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Destellos de Juan de Ávila esta semana en Al Trasluz

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Destellos de Juan de Ávila esta semana en Al Trasluz

El sacerdote y periodista Antonio Gil recuerda en su columna semanal a San Juan de Ávila, patrono del clero secular español

Nos llega, de nuevo, el 10 de mayo, la fiesta de san Juan de Ávila, a los compases de su Himno, tan recordado siempre: “Apóstol de Andalucía, el clero español te aclama, y al resplandor de tu vida, en celo ardiente se abrasa”. El pasado jueves, solemne Eucaristía del clero cordobés en su Basílica, en Montilla, donde se encuentra el sepulcro de nuestro patrono, brillando con especial relieve su epitafio: “Messor eram”, “Fui segador”, que refleja a la perfección quien fue san Juan de Ávila: “Un predicador que siempre ponía en el centro de su mensaje a Cristo crucificado y que buscaba con sus palabras sencillas y profundas, tocar el corazón y mover a la conversión de quien le estaba escuchando”.

Entre sus destellos, las palabras de san Pablo VI en su canonización el 31 de mayo de 1970: “San Juan de Ávila es un sacerdote que, bajo muchos aspectos, podemos llamar “moderno”, especialmente por la pluralidad de facetas que su vida ofrece a nuestra consideración, y por lo tanto, a nuestra imitación. Su palabra de “predicador” se hizo poderosa y resonó renovadora; su “acción pastoral, variada e incansable”; su “espíritu, clarividente y ardiente”; su “denuncia de los males, audaz e intensa”; su “amor a la Iglesia, rebosante de fidelidad”.

Contemplando hoy a san Juan de Ávila, una anécdota: “Se decía de él que si, por desgracia, la Biblia se llegara a perder, él solo la restituiría a la Iglesia, porque se la sabía de memoria”. Y una breve pincelada en sus palabras dirigidas a los sacerdotes: “Todos los engaños vienen de no orar”.

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Celebración de San Juan de Ávila en la Diócesis

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El clero cordobés se ha dado cita esta semana en la Basílica de San Juan de Ávila de Montilla para celebrar al Doctor de la Iglesia. El Obispo ha presidido por primera vez la eucaristía en el lugar donde se custodian sus restos mortales

Cada 10 de mayo la Iglesia celebra la fiesta de San Juan de Ávila. Monseñor Jesús Fernández ha presidido este año su primera eucaristía en la Basílica en Montilla y ha invitado a los sacerdotes a acompañar y sanar las llagas del mundo. Asimismo, coincidiendo con esta celebración el Obispo ha publicado una carta pastoral en la que recuerda que Córdoba, como diócesis, “es relicario y testamento viviente de la vida y obra del Santo Doctor”. Toda la información de la celebración de San Juan de Ávila, la carta del Obispo y una entrevista con el Rector de la Basílica Menor de San Juan de Ávila en Montilla, Fernando Suárez, se pueden leer esta semana en Iglesia en Córdoba.

Toda la actualidad diocesana en la última entrega de Iglesia en Córdoba.

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Mons. Orozco habló a los sacerdotes de la archidiócesis de Toledo en una conferencia con motivo de la festividad de San Juan de Ávila

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Mons. Orozco habló a los sacerdotes de la archidiócesis de Toledo en una conferencia con motivo de la festividad de San Juan de Ávila

La conferencia llevaba por título “Vivir el ministerio sacerdotal en un cambio de época”

Mons Francisco Jesús Orozco ha sido invitado por el presbiterio de Toledo para hablar del sacerdocio hoy a la luz de las enseñanzas de San Juan de Ávila. La conferencia tuvo lugar el jueves 7 de mayo, en el Seminario de la capital toledana, en vísperas de la fiesta del patrono del clero español, que será el próximo 10 de mayo. Con motivo de esa celebración, se multiplican los encuentros de sacerdotes en torno a su patrón, como este que ha tenido lugar en Toledo. En Guadix, la fiesta de San Juan de Ávila se celebrará el 12 de mayo, en un encuentro compartido con el clero de Almería y Cartagena-Murcia, en Huércal-Overa, en torno a la figura del beato “Cura Valera”, recientemente beatificado.

La jornada en el Seminario de Toledo comenzó con una celebración de la Eucaristía. En la capilla, se encontraba un relicario con parte del corazón de San Juan de Ávila para su veneración, pues se cumple este año el V centenario de su ordenación sacerdotal. Presidió la celebración el arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro, y concelebraron el arzobispo emérito, Mons. Braulio Rodríguez; el obispo auxiliar, Mons. Francisco César García Magán, y el obispo emérito de Segovia, Mons. Ángel Rubio.

Protagonistas en esta celebración también han sido los sacerdotes que cumplían 25, 50, 60 y 70 años de sacerdocio, pues dieron gracias a Dios por todos esos años de vocación y de entrega.

Fue al terminar la Misa cuando tuvo lugar la conferencia que pronunció el obispo de Guadix a los sacerdotes de Toledo y que llevaba por título “Vivir el ministerio sacerdotal en un cambio de época”. Como la de San Juan de Ávila, la nuestra también es una época de cambio, con la incertidumbre que eso genera, pero también con los retos que plantea. Y San Juan de Ávila tiene mucho que enseñar.

Terminó la mañana con una comida fraternal de todos los sacerdotes participantes

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Homilía en la Fiesta de San Juan de Ávila (2026)

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7 de mayo de 2026.

Encuentro del Clero de la Archidiócesis de Sevilla.

Queridos hermanos y hermanas que participáis en esta celebración: hermanos en el episcopado, presbíteros, diáconos, seminaristas, miembros de la vida consagrada y del laicado; muy especialmente, queridos hermanos que hoy dais gracias al Señor por vuestros cincuenta y veinticinco años de ordenación sacerdotal y diaconal, a los que saludo especialmente: Manuel Martínez Alaminos y José Tomás Martín de Agar Valverde, que cumplen 50 años de ordenación. Antonio José Guerra Martínez, Juan José Linares Mota, Marcelino Manzano Vilches, Francisco Javier Nadal Villacreces, José Miguel Verdugo Rasco, Miguel Ángel Bernal Rodríguez, Manuel María Roldán Roses, Leonardo Sánchez Acevedo, y Juan José Sauco Torres, 25 años de ordenación. Los diáconos Aurelio Álvarez Ruiz y Andrés Cebrino Cordobés, 25 años de ordenación diaconal. Y vuestro arzobispo, 25 años de ordenación episcopal.

La Palabra de Dios que hemos escuchado nos conduce al centro mismo de nuestra vocación. Contemplamos a Pablo y Bernabé anunciando con valentía la Palabra, en medio de la acogida y también de la contradicción. El Evangelio nos recuerda que el discípulo ha de ser sal de la tierra y luz del mundo. Y el salmo pone en nuestros labios una confesión que nos llena de paz y consuelo: “El Señor es mi pastor, nada me falta” (Sal 22,1). San Juan de Ávila leyó su propia vida a la luz de esta Palabra. Fue un hombre consumido por el celo apostólico, enteramente entregado al anuncio del Evangelio y al cuidado de las almas. En tiempos recios, fue sacerdote recio. En tiempos de confusión, fue sacerdote luminoso. En tiempos de necesidad de reforma, fue sacerdote santo.

La primera lectura nos presenta una escena muy expresiva. La predicación apostólica, que suscita adhesiones, pero también provoca rechazo. Y, sin embargo, los discípulos quedan “llenos de alegría y de Espíritu Santo” (Hch 13,52). He ahí una enseñanza decisiva para nosotros. El sacerdote no mide la fecundidad de su ministerio por el aplauso, ni por el éxito externo. La mide por la fidelidad. Nuestro santo patrón lo vivió perfectamente. Conoció la incomprensión, la sospecha, la cárcel y la prueba. Pero no se volvió amargo ni resentido, ni se replegó sobre sí mismo, y no dejó de predicar a Jesucristo.

También hoy se nos pide esa entereza sobrenatural. No vivimos tiempos fáciles. Son muchas las fatigas del ministerio: secularización creciente, indiferencia religiosa, soledad interior, cansancio apostólico, activismo, heridas personales y comunitarias. Precisamente por eso la fiesta de san Juan de Ávila nos llama a volver a lo esencial. Más que estrategias o métodos nuevos, por eficaces que sean, lo que necesitamos es, sobre todo, fuego interior, una mayor identificación con Jesucristo, reavivar la conciencia de la grandeza del don recibido. San Juan de Ávila contempló esa grandeza con palabras que siguen estremeciendo. Dice: “Muchas cosas se requieren para cumplir con la obligación del oficio de cura de almas; porque, si miramos a la dignidad sacerdotal que le es aneja, conviene tener ferviente y eficaz oración y también santidad… pues se llama padre de sus parroquianos” (SAN JUAN DE ÁVILA, Tratado del sacerdocio, 36).

Esta expresión es de enorme densidad. El sacerdote es padre. No es un mero gestor de lo sagrado, ni un funcionario del templo, ni un profesional de lo religioso. Es padre en el orden de la gracia, padre que engendra por el Bautismo, alimenta con la Eucaristía, reconcilia en la Penitencia, acompaña, corrige, consuela, enseña y guía. Y precisamente porque es padre, ha de tener alma de padre. El pueblo de Dios percibe enseguida si el sacerdote ama de verdad a sus fieles, si reza por ellos, si los lleva en el corazón, si sufre con sus sufrimientos y se alegra con sus gozos. El ministerio no se sostiene con la organización, se sostiene con la caridad pastoral.

El Evangelio nos ha recordado que somos sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-14). Nos habla de identidad antes que de tarea. El sacerdote, configurado sacramentalmente con Cristo, está llamado a transparentar a Cristo. La sal no vive para sí misma, da sabor a lo que toca. La luz no se enciende para ocultarse, se pone en lo alto para que alumbre. También el sacerdote pierde su verdad cuando vive encerrado en sí mismo, cuando deja de transparentar a Cristo, cuando se acostumbra a una vida espiritual pobre o a una rutina sin alma. San Juan de Ávila diría hoy a los sacerdotes de Sevilla: no rebajéis el ideal, no pactéis con la mediocridad, no os dejéis robar el fervor de la primera entrega, no descuidéis la oración, no celebréis los sacramentos de cualquier manera, no os acostumbréis a la Palabra que predicáis, no os resignéis a una vida interior empobrecida.

Nos diría también: vivid centrados en Cristo, meditad la Pasión del Señor, mantened la vida de oración, no olvidéis el examen de conciencia, y la confesión frecuente. Mantened un trato filial con la Santísima Virgen. Porque el sacerdote se sostiene de rodillas o termina debilitándose por dentro. Y nos diría algo más: amad a la Iglesia concreta que se os ha confiado. Amad a Sevilla. Amad a sus parroquias, a sus barrios, a sus pueblos, a sus enfermos, a sus ancianos, a sus jóvenes, a sus pobres, a sus familias, a sus niños. Amad también a vuestros hermanos sacerdotes, cuidaos mutuamente. Él fue un hombre de comunión eclesial y de fecunda fraternidad sacerdotal.

En este punto resuenan con fuerza las palabras del papa León XIV, que nos pide ser constructores de unidad y de paz, hombres de comunión, que nos pide “un impulso en la fraternidad presbiteral, que hunde sus raíces en una vida espiritual sólida, en el encuentro con el Señor y en la escucha de su Palabra” (LEÓN XIV, Discurso al clero de la diócesis de Roma, 12 de junio de 2025). Son palabras muy oportunas para nosotros hoy. Sí, hermanos: hombre de comunión. Éste es uno de los grandes retos de nuestro tiempo. En una cultura marcada por la fragmentación, la autorreferencialidad y el aislamiento, el sacerdote no puede vivir solo para sí. Necesitamos cuidar de verdad la fraternidad sacerdotal. Necesitamos vernos, escucharnos, acompañarnos, sostenernos, corregirnos fraternalmente, rezar unos por otros. Un presbiterio dividido o frío debilita la evangelización; un presbiterio unido y fraterno se convierte en signo creíble del Resucitado.

Y aquí me dirijo con afecto especial a quienes celebráis hoy cincuenta y veinticinco años de ordenación. Queridos hermanos: Gracias por vuestra perseverancia, por vuestra entrega callada, por tantos años de altar, confesonario, catequesis, despacho, visita a enfermos, atención a los pobres, predicación, dirección espiritual, acompañamiento de familias, servicio humilde y fidelidad cotidiana. Habéis pasado por alegrías y cruces, por momentos de consuelo y por noches oscuras. Y aquí estáis, dando testimonio de que el Señor es fiel y vosotros correspondéis a su fidelidad. Vuestra vida sacerdotal es un don para la Iglesia de Sevilla, vuestra presencia hoy nos recuerda que vale la pena entregar la vida a Cristo. Vale la pena ser sacerdote.

Pidamos al Señor, por intercesión de san Juan de Ávila, que nos conceda una renovación profunda del corazón sacerdotal. Que nos haga hombres de Dios, hombres de oración, hombres de Eucaristía, hombres de comunión, hombres de misericordia, hombres de celo apostólico. Que no dejemos de ser sal. Que no ocultemos la luz. Y pongamos esta súplica en manos de la Santísima Virgen María, Madre de los sacerdotes. Ella, que llevó a Cristo en su seno, nos enseñe a llevarlo con pureza en el corazón y a entregarlo con fidelidad a los hombres. Que ella nos alcance la gracia de una vida sacerdotal humilde, santa, alegre y fecunda. San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, ruega por nosotros. Así sea.

Monseñor José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

La Archidiócesis homenajea a 12 presbíteros por sus bodas de oro y plata sacerdotales

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La Archidiócesis homenajea a 12 presbíteros por sus bodas de oro y plata sacerdotales

La Parroquia del Sagrario de la Catedral ha acogido hoy, 7 de mayo, la celebración de San Juan de Ávila, patrón del clero secular español. La ceremonia ha estado presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, y concelebrada por los obispos auxiliares, monseñor Teodoro León y monseñor Ramón Valdivia, y participada por centenares de sacerdotes de toda la Archidiócesis, así como por algunas decenas de fieles laicos que han querido acompañar a los presbíteros en el día de su patrón.

Además, durante la celebración se ha homenajeado a los sacerdotes y diáconos que cumplen sus 25 o 50 años de ordenación. Concretamente, los sacerdotes que celebran sus bodas de oro han sido Manuel Martínez Alaminos y b. Por su parte, han celebrado sus veinticinco años de ordenación Miguel Ángel Bernal Rodríguez, Antonio José Guerra Martínez, Juan José Linares Mota, Marcelino Manzano Vilches, Francisco Javier Nadal Villacreces, José Miguel Verdugo Rasco, Leonardo Sánchez Acevedo, Juan José Sauco Torres, Manuel María Roldán Roses y Francisco de Borja Medina Gil-Delgado. Y también los diáconos permanentes Aurelio Álvarez Ruiz y Andrés Cebrino Cordobés celebrarán sus 25 años de ordenación.

“El sacerdote es padre”

Durante su homilía, el arzobispo de Sevilla ha destacado que san Juan de Ávila fue “un hombre consumido por el celo apostólico, enteramente entregado al anuncio del Evangelio y al cuidado de las almas. En tiempos recios, fue sacerdote recio. En tiempos de confusión, fue sacerdote luminoso. En tiempos de necesidad de reforma, fue sacerdote santo”.

“El sacerdote no mide la fecundidad de su ministerio por el aplauso, ni por el éxito externo -continuaba el prelado-. La mide por la fidelidad. Nuestro santo patrón lo vivió perfectamente. Conoció la incomprensión, la sospecha, la cárcel y la prueba. Pero no se volvió amargo ni resentido y no dejó de predicar a Jesucristo”. En esta línea, ha apuntado que el remedio ante las fatigas del ministerio sacerdotal es “reavivar el fuego interior, una mayor identificación con Jesucristo, reavivar la conciencia de la grandeza del don recibido”.

Monseñor Saiz también ha recordado que “el sacerdote es padre. No es un mero gestor de lo sagrado, ni un funcionario del templo, ni un profesional de lo religioso. Es padre en el orden de la gracia”. Por eso, ha dicho, “el ministerio no se sostiene con la organización, se sostiene con la aridad pastoral”.

¿Qué diría hoy san Juan de Ávila al clero diocesano?

Ante esta cuestión, don José Ángel ha dicho que el santo sacerdote pediría al clero diocesano no rebajar el ideal de la vida sacerdotal y recobrar el fervor “de la primera entrega”. Para ello, los ha animado a no descuidar la oración, a celebrar los sacramentos con dignidad y a no acostumbrarse a la Palabra que predican. Además, ha insistido, “san Juan de Ávila nos pediría vivir centrados en Cristo, meditar la Pasión del Señor, mantener la vida de oración, sin olvidar el examen de conciencia, y la confesión frecuente. Mantener un trato filial con la Santísima Virgen, porque el sacerdote se sostiene de rodillas o termina debilitándose por dentro”.

Finalmente, ha exhortado a los presbíteros a amar a la Iglesia, a las parroquias y sus gentes, y ha abogado por la fraternidad sacerdotal: “Amad también a vuestros hermanos sacerdotes, cuidaos mutuamente. San Juan de Ávila fue un hombre de comunión eclesial y de fecunda fraternidad sacerdotal”.

Finalmente, monseñor Saiz Meneses se ha dirigido en su homilía a los sacerdotes y diáconos que celebran sus cincuenta y veinticinco años de ordenación, a los que ha agradecido su perseverancia y entrega callada, y su testimonio de fidelidad al Señor.

Al término de la concurrida Eucaristía se ha hecho entrega de unos recordatorios para los sacerdotes homenajeados, entre los que se encontraba también el arzobispo hispalense que cumple este 2026 los 25 años de su ordenación episcopal.

Galería fotográfica de la Misa de San Juan de Ávila 2026

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El clero diocesano celebra su convivencia anual en el entorno de Doñana con motivo de San Juan de Ávila

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El clero diocesano celebra su convivencia anual en el entorno de Doñana con motivo de San Juan de Ávila

Con motivo de la festividad de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español, los sacerdotes de la diócesis de Huelva han celebrado este jueves, 7 de mayo, su tradicional jornada de convivencia, conforme a lo previsto en la programación diocesana desde el inicio del curso pastoral.

El encuentro dio comienzo a las 11:00 horas en el Santuario de la Virgen del Rocío, donde tuvo lugar un momento de oración compartida que culminó con la celebración del XXV aniversario sacerdotal de tres presbíteros de nuestra Iglesia particular: M. I. Mons. Sr. D. Cristóbal Robledo Rodríguez, Ilmo. Sr. D. Carlos Javier Rodríguez Parra y el Rvdo. Sr. D. Milton George, ordenados en el año 2001. La comunidad sacerdotal se unió así en acción de gracias por el don de su ministerio y su entrega fiel al servicio del Pueblo de Dios.

Tras la celebración litúrgica, los participantes realizaron una visita al Parque Nacional de Doñana, recorriendo la zona norte de este emblemático enclave natural, en un ambiente distendido que favoreció el encuentro fraterno y el intercambio entre los presbíteros.

La jornada continuó con una comida fraternal en la aldea del Rocío, signo visible de la comunión que une al presbiterio diocesano, y concluyó en torno a las 17:00 horas.

Este encuentro anual, enmarcado en la festividad de San Juan de Ávila, constituye una ocasión privilegiada para fortalecer los lazos de fraternidad sacerdotal, renovar el compromiso vocacional y dar gracias a Dios por la vida y el ministerio compartido.

La diócesis invita a los fieles a encomendar en su oración a sus sacerdotes, especialmente a quienes celebran sus bodas de plata, para que el Señor continúe sosteniéndolos con su gracia en la misión que tienen confiada.

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La 105, una línea que hace paradas en historias de vidas sanadas

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Dayana, Esther, You, Fátima, Claudia, Othmane, Cleonice, Miguel y Sofian… son muchos más que unos nombres. Son personas. Personas con una historia, con una vida que, rota en muchos casos, han sido zurcidas, remendadas, acompañadas… gracia a la labor de otras personas, que más allá de lo profesional, se implican cada día con personas vulnerables, o que necesitan empezar de nuevo, o que de manera puntual usan recursos de la Iglesia para atravesar un mal momento.

La línea 105 Xtantos es un proyecto de la Conferencia Episcopal Española que pretende recorrer aquellos lugares donde el dinero que los contribuyentes destinan a la Iglesia católica a través de la casilla 105 de la declaración de la renta, o la 106 a otros fines sociales, cobran vida. Donde la X se hace humanidad, esperanza, futuro, sanación, acompañamiento. Son los rostros de personas que son ayudadas, pero también las de aquellas que sirven de cauce para que esa nueva oportunidad se haga posible.

El pasado 24 de abril arrancaba desde el Obispado la línea 105 en Jaén capital. Un grupo de 15 personas se unían a ese primer viaje. Personas de distintas edades, distintos orígenes y ocupaciones. Algunos seminaristas y otros jóvenes que por primera vez tienen que presentar la declaración de la renta. También, una influencer, el director general del Real Jaén, una periodista y algunos matrimonios que querían conocer de primera mano cómo la X en la casilla 105 de la declaración del IRPF se trasmutaba en ayuda.

El conductor del autobús, D. Juan Ignacio Damas, Vicario General y Director de la Oficina de Sostenimiento de la Diócesis de Jaén. Él fue el encargado de dar la bienvenida y guiar este autobús imaginario por las calles del casco antiguo de la capital.

La mañana comenzó de forma sencilla, casi cotidiana: un café compartido en el Obispado y una primera charla que sirvió para las presentaciones y situar el sentido de la Línea 105. Un inicio tranquilo que, sin embargo, pronto abrió paso a algo más profundo.

La primera parada, el programa de Mujer de Cáritas Jaén, en la calle Maestra. Allí, su coordinadora, Anabel, junto con varias mujeres que habían podido seguir avanzando en sus vidas gracias a las acciones de los distintos programas que ofrece Cáritas: La casa Besana, la Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada, proyecto Candela. Mujeres valientes que quisieron compartir sus experiencias personales, todas ellas atravesadas por la dificultad, pero también por procesos de ayuda y de reconstrucción. No hizo falta forzar nada. Bastaron las palabras justas, la cercanía y la verdad de lo vivido para que el ambiente cambiara poco a poco. El grupo fue entrando en otra sintonía. Los rostros se volvieron más serios, los silencios más largos, y la emoción apareció de forma natural. En algún momento, las lágrimas brotaron sin poder contenerse, como respuesta a una realidad que ya no se podía mirar desde fuera.

Mujeres que habían tenido que migrar sin conocer el idioma. Embarazadas que no sabían qué futuro les aguardaban a ellas y a la criatura que crecía en sus entrañas.  Mujeres en contexto de prostitución que querían apostar por otro tipo de vida, porque se lo debían a ellas mismas… Testimonios potentes que dejaron a los “viajeros” de la línea 105 con el alma tocada por el dolor del otro. Por historias de superación, por manos comprometidas, que traspasan lo profesional para hacerlo personal.

Después, el grupo caminó por el centro histórico de Jaén. Las calles, con su vida habitual, contrastaban con lo que esas mujeres que se habían vaciado ante estos desconocidos les habían trasladado. Ese trayecto condujo hasta la parroquia de Santa María Magdalena, la más antigua de Jaén. Su párroco, y Vicario de Caridad, D. Juan Raya, los esperaba a la puerta junto al responsable de Cáritas, Antonio Gallardo. Allí pudieron conocer tanto la atención de Cáritas parroquial, quizá la más concurrida de la ciudad, con una atención sobre todo a personas migrantes, así como el cuidado del patrimonio. Un lugar donde la historia y la acción social conviven sin estridencias, como parte de una misma presencia que se mantiene en el tiempo.

El paseo continuó por algunas calles y rincones del centro histórico, lugares que no siempre se observan con detenimiento, pero que en ese momento parecían contar cosas diferentes. El ritmo era lento, casi mudos, como si todo lo que había vivido tuviera que asentarse adentro.

Uno de los momentos más intensos de la jornada llegó en el monasterio de las Clarisas. La oración compartida marcó el inicio de un tiempo distinto, difícil de explicar. No hacía falta mucho más. El silencio del lugar y la sencillez del encuentro dejaban entrever una vida entregada de forma discreta, sostenida en el amor infinito de su amado al que oran, por el que viven, al que reflejan.

En el locutorio, una limonada casera, sus dulces y una charla con las religiosas ayudó a comprender mejor esa forma de vida. Una existencia que pocas personas entienden, pero en las que ellas encuentran la dicha auténtica. Una vida desde la clausura pero que se siente cercana en su manera de estar unida a todo lo que ocurre fuera. La sensación era clara: nada les queda al margen.  Es ese “estar en el mundo sin ser del mundo” lo que las llevó a dedicar parte de su convento a las personas sin hogar. Y desde 2007 cuentan con un hogar para las personas sin hogar que quieren comenzar una nueva vida, y desde 2015 otra área del convento lo cedieron como Centro de Día para los que duermen en la calle para que puedan hallar en ese lugar un cobijo, un lugar de referencia, la posibilidad de ducha y ropa limpia. Lo básico para dejar de sentirse forastero en la calle. Mari Carmen Aparicio y Sonia Quirós al frente de sendos servicios trabajan de manera comprometida y con grandes dosis de humanidad y empatía con estas personas.

La última parada de este viaje por historias de vida concluyó en el Hogar Santa Clara, donde viven personas sin hogar. Allí el ambiente se volvió aún más cercano. La comida compartida y la conversación tranquila con los residentes pusieron rostro a historias concretas. Hubo tiempo para escuchar, para reír en algún momento, y también para dejar que el silencio dijera lo suyo. Todo en una normalidad que, precisamente por eso, resultaba especialmente significativa. Una casa de nuevos comienzos, de cariño, de voluntarios que dan lo mejor de sí a personas que necesitan el calor de un gesto de cariño. A personas que por circunstancias puntuales se vieron abocadas a vivir en la calles y que ahora, con apoyo, están aprendiendo a reconstruirse y ver su futuro en color verde esperanza, y no en negro asfalto.

La jornada fue avanzando sin prisa, pero dejando huella en cada uno de los pasajeros de la línea 105. Lo que comenzó con un café terminó siendo un recorrido interior tanto como exterior por vidas que bien podrían haber sido la de cada uno de los viajeros de ese autobús imaginario que los condujo a lo largo de todo el día por historias con nombres y apellidos, con rostro, con un presente que pronto cambiará su futuro. Y al final,  una sensación. La de marcar la X no es un gesto vacío. Se hace vida en las personas que sufren, se hace vida entre las comunidades religiosas, da vida al patrimonio religioso de la ciudad, rescata, ayuda, reconforta… en definitiva, tiene sentido y, sobre todo, vida.

Otra oportunidad
En la primera semana de junio habrá otro “viaje” de la línea 105. Si quieres participar, puedes hacerlo en inscribiéndote en este enlace: https://www.portantos.es/linea-portantos/

Galería fotográfica: “Línea 105- Jaén”

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Feria de los carismas y vigilia de oración, en Pentecostés

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Organizada por la Delegación diocesana de Apostolado seglar, tendrá lugar el 23 de mayo.

La Delegación diocesana de Apostolado Seglar prepara una nueva edición de la Feria de los carismas, a la que se suma la vigilia de oración, en la víspera de la fiesta litúrgica de Pentecostés, con la que se celebra el surgimiento de la Iglesia tras la Resurrección de Jesucristo y con los Apóstoles.

La Feria de los carismas y vigilia de oración será el 23 de mayo, a las 17 horas y a las 20 horas, respectivamente, en el monasterio de san Jerónimo.

El lema de este año es “Pueblo de Dios que sale al Encuentro” y a la convocatoria está invitada a participar todas las personas que lo deseen, para festejar juntos el ser Iglesia. “Nos encantaría que este día sea un reflejo de nuestra Iglesia: una comunidad unida en la diversidad de carismas e impulsada por un mismo Espíritu”, señalan Santi y María, delegados diocesanos de Apostolado Seglar en Granada. 

PREPARATIVOS
Actualmente, se están realizando los preparativos para la Feria de carismas, en la que pueden participar todas las realidades, movimientos y grupos que lo deseen, instalando su propio stand, “para mostrar vuestro carisma y misión, y como ocasión de encuentro”, explica esta Delegación.

En esta Feria también es posible la colaboración con algo musical, compartir un testimonio o cualquier otra propuesta o iniciativa que el grupo o movimiento desee desarrollar en esta convocatoria, concebida como un espacio de encuentro, alegría y testimonio, antes de unirse todos a la oración en la vigilia.

Si algún grupo desea ofrecer una actividad concreta, puede contactar con la Delegación de Apostolado Seglar para su preparación. Por otra parte, se está creando un coro de la vigilia de oración, en el que es posible participar. Las personas interesadas pueden unirse al grupo de whatsapp, disponible EN ESTE ENLACE, donde también recibirán los cantos y la convocatoria de ensayo.

Desde las 17 horas, en los jardines del monasterio de san Jerónimo habrá música en directo, testimonios compartidos, café, dulces y la presencia de los grupos en los stands. A continuación, a las 20 horas, se celebrará la adoración eucarística, alabanza, invocación del Espíritu Santo y envío, en la vigilia de oración que se celebra en esta víspera de Pentecostés.

INSCRIPCIÓN PARA STANDS
Para participar con un stand, es necesario inscribirse previamente en un formulario, para llevar adelante todos los preparativos, EN ESTE ENLACE

“Muchísimas gracias por vuestra participación y colaboración, ¡os esperamos para dar gloria a Dios y para pedir juntos una nueva efusión del Espíritu sobre nuestra Archidiócesis!”, señalan los delegados diocesanos de Apostolado Seglar, al mismo tiempo que recuerdan que “¡esto es para todos!”.

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Se funda “Los Hombres del Rosario” en Villafranca de Córdoba

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Se trata de un grupo de 24 hombres, dispuestos a guiar el Santo Rosario de cada día en la parroquia

La parroquia de Santa Marina de Villafranca de Córdoba está de enhorabuena. Esta semana ha comenzado a funcionar un nuevo grupo denominado “Los Hombres del Rosario”, que comenzaba su andadura con la celebración de la Santa Misa y la bendición de los que son enviados a anunciar el Evangelio.

“Se trata de un pequeño ejército de 24 hombres, dispuestos a guiar el rosario de cada día en la parroquia, previo a la Eucaristía”, explicaba en sus redes sociales refiriéndose a este nuevo grupo de oración que a partir de ahora tendrá presencia activa en el templo de Villafranca.

En las redes sociales no sólo han presentado el grupo, sino que se le ha encomendado a la Virgen de los Remedios, patrona de la localidad, para que “los los proteja, los bendiga y nos conceda muchos frutos a esta Parroquia a través de la generosidad de estos hijos suyos”.

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La Morenica continúa su visita a la huerta murciana

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La imagen de la Virgen de la Fuensanta ha visitado distintas pedanías murcianas en las últimas semanas, y también Santomera y Beniel, donde llegó a cruzar el límite regional con Orihuela.

«Eres Fuensanta el consuelo de este murciano jardín», dice el Himno de la Coronación que escribió Jara Carrillo. Casi un siglo después sigue tan vigente como el primer día. El amor del pueblo murciano por su Virgen de la Fuensanta permanece intacto. Prueba de ello es la gran participación que la misión evangelizadora por la huerta de Murcia está teniendo. Cada pedanía y pueblo rinde homenaje a la Santísima Virgen de la Fuensanta con numerosas ofrendas flores y otras muestras de devoción, desde bailes, poesías, decoración de calles y plazas, hasta efímeros altares que se elevan a su paso.

Son numerosos los momentos de gran emoción junto a Nuestra Señora de la Fuensanta, tales como la visita al Seminario Menor de San José, el Cementerio de Santomera, así como instantes imprevistos que emocionan a propios y extraños. A destacar la gran acogida que el municipio de Beniel brindó a la Morenica, muestra de que su devoción y patronazgo no solo reside en la capital, sino que efectivamente también se extiende a la huerta murciana. Precisamente en aquella localidad se vivieron instantes de fervor con cantos corales, ofrendas de pólvora y música tradicional de nuestra tierra. Ya en Beniel, a su paso por los Mojones del Reino (conocidos como los Pinochos), la comitiva cruzó el límite regional entre aplausos tras las palabras del presidente de los Caballeros de la Fuensanta, Manuel Ramón: «La Virgen va a cruzar al reino de Valencia». Allí fue recibida por las cofradías de la pedanía oriolana de Los Desamparados al grito de «¡viva la Reina de la Vega!».

En aquellas jornadas en que la Morenica ha visitado la zona de Beniel y de Santomera han sido numerosos los vecinos de la provincia de Alicante y de la propia Valencia que han querido visitar a la Virgen de la Fuensanta, dando así muestra de la gran devoción que despierta más allá incluso de la Diócesis de Cartagena.

Siguiendo el programa previsto, la Morenica ha visitado en la segunda y tercera semana Alquerías, Zeneta, Beniel, El Raal, El Siscar, Santomera, Cobatillas, El Esparragal, Monteagudo, Orilla del Azarbe y Santa Cruz. Si el tiempo lo impide seguirá por Llano de Brujas, Casillas y Puente Tocinos para concluir la tercera semana.

Durante estas jornadas la imagen de la Santísima Virgen de la Fuensanta ha lucido el manto blanco ofrendado por Isabel Garre y posteriormente hasta la fecha el manto bordado en lana por la familia Ferre. Así mismo en estas jornadas los miembros de la Asociación Shejiná, a quienes va destinada la corona solidaria del centenario de la coronación, han dado su testimonio en las parroquias por donde la Morenica ha pasado.

Quien desee colaborar con ellos o hacer una aportación con la orfebrería del centenario puede enviar un Bizum con la palabra CARIDAD o AJUAR al 13741.

Más información en la web del centenario.

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