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Encuentro de voluntariado de Cáritas de la Vicaría Oeste

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Encuentro de voluntariado de Cáritas de la Vicaría Oeste

El pasado sábado, 31 de enero, se celebró en la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, en Bormujos, un encuentro de voluntariado de Cáritas de la Vicaría Oeste bajo el lema ‘Unidos en el camino de la fe’. Fue una jornada muy enriquecedora para las más de cien personas que asistieron, marcada por la emoción, la escucha y la reflexión compartida.

El encuentro contó con la ponencia de Pilar Muruve, responsable del departamento de Migraciones de Cáritas Diocesana de Sevilla, así como con los testimonios de Brahim, Mbaye y Mbia, participantes del Proyecto Nazaret, cuyos relatos aportaron una visión en primera persona sobre la realidad de quienes han dejado atrás su tierra y a sus familias en busca de un futuro mejor.

Muchos asistentes coincidieron en que los testimonios fueron “una magnífica ocasión para entender la realidad de muchas personas migrantes”.

Además, comentan de este encuentro que la experiencia fue una invitación a mirar la realidad desde otra perspectiva: “Ha sido muy enriquecedor y nos hace ver la realidad de las personas de forma distinta a como nos la muestran otras instituciones. Fue muy interesante escuchar de primera mano realidades de las que teníamos una información sesgada”, afirmó una de ellas. La sinceridad y cercanía de las personas que pudieron contar sus testimonios, permitieron derribar prejuicios, comprender mejor el sufrimiento y la esperanza de quienes migran, y valorar el acompañamiento que se realiza desde el Proyecto Nazaret.

 

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Evangelio del V Domingo de Tiempo Ordinario en Lengua de Signos Española (ciclo A)

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Evangelio del V Domingo de Tiempo Ordinario en Lengua de Signos Española (ciclo A)

Evangelio del V Domingo de Tiempo Ordinario (ciclo A) en  en Lengua de Signos Española (Mt 5, 13-16)

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

Produce la Archidiócesis de Sevilla.

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Suspendido el Encuentro Diocesano de Familias en Cádiz por la alerta meteorológica de la borrasca Marta

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La Diócesis de Cádiz y Ceuta anuncia la suspensión del Encuentro Diocesano de Familias, previsto para el sábado 7 de febrero en el Colegio Marianista San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz, debido a la alerta por fuertes lluvias y rachas de viento asociadas al paso de la borrasca Marta por la provincia.

La decisión se ha tomado siguiendo las recomendaciones de las autoridades y priorizando la seguridad de las familias, participantes y voluntarios, ante un episodio meteorológico adverso que podría afectar a los desplazamientos y al normal desarrollo de la jornada.

El Encuentro Diocesano de Familias se enmarcaba dentro de la Semana del Matrimonio y de la Familia, que se celebra del 7 al 15 de febrero en toda España, y estaba concebido como un espacio de reflexión, convivencia y celebración de la familia y de la vida desde la fe cristiana. La jornada iba a contar con la presencia de Mons. Ramón Valdivia, Administrador Apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, quien presidiría la Eucaristía y participaría en un coloquio abierto bajo el título “El amor, la aventura más épica de todas”.

El programa previsto incluía, además de la Eucaristía, una Feria de las Familias con stands informativos de entidades, asociaciones y movimientos diocesanos al servicio de la familia, así como actividades paralelas para niños y jóvenes y servicio de guardería, coordinados por la Delegación de Pastoral Juvenil.

Este encuentro formaba parte de la iniciativa promovida por la Conferencia Episcopal Española (CEE) por quinto año consecutivo en torno a la festividad de San Valentín, con el objetivo de que los matrimonios renueven su compromiso y den testimonio público de la belleza y dignidad del matrimonio cristiano.

Desde la Delegación Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida se recuerda que, con motivo de la Semana del Matrimonio y de la Familia, siguen disponibles diversos recursos para parroquias y familias a través de la web matrimonioesmas.org y la aplicación MatrimONio, que ofrecen propuestas como un Retiro en Casa, lecturas, películas, dinámicas y juegos para vivir esta semana y continuar el acompañamiento durante todo el año.

La Diócesis de Cádiz y Ceuta informará oportunamente sobre una posible nueva fecha para la celebración del Encuentro Diocesano de Familias y agradece la comprensión de todos los inscritos ante esta suspensión motivada por causas meteorológicas.

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Hoy comienza en Huéscar la Semana del Matrimonio de la diócesis de Guadix, con la Cataquesis, que combina cata de vinos y formación

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Hoy comienza en Huéscar la Semana del Matrimonio de la diócesis de Guadix, con la Cataquesis, que combina cata de vinos y formación

Comienza la Semana del Matrimonio en la diócesis de Guadix, que se va a prolongar hasta el domingo 15 de febrero, con actividades diversas dirigidas especialmente a los matrimonios, pero, también, a los jóvenes que ya tienen en el horizonte de sus vidas formar una familia. Y la primera actividad programada será este viernes 6 de febrero, en Huéscar: la “Cataquesis San Valentín”, que así la llaman.

La Cataquesis San Valentín es una cata de vinos a la que están invitados los matrimonios para degustar vinos -seguramente recordando el milagro que hizo Jesús en las bodas de Caná de Galilea- y hablar del matrimonio tal y como lo vive y lo presenta la Iglesia. Será una fusión de cata de vinos y formación para invitar a las parejas a saborear tanto la fe como la vida en común. Tendrá lugar en el Hotel El Maño, de Huéscar, a partir de las 20:30h. Se degustarán vinos de las Bodegas Viña Galira y Bodega Domingo y Quies, ambas de Galera. Para participar hay que estar inscritos.

Es esta la primera de las actividades que se realizarán este año en al Semana del Matrimonio, pero habrá muchas más por toda la diócesis, aunque principalmente se centran en Baza, Huéscar y Guadix.

Comenzará la Semana del Matrimonio oficialmente en Guadix, el domingo 8 de febrero. con un encuentro de matrimonios con el Obispo, al que seguirá la Misa de apertura en la Catedral, en la que pondrá la nota musical la Orquesta de la Catedral de Córdoba. También, para ese día se ha programado la actividad “Receta a Fuego Lento”, con vídeos que ofrecen recetas para ‘poner a punto’ y mejorar un matrimonio.

Durante toda la semana habrá actividades en toda la diócesis para invitar a rezar como matrimonio y por los matrimonios, para aprender, para compartir y hasta para divertirse, con juegos de escape room.

Además, del 9 al 15 de febrero estará activo un «Retiro en Casa» a través de la App MatrimonIO (que ya se puede descargar en el teléfono). Y, el 14 de febrero, día de San Valentín, se lanzará “Level Up! El juego de dos», con un reto en formato online. También hay un rosario diocesano, vigilias de oración, oraciones para jóvenes, paseos románticos… habrá que estar atentos.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Semana del Matrimonio programa x800

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La Hermandad de la Sentencia inicia el Año del Cincuentenario de María Santísima de Gracia y Amparo

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El programa previsto presenta diversas actividades, cultos, formación y caridad

La Hermandad de la Sentencia de Córdoba inicia el Año del Cincuentenario de la bendición e incorporación a la Hermandad de María Santísima de Gracia y Amparo, un tiempo de gracia que se desarrollará a lo largo de este año y que combinará cultos, formación y caridad.

En la jornada previa a la presentación de los actos, una representación de la Hermandad fue recibida por el obispo de Córdoba, Mons. Jesús Fernández González, a quien se le presentó el programa del Cincuentenario y el proyecto central que lo vertebra, recibiendo su cercanía y apoyo pastoral.

El calendario comenzará con el III Ciclo de Conferencias “La Virgen María, modelo de Gracia y Madre del Amparo”, que se celebrará en el Real Círculo de la Amistad. Además, a lo largo de los próximos meses se desarrollarán diversos actos, entre los que destacan la bendición de los azulejos de los Sagrados Titulares, la presentación del nuevo juego de varales del palio, un concurso de dibujo infantil y la entronización de María Santísima de Gracia y Amparo en el Altar Mayor de la parroquia de San Nicolás de la Villa, donde permanecerá hasta el mes de diciembre.

El Año del Cincuentenario tendrá como eje principal la obra social, consistente en la instalación de un pozo y una planta potabilizadora de agua en la selva amazónica de Perú, en colaboración con la Comunidad de la Sagrada Familia, un proyecto asesorado por el consiliario de la Hermandad y Delegado de Misiones de la Diócesis de Córdoba, Antonio Evans.

Asimismo, esta celebración culminará con los cultos solemnes en honor a María Santísima de Gracia y Amparo en la festividad de la Inmaculada Concepción, como acción de gracias por cincuenta años de devoción y compromiso cristiano.

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DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO, por Manuel Pozo Oller

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La Iglesia de Almería añade a su historia un jalón luminoso de santidad con la beatificación de D. Salvador Valera Parra, hijo de Huércal Overa (Almería). Ejerció su ministerio, además de su villa natal, en las parroquias de Alhama de Murcia y Cartagena. Su vida y ministerio son luz que ilumina una hermosa página evangélica en la que nos tenemos que mirar todos los diocesanos.

En este domingo V del tiempo ordinario Jesús presenta a los suyos cómo han de estar en el mundo, cuál es su tarea y misión (Mat 5, 13,16). El evangelio de san Mateo continúa con la narración del Sermón del Monte, narración que nos ocupará los próximos domingos.

Hoy el evangelio recuerda que los discípulos están llamados a ser sal y luz en el mundo. Tanto el discípulo como la comunidad han de evitar caer en la tentación de encerrase en sí mismos o sentarse a esperar que la soluciones nos vengan del cielo. La misión tiene como tarea “dar el toque de sabor a la vida” y “poner luz y calor” allá donde nos encontremos, aunque seamos pocos en número y las dificultades sean muchas.

Nos detenemos en el símbolo de la sal que nos evoca la esencialidad de las cosas y el misterio de lo pequeño, aquello que pasa desapercibido, pero que en su ausencia se echa en falta. De este modo, la sal aparentemente prescindible, se asemeja a la gota del océano de la que escribía santa Teresa de Calcuta: «A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos mar si le faltara una gota».

El poliédrico símbolo de la sal nos habla de la comunión del discípulo con el Maestro. En la antigüedad comer la sal ofrecida por alguien era sinónimo de “pertenecer a la casa de” (cf.  Esd 4,14), de ahí que, un pacto de sal es un pacto indisoluble y firme (cf. Núm 18,19). La bienaventuranza, el beneficio de este pacto, es el salario que alude a la justa retribución de la vida eterna del seguidor de nuestro Señor.

Desde esta perspectiva de discípulos/apóstoles se comprende bien la afirmación de Jesús: “Vosotros sois la sal de la tierra” (v.13), vosotros sois el punto que llena de sentido/sabor al mundo de tal suerte que la existencia pierde su “gracia” si falta el amor/entrega a Cristo y, en Cristo, a los hermanos.

El símbolo de la sal, por tanto, nos recuerda la vocación y misión del discípulo que, acogiendo el mensaje novedoso de las bienaventuranzas, se aleja de toda corrupción aportando un “toque” de sabor divino a las relaciones y estructuras humanas convirtiéndose en sal y luz para el mundo.

Manuel Pozo Oller

Párroco de Montserrat

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V Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

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V Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Nos dice el Papa Francisco en la Bula de convocación del Jubileo que estamos empezando a vivir este 2025 en su nº 3: “La esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz”.

Es este pasaje de dicha Bula la que en este Domingo V del Tiempo Ordinario se nos invita a reavivar. Reavivar nuestra fe en que Cristo muerto y resucitado es el origen de la gracia para salvarnos de este mundo tan oscuro que estamos viviendo.

Y es que , en la primera lectura, el profeta Isaías nos dibuja una visión de lo que con la vivencia del Jubileo se nos invita a realizar: peregrinar al templo donde habita Dios(peregrinación y entrada por la Puerta Santa) purificar nuestros pecados una vez hecho un buen examen de nuestra conciencia(Sacramento de la penitencia) y oración y participación en la Santa Misa y envío a la Misión (Aquí estoy, mándame).

Como San Lucas nos dice en el Evangelio que escuchamos este Domingo, los pescadores venían de pasar una mala noche en la briega de la pesca, sin éxito, abrumados por su desgracia en la vida, sin pesca, sin futuro para su vida, nosotros también en nuestros días sufrimos esas experiencias de falta de visión de futuro, de ganas incluso de seguir («hemos estado toda la noche…”) por las distintas “desgracias y carencias” que estamos sufriendo en nuestro caminar. Esto se ve incluso en el interior de nuestra Iglesia, en la que nos afanamos en mantener esquemas que en otras épocas han podido dar un poco de fruto, pero que con el tiempo han caído en la ineficacia pastoral. Y es que las redes que nos sirvieron en un tiempo terminan caducando y no sirviendo para el momento actual. Además, los contextos sociales de hoy, la indiferencia, la secularización, la falta de sentido de lo sagrado, y otros factores sociales y culturales hacen que nuestra briega en la pesca se nos haga cuesta arriba.

Para esta situación nos viene ahora el Jubileo. Para fomentar la esperanza en que lo que hacemos tiene jornal de Cielo. Vuelvo a citar la Bula de convocación en su numero 5 que dice así: “Este entretejido de esperanza y paciencia muestra claramente cómo la vida cristiana es un camino, que también necesita momentos fuertes para alimentar y robustecer la esperanza, compañera insustituible que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús.”

Os cuento una experiencia personal de una de mis parroquias: a diario, hay en la plaza de la parroquia un grupo de madres con sus hijos, algunos de los cuales están en catequesis del despertar, que se dedican a hacer que sus hijos molesten y tiren piedras a la puerta de la parroquia, haciendo en ocasiones imposible la celebración de nuestra fe dentro de nuestro templo. Cuando se sale a decirles a las madres(porque a los niños ni se te ocurra acercarte..) ellas se te enfrentan delante de los niños, justificando su actuación como que “son niños” y además nos dicen que “en esa iglesia no esta Dios, que en la suya sí” (evangélicos…). Nada hay mas católico que la predicación de nuestra fe en medio de las persecución y los ataques a nosotros y nuestros signos. Seamos pues signo de Esperanza en este entorno hostil. Lancemos de nuevo nuestras redes fomentadas por este Jubileo que viene en nuestra salvación.

Además este domingo día 9 es la memoria de la Beata Eusebia Palomino, titular de una de mis parroquias que en próximos días vivirá con gozo la bendición de la primera imagen de culto de dicha Beata en el mundo. Imitémosla en su sencillez y alegría en medio de las dificultades y zozobras de la vida.

Aprovecho para invitaros a todos a celebrar esta semana la JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO, el próximo 11 de febrero a las 17.00h en que nuestro Obispo, padre y pastor de nuestra Diócesis nos convoca a todos a vivir el Jubileo de los enfermos en nuestra Santa Iglesia Catedral.

Manuel Diaz Muñoz
Diacono de las de la Sagrada Familia y la Beata Eusebia.

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La parroquia de San Miguel, de Guadix, celebró a San Blas

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La parroquia de San Miguel, de Guadix, celebró a San Blas

Un año más, la Hermandad Sacramental de San Miguel, San Blas y Santa Lucía, y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario, de Guadix, ha celebrado con toda solemnidad la fiesta de San Blas en la parroquia de San Miguel, el 3 de febrero

San Blas en Guadix es un día para los niños. De toda la ciudad acuden con sus padres y abuelos para acompañar la procesión (que, como es costumbre, salió a las 16:30 de la tarde) y comprar las tradicionales rosquillas. Después de la procesión por las calles de la parroquia, presidida por el párroco, Antonio Fajardo, se celebró solemnemente la Eucaristía, se dio a besar la reliquia de San Blas que la Hermandad posee y se bendijeron las gargantas. A pesar del frío y la lluvia, fueron muchísimos los devotos del glorioso obispo y mártir San Blas que no quisieron faltar a su cita con el santo para pedirle su protección y la salud de la garganta.

En la santa Misa, el párroco exhortó a aprender de San Blas su fe y su deseo de hacer el bien, para que nuestra voz y nuestras palabras sirvan para alabar a Dios y ayudar al prójimo.

San Blas fue obispo de Sebaste, en Armenia, en los primeros siglos del cristianismo, y murió mártir por su fe en Cristo. La tradición cuenta que, mientras estaba en prisión, salvó milagrosamente a un niño que se ahogaba con una espina de pescado clavada en la garganta.

Desde entonces, el pueblo cristiano lo invoca como protector de los males de garganta y como intercesor en las enfermedades, extendiéndose su devoción por toda la Iglesia.

José Manuel Martos Segura,

Vice hermano mayor de la Hermandad Sacramental de San Miguel y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario, de Guadix.

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Carta Pastoral para la campaña de Manos Unidas

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Campaña conta el hambre 2026

La guerra al hambre desde el amor

En este mes de febrero, la Iglesia celebra la Campaña contra el Hambre, promovida por Manos Unidas, llevándonos al centro del Evangelio. Se recupera el lema fundacional para esta jornada: “Declara la guerra al hambre”. Allí donde millones de hermanos nuestros carecen de lo necesario, resuena la pregunta del Señor a Caín: “¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9).

Desde su fundación en 1959, Manos Unidas nació como un gesto profético: declarar la guerra al hambre. Aquel impulso inicial —surgido del compromiso creyente y de la sensibilidad social de aquellas mujeres laicas de Acción Católica, conscientes de la injusticia estructural que padecían millones de personas— se convirtió en una obra eclesial de gran hondura espiritual y notable eficacia. Desde entonces, este corazón que declara la guerra al hambre sigue latiendo intensamente.

Declarar la guerra al hambre es afirmar la inquebrantable dignidad de toda persona humana, creada a imagen de Dios y llamada a una vida plena. El hambre no es solo carencia material; es una herida abierta en la dignidad del hombre y una contradicción del designio amoroso del Creador.

Asimismo, es la convicción de que el hambre tiene causas estructurales y, por tanto, soluciones estructurales. No estamos ante un destino inevitable, sino ante una injusticia que puede ser transformada mediante la educación, la promoción social, la capacitación técnica y el fortalecimiento de las comunidades locales. Seamos los soldados del amor y de la justa dignidad del ser humano en esta gran batalla contra la injusticia. Manos Unidas no se limita a aliviar necesidades inmediatas, sino que promueve proyectos sostenibles en educación, salud, agricultura, promoción de la mujer, acceso al agua y otras necesidades fundamentales. Se trata de capacitar, acompañar y expresar la dignidad, teniendo el humanismo cristiano y la doctrina social de la Iglesia, es decir a Cristo, como modelo y garante del proceso.

Manos Unidas es la Iglesia en salida, Iglesia samaritana que organiza la caridad con profesionalidad, transparencia y rigor, convirtiendo la generosidad en transformación real.

Este año, nuestra diócesis apoya un proyecto que encarna esta guerra contra el hambre. Se desarrollará en una región rural empobrecida, donde queremos ayudar a mejorar la seguridad alimentaria en diez aldeas tribales Korku, en la región de Melghat, en el distrito de Amravati, en el estado de Maharashtra, al oeste de la India. Nada está “lejos” cuando se trata del sufrimiento de un hermano. La distancia física entre Guadix y la India es grande, pero no en el corazón de la Iglesia y del amor. Allí, muchas familias viven pendientes de cosechas frágiles, de tierras poco productivas, de recursos escasos. El hambre es la preocupación diaria. Es la incertidumbre de no saber si habrá suficiente para mañana.

Este proyecto no es solo una ayuda puntual; es una apuesta por el futuro. Es sembrar esperanza donde hoy hay precariedad. Es abrir horizontes donde parecía imponerse el desaliento.

La Campaña contra el Hambre nos propone cuatro caminos concretos de colaboración, que son un auténtico itinerario espiritual y pastoral para nuestra diócesis.

En primer lugar, la oración. Sin oración, nuestra acción corre el riesgo de convertirse en mero activismo filantrópico. Con oración, se convierte en participación en la caridad misma de Cristo. Os invito a orar en nuestras parroquias, Hermandades, comunidades religiosas, movimientos, colegios y familias. Incluyamos esta intención en la Eucaristía, en la Liturgia de las Horas, en el rezo del Rosario y en la oración personal. Que cada altar de nuestra diócesis se convierta en un clamor confiado por quienes padecen hambre.

En segundo lugar, el sacrificio. La tradición cristiana nos enseña que el ayuno y la sobriedad educan el corazón y nos liberan del consumismo. Renunciar a algo superfluo, revisar nuestros hábitos de gastos, optar por estilos de vida más austeros y responsables, tiene una dimensión profundamente caritativa. El sacrificio voluntario, ofrecido por amor, se transforma en pan compartido.

En tercer lugar, la colaboración económica. La generosidad concreta es imprescindible para que los proyectos se hagan realidad. Cada donativo, cada colecta parroquial, cada iniciativa solidaria en colegios y asociaciones, es una expresión tangible de comunión. La transparencia y el rigor que caracterizan a Manos Unidas garantizan que vuestra aportación llegue allí donde más se necesita y se convierta en vida digna.

En cuarto lugar, el compromiso permanente. Declarar la guerra al hambre no puede limitarse a una jornada o a un mes. Implica formarnos, sensibilizar, educar en la justicia social, promover un comercio más justo y apoyar iniciativas que pongan en el centro a la persona humana. Implica, en definitiva, vivir una caridad inteligente y eficaz durante todo el año.

Deseo expresar públicamente mi más cordial felicitación y gratitud a la presidenta diocesana de Manos Unidas, a su equipo de voluntarias y voluntarios, y a todos los bienhechores que, con discreción y constancia, sostienen esta obra. Vuestra dedicación es signo luminoso de una Iglesia que no se encierra en sí misma, sino que sale al encuentro de los más pobres con competencia, ternura y perseverancia.

Queridos diocesanos: que esta Campaña contra el Hambre 2026 no sea un gesto aislado, sino un renovado compromiso. Que febrero sea el punto de partida que abarque toda nuestra vida. Que cada vez que recemos el Padrenuestro y digamos “danos hoy nuestro pan de cada día”, recordemos a quienes no pueden pronunciar esa súplica sin angustia. Que, sostenidos por la gracia, podamos seguir declarando la guerra al hambre con las únicas armas de la fe que actúa por la caridad, la esperanza que no defrauda y el amor que todo lo transforma.

Con mi afecto sincero y mi bendición para todos.

+ Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

Radiografía de la Iglesia de Melilla

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A 275 kilómetros de Málaga se encuentra Melilla, ciudad a la que se ha desplazado D. José Antonio Satué, al ser una parte de la Diócesis de Málaga. Desde allí, su vicario territorial, Eduardo Resa, explica las peculiaridades sociales y culturales de esta ciudad autónoma, y el impacto y oportunidades que la acción de la Iglesia Católica ofrecen.

En Melilla, explica Resa, existen seis parroquias (además de una castrense), dos de las cuales, la parroquia de la Medalla Milagrosa y la iglesia de la Purísima Concepción, se encuentran actualmente en rehabilitación y no tienen, temporalmente, culto. Precisamente, en el templo de la Purísima Concepción, conocida como la iglesia del Pueblo, debería encontrarse la imagen de la patrona de Melilla, Nuestra Señora de la Victoria, aunque debido a este cierre temporal, se venera actualmente en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

El vicario describe la distancia que separa Málaga de Melilla y su influencia sobre la pastoral territorial como “un mar que es muy profundo”, y por tanto, un reto tanto para Málaga como para Melilla, aunque apunta que son constantes los acercamientos de delegaciones y realidades diocesanas a la ciudad autónoma, encontrándose allí mucha gente interesada en los cursos y las actividades que la propia Diócesis ofrece. Asimismo, la presencia, trabajo y apoyo de la Diócesis con la ciudad autónoma es constante.

Cuatro sacerdotes diocesanos están ahora mismo al servicio pastoral de esta parte de la Iglesia católica malacitana: Eduardo Resa, Victor Hugo Andrade C.J.M., Eduardo Chirinos y Ronaldo Lourenci. También un diácono permamente, Fernando Moreno, y sacerdotes que atienden la Iglesia castrense presente en la ciudad. Por otro lado, la vida consagrada está muy viva en las comunidades de Franciscanas de los Sagrados Corazones, las Hijas de María Inmaculada, los Maristas, los Hermanos de La Salle y las Esclavas de la Inmaculada Niña-Divina Infantita. Para estos últimos, la educación adquiere un valor esencial: el de La Salle-El Carmen y el del Buen Consejo son los colegios más importantes de la ciudad autónoma, congregando cada uno a más de mil alumnos, muchos de ellos musulmanes.

En una ciudad tan rica culturalmente como es Melilla, es indispensable la convivencia fraterna entre todos los credos que se encuentran en ella. El diálogo interreligioso es allí muy rico. En la actualidad, la población de Melilla está compuesta, sobre todo, por una mayoría musulmana, seguida de cerca por los católicos, a los cuales Eduardo Resa cifra en cerca de los treinta mil. Además, existen en la ciudad pequeñas comunidades hebreas, de hindús y de evangelistas. El diálogo y la colaboración entre todas las comunidades y las instituciones es necesario para la convivencia, actuando, precisamente, la Iglesia Católica, recalca Resa, como instrumento conciliador. Eduardo destaca la labor de las Religiosas de María Inmaculada, las cuales ofrecen ayuda, educación para los más pequeños y cobijo a 30 niños mediante su guardería en uno de los barrios más deprimidos, como es el del Monte María Cristina. Las Religiosas no son las únicas que se vuelcan con los más necesitados. Los sacerdotes atienden las necesidades espirituales en el Hospital, siendo Eduardo Resa capellán del misao, al que acude tres días a la semana, mientras que la vicaría episcopal se ocupa también de atender a los internos en el centro penitenciario de Melilla. Otro rostro de la Iglesia católica de Melilla en su atención social es el de los Hermanos de La Salle. A través de sus dos proyectos, Alfa y Proide, buscan no solo hacer crecer la comunidad, sino también la inserción social de personas de los países empobrecidos. Es vital asimismo la colaboración de la Comisión Arciprestal de Cáritas, que, con su trabajo, procura colaborar con los que viven en riesgo de exclusión en la ciudad.

Las cofradías tienen también presencia significativa en la Iglesia de Melilla. En la actualidad hay un total de ocho: tres de gloria (la Congregación de la Patrona, la Divina Pastora de las Almas y el Rocío) y cinco de pasión (la Cofradía de Jesús Nazareno, la de Cabrerizas, la del Cautivo, la del Santísimo Cristo de la Paz y la Cofradía Castrense).

Uno de los retos que el vicario territorial reconoce en el momento presente es que «Melilla es una ciudad de idas y venidas, de gente que llega y se va, que viene a vivir por trabajo o destino, sin su familia, y se marcha cuando el trabajo lo permite para encontrarse con ella. Este es uno de los mayores retos de la ciudad y de la Iglesia aquí: conseguir que sus habitantes entiendan la ciudad como suya, y evitar los éxodos masivos de población que se producen durante las festividades y vacaciones. Para esto trabaja también la vicaría episcopal territorial de Melilla, para conseguir que esta ciudad sea parte de todos los que viven en ella, también en lo religioso».

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