
“De nuevo habéis querido venir aquí, a la casa de María la Virgen, de la Virgen de la Villa, para darle gracias a Ella y a su bendito Hijo. Esto parece que se está convirtiendo, afortunadamente, en algo habitual para vosotras”. Con esta simpática referencia finalizaba el Obispo de Jaén, D. Amadeo Rodríguez, la Eucaristía celebrada el pasado día 18 de noviembre en el Santuario mariano de Martos. Y es que ese día, la Comunidad calasancia de la localidad, y con ella muchos fieles marteños y de otros lugares, volvían a subir al templo de María Santísima de la Villa con motivo de un gozoso acontecimiento, la canonización, que tuvo lugar el 15 de octubre en Roma, del Padre Faustino Míguez. Hacía apenas mes y medio, el pueblo de Martos, y especialmente las religiosas calasancias, habían celebrado con enorme ilusión, el I Centenario de su presencia en Martos, con la creación del Colegio “Divina Pastora”; y ahora, de nuevo, agradecían al Señor y a la Virgen el reconocimiento universal de la santidad del querido Padre Faustino, su fundador.