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El 8 de febrero es la VII Jornada de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas

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El próximo 8 de febrero se celebra el VII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. Este año bajo el título ‘Economía sin trata de personas’.

Un lema vinculado con la encíclica del Papa Fratelli Tutti, que aporta el marco propicio para sentar las bases de un sistema económico justo y sostenible, donde no haya lugar alguno para la trata de personas.

El Papa convoca esta Jornada desde el año 2015 y eligió el día en el que se recuerda la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que padeció durante su vida los sufrimientos de la esclavitud.

Artículo de Emilio J. Muñoz Jorva, director del Secretariado Diocesano de Migraciones:

La Iglesia renueva cada año, en este día, su firme llamamiento para que la dignidad de cada persona sea tutelada, en el respeto de los derechos fundamentales, como subraya su Doctrina Social, que aboga para que los derechos se amplíen allí donde no son reconocidos, a millones de hombres y mujeres en todos los continentes. Todos somos una sola familia humana. Y la atención de la Iglesia se manifiesta con especial ternura hacia los que se ven, como Jesucristo, obligados a huir (lema de la última Jornada Mundial del Migrante y Refugiado). 

“La trata de personas es un acto abominable…, es un problema mundial que necesita ser tomado en serio por la humanidad en su conjunto” (FT.24) 

Según la Organización Mundial del Trabajo (OIT), millones de personas son víctima de trata en todo el planeta. Bandas organizadas trafican con seres humanos por diversos motivos, y aunque la trata con fines sexuales sea la más conocida y común, otras como los trabajos forzados, la mendicidad infantil, la venta de órganos y otros métodos no se quedan atrás, compraventa de personas desposeídas de su dignidad para ser utilizadas como mera mercancía. La explotación, sumada a violencia, brutalidad y coerción empleadas por los explotadores están detrás de tanto sufrimiento, centrado en la limitación total en la voluntad de las víctimas. 

El empobrecimiento y los conflictos armados en países que viven en una situación de opresión e inestabilidad político-social provocan el aumento de la vulnerabilidad de las personas, que pueden ser susceptibles de ser víctima de la trata. En situaciones desesperadas, con un insuficiente acceso a los recursos básicos, en una situación de inseguridad y con las libertades restringidas, los grupos armados u otros criminales tienen al alcance de su mano la oportunidad para traficar con personas. 

Según ACNUR, no todas las víctimas de trata son refugiados, pero el riesgo de convertirse en víctima aumenta si se es refugiado. “En contextos de trata, muchas víctimas tienen temor de ser estigmatizadas o deportadas por parte de las autoridades, o de sufrir represalias por parte de sus tratantes en caso de que denuncien que están siendo víctimas de tráfico”. 

Según denuncia el último informe global sobre la trata de personas elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), las mafias actúan con impunidad en grandes áreas del mundo. Además la plaga del tráfico de seres humanos afecta, cada vez a más niños y niñas, -casi un tercio de las personas víctimas de trata-, involucrados en las peores formas de explotación. Y lo peor, según señala este último informe, es que se ha triplicado el número de niños y niñas entre las víctimas de trata en el mundo. En numerosas ocasiones se habla del tráfico de personas como de la nueva esclavitud, la esclavitud del siglo XXI.

La trata de personas es uno de los delitos que mueve mayor cantidad de dinero en todo el mundo, tras el tráfico de drogas y de armas, según informaba la Policía Nacional en 2019. En Europa estos grupos criminales obtienen unos beneficios que superan los 2.500 millones de euros al año, según la UNODC. Los datos publicados por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), del Ministerio del Interior, evidencian que en España más de 10.000 personas fueron detectadas en ese año en una situación de riesgo en el ámbito de la prostitución, así como unas 13.000 personas en centros de actividad laboral irregular. 

Cabe destacar que se estima que más de dos tercios de las víctimas no se detectan. Todo esto exige un enfoque desde la visión de la fraternidad humana para abordar la trata de personas, lo que implica una estrecha coordinación entre organismos gubernamentales y otras organizaciones nacionales e internacionales en un amplio despliegue de actividades y medidas concretas. 

Muchas son las Comunidades cristianas que desarrollan una importante tarea en la detección, denuncia y acompañamiento, muy sensibles ante tantos hermanos afrentados por tantas heridas que marcan su existencia: violencia, abuso, lejanía de sus familiares, eventos traumáticos, la fuga de casa, la incertidumbre sobre el futuro en los campos de refugiados. Todos éstos son elementos que deshumanizan y tienen que empujar a todo cristiano y toda la comunidad a una atención concreta. 

Francisco nos invita a acoger a todas las personas forzadamente desarraigadas, “a la luz de la esperanza”. 

En relación a este fenómeno genocida el Santo Padre hizo un llamamiento para que la Comunidad Internacional interviniera “con iniciativas eficaces y nuevos enfoques… para proteger la dignidad de tantas personas, mejorar su calidad de vida, y enfrentar los desafíos que surgen de las formas modernas de persecución, de opresión y de esclavitud, …de las víctimas de la trata aplicando el mandamiento de la caridad que Jesús nos ha dejado, cuando se ha identificado con el extranjero, con el que sufre, con todas las víctimas inocentes de la violencia y la explotación». 

Hagámonos eco de la dramática realidad de la trata de personas, un atentado contra la dignidad humana. Visibilicemos el sufrimiento de las personas que son objeto de trata desde el respeto a las víctimas, pongamos luz a esta realidad, para que se vea y duela, pongamos oído y corazón como si de nosotros, o de los nuestros se tratara, que lo son. Porque “para la Iglesia nadie es un extraño, nadie está excluido, nadie está lejos”. El grito silencioso de las personas que son objeto de trata debe ser escuchado y atendido. 

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Un hogar para acompañar a quienes más lo necesitan

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Para Cáritas y en especial para la Casa Santa María de los Milagros, el 11 de febrero, Día del Enfermo, es una jornada muy importante. En ella, el equipo de Cáritas Diocesana de Huelva, las personas voluntarias y las que viven en la casa, piensan  en aquellas personas que por algún tipo de dolencia o enfermedad se encuentran hospitalizadas o en un estado de vulnerabilidad. Este día tiene como objetivo sensibilizar a toda la población y, por consiguiente, a las varias instituciones sanitarias católicas y a la misma sociedad civil, ante la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos: ayudar al enfermo a valorar el sufrimiento; favorecer el compromiso cada vez más valioso del voluntariado, recordar la importancia de la formación espiritual y moral de los agentes sanitarios y en sentido general, sensibilizarnos con estas personas que no pasan por un buen momento en sus vidas. En Cáritas es un día muy especial  porque detrás de cada enfermo está la historia de la persona, el empeño, la soledad, el dolor, las alegrías y esperanzas y en este día se encierra toda la fortaleza que Dios da para afrontar y superar todas esas situaciones, donde parece que no hay salida.

Santa María de los Milagros es una casa de acogida para personas en situación de sin hogar y que además atraviesan una enfermedad. Se encuentra en la sede de Cáritas Diocesana de Huelva y en ella se acogen a personas con diferentes realidades: personas inmigrantes que salieron de sus países con esperanza de encontrar un futuro mejor y se encontraron con una enfermedad que se lo impidió, personas en situación de sinhogarismo y que cuando caen enfermas necesitan unos cuidados específicos, personas abandonadas por su familia porque la enfermedad se convierte en un peso para ellos… En definitiva, la casa es un espacio de recuperación y fortalecimiento de su salud. Durante el periodo que estén en la casa, las personas tienen cubiertas todas sus necesidades básicas, tratamiento médico, acompañamiento, actividades para la mejora personal y de autoestima…

En este hogar, se les brinda un espacio donde se sientan acogidas y queridas, donde se les ayude a serenarse y estar en paz consigo mismas. Además, cuando la situación de la persona es terminal se les acompaña en el duelo y en la aceptación de su final. Para la Casa de Santa María de los Milagros lo más importante es el ámbito familiar que la casa aporta a las personas que viven en ella. Es un proyecto muy ambicioso porque repercute en la totalidad de la persona y por ello, desde Cáritas piensan que se debe trabajar de un modo personalizado con cada persona, para ofrecerle todo lo que merece y necesita. Por ello, no buscan grandes cifras de personas acogidas, pero sí, una calidad en la atención que prestan. Actualmente la Casa cuenta con siete plazas y todas están ocupadas.

Este proyecto es un recurso vital a nivel provincial ya que, a día de hoy, no existe ningún otro recurso social que acompañe la realidad de aquellas personas sin hogar que tras un deterioro importante de la salud puedan afrontar su recuperación en un espacio que además de cubrir sus necesidades básicas le aporte dignidad y el calor de una familia.

La Delegación Diocesana para las Hermandades puso en marcha, por tercer año consecutivo, la campaña de financiación de la Casa Santa María de los Milagros, de Cáritas Diocesana, y lo hace en nombre del obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, que en su pasada carta de felicitación navideña a las hermandades expresó que «en el Hogar Santa María de los Milagros están los pobres más pobres”. De este modo, pidió a las hermandades que sigan apoyando esta obra que atiende a personas sin hogar o sin soporte familiar y que atraviesan un proceso de enfermedad grave, postoperatorio o un tratamiento paliativo, fundamentalmente inmigrantes que malviven en los asentamientos de la provincia.

Esta aportación es muy importante, si bien no supone el sostenimiento total de este proyecto, el pasado año las hermandades ayudaron a sufragar un 64,54% del presupuesto anual de la casa, con una cantidad de 129.090 euros.

El papel del voluntariado en la casa cobra una función importantísima y vital, ya que son las personas voluntarias las que acompañan y arropan a las personas que se recuperan. Principalmente la figura del voluntariado acompaña afectivamente, aporta sus cuidados, tanto en las comidas, por las noches, acompaña en las actividades de ocio, en las salidas y también acompaña a las citas médicas para que así la persona no vaya sola, sino  que tenga siempre un apoyo que le ayude a traducir, a tener tranquilidad, le aporta confianza y acompañamiento.

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El próximo 11 de febrero se celebra la Jornada Mundial del Enfermo con el lema ‘Cuidémonos mutuamente’

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El próximo 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, este año bajo el lema “Cuidémonos mutuamente”.

El departamento de Pastoral de la Salud, dentro de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social, ha editado los materiales para esta Campaña que en España tiene dos momentos: el 11 de febrero, es el Día del enfermo, de carácter mundial. La Iglesia en España celebra el 9 de mayo la Pascua del enfermo.

El mensaje del Papa Francisco, destaca la importancia de este momento para brindar una atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades. En particular, señala, a las personas que sufren en todo el mundo la pandemia del coronavirus, así como a los más pobres y marginados.

Artículo de María Ferrer Milán, directora del secretariado de Pastoral de la Salud de la Diócesis de Huelva:

Como nos dice el lema de esta jornada – “Cuidémonos mutuamente”– es importante reconocer la responsabilidad que tenemos los unos con los otros, ya que cuidándonos, cuidamos también a los demás.

En éste año tenemos que ser conscientes de la soledad de las personas y acompañarlas. En esta pandemia se han producidos miles de defunciones, enfermos que no estuvieron acompañados en los hospitales por sus familias, ni si quiera al final de la vida, enfermos solos, aislados en sus habitaciones, en sus casas, en residencias; viviendo la soledad de forma dramática.

Los agentes de pastoral de la Salud tienen aquí su misión. Sabemos que ahora no podemos ir a los domicilios ni residencias pero los equipos parroquiales de Pastoral de la Salud siguen atendiendo a las personas en soledad, a enfermos en sus domicilios, a las familias por teléfono o video llamadas; seguimos atentos al cuidado integral de la persona. Y lo hacemos desde diferentes frentes:

  • El equipo de capellanía de nuestra diócesis, atentos a las necesidades espirituales, e impartiendo los sacramentos de los enfermos ingresados.
  • El Centro de Escucha San Camilo de nuestra diócesis continua con su labor atendiendo a las personas “en duelo” vía telemática, o por teléfono.
  • El piso de enfermos sigue activo, aunque hemos tenido que reducir el número de acogida  respetando la normativa. 

Tenemos que ser creativos en nuestra misión. Busquemos nuevas formas para poder estar con las personas, sentirlas, amarlas, “cuidarlas”…

Y celebremos…

Este próximo jueves, 11 de febrero, día del enfermo y festividad de la Virgen de Lourdes, celebraremos una eucaristía a las 12 de la mañana presidida por nuestro querido Obispo D. Santiago, que emitirá  en directo Teleonuba.

Así no sentiremos cercanos  a las personas que están solas en su casa o que viven en residencias, a los enfermos de los hospitales, a todos los que quieran compartir en este momento de comunión y esperanza.

Otros años también hemos recibido el sacramento de la unción a los enfermos, pero este año por la pandemia lo realizaremos, si es posible, en la Pascua del Enfermo, VI domingo de Pascua.

El Papa Francisco, en las Catequesis con motivo de la pandemia nos decía:

“Ante la pandemia y sus consecuencias sociales, muchos corren el riesgo de perder la esperanza. En este tiempo de incertidumbre y de angustia, invito a todos a acoger el don de la esperanza que viene de Cristo. Él nos ayuda a navegar en las aguas turbulentas de la enfermedad, de la muerte y de la injusticia, que no tienen la última palabra sobre nuestro destino final” (26 de agosto de 2020).

“Para salir de una pandemia, es necesario cuidarse y cuidarnos mutuamente”.

Artículo de Sebastián Bravo Redondo, celador en el Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez de Huelva:

A finales de septiembre trabajando, tuve un contacto estrecho con un paciente COVID positivo que no estaba identificado como tal.

A la semana empecé a tener mal cuerpo, perdí el gusto y el olfato, me hicieron PCR y el resultado fue positivo. Yo estaba seguro que sería así por los síntomas que presentaba .

Mi mayor agobio era haber contagiado a mi familia. Me diagnosticaron un lunes y mi hijo hacía la comunión el siguiente sábado. Les hicieron PCR y todos fueron negativos, ¡Qué alivio sentí Dios mío!, aunque mi hijo tenía que estar confinado 14 días al menos sus compañeros podrían celebrar su comunión (él aún está a la espera de poder hacerla).

Me encerré en una habitación en casa y pasé las que creí que serían las dos peores semanas de mi vida, fiebre alta, dolor de cabeza , dolor de todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo. No podía con mi cuerpo, sólo me levantaba para ducharme y así intentar aliviar la fiebre un poco.

Los días pasaban y comenzaba a mejorar. A los 10 días me citan para nueva PCR (por ser sanitario ), y ahí es cuando empieza lo malo de verdad. Tras el esfuerzo de ir a realizarme la prueba al llegar casa, comienzo con dolor en el costado y dificultad respiratoria importante. Me llevan a urgencias y me diagnostican de tromboembolismo pulmonar bilateral, que asociado a la neumonía que había pasado en casa hacía que no pudiera respirar bien. Me ingresan, ver la preocupación en los ojos de mis compañeros, leer en sus ojos el miedo que sentían por mí, saber que la cosa no era sencilla (porque yo he estado en el otro lado y lo he vivido así muchas veces), sentir sus palabras de ánimo, sentir que estaban ahí debajo del EPI, mis compañeros, esos con los que tantas horas había compartido trabajando estaban ahora luchando por mi, hacía que a pesar de todo tuviera esperanza que todo iba a ir bien.

Los días en el hospital pasan uno tras otro, la soledad pesa, escuchar por las noches tantos ruidos familiares, pero desde el otro lado, el ruido de mis compañeros con el EPI puesto, ese “crujir”, aún lo escucho a veces.

Afortunadamente voy mejorando y recibo el alta y me marcho a casa. Llegar y escuchar “¿Papá ya te podemos abrazar?” casi me rompe el corazón. Mis hijos me devolvieron parte de la energía que me había quitado el COVID en ese abrazo.

No podía andar, me agotaba a cada paso que daba, sentía como si hubiese envejecido de golpe, perdí 15 KG , a partir de ahí me tocaba trabajar en la recuperación, ejercicios respiratorios combinados con pequeños paseos al principio y más largos poco a poco.

Aún no estoy como antes del COVID, sigo con dificultad para subir escaleras, coger peso…

Es cierto que mucha gente lo pasa asintomático o de manera leve, yo no tenía ningún factor de riesgo, y sin embargo lo pasé fatal, e incluso puede que igual no estuviera contando esto ahora si la cosa se hubiera complicado algo más. Con esto quiero decir que no debemos confiarnos en que somos jóvenes, que no tenemos factores de riesgo… nadie está a salvo de que su situación se complique y pueda acabar en la UCI intubado.

Protejámonos para proteger a nuestra familia , a nuestros mayores que son más vulnerables, no pasa nada por no poder celebrar unas fiestas cuando está en juego la salud de todos, no hay nada mejor que poder celebrar la VIDA.

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El sacerdote almeriense Juan Antonio Cruz, nombrado por el Papa como Observador permanente del Vaticano de la OEA en Washington

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El Papa Francisco ha designado al monseñor español Juan Antonio Cruz Serrano como nuevo observador permanente de la Santa Sede ante la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, informó este viernes la oficina de prensa de la Santa Sede.

El sacerdote almeriense, de 44 años, nacido en la localidad de María, fue ordenado sacerdote el 15 de septiembre de 2001 e incardinado en la diócesis de Almería. Licenciado en Derecho canónico, en 2002, comenzó a prepararse para el servicio diplomático en la Academia de la Iglesia Pontificia. En 2004 inició su servicio en la diplomacia vaticana, trabajando sucesivamente como secretario de nunciaturas en Zimbabwe (2004-2007) e Irlanda (2007-2013). Entre 2013 y 2015 fue asesor de la nunciatura en Chile. Luego, de 2015 hasta la actualidad ha sido empleado de la sección I de la Secretaría de Estado del Vaticano. Es, además, uno de los traductores de ‘Fratelli Tutti’, la tercera encíclica del Papa Francisco, que fue firmada el 3 de octubre de 2020 en la ciudad de Asís (Italia).​

Cruz Serrano remplaza a monseñor Mark Gerard Miles, designado nuncio apostólico en Benín. El Estado del Vaticano es desde 1978 observador permanente de la OEA y desde septiembre de 2019 cuenta con un embajador asignado en forma exclusiva ante la organización, tal como España, Italia y Francia.

La OEA fue creada en 1948, reúne a 35 Estados independientes de América y constituye el principal foro gubernamental político, jurídico y social de la región.

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El obispo anima a los laicos a vivir con alegría en este tiempo de incertidumbre

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Se reanuda el culto en todas las iglesias de Ceuta

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Ceuta restablece la normalidad en lo que a celebraciones de misas se refiere, tras el cierre de varios templos debido a casos positivos de Covid-19 de algunos de sus sacerdotes.

La Vicaría ceutí ha informado de que todos los sacerdotes se encuentran bien de salud y preparados para reincorporarse a su labor pastoral. Así, tras la desinfección de todas las iglesias afectadas y tomadas las pertinentes medidas de seguridad e higiene sanitarias, desde este fin de semana volverán a abrir sus puertas al culto los templos de Santa Beatriz de Silva, Capilla de la Almadraba, Parroquia de Los Remedios y la Iglesia de San Francisco.

De esta manera, los horarios de culto en la ciudad autónoma para el fin de semana quedarán de la siguiente manera:

SANTA IGLESIA CATEDRAL

Sábados: 19.00 horas

Domingos: 11.00 horas

PARROQUIA SANTA MARÍA DE ÁFRICA

Sábados: 20.00 horas

Domingos: 10.00, 12.00 y 20.00 horas

CAPILLA MANZANERA

Sábados: 20.00 horas

PARROQUIA NTRA. SRA. DEL VALLE

Sábados: 19.00 horas

Domingos: 12.00 horas

PARROQUIA NTRA. SRA. DE LOS REMEDIOS

Sábados: 19.30 horas

Domingos: 10.30, 12.30 y 19.30 horas

IGLESIA DE SAN FRANCISCO

Sábados: 20.00 horas

Domingos: 9.00, 13.00 y 20.00 horas

PARROQUIA SAN JUAN DE DIOS

Sábados: 19.00 horas

Domingos: 11.00 horas

PARROQUIA DE SANTA TERESA

Sábados: 19.00 horas

Domingos: 11.00 horas

PARROQUIA DE SAN JOSÉ

Sábados: 18.30 horas

Domingos: 12.00 horas

En todo momento se cumplirá con las pertinentes medidas de seguridad e higiene sanitarias y con el 30% de aforo (máximo 75 personas).

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El Secretariado de Migraciones anima a participar en la Vigila de oración y reflexión contra la trata

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El próximo 8 de febrero se celebra el VII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. Este año bajo el título, “Economía sin trata de personas”. El Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Jaén se suma a la Vigilia de oración que tendrá lugar el próximo lunes, 8 de febrero, a las 19 horas y anima a participar con una vela encendida. Se podrá a esta vigilia, organizada desde el Departamento  para la Trata de Personas de la Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana, a través del siguiente enlace: http://bit.ly/vigiliaoración

 El lema de la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas para este año está vinculado con la encíclica del Papa Fratelli Tutti, que aporta el marco propicio para sentar las bases de un sistema económico justo y sostenible, donde no haya lugar alguno para la trata de personas.

El Papa convoca esta Jornada desde el año 2015 y eligió el día en el que se recuerda la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que padeció durante su vida los sufrimientos de la esclavitud.

¿Cuál es el mensaje?
La Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana, dedica esta jornada a todas las personas que son víctimas de este tráfico, por falta de recursos o porque pertenecen a sectores sociales “invisibles”.

El obispo presidente de esta Subcomisión, Mons. Juan Carlos Elizalde, destaca que la pandemia se está cebando con este colectivo de personas especialmente vulnerables y están surgiendo distintas modalidades de trata.

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Sindemia y vacunas, ¿dónde está la fraternidad universal?

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La semana pasada terminamos la serie de contribuciones dedicadas a la Carta Encíclica Fratelli Tutti, una llamada del Papa Francisco a la fraternidad universal. El documento, ya lo hemos destacado, debería ser leído por todos los que tienen poder político, económico y financiero, es decir, aquellos que mueven la realidad del mundo desde el punto de vista material. Desde hace un año vivimos una oscura pandemia. La pandemia es la propagación mundial de una nueva enfermedad a través de varios países o continentes que afecta a un gran número de personas. Por ello, un brote viral podría ser considerado como pandemia si es marcadamente diferente de las cepas que han circulado recientemente, y si los seres humanos tienen poca o ninguna inmunidad con respecto al mismo y se extiende por muchos países.

En estos tiempos difíciles, la fraternidad universal debería ser la inspiración para las acciones de impacto global. En el mundo hay mucha biofilia que podemos identificar como amor a la vida, de amor al prójimo, un escenario de fraternidad universal y búsqueda del bien común al prójimo, pero también hay abundante manifestación de necrofilia, de negación del amor al prójimo, a la fraternidad y al bien común, de acuerdo con el concepto emanado de Erich Fromm, y lo hemos podido ver en los pasados meses de la primavera y verano de 2020 en relación material imprescindible para salvar vidas, sobre el que pudo haber actuaciones especulativas.

Esta pandemia, en realidad, es sobre todo una sindemia. La revista The Lancet, asegura que la enfermedad denominada Covid-19 no es una pandemia, sino una sindemia, y lo hace al analizar dicha enfermedad desde un enfoque biológico y social. Desde el punto de vista clínico, una sindemia es la suma de dos o más epidemias, o brotes de enfermedades concurrentes o secuenciales, en una población con interacciones biológicas, que exacerban el pronóstico y carga de la enfermedad. Nos interesa destacar el aspecto social. Las sindemias se desarrollan bajo inequidad sanitaria y social, causada por la pobreza, el estrés o la violencia estructural, y son estudiadas por epidemiólogos y antropólogos médicos interesados en la salud pública, la salud comunitaria y los efectos de las condiciones sociales en la salud. Esta tragedia que vive el planeta ha causado la muerte al 0,03% de sus habitantes, habiéndose contagiado de la enfermedad el 1,38% de la población total del planeta. El país más afectado es Estados Unidos, con más de 26,5 millones de contagiados y algo más 450.000 fallecimientos, le sigue India, con más de 10,7 millones de casos y 154.000 muertes, y Brasil, con 9,3 millones de diagnosticados y por encima de las 227.000 muertes. España está por encima de las 60.370 muertes y más de 2.800.000 casos positivos. Una gran tragedia sanitaria que está acarreando un gran sufrimiento económico y social. Las emergencias de la salud pública siempre han tenido en la historia graves consecuencias.

En los medios de comunicación social vivimos en esos momentos una avalancha de noticias sobre las vacunas. Parece aceptado que la solución al problema de la pandemia son las vacunas. Pero no olvidemos su carácter sindémico, es decir, su incidencia en los más pobres, desvalidos y necesitados. ¿Cómo afrontaremos este problema? ¿Volverán a ser los que menos tienen los más afectados? ¿Dónde está la fraternidad universal por la que clama el Papa Francisco? ¿Habrá una distribución solidaria de vacunas en el mundo? ¿Cómo se afrontará el hundimiento económico de muchos países? Posiblemente, la distribución desigual de las vacunas entre los dos mundos, el de los ricos y el de los pobres, podría implicar, de acuerdo con los expertos, una mayor propagación y, eventualmente, una mayor capacidad de mutación. Son muchas las preguntas todavía. Pero hay una realidad, lo que está ocurriendo con las vacunas no debería ocurrir. Los que menos tienen vuelven a ser los que más sufren, en el mundo menos desarrollado y también en el más desarrollado. Estamos lejos de la fraternidad universal que desarrolla el Papa Francisco en la Carta Encíclica Fratelli Tutti.

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“Llevar la Buena Noticia de Jesús de Nazaret a los que sufren debe ser una prioridad”

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El próximo jueves 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Este año bajo el lema “Cuidémonos mutuamente”.

El mensaje del Papa Francisco, destaca la importancia de este momento para brindar una atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades. En particular, señala a las personas que sufren en todo el mundo la pandemia del coronavirus, así como a los más pobres y marginados.

En nuestra diócesis el delegado episcopal de Pastoral de la Salud, Fernando Carmona, ha dirigido una carta a todos los fieles diocesanos en la que asegura que “en esta pandemia Jesús el Señor, nos sigue llamando a curar, aliviar, consolar e infundir esperanza”. En este sentido, Carmona afirma que “una sociedad es tanto más humana, cuánto más cuida de los más débiles y vulnerables, en especial de los enfermos. Esta afirmación creo que puede extenderse a nuestra Iglesia, llevar la Buena Noticia de Jesús de Nazaret a los que sufren debe ser una prioridad, más aún en estos tiempos que nos ha tocado vivir”.

El delegado de Pastoral de la Salud se ha referido a la aprobación de la ley orgánica que regula la eutanasia en España. “Nosotros, como Iglesia, hacemos una apuesta clara por los cuidados paliativos, como la forma de atención y acompañamiento más humana y cristiana de la persona que se encuentra al final de esta vida terrenal. Proponemos por tanto que no nos cansemos de ofrecer información y formación en este sentido. Trabajamos por un acompañamiento pleno que apuesta por la Vida”.

Con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal, Fernando Carmona ha manifestado que “San José es considerado el Patrono de la Buena Muerte. ¡Qué mejor muerte que hacerlo en los brazos de Jesús y María! Le encomendamos por tanto el cuidado de todos aquellos que se encuentran en este trance”.

Consciente de las circunstancias en las que nos encontramos, las celebraciones, tanto de la Jornada Mundial del Enfermo como de la Pascua del Enfermo del próximo 9 de mayo, se han organizado teniendo en cuenta las medidas sanitarias. Así, desde la Pastoral de la Salud proponen lo siguiente:

  • Tener una Misa mensual por los enfermos de la parroquia. Ya sea el día 11 de cada mes, o bien la fecha que mejor convenga, en la que de forma especial se pida por los difuntos de la feligresía.
  • Estar especialmente atentos a aquellas familias que están en proceso de duelo al haber perdido algún ser querido.
  • Mantener una relación frecuente (teléfono, whatsapp, videollamada, etc.) con las personas que lo deseen para poder acompañarlas humana y espiritualmente. Deben saber que su parroquia, su comunidad, su Iglesia, está atenta a lo que necesitan y por supuesto, reza por ellos.
  • Buscar iniciativas que puedan “acercar desde casa” al Señor. A modo de ejemplo, la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Cádiz esta llevando a cabo la acción “Pon tu intención”. Durante la exposición del Santísimo existen líneas telefónicas abiertas para que todo aquel que lo desee, llame y atendido por un joven o alguien de la parroquia, expresen sus intenciones al Señor y recen juntos.

Desde la delegación de Pastoral de la Salud están abiertos a recibir más propuestas y plantear otro tipo de actividades, aunque insisten en la importancia y necesidad de la oración y los sacramentos para que, en este tiempo de sufrimiento, encontremos el sentido que solo Nuestro Señor Jesucristo nos puede ofrecer.

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La Acción Conjunta con el Paro celebra su XIII Encuentro el 13 de febrero

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El XIII Encuentro de la Acción Conjunta contra el Paro (ACCP) tendrá lugar el sábado 13 de febrero de diez de la mañana a una de la tarde, bajo el lema: “Fratelli tutti, una lectura desde los empobrecidos”.

En esta ocasión, la sesión será virtual y contará con la ponencia de Rafael Díaz-Salazar desde la Facultad de Ciencia Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. El encuentro iniciará con una oración, seguido de la presentación de la jornada y la participación del ponente. La jornada será retransmitida por el canal de youtube de Cáritas diocesana de Sevilla.

La Acción Conjunta Contra el Paro está integrada por las Delegaciones diocesanas de Pastoral Obrera y de Migraciones, además de Cáritas, Religiosas en Barrios, Focolares, algunas parroquias de la Archidiócesis de Sevilla, la Juventud Obrera Cristiana y la Hermandad Obrera de Acción Católica.

Sobre el ponente

Rafael Díaz-Salazar Martín de Almagro (Ciudad Real, 1956) es docente en el Grado de Relaciones Internacionales, en el Grado de Sociología y en el Máster de Sociología Aplicada a los Problemas Sociales. Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

Forma parte del profesorado del Instituto Complutense de Estudios Internacionales y del Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación. En ambas instituciones se encarga de la docencia de Sociología de las desigualdades internacionales y Sociedad civil global.

Es profesor invitado en las Universidad Iberoamericana de México (Brasil),  (Cuba), (El Salvador),  Venezuela y de Honduras. Pertenece al Consejo asesor de la Revista Internacional de Sociología. Ha publicado diversos libros y estudios en revistas especializadas y también ha contribuido a la difusión de estos análisis sociológicos a través de artículos en los diarios El País y La Vanguardia.

El profesor Díaz-Salazar es conocido en las ciencias sociales españolas y latinoamericanas por su contribución a la renovación de la sociología de la religión. En el ámbito de la sociología política ha abordado el tema de la crisis y la renovación de la izquierda, la precariedad laboral y la democracia,  las relaciones entre la cultura de las izquierdas y el cristianismo de liberación, entre otros

Otra línea de investigación desarrollada es la sociología de la laicidad desde una perspectiva de análisis comparado a escala europea, latinoamericana y estadounidense.  Las desigualdades internacionales y las políticas de justicia global es un área de trabajo importante de este autor.

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