
La inminencia de la última quincena de julio supone volver la mirada a Triana, si es que el barrio en alguna ocasión ha dejado de estar muy presente en el recuerdo y las rutinas de sus vecinos y de quienes mantienen un vínculo sentimental con el viejo arrabal. Y estos días no se puede hablar de Triana sin tener presente a santa Ana, la parroquia y la devoción.



















