El jueves 30 de abril se celebra por cuarto año consecutivo el Encuentro de Empresas de Fundación Victoria. Esta cita anual pretende acercar el mundo empresarial y educativo entre las instituciones que habitualmente colaboran con la Fundación a través del networking.
«Queremos que los jóvenes descubran a una Iglesia de Málaga que peregrina en tierras de África»
Salvador Gil Canto, delegado de Infancia y Juventud, amplía en esta entrevista radiofónica para COPE Málaga los detalles del EDJ 2015 que tiene lugar en Melilla del 1 al 3 de mayo.
«Las devoluciones «en caliente» no son la solución»

Entrevista a Ramón Muñoz, delegado diocesano de Migraciones, con motivo de las XIX Jornadas sobre Inmigración, organizadas por la Plataforma Solidaridad con los/las Inmigrantes de Málaga, en la que participan, entre otros, Médicos del Mundo-Málaga; la Comisión Española de Ayuda al Refugiado; Málaga Acoge; Centro Malaika; la Asociación Andaluza por la Solidaridad y la Paz y el Secretariado Diocesano de Migraciones.
«La Diócesis ayuda de forma concreta a los inmigrantes»
El vicario episcopal de Acción Caritativa y Social, Gabriel Leal, analiza la labor de la Iglesia católica en favor de las personas que emigran huyendo del hambre, la guerra o la persecución religiosa.
Vigilia mariana de adoración en San Ildefonso de Jaén

Tras el éxito del pasado año, la Cofradía de Ntra. Sra. de la Capilla junto con la Adoración Nocturna Española y la Agrupación de Cofradías de Jaén, organizan la II vigilia mariana de adoración, que tendrá lugar hoy 30 de abril, jueves, a las 22:30 horas en la Basílica Menor de San Ildefonso y Santuario de Ntra. Sra. de la Capilla. Contará con la participación de los jóvenes de la A.N.E. y de todas las Cofradías y asociaciones / movimientos cristianos de la Ciudad, y se desarrollará con arreglo al siguiente orden:
Libro sobre Arte Cristiano en Oriente del padre García Gutiérrez
‘Panorama del arte actual cristiano en India, China y Japón‘ es el título del último libro del sacerdote jesuita Fernando García Gutiérrez, que en la actualidad es delegado diocesano de Patrimonio Cultural y director de la Misión de Japón en España.
La obra, editada por la Compañía de Jesús, recoge un resumen gráfico y documental del arte y la cultura cristiana en una zona en la que se visibiliza la huella de San Francisco Javier. Como destaca el autor, la llegada del misionero navarro a Oriente marcó el comienzo del arte cristiano en aquellas regiones, y “se sabe que él llevaba cuando llegó a Japón estampas de temas cristianos, que produjeron una impresión profunda en los que las vieron. Antes se habían dado manifestaciones esporádicas de temas cristianos, sobre todo en India, pero fue con la llegada de los europeos en el siglo XVI cuando se hizo más frecuente la aparición de obras de arte cristiano”.
El padre García Gutiérrez hace un repaso en su obra a la puntura y la arquitectura en India, China y Japón. Su relación con el país del Sol Naciente es muy estrecha, y se fraguó durante los quince años que permaneció allí. Jerezano de nacimiento, fue ordenado sacerdote en Tokio (1962) y se ha especializado en arte y cultura de Oriente, siendo en la actualidad uno de los mejores referentes de esta temática. Comisario de varias exposiciones sobre arte oriental, en 1993 le fue concedida por el emperador de Japón la Cruz de la Orden del Tesoro Sagrado con distintivo de Rayos Dorados y Roseta.
Entre sus publicaciones destacan ‘El Arte de Japón’ (tomo XXI de la Colección Summa Artis de Espasa Calpe), la Trilogía ‘Japón-Oriente’, ‘El Padre Arrupe y Japón’, ´Los mártires de Nagasaki’, ‘Aspectos del arte de la Compañía de Jesús’, etc.
V Domingo de Pascua
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
“Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos”.
Comentario de Antonio J. Guerra
(Hch 9,26-31; Sal 21; 1Jn 3,18-24; Jn 15,1-8)
“El Señor me hará vivir para Él, mi descendencia le servirá”. El Salmo 21 recitado por Cristo en la Cruz (“Dios mío, Dios mío…”), se convierte en su última parte que hoy leemos en un canto de victoria: Dios vence al mal con la resurrección de Jesucristo. La primera lectura se hace eco de esta victoria, ya que nos relata la conversión de Pablo. La fuerza del Resucitado no tiene límites y derriba al Perseguidor para convertirlo en su mejor embajador, para siempre ya misionero perseguido. Dios elige bien a instrumentos válidos que propaguen su VIDA en medio del pueblo.
Para poder participar de la VIDA de Dios basta sólo que tengamos fe en su Hijo y que nos amemos entre nosotros (2ª lectura). Para ilustrar bien cómo conseguir esa transferencia, el evangelio usa la metáfora de la Viña. En el AT, la Viña representa la difícil relación entre la fidelidad de Dios y la infidelidad de su pueblo, que no da los frutos esperados. De esta manera, Jesús asume en el evangelio la condición del nuevo pueblo de Dios. Los sarmientos representan a la humanidad que quiere beneficiarse de la VIDA de Dios, siendo el Bautismo el injerto que provoca dicha unión. ¿Cómo hacer para que el sarmiento crezca unido a la Viña y se enriquezca de su savia, para así dar frutos? La respuesta la tiene el verbo “permanecer” usado aquí por San Juan y que tiene que ver con el acoger la Palabra y los mandamientos de Jesús. Sólo así estaremos capacitados para producir frutos, ya que “sin Él no podemos hacer nada”. De la unión con Jesús nacerá el fruto esperado: el amor a los demás.
A los padres y madres cristianos (03-5-2015)
Queridos hermanos y hermanas:
En las pasadas semanas, habéis hecho las reservas de plaza en los colegios públicos o privados para vuestros hijos y en junio tendréis que formalizar las matrículas para el próximo curso escolar. En el caso de la escuela pública, se os preguntará si deseáis que vuestros hijos asistan a la clase de religión y moral católicas. Es éste un derecho fundamental que os garantiza la Constitución Española y los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español. No se trata, pues, de un privilegio que se concede a los católicos, ni de una concesión graciosa del Estado. Como reconoce nuestra Carta Magna, los padres tienen el derecho inalienable de elegir el tipo de educación que desean para sus hijos, sobre todo en el plano moral y religioso, derecho que los poderes públicos no pueden ni limitar ni suprimir sin incurrir en una arbitrariedad injustificable en un Estado democrático.
Los padres y los alumnos tienen derecho a que la enseñanza religiosa escolar se imparta en condiciones análogas a las de las demás áreas, sin introducir limitaciones, recortes horarios o trabas que discriminen la impartición de esta enseñanza, que en ocasiones se da la impresión de querer asfixiarla, presentándola como si fuera una materia marginal y un peso añadido a la carga curricular. Como es conocido por todos, en el próximo curso los alumnos que cursen Religión católica en Andalucía contarán solamente con 45 minutos, es decir, un 50% menos que hasta ahora, a pesar de que, según datos recientes hechos públicos por la Conferencia Episcopal Española, tres de cada cuatro alumnos de la enseñanza pública optan por la clase de religión porque, gracias a Dios, sigue habiendo muchos padres que entienden que la formación religiosa y moral forma parte de la educación integral de sus hijos.
Hay quien opina que la escuela no es el lugar propio de la formación religiosa, que pertenece más bien al ámbito familiar o a la catequesis parroquial. Es la postura de quienes desearían que la religión fuera desalojada de la escuela pública. La familia y la parroquia tiene ciertamente un puesto insustituible en la educación cristiana de nuestros niños y jóvenes, como lo debe tener también la escuela si quiere educar integralmente a las nuevas generaciones. A veces, incluso en ambientes eclesiales, se aduce como razón fundamental para ello que sin un conocimiento riguroso del cristianismo y del Evangelio es imposible comprender nuestra historia, nuestra cultura, las manifestaciones artísticas, la pintura, la escultura, la literatura o la música, nacidas al calor de la fe. Es una razón válida, pero no la única, ni la más importante.
La formación religiosa escolar proporciona a los alumnos el conocimiento de la verdad revelada sobre Dios, responde a las preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida, nuestro origen y el destino eterno y trascendente del hombre, ofreciendo razones sólidas para vivir, luchar y sufrir. La formación religiosa ofrece al alumno principios morales seguros de comportamiento en aspectos tan decisivos como la convivencia, el respeto, la justicia, la entrega a los demás, el sacrificio, la fraternidad, el servicio y el cuidado de la naturaleza, de forma que bien podemos decir que la educación religiosa escolar encierra un evidente valor social, pues ayuda a formar buenos ciudadanos, aspecto éste que nuestras autoridades deberían valorar como se merece. En el momento actual, cuando nuestra sociedad mira con preocupación la pérdida de valores morales y sociales de una parte de nuestra juventud, entre la que con demasiada frecuencia surgen brotes de violencia, cuando no de delincuencia que están en la mente de todos, es más urgente que nunca ofrecer a nuestros niños y jóvenes una sólida educación en los valores religiosos y morales. Esto es lo que puede ofrecer la enseñanza religiosa en la escuela, dentro del horario escolar y con la metodología propia de la enseñanza académica.
Con todo, lo más importante que la asignatura de Religión puede brindar a los alumnos es el encuentro con Cristo, camino, verdad y vida de los hombres y única esperanza para el mundo, el único que puede dar respuesta a las ansias infinitas de felicidad que bullen en los corazones de nuestros adolescentes y jóvenes.
Por todo ello, pido respetuosamente a nuestras autoridades educativas que no reduzcan el horario de Religión, sino que conserven el hasta ahora vigente. Al mismo tiempo, invito a los padres católicos de nuestra Archidiócesis a matricular a sus hijos en estos estudios, pues una buena formación religiosa y moral es la mejor herencia que pueden dejarles. Mi invitación se extiende a los jóvenes que cursan bachillerato y que están en situación de optar por sí mismos. Invito por último a los profesores a tomarse muy en serio la responsabilidad que les encomienda la Iglesia. A todos ellos manifiesto mi afecto, aprecio y gratitud por la tarea que realizan, a veces en medio de grandes dificultades que tengo que calificar como injustas y, a veces, hasta ilegales.
Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.
+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

Las puertas abiertas en el Seminario Mayor
El sábado 2 de mayo, aquellos que tengan inquietudes vocacionales podrán conocerlo.



