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La Pastoral Juvenil de Asidonia-Jerez organiza la convivencia “Christus Vivit” para jóvenes antes de la Semana Santa

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La Delegación de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Asidonia-Jerez ha presentado la convivencia “Christus Vivit”, un encuentro dirigido a jóvenes que cursan desde 6º de Educación Primaria hasta 4º de ESO, pensado como un espacio de encuentro con Cristo y de convivencia fraterna en las semanas previas a la celebración de la Semana Santa.

Esta iniciativa propone un fin de semana de pausa en medio del curso, ofreciendo a los participantes la oportunidad de profundizar en la fe, compartir experiencias con otros jóvenes de la diócesis y vivir momentos de oración, reflexión y alegría en un ambiente cercano y sencillo.

La convivencia se celebrará del 20 al 22 de marzo en la Casa de Nazaret. La acogida de los participantes tendrá lugar el viernes 20 a las 17:00 horas, mientras que la convivencia concluirá el domingo 22 tras la celebración de la Santa Misa a las 12:30 horas, a la que están invitados también los padres de los jóvenes participantes.

El coste de la convivencia será entre 60 y 80 euros, según las posibilidades de cada familia, pudiendo realizarse el pago directamente durante el propio encuentro.

Los interesados pueden formalizar su participación a través del formulario de inscripción disponible en el siguiente enlace:
https://forms.gle/Ae1BkdAgZ6QT4cpR9

Para cualquier consulta o información adicional, la Delegación de Pastoral Juvenil pone a disposición el correo electrónico pjasidonia@gmail.com y el teléfono 610 553 725 (WhatsApp).

Con esta iniciativa, la Pastoral Juvenil diocesana continúa ofreciendo espacios de encuentro y crecimiento en la fe para los jóvenes, ayudándoles a preparar el corazón para vivir con mayor profundidad el tiempo de la Semana Santa.

46 años de la publicación de la Bula que erigió la Diócesis de Asidonia-Jerez

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Hoy, 3 de marzo, la Iglesia en Asidonia-Jerez conmemora el 46º aniversario de la publicación de la Bula pontificia por la que el Papa Juan Pablo II erigía canónicamente esta Iglesia particular. Aquel documento, hecho público en 1980 y posteriormente publicado en el órgano oficial de la Santa Sede, las Acta Apostolicae Sedis AAS-72-1980-ocr, daba forma jurídica definitiva a una nueva diócesis cuyos territorios procedían de la Archidiócesis de Sevilla y de la Diócesis de Cádiz.

La publicación en las Acta Apostolicae Sedis —que constituyen el boletín oficial donde se promulgan los actos del Romano Pontífice— supuso la consolidación jurídica universal de la decisión pontificia, insertando oficialmente a la nueva diócesis en la estructura canónica de la Iglesia.

Un proceso largamente gestado
La creación de la Diócesis no fue un hecho improvisado. El expediente para su constitución había sido iniciado en 1964 por el cardenal Bueno Monreal y, quince años más tarde, recibió el respaldo unánime de la Conferencia Episcopal Española. Así lo recogía la crónica publicada el 6 de marzo de 1980 por el diario El País, que informaba de la decisión pontificia citando como fuente al periódico vaticano L’Osservatore Romano.

La nueva Diócesis integraba Jerez de la Frontera y otros veinticinco municipios de la provincia de Cádiz, con una población aproximada de 400.000 fieles y más de doscientos sacerdotes al servicio pastoral, según los datos difundidos entonces por la prensa nacional.

Estudios académicos posteriores han analizado la configuración geográfico-administrativa y pastoral de la nueva circunscripción eclesiástica, subrayando el significado histórico de su erección y su articulación territorial en el contexto andaluz.

El primer Obispo
El Papa nombró como primer Obispo de la nueva diócesis a Rafael Bellido Caro, hasta entonces obispo auxiliar de Sevilla y natural de Arcos de la Frontera, una de las localidades incorporadas a la nueva jurisdicción eclesiástica. Ordenado sacerdote en 1948, había desarrollado una intensa labor pastoral y docente, además de formar parte de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar.

En declaraciones recogidas por la prensa de la época, monseñor Bellido expresó el espíritu con el que acogía su nombramiento: «Mis primeras palabras como obispo de Jerez han de ser las de Jesús: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”».

En camino hacia el 20+30 (50) aniversario de la Diócesis
Además, este aniversario se enmarca en un horizonte pastoral más amplio. En la pasada Misa de inicio de curso, el actual Obispo de Asidonia-Jerez, Monseñor José Rico Pavés, anunció un camino diocesano que ya ha comenzado a recorrerse en este año 2026 y que conducirá hasta 2030, cuando la Diócesis celebrará medio siglo de historia.

«En el año 2030 la Diócesis de Asidonia-Jerez cumplirá medio siglo de historia. Queremos celebrar este aniversario con una agenda propia en la que Jesucristo esté en el principio, en el centro y en el fin», señalaba el prelado, subrayando la voluntad de que este itinerario no responda a planteamientos ideológicos, sino a «una vuelta renovada a Jesucristo, Luz del mundo», en comunión con la Iglesia universal y bajo la guía del Sucesor de Pedro.

Recuperando el diagnóstico de san Pablo VI sobre «la ruptura entre el Evangelio y la cultura» (cf. Evangelii Nuntiandi, 20), el prelado ha planteado impulsar una nueva etapa evangelizadora que custodie la comunión y acreciente la participación de todo el Pueblo de Dios, en plena recepción del Documento Final del Sínodo sobre la sinodalidad.

La propuesta pastoral para este quinquenio consiste en ofrecer “la Luz amable de la esperanza” que brota del encuentro con Jesucristo a cinco ámbitos prioritarios de acción pastoral: la transmisión de la fe con una clara configuración catecumenal; el acompañamiento al matrimonio y la familia; la defensa de la vida y la dignidad humana; el fomento de todas las vocaciones en la Iglesia; y la identidad propia del servicio de la caridad, recordando que «sin identidad no hay misión».

Para articular este camino, la Diócesis desarrollará un programa en cuatro etapas que marcarán los próximos años: 2026 (Creer), 2027 (Celebrar), 2028 (Vivir) y 2029 (Orar), integrando en cada curso las cinco áreas pastorales señaladas y coordinando su desarrollo a través de los órganos diocesanos de participación.

De este modo, al cumplirse 46 años de la publicación de la Bula de creación, la Iglesia en Asidonia-Jerez no solo mira con gratitud su pasado, sino que camina con esperanza hacia el 2030, cuando celebrará cincuenta años de historia al servicio del Evangelio en esta tierra.

Fuentes:

1 – Plan Pastoral 2025/2026 Monseñor José Rico Pavés

2 – Acta Apostolicae Sedis, vol. LXXII (1980), publicación de la Bula de erección de la Diócesis de Asidonia-Jerez

3 – Artículo publicado en el diario El País, 6 de marzo de 1980.

4 – Manuel Martín Riego, «Configuración geográfico-administrativa y pastoral de la Iglesia de la Andalucía Occidental (Sevilla, Huelva, Jerez, Cádiz y Ceuta)», Anuario de Historia de la Iglesia Andaluza, V, pp. 11-46.

Con la “p” de Pedro, no de política

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Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:

Hemos recibido con alegría la noticia del viaje de León XIV a España el próximo mes de junio. Algunos la presentan como un movimiento estratégico, tratando de alinear al Papa con algunos partidos políticos y de enfrentarlo con otros. Pero los hijos de la Iglesia no podemos desenfocar su verdadero sentido. La llegada del sucesor del apóstol Pedro, aunque tenga una amplia repercusión social y mediática, es ante todo un acontecimiento eclesial, una experiencia de gracia.

Fue Jesús quien dijo a Simón: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16, 18). El ministerio petrino nace de la llamada del Señor, que quiso que su apóstol fuera signo visible de la unidad eclesial y el principio y fundamento perpetuo de su comunión, como recordó el Concilio Vaticano II (LG 23). San Juan Pablo II recordó que el sucesor de Pedro es «servidor de la unidad en la verdad y en la caridad». Benedicto XVI insistió en que el Papa no es un soberano de este mundo, sino el que garantiza el seguimiento fiel a Jesucristo, cuyo señorío no se impone con estrategias humanas, sino por la fuerza transformadora del amor.

«Dispongámonos para que la próxima visita del papa a España abra caminos de esperanza en nuestras comunidades y nuestra sociedad»
En esta línea, el viaje apostólico del papa León, como los de sus predecesores, expresa la solicitud del Pastor que, “con olor a oveja”, desea compartir los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres y mujeres de España, especialmente de los pobres y de quienes sufren (cf. GS 1). Viene a custodiar la fe apostólica, fortalecer nuestra fraternidad y animar la misión evangelizadora. No viene a negociar espacios de poder, sino a iluminar las conciencias y a movilizar cristianos que sean levadura de Evangelio en el mundo.

Prepararnos para su visita con espíritu cristiano requiere ante todo nuestra oración: orar por el Papa y con el Papa; orar para que su palabra encuentre corazones humildes y dispuestos, tanto para recibir su aliento, que nos da fuerza para seguir adelante en los caminos emprendidos, como para acoger sus llamadas a la conversión personal y comunitaria, en nuestras diócesis, parroquias, movimientos y asociaciones. Junto a la oración, dediquemos tiempo a conocer sus exhortaciones, mensajes y homilías.

Dispongámonos, pues, para que la próxima visita del papa a España abra caminos de esperanza en nuestras comunidades y nuestra sociedad. Renunciemos a todo tipo de competición mundana para ver qué diócesis o que movimiento eclesial tiene mayor participación o visibilidad. No nos dejemos robar la alegría de vivir este acontecimiento como Iglesia que espera a su Pastor, no nos dejemos arrastrar por la polarización ni permitamos que el ruido apague la voz del Espíritu.

Que María, Madre de la Iglesia, disponga nuestros corazones para que el Papa encuentre una comunidad deseosa de caminar fielmente tras las huellas de Jesús.

Un saludo muy cordial en el Señor.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

La Iglesia escucha a las mujeres trabajadoras

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La Plataforma Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) en Málaga convoca a una vigilia con motivo del 8 de marzo, día de la mujer. Tendrá lugar el viernes 6 de marzo, a las 19.00 horas, en la parroquia Stella Maris y será una oportunidad para dar voz a tantas mujeres que siguen sufriendo la lacra de la precariedad laboral.

Este 8 de marzo, la ITD pone el foco en el impacto que las nuevas tecnologías están teniendo en los derechos laborales de las mujeres. Bajo el lema «Ante la exclusión, trabajo decente» la ITD quiere denunciar la desigualdad que sufren muchos hogares empobrecidos encabezados por mujeres.

Visibilizar y denunciar la situación de desigualdad en el acceso al trabajo decente y la pérdida de derechos laborales y sociales que esto supone es uno de los objetivos de esta Plataforma que nació en 2014 y en la que participan, en Málaga, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Cáritas Diocesana y la CONFER (Conferencia Española de Religiosos).

Y es que, «resulta doloroso que, tras décadas de luchas obreras y sociales, aún tengamos que alzar la voz para reclamar condiciones laborales fundamentales: un salario justo, entornos de trabajo seguro y saludable, respeto a los horarios y al descanso, así como la igualdad de trato, sin distinciones por razón de género, origen o situación administrativa», afirman desde la Plataforma, pero esa es la realidad porque «jóvenes, mujeres, familias con menores a cargo y personas migrantes enfrentan cada vez mayores riesgos de pobreza y exclusión social, incluso trabajando».

«El 8 de marzo es una oportunidad para renovar nuestro compromiso con la justicia social. Como seguidores y seguidoras de Jesús debemos enfrentar estructuras de exclusión y pobreza, como la economía sumergida, con valentía y esperanza», añaden.«La pastoral obrera no es un sindicato ni un partido político, aunque los cristianos estamos llamados a participar en todas estas instituciones sociales. La pastoral obrera es tarea de todos pues todos estamos llamados a llevar el Evangelio al mundo del trabajo del que somos parte», afirman los miembros diocesanos de ITD.

Una pastoral que «pide escuchar a las mujeres trabajadoras, expertas no reconocidas en cuidar dentro y fuera del hogar», concluyen.

Encarni Llamas Fortes
Encarni Llamas

Manifiesto de Iglesia por el Trabajo Decente con motivo del 8 de Marzo

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En este 8 de marzo de 2026, Día Internacional de la Mujer, desde la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente alzamos la voz para recordar que no podremos construir una sociedad justa mientras millones de mujeres sigan viviendo en condiciones de exclusión, precariedad laboral y desigualdad.

Este nuevo año pastoral lo iniciamos escuchando con atención la invitación del papa León XIV, quien nos llamaba a “ser una Iglesia cercana al mundo del trabajo, compasiva y encarnada, para que el anuncio del Evangelio se convierta en presencia concreta de consuelo y esperanza, pero también en palabra profética que recuerde la importancia de garantizar el trabajo para todos”.

Estas palabras, dirigidas a toda la Iglesia, resuenan de manera especial hoy, cuando miramos la realidad de tantas mujeres para quienes el trabajo no es fuente de vida, sino causa de sufrimiento, riesgo o discriminación, cuando no de abusos.

Este año, desde ITD proponemos como eje central para el 8 de marzo, introducir en nuestra reivindicación los efectos de las nuevas tecnologías en el mundo del trabajo, como un elemento que afecta directamente a las mujeres.

En los últimos tiempos, vemos como la digitalización, la introducción de plataformas y la IA avanzan con rapidez y redefinen el acceso al trabajo, la formación, la participación social y el ejercicio de derechos. Sin embargo, no todas las personas caminan al mismo ritmo. No disponer de dispositivos, conexión estable o competencias digitales implica quedar fuera de oportunidades laborales, formativas y administrativas. Es una vulnerabilidad silenciosa que multiplica todas las demás.

Cuando la tecnología se convierte en un filtro que decide quién accede a un trabajo o quién queda fuera, la desigualdad adopta nuevas formas, más sofisticadas, pero igualmente injustas.
El informe FOESSA revela que un tercio de los hogares vulnerables, muchos de ellos encabezados por mujeres, vive en «apagón digital». Por otra parte, los hogares en pobreza severa combinan el 35% sin conexión estable con el 34% sin destrezas.

Esta problemática agrava la desigualdad porque hay muchas mujeres que no pueden inscribirse a una oferta de empleo o iniciar los trámites esenciales para su legalización porque la plataforma es demasiado compleja. Mujeres con trabajos feminizados, o atrapadas en empleos precarios como en el caso de los cuidados o el mundo rural, que no disponen de tiempo ni de recursos para adquirir competencias digitales, lo que les va a imposibilitar salir de la situación en la que se encuentran, sin olvidar la problemática de hombres y mujeres de edad avanzada.

A estos factores, se les añade que la participación de las mujeres en el desarrollo de plataformas y la Inteligencia Artificial, que están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida y muchos trabajos, es mínima. Los desarrolladores son básicamente hombres blancos, lo que provoca un sesgo muy peligroso para las mujeres de hoy y más aún para las del mañana, y por tanto para la humanidad, si no conseguimos revertir esta situación.

Es tarea de toda la sociedad, con sus instituciones, facilitar los recursos para que las mujeres podamos reducir la brecha digital de género, que no es sólo técnica: es una brecha de dignidad. Cuando la tecnología se convierte en un filtro que decide quién accede a un trabajo o quién queda fuera, la desigualdad adopta nuevas formas, más sofisticadas, pero igualmente injustas.

Como Iglesia, no podemos permanecer indiferentes y por ello, en este 8 de marzo, Iglesia por el Trabajo Decente afirma con rotundidad:

Que el trabajo digno es un derecho inalienable y una expresión concreta del amor cristiano.
Que la tecnología debe estar al servicio de la vida y de la igualdad.
Que es urgente transformar las estructuras laborales injustas que afectan a las mujeres.
Que la participación de todas y todos es el camino imprescindible de transformación social.
Que la Iglesia debe seguir encarnada en el mundo del trabajo.
Bajo el lema «Ante la exclusión, trabajo decente» la ITD quiere denunciar la desigualdad que sufren muchos hogares empobrecidos encabezados por mujeres.

Os invitamos a participar en esta Vigilia de Oración el próximo viernes 6 de marzo a las 19:00 en los salones parroquiales de Stella Maris. Málaga. El trabajo decente es un derecho, no un privilegio.

Diócesis Málaga

Semblanza del sacerdote D. José Melgar del Valle

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Texto íntegro de la semblanza del sacerdote D. José Melgar del Valle leída en su Misa corpore insepulto.

SEMBLANZA DEL SACERDOTE DON JOSE MELGAR DEL VALLE

“Bendito sea Dios, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes. Él nos eligió en la persona de Cristo, para que fuésemos santos ante él por el amor” (Cf. Efesios 1,3-5)

Cuando en nuestro presbiterio de Málaga continuamos con el “corazón dolorido” por las recientes pérdidas de algunos queridos hermanos sacerdotes, nos ha llegado la noticia de que Don José Melgar, que Pepe o Pepillo Melgar, como lo conocían sus amigos y compañeros de ministerio, ha partido a la Casa del Padre, ha fallecido en el día de ayer.

Pepe vino al mundo en Ronda en noviembre de 1943, hijo de José e Isabel, en plena postguerra, en aquella época tan dificil para todo nuestro país. Y como entonces era costumbre, a los pocos días de vida recibió las aguas del bautismo en la parroquia del Socorro de la Ciudad del Tajo.

Siendo un chavea, y presentado por don José Parra como párroco de Santa Cecilia llega en 1954 a nuestro Seminario. Allí cursa sus estudios, siendo de esa generación de alumnos que comenzaron en la casa que don Manuel González había hecho en el Camino de los Montes para terminar sus estudios en Granada, en la Facultad, donde nuestros seminaristas fuero a formarse de la mano de las reformas del Concilio.

En mayo de 1975 y junto a otro sacerdote rondeño, Rafael García Navarro, reciben su ordenación de manos de don Ramón Buxarrais en el Convento de las Clarisas de Antequera, en la Iglesia de Belén de la Ciudad del Torcal.

Las parroquias de Antequera fueron el lugar de sus primeras colaboraciones, que se fueron sucediendo durante sus primeros años de ministerio: Fuente Piedra, Humilladero, Estación del Chorro y Álora, como vicario parroquial. Todo eso, hasta 1977 cuando llega a la Estación de Cártama, en concreto a La Campiña, parroquia que empezó a ver sus desvelos pastorales.

Después, pasó a la vecina Churriana, donde los entonces jóvenes feligreses lamentaban ayer su fallecimiento, pues grande fue el impulso que la presencia de Pepe dio a esa parroquia y a toda la barriada. Y donde también sostuvo otra de sus vocaciones, la de ser profesor de religión en los institutos cercanos, labor que ocupó un par de décadas de su vida sacerdotal. Como ayer recogía nuestra web, quienes lo conocieron destacan de él que «hacía una labor estupenda con los alumnos y más aún con los difíciles». Hermoso e importante trabajo con los jóvenes, que no siempre se valora lo suficiente

Finalmente, su última etapa en activo la vivió en la zona de expansión de la capital, en la zona de las Pirámides, donde la parroquia del Salvador conoció de su buen hacer ministerial hasta su retirada, cuando los achaques de las enfermedades comenzaron a llamar a su puerta.

Tras su retiro, vivió tranquilo y prestando alguna colaboración cuando asi se le pedía hasta que esas enfermedades lo llevaron a vivir en la Residencia de El Buen Samaritano, en compañía del obispo que lo ordenó y del grupo de hermanos sacerdotes que residen allí. De allí salió hace unos días, y su familia junto al personal de la residencia han sido testigos del declive final de su salud. Gracias por esos cuidados y por ese amor con el que habéis acompañado a este hermano hasta su partida, hasta el final.

En manos de Cristo buen Pastor ponemos tu vida y tu ministerio, Pepe, para que te haga gozar de las verdes praderas de tu Reino. Y para que desde ahí sigas pidiendo por tus familias, la de sangre y la de fe, que hoy queremos encomendarte al buen Padre Dios.

Descansa en la Paz del Señor, hermano.

 

«Escuchábamos impactos, pero estaba confiada en el Señor»

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María Román es una de las malagueñas peregrinas que acaba de regresar de Tierra Santa.

Han vivido unos días de angustia puesto que, el día que tenían que volar rumbo de nuevo a España, quedó suspendido el espacio aéreo israelí por el inicio del conflicto en Oriente Medio. A pesar del miedo, afirma, «sabíamos que el Señor nos iba a rescatar, que nos llevaba en alas de águila». Para el también malagueño José Belinchón, organizador del viaje, «ha sido una oportunidad de sentir la comunión de los santos por la cantidad de gente que ha rezado por nosotros».

Perteneciente a una comunidad neocatecumenal de la parroquia de San Antonio María Claret, María Román es soltera y está jubilada. Participar en la peregrinación tan accidentada como esta ha sido, no obstante «un encuentro con el Señor fuerte en mi vida, porque nos ha querido llevar por ese camino para encontrarnos con Él. Y hemos sido unos privilegiados porque yo, que había estado allí otras dos veces, he tenido el privilegio de visitar los santos lugares con mucho recogimiento e intimidad pues había muy pocos peregrinos. Ha sido una experiencia grabada a fuego en mi corazón, porque el Señor me ha hablado de la humildad, de la disponibilidad… Yo he salido muy contenta de todo».

A pesar del sonido de los misiles y de las continuas llamadas a refugiarse en los búnkeres, María lo ha vivido con tranquilidad: «Nosotros escuchábamos los impactos, las sirenas continuamente, pero yo estaba confiada en el Señor. Y es verdad que estamos contentos porque el Señor ha estado grande con nosotros, como dice el salmo, y estamos alegres. Hemos vivido esto en el grupo estupendamente».

«Sin lugar a dudas es lo más difícil que me ha ocurrido en mi vida y en la de todos los peregrinos que hemos ido. Pero todo es para bien, como dice San Pablo». José Belinchón, organizador del viaje
La enseñanza de esta experiencia está muy clara para la malagueña: «ha sido una llamada a ser pacientes, a confiar en el Señor. Yo, cuando me fui, me decían que estaba loca, porque no se sabía lo que podía pasar allí. Yo sabía que también podía pasar aquí, porque nuestra vida es caduca. En un momento, el Señor cambia las cosas y te vas y ya está». La oración fue fundamental para sostenerse en los momentos más difíciles: «Yo rezo mucho la oración de la confianza de San Carlos de Foucauld que dice: “Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras”. Pues yo le decía al Señor allí todos los días: “Señor, yo quiero lo que tú quieras”. Y he tenido esa disponibilidad. No he sentido miedo para nada. Eso me lo arregla el Señor porque eso no es mío. Y me lo ha regalado porque Él lo ha querido».

Para lograr salir del país tuvieron que hacer un viaje por carretera de 17 horas para recorrer los 1.200 kilómetros hasta llegar a El Cairo desde donde pudieron coger un avión de regreso. María destaca la labor de la agencia que les gestionó la repatriación: «se han portado muy bien y nos sentimos muy atendidos en todo momento», señala.

Al frente de la expedición organizada por una parroquia almeriense, el también malagueño José Belinchón, colaborador de la agencia Halcón Viajes, con un largo historial de peregrinaciones a sus espaldas reconoce que «sin lugar a dudas es lo más difícil que me ha ocurrido en mi vida y en la de todos los peregrinos que hemos ido. Pero todo es para bien, como dice San Pablo, hemos aprendido mucho y sobre todo hemos rezado en los lugares Santos. Cuando empezó la guerra y las alarmas hemos sentido, por la comunión de los santos, a tantas personas de toda España que han estado rezando por nosotros».

En ese Éxodo a la inversa que tuvieron que realizar para salir del país, desde Israel, la tierra prometida, atravesando el desierto, hasta llegar a Egipto, vivieron también una experiencia profunda de que el Señor no los abandonaba: «Hemos visto unos paisajes maravillosos, la larga travesía del desierto ha sido de una alegría inenarrable, cantando en el autobús, rezando el santo Rosario y dando vivas a la Virgen del Carmen y de la Victoria. Han sido unos días de oración continua y agradecimiento por todo lo que hemos vivido».

En ambos peregrinos, una oración final: la acción de gracias por su regreso, sanos y salvos; y una petición junto a toda la Iglesia: por la paz en el mundo entero y en especial en la tierra donde nació el Príncipe de la Paz.

 

Antonio Moreno

¿Cómo ha invitado el obispo a rezar al clero diocesano?

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El retiro de Cuaresma acerca al clero de Málaga al resultado de la consulta diocesana.

El clero diocesano malagueño, presbíteros, diáconos y diáconos permanentes con la participación también del obispo emérito D. Jesús Catalá, han celebrado una mañana de retiro en esta Cuaresma. Dirigido por D. José Antonio Satué, ha permitido acercarse a las conclusiones más significativas de la consulta que realizó el obispo a las personas con responsabilidad pastoral, en sus primeros pasos en la diócesis, para que la oración estuviera centrada en la respuesta personal ante el retrato diocesano que dicha consulta dibuja.

El retiro de Cuaresma del clero diocesano de Málaga ha reunido a una amplísima representación de los sacerdotes y diáconos que sirven pastoralmente en la diócesis. Tras la acogida y la oración de la hora intermedia, guiada por el vicario para el Clero, Juan Manuel Ortiz Palomo, ha llegado el turno de la exposición. En ella, el obispo, D. José Antonio Satué, ha comenzado por recordar la pérdida dolorosa de tres sacerdotes en esta Cuaresma: Manuel Ángel Santiago, José Amalio González Ruiz y José Melgar del Valle, ante lo que ha expresado «Nos ha hecho bien llorar juntos, rezar juntos, celebrar juntos la Eucaristía y sentir juntos el abrazo de nuestra gente, del santo pueblo de Dios», y ha expresado su certeza de que, en esta Cuaresma, «estamos viviendo un kairós, un tiempo de Gracia. Y un tiempo así nos pide respuestas. Una respuesta personal, cada uno escuchando lo que Dios quiere decirle, y una respuesta eclesial, a través de nuestros órganos de participación, el Consejo Presbiteral, el Pastoral, las reuniones de arciprestazgos y tantos otros lugares».

A continuación, ha procedido a compartir con el clero diocesano los principales resultados de la consulta sobre la diócesis realizada a las personas que ejercen responsabilidad pastoral en la diócesis, y que llevó a cabo al inicio de su episcopado. En mayor profundidad, los datos que esta arroja han sido ya compartidos por el obispo en la reunión mantenida con los distintos arciprestes, por lo que su exposición ha resumido las principales conclusiones, los resultados más significativos, a modo de fortalezas y necesidades en los ámbitos globales, que emanan del análisis conjunto de la realidad diocesana. «Aunque no sea un retrato perfecto de nuestra realidad, estas aportaciones nos pueden ayudar a mirar con más claridad nuestra vida diocesana y los desafíos que compartimos», ha dicho. El objetivo ha sido que, partiendo de esa “composición de lugar”, los participantes iniciaran este tiempo de oración, retiro y silencio personal.

Tras dar a conocer de forma general la visión que dichas aportaciones ofrecen de la Iglesia de Málaga y Melilla, el Obispo ha entregado unas pautas para la oración, partiendo de una premisa y tres posibilidades. La premisa es pedir la Gracia de mirar a la Diócesis y las llamadas que las distintas personas hacen a través de esta consulta con los ojos de Dios, y ver qué pide, desde ahí, a cada uno, en qué le compromete.

La premisa es pedir la Gracia de mirar a la Diócesis y las llamadas que las distintas personas hacen a través de esta consulta con los ojos de Dios, y ver qué pide, desde ahí, a cada uno, en qué le compromete
La primera opción para la oración planteada por Mons. Satué es la contemplación ignaciana de la Trinidad que mira el mundo (2ª semana de Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola). A raíz de una breve introducción en esta meditación, el obispo ha invitado a mirar la realidad de nuestra diócesis con los ojos de Dios, dispuestos al compromiso, y ha ofrecido la siguientes preguntas par ayudar en la oración:

– ¿Qué sentimiento domina en mí cuando contemplo el mundo, mis parroquias, la Iglesia diocesana, mi vida? ¿repugnancia, compasión, tristeza, esperanza…?
– ¿Cómo me sitúo realmente en la familia, en la parroquia, en la diócesis, en la sociedad en que vivo?
– ¿Dónde plantamos nuestra tienda? ¿a quién me acerco yo?
– La pobreza en mí, ¿es signo de amor o de condena?
– ¿Cómo resuena en mí la decisión divina: «Hagamos redempción del género humano»? ¿Acojo en mi corazón la voz del Señor: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?» y la respuesta del profeta: «Heme aquí, envíame a mí» (cf Is 6, 8)?

La segunda opción para la oración ha sido tomando como referencia la exhortación apostólica Pastores Dabo Vobis (S. Juan Pablo II) y concretamente los puntos 31-32, que abordan la dimensión eclesial de la espiritualidad sacerdotal y lo calificativo que le aporta su pertenencia a una Iglesia particular, tanto en su misión pastoral como en su vida espiritual.

A ese respecto, ha planteado las siguientes cuestiones de ayuda:

– ¿Me dejo realmente modelar por los sufrimientos y las esperanzas de la gente de mis parroquias? ¿Me dejo tocar por la historia de salvación que Dios está escribiendo en esta Diócesis de Málaga?
– ¿Qué lugar ocupan en mi corazón Melilla, los pueblos más pequeños y alejados de la diócesis y la misión en Venezuela?
– ¿Qué periferias —geográficas o existenciales— reconozco hoy como horizonte de la misión a la que el Señor me llama?
– ¿De qué manera me está pidiendo el Señor que contribuya a la misión de la Iglesia universal?

La tercera opción de oración, rezar con la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37). En ella ha invitado a hacer el ejercicio interior de representar en cada personaje tanto a la propia persona orante como a la Iglesia diocesana.

Las preguntas guía han sido:

– Quizá alguna vez has sentido que la Iglesia te apaleaba… ¿Quién ha sido en ese momento el samaritano que te ha mostrado la misericordia de Dios? ¿Qué le dices a Dios?
– En otros momentos, tú has estado apaleado y la Iglesia ha sido para ti buen samaritano, sacramento de la misericordia divina. ¿Qué le dices a Dios?
– Finalmente, imagina que la Iglesia diocesana es esa persona apaleada al borde del camino. ¿La miro como «algo ajeno» o «cosa propia»?, ¿Pienso «qué me pasará a mí se me comprometo» o «qué le sucederá a la Iglesia (a nuestra gente) si paso de largo»? ¿Qué le dices a Dios?

«¿Acojo en mi corazón la voz del Señor: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?» y la respuesta del profeta: «Heme aquí, envíame a mí», ha planteado el obispo
Para terminar la oración, Mons. Satué ha ofrecido dos textos orantes: uno del P. Arrupe (Sed buenos: retiro a sacerdotes en Cagliari, 11 de marzo de 1976) y otro, de San Manuel González (Un sueño pastoral, 2291), que reproducimos:

«Al pie de la obra de mi Seminario me ha salido un almendro… Allí de entre cascotes y ripios, granzones y piedras se yergue mi almendrito desnudo de hojas y cuajado de florecillas blancas como copos de nieve. Y le he dado el título de maestro y como a tal lo presento a mis seminaristas porque vaya si está enseñando a las mil maravillas la gran lección, la lección fundamental del apostolado sacerdotal que expresó el maestro divino en aquellas palabras: ¡Haced mucho bien sin esperar por él nada! ¡Qué bien lo enseña mi almendro! Cuando debía estar achicharrado de tanta cal como le rodea o tronchado o caído de tanto tropezón de piedras, maderas, carrillos y pies de operarios, cuando al menos podría mostrarse enojado y encogido de tantos menosprecios y malos tratos, mi paciente y generoso almendrito se ha cubierto este enero de más flores que ningún año… iSi vierais las veces que me he detenido con los que me acompañan para recibir la lección del maestrito! ¡Qué bien está cumpliendo él a su modo lo que todos los sacerdotes y maestros de las almas debiéramos estar haciendo siempre! Hacer bien, mucho bien, aunque nos den palos y pedradas, aunque nos pisoteen y quemen… sin esperar por el bien que hagamos nada! iNada! Maestro almendrito del Seminario i que nos aprendamos bien la lección!» (Un sueño pastoral, 2291).

La mañana de retiro ha continuado con la exposición del Santísimo, ante el que los sacerdotes han podido orar el tiempo que han deseado, y tras la bendición, los participantes han compartido el almuerzo en la Casa Diocesana.

¿Cómo ha invitado el obispo a rezar al clero diocesano?
¿Cómo ha invitado el obispo a rezar al clero diocesano?
Ana María Medina
Ana María Medina

Jornada de análisis social en la Universidad de Málaga

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La Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga ha acogido una jornada de análisis social centrada en el Informe FOESSA. El encuentro se ha desarrollado entre las 9.30 y las 13.30 horas y ha reunido a alumnado universitario, profesionales de servicios sociales y representantes de entidades del tercer sector, en un espacio marcado por la reflexión compartida y el compromiso con la realidad social.

La mañana ha comenzado con una presentación institucional a cargo de Carolina Martín, vicedecana de Ordenación Académica; Salvador Pérez, vicerrector de Doctorado y Posgrado; y José Miguel Santos, director de Cáritas Diocesana de Málaga.

En su intervención, el director de Cáritas ha subrayado como claves esenciales “la voluntad de Cáritas de seguir promoviendo espacios de diálogo con la universidad, y la necesidad de incorporar la voz de las personas acompañadas en los procesos de análisis y acción social, para avanzar hacia una sociedad más inclusiva”.

El Informe FOESSA: sensibilidad y conocimiento profundo

Posteriormente, el catedrático Cristóbal Ruiz Román ha presentado a Daniel Rodríguez de Blas, coordinador del Informe FOESSA, a quien ha descrito como un sociólogo “cercano, sensible y profundamente conocedor de la realidad social”.

Rodríguez ha ofrecido una lectura clara y rigurosa del Informe, cuyo análisis ha permitido profundizar en los factores que sostienen la exclusión en Andalucía y ha suscitado preguntas sobre cómo abordarlos desde una perspectiva comunitaria.

Cuidando lo común: voces diversas y llamadas compartidas

Tras un descanso, la jornada ha continuado con la mesa de participación ciudadana “Cuidando lo común”, moderada por José Manuel Vega, miembro del Grupo de Educación y Cambio Social (EDUCAS) de la Universidad de Málaga. La mesa ha reunido a cuatro personas cuyos testimonios y reflexiones han ofrecido una visión amplia de los desafíos sociales presentes en Málaga.

Jesús Bellido, de Bosque Urbano Málaga, ha reflexionado sobre el cuidado de los barrios, la ecología urbana y la importancia de generar espacios de encuentro que favorezcan la convivencia. En su llamada final, ha invitado a vivir con austeridad, a cultivar una conciencia ecológica y a construir comunidad desde lo cotidiano.

Rubén Correa, de Comundo, ha compartido su experiencia migratoria, ha puesto en valor las aportaciones de las personas migrantes y ha resaltado la importancia de una integración consciente y de una acogida real. En su cierre, ha recordado que la felicidad se ha construido siempre de forma común, reivindicando espacios de vida donde todas las personas puedan participar y sentirse parte.

Francisco Javier “Pachi” Velasco, maestro del CEIP María de la O en la barriada de Los Asperones, ha visibilizado la realidad de exclusión de este entorno y ha enfatizado la urgencia de humanizar la mirada, cuidando especialmente a la infancia y la familia, “la primera ONG que nos ha cuidado”. Como llamada final, ha destacado la importancia de fortalecer los lazos de apoyo mutuo.

Ana Cortés, de la asociación Un techo por derecho, ha reivindicado con firmeza el derecho a la vivienda y ha expuesto las dificultades de acceso a un hogar digno en Málaga, especialmente para las familias más vulnerables. En su mensaje final, ha remarcado que solo desde la unión se sostiene la lucha por un derecho tan básico como la vivienda.

La integración de testimonios y conclusiones ha permitido que la mesa avance de forma natural desde el análisis a la propuesta, mostrando cómo la construcción comunitaria se convierte en un camino imprescindible para abordar la exclusión.

Cáritas Diocesana ha querido agradecer a la Universidad de Málaga su colaboración en esta jornada que “ha aportado un espacio donde el análisis riguroso se ha entrelazado con experiencias vitales y reflexiones profundas que invitan a imaginar una sociedad más justa y construida desde la colaboración entre todas las personas”, aseguran los organizadores.

Cáritas Diocesana

Los jóvenes celebran su Adoremus en el Seminario

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El domingo más cercano a la fiesta de san José, este año el 22 de marzo, se celebra el Día del Seminario en todas las diócesis de España; en la de la Málaga, la campaña arranca con dos invitaciones para jóvenes, niños y adolescentes a subir al Seminario y conocerlo.

La primera de ellas tiene lugar este mismo viernes, 6 de marzo, a las 20.30 horas. El tradicional “Adoremus” para los jóvenes se traslada a la Capilla del Buen Pastor del Seminario Diocesano, corazón de la diócesis, y lo organizan la Delegación de Juventud y los seminaristas. Se trata de un tiempo de oración ante el Santísimo en el lugar donde han rezado miles de seminaristas desde que lo construyera san Manuel González.

La segunda convocatoria es la experiencia “Venid y lo veréis”, que tendrá lugar los sábados 14 y 21 de marzo, de 10.00 a 15.00 horas, y de la que os contaremos en estos días.

Cómo surgió Adoremus

Eulogio Abelenda, es el responsable diocesano de esta experiencia.

¿Cómo surgieron los encuentros Adoremus en la diócesis? Surgieron con el objetivo de dar a los jóvenes un espacio de encuentro real con Cristo. Más allá de actividades puntuales, se quiso ofrecer un momento de oración, bien preparado y accesible para todos. Empezaron hace ya varios años sin saber la repercusión que tendrían, pero el boca a boca hizo que fuera creciendo y consolidándose en nuestra Diócesis los primeros viernes de cada mes.

¿Qué tienen estos encuentros que enganchan a los jóvenes? Todos necesitamos estos momentos, sobre todo de pausa ante tanto ruido y rutinas que nos hacen llevar un ritmo frenético en nuestras vidas. Es un encuentro donde la música ayuda a entrar en oración, el silencio permite escuchar a Dios y se crea un clima muy propicio. Además, se crean lazos de comunidad. Los jóvenes descubrimos que no estamos solos en este caminar en la fe, que hay otros como nosotros que buscan lo mismo, y eso nos anima a implicarnos y a volver.

Este año, algunos de estos encuentros comienzan con un tiempo de formación, ¿cómo surgió la idea? Creemos que es importante ofrecer y combinar con este tipo de actividades, para profundizar y seguir creciendo en la fe. Es algo que los jóvenes pedían mucho. Es un espacio donde ellos mismos se sienten escuchados y protagonistas, tratando temas que les interesan y que son de actualidad.

Testimonios

Carmen Gaspar tiene 22 años y afirma que «este ratito del Adoremus se necesita para volver al centro, que es Dios. Durante la semana, entramos en modo automático con la universidad, los estudios y con mil responsabilidades del día a día… y es fácil perder el rumbo de nuestro camino. Esta experiencia sirve para parar, respirar y recordar quién soy y para qué vivo. Además, me encanta que comiencen con un tiempo de formación porque, cuando vas creciendo, te das cuenta de que la fe no solo consiste en sentir, sino que tienes que crecer, responder a las mil dudas, madurar y que no se quede en algo superficial, sino que te lleve a la misión».

Es un espacio donde ellos mismos se sienten escuchados y protagonistas, tratando temas que les interesan y que son de actualidad.
Para Juanma Espinar, «el Adoremus es un momento privilegiado de encuentro con Dios. Todos necesitamos de la oración para que nuestra relación con Cristo vaya aumentando y lo vayamos conociendo cada vez más. Y ese momento, al final de la semana, me ayuda a que las caras que he ido arrastrando, cambien, y camine de la mano de Dios, apoyado en su fuerza y no en la mía. También me ayuda a sentirme Iglesia, a ver que no camino solo en la búsqueda del camino de Dios, sino que hay muchos jóvenes que comparten esa misma inquietud y mismo deseo de trascendencia y de ponerlo todo a los pies del Señor».

 

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