
La celebración del Jueves Santo en la mañana se adelantaba al Miércoles Santo con la celebración de la Misa Crismal, llamada así porque en ella el Obispo consagra el Santo Crisma y el óleo de los catecúmenos y el de enfermos.

La celebración del Jueves Santo en la mañana se adelantaba al Miércoles Santo con la celebración de la Misa Crismal, llamada así porque en ella el Obispo consagra el Santo Crisma y el óleo de los catecúmenos y el de enfermos.

El Viernes Santo es día de silencio y oración, día de contención. Celebramos la Muerte del Señor, en la Cuz, por nosotros, por nuestra salvación. Eso sí, con la mirada puesta en el Domingo de Resurrección, en el Cristo que vence a la muerte y que nos hace a nosotros, también, victoriosos.

Galería de imágenes de la Eucaristía de Jueves Santo presidida por Mons. Javier Martínez en la que ha tenido lugar el Lavatorios de los pies y la conmemoración de la institución sacramental de la Eucaristía en la Santa Cena.

La Catedral acogió en la tarde del Jueves Santo la Misa, presidida por nuestro Arzobispo, que conmemora el Lavatorio de los pies y la Última Cena celebrada por Cristo con sus discípulos instaurando el sacramento de la Eucaristía.

Desde el Secretariado de Medios de Comunicación del Arzobispado les ofrecemos en imágenes lo más destacado de la celebración de la Misa Crismal en la mañana del Jueves Santo.

La Catedral acogió esta mañana la celebración de la Misa Crismal presidida por nuestro Arzobispo en la que el clero diocesano renovó sus promesas sacerdotales arropados por el pueblo cristiano de Granada y fueron bendecidos el Santo Crisma y los santos óleos.

Dice el refranero popular que «hay tres jueves en el año que relucen más que el sol». Y a pesar de la lluvia, la luz de la Eucaristía ha relucido, esta mañana, en la prisión provincial.

Reflexión y oración ante la Sagrada Imagen de Jesús de las Tres Caídas de la Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario, en su estación de penitencia el Miércoles Santo.

La Semana Santa dura lo que su nombre dice: una semana, de domingo a domingo. Todo forma parte de una unidad que, sin embargo, tiene un núcleo donde la intensidad de lo que se celebra llega al máximo. Es el Triduo Pascual: Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección. Tres días que nos dan la vida.