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«La Virgen creyó en la victoria de Dios, en la victoria de Jesucristo»

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Tras la toma de posesión como Obispo de Málaga el sábado 13 de septiembre, D. José Antonio Satué celebró la Eucaristía el domingo 14, fiesta de la Exaltación de la Cruz, en el Santuario de la Victoria. Tras la celebración litúrgica, el Obispo visitó el Camarín de la Patrona, firmó en el libro de la parroquia como recuerdo de su primera visita y saludó a los cientos de feligreses de los grupos de la parroquia, colegios de la zona, y de otros puntos de la diócesis, que quisieron compartir esta primera celebración con el pastor de la diócesis.

En su homilía, en la fiesta de la Exaltación de la Cruz, D. José Antonio afirmaba que «mirar a la cruz es un ejercicio que nos cuesta, especialmente en nuestro ámbito cultural, pero es sanador y salvador. Cuando miramos a la cruz descubrimos fundamentalmente dos enseñanzas. La primera, cuáles son las consecuencias del pecado. Cuando miramos a la cruz nos damos cuenta que el pecado de la humanidad, de aquella humanidad y de la humanidad entera, costó muy caro al Señor. Y hoy día sigue costando muy caro a tantas personas descartadas. Y esto lo tenemos que reflexionar y reconocer porque en la sociedad en la que vivimos frivolizamos con el pecado y sin embargo condenamos a las personas pecadoras, que es justo lo contrario de lo que hacía el Señor: Jesús condenaba el pecado pero buscaba la salvación de las personas».

 

Y, en segundo lugar, «la enseñanza más importante, para nosotros cristianos, cuando miramos a la cruz es precisamente hasta dónde llega el amor de Dios. Hemos escuchado en el Evangelio de San Juan que tanto amó Dios al mundo que le entregó a su propio hijo. Así nos ama Dios, hasta el extremo. Nos ama siempre, incluso cuando somos Pedro, que lo niega, y cuando somos Judas, que lo vendemos. Y ese amor es el que nos salva».

E invitaba a todos los presentes a mirar a la cruz de la mano de María porque «ella, junto a la cruz de Jesús y junto a la cruz de sus hijos e hijas de todas las generaciones, tiene tres actitudes: Estar, rezar y esperar».

«La Virgen creyó en la victoria de Dios, en la victoria de Jesucristo. Por eso, nosotros que nos acercamos a la Virgen con esta advocación tan bonita de la Victoria, le vamos a pedir que nos ayude a vencer frente a la desesperanza, a vencer frente al sinsentido y a ser, para los que tenemos más cerca, personas que levanten siempre la bandera de la esperanza frente a todos aquellos que levantan la bandera del desastre, la bandera de la desilusión. Que esta Eucaristía nos ayude a amar como Jesús y con Él, y nos ayuda también a estar, a rezar y a mantener la esperanza como María y con ella», con estas palabras concluía su homilía. 

 

Al concluir la celebración litúrgica, el párroco, Alejandro Escobar, le hizo entrega de un relicario con la imagen de la Patrona de la diócesis, la Virgen de la Victoria, en hueso, y lo acompañó a visitar el Camarín de la Virgen.

Después firmó en el libro de visitas y dejó este mensaje como recuerdo.

 
 

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Día del Santísimo Cristo de La Laguna

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Este domingo, La Laguna celebra el día grande de las fiestas en honor del Santísimo Cristo. La Jornada se desarrollará del siguiente modo:

07:00 HORAS. Repiques a Gloria en los campanarios de la Santa Iglesia Catedral y resto de templos.

10:00 HORAS. Procesión cívico-militar con el Pendón Real desde las Casas Consistoriales hasta la Santa Iglesia Catedral, con la asistencia de las primeras autoridades civiles, militares y consulares.

10:45 horas. En la Plaza de la Catedral, Recibimiento de la Representación Oficial de S.M. el Rey que ostentará  D. Julio Salom Herreras, Teniente General Jefe del Mando de Canarias del Ejército de Tierra, y entrega por el Sr. Esclavo Mayor del Bastón de plata de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud.

Seguidamente, solemne celebración de la eucaristía presidida por el obispo Mons. Eloy Santiago y concelebrada por el arzobispo emérito de Santiago de Compostela Mons. Julián Barrio, que realizará la homilía, el obispo emérito nivariense, Mons. Bernardo Álvarez y el obispo emérito de  Santander, Mons. Manuel Sánchez Monje. Al término de la misma será y procesión de retorno de la Venerada Imagen del Santísimo Cristo de La Laguna a su Real Santuario.

19:00 horas. Celebración eucarística en el Atrio del Real Santuario, y a continuación procesión de la venerada imagen por las principales calles de la ciudad.

Artículo del Obispo: “¡Salve, oh Cruz, nuestra única esperanza!”

Recurro a esta expresión de la piedad cristiana –en su original latín: “Ave Crux, spes unica”–, tomada del himno compuesto por el obispo san Venancio Fortunato en el siglo VI, como mensaje de mi salutación para estas Fiestas en honor al Santísimo Cristo de La Laguna de este año jubilar 2025, primer año de mi episcopado en esta Sede nivariense, que nos permite contemplar la Cruz, y a Cristo colgando en ella, como motivo de esperanza, “nuestra única esperanza”.

En efecto, teniendo en cuenta la celebración de este año jubilar con motivo del 2025 aniversario de la encarnación del Hijo de Dios, nuestro Salvador, convocado por el Papa Francisco mediante la Bula “Spes non confundit”, “la esperanza no defrauda” –de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (Rom 5,5)– se nos invita a hacer de la esperanza el mensaje central de este jubileo, redescubriéndola en los signos de los tiempos que el Señor nos ofrece y que contienen el anhelo del corazón humano (cf. Spes non confundit, 7).

La celebración, un año más, de estas fiestas en honor del Santísimo Cristo de La Laguna nos invita a levantar la mirada con esperanza, a no caer en el pesimismo de la desesperanza o el desaliento, sino a fijar los ojos en el Crucificado, en Aquel que dijo “cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 32). Y así es. Cuando levantamos la mirada y lo vemos colgado en la Cruz, como hermosamente se encuentra representado en nuestra venerada imagen lagunera, descubrimos “el lugar privilegiado en el que se nos revela y manifiesta el amor de Dios” (San Juan Pablo II, Homilía 14.09.2003) y por eso nos sentimos atraídos por el amor de quien dijo que “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13), añadiendo a renglón seguido: “vosotros sois mis amigos” (Jn 15,14).

La victoria de la cruz que derrota la muerte venciendo al maligno nos devuelve la esperanza y nos ayuda a entender que el amor es más fuerte que la muerte. La Cruz, de signo de maldición se transforma en signo de bendición, de símbolo de muerte se convierte en símbolo por excelencia del amor que vence el odio y la violencia y, por ende, en símbolo de esperanza, pues la esperanza –recordaba el Papa Francisco– “nace del amor y se funda en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz” (Spes non confundit, 3).

Celebrar estas fiestas del Santísimo Cristo, de tanto arraigo en nuestra ciudad de San Cristóbal de La Laguna, es una ocasión para, como creyentes, renovar nuestra esperanza en Aquel que por nosotros murió en la cruz para darnos nueva vida, una vida plena que no conoce ocaso, sino que se abre hacia la eternidad.

El futuro está en manos de Dios, del Dios de la vida, del Dios que desde la Cruz muestra su amor por la humanidad, especialmente por los que, como Él, son los crucificados de nuestro tiempo. Por eso no podemos dejarnos llevar por visiones pesimistas de profetas de malos augurios, pero tampoco podemos vivir de forma ilusoria con un optimismo ingenuo, que no es real. Por el contrario, vivir la esperanza significa vivir abiertos al futuro con confianza, pero con los pies puestos sobre la tierra, con realismo. Reconociendo el mal que existe en nuestro mundo y que se manifiesta en tantas situaciones de violencia, injusticia y muerte, pero sabiendo que, al final, la victoria es del bien porque es de Jesucristo, que por nosotros murió y resucitó.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, la filósofa conversa Edith Stein, una de las patronas de Europa, afirmaba: “El mundo está en llamas. El incendio puede hacer presa también en nuestra casa; pero en lo alto por encima de todas las llamas, se elevará la Cruz. Ellas no pueden destruirla. Ella es el camino de la tierra al cielo y quien la abraza creyente, amante, esperanzado, se eleva hasta el seno mismo de la Trinidad”.

Abracemos pues la cruz, como discípulos del Maestro de Galilea, de forma creyente (con fe), amante (con amor) y, en particular en este año jubilar, esperanzado (con esperanza) porque la esperanza no defrauda, y es Cristo, y sólo Él, nuestra auténtica esperanza que no defrauda, en quien podemos poner nuestra plena confianza porque su amor, que se manifiesta en la Cruz, no conoce medida, es un amor sin medidas, ilimitado, que puede transformar tu vida, como lo ha hecho con la vida de tantas personas dándoles esperanza para vivir y para trabajar en este mundo haciendo cada vez más presente el Reino de Dios.

Deseo concluir invitando a la esperanza que viene del encuentro con Jesucristo haciendo mía las palabras del Papa León XIV: “en medio de las desilusiones, desalientos y muertes que experimentamos […] vayamos a Jesús, porque Él puede sanarnos y devolvernos la vida. ¡Jesús es nuestra esperanza!” (Catequesis del 25.06.2025)

Eloy A. Santiago Santiago

Obispo de San Cristóbal de La Laguna

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Finalizan los Ejercicios Espirituales de los seminarios de las dos diócesis del archipiélago

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Con la Eucaristía de este sábado, 13 de septiembre, presidida por el obispo Eloy Santiago Santiago, concluían en la Casa de Espiritualidad de Nuestra Señora de Candelaria, los ejercicios espirituales anuales de los seminarios de las dos diócesis canarias.

El responsable de guiar los ejercicios ha sido  Manuel Sánchez Monge, obispo emérito de Santander. De este modo se inicia el curso de los centros de formación de los futuros sacerdotes de la iglesia en el archipiélago.

Ha sido un tiempo para que tanto los seminaristas de Gran Canaria como los de Tenerife ahondaran en el encuentro y seguimiento a Cristo, y conozcamos claves esenciales para de la formación como pastores.

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Mons. Santiago Gómez ordena a un presbítero y tres diáconos en una solemne celebración en la Catedral

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Mons. Santiago Gómez ordena a un presbítero y tres diáconos en una solemne celebración en la Catedral

La Iglesia de Huelva ha vivido este sábado, 13 de septiembre, una jornada de especial gozo en la Santa Iglesia Catedral de la Merced, donde ha tenido lugar la Sagrada Ordenación Sacerdotal del Rvdo. Sr. D. Iván Huzo y la Sagrada Ordenación Diaconal de los seminaristas Rvdo. Sr. D. Ángel Fábregas Martín, Rvdo. Sr. D. Manuel Higueras García y Rvdo. Sr. D. Marcelo Andrés Zeballos Villegas.

La celebración fue presidida por el Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, quien, mediante la imposición de manos y la oración consecratoria, confirió el sacramento del Orden a estos cuatro hermanos llamados al servicio del Pueblo de Dios. La Catedral, que se llenó de fieles venidos de diferentes puntos de la diócesis, fue testigo de una liturgia solemne en la que se hizo visible la comunión y la alegría de toda la comunidad diocesana.

En su homilía, Mons. Santiago Gómez Sierra invitó a los ordenandos y a toda la asamblea a contemplar la ordenación no solo como un rito solemne, sino como el reflejo de una historia de amor en la que Dios lleva siempre la iniciativa. Recordó las palabras del profeta Jeremías: «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré» (Jer 1, 4).

El Obispo subrayó, en primer lugar, que la vida cristiana y el ministerio ordenado se apoyan en una herencia recibida: la fe transmitida por la familia, la comunidad y los pastores, cuya plenitud se encuentra en Cristo mismo, presente en su Palabra, en los sacramentos y en la Iglesia. Citando el salmo, expresó: «El Señor es el lote de mi heredad y mi copa… me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad» (Sal 16, 5-6).

En segundo lugar, recordó el mandato de Jesús: «Esto os mando: que os améis unos a otros» (Jn 15, 17). Explicó que evangelizar, administrar la Palabra y los sacramentos, así como guiar la comunidad, son siempre oficios de amor, según san Agustín. Y señaló que la cruz es el signo pleno de ese amor verdadero: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos». La Eucaristía, continuó, es la actualización constante de esta entrega, que configura de modo especial la vida del sacerdote y del diácono.

En tercer lugar, habló de la misión a la que son llamados los ministros ordenados: hacer que todos los fieles reciban de manera consciente, libre y agradecida la obra de Cristo y la manifiesten en su vida. Recordó que el ministerio no se mide en horarios, sino que exige la entrega de toda la vida: «Sé tú un modelo para los fieles, en el hablar y en la conducta, en el amor, la fe y la honradez» (cf. 1 Tim 4, 16).

En su conclusión, Mons. Santiago Gómez Sierra exhortó a los nuevos ordenados a custodiar el don recibido:

«Hoy recibís con el diaconado y el presbiterado un don hermoso, que puede ser muy valioso para la Iglesia y para la sociedad. Custodiadlo con gratitud y fidelidad. Que María, Madre de la Iglesia, os acompañe y a Ella acudid cada día de vuestra vida».

Una celebración de esperanza

La comunidad cristiana diocesana expresó su cercanía y afecto a los nuevos ordenados, acompañándolos con la oración y el testimonio de fraternidad en este paso decisivo de su vocación al servicio de Dios y de la Iglesia.

Ministerios y destinos pastorales

  • El Rvdo. Sr. D. Iván Huzo es Cura Párroco de las parroquias de la Asunción de Nuestra Señora, de Zalamea la Real; San Juan Bautista, de Berrocal; Asunción de Nuestra Señora, de El Villar; y San Pedro de Marigenta-El Membrillo Alto, además de capellán de las Hermanas de Belén, de la Asunción de la Virgen y San Bruno, de Marigenta.
  • El Rvdo. Sr. D. Ángel Fábregas Martín desarrolla su ministerio como Diácono Colaborador en la parroquia de San Antonio Abad, de Trigueros.
  • El Rvdo. Sr. D. Manuel Higueras García ejerce como Diácono Colaborador en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, de Isla Cristina.
  • El Rvdo. Sr. D. Marcelo Andrés Zeballos Villegas colabora como diácono en las parroquias de Nuestra Señora del Carmen y de Santa María del Mar, de Punta Umbría.

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Nuevos nombramientos para el curso pastoral

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Nuevos nombramientos para el curso pastoral

PÁRROCOS

  • Rvdo. Sr. D. Iván Huzo, Cura Párroco de las parroquias de la Asunción de Nuestra Señora, de Zalamea la Real; San Juan Bautista, de Berrocal; Asunción de Nuestra Señora, de El Villar y San Pedro de Marigenta-El Membrillo Alto. Y capellán de las Hermanas de Belén, de la Asunción de la Virgen y San Bruno, de Marigenta.

ADMINISTRADORES PARROQUIALES

  • Ilmo. Sr. D. Juan Manuel Pérez Núñez, Administrador Parroquial de las parroquias de Nuestra Señora de Guadalupe, de El Almendro; Santa Catalina, de El Granado; y Purísima Concepción, de Villanueva de los Castillejos.
  • Rvdo. Sr. D. Eliécer López Cardona, Administrador Parroquial de las parroquias de Santiago Apóstol, de Castaño del Robledo; Nuestra Señora de los Remedios, de Cortelazor; Espíritu Santo, de Fuenteheridos; y Nuestra Señora de Gracia, de Los Marines.

VICARIOS PARROQUIALES

  • Rvdo. Sr. D. Jacew Pawel Piskrzynski, Vicario Parroquial de las parroquias de Nuestra Señora del Carmen y Santa María del Mar, de Punta Umbría.

DIÁCONOS COLABORADORES

  • Rvdo. Sr. D. Ángel Fábregas Martín, Diácono Colaborador de la parroquia de San Antonio Abad, de Trigueros.
  • Rvdo. Sr. D. Manuel Higueras García, Diácono Colaborador de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, de Isla Cristina.
  • Rvdo. Sr. D. Marcelo Andrés Zeballos Villegas, Diácono Colaborador de las parroquias de Nuestra Señora del Carmen y de Santa María del Mar, de Punta Umbría.

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Pospuesta al domingo 21 la entrega de seis nuevas medallas Pro Ecclesia en la Catedral de Cádiz

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La entrega de estas distinciones queda pospuesta y tendrá lugar finalmente el domingo 21 de septiembre, en la Catedral de Cádiz, siendo presidida la celebración por Mons. Rafael Zornoza.

Esta distinción, que se presentó en el marco del Año Jubilar por el 750 Aniversario del Traslado de la Sede de Medina Sidonia a Cádiz y el 600 de la creación de la diócesis de Ceuta, reconoce la dedicación de personas de nuestra diócesis en favor de la Iglesia en ámbitos como la atención a la comunidad parroquial, la caridad o el desarrollo de iniciativas pastorales.

Las personas que las recibirán son: Francisco Vázquez Vargas, Miguel Carreño, María del Carmen Miranda Asencio, María Dolores Orte, Manuel Delgado Cerro y Ramón Caño Señoranes. A través de sus esfuerzos, estas seis personas han dejado una huella significativa en la vida de la Iglesia y de la comunidad diocesana.

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Reabierta la iglesia del convento de las Claras, después de la restauración de sus cubiertas

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El Cabildo de Tenerife ha culminado la restauración parcial de las cubiertas del Convento de Santa Clara, inmueble histórico que forma parte del patrimonio de la ciudad, garantizando su conservación y seguridad estructural. La intervención se ejecutó conforme al informe técnico del arquitecto Alejandro Beautell García. La restauración fue presentada en la tarde del  viernes y contó con la asistencia de la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila; la directora insular de Patrimonio, Isabel de Esteban; el segundo teniente de alcalde de La Laguna, Fran Hernández; la abadesa de la comunidad de religiosas Clarisas, sor María del Pilar Climent Lorenzo; y el obispo, Eloy Santiago.

La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, señaló que la restauración del Convento de Santa Clara ha supuesto una inversión de más de 400.000 euros, y “es una muestra de nuestro compromiso con la conservación del patrimonio histórico de Tenerife. Proteger estos espacios es preservar nuestra memoria colectiva y reforzar el legado cultural que nos distingue como isla”.

Por su parte, la directora insular de Patrimonio Histórico, Isabel de Esteban, recordó que la citada intervención “no solo garantiza la seguridad estructural del edificio, sino que también asegura su transmisión a las generaciones futuras como un referente espiritual, histórico y arquitectónico”

El obispo  quiso agradecer públicamente la implicación del Cabildo en esta línea de colaboración. “Deseo expresar mi gratitud al Cabildo de Tenerife por la colaboración sostenida en el tiempo, que ha permitido avanzar en la conservación y restauración de nuestro patrimonio común. Las buenas relaciones que mantenemos con la institución insular son un ejemplo de cooperación al servicio de la sociedad, y confirman la importancia de trabajar unidos para preservar la memoria histórica y cultural de nuestra tierra”, subrayó

El segundo teniente de alcalde de La Laguna, Fran Hernández, puso en valor la intervención realizada por el Cabildo en el convento y subrayó que “la preservación de nuestro conjunto histórico es también una prioridad municipal, porque supone reforzar la identidad de una ciudad Patrimonio de la Humanidad y garantizar que espacios tan valiosos sigan formando parte de la vida de nuestros vecinos y vecinas. Esta restauración nos recuerda que proteger no es solo conservar edificios, sino cuidar de la memoria colectiva de La Laguna y proyectarla hacia el futuro”.

Daños detectados y alcance de la intervención

Antes de la restauración, las cubiertas del Convento presentaban un deterioro progresivo que comprometía tanto la seguridad de las personas como la conservación del inmueble. Se observó un desplazamiento generalizado de tejas y numerosas piezas fracturadas, con el consiguiente riesgo de desprendimientos hacia la vía pública y el claustro interior. Además, en la nave principal de la iglesia apareció una grieta lineal en el alero, indicativa de tensiones estructurales, mientras que las filtraciones de agua habían comenzado a provocar humedades en vigas y elementos de madera, debilitando paulatinamente la estabilidad de la cubierta.

La intervención permitió consolidar las zonas más afectadas, reponer piezas dañadas y corregir deformaciones, garantizando la estanqueidad de la techumbre y la preservación de los valores patrimoniales del convento.

Una joya arquitectónica 

El Convento de Santa Clara, primer convento femenino del Archipiélago, fue erigido entre 1575 y 1577 gracias al mecenazgo de Olalla Fonte del Castillo. Tras el incendio de 1697, se reconstruyó y reabrió al culto en 1700, conformando el inmueble esencialmente del siglo XVIII que hoy conocemos, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1978. Destaca su ajimez de gusto mudéjar (1717) y la armadura ochavada de la capilla mayor.

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Conferencias y actividades, algunas abiertas a todos, llenan el Congreso Nacional de Seises que se celebra en Guadix

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Conferencias y actividades, algunas abiertas a todos, llenan el Congreso Nacional de Seises que se celebra en Guadix

El viernes se inauguró una exposición sobre los Seises de la Catedral de Guadix, en el Hospital Real, esta tarde habrá un concierto de la Escolanía Pueri Cantores de la Catedral, en la parroquia de Santiago, y mañana se podrá ver danzar a los Seises de Guadix en la Misa de clausura, en la Catedral accitana

Ya ha comenzado el Congreso Nacional de Seises, que del 12 al 14 de septiembre se está desarrollando en Guadix, con motivo del 75 aniversario d ellos Seises de la Catedral accitana. En la sesión de aperura ya tomaron la palabra el obispod e Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, el alcalde accitano, Jesús Lorente, y los organizadores del congreso. Después hubo una primera jornada con varias conferencias y la inaugruraciónd e una exposición sobre los Seises de la catedral de Guadix, que se puede vistar en el Hopsital Real de la Caridad.

La jornada del sábado 13 de septiembre en Guadix viene marcada por un intenso programa de conferencias, visitas y actividades en torno a la tradición de las danzas religiosas y el papel de los seises en España. La sesión de la mañana se centrará en el análisis histórico de estas expresiones, con ponencias como la del académico Juan Aranda Doncel, que abordará las danzas en las fiestas religiosas de la Córdoba del siglo XVII, y la del profesor José Manuel Rodríguez Domingo, que tratará las del Corpus en el Guadix del Siglo de Oro. Le seguirán las intervenciones del profesor R. Javier Moreno Abad sobre los Seises de Toledo y de la maestra de capilla María Jesús García Sánchez acerca de la tradición de Úbeda.

Por la tarde, las ponencias retomarán la temática bajo el título Historia y presente de los seises en España. Se repasarán experiencias como los 75 años de la danza de los Seises en Guadix, a cargo de Antonio Francisco Gabarrón Torrecillas, la búsqueda de la tradición en Cartagena, presentada por Ibán Huertas San Millán, y la evolución del patrimonio vivo de los Seises granadinos, analizada por Rosa Suárez Muñoz y Juan Bedmar Zamora. La programación se completará con visitas guiadas a la Catedral y a diversos espacios urbanos, y culminará con un concierto de la Escolanía Pueri Cantores de la Catedral de Guadix en la iglesia parroquial de Santiago.

Finalmente, con una mesa redonda sobre los desafíos a los que se enfrentan los Seises y la Misa de clausura, en la Catedral, terminará este Congreso, el domingo 14 de septiembre, que, sin duda, es uno de los actos principales del 75 aniversarios de los Seises en Guadix. La Misa de clausura estará presidida por el obispo de Guadix y en ella habrá una danza extraordinaria de los Seises accitanos.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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COPE ESPEJO ALMERÍA: Testimonio de un matrimonio de Almerienses en la Canonización de Carlo Acutis

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La diócesis de Almería es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Almería y el Palacio Episcopal. San Indalecio, Varón apostólico y mártir según la tradición, es el Obispo fundador de la Iglesia de Almería, que comenzó siendo la Iglesia hispanorromana de Urci.

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“La universidad tiene que ser un espacio de diálogo sereno”

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Querido señor Rector;
miembros de la Junta de Gobierno de la Universidad;
queridos profesores;
queridos alumnos;
queridos amigos todos:

Es un motivo de alegría empezar el curso con esta celebración. Con esta celebración en que desde la fe le pedimos al Señor pedimos que envíe Su Espíritu y que ayude en los trabajos.

Acabamos de escuchar la Palabra de Dios en que reivindica sabiduría. Esa sabiduría que, como decía Eliot, “¿dónde está la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento?, ¿dónde está el conocimiento que hemos perdido con la información?”.

Hoy más que nunca tenemos un caudal de información infinito, inmenso. Tenemos un caudal inmenso de conocimientos, que se han ido adquiriendo y que constituyen el bagaje de la humanidad, transmitido de unos a otros y que, realmente, forma parte de nuestro acervo. Pero, en ese camino, tenemos que preguntarnos si no hemos perdido grados de sabiduría. En su sentido más genuino y profundo del sentido. El ser humano es el ser que busca el sentido; que busca el sentido de la existencia; que no se conforma con tener medios de vida, calidad de vida, esperanza de vida, se llama. No se conforma, simplemente, con la sociedad del tener, sino que aspira a saber y, sobre todo, aspira a ser más, mejor. Y estas dimensiones del ser humano, integradas en lo que es esa vida completa, esa vida buena de la que hablaban los clásicos, esa vida en plenitud, en definitiva, que la civilización cristiana ha ido conformando en la dignidad de la persona humana, con sus derechos inalienables; esa situación, ese estar, que nace del ser de la persona, de su naturaleza profunda, de lo que el Papa Ratzinger llamaba “de la gramática de la naturaleza”, de la constitución profunda de la persona…

Queridos amigos, eso es algo a preservar. Y preservar, sobre todo, cuando vivimos en un mundo enormemente complejo. Estamos en una zona en que los movimientos sísmicos casi nos hemos acostumbrado. Pero, estamos asistiendo a nuestro mundo, no solo a un cambio, estamos en un cambio profundo, no sólo en una época de cambios, sino un cambio de época. Estamos asistiendo, por primera vez en la historia, con una aceleración inusitada a una transformación, y no sólo a una transformación propiciada ciertamente por las nuevas tecnologías.

Estáis, todo el verano ha sido noticia la UGR por la inteligencia artificial. Yo os felicito que por fin esto pueda, porque detrás hay un esfuerzo, hay toda una ilusión y todo un trabajo. Pero no voy a hablar de política. En comunicación, se dice que la política la ha invadido todo. Si cogemos un periódico que es la expresión de la agenda de las personas, de la agenda de la sociedad, vemos que la política está en todo. Ocupa gran parte. De tal manera, que la vida ha quedado reducida a una página, a dos páginas, que ahora se llama de sociedad. Y al mismo tiempo, en esta sociedad convulsa nuestra, han aumentado las páginas de sucesos. Las páginas de necrológica han desaparecido, porque la realidad de la muerte no la queremos ver aparecer. Y Él nos ha dicho en la Escritura que el Señor nos ayude a calcular nuestros años, para que adquiramos una sabiduría.

Luego, en este mundo convulso, en este mundo acelerado, en este mundo de un acelerador no sólo de partículas que tenéis entre mano, sino en ese acelerador de la vida tenéis una función esencial. El rector decía el otro día que la universidad no es una máquina de expender títulos. No se trata simplemente de conseguir un título, de tener unos saberes -si queréis, unos conocimientos cada vez más parcializados o más especializados, pero, al mismo tiempo, sin el intercambio de la ‘universitas’ de saberes-, y toda esa armonía de saberes es lo que da la universidad. Y un crecimiento en cantidad no lleva consigo un crecimiento en calidad, en intensidad, en profundidad. Don Miguel de Unamuno, ilustre rector, decía que tenemos que cultivar el adentramiento, el adentro de la persona. Lo que nos da esa sabiduría que reclamaba Elliot, que la Sagrada Escritura nos propone como un don de Dios, como algo que nos hace saborear la vida: sabiduría-saborear.

Y desde esa sabiduría es la que hay que transmitir, hay que llevar a la gente. Con un sentido testimonial del profesor, del que profesa (hay un intercambio permanente en las terminologías entre los religiosos, no en vano de la universidad, la funda de la Iglesia); hay un trasvase entre el ámbito del conocimiento de la universidad y el ámbito litúrgico. La cátedra es donde se sienta el obispo, de ahí viene catedral-el que enseña; profesor viene de profesar, y profesar se llama al credo, la profesión de fe. Y profesar se llama cuando los religiosos, las religiosas, hacen la entrega de su vida, profesar.

Pues, yo os pido, queridos profesores, que profeséis un sentido y una sabiduría de vida que da sentido a lo que se hace y a lo que se transmite. Que tengáis un sentido testimonial, porque pasan por vosotros generaciones, para que salga con la información necesaria, ciertamente, sin esa polución informativa de la que se habla en el mundo de la comunicación. Que sepan seleccionar realmente lo que constituye algo bueno para el ser humano. Y al mismo tiempo, con un acervo de conocimientos, que ahora los llamáis competencias; un acervo de conocimientos, pero, sobre todo, con el desarrollo de algo que constituye uno de los elementos esenciales del humano, la curiosidad, la pregunta, el sentido. Y, lógicamente, que pongáis las bases de una sabiduría con la que moverse, con una recuperación del sentido común en nuestra sociedad, con una recuperación de lo obvio en un mundo de relatos, con una recuperación, en definitiva, de la persona que peligra en medio de esta vorágine, de esta aceleración de vida, de esta polarización que asistimos.

Vivimos un momento complejo. Y la universidad no puede ser no sólo una expendedora de títulos, sino simplemente un lugar; sino que tiene que encontrar en el ámbito social, en el ámbito público, y la vida personal de cada uno, un tiempo que marque, como un tiempo de profundización, de crecimiento, no sólo de adquirir competencias para encontrar un hueco en un mercado laboral, sino algo mucho más profundo, para saber y mejorar en ser, para saber y mejorar en la buena vida, en el sentido de la virtud.

Y esto es importante, queridos amigos. Y la fe viene ahí a iluminar, a dar sentido. Porque sin Dios se viene abajo todo. Sin el que es la verdad suprema, que es la respuesta. Y Jesús mismo nos dice “Yo soy el camino” (y al mismo tiempo, la meta, decía San Agustín), “Yo soy la verdad”, que da razón a nuestras preguntas, “Yo soy la vida”, que nos hace superar ese sentido de la hierba que nace y que muere y fenece por la tarde, sino que aspira a una plenitud por la que el ser humano es eso también: anhelo, plenitud, deseo, tensión, proyección. Todas esas cosas tenemos que… Y evitar la politización, por favor. Y al mismo tiempo, poner esos cortafuegos, que son tan necesarios en nuestra España, visto el verano que hemos pasado, para preservar la identidad del sentido originario de la universidad. Y aspirar a lo mejor, a formar hombres y mujeres que sepan ser personas, no sólo individuos o sólo elementos de un engranaje, de una cadena de mercado, según ofertas y demandas. Y, sobre todo, la recuperación del sentido social de la universidad, que no está sólo en su titularidad pública, sino en el sentido del quehacer. No es gente que sale para lucrarse, sino para servir. Fijaros, hasta los ministros vienen de la palabra servir. Y ahora se ha quedado para los elementos de informática, que son los servidores.

Queridos amigos, recuperemos el sentido genuino. Pensemos en esta sociedad nuestra. Y otra cosa que quiero transmitir. La universidad tiene que ser en esta España plural, en esta España que ha cambiado su rostro, un espacio de diálogo sereno, no de imposición ideológica. Una defensa con la razón, pero, sobre todo, con la paz de esa mansedumbre de la que habla Jesús. Con esa mansedumbre que no se puede tener violencia en nombre de Dios, en absoluto. Tampoco la universidad puede ser un escenario de enfrentamiento o de leña para la polarización que vivimos.

Tenemos que recuperar el sentido del quien piensa contrario y del respeto que va más allá de la tolerancia. El respeto se basa en las convicciones propias y en la certeza, a la que se ha llegado por unos saberes que incluyen la fe, al menos una recta razón, pero se lleva al respeto del otro y su dignidad. Por favor, vivamos una universidad que genere personas de paz, personas de convivencia, personas que sepan del respeto más allá de la tolerancia o de la coexistencia pacífica, sino personas que llevan el sentido del reconocimiento del otro en su grandeza y su dignidad. Y de ahí nace una solidaridad cimentada, no una solidaridad de eslóganes según moda o según estrategias políticas, sino una solidaridad que nace del amor a la persona por lo que es, no por lo que piensa ni por lo que tiene.

Todo esto lo vamos a pedir al Señor, al menos yo lo haré por vosotros, a la par que pido por vuestras familias y por el trabajo que realizáis. Y pido también por los difuntos de vuestras familias, de los profesores, de todos.

Que la Virgen, hoy celebra la Iglesia el Dulce Nombre de María, que Ella, con esta imagen de la Virgen de los Remedios, que también remedie tanta necesidad que tenemos.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
12 de septiembre de 2025
Parroquia Santos Justo y Pastor

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