Uno ha sido sobre San Juan de Ávila, impartido por Carlos Gallardo, y el otro, “Cristo entrelíneas”, por Adolfo Ariza
El Cabildo Catedral de Córdoba ha patrocinado dos cursos de formación impartidos en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas Beata Victoria Diez. La primera, “Cristo entrelíneas”, ha estado impartida por el director y profesor del Instituto, Adolfo Ariza. En su segunda edición han hecho una lectura comentada y guiada de autores como C. S. Lewis, Paul Claudel, Alessandro Manzoni, Julien Green, John Henry Newman.
Por otro lado, el rector del Seminario Conciliar San Pelagio, Carlos Jesús Gallardo, ha sido el encargado de la cuarta temporada de un curso sobre San Juan de Ávila. En esta ocasión ha estado centrado en el “Epistolario avilista: La teología aplicada al acompañamiento espiritual” explicando la clave espiritual y apostólica del espistolario, las cartas de consuelo en la tribulación y las cartas a las discípulas y a sacerdotes.
Con estas iniciativas el Cabildo Catedral Córdoba pone en valor su apuesta por la formación en la Diócesis.
En la víspera de la solemnidad de la Ascensión, en la que el Señor nos invita a asumir nuestro compromiso misionero como testigos de su mensaje en el mundo, concluía la Misión Popular Parroquial en La Carolina.
Acogiendo el encargo de nuestro párroco, D. Germán García, un equipo de misioneros redentoristas integrado por sacerdotes, laicos y religiosas oblatas, respondiendo al mandato del Señor “Id, pues, y haced discípulos… (Mt 28,19) ha realizado esta Misión coordinada por el Padre Miguel Castro, como un tiempo de evangelización extraordinario durante el cual se ha pretendido que la comunidad, ayudada por ellos, se auto evangelizara fortaleciendo la experiencia cristiana, potenciando el proyecto pastoral de la propia comunidad.
La preparación comenzó a principios de febrero, próximos a la fiesta de la Presentación del Señor en el templo, cuando el Padre Miguel nos explicó cómo desde el Vaticano II la Misión se renovó y comentó los pilares y el motivo de esta tarea misionera. Aludió a los últimos Papas destacando la importancia que ellos dieron a esta propuesta evangelizadora y recordó como el Papa León XIV en su primera homilía habló de la urgencia de la Misión. Así mismo nos animó en aquel primer encuentro, a responder a la llamada a discipular como comunidad cristina en La Carolina aquí y ahora, como un nuevo Pentecostés.
También nos presentó el itinerario misionero: Premisión ( tiempo de anuncio y preparación de la Misión), Misión( tiempo fuerte de encuentro y celebración) y Postmisión(tiempo de continuidad y acompañamiento).
En su segunda visita tuvo lugar un encuentro con los colaboradores de la Misión y se desarrolló un “Taller de visitadores” a las familias de la localidad. Una invitación como Iglesia en salida para ir al encuentro de los vecinos y hacerlos partícipes de este gran regalo del Señor.
Y así tras el tiempo de oración y preparación y tras la visita a los hogares carolinenses para llevar la oración por la Misión y la carta de invitación del párroco a participar en la Misión, en la que se nos animaba a pasar de ser conocidos a ser queridos, a formar una gran familia con Cristo en el centro; se iniciaba la Misión popular parroquial bajo el lema : “Caminando con María en el sueño misionero de llegar a todos, formando juntos una gran familias, donde nadie se quede fuera”.
Desde el treinta de abril hasta el quince de mayo se ha desarrollado este tiempo que ha pretendido que la Buena noticia provoque la conversión y adhesión a Jesús. Se comenzó con la recepción de los misioneros, la celebración de bienvenida e inicio de la Misión, la reunión con los animadores y dueños de los hogares dónde se tendrían las asambleas y la celebración de Envío de estos.
Durante la primera semana la jornadas empezaban con la celebración de la eucaristía en las que se fueron explicando las partes de la misa como ayuda a comprender y vivir mejor la misa continuaban su labor con el tiempo de escucha y confesiones, visitas a enfermos, ancianos e impedidos, presencia en los centros educativos, en las catequesis parroquiales y tuvieron lugar las Asambleas familiares cristianas, encuentros en los hogares, cuyo objetivo fue discernir y dialogar sobre la realidad a la luz de la Palabra de Dios. Una buena experiencia que nos ha hecho más próximos unos de otros creciendo nuestra amistad con el Señor.
Durante la semana segunda, junto a las celebraciones eucarísticas de las mañana que cada día invitaban a la reflexión sobre diferentes temas de la vida cristiana, los misioneros continuaron visitando enfermos, colegios e institutos, catequesis y las jornadas concluían con las Celebraciones de la Palabra cada tarde, muy significativas, y a través de diferentes dinámicas y símbolos nos ayudaron a profundizar y llevar a la vida los textos sagrados proclamados y también los misioneros mantuvieron reuniones con diferentes sectores pastorales.
Este tiempo de acción pastoral extraordinaria llegó a su último día con la Celebración Mariana en la Ermita de S. Juan de la Cruz. Nos quedó en el corazón ”cómo para Dios nada hay imposible”. Por la tarde tras la reunión de los animadores de las asambleas para evaluar estos días santos y animar la continuidad, se celebró la eucaristía final de la Misión presidida por D. Germán y en la que concelebraron los padres redentoristas. El Padre Miguel, en la homilía nos exhortó a perseverar, a ser sarmiento unidos a la vid para continuar, como ha hecho la Misión, llevando la alegría del evangelio a todos, renovando nuestros métodos. Igualmente nos animaba a ser regalo, don para nuestro pueblo y manifestó como los misioneros seguirían orando por esta localidad para que la Palabra de Dios siga arraigando y fructificando y así lo pidió al Señor por intersección de S. Eufrasio, patrono de la diócesis de Jaén, cuya fiesta se celebraba este día y deseó a todos felicidad y buena cosecha.
Al finalizar la celebración, el párroco en nombre de la comunidad cristiana de La Carolina daba las gracias a los misioneros por su gran labor en esta tierra sanjuanista y animó a todos caminar centrados en Cristo, a sentirse Iglesia y participar vivamente en esta familia de los hijos de Dios.
Damos gracias al Señor por la siembra de estos hombres y mujeres de Dios, que tanto bien han hecho estos días, por su gran generosidad y entrega, por su cercanía y amistad, por su plena dedicación, habiendo dejado apartados unos días su labor pastoral cotidiana, por su ayuda a revitalizar nuestra fe. Han sido estas jornadas, como reza la oración preparatoria de la misión, unos días de gracia, de renovación y de encuentro con nosotros, entre nosotros y con Dios. Hemos quedado con los corazones ardientes como los discípulos de Emaús, y nos queda con la fuerza del Espíritu ir como ellos a llevar la alegría del encuentro con Jesús a los demás como discípulos misioneros.
“En verdad es justo y necesario(…) darte gracias siempre y en todo lugar, Señor”.
Un año más, se han celebrado en Guadix las Jornadas Católicos y Vida Pública, que suman ya su VII edición. Han tenido lugar en el Hospital Real de la Caridad, en la tarde del miércoles 20 de mayo, con la asistencia de un nutrido grupo de personas y ponentes de primer orden.
“La vida desde la ciencia, la ética y la esperanza. ¿Hay vidas humanas que no tienen sentido?” ha sido el tema de las Jornadas, en las que los especialistas han hablado del valor de la vida humana desde la fe, la ciencia y el compromiso social. A las ponencias, además, les ha seguido un tiempo de diálogo con los asistentes.
Las Jornadas Católicos y Vida Pública son una iniciativa impulsada por la Asociación Católica de Propagandistas -AcdP- de Guadix y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, con la colaboración de Manos Unidas y la diócesis de Guadix. En la primavera accitana, se presentan como un espacio de pensamiento y propuesta de acción sobre el papel de los católicos en la sociedad.
El encuentro comenzó a las 19:00 horas con la recepción de participantes y continuó a las 19:15 horas con la inauguración. En ella intervinieron Mons. Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix; José Masip Marzá, vicepresidente de la ACdP; y M.ª Carmen Fornieles, secretaria del Centro de la ACdP de Guadix.
Mesa-coloquio
A las 19:30 horas se celebró una mesa-coloquio, moderada por el Dr. Rodrigo Orozco Fernández, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Málaga. Participaron en al misma Ondina Vélez Fraga, doctora en medicina, escritora y profesora en la Universidad CEU San Pablo; Juan Luis Sánchez Zambrano, catedrático de la Universidad de Navarra; y Paz Marín Cánovas, investigadora y analista en el Centro de Estudios, Formación y Análisis Social CEU-CEFAS.
La jornada concluyó con un coloquio con los ponentes.
El Centro Diocesano de Espiritualidad Manuel Medina Olmos acogió la tercera sesión de formación permanente del clero accitano, organizada junto a la ACdP, con la ponencia de los prestigiosos doctores Rodrigo Orozco y Juan Luis Alcázar.
El Centro Diocesano de Espiritualidad “Obispo Medina Olmos” ha acogido la tercera charla de formación del clero accitano bajo el título “La vida desde la ciencia, la ética y la esperanza”. Un encuentro de hondo calado pastoral y humano que ha estado organizado por la delegación para el Clero en estrecha colaboración con la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y su delegada en Guadix, Maika Fornieles.
La jornada comenzó con la bienvenida de nuestro obispo, quien en su intervención introductoria subrayó el valor absoluto de cualquier vida humana, un principio que el Magisterio de la Iglesia y su doctrina han defendido de forma inquebrantable. El prelado realizó un breve recorrido histórico por los pronunciamientos de la Iglesia, deteniéndose especialmente en las enseñanzas y encíclicas de los últimos Papas, que han iluminado el respeto a la dignidad humana desde su concepción hasta su término natural.
Para abordar la realidad desde la primera línea médica, el encuentro contó como ponentes con el doctor Rodrigo Orozco Fernández, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital QuirónSalud de Málaga, y el doctor Juan Luis Alcázar Zambrano, catedrático de Medicina en la Universidad de Navarra. Y se dispusieron tres bloques.
En el primer bloque, dedicado al embarazo, el aborto y el postaborto, los doctores enfatizaron que el primer deber de la Iglesia y de la medicina es la presencia y el acompañamiento: “La Iglesia está aquí para ayudarte y estar a tu lado”. Insistieron en la importancia de ganar tiempo ante diagnósticos difíciles, evitando tanto minimizar la situación como dramatizarla sin más.
Asimismo, advirtieron del peligro de alguna terminología actual; expresiones como “feto incompatible con la vida” actúan como un storytelling de condena que condiciona severamente a las familias. Los ponentes visibilizaron las secuelas psicológicas del aborto —marcadas por la presión familiar, el miedo al juicio social o espiritual y la culpa— frente a una sociedad en la que este drama ha calado bajo la etiqueta de un «derecho».
El segundo eje de la formación giró en torno a la eutanasia y los cuidados paliativos, deshaciendo la frecuente confusión entre eutanasia activa y pasiva. Y mientras los cuidados paliativos mitigan el dolor, el miedo al ahogo y el sufrimiento —grandes temores del ser humano—, la eutanasia causa y provoca la muerte mediante la administración de fármacos en dosis letales y de manera rápida.
Los doctores desmontaron el mensaje edulcorado del “descanso”, cuestionando la potestad humana para decidir el momento del fin de una persona. Y se preguntarían si la ley de eutanasia en España es un reflejo de un espíritu relativista abocado al fracaso. Frente a la petición de la eutanasia propusieron la empatía y la oferta de alternativas médicas dignas como la sedación y los paliativos.
No hubo suficiente tiempo para abordar con profundidad el último bloque sobre la adolescencia. Tan solo se ofrecieron algunos apuntes. Los ponentes advirtieron que los jóvenes están siendo engañados a través de una educación sexual ideologizada. Calificaron como “una gran mentira” el dogma social de que “el sexo es seguro”, obviando las implicaciones afectivas, psicológicas y relacionales de la afectividad en esa etapa del desarrollo.
Y finalizaron la sesión ofreciendo claves pastorales cruciales para los sacerdotes. Los doctores recordaron que cuando una persona en situación límite acude a un párroco, no busca una fría formulación teórica de la doctrina, no buscan quizá solo el Magisterio de la Iglesia, sino saber si su propia vida tiene valor y es redimible.
Ahí radica la gran tarea pastoral: el sacerdote debe ser quien sostiene, la medida de la misericordia y el testigo de que ninguna vida queda fuera del amor de Dios. La vida humana, concluyeron, necesita más cuidado precisamente cuando se rompe y pierde su dignidad aparente. La misión de la Iglesia es lograr que quien se acerque a ella salga con la certeza de que no está solo, que no es una carga y que Dios jamás abandona. “No podemos cambiar la historia de una persona, pero sí podemos hacerle ver que está acompañada y que hay esperanza”.
Diferentes organizaciones y realidades eclesiales de la Diócesis de Cartagena han firmado un manifiesto por la acogida, la dignidad y la convivencia. Una iniciativa que «quiere responder a una realidad ya existente: personas que viven entre nosotros desde hace años, trabajan, sostienen sectores importantes de la economía y participan en nuestra vida social, pero permanecen en situaciones de inseguridad jurídica que favorecen la explotación, la economía sumergida y la fractura social».
Los firmantes aseguran que este manifiesto «no responde a posicionamientos partidistas ni a coyunturas políticas concretas» sino que tan solo pretende recordar que «la dignidad de las personas y la concordia social deben guiar cualquier medida que ayude a superar situaciones de injusticia».
Firman este manifiesto: la comisión diocesana Justicia y Paz de la Diócesis de Cartagena; Cáritas Diócesis de Cartagena; Manos Unidas Murcia; Conferencia de Religiosos (CONFER) de Murcia; Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC Murcia); Juventud Estudiante Católica (JEC Murcia); Religiosas de Jesús-María Alfonso X el Sabio; Comunidades Cristianas de Base de Murcia; Comunidad Cristiana de base de Moncada; Comunidades Cristianas Populares de Murcia; Comunidad Cristiana de Molina de Segura; Comité de Solidaridad Óscar Romero de Murcia; Fraternidad Secular Carlos de Foucauld; centros católicos de cultura popular y desarrollo de adultos; Centro Loyola Murcia; Encuentro y Solidaridad Murcia; Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (FRATER Murcia); Delegación de Pastoral del Trabajo; Grupo de Fe de Casillas (Murcia); y las parroquias de Nuestra Señora de Fátima de Murcia; San Juan Bosco de Cieza; la Purísima Concepción de El Palmar (Murcia); Nuestra Señora de los Remedios de Albudeite; San Juan Bautista de La Puebla de Mula; Nuestra Señora de la Piedad de Perín (Cartagena); Santiago Apóstol de Cuesta Blanca; y Nuestra Señora de los Llanos de El Algar (Cartagena).
«Como comunidad cristiana afirmamos que no hay contradicción entre identidad cristiana y hospitalidad, entre responsabilidad política y dignidad humana, entre seguridad y humanidad. Solo una sociedad que protege a los más vulnerables fortalece realmente su cohesión y su futuro».
La Diócesis de Huelva celebrará el domingo, 22 de octubre de 2028, el LXXV aniversario de su fundación canónica, acontecimiento que marcará un momento especialmente significativo para la historia de la Iglesia onubense. Con motivo de esta celebración, el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, ha dispuesto la creación de una comisión diocesana que tendrá como misión preparar y coordinar las iniciativas del curso pastoral 2027-2028 en torno a esta importante efeméride.
La Diócesis fue erigida canónicamente por el Papa Pío XII mediante la Bula Pontificia Leatamur Vehementer, promulgada el 22 de octubre de 1953. No obstante, la historia de la fe cristiana en esta tierra hunde sus raíces muchos siglos atrás. Los primeros testimonios documentados del cristianismo en Huelva se remontan al año 466, fecha en la que fue consagrado el obispo Viscomalos, primer obispo conocido de Elepla, la actual Niebla.
Con la mirada puesta en este aniversario, la Iglesia diocesana quiere que esta celebración sea una oportunidad para hacer memoria agradecida del camino recorrido y, al mismo tiempo, renovar el compromiso evangelizador de todas las comunidades, parroquias, movimientos y realidades eclesiales presentes en la provincia.
La comisión constituida por el Obispo diocesano contará con una comisión ejecutiva integrada por:
D. Emilio Rodríguez Claudio, OSA, presidente.
D. Jaime Jesús Cano Gamero, vicepresidente.
D. Juan Bautista Quintero Cartes, secretario.
Dª. María José Muiño Arroyo, representante.
D. Juan José Feria Toscano, moderador.
Dª. Joaquina Castillo Algarra, vocal.
D. Alejandro Ramos González, comunicación.
Asimismo, completan esta comisión diocesana:
Dª. María Macías García, caridad.
D. Francisco José Feria Reviriego, liturgia.
D. Cristóbal Robledo Rodríguez, formación.
D. José Ángel Romero Pérez, evangelización.
Dª. María Quintana Mateos, catequesis.
D. Freddy Enrique Uzcátegui Rodríguez, pastoral y jóvenes.
Dª. María de la O Luengo Jiménez, piedad popular.
D. Francisco Javier Real Álvarez, innovación tecnológica.
D. Rufino Diego López Muñoz, sostenimiento de la Iglesia.
D. Miguel León Sánchez, protocolo.
Dª. Raquel Martín Rebollo, logística.
D. Daniel Romero Tello, asesor jurídico.
Dª. María Jesús Escamilla Corralejo, administración y economía.
A lo largo de los próximos meses se irán dando a conocer las distintas iniciativas pastorales, celebrativas y culturales que se desarrollarán con motivo de este aniversario, con el deseo de que toda la comunidad diocesana participe activamente en esta celebración de fe, comunión y esperanza.
La Diócesis de Huelva invita a todos los fieles a unirse desde ahora a este camino de preparación espiritual y pastoral, dando gracias a Dios por estos 75 años de historia y renovando el compromiso misionero al servicio del Evangelio.
La Parroquia del Espíritu Santo, de Mairena del Aljarafe, está de celebración, porque este año cumple su cincuenta aniversario.
Una efeméride que va a celebrar, entre otros actos y cultos, con un Triduo solemne los días 21, 22 y 23 de mayo, a las siete de la tarde en el templo parroquial. La ceremonia comenzará a las siete de la tarde con la exposición del Santísimo Sacramento, seguido del ejercicio de Triduo, y concluirá con la Eucaristía a las ocho de la tarde.
Ya el domingo, 24 de mayo, está prevista una función solemne en honor al titular de la parroquia, el Espíritu Santo, tercera persona divina, a las diez, a las once y media de la mañana, y a la una de la tarde.
Como novedad y con motivo de la celebración del aniversario, Roma ha concedido la posibilidad de ganar la indulgencia plenaria durante los días del Triduo y la solemnidad de Pentecostés.
Formación
Además de estos cultos, la comunidad parroquial organizó una sesión formativa extraordinaria sobre la indulgencia plenaria. Esta corrió a cargo de Miguel Vázquez Lombo, delegado episcopal de Asuntos Jurídicos de Hermandades, canónigo de la Catedral y párroco de San Lorenzo. La cita, que tuvo lugar el pasado lunes, 18 de mayo, estuvo muy concurrida por parroquianos y feligreses.
Condiciones para ganar la indulgencia
De acuerdo a la constitución apostólica Indulgentiarum Doctrina de su santidad Pablo VI sobre la revisión de las indulgencias, “para ganar la indulgencia plenaria se requiere la ejecución de la obra enriquecida con la indulgencia y el cumplimiento de las tres condiciones siguientes: la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Romano Pontífice. Las tres condiciones pueden cumplirse algunos días antes o después de la ejecución de la obra prescrita; sin embargo, es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se haga la obra. Así, con una sola confesión sacramental se pueden ganar muchas indulgencias plenarias; en cambio, con una sola comunión eucarística y con una sola oración por las intenciones del Sumo Pontífice solamente se puede ganar una indulgencia plenaria. La condición de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple plenamente recitando un Padrenuestro y un Ave María por sus intenciones; aunque cada fiel puede rezar otra oración, según su devoción y piedad por el Romano Pontífice.
La Hermandad del Rocío de Sanlúcar de Barrameda ha iniciado en la mañana de hoy su peregrinación hacia la aldea almonteña con la celebración de la tradicional Misa de Romeros, presidida a las 8:00 horas por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.
Este momento, cargado de emoción y significado espiritual, ha reunido a hermanos, fieles y devotos antes de emprender el camino que les conducirá hasta las plantas de la Virgen del Rocío en los días en que la Iglesia se prepara para celebrar la Solemnidad de Pentecostés.
La celebración eucarística ha servido como envío espiritual para los peregrinos, quienes comienzan así su recorrido poniendo bajo la protección de la Santísima Virgen este tiempo de convivencia, oración y fe compartida.
Durante la homilía, el Sr. Obispo vinculó el evangelio proclamado con la próxima visita apostólica del Papa León XIV a España, recordando cómo Jesús, “levantando los ojos al cielo”, dirige su oración al Padre. A partir del lema «Alzad la mirada», explicó que la Iglesia en España se prepara para acoger esta visita celebrando de manera especial Pentecostés y su octava, como disposición para recibir las enseñanzas del sucesor de Pedro y fortalecer la transmisión de la fe en la sociedad.
El prelado subrayó que cada romería trae consigo novedades y responsabilidades, señalando que este año la principal es reconocerse miembros del único pueblo de Dios y corresponsables en la tarea de comunicar a otros la alegría de creer. En este sentido, invitó a vivir estos días como una preparación renovada para la efusión del Espíritu Santo, pidiendo a la Virgen María disponibilidad para acoger la voluntad del Señor y renovar el impulso evangelizador.
A la luz de la Palabra de Dios, el obispo propuso cuatro consignas para vivir con fruto la peregrinación. La primera, cultivar la comunión, recordando la oración de Jesús al Padre: «que sean uno». Explicó que la romería no se vive aisladamente, sino como miembros de una misma familia eclesial, llamados a cuidar la unidad y alejar todo aquello que quiebra la comunión.
La segunda invitación estuvo centrada en la palabra y la conversación. A partir de las palabras de despedida de san Pablo a la comunidad de Éfeso, animó a que el diálogo entre los peregrinos sea constructivo, alentador y capaz de ayudar a otros a encontrarse con el Señor, convirtiéndose así en portadores de esperanza.
La tercera consigna fue la verdadera alegría cristiana, recordando que «hay más alegría en dar que en recibir» y que la alegría que Cristo ofrece no daña ni se alimenta del desprecio a los demás, sino que es compatible incluso con el sufrimiento y la fragilidad humana. Señaló que María, al entregar siempre a su Hijo, muestra la fuente de esa alegría inagotable.
Finalmente, el obispo invitó a vivir la caridad concreta durante la peregrinación, ayudando a los demás y compartiendo las cargas del camino. Recordó que caminar juntos implica sostenerse mutuamente y trabajar por el bien común, para llegar así al encuentro con la Virgen verdaderamente preparados para recibir una nueva efusión del Espíritu Santo.
Concluyó animando a «alzar la mirada», preparar con devoción la visita del Papa León XIV y acoger tanto la Palabra de Dios como las enseñanzas del sucesor de Pedro para seguir manteniendo viva la fe en una tierra que definió como «tierra de María».
La iglesia del Hospital de los Venerables Sacerdotes ha acogido esta mañana el acto de recepción de dos pinturas atribuidas a Lucas Valdés, que regresan así a su emplazamiento original tras permanecer desaparecidas durante casi un siglo.
El acto ha contado con la presencia del secretario general y canciller de la Archidiócesis de Sevilla, Isacio Siguero, así como de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional. Por parte del Cabildo Catedral han asistido el deán Francisco José Ortiz y el delegado ejecutivo de Administración y Patrimonio, Francisco Román.
Las obras, tituladas Sansón sacando el panal de la boca del león y David recibe de Aquimelec los panes de la proposición, están catalogadas como piezas de la Escuela Sevillana del siglo XVII. Se trata de óleos sobre tabla de madera de pino, de formato ovalado vertical y unas dimensiones de 59 x 56 centímetros.
Ambas pinturas fueron realizadas entre 1698 —año en que concluyen las obras de la iglesia del Hospital de los Venerables y se instala el retablo mayor de Francisco de Barahona con pinturas de Lucas Valdés— y 1700. De hecho, ya aparecen mencionadas en un inventario histórico del templo como “dos historias del viejo testamento y son los que están a los lados del dosel del altar maior”.
Las obras permanecieron en esta ubicación al menos hasta julio de 1889, cuando la renovación del retablo mayor motivó su traslado a la sacristía. Allí fueron contempladas por el investigador Diego Angulo en torno a 1921 o 1922. Posteriormente, ambas piezas fueron exhibidas en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, momento a partir del cual se perdió su rastro y pasaron, presumiblemente, a formar parte de una colección particular.
Gracias a las fructuosas gestiones realizadas por la Archidiócesis, la colaboración de los últimos poseedores de las obras y a la intervención de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, estas dos obras de Lucas Valdés regresan hoy, casi cien años después, a la iglesia del Hospital de los Venerables Sacerdotes, donde podrán volver a ser contempladas por los fieles y visitantes sevillanos.
Organizadas conjuntamente con la Fundación Fuego y Bomberos de Córdoba, tendrá lugar el 10 de junio en el salón de actos del CIR Patio San Eulogio
El Cabildo Catedral, la Fundación Fuego y Bomberos de Córdoba ultiman los preparativos para la Jornada Técnica «Incendio y Rehabilitación de la Mezquita-Catedral de Córdoba», que se celebrarán el 10 de junio en el salón de actos del Centro de Información y Recepción patio de San Eulogio. Para ultimar sus detalles logísticos y de contenido, el canónigo obrero de la institución capitular, Agustín Moreno, ha mantenido este miércoles, 20 de mayo, una reunión de coordinación con Pablo Muñoz, representante de la Fundación Fuego, y Daniel Muñoz, jefe del Servicio de Extinción de Incendios de Córdoba.
La protección del patrimonio histórico frente al fuego se ha convertido en un gran desafío de la seguridad moderna. El incendio sufrido en la Mezquita-Catedral el pasado 8 de agosto de 2025 evidenció la necesidad de adaptar las estrategias de prevención a las particularidades de estos monumentos, que carecen de origen de medidas de seguridad contemporáneas, presentan limitaciones arquitectónicas y reciben a diario un alto volumen de visitantes.
A partir de este suceso, la jornada del 10 de junio reunirá a expertos en emergencias, prevención, conservación y restauración para abordar de forma integral los retos de la seguridad patrimonial. Durante el encuentro se analizará la enorme complejidad técnica y operativa que supone la intervención de los servicios de emergencia en edificios históricos, así como las técnicas específicas de rehabilitación necesarias tras un siniestro.
Asimismo, los especialistas debatirán sobre la importancia vital de los planes de autoprotección, la estrecha coordinación requerida entre distintas administraciones y la aplicación de nuevas tecnologías (como cámaras térmicas o sistemas de agua nebulizada) para proteger estos recintos sin alterar su incalculable valor artístico.
Tal y como han destacado los promotores durante su reunión, garantizar la seguridad en el patrimonio histórico implica preservar nuestra memoria colectiva para las futuras generaciones. La asistencia a esta jornada técnica es totalmente gratuita, dirigida tanto a profesionales del sector como a personas interesadas, con plazas limitadas hasta completar aforo previa inscripción.