
A la misma hora de cada año, pero en condiciones totalmente diferentes, comenzaba esta mañana la Misa Crismal, una de las celebraciones más destacadas del año en la que se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de catecúmenos y enfermos, y en la que el presbiterio diocesano renueva sus promesas sacerdotales.
















