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Oración vocacional en el Seminario Diocesano

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«Sígueme»: éste es lema que acompaña a la Comunidad del Seminario, las Convivencias y Oraciones vocacionales de este curso. Con esta palabra tan potente del Señor dábamos inicio a la oración vocacional de este mes. Gracias a una buena asistencia de personas pudimos disfrutar de una bellísima oración junto a Jesús Eucaristía. Y es que esto de rezar por las vocaciones debe ser una tarea urgente para los cristianos debido a que estamos ante una necesidad muy urgente, eso sí esperando siempre en el Señor.

Presentación del libro «Amor y sexo», en el Centro Cultural del Arzobispado

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Este volumen forma parte de la colección «Aprendamos a amar» y con él sus autores intentan responder a las preguntas que los padres no saben contestar a sus hijos sobre este tema.

La Diócesis presenta sus cuentas

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Convocatoria Rueda de prensa.

Funeral del Rvdo. Francisco Ramos López (Cementerio-Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en el Funeral del Rvdo. Francisco Ramos López (Cementerio-Málaga) celebrado el 11 de noviembre de 2015.

FUNERAL DEL RVDO. FRANCISCO RAMOS LÓPEZ

(Cementerio-Málaga, 11 noviembre 2015)

Lecturas: Sab 6, 1-11; Sal 81, 3-7; Lc 17, 11-19.

1.- El libro de la Sabiduría nos ofrece unos consejos, para que nos detengamos y reflexionemos sobre el final de nuestra vida. Y hace tiempo, las personas mayores nos ofrecían este proverbio: “acuérdate de los novísimos y no pecarás”. Acuérdate del final de tu vida, de lo que va a ocurrir después de tu muerte temporal y eso te ayudará a vivir como el Señor quiere. Después de nuestra muerte hay un juicio y después del juicio un premio o castigo, según la doctrina de la Iglesia.

El libro de la Sabiduría nos habla de este juicio. Y en él, Dios «examinará nuestras acciones y sondeará nuestras intenciones» (cf. Sab 6, 3). Dios que lo juzga todo y no juzga por apariencias ve y examina las obras que hacemos. Más aún, Dios también sondea nuestro corazón: las intenciones, los sentimientos, lo recóndito, lo que nadie conoce, lo que sólo conocemos nosotros; e incluso, aquello que se nos escapa a nosotros mismos. El juicio que hace el Señor es de ese calibre.

Por eso, la Iglesia nos enseña que no hemos de juzgar a nadie. El juicio es de Dios. Ante Dios, sí que nos sometemos a su Palabra, a su juicio, porque Él lo ve todo, lo conoce todo. Conoce hasta lo más profundo de nuestro ser.

2.- Hoy le pedimos al Señor su misericordia, que sea benigno con nuestro hermano Francisco. Que en su juicio sea benevolente, porque nosotros nos vemos con debilidad, con pecado y necesitamos el perdón del Señor.

No se salva nadie por las obras que realiza, se salva por la misericordia de Dios, porque Cristo redentor nos ha ofrecido ya la salvación eterna.

Esta Eucaristía, por nuestro hermano Francisco, es para que el Señor le conceda ese perdón que necesita y necesitamos todos. Para que sea benevolente con él.

Y para que sea también benevolente con nosotros. Ahora, mientras vivimos, podemos pedirle perdón por nuestros pecados en el sacramento de la confesión, que el Señor siempre nos ofrece. Esa es la diferencia con los juicios humanos. Dios perdona siempre; los hombres no, pero Dios sí.

            «Los que cumplen santamente las leyes divinas serán santificados, y los que se instruyen en ellas encontrarán en ellas su defensa» (Sab 6, 10). Nuestro hermano Francisco ha predicado la Palabra de Dios y la ha enseñado; ahora espera que el Señor le conceda el regalo de la salvación como siervo suyo, que ha cumplido su misión.

3.- En el evangelio de Lucas aparece un grupo de diez leprosos que, desde lejos, puesto que no podían acercarse a los transeúntes, gritan a Jesús que tenga piedad de ellos (cf. Lc 17, 11). Y Jesús los cura y envía, como prescribía la ley, a los sacerdotes, para que reconocieran que estaban curados de su enfermedad (cf. Lc 17, 14). Y

            Uno de ellos, samaritano, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios y se postró a los pies de Jesús, dándole gracias. A nosotros también nos ha limpiado el Señor de la lepra de nuestros pecados.

            Jesús dijo al leproso curado: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado» (Lc 17, 19). Hemos sido salvados ya por el Señor; hemos sido curados y limpiados por él.

4.- Hoy también gritamos, como los leprosos a Jesús, que nos cure, que nos sane las heridas, que sane la lepra del pecado que desfigura su imagen en nosotros, que nos sane de nuestro egoísmo que emborrona la clara luz que nos regaló en el bautismo. Le pedimos al Señor, también como ellos, que nos limpie, que cicatrice nuestras heridas, que perdone nuestros pecados.

            Y se lo pedimos también para nuestro hermano Francisco. Que lo limpie, que lo deje resplandeciente para que pueda ver cara a cara el rostro de Dios. Esta es nuestra petición.

5.- Y agradecemos, además, el regalo de su persona y su ministerio por tanto bien como ha hecho en el ejercicio del mismo. Hemos escuchado el testimonio del Padre Francisco, salesiano, que desde pequeño conoció a nuestro hermano sacerdote. Del que tantos, como él, han recibido el beneficio del ejercicio de su ministerio: el perdón de los pecados, la Palabra de Dios, la explicación de la misma, la participación en el Cuerpo y la Sangre eucarística y tantas cosas. Todo esto es un motivo de acción de gracias y de alegría, pues el Señor, a través de su larga vida sacerdotal, de muchas décadas, se haya servido de nuestro hermano Francisco para hacer el bien.

Con estas intenciones seguimos la celebración dándole gracias a Dios por él, por la Iglesia, por la fraternidad entre las iglesias de varios continentes, de toda la Iglesia universal y pidiéndole al Señor que lo acoja en su seno. Que así sea.

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Carta Pastoral del Obispo de Guadix para el Día de la Iglesia Diocesana

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Carta Pastoral del Obispo de Guadix para el Día de la Iglesia Diocesana

UNA IGLESIA Y MILES DE HISTORIAS GRACIAS A TI

EN EL DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

  Cada año celebramos el Día de la Iglesia diocesana que nos recuerda que la Iglesia se realiza en cada lugar y en cada cultura. Convocada por el Espíritu Santo, se reúne en torno a la Palabra de Dios y a la Eucaristía, bajo la guía del Obispo que es sucesor de los apóstoles. En cada Iglesia local está toda la Iglesia de Cristo que es una, santa, católica y apostólica.

  Nosotros pertenecemos a una iglesia que hunde sus raíces en los orígenes mismos del cristianismo. Desde San Torcuato hasta nuestros días han sido muchas las generaciones que han llevado la fe a nuestra gente haciendo un pueblo bien dispuesto para el Señor. 

   

  Hoy, la transmisión del Evangelio está en nuestras manos; somos nosotros los que hemos de hacer que todo se realice en Cristo, y nuestros contemporáneos conozcan al Señor y lo amen. Esta es la misión de la Iglesia: evangelizar.

  Para evangelizar necesitamos de todos. Los que hemos recibido el bautismo somos misioneros para llevar a nuestros ambientes el mensaje de la salvación. Todos somos necesarios en la Iglesia.

  La Iglesia es sólo una, la del Señor Jesús. Es Él quien nos convoca, nos alimenta y nos alienta en el camino de la vida. De aquí que la Iglesia siendo una, viva en miles de historias, la nuestras. En cada cristiano está la Iglesia. Por eso, no debemos hablar de la Iglesia en tercera persona, como si no tuviera nada que ver conmigo; como tampoco debemos identificarla con los clérigos, dejando en segundo lugar a los laicos. Hemos de sentir a la Iglesia como algo nuestro, sentirnos nosotros Iglesia.

  Muchas veces cuesta ver cuál es la Iglesia real. La Iglesia real es la que vive en la casa de sus hijos y de sus hijas, como nos enseñó el santo Papa Juan Pablo II. Es el niño que aprende a rezar y el joven que avanza con dificultad en el camino de la fe. Es la familia que se esfuerza cada día en dar testimonio de su vida cristiana y trasmite la fe a sus hijos; son los enfermos y las personas que pasan por la prueba del dolor puestos sus ojos en el Señor sin perder la esperanza. Son tantos y tantos los cristianos que viven la caridad en favor de los hermanos más pobres. Es la Iglesia de los pecadores, todos lo somos, que están decididos a volver al Padre porque saben bien que son hijos. Es la Iglesia que está en nuestros pueblos y ciudades, en las parroquias, en las comunidades, en los colegios y en los hospitales, en las cárceles y en la calle.

  Pero no hemos de olvidar que también necesitamos medios materiales para el sostenimiento de la Iglesia. Lo que la Iglesia realiza hemos de sostenerlo entre todos los cristianos. El mantenimiento de nuestro patrimonio, las obras de apostolado, y, sobre todo, la caridad es cosa nuestra. Por ello, os invito a todos a colaborar con la Iglesia en sus necesidades.

            Con mi afecto y bendición.

                        + Ginés, Obispo de Guadix. 

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El Sr. Obispo preside la eucaristía por los sacerdotes difuntos

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El pasado jueves, 5 de noviembre, se celebraba la eucaristía por los sacerdotes fallecidos a lo largo de este año: D. Juan Párraga Barranco, P. Arturo Curiel Pozas (osst), P. Saturnino Gómez Gorgojo (osst) y D. José González Amaro.

Granada acogerá el próximo Encuentro de Universitarios Católicos de las Diócesis del Sur

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La Delegación Diocesana de Pastoral Universitaria de Granada ha sido elegida como organizadora del próximo Encuentro de Universitarios Católicos de las Diócesis del Sur.

Intensa actividad en san Nicolás

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Cuatro días ha dedicado el Obispo, don Demetrio Fernández, a visitar a la feligresía de san Nicolás de la Villa, la segunda parroquia del Centro que visita el prelado, en el presente curso pastoral.

La Diócesis implanta dos nuevos cursos

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Debido a la reforma del proceso para la declaración de nulidad del matrimonio canónico, la diócesis de Córdoba ha decidido implantar dos cursos de formación en este campo. Uno para agentes de pastoral familiar, catequistas u otro tipo de agentes de pastoral, que comenzará el 15 de diciembre, y que se dividirá en cuatro sesiones magistrales –los días 23 de enero, 20 de febrero y 12 de marzo-. Se desarrollará en el ISCCRR «Beata Victoria Díez», en el COF de Lucena y en el de la Sierra simultáneamente. Aunque el horario previsto será de mañana –de 10 a 13 horas-, la sesión inaugural, que correrá a cargo del Obispo, se llevará a cabo en horario de 19:30 a 21 horas.

El Viso, Santa Eufemia, Villaralto y Villanueva del Duque, acogen la Cruz

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La semana pasada, la Cruz de los jóvenes, junto al icono de la Virgen y el cuadro de san Juan Pablo II, ha recorrido estas tres localidades.

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