
Programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el 29 de enero de 2021.

La Eucaristía tuvo lugar ayer, 28 de enero, con la presencia de los seminaristas del “San Cecilio”, del Seminario Redemptoris Mater y presidida por Mons. Javier Martínez. En ella se recordó la memoria de Mons. Juan del Río, Arzobispo Castrense de España, recientemente fallecido.

El cardenal arzobispo emérito de Sevilla, monseñor Carlos Amigo, manifestado la “memoria llena de afecto y gratitud” que deja monseñor Juan del Rio, Arzobispo castrense, que ha fallecido esta mañana. En declaraciones a los medios de la Archidiócesis de Sevilla, el cardenal ha afirmado que “don Juan del Río no ha muerto, vive y vive para siempre”, al tiempo que ha agradecido su “servicio con fidelidad” a la Iglesia en Sevilla.
Carta del obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca
El Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo he hecho entrega de la medalla Pro Ecclesia Hispalense a Rafael Portillo García, licenciado y doctor en Filología Moderna por la Universidad de Salamanca y Catedrático jubilado de Filología Inglesa en la Universidad de Sevilla.
Portillo nació en Alcalá de Guadaira (1947) y está casado con Concepción Benítez, padre de un hijo y abuelo de tres nietos.
En cuanto a su fructífera vida pastoral, colabora desde hace casi una década regularmente en la formación académica de los seminaristas mayores y menores con clases de apoyo, fundamentalmente de inglés, aunque también de otras asignaturas.
Destacada ha sido su participación en el Consejo Parroquial de la Parroquia del Santísimo Corpus Christi de Sevilla y del Consejo Escolar del Colegio Corpus Christi, de la Fundación Diocesana de Enseñanza.
“Siempre alegre, entusiasta, profundamente creyente, aparte de colaborar en la dimensión intelectual del Seminario, es un estímulo vocacional para los seminaristas, que lo quieren como a un padre. Siempre ha estado disponible para lo que el Seminario ha necesitado de él”, refirió el rector del Seminario Metropolitano de Sevilla, Antero Pascual.
Por su parte, el homenajeado dijo que la concesión de la Medalla “es un honor enorme, creo que inmerecido. Quiero destacar la gratitud que yo le debo al Arzobispo y a los formadores del Seminario mayor y menor que han pensado en mi para esta distinción”.
Reconocimiento a su trayectoria
Monseñor Asenjo resaltó “el esmerado servicio a la Iglesia” que presta Rafael Portillo en sus múltiples facetas. “La Archidiócesis de Sevilla quiere expresar la gratitud por todo el bien que ha hecho durante tantos años y que sigue haciendo en la actualidad”.
El Arzobispo de Sevilla expresó que la Eucaristía a celebrar en la tarde del día de hoy la ofrecerá por Rafael Portillo, su familia y sus intenciones, “para que Dios le respalde siempre en su misión”.
Presencia del Seminario Metropolitano
Al acto de entrega de la Medalla Pro Ecclesia Hispalense asistieron el rector del Seminario Metropolitano de Sevilla, Antero Pascual; el vicerrector académico, Andrés Ybarra, los directores espirituales Marcelino Manzano y Manuel Jiménez; el vicerrector del Seminario Menor, Carlos Rodríguez y el administrador de ambos seminarios, José M. Escamilla.
Sobre la medalla
La medalla pro Ecclesia Hispalense es una copia de un pectoral de bronce de gran interés arqueológico encontrado en las inmediaciones de Itálica, que debió pertenecer a un obispo de la época visigótica, en los tiempos en que rigieron sucesivamente la Archidiócesis los santos Arzobispos Leandro e Isidoro.
El medallón, en bronce, presenta en su anverso grabado en sencilla silueta el Salvator Mundi, según la iconografía de la época, con el cáliz eucarístico y el anagrama griego IHS –iota, eta, sigma-, primeras letras del nombre de Jesús. En el reverso se representa el crismón, anagrama también griego de Cristo.
Este medallón es, junto con el sarcófago paleocristiano de Écija, la antigua sede Astigitana, el testimonio más antiguo de la Archidiócesis, y por ello se ha elegido como símbolo en la medalla que se entrega a aquellas personas que se han distinguido por sus buenos servicios a la Archidiócesis.

Tras una década de aumento ininterrumpido de las visitas a la Mezquita-Catedral, el impacto de la crisis sanitaria se ha visto reflejado de una manera notable en el número de personas que accedieron al monumento durante el ejercicio 2020. A la escasez general de turistas durante el año se sumaron dos períodos en los que se suspendió la visita turística, del 13 de marzo al 24 de mayo, y del 11 de noviembre al 17 de diciembre, que han condicionado de forma extraordinaria los datos anuales.
Carta del obispo de Jaén, Mons. Amadeo Rodríguez

Mañana sábado 30 de enero la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas acogerá a las 12hrs la eucaristía por el eterno descanso de Monseñor D. Juan del Río Martín que será retransmitida por el Canal Oficial de Youtube del Arzobispado Castrense y TRECE TV
PINCHA AQUÍ PARA IR AL CANAL OFICIAL DE YOUTUBE DEL ARZOBISPADO CASTRENSE.
El Arzobispado Castrense ante la irreparable pérdida de D. Juan del Río Martín, el que fuera segundo Obispo de Asidonia-Jerez, tiene previsto la organización de la Sagrada Eucaristía para rezar por su eterno descanso en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas (C/ Sacramento, 11 de Madrid).
Dadas las circunstancias actuales, marcadas por la pandemia y por las restricciones emitidas por las autoridades sanitarias se establecen los siguientes horarios de misas para que todos los componentes de las Fuerzas Armadas, Cuerpos de Seguridad y Ministerio de Defensa puedan rezar por el eterno descanso de Monseñor Juan del Río.
Viernes día 29
18.00 h. componentes del Cuerpo de Policía Nacional
19.00 h. componentes de la Guardia Civil
20.00 h. componentes del Ejército del Aire
Sábado día 30
09.00 h. componentes de la Armada
10.00 h. componentes del Ejército de Tierra
11.00 h. componentes del Órgano Central y organismos periféricos del Ministerio de Defensa
La Misa funeral y posterior entierro tendrán lugar el sábado día 30 a las 12.00 h. que se celebrarán en la intimidad familiar, episcopal e institucional.
EL ADMINISTRADOR DIOCESANO DE ASIDONIA-JEREZ RECUERDA Y AGRADECE LA LABOR COMO PASTOR DE D. JUAN DEL RÍO MARTÍN
RECUERDO AGRADECIDO A DON JUAN DEL RÍO
Don Juan fue el segundo Obispo de nuestra diócesis de Asidonia-Jerez, recibió la ordenación episcopal en nuestra Catedral el 23 de septiembre del año 2000 y estuvo con nosotros hasta el 2009, cuando pasó a la Diócesis Castrense. Como Pastor le tocó organizar y estructurar nuestra Diócesis y supo hacerlo con mucha lucidez, aprovechando los carismas y cualidades de cada persona. Tenía gran preocupación por la formación de los fieles, sabía que “para vivir bien, había que creer bien” y deseaba que sacerdotes y laicos pudiéramos dar razón de nuestra fe en este mundo difícil, para ello, puso en marcha el Instituto de Ciencias Religiosas Asidonense que sigue funcionando con gran afluencia de estudiantes. También se preocupó de la formación teológica de sus sacerdotes y trató de que los que se fueran ordenando pudieran realizar estudios de licencia y de doctorado.
Hemos de resaltar también su cercanía con su clero, su amor a la vida religiosa, su apuesta decidida por los nuevos Movimientos eclesiales y su aprecio a la religiosidad popular como “dique que frena el avance del laicismo en nuestra sociedad”. Su gran obra material fue la construcción del nuevo Obispado, aprovechando que se iban las religiosas del Servicio Doméstico y quedaba libre el edificio Bertematí, puso todo su esmero y cariño en que la nueva Casa de la Iglesia fuera acogedora y práctica para que se convirtiera en un verdadero foco de evangelización.
Personalmente sólo puedo tener para don Juan palabras de agradecimiento: él me ordenó sacerdote el 22 de septiembre de 2001, él contó conmigo para que sirviera a la Diócesis como Secretario-Canciller y siempre se comportó como un padre cercano y atento. Ahora que nos ha dejado, es de justicia que demos gracias a Dios por habernos dado a don Juan como Pastor durante nueve años, y es el momento de elevar una oración y pedirle a Dios nuestro Padre que tenga misericordia de su hijo y lo acoja en el banquete del Cielo.
Federico Mantaras Ruiz-Berdejo.
Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez.
29 enero, 2021
[embedded content]
Con motivo del Año de San José declarado por el Papa Francisco, el párroco de Santiago Apóstol, José Félix García Jurado, ha presentado en Montilla la campaña de recaudación de fondos para la rehabilitación de la ermita de San José, un edificio del siglo XVI que presenta graves deficiencias de cimentación. El estado general del inmueble requiere una intervención integral que afecta además a solería y cometida de suministro eléctrico, por lo que la obra requiere la colaboración económica de los montillanos por su elevado presupuesto. Para el sacerdote, “Montilla tiene tesoros preciosos de cultura, de fe y de arte y la ermita de San José es uno de ellos: no queremos que se pierda la belleza de nuestra ciudad”, por eso se ha iniciado esta recogida de donativos para “todas las personas de buen corazón”.
La restauración de la ermita representa un proyecto “costoso” para el que se pide la participación de todos ya que hay que rehabilitar el inmueble desde la base que se desarrollará en cuatro fases. La primera etapa de restauración consiste en asegurar la pavimentación y la segunda en reparar la cubierta; la tercera fase supone adecuación de todas las instalaciones de suministros y en cuatro lugar acometer los acabados. Una intervención que “no podemos alcanzar por nuestros propios medios”, ha explicado el rector de la Basílica de San Juan de Ávila, que apela a la participación de todos “los que quieran ayudarnos a través de cuenta bancaria, mediante Bizum o aportando su donativo en la Parroquia de Santiago Apóstol o en la Basílica de San Juan de Ávila”
Estas aportaciones se pueden hacer de manera puntual o de manera periódica mediante suscripciones. Los cálculos que maneja los promotores de este proyecto de rehabilitación implican un gasto total de 200.000 euros que llegarían a recaudarse a lo largo del tiempo si al menos 1.000 suscriptores, entre particulares y empresas dispuestos a colaborar, realizaran una aportación mensual de entre 5 o 10 euros durante 24 meses. Unos donativos que para el sacerdote José Félix García resulta imprescindibles en tanto rehabilitan una ermita “entrañable que ya existía en el siglo XVI y que conocemos según las reformas del siglo XVIII”. A esta antigüedad de la ermita se une la particularidad de que es una de las pocas que existen en nuestra diócesis dedicada a San José. La devoción al santo protector de la Iglesia y la particularidad arquitectónica de la ermita animan a García Jurado a pedir la colaboración ayuda de los montillanos “ahora que San José nos necesita, vamos a ayudarlo nosotros también conservando su patrimonio”, ha concluido el también rector de la Basílica de San Juan de Ávila.
Cuatro fases para salvar la ermita de San José de Montilla
La ermita se compone de dos naves longitudinales en cuyo centro hay una línea de carga aligerada por dos arcos que apoyan en un pilar central. El problema fundamental de la ermita es que el pilar central ha asentado y todas las cargas del edificio se han tenido que reestructurar y han provocado grietas generalizadas. La intervención integral comenzaría por el refuerzo estructural de la cimentación para asegurar el edificio y acometer el problema de las humedades más el refuerzo estructural del coro, ha explicado Mara Portero, arquitecta encargada del proyecto.
En una segunda fase, se acometería la rehabilitación de la cubierta de madera, muy dañada por el movimiento estructural dentro de la ermita que ha provocado que las vigas cedan lo que ha generado más problemas de humedades y amenazan con el derrumbe, ya que uno de los tensores del interior se ha roto.
La tercera y cuarta fase consistiría en dotar al edificio de instalaciones adaptada a la nueva normativa de accesibilidad, suministros y prevención de incendios. Por último, con los acabados de sellado de las grietas y pintura y acceso al coro terminaría esta intervención, solo posible con la participación de los montillanos. Los técnicos estiman que la primera fase costaría 45.000 euros por lo que el desarrollo de las obras se adaptaría al ritmo de recogida de donativos.
El Director Técnico de Patrimonio del Obispado de Córdoba, Miguel García Madueño, ha anunciado la participación del Obispado a través de apoyo técnico en la primera fase de desarrollo de la rehabilitación de la ermita y a partir de ahí “es la ayuda de los feligreses la que permite que los templos puedan mantenerse y disfrutar del patrimonio que tenemos, por lo que animo a todos los montillanos a colaborar, porque sin la ayuda de todos sería imposible”.
Un tesoro para Montilla
Las ermita de San José de Montilla perteneció a la cofradía del gremio de los carpinteros y fue edificada durante el siglo XVI y ampliada en el siglo XVIII. Su retablo de estilo barroco cuenta con una preciosa imagen de San José con el niño Jesús y un hermoso relieve con la escena de la muerte del santo patriarca

Suscripciones: Parroquia de Santiago Apóstol
Basílica de Dan Juan de Ávila
Donativos:
En la cuenta ES 36 0237 0044 60 9168718105
Código BIZUM 38217

«No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”, es el lema y título del mensaje del Santo Padre hecho público hoy con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada año el tercer domingo de octubre y que se conoce como DOMUND
Francisco recuerda que “la relación de Jesús con sus discípulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnación, en su Evangelio y en su Pascua nos hacen ver hasta qué punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias”. Y añade:
Tras recordar que “la historia de la evangelización comienza con una búsqueda apasionada del Señor que llama y quiere entablar con cada persona, allí donde se encuentra, un diálogo de amistad”, el Papa escribe “el amor siempre está en movimiento y nos pone en movimiento para compartir el anuncio más hermoso y esperanzador”.
El Santo Padre escribe que “con Jesús hemos visto, oído y palpado que las cosas pueden ser diferentes”. Y agrega que “Él inauguró, ya para hoy, los tiempos por venir recordándonos una característica esencial de nuestro ser humanos, tantas veces olvidada: `Hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor’. Tiempos nuevos que suscitan una fe capaz de impulsar iniciativas y forjar comunidades a partir de hombres y mujeres que aprenden a hacerse cargo de la fragilidad propia y la de los demás, promoviendo la fraternidad y la amistad social”.
Después de aludir a los tiempos difíciles que atravesaron los primeros cristianos cuando comenzaron su vida de fe en un ambiente hostil y complicado, el Obispo de Roma recuerda que “los límites e impedimentos se volvieron también un lugar privilegiado para ungir todo y a todos con el Espíritu del Señor”.
Refiriéndose al libro de los Hechos de los Apóstoles el Papa escribe que “nos enseña a vivir las pruebas abrazándonos a Cristo, para madurar la convicción de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, también en medio de aparentes fracasos”.
“Así también nosotros – prosigue el Papa en su mensaje – tampoco es fácil el momento actual de nuestra historia. La situación de la pandemia evidenció y amplificó el dolor, la soledad, la pobreza y las injusticias que ya tantos padecían y puso al descubierto nuestras falsas seguridades y las fragmentaciones y polarizaciones que silenciosamente nos laceran.
Y ante la pregunta de: “¿Para qué me voy a privar de mis seguridades, comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?”, la respuesta – escribe Francisco – permanece siempre la misma:
También escribe que “los cristianos no podemos reservar al Señor para nosotros mismos: la misión evangelizadora de la Iglesia expresa su implicación total y pública en la transformación del mundo y en la custodia de la creación”.
Al recordar el lema de la Jornada Mundial de las Misiones de este año, “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”, el Papa afirma que “es una invitación a cada uno de nosotros a `hacernos cargo’ y dar a conocer aquello que tenemos en el corazón. Y escribe que “en la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada año el tercer domingo de octubre, recordamos agradecidamente a todas esas personas que, con su testimonio de vida, nos ayudan a renovar nuestro compromiso bautismal de ser apóstoles generosos y alegres del Evangelio”.
“Vivir la misión es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jesús y creer con Él que quien está a mi lado es también mi hermano y mi hermana”. “Que su amor de compasión – escribe el Papa al final de su mensaje – despierte también nuestro corazón y nos vuelva a todos discípulos misioneros”. Y concluye invocando a la Madre de Dios: