
El obispo de Guadix también ha nombrado un nuevo maestro de ceremonias para la catedral.

La familia Campos Reyes tiene mucho que contarnos y que cantarnos, ellos representan la una familia unida que a pesar de las dificultades nunca ha dejado de rezar, de poner en el centro a Jesús. Como tantas familias, han pasado dificultades, han necesitado ayuda pero en ellos, el amor a Jesús se ha instalado de tal modo que una de sus hijas deja ver en sus canciones toda la belleza de este amor.

Este sábado, 12 de diciembre, a las 11:00 horas, tendrá lugar la consagración episcopal y toma de posesión de Mons. Fernando Valera Sánchez como obispo de Zamora. Presidirá la celebración y será el ordenante principal el nuncio de Su Santidad en España, Mons. Bernardito Auza, y actuarán también como ordenantes el arzobispo de Valladolid, cardenal Ricardo Blázquez Pérez, y el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes.
Carta del obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández
Manos Unidas ha lanzado una campaña solidaria para ayudar a los países más pobres en la falta de agua.

Manuel Jesús Jurado y Julia Roldán, padres de dos hijas, pertenecen a la parroquia Ntra. Sra. de la Purificación de Puente Genil.

La participación en la liturgia ha de ser también exterior, activa. Todos toman parte con las diversas posturas y algunos gestos, según los distintos momentos de la liturgia. La participación, al vivir con devoción la liturgia, se expresa también en los gestos y posturas corporales, es interior y externa a la vez.
Mons. Lorca Planes visitó la plaza de Santa Catalina con motivo del día de la patrona de España antes de la celebración eucarística en la catedral.
Como cada 8 de diciembre, la plaza de Santa Catalina de Murcia acogió la tradicional ofrenda floral en honor a la Virgen bajo la advocación de la Inmaculada Concepción de María, en el monumento de 1952. Este año, con motivo de la situación extraordinaria causada por la pandemia, el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, acompañado por el cabildo de la catedral, acudió a la cita antes de la celebración de la Eucaristía. Pese a la lluvia, decenas de fieles aguardaron bajo los paraguas la llegada del obispo, en un ambiente de oración que acompañaba las ofrendas florales que los murcianos fueron depositando a los pies de la imagen inmaculista durante toda la mañana.
Tras la ofrenda, el tempo catedralicio acogió la celebración eucarística bajo la custodia de la Virgen de la Fuensanta engalanada de azul. La Misa fue presidida por Mons. Lorca, acompañado por el arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín, y el cabildo de la catedral.
Durante la homilía, Mons. Lorca destacó el papel extraordinario de María en la historia de la salvación, como madre e intercesora: «La tarea de María es que recuperemos nuestra convicción de hijos de Dios. Tenemos delante a nuestra Virgen de la Fuensanta que nos acerca al corazón de su Hijo». Al mismo tiempo, señaló que el sacramento de la Reconciliación ha dado respuesta al misterio de la Encarnación. «Si reconocemos que Dios ha preservado a su Madre de todo pecado, no podemos olvidar que el milagro más grande lo ha hecho el Señor con cada uno de nosotros cada vez que reconocemos que somos pecadores, que le pedimos perdón y recibimos su misericordia».
Con motivo del Día del Seminario, que se celebró en la solemnidad de la Inmaculada, el obispo quiso también pronunciarse con una llamada a la colaboración y a la oración: «A la Virgen Inmaculada le pedimos hoy por todos los seminaristas. Siempre hemos celebrado este día en la solemnidad de san José, pero estas circunstancias nos han llevado a cambiar de fecha. Acuérdense del seminario, no solamente de los seminaristas, sino también de sus formadores y de mí para que nunca nos falte el auxilio de la Palabra, de los sacramentos y de la caridad».
El Santuario de la Virgen de la Fuensanta de Alcaudete acogía el pasado lunes, 7 de diciembre, la tradicional Vigilia de la Inmaculada.
En esta ocasión, debido a las restricciones frente a la pandemia de la COVID-19, el encuentro, organizado por la Delegación de Juventud y Vocaciones, se celebró de manera online. Así, más de 300 jóvenes de toda la Diócesis pudieron participar desde sus respectivas comunidades parroquiales.
Tras tres días de peregrinación, la Vigilia comenzaba a las 7 de la tarde con el rosario de la caridad, preparado y participado por los jóvenes de Alcaudete y la Cofradía de la Virgen de la Fuensanta.
Mensaje del Obispo
Posteriormente, se hacía presente nuestro Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, con un mensaje en el que anima a los jóvenes a reunirse en torno a la Virgen de la Fuensanta y caminar, como peregrinos, hacia ella. “Hoy la Iglesia joven, que existe y que vosotros representáis, suele reunirse en la víspera de la gran fiesta de nuestra Madre, que es la fiesta de la Inmaculada Concepción. Todos los que hemos venido, ante la Virgen de la Fuensanta, somos peregrinos y vamos caminando hacia ella”.
Además, Don Amadeo admitía que entre la Virgen de la Fuensanta y él existe un gran vínculo, “ya que tengo una deuda con ella: su coronación, que se ha visto retrasada a causa de la pandemia”.
El Obispo animó a los jóvenes decirle a la Virgen “te quiero, me siento tu hijo y quiero que pongas en mi corazón lo que tú ofreces como fuente de felicidad para todos, que pongas en mi corazón un amor grande y profundo a Jesucristo, el Señor. El Señor de la vida de los jóvenes como nos ha dicho el Papa Francisco, «Christus vivit»”.
Asimismo, Don Amadeo quiso recordar a los enfermos y fallecidos de la pandemia. “Estamos pasándolo muy mal. Estamos en unos días muy difíciles, con muchas personas enfermas y fallecidas. Pidámosle a la Virgen de la Fuensanta que nos eche una mano. Virgen de la Fuensanta, queremos coronarte, porque cada uno de nosotros, nuestro cariño, son las mejores perlas y joyas que luce tu corona. Siempre que coronamos a la Santísima Virgen, los que la amamos, ponemos como corona nuestros corazones”.
Eucaristía
Pasadas las 19.30 horas, daba comienzo la Eucaristía presidida por el Delegado de Juventud y Vocaciones, D. Juan Carlos Córdoba, y concelebrada por el Subdelegado, D. José Navarrete; el arcipreste de Alcalá la Real, D. Juan Ramón Gómez; y el párroco de la localidad, D. José Antonio García.
Durante su homilía el Delegado reflexionó sobre María, como modelo de Fe y Vida para los cristianos, resaltando su espíritu joven que la llevó a decir el Sí para hacer la voluntad y ser instrumento de Dios para la salvación de los hombres y mujeres, por la encarnación de Jesús.
Además, D. Juan Carlos destacó que María ha sido la mayor influencer llegando al corazón de muchas personas que, con devoción, la veneran y la quieren. Sus redes sociales fueron el ejemplo y el testimonio de vida que marcó, también, los primeros momentos de la Iglesia en Misión. Una Madre del cielo que presume de sus mejores joyas: sus hijos queridos. “Esa es la mejor corona de la Virgen María”, recalcó el Delegado, haciendo alusión a la ansiada espera del pueblo de Alcaudete para su próxima coronación canónica y pontificia de la patrona, Ntra. Sra. de la Fuensanta.
Finalmente, la celebración eucarística culminaba con la bendición del Santísimo Sacramento desde el Camarín de Ntra. Sra. de la Fuensanta y una foto de grupo.
Donativos
Unidos al Año de la Caridad de nuestro plan pastoral diocesano, desde la Delegación de Juventud y Vocaciones se animaba a los jóvenes que participaran en esta Vigilia a realizar una aportación económica de forma personal o en grupo. Estos donativos, que aún no han podido contabilizarse, irán destinados a apoyar el Centro de Día Santa Clara (Personas sin Hogar) de Jaén.
Este 10 de diciembre celebramos la memoria litúrgica de María Emilia Riquelme y Zayas. Ahora que se cumple un año y un mes de su beatificación, recordamos a la fundadora de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada.
Hace apenas un mes que celebrábamos el primer aniversario de la beatificación de María Emilia Riquelme y, este jueves 10 de diciembre, será la segunda vez que celebraremos la memoria litúrgica de María Emilia, instituida el pasado año, tan solo dos días después de la solemnidad de la Inmaculada Concepción.
María Emilia Riquelme y Zayas, beata granadina, se entregó al Señor con una intensidad creciente a lo largo de toda su vida. Su “sí” al Señor se encarnó en el andar de su tiempo, respondiendo a las circunstancias de su historia. Una respuesta que determinada sobre los dos pilares fundamentales de su vida, y después de la Congregación: la devoción a la Virgen y la adoración de la Eucaristía.
De joven su vida se vertebró en el cuidado a los más necesitados. Sus bienes y talentos se volcaron en favor de la escuelas de niños pobres, ayudando a familias necesitadas, impartiendo clases de catequesis o visitando prostíbulos. Tras la muerte de su padre, María Emilia da el paso hacia la vida religiosa decidiéndose, tras un proceso de discernimiento en varias congregaciones, a la fundación de una nueva congregación.
Ahora que se cumplen 80 años de su muerte, ocurrida el 10 de diciembre de 1940, vemos a las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada extenderse por todo el mundo, con casas diseminadas por España, Brasil, Portugal, Bolivia, Colombia, USA, Angola, Perú, México y Filipinas.
EXPLOSIÓN DE ALEGRÍA Y DE COMUNIÓN
En el corazón de todos late el recuerdo del día de su beatificación. Ese día Granada salía a la calle como si fuese el día del Corpus. Fue “una explosión de alegría; una explosión de fe, de esperanza y de caridad”, al decir del Arzobispo de Granada, D. Javier Martínez.
El asombro, la alegría y la gratitud que vivieron los testigos de aquel día, hablan del poder de la beata María Emilia, a la que todos recuerdan siendo transportada en volandas desde la Catedral hasta la Casa Madre de las riquelminas.
“Fueron momentos de Dios”, recuerda la Superiora General de la Congregación, Marian Macías Rodríguez. “La Virgen preparó todo porque creo que la belleza inundó todo. Una belleza divina, no era humana. Creo que fue un acontecimiento de fe, de fe profunda. El pueblo granadino se volcó. Yo sentía como que Jesús iba con ella por esas calles de Granada”.
“LLEVAMOS TODO EL AÑO COLGADA DE ELLA”
El poso que deja su beatificación no se acabó ese día, sino que perdura en el tiempo. María Emilia sigue intercediendo por todos desde el Cielo, con una intensidad creciente. Sigue viva además en el corazón de sus hijas, las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, que han visto emerger en ellas una mayor comunión.
Desde que se produjo la beatificación, la vivencia del carisma en el corazón de las riquelminas se ha intensificado. Un milagro en sí, especialmente en un año asolado por la pandemia, que provocó el contagio de todas las hermanas riquelminas de Granada, y el fallecimiento de varias de ellas en España. “Ha sido un año de intensa oración a Jesús en la Eucaristía. Las capillas tuvimos que tenerlas cerradas hasta un cierto momento por el Covid, pero lo cierto es que se cuadriplicó la oración”, asegura Macías.
Para las riquelminas, es precisamete la adoración la que las lleva a configurarse con Cristo sacerdote y a ser su prolongación como alimento, fuerza y consuelo en su labor evangelizadora. Una evangelización que sigue impulsando la beata María Emilia, a quien están rezando más que nunca. “Llevamos todo el año colgada de ella y pidiéndole muchísimo por muchas intenciones y por el mundo entero, y por muchas personas que han estado enfermas, desde hermanas hasta familiares. María Emilia ha tenido mucho trabajo este año”, confiesa la Superiora.
Con la misma confianza, especialmente este jueves, estamos invitados a orar con ella por todas nuestras intenciones.