
En numerosas ocasiones hemos escuchado al Papa Francisco hablarnos e insistirnos acerca de las personas que viven en las periferias, de los que se convierten en «invisibles» para nuestra sociedad, de los marginados y excluidos. De este mismo tema trató precisamente el testimonio del Adoremus del mes de abril, que como cada último viernes de mes, organiza la Delegación Episcopal de Juventud en el Convento de las Bernardas de Jaén.




