Carta del obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández.
Oración comunitaria en víspera de Pentecostés

El sábado 8 de junio, víspera de Pentecostés, la Comisión Diocesana de Acción Católica de Málaga, ha organizado a través de las coordinadoras interparroquiales de infancia, jóvenes y adultos, una Oración Comunitaria: Adoremus en Pentecostés.
Último encuentro del Curso de Discernimiento Vocacional

El fin de semana del 25 y 26 de mayo tuvo lugar el último encuentro del Curso de Discernimiento Vocacional, en el que han participado 8 jóvenes.
Muévete con la Diócesis 2019

Se acercan las vacaciones de verano y junto a estas, las actividades con los niños/as, adolescentes y jóvenes de nuestras parroquias para fortalecer la fe y la pastoral
LA FE ES DIÁLOGO

Si nos preguntásemos si puede el vocabulario bíblico sobre la fe enseñar algo a quien se pregunta por la relación con Dios en el siglo XXI, tendríamos que aseverar que la Sagrada Escritura define la fe principalmente de dos modos: como temor de Dios y como confianza. Quizás puedan parecen aspectos completamente irreconciliables, pero tal vez no lo sean, porque para que la fe sea una experiencia vital debe combinar ambas.
El temor de Dios tiene su fundamento en la conciencia de la alteridad de Dios. Dios es Dios. Quiero decir: Dios es (y tiene que seguir siendo) una pregunta infinita; es el Todo-Otro, trascendente y lleno de misterio. Sin embargo, temor no quiere decir miedo: es precisamente el resultado de anular el miedo y de su sustitución por una mezcla de reverencia ante la inmensidad de Dios. Desde esta perspectiva, la fe es un modo de permanecer fiel a este Dios cuya trascendencia es vista no como terrorífica o paralizante, sino como lo que suscita una apertura orante. Esta es, por ejemplo, la fe de Job que, cuando se confronta con la omnisciencia de Dios, dice: «Me siento pequeño, ¿qué replicaré? Me taparé la boca con la mano. He hablado una vez y no insistiré; dos veces y no añadiré nada» (Job 39, 37-38). La fe provoca siempre que nuestras razones y nuestros saberes de desordenen y que nos sumerjamos en el silencio orante. Los creyentes no tienen la cabeza llena de ideas sobre Dios. Cuanto más se vive de Dios, menos se sabe, enseñan los místicos.
Pero la fe no se queda solamente en la conciencia purificadora de lo que nos distancia de Dios. La fe es lo imposible de la presencia hecho posible por el propio Dios. Es comunicación, es diálogo con el Dios que se revela. Él toma la iniciativa del encuentro y la fe se explica entonces como revelación, como historia común, como amistad compartida. Por eso, sin la semántica de la confianza nadie consigue describir la fe. Muchos cristianos, que viven la desgarradora disyunción entre creer y no creer, piensan de forma muy pertinente que la fe es dejar de tratar a Dios en tercera persona y pasar a tratarlo en segunda persona (tú). El mismo término bíblico contiene una variedad riquísima de sentidos que van en esa línea: significa «estar seguro en» y alude, igualmente, a la estrecha relación que existe entre la madre que amamanta y el hijo que es objeto de ese cariñoso cuidado. Jesús, que para los cristianos no es solo objeto de fe sino también su modelo, supo tratar con Dios como un hijo habla con su padre, con la misma sencillez, la misma intimidad, el mismo abandono confiado. Lección que hay que redescubrir si queremos hacer de la fe una experiencia vital, que siempre es grata y gratificante, porque la fe es diálogo.
Jesús García Aiz
“Mi reto es llevar las almas a Cristo”

José Miguel Bracero Carretero es uno de los últimos sacerdotes ordenados en la diócesis de Córdoba. Con 49 años, este presbítero se ordenó el pasado año y es actualmente párroco de Santa María de las Flores de Posadas.
El perdón y la esperanza: el cine espiritual de Juan Manuel Cotelo protagoniza el Festivalito

“No me considero un director a contracorriente de nada. En todo caso me considero a favor de la corriente que conecta con el corazón de muchas personas, y que trata de apostar por temas como la esperanza, la alegría, el amor y la fe”. Es Juan Manuel Cotelo, el director, actor y productor que recibirá este viernes una de las Estrellas Homenaje del XIV Festivalito que arranca este viernes y de quien se proyectarán sus películas Tierra de María y El mayor regalo.
Mons. Francisco Jesús Orozco dirigirá una tanda de Ejercicios Espirituales para religiosas, este verano en Guadix

Están dirigidos a religiosas, de cualquier edad y de cualquier diócesis
El nuevo obispo de Guadix será quien dirija la tanda de Ejercicios espirituales que la diócesis accitana ofrece cada verano para las religiosas. Tendrá lugar en el Centro Diocesano de Espiritualidad, del 2 al 11 de julio de 2019. Ya está abierto el plazo de reserva e inscripción, en el teléfono 958 663011.
El 69,62% del alumnado de la Región de Murcia elige Religión Católica, 8 puntos por encima de la media nacional

Un año más, la Diócesis de Cartagena, a través de su Delegación Episcopal de Enseñanza, anima a los padres a matricular a sus hijos en clase de Religión Católica. Esta asignatura, que parte del diálogo fe-cultura, es “una oferta para ayudar al desarrollo integral de la persona”, según explica el delegado de Enseñanza de la Diócesis, José Ruiz.
DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo»

«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo»
Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras. No obstante, la palabra que explicita la imagen, es especialmente importante en la solemnidad de la Ascensión que hoy se celebra. Por ello, hay dos palabras sobre las que debemos detenernos: «subir» y «cielo».
El leguaje humano, aún siendo muy rico, se ve limitado cuando tiene que hablar de Dios. Para ello, hay que recurrir a los elementos que tiene, lo que implica que, a veces, las palabras sean ambiguas. Así, cuando el evangelio nos dice que Jesús «subió» al cielo, no está haciendo referencia a la nueva ubicación de Cristo Resucitado, sino a la vuelta de Jesús a la gloria de Dios en la que se encontraba antes de la encarnación. Pero ahora, lo hace en su nueva situación, es decir, como Verbo de Dios hecho hombre. Por ello, podemos afirmar que la humanidad ha entrado en la intimidad de Dios.
El «cielo» no debe confundirse con un lugar que estaría más allá de las estrellas, sino que ha de entenderse como Dios mismo. Un Dios que se ha convertido en apertura total a la humanidad. Toda la historia de la salvación aparece en la Escritura como el relato de la búsqueda constante del ser humano por parte de Dios. La Ascensión es la afirmación definitiva de que este Dios que se ha manifestado como Padre, más allá de cualquier actitud recriminadora, mantiene definitivamente abiertos sus brazos para toda la humanidad.
La Ascensión aparece también como un encargo por parte de Jesús a sus discípulos, no solo a los apóstoles, sino para todos los que a lo largo de los siglos intentamos seguir su camino. La presencia de Cristo en el mundo, ahora, es diferente a la que tuvo cuando caminó entre nosotros hace dos milenios, pero su misión sigue siendo la misma; mostrar a la humanidad el rostro entrañable y misericordioso de Dios. Jesús, durante su camino terreno lo hizo con sus palabras y sus gestos. Hoy, también los realiza, pero por medio de su nuevo «cuerpo»; los cristianos. Nos corresponde a nosotros seguir siendo la voz y las manos de Cristo en medio de este mundo. Somos los cristianos los que con nuestra palabra seguimos anunciando que vivir según el camino de Dios, llena de profunda alegría a quienes lo recorren. Nos corresponde a los cristianos seguir siendo las manos de Cristo que tocan y acarician a quienes más lo necesitan. A los que viven la soledad, la pobreza o la tristeza. Las manos de los cristianos deben seguir realizando aquellos signos que realizó Jesús para devolver la vida y la esperanza a quienes la han perdido.
Victoriano Montoya Villegas



