
Este es el lema para la próxima Jornada Mundial de los Pobres que la Iglesia celebrará el día 15 de noviembre. Esta frase que sirve de lema fue escrita unos doscientos años antes de Jesucristo en el libro del Eclesiástico. El autor de este libro, Sirac buscaba la sabiduría que hace a los hombres mejores para vivir en la realidad del momento que le había tocado.











