntamientos vecinos.
Hay un despliegue muy importante de Policía Local, Protección Civil, Guardia Civil, Tráfico, servicios sanitarios y 112. Incluso se desplaza hasta Dalías un escuadrón a caballo. A partir del miércoles se cierra un carril de la A-358 para que pueda ser utilizado por los peregrinos con mayor seguridad. Son cerca de mil personas trabajando en todo el dispositivo.
¿Cuántas personas pueden pasar por Dalías durante estos días?
En los últimos años se nos ha hablado de unas 300.000 personas. Yo creo que ya llegamos a esa cifra porque cada año vemos cómo sigue aumentando la participación.
Gabriel, el domingo concentra algunos de los momentos más esperados. Para alguien que nunca haya estado en Dalías, ¿qué no debería perderse?
La Misa Mayor, presidida por nuestro obispo, y después hay dos momentos que ninguno nos queremos perder. A la una de la tarde, la bajada del Cristo desde su altar; y a las ocho y media de la tarde, su salida en procesión, cuando el Cristo aparece en la escalinata de la iglesia. Son dos momentos imprescindibles.
Los cohetes, las calles llenas y el ambiente festivo son muy característicos, pero detrás de todo hay una profunda devoción. ¿Cómo se mantiene ese equilibrio entre fiesta popular y celebración religiosa?
Francisco Lirola. Hay que ser conscientes de que toda la fiesta gira en torno al Cristo de la Luz. Es una fiesta devocional que reúne a peregrinos en torno al Cristo, a sus sentimientos y a su devoción.
Evidentemente, también existen momentos para el ocio y las actividades lúdicas, que forman parte de nuestras fiestas: los bailes en el Casino de Dalías o las actividades infantiles y juveniles en la plaza del Santuario. Hay momentos para todo, pero el centro es el Cristo.
Gabriel, detrás de lo que veremos estos días hay muchos meses de trabajo y muchas personas que no aparecen. ¿Quién hace posible que todo esté preparado?
La Junta de Gobierno trabaja durante todo el año, porque nuestras actividades no se limitan al mes de septiembre. Pero a partir de mayo el trabajo se centra especialmente en preparar los cultos. Además, contamos con un grupo de voluntarios y con un punto de acogida para los peregrinos dentro del Santuario.
Este año vuelve a acompañaros un predicador durante el septenario. ¿Quién es?
Este año nos acompaña fray Juan Manuel Martínez Corral, dominico que viene desde Burgos. Ya ha comenzado la predicación del septenario. Es una tradición que mantenemos desde hace muchos años.
Cuando terminen las fiestas, Dalías tendrá ya la mirada puesta en otro acontecimiento importante: Lux Mundi. ¿Qué supondrá este Congreso?
Francisco Lirola. Será una oportunidad para profundizar en la devoción a la Luz que existe en todo el territorio nacional, tanto en las advocaciones de Cristo como en las marianas, porque también existen distintas advocaciones de la Virgen de la Luz.
Contaremos con unos treinta ponentes de ámbitos como la teología, la historia, las academias o el arte. Se estudiará esta devoción desde diferentes perspectivas y con personas muy cualificadas. Será, de alguna manera, la continuidad del primer Congreso que celebramos hace veinte años en Dalías y cuyas actas quedaron recogidas en dos tomos.
Gabriel Lirola. Ahora hacemos un pequeño paréntesis para centrarnos en las fiestas, pero cuando terminen nos meteremos de lleno en la preparación del Congreso. Esperamos que sea una experiencia enriquecedora tanto para nosotros como para todas las personas que se inscriban y quieran participar.
Terminamos con una invitación. ¿Qué le diríais a quien todavía no haya decidido venir a Dalías este fin de semana?
Francisco Lirola. Una persona de Dalías podría estar todo el día hablando de nuestras fiestas, pero es imposible transmitir esa pasión, ese sentimiento y esa devoción. Yo le diría simplemente que venga, que lo viva y que lo vea.
Gabriel Lirola. Dalías es una explosión de luz. Y qué mayor luz que la del Cristo de la Luz. Esperamos a todos en Dalías.
El Santuario de Monteagud ha vuelto a ser este fin de semana lugar de encuentro para miles de peregrinos llegados desde distintos puntos de la provincia de Almería. Del viernes 11 al domingo 13 de septiembre, la romería en honor de la Virgen de la Cabeza ha congregado a numerosos fieles en torno a una de las devociones marianas más arraigadas de la diócesis.
A lo largo de los tres días se han sucedido las celebraciones de la Eucaristía, el rezo del Rosario y otros momentos de oración ante la Virgen. Familias, grupos parroquiales y peregrinos han ido llegando hasta el cerro de Monteagud para participar en los cultos y poner ante María sus intenciones y necesidades.
Uno de los datos más destacados de esta edición ha sido la presentación de los niños ante la Virgen de la Cabeza. Cerca de 1.400 pequeños han sido presentados este año, alcanzándose una cifra récord. Se trata de uno de los gestos más característicos de la romería, con el que numerosas familias encomiendan a sus hijos a la protección de la Virgen y mantienen viva una tradición que pasa de generación en generación.
La mañana del domingo estuvo marcada también por el recuerdo de las víctimas del incendio que afectó el pasado mes de julio a Los Gallardos y Bédar. La Eucaristía de las 10:00 horas fue ofrecida especialmente por ellas y por sus familias, así como por todos los vecinos que sufrieron las consecuencias del incendio. La celebración quiso ser un gesto de cercanía, oración y esperanza de toda la comunidad cristiana.
A la Eucaristía asistieron alcaldes de la zona y representantes de distintas instituciones, que se sumaron a este recuerdo junto a los peregrinos presentes en el Santuario.
La romería de 2026 ha vuelto a mostrar el arraigo de la devoción a la Virgen de la Cabeza en la diócesis de Almería. Tres días en los que la oración, la convivencia y las tradiciones vinculadas al Santuario han reunido a generaciones distintas ante la imagen de la Virgen.
Monteagud cierra así una nueva romería en la que miles de peregrinos han vuelto a subir hasta el Santuario para encontrarse con María y confiarle sus alegrías, preocupaciones y esperanzas.
El próximo viernes 25 de septiembre, de 17.30 a 20.30 horas, en la parroquia de San Juan de Dios, tiene lugar el primer Encuentro de Acompañantes de este curso, convocado por Acción Católica General en Málaga.
ARCHIVO. Sesión de la Escuela de Acompañantes
El lema que acompañará este nuevo curso será “Recibimos dones, compartimos vida: al servicio de la misión”. Y en él profundizarán en esta primera jornada destinada a quienes acompañan un grupo en la parroquia. «Esta bonita tarea nos presenta continuamente nuevos retos y ¡qué mejor que poder hacerles frente como equipo!», afirman desde el equipo organizador.
Al terminar la reunión, habrá un ágape compartido. Se trata de «una tarde para renovar fuerzas para iniciar el nuevo curso con ilusión porque, si acompañamos a otros… también necesitamos ser acompañados».
Desde 2019
El 15 de diciembre de 2019 tuvo lugar, en la parroquia de Santa María de la Amargura, el primer Encuentro de Acompañantes organizado por la Acción Católica de Málaga.
Destinado a los laicos de las parroquias de la diócesis de Málaga se ofrecía como «un espacio para compartir logros y dificultades en esta tarea de acompañar a niños, jóvenes y adultos; un momento para comenzar a ayudarnos mutuamente en esta importantísima tarea evangelizadora», afirmaban desde la Acción Católica General en Málaga.
En enero de este año 2026, Agustín Ortega (Poe), responsable del Sector de Adultos de ACG Málaga explicaba que la Escuela de Acompañantes «es una iniciativa que está dirigida a todas aquellas personas que tienen esta bonita tarea de guiar a otros en la fe, desde catequistas de niños hasta acompañantes de jóvenes y adultos. Más allá de una simple formación, esta escuela busca crear una red de apoyo entre nuestras parroquias. La idea es compartir lo que funciona, aprender de los retos diarios y sumar esfuerzos para que nadie camine solo en su labor pastoral. En un mundo que cambia tan rápido, la Iglesia propone este espacio para encontrar nuevas herramientas. El objetivo es analizar los retos de la sociedad actual y aprender a responder a ellos con la mirada del Evangelio, fortaleciendo la unión entre todos los grupos de nuestra diócesis. Una oportunidad para crecer y tejer comunidad, compartiendo caminos y acompañando esperanzas».
La Delegación de Infancia y Juventud está preparando la segunda edición en Málaga de #Despierta, una experiencia para «despertar jóvenes evangelizadores» que promueve la Subcomisión para la Juventud e infancia de la Conferencia Episcopal Española. Tendrá lugar en Casa Diocesana, del 16 al 18 de octubre.
Participantes en la primera experiencia #Despierta en Málaga
#Despierta es «Una iniciativa para despertar el deseo evangelizador en los jóvenes, para que los lance a anunciar a Jesucristo en medio de sus ambientes», explica el delegado, José Miguel Porras, quien añade que esta experiencia pretende animar «jóvenes evangelizadores de otros jóvenes, capaces de dar testimonio de su fe con la fuerza que solo da el encuentro personal con Dios».
Consiste en «una formación activa e interactiva, dinámica, fresca, juvenil y participativa que busca y propone el encuentro personal con Jesucristo, para que este sea el motor de todo lo que nuestros jóvenes hagan y comuniquen al mundo y al frente de sus grupos», añade el delegado.
Esta experiencia va dirigida a jóvenes de entre 18 y 35 años, enviados por su parroquia, hermandad, movimiento, congregación o asociación. También están invitados todos los sacerdotes que tengan responsabilidades en pastoral con jóvenes en sus realidades eclesiales.
Tendrá lugar del 16 al 18 de octubre (desde las 19.00 horas del viernes hasta después del almuerzo del domingo), en Casa Diocesana, en el edificio Betania, junto a la ermita del Monte Calvario. Desde la Delegación insisten en que es importante asistir a todo el encuentro, no solo a una parte de él.
El coste es de 95€, más barato que el año pasado, asumiendo parte del coste la Delegación, «dada la importancia que tiene que nuestros jóvenes estén formados para evangelizar a otros», explica el delegado, quien añade que «si alguien tiene dificultades por cuestiones económicas, que no dude en ponerse en contacto con nosotros».
La inscripción está abierta y se puede realizar en este formulario, hasta el 6 de octubre.
Para más información, pueden contactar con la Delegación de Juventud escribiendo a juventud@diocesismalaga.es o llamando al teléfono 952 30 38 76.