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La Diócesis acoge la XXV Semana de la Familia

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Las ponencias se podrán seguir tanto presencialmente, en el Palacio Episcopal, como a través del canal de Youtube de la Diócesis.

«Limpiar el templo». Comentario al Evangelio del III Domingo de Cuaresma – B

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Foto: Expulsión de los mercaderes del templo, Caravaggio (1610-1620), Colección Gemäldegalerie de Berlín

En la mentalidad judía del momento en que vivió Jesús, el templo de Jerusalén -en cuanto morada de Dios en medio de su pueblo- era el símbolo sagrado por antonomasia, hasta el punto de que cualquier pronunciamiento contra el mismo era considerado una blasfemia. Pero el templo, a la vez que un símbolo religioso, era un centro de poder político y económico. Una de las veces que Jesús entró en él, hizo un gesto de rechazo de estos dos últimos aspectos y acusó a los responsables de haber convertido en cueva de ladrones lo que era casa de oración. Este enfrentamiento debió ser tan fuerte que se le considera una de las razones históricas de su muerte.

Pero Jesús no hacía gestos inútiles ni se dejaba llevar por impulsos incontrolables. La naturaleza y el significado de este enfrentamiento sólo los podemos entender si se enmarca en el contexto de su enseñanza sobre el templo. Es san Juan el que nos da la clave cuando, en el discurso de la cena, pone en su boca estas palabras: “Si alguien me ama cumplirá mi palabra, mi Padre lo amará, vendremos a él y habitaremos en él”. Aunque el tema es abordado directamente cuando, a la pregunta de la samaritana sobre el verdadero lugar para dar culto a Dios, responde que “los que dan culto auténtico darán culto al Padre en espíritu y en verdad”. Es  también Juan el que dice que, en alguna ocasión, habló de sí mismo como templo. Y San Pablo, hablando a los de Corinto, les dice que son templos del Espíritu.

Todo esto significa que, para el cristianismo, el verdadero templo en el que Dios habita gustosamente es el corazón humano. Quiere decir esto que, para encontrarse con Dios, hacia donde hay que caminar es hacia el interior de uno mismo y hacia el corazón del otro. Es de aquí de donde arranca la visión cristiana del cuerpo humano al que se reconoce la máxima dignidad y respeto, aunque históricamente haya habido espiritualidades que veían en él un enemigo al que había que destruir. Se entiende así que Jesús, contra la mentalidad de su tiempo, no tenga inconveniente en acariciar y dejarse acariciar y en tocar a las personas, sobre todo a los enfermos.

A la luz de su enseñanza, los templos para nosotros no son sino lugares de reunión, necesariamente amplios para albergar grandes grupos y, en la medida de lo posible, dignos. Pero no podemos tener una visión del templo ya superada que nos lleve a engrandecer un lugar pensando que, por ello, damos gloria a Dios. Tal vez alguno responda utilizando las palabras de Jesús, cuando Judas criticó el despilfarro de aquella mujer que derramó un caro perfume en sus pies: “Los pobres siempre estarán con vosotros. Ahora convenía que ella preparara mi cuerpo para la muerte”. Pero esas palabras tiene otra lectura: “Los pobres siempre estarán con vosotros y vosotros tendréis que emplear vuestra riqueza en ayudar a aquellos en los que yo sigo muriendo”.

Francisco Echevarría Serrano,
vicario general

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Este domingo se celebra el Día de Hispanoamérica con el lema «Con María, unidos en la Tribulación»

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Este próximo domingo, 7 de marzo, se celebra el Día de Hispanoamérica,  bajo el lema «Con María, unidos en la Tribulación». El objetivo de esta jornada constituye una acción de gracias por los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se encuentran en el continente americano.

Con ocasión  de esta jornada recordamos a nuestros misioneros presentes en el continente americano, desde estas tierras desde donde partió el Evangelio para anunciar la Salvación a nuestros hermanos del otro lado del océano. Pero además, reconocemos la aportación de la presencia de la comunidad hispanoamericana en nuestras parroquias y comunidades.

Actualmente, hay 178 sacerdotes de la Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) en América Latina, entre los que están nuestros sacerdotes diocesanos Vicente Venegas y Antonio Fidalgo, misioneros en tierras de Perú.  A ellos se les recuerda en esta jornada en la que, además, se invita a colaborar a través de la oración y la ayuda económica. Gracias a estas ayudas el año pasado se recaudaron 55.594, 20 euros en toda España para el apoyo directo de esta obra misionera.

La presidencia de esta Comisión invita a que el Día de Hispanoamérica se convierta este año en una llamada especial a la fe y a la solidaridad. El confinamiento que ha ocasionado la pandemia de la Covid-19 mantiene a las personas distanciadas y aterradas, por lo que, la fe es el instrumento fundamental para superar esta prueba.

Así nos lo contaba Antonio Fidalgo, desde la selva peruana de Chuquibamba Camaná en un video elaborado un vídeo para los alumnos del Centro de Formación Profesional Ntra. Sra. de las Mercedes de Bollullos del Condado, con motivo de la campaña del DOMUND pasada: «en la pandemia las necesidades de la gente ha sido mucha y toda la alimentación, todo lo que teníamos de ropa, de galletas, agua…, todas esas cosas las hemos ido repartiendo, como es natural, y se nos han acabados».

La humanidad entera y, con ella, toda la Iglesia, se encuentran ante el gran desafío de esta crisis sanitaria, que es también social y económica. Las necesidades materiales y espirituales son numerosas y urgentes, y los caminos de acción diversos, sin embargo, una primera lección que no deberíamos olvidar es que estamos todos en la misma barca, nuestras vidas se constituyen en relación, y para los cristianos, por el don del bautismo, en relación filial y fraterna. Esta es la buena y bella noticia que, generaciones y generaciones de misioneros anuncian con el testimonio de su vida.

Desde esta perspectiva, la celebración del Día de Hispanoamérica promovida, desde hace más de 60 años, por la Conferencia Episcopal Española, constituye un momento de profunda acción de gracias por los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que se encuentran en misión en el continente americano. Es también momento de oración suplicante «al Dueño de las mies para que envíe obreros a su mies» (Mt 9, 38), y suscite nuevas vocaciones misioneras.

«Unidos bajo el manto de María, y en relación filial, estamos todos llamados a continuar, bajo su guía y protección, una renovada acción evangelizadora que nos haga salir de nuestras seguridades, y nos lleve a construir una cultura más humana y más cristiana, y así escribamos, con Ella, una nueva historia de esperanza». Así se expresa el cardenal Marc. Ouellet,  presidente de la Pontificia Comisión para América Latina en su mensaje con ocasión de esta jornada.

Precisamente, fue la imagen de María, bajo la adveración de Virgen de los Milagros, testigo de excepción de los históricos acontecimientos del descubrimiento y evangelización de América. Ante la pequeña imagen de la patrona de Palos de la Frontera, que custodia la comunidad franciscana de La Rábida, oraron Colón, los Pinzón y los hombres que participaron tanto en la primera expedición colombina como en aquellas posteriores que partieron hacia América desde estas tierras. Asimismo, en sus visitas al monasterio franciscano, se postraron ante ella, entre otros, Hernán Cortés, Gonzalo de Sandoval (que falleció en el monasterio y fue enterrado en el mismo) o Francisco Pizarro. Y a su protección se acogen los pueblos de América  cuyos escudos decoran su ráfaga, nombrada «Madre de España y América» por San Juan Pablo II el 14 de junio de 1993, el día que el Santo Papa la coronara canónicamente, siendo la única imagen mariana de España coronada por un Papa.

La advocación de “Los Milagros” tiende un especial puente en este encuentro de culturas de un pueblo que, bajo una misma fe, implora a Cristo y su Madre, en especial, en este tiempo de pandemia. Y es que, el pueblo peruano venera la imagen pictórica del Cristo de los Milagros con extraordinaria devoción, especialmente en el mes de octubre. Es por eso que, hace ya tres años, la parroquia de San Rafael Arcángel de Huelva, acoge una misa en honor del Santo Cristo de los Milagros de Perú que fue solicitada por un grupo de sus devotos que forman la “Asociación Peruana Inti Raymy” y la “Asociación Iberoamericana Jauja” ambas de nuestra ciudad. Así nos lo cuenta su párroco, José Manuel Barral:

Hace tres años nos solicitaron poder reunirse para dar culto a esta imagen, que es una pintura de un crucificado que a los pies tiene a su Madre y al discípulo amado. El interés que tuvieron desde un primer momento nos hizo abrirles las puertas de nuestra Parroquia y ponerla a su disposición para que se pudieran reunir, festejar juntos y compartir la añoranza, tan lejos de su patria, de la fe con la que habían crecido y que querían seguir manteniendo aquí entre nosotros.

Las primeras celebraciones, cuando la situación lo permitía, venían seguidas de un encuentro de convivencia en los salones de nuestra Parroquia en la que se ofrecían comidas que, en Perú, compartían entre las familias y amigos para celebrar el amor y la devoción que sienten al Señor de los Milagros. A cambio, en las nuevas celebraciones usan las tecnologías a su alcance para compartir por redes sociales con los hermanos que siguen estando allá, en su país de origen.

Para nuestra Parroquia es un honor poder ofrecer lo que somos y tenemos a unos hermanos que comparten nuestra misma fe. Con sencillez, les facilitamos un lugar de encuentro y de culto que les permite seguir manteniendo sus lazos de amistad y sus sentimientos de pertenencia a una tradición que han dejado a kilómetros de distancia, pero que siguen manteniendo viva, aquí entre nosotros. Pero también, para los que vivimos la fe diariamente en esta Parroquia, nos admira la manera de hacer las cosas de estos hermanos, su devoción sencilla y profunda, el cuidado de tantos detalles con los que quieren vivir y quieren compartir con nosotros lo que sienten y lo que creen. Sin duda que acogerlos nos ha enriquecido como comunidad cristiana y al mismo tiempo nos ha permitido tener entre nosotros a la imagen del Señor de los Milagros, que nos habla de aquellos que dejaron atrás su tierra, familia y amigos, pero que siguen viviendo con gran autenticidad su fe en Cristo y la gratitud por su inmenso amor.

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Un recuerdo de la Cruz de Lampedusa en el aniversario de su recorrido por la Diócesis de Huelva

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A las 12h del sábado 22 de febrero de 2020 llegaba la Cruz de Lampedusa a la Diócesis de Huelva, en un furgón de la Diócesis de Asidonia-Jerez, custodiada por tres hermanos, con el celo propio de conocer el bien que transportaban y tras haber disfrutado de su estancia allí durante la semana anterior. Así relata su estancia el director del Secretariado Diocesano de Migraciones, Emilio Muñoz Jorva:

Fueron recibidos en la parroquia de San Juan Bautista de La Palma del Condado, por el párroco y miembros del Secretariado de Migraciones de Huelva, quienes serían portadores en su recorrido por nuestra diócesis.

En cuanto se instaló esta cruz realizada con restos de maderos de naufragios en el Mediterráneo llamaba a nuestros corazones.

El papa Francisco la bendijo en 2014 con el ruego de que recorriera el mundo como signo de fraternidad y acogida entre todos. “Portala Ovunque” -Llévala por todas partes-. Y así, bajo este mandato, recorrió nuestra diócesis y se encontró con nosotros.

Despintada, con la huella de muchos clavos, con madera astillada, sencilla, trabajada, dolida, rodeada de salvavidas, una brújula y claveles, florecidos y mustios, completaban una escena con muchas lecturas.

La corta distancia a esta cruz nos acercaba a nuestros hermanos migrantes, convirtiéndose en una oportunidad para encontrarnos con el sufrimiento de tantas personas, para despertar nuestras conciencias adormecidas y alejadas de la realidad, en particular de lo que pasa en nuestra frontera sur.

El servicio de comunicación diocesano, en una entrega especial, siguió minuto a minuto su tránsito y lo difundió para que llegara a todos. Las noticias diarias en redes sociales anunciaban que algo extraordinario estaba pasando.

Pudimos acompañar la Cruz, reflexionando y orando, en muchos puntos de encuentro.

Inició su recorrido silenciosamente en La Palma del Condado, después Trigueros donde comenzaros los testimonios de quienes consiguieron llegar desde distintos puntos dejando atrás un pasado tortuoso y afrontando un futuro incierto, con sus familias allí, lejos, sin saber cuándo ni cómo se reencontrarán. Tocó Huelva en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en un acercamiento a la realidad de los menores acogidos en centro tutelados.

Visitó Cartaya entre multitudes, Palos de la Frontera, recordando que el mundo de la fresa encierra posibilidades de promoción al migrante, pero también explotación en un momento en el que la producción agrícola se ve ninguneada por los vaivenes de la economía y los mercados europeos… ¿a qué sabe la fresa?

Volvió a Huelva iniciando un recorrido por colegios, magnífico trabajo de educadores redefiniendo el significado que la cruz encierra para que los más jóvenes pudieran conocer y palpar una realidad fuera de su confort. Las mañanas se llenaron con los más jóvenes en torno a la cruz. San Vicente de  Paul –Hijas de la Caridad-, María Inmaculada -HH de la Cruz,  Santa María de Gracias –Agustinas-, Funcadia –Jesuitas- ,… muchos niños y niñas, adolecentes y jóvenes, cientos, en turnos para recibir una enseñanza entre la catequesis y las humanidades, entre el hoy y el mañana, entre la fe y el sentido común. Todo por un mundo mejor.

La cuaresma entró con la cruz en la Catedral el miércoles ceniza. Circunstancialmente oportuna la coincidencia que permitió que la llamada a la conversión permanente tuviera un marco especial en los que sufren hoy.

La presencia en la Concepción referenció el sufrimiento de migrantes con las madres, que ven a diario cómo se les van sus hijos e hijas, muchas veces sin rumbo, y con el eco de noticias inciertas en el deseo y la esperanza de que no tengan nombre de los suyos. María migrante, María ante el dolor, María expectante,… cuántas María esconde esta cruz. En la Milagrosa -Estrella del Mar- nos adentramos en la trata de personas, un mal que trae sufrimiento a millones de personas en todo el mundo y cuyo origen está en la vulnerabilidad que infringimos a los más débiles.

El Condado volvió a recibir la cruz como bien sabe responder a las citas importantes, con estampas únicas, en Villalba del Alcor contemplativa, en Rociana jubilosa y cercana, en Moguer romántica, en Almonte rociera, pero en todas con una oración sentida. Una comarca con altos índices de migración.

Del Condado a la Costa, Isla Cristina, Lepe, Ayamonte,  donde la cercanía al mar con referencias al naufragio hizo que esta cruz se hiciera aún más cercana y más doliente. También llegó a los asentamientos.

Rompiendo distancias y horarios la cruz arribó a Santa Olalla de Cala, en vigilia de oración nocturna. Al alba salía para presidir el retiro de la cuaresma en el Seminario Diocesano, y seguir por barrios periféricos.

El domingo 8 de marzo, cuando empezábamos a mirar con sorpresa la llegada del “virus” que nos arrasa, se despidió la cruz de nuestra Diócesis en Chucena. Nos acompañó Graziella Cuccu, embajadora para la cruz, quien manifestó tras la marcha “…he asistido a actos de despedida más multitudinarios pero no tan cercanos como en Huelva…”

En la Ermita de la Divina Pastora, fue despedida. Esta cruz, que nos habló de migrantes, de refugiados, de personas que sufren un verdadero “calvario” en su camino en busca de un futuro mejor, partía hacia Cádiz, para seguir su peregrinación por el mundo.Como curiosidad referir que el confinamiento la retuvo en Algeciras, en la iglesia de los Trinitarios, mirando a África al fondo del estrecho de Gibraltar.

En definitiva, quince días en nuestras tierras avivando ese sentimiento oculto que nos invade, que nos divide entre débiles prioridades que siguen permitiendo que esta tragedia humana sea permitida y se haya normalizado, sin que encontremos soluciones. Todos los que la acompañaron se vieron retratados ante esta cruz.

A ver si entendemos que aunque queramos enmascararlo “no se trata solo de migrantes”, se trata de nosotros, de nuestros miedos, de nuestra sociedad, de la condición humana, … y de tanto sufrimiento inútil.

Como describía ante la cruz un voluntario que la portó, “… siento muchas manos agarradas al tablero sin dejar de mirar, a un horizonte si es de día y a la nada si es de noche, mucho miedo. Si te acercas hasta llegar junto a la cruz, comprenderás el final. Ninguno de ellos llegó. Ninguno volvió…”.

Ahora en Cuaresma, cuando se incrementan los cultos y los viacrucis que recuerdan el valor redentor del sufrimiento de Cristo, debemos valorar que los sufrimientos de Jesús continúan en el sufrimiento de cada persona que lucha por encontrar una vida digna, dejando su casa y su familia para aventurarse en un futuro tan incierto como peligroso.

Emilio Muñoz Jorva,
dir. Secretariado diocesano de Migraciones

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Seminario Redemptoris Mater, llamados al sacerdocio en misión

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La Vicaría para la Celebración de la Fe publica un Subsidio Devocional para esta Cuaresma y Semana Santa

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Hemos iniciado ya el tiempo de Cuaresma y las hermandades de penitencia de nuestra Diócesis de Huelva están inmersas en los preparativos de sus cultos, observando la normativa sanitaria y con el espíritu de prudencia que aconseja la situación provocada por la pandemia actual. Todos somos conscientes de la imposibilidad de celebrar las estaciones de penitencia y otros actos de piedad y de culto externo en la forma habitual a la que estamos acostumbrados. Pero, esto no ha de mermar nuestra forma de “vivir y sentir” la Cuaresma y Semana Santa.

A pesar de que las salidas procesionales en estación de penitencia constituyen uno de los momentos cumbres para nuestras hermandades, la vida litúrgica no se limita a estos bellísimos actos de culto externo, sino que se plasma en innumerables momentos de fe, de oración y de caridad a lo largo del año.

Siguiendo lo dispuesto por el Sr. Obispo en el Decreto sobre la celebración de cultos, estaciones de penitencia y procesiones de las hermandades y cofradías en la Diócesis de Huelva: “Los párrocos y directores espirituales, en colaboración con sus hermandades y cofradías, asociaciones de fieles o grupos eclesiales, organizarán el modo en que los hermanos puedan expresar la devoción a sus sagrados titulares de forma personal y comunitaria, especialmente en el día en el que les corres-pondería celebrar sus estaciones de penitencia.”

La situación actual invita pues a nuestras hermandades a reorientar las celebraciones propias de estas fechas, enfocándolas más intensamente si cabe, hacia el Triduo Pascual, momento culminante del año litúrgico. Como bien nos recuerda el Sr. Obispo en su decreto: “Se exhorta a las hermandades y cofradías, asociaciones de fieles y a todos los fieles cristianos a vivir con especial devoción las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa en sus parroquias y comunidades, especialmente las del Triduo Sacro.”

El uso de las nuevas tecnologías posibilita que muchas personas por su estado de salud, por su edad avanzada o por el mismo aforamiento, puedan participar desde sus casas, uniéndose espiritualmente a cada una de las celebraciones de su parroquia o hermandad. Es muy loable el esfuerzo que muchas corporaciones hacen para que lleguen a todos sus hermanos las celebraciones propias de su vida de fe. Aunque, en la medida de lo posible y sin menoscabo de las recomendaciones sanitarias, es aconsejable que aquellos que puedan hacerlo participen presencialmente de estas celebraciones.

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Cáritas y la promoción de la mujer vulnerable y en riesgo de exclusión

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Ante la celebración el 8 de marzo del Día de la Mujer, Cáritas Diocesana de Huelva lleva años trabajando  de manera transversal dentro de todas sus áreas el tema de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, así como poniendo el énfasis en la detección de situaciones de especial vulnerabilidad  que pueden sufrir las mujeres.

Además desde Cáritas se pone el foco en el agravamiento de la situación de vulnerabilidad de las mujeres que sufren algún tipo de violencia por ser mujer. Estas situaciones son acompañadas a través del proyecto ‘Atención a las mujeres en situación de marginalidad’, más conocido como proyecto AMMAR y los talleres de intervención y educación familiar que se organizan desde el Área de Familia.

Hay que tener en cuenta que la población de mujeres que Cáritas Diocesana de Huelva atiende está constituida por mujeres que viven distintas situaciones de pobreza, exclusión, marginación y violencia. Son mujeres tanto españolas como inmigrantes, víctimas de discriminaciones importantes y múltiples, que muchas veces tienen imposibilidad de acceder a sus derechos más básicos (educación, vivienda y empleo). Además, la figura principal que acude a los espacios de acogida son fundamentalmente mujeres, ya que son las que habitualmente encabezan sus familias. Por otro lado hay un porcentaje muy alto de familias monoparentales con hogares encabezados por mujeres. Son ellas las que en la mayor parte de los casos asumen la responsabilidad de tirar hacia delante con sus familias porque muchas veces sus parejas no desempeñan un papel importante en el entorno familiar.

En muchas ocasiones hay conductas y sucesos en sus vidas que inciden muy negativamente en la salud integral de estas mujeres: distintos tipos de dependencia, ser víctima de explotación sexual o estás en contexto de prostitución, vivir o haber vivido malos tratos físicos y psicológicos, no tener pautas claras de cuidados de la propia salud… Por ello es importante dar una respuesta para fortalecer su salud integral. En este sentido, Cáritas Diocesana de Huelva desempeña acciones concretas para paliar esta problemática. Dentro del proyecto AMMAR para  promover la igualdad de género y favorecer la integración social y el desarrollo personal de las mujeres, se desarrollan talleres orientados a mejorar su promoción, como son un taller artesanal y otro de peluquería y estética que llevan de la mano talleres transversales de género e igualdad, habilidades personales y sociales. Además de esta actividad, se visita a las mujeres en situación de calle para conocer su realidad en primera persona y crear un vínculo que impulse el trabajo con la mujer. También, según la problemática de la mujer, se comienza a trabajar un proceso personal con la mujer donde ella es la protagonista de su propio cambio donde es acompañada en todo momento.

Las mujeres que se atienden en este proyecto han vivido durante mucho tiempo en la exclusión social, por lo que vienen muy deterioradas a todos los niveles, tienen graves dificultades para su inserción social, sienten indefensión, pierden el control de su vida y de sus sentimientos. Este estado se acaba generalizando y la mujer termina en un estado de indefensión aprendida, pensando que no puede conseguir avanzar en su vida.

Algunas de las características comunes que experimentan las participantes  es que suelen tener baja autoestima y baja cualificación laboral, manifiestan malestar consigo mismas y muestran una tendencia a infravalorar sus capacidades, conocimientos y habilidades. “Otro sentimiento que les acompaña es la ansiedad y la depresión, tienen dificultad para tomar decisiones, experimentan una gran inseguridad, miedo a hacer frente a situaciones nuevas, poco apoyo tanto familiar como social, acoso por parte de la pareja, son cabezas de familia con dificultad de horarios y urgencias de ingresos económicos para hacer frente a sus necesidades y a las de sus hijos e hijas”, cuenta Petri Chaparro técnica del proyecto AMMAR Puertas Abiertas.  Con esta acción, Cáritas Diocesana de Huelva es ofrecer un acompañamiento integral a estas mujeres, para que no se sientan sola en su proceso y tengan asegurado el acceso a los recursos socio sanitarios que ofrece la comunidad.

Otra de las acciones realizada desde el Área de Familia en las parroquias de Huelva ciudad cabe destacar el trabajo de intervención y educación familiar que se realiza en varias parroquias desde hace más de cinco años. Se trata de una acción que se va consolidando en algunas parroquias de la periferia de Huelva  como son la de San Francisco de Asís, la de Sagrada Familia, Ntra Sra del Carmen y Ntra Sra de los Dolores, que siguen apostando por tratar de ofrecer una respuesta integral a las problemáticas y necesidades detectadas en las familias atendidas. En ellos participan mujeres jóvenes con graves dificultades socioeconómicas, a las que se acompaña durante varios meses con el fin de promover su desarrollo y crecimiento personal, detectando y trabajando sus carencias y reforzando sus capacidades o potencialidades de manera que se conviertan en protagonistas de su proceso de cambio, y se involucren más en la resolución de sus problemas.

La ventaja de trabajar de forma grupal es el poder generar espacios de relación, de encuentro y de aprendizaje donde se acompaña a las mujeres desde la cercanía, desde la cotidianeidad de sus circunstancias. Es un lugar donde ellas pueden abrirse y compartir miedos, dificultades y logros, reducir el estrés y la ansiedad, donde se potencia el conocimiento personal y puedan reconocerse como personas valiosas y capaces de mejorar su vida.

Hay que tener en cuenta que estas mujeres, que en su mayoría son portadoras de la situación propia y la de sus familias y llevan el peso de los problemas, no disponen de espacios de aprendizaje, de apoyo, de escucha de sus preocupaciones e incluso de ocio. El trabajo en grupo se convierte para ellas es un espacio no sólo de aprendizaje sino también de terapia personal. Supone un tiempo que dedican a ellas mismas, al encuentro consigo mismas y con las demás.

Desde esta realidad cobra importancia la necesidad de realizar un trabajo integral con las mujeres teniendo en cuenta todos los ámbitos de la persona y  trabajar con ellas desde un proceso educativo que contemple sus capacidades y posibilidades y su desarrollo en algunas dimensiones como la adquisición de competencias personales, socio-familiares, domésticas, hábitos saludables y prácticas de autocuidado físico, reducción de conductas de riesgo y prevención de la violencia de género.

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Así se celebrará en la diócesis la Semana Santa 2021

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La Vicaría General, siguiendo las directrices del Obispo, ha emitido una Nota en la que concreta, a partir de lo establecido por los organismos correspondientes de la Santa Sede y la Conferencia Episcopal, el modo en que se celebrará en la diócesis la Semana Santa 2021.

El documento recomienda la participación presencial en las celebraciones, las cuales han respetar las normas emanadas de las autoridades sanitarias en la lucha contra el virus, así como fomentar el sacramento de la Penitencia.

El Domingo de Ramos, en las parroquias y demás lugares de culto se utilizará la forma tercera –entrada simple– y no habrá reparto de palmas y olivos ni bendición de los mismos.

El Martes Crismal a las 11 horas en la Catedral se celebrará la Misa Crismal, dadas las restricciones de aforo podrán participar los sacerdotes y solo algunas personas de la vida consagrada y fieles laicos con expresa invitación del obispado.

En cuanto al Jueves Santo, si las circunstancias lo requieren, podrá celebrarse en la tarde más de una Misa en la Cena del Señor. Podrá realizarse el traslado del Santísimo al Monumento, pero no el lavatorio de los pies.

El Viernes Santo, los cultos propios del día comenzarán a realizarse a partir de las doce. El modo de llevar a cabo la veneración de la Cruz varía, al tener que permanecer las personas en el lugar que ocupan en el templo.

La celebración más importante del Año Cristiano, la Vigilia Pascual, también se verá afectada por la actual situación. La Nota establece que cada sacerdote solo podrá celebrar una Vigilia. No podrá iniciarse antes de las 20 horas y finalizar a tiempo para que los fieles retornen a casa. No habrá reparto de velas y la liturgia de la Palabra podrá realizarse en la forma breve. Igualmente, el documento pide potenciar la solemne celebración del Domingo de Resurrección aumentando el número de misas, si fuera preciso.

La Nota de la Vicaría también recuerda el decreto del Obispo del pasado  26 de enero, por el que quedaban «suspendidos todos los actos religiosos fuera de los templos, tales como procesiones, viacrucis y cualquier otra manifestación de fe en la vía pública. En los templos, solo podrá celebrarse la procesión claustral con el Santísimo Sacramento el Jueves Santo para el traslado al Monumento y el Domingo de Resurrección al finalizar la eucaristía, permaneciendo los fieles en sus respectivos asientos».

NOTA SOBRE LA CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA 2021

A partir de las Notas de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de 17 de febrero de 2021 y de la Comisión Episcopal para la Liturgia de la Conferencia Episcopal Española de 3 de marzo. Teniendo en cuenta, además, el Decreto emitido por el citado Dicasterio, el 25 de marzo de 2020, siguiendo las indicaciones del Obispo, máximo responsable y moderador de la vida litúrgica en la diócesis, la celebración de la Semana Santa de 2021 se realizará del modo siguiente:

          a) Observaciones de carácter general.

Siempre que sea posible, desde un discernimiento responsable que ha de hacer cada fiel, se recomienda la participación presencial en la celebración, formando parte activa de la asamblea.

Aquellos fieles que, por razón de edad, enfermedad, o de prudencia sanitaria, no puedan participar presencialmente en las celebraciones, síganlas por los medios de comunicación.

En todas las celebraciones se deberán respetar las normas emanadas de las autoridades sanitarias en la lucha contra el virus: el aforo de los templos, las recomendaciones sanitarias e higiénicas para hacer de los lugares de culto espacios sanos y seguros, el uso de la mascarilla, disponibilidad de gel hidroalcohólico, distancia social, ventilación de los espacios, etc.

Prepárense con sumo cuidado las celebraciones, eligiendo bien las alternativas que propone la Liturgia y acogiendo de buen grado las indicaciones para adaptarlas a este tiempo de pandemia.

En las distintas celebraciones se ha de reducir al mínimo necesario el número de ministros que intervienen –acólitos, lectores, etc.–, sin que ello desdiga de la dignidad de la celebración.

En cuanto al canto habrá que seguir las disposiciones de las autoridades sanitarias para ese momento. Es preciso tener en cuenta que estamos en una pandemia y, por tanto, hay que respetar siempre las medidas de precaución adecuadas –uso de mascarilla en todo momento, ventilación y distancia de seguridad entre las personas– igualmente es pertinente no actuar como si nos encontráramos en una situación sanitaria normalizada.

Evítese la distribución de subsidios para el canto en soporte de papel, o cualquier tipo de folleto explicativo de la celebración, por el riesgo que conllevan ante un posible contagio.

Se recomienda vivamente que se cuide y fomente el Sacramento de la Penitencia. Se ruega a los sacerdotes una mayor disponibilidad para que los fieles puedan celebrar este Sacramento, con todas las medidas de precaución, distancia social, ventilación y discreción.

Siguiendo el decreto del Obispo del pasado 26 de enero, quedan suspendidos todos los actos religiosos fuera de los templos, tales como procesiones, viacrucis y cualquier otra manifestación de fe en la vía pública. En los templos, solo podrá celebrarse la procesión claustral con el Santísimo Sacramento el Jueves Santo para el traslado al Monumento y el Domingo de Resurrección al finalizar la eucaristía, permaneciendo los fieles en sus respectivos asientos.

         b) Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.

Para la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén se evitará la forma primera descrita por el Misal –procesión–. En las parroquias y demás lugares de culto se utilizará la forma tercera –entrada simple–.

  • No habrá reparto de palmas y olivos ni bendición de los mismos. Solamente el que preside la celebración podrá portar uno

       c) Misa Crismal.

 Se celebrará el Martes Santo a las 11 horas en la Catedral. Cada sacerdote ha de llevar alba, estola y su porta viático. La participación de los fieles estará limitada a algunos representantes de la vida consagrada y consejos de pastoral con invitación expresa desde la diócesis.

     

      d) Jueves Santo.

Dado que este año la celebración se hará con participación del pueblo, no se omita la procesión y la reserva del Santísimo Sacramento para la adoración y la comunión al día siguiente. Facilítese, en la medida de lo posible, que los fieles puedan dedicar un tiempo de adoración, respetando siempre los horarios de restricción de la libre circulación de los ciudadanos que se establezcan en cada lugar.

Si se van a celebrar varias Misas de la Cena del Señor en la misma iglesia, háganse por la tarde y omítase, salvo en la última, la reserva solemne del Santísimo. En caso de que el bien de los fieles lo precise, podrá celebrarse a mediodía la Eucaristía.

  • Ha de omitirse el rito del lavatorio de los pies
  • Si no se va a celebrar el Triduo completo en alguna iglesia, no se haga la reserva eucarística solemne.
  • Además, si no se ha celebrado la Misa vespertina de la Cena del Señor, evítese una adoración eucarística desvinculada de dicha celebración.

     

      e) Viernes Santo.

Según las necesidades de cada lugar se podrán realizar una o varias celebraciones de la Pasión del Señor, siempre a partir de las 12 horas.

En la oración universal se utilizará el formulario habitual con el añadido de la intención especial que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el pasado año (Decreto Prot. N. 155/20). El texto de la intención, que se añade entre la IX y la X, es el siguiente: IXb. Por quienes sufren en tiempo de pandemia.

  • Oremos también por todos los que sufren las consecuencias de la pandemia actual: para que Dios Padre conceda la salud a los enfermos, fortaleza al personal sanitario, consuelo a las familias y la salvación a todas las víctimas que han muerto.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno, singular protector en la enfermedad humana,

mira compasivo la aflicción de tus hijos que padecen esta pandemia;

alivia el dolor de los enfermos, da fuerza a quienes los cuidan,

acoge en tu paz a los que han muerto y, mientras dura esta tribulación,

haz que todos puedan encontrar alivio en tu misericordia.

Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

  • En el momento de la adoración de la cruz el celebrante lo hará con una genuflexión o una inclinación profunda. El resto de la asamblea lo hará por medio de una genuflexión, inclinación profunda o cualquier otro gesto adecuado, cuando la cruz sea mostrada, y lo realizará cada uno sin moverse de su lugar. Se podría invitar, también, a todos los participantes a la liturgia a que hagan un momento de oración, en silencio, mientras se contempla la cruz. Se evitará, en cualquier caso, la procesión de los fieles en este momento de la celebración.

        f) Vigilia Pascual

Dada la situación sanitaria previsible en la que estará la diócesis, solo podrá celebrar cada sacerdote una Vigilia Pascual. La misma se realizará no antes de las 20 horas y deberá concluir con tiempo suficiente para retornar a casa antes del toque de queda establecido para ese momento.

El “inicio de la vigilia o lucernario” se puede hacer a la entrada del templo. El celebrante principal deberá estar acompañado por un número limitado de ministros, mientras todos los fieles se mantendrán en sus lugares. No habrá reparto ni los fieles portarán velas. Se bendice el fuego, se hacen los ritos de preparación y se enciende el cirio tal como indica el Misal. El sacerdote y los ministros, manteniendo la distancia de seguridad, hacen la procesión por el pasillo central y, si es posible, se cantan o se realizan verbalmente las tres invocaciones “Luz de Cristo”. Después de las invocaciones se realiza el Pregón Pascual en la forma acostumbrada.

Sigue la “Liturgia de la palabra”. Por razones de brevedad puede acortarse el número de las lecturas, pero procúrese darle la relevancia adecuada a este momento de la celebración. En ningún caso se debería reducir a una Liturgia de la Palabra normal de un domingo, únicamente con tres lecturas. Al menos se han de hacer dos lecturas del AT (la del Éxodo y una profética), con sus salmos, y las dos lecturas y el salmo del NT.

La “Liturgia bautismal” se celebra tal y como viene indicada en el Misal. La presencia de la asamblea aconseja no omitir el rito de la aspersión después de la renovación de las promesas bautismales. Tómese la precaución, sin embargo, de evitar el contacto con el agua que se va a bendecir cuando esta se prepare, y que el sacerdote higienice las manos con gel hidroalcohólico antes de la aspersión.

No parece aconsejable, dadas las circunstancias, celebrar el bautismo de niños durante la Vigilia Pascual. Si se han de administrar los sacramentos de la Iniciación Cristiana a adultos o si al final se celebra el bautismo de algún niño, hágase con todas las medidas higiénicas y sanitarias que garanticen que los signos y ritos se hagan adecuadamente, pero de forma segura, especialmente los que implican el contacto, como las unciones.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, cada párroco programará del modo más solemne posible el Domingo de Resurrección para que cada comunidad pueda celebrar adecuadamente tan señalado día, para lo cual se recomienda aumentar las celebraciones en la mañana o en la tarde.

Seguimos rezando por el fin de la pandemia, por los difuntos, los enfermos y sus familias, y por todos los que dedican su esfuerzo a paliar las consecuencias de esta crisis que estamos viviendo, esperando que la celebración de los días de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor sean un auténtico encuentro con Él, que fortalezca la fe, esperanza y caridad de todos los fieles.

La Laguna a 5 de marzo de 2021.

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