Las imágenes del Cristo Crucificado del cementerio de Tamaimo y del Cristo Crucificado y Yacente de la parroquia de Santa Ana han sido presentadas tras la finalización de los trabajos de conservación y restauración, devolviéndoles sus valores estéticos, estructurales y devocionales.
Ambas esculturas, realizadas en madera policromada, presentan características y funciones diferenciadas. El Cristo Crucificado del cementerio, obra del artista José Ruiz en el tercer cuarto del siglo XX, responde a una tipología devocional vinculada al ámbito funerario. Por su parte, el Cristo Crucificado y Yacente, realizado en 1988 en talleres industriales, fue concebido con un sistema de articulación en los brazos que permite su uso litúrgico tanto como Crucificado como en su disposición de Cristo Yacente.
Las dos imágenes presentaban importantes alteraciones derivadas del paso del tiempo, el uso y las condiciones ambientales. En el caso del Cristo del cementerio, destacaba un avanzado estado de deterioro, con ataque de xilófagos, suciedad superficial, pérdidas de volumen y graves problemas de adherencia de la policromía, que se encontraba levantada y en riesgo de desprendimiento. Por su parte, el Cristo articulado mostraba lagunas en la policromía y en la preparación, así como desgaste estructural y deterioro en su sistema de articulación, especialmente en la zona de los hombros.
La intervención, llevada a cabo por el restaurador Isidro Larizgoitia Masa, ha consistido en un proceso integral adaptado a las necesidades de cada obra. En el Cristo del cementerio se realizaron análisis estratigráficos, tratamiento de desinsectación, fijación de la policromía mediante inyecciones de adhesivos específicos y una limpieza físico-química controlada. Asimismo, se procedió a la eliminación de repintes, la reintegración del soporte, el estucado de lagunas y la posterior reintegración cromática mediante técnicas discernibles como el rigatino, incluyendo la sustitución de la corona de espinas debido a su estado de degradación.
En el caso del Cristo Crucificado y Yacente, los trabajos se centraron en la reintegración del soporte mediante resinas y refuerzos textiles, el estucado de lagunas con materiales tradicionales, la reintegración cromática y el reajuste y refuerzo del sistema de articulación, garantizando su funcionalidad y estabilidad estructural.
Finalmente, en ambas intervenciones se aplicaron capas de protección que aseguran la correcta conservación de las obras, acompañadas de recomendaciones específicas para su mantenimiento, evitando condiciones ambientales inadecuadas y manipulaciones indebidas.
Estas actuaciones se han llevado a cabo siguiendo criterios de mínima intervención, reversibilidad y respeto a los materiales originales, en consonancia con las buenas prácticas en conservación del patrimonio artístico.
El presupuesto total de las intervenciones, financiado íntegramente por el ayuntamiento de Santiago del Teide, ascendió a 4.173 € en el caso del Cristo del cementerio y 1.391 € en el Cristo Crucificado y Yacente.






















