
La Archidiócesis de Sevilla es muy consciente de la tragedia que están viviendo miles de refugiados provenientes de Siria y otros países de Oriente Medio. Ellos son hijos de Dios y hermanos nuestros, con unos derechos irrenunciables por su dignidad de personas. Por ello, además de pedir al Señor que ponga su mano y cese la guerra que origina tanto dolor, quiere poner sus recursos y medios, particularmente a través de Cáritas Diocesana y de la Delegación Diocesana de Migraciones, a disposición de los refugiados que pudieran venir a nuestro país, al tiempo que hace un llamamiento a las autoridades españolas para que sean generosas y solidarias ante este gravísimo problema humanitario.


