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Jueves Santo: “Habiendo amado a los suyos, Jesucristo los amó hasta el extremo”

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En este día, nos reunimos en el templo para rezar laudes y el Rosario, y orar ante las imágenes del Señor de la Caridad y de su Madre.

Esta tarde, se abre el templo a las 16:30 para venerar al Señor de la Caridad.

Después, celebramos la Eucaristía a las 19:00h. conmemorando la Última Cena del Señor. Al terminar, hacemos turnos de vela ante el Monumento. En este Año de la Familia, encomendamos especialmente a todos los matrimonios y familias y rezamos por el mundo entero.











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El Nuncio del Papa en España preside la Misa Crismal en la Catedral de Granada

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El Nuncio bendiciendo los santos óleos en la Misa Crismal en la Catedral de Granada.

Concelebrada por el arzobispo D. Javier y una representación del clero diocesano, que renovó sus promesas sacerdotales, Mons. Bernardito Auza se dirigió especialmente a los presbíteros para que sean comunicadores de “la caridad de Cristo como buenos pastores”. Nuestro arzobispo, asimismo, pidió al Nuncio transmita “al Santo Padre nuestra fidelidad y obediencia”.

Un año más, la Catedral de Granada ha acogido la Misa Crismal en el Jueves Santo, cuando estamos a punto de iniciar las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa, con los Oficios de la Cena del Señor.

Este año, la Misa Crismal en la Catedral de Granada ha estado presidida por el Nuncio Mons. Bernardito Auza, representante del Santo Padre en la Iglesia en España, por invitación de nuestro arzobispo para presidir una gran celebración diocesana.

En esta Misa Crismal, los sacerdotes han renovado sus promesas del Orden Sacerdotal y se han consagrado y bendecido el crisma y los óleos, que después se utilizan para los Sacramentos, como el de las ordenaciones de sacerdotes y obispos, en el caso del primero, o el de la unción de enfermo, en el caso de los segundos.

AL PRESBITERIO
En sus palabras durante la homilía, el Nuncio del Papa en España se ha dirigido al presbiterio diocesano, en el día en que éste renueva sus promesas sacerdotales, recordándoles el motivo de su ministerio y su misión en medio del Pueblo de Dios: “Comunicar la caridad de Cristo como buenos pastores”.

En este sentido, Mons. Auza les recordaba la “condición de signos y de instrumentos vivos de la salvación de Jesús” que es el sacerdote “a través de la Palabra, en los Sacramentos, en el servicio de la caridad, robusteciendo la identidad de la misión presbiteral en la Diócesis”. Una misión –continuaba el Nuncio- para la que “hay que hacerse discípulo y servidor”, en el mismo día en el que en este Jueves Santo la Iglesia hace memoria, en la celebración de los Oficios de la Cena del Señor, del servicio del Hijo de Dios a Su Iglesia en el lavatorio de los pies, la institución de la Eucaristía y su entrega en la cruz para salvación de todos.

Recordando las palabras de San Pablo –“Somos vasijas de barro”-, el Nuncio invitaba a los sacerdotes a renovar sus promesas en su ministerio como presbíteros “con gozo y alegría a la misión que el Señor nos ha confiado”, cultivando para ello “la oración y docilidad al Espíritu Santo”. Asimismo, recordando las palabras del Papa Francisco, Mons. Auza subrayaba la transmisión de la Buena Noticia que es la Resurrección del Señor para el perdón y salvación de los hombres, cuidando “dos cercanías que se alimentan y cuidan mutuamente: Dios y la gente”. Es decir, “un cura cercano a la gente”, que transmita esa Buena Noticia, haciendo “presente a Jesús en medio de la humanidad”.

AGRADECIMIENTO DEL ARZOBISPO
Al inicio de la Misa Crismal, nuestro arzobispo D. Javier Martínez pidió al Nuncio transmita al Papa Francisco, en nombre de toda la Diócesis, “nuestra fidelidad y nuestra obediencia”, al mismo tiempo que expresó su profundo agradecimiento por presidir la Eucaristía Crismal y “acompañarnos en este día tan grande”.

Asimismo, D. Javier agradeció al Nuncio de Su Santidad en España “enriquecernos con el Magisterio en nombre del Santo Padre”. Nuestro arzobispo recordaba la misión del sacerdote como “servidores del Pueblo de Dios, para que el Pueblo pueda gozar del Misterio Pascual”. “Que podamos celebrar este Misterio con gozo, y feliz Pascua de Resurrección a los que no os puedo ver en la Pascua”, concluyó D. Javier Martínez.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

Escuchar homilía del Nuncio apostólico en España en la Misa Crismal en la Catedral de Granada

Ver vídeo en VA Televisión de la homilía del Nuncio apostólico en España en la Misa Crismal en la Catedral de Granada

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El clero diocesano renovó sus promesas en la Misa Crismal del Miércoles Santo

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«El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido» El Obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza presidió la Misa Crismal en la mañana del Miércoles Santo…

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Jueves Santo. Misa vespertina de la Cena del Señor

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Primera lectura

Éx 12, 1-8. 11-14
Prescripciones sobre la cena pascual
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:
«Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de los hijos de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo.
Será un animal sin defecto, macho, de un año; lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.
Lo guardaréis hasta el día catorce del mes y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer”. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo comáis. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas.
Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor.
Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.
La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora, cuando yo hiera a la tierra de Egipto.
Este será un día memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta en honor del Señor. De generación en generación, como ley perpetua lo festejaréis».

Salmo responsorial

Sal 115, 12-13. 15-16. 17-18 (R/.: cf. 1 Cor 10, 16)
R/.   El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo.
  • ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.   R/.
  • Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas.   R/.
  • Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el nombre del Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.   R/.

Segunda lectura

 Primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26

Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor 

Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:«Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

EVANGELIO

Los amó hasta el extremo

Lectura del santo Evangelio según san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y este le dice: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».
Jesús le replicó: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».
Pedro le dice: «No me lavarás los pies jamás».
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».
Simón Pedro le dice: «Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».
Jesús le dice: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».

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“Anhelo de fraternidad y solidaridad” es el título de la sesión online que impartirá el director de Cáritas Sevilla

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Cáritas Diocesana de Sevilla inicia un ciclo formativo compuesto por varias sesiones en línea para ofrecer un espacio de conocimiento, reflexión y crecimiento personal en la tarea evangelizadora de sus voluntarios.

La primera sesión titulada “Anhelo de fraternidad y solidaridad”, será impartida por Mariano Pérez de Ayala, director de Cáritas Diocesana el viernes 9 de abril a las cinco y media de la tarde. En esta ocasión, la sesión virtual permitirá profundizar en el mensaje de fraternidad y amistad social que dirige el papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti.

“El objetivo principal es mantener constante la mirada al mundo en que vivimos, fijarnos en los que sufren a nuestro lado, descubrir los nuevos rostros de la pobreza y, desde ahí, romper convencionalismos, inercias y rutinas”, informan desde la institución.

El ciclo formativo está dirigido principalmente al voluntariado de Cáritas, sacerdotes y cuerpo técnico, sin embargo, la convocatoria está abierta a cualquier persona interesada.

Para participar solo es necesario inscribirse, mediante este enlace, antes del 6 de abril.

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En Huéscar, la hermandades acercan a sus titulares y exponen sus enseres

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En Huéscar, la hermandades acercan a sus titulares y exponen sus enseres

La Semana Santa tradicional, con procesiones, bullicio y música en la calle, flores, nervios en las casas de hermandad y en los templos, para que todo esté a punto y no falte ningún detalle a la hora de salir la calle, no existe este año. Quizá el que viene y rezamos por ello. Pero eso no quiere decir que no haya momentos para recordar, gracias a los esfuerzos de las distintas hermandades y de muchos hermanos que han trabajado durante estos días, para engalanar sus sagrados titulares.

Quizá dentro de unos años recordemos esta Semana Santa con cariño. Como una gran anécdota para contar. Ahora es una mezcla de resignación, alegría por vivirla, y no como el año anterior, y sorpresa ante la posibilidad de redescubrir las imágenes devocionales a la altura de los ojos, para que estas sigan hablando al corazón de cada cofrade.
En Huéscar, las cuatro hermandades de federación han querido acercar sus sagrados titulares a todos los cofrades y devotos.
La Hermandad de la Soledad Coronada ha realizado una exposición en su sede canónica, en la que han querido reflejar su patrimonio y su Semana Santa, estando representados los momentos más importantes de la historia a través de una exposición de fotografías, junto con los cambios que ha tenido la hermandad durante la última década. Han presentado todo su patrimonio tan rico en valor, exponiendo todo tipo de enseres. Y además, se han montado los pasos como si fueran a realizar su Estación de Penitencia. Todo bien ordenado y para que todos puedan apreciar y sorprenderse de anécdotas de esta cofradía y saber un poco más de la historia de la misma.
También la Hermandad de San Juan en su sede canónica, la Ermita de la Aurora, ha expuesto al culto a sus sagrados titulares: a la Virgen de la Aurora, a San Juan Evangelista, a Santa María Magdalena y a Nuestro Padre Jesús atado a la Columna.
Y las Hermandades del Santísimo Cristo de la Expiración y del Santo Sepulcro, en el trascoro de la parroquia de Santa María, también han vestido a sus sagrados titulares, para que podamos rezar delante de ellos.

 

Desde la federación invitan a todos a responder al esfuerzo que han los cofrades de cada hermandad, visitando los templos donde han expuesto sus sagradas imágenes, para así descubrir una nueva forma de vivir la experiencia cofrade. Eso sí, cumpliendo siempre los protocolos y todas las medidas de seguridad establecidas.

José Antonio Martínez
Consiliario dela Federación de Cofradías de Huéscar

 

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Las religiosas Obreras del Corazón de Jesús, de Guadix, nos presentan a la hermana Juanita, más cerca ahora de los altares

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Las religiosas Obreras del Corazón de Jesús, de Guadix, nos presentan a la hermana Juanita, más cerca ahora de los altares

La hermana Juanita, religiosa Obrera del Corazón de Jesús, será nombrada venerable en breve. Un paso más para que su santidad sea reconocida públicamente por la Iglesia.
Esto no es solo una buena noticia, sino una confirmación de que la vida, así como es y así como se nos presenta, es siempre un espacio de salvación. Ninguna realidad por dura que sea nos condena a la angustia o a la desesperación.

Juanita, nació en Villanueva de Córdoba el 20 de enero de 1937. Desde muy pequeña vivió con sus padres y hermanos en el campo, hasta que, al fallecer su madre, cuando ella tenía ocho años, se va a un internado que tenían las RR. Obreras del Corazón de Jesús. Cuando tenía 13 años se consagró a la Virgen María y se contagia de tifus estando a punto de morir. A consecuencia de esta enfermedad queda postrada en cama y con muchas llagas hasta el día de su muerte.
El 29 de septiembre de 1963 (con un permiso especial) ingresa en la Congregación de Obreras del Corazón de Jesús y, durante 27 años, vive su consagración religiosa asumiendo de manera íntegra y profunda el carisma apostólico y misionero de la Congregación. Supo darle sentido a su dolor y a su inmovilidad pues su anhelo era identificarse con Cristo crucificado y ofrecerse como Él por la extensión del Reino.
Muere en Villanueva de Córdoba el 5 de abril de 1990, dejándonos un solemne testimonio de servicio y entrega, de amor y de esperanza.
Juanita es sin duda para todos nosotros un ejemplo de que lo que plenifica al ser humano es la donación, la entrega y el saber darle un sentido, desde la fe, a todo cuanto acontece. Su vida pequeña y aparentemente insignificante se ve, como la de María, engrandecida porque le deja a Dios que haga en ella conforme a su querer. Su profunda vida interior y su compromiso con los demás son una muestra de esperanza y del valor de la vida, aunque ésta esté enferma o herida. Ella que ha pasado por la enfermedad, el sufrimiento y el dolor continuo puede compadecerse e interceder por todos nosotros ante el Señor. Encomendemos nuestras intenciones, dificultades, enfermedades y problemas a la intercesión de la Hna. Juanita.
Hna. Obreras del Corazón de Jesús

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San Hugo de Grenoble

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San Hugo de Grenoble

El santoral recuerda el 1 de abril la memoria de San Hugo de Grenoble. Un obispo preocupado por reformar las costumbres del clero del s. XI. Amante del silencio, ofreció a San Bruno el ser el primer abad de la Cartuja.

Nació en Francia en el año 1053. Su padre, una vez recibió el consentimiento de su esposa, se retiró a la Cartuja. Aquel ejemplo desde luego marcó la vida del joven Hugo, que sería en adelante un amante de los secretos que revela Dios Padre en el silencio y la oración.

Empieza la carrera eclesiástica siendo muy joven. Es tan piadoso que deciden hacerlo obispo con tan solo 27 años, en el año 1080 por el Papa Gregorio VII. Con el impulso de su espíritu joven, emprendió un impulso de conversión de una diócesis en las que se daba mucho concubinato entre el clero y la simonía era frecuente.

Primero con llantos y penitencias, luego con visitas y exhortaciones, San Hugo lo intenta. En un momento dado, el obispo se retira a una abadía y se viste el hábito de San Benito. El Papa le manda taxativamente volver a tomar las riendas de su iglesia en Grenoble.

La salud no le acompaña y las tentaciones más aviesas le atormentan por dentro. Vendió las mulas de su carro para ayudar a los pobres porque no había de dónde sacar cuartos ni alimentos, visita la diócesis andando por los caminos, estuvo presente en concilios y excomulgó al antipapa Anacleto; recibió al papa Inocencio II -que tampoco quiso aceptar su renuncia- cuando huía del cismático Pedro de Lyon y contribuyó a eliminar el cisma de Francia.

Ayudó a san Bruno y sus seis compañeros a establecerse en la Cartuja que para él fue siempre remanso de paz y un consuelo.

Finalmente dio resultado su labor en Grenoble tras más de cincuenta años de episcopado. La paciencia todo lo alcanza. Así, se reformaron los clérigos, las costumbres cambiaron, se ordenaron los nobles y los pobres tuvieron hospital para los males del cuerpo y sosiego de las almas.

Al final de su vida, atormentado por tentaciones que le llevaban a dudar de la Divina Providencia, aseguran que perdió la memoria hasta el extremo de no reconocer a sus amigos. Murió el el 1 de abril de 1132 y fue canonizado dos años después, por el Papa Inocencio II.

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“El Triduo Pascual es memorial de un drama de amor».

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«El Misterio que adoramos en esta Semana Santa es una gran historia de amor que no

 conoce obstáculos. La Pasión de Jesús dura hasta el final del mundo, porque es una historia del compartir los sufrimientos de toda la humanidad y una permanente presencia en las vicisitudes de la vida personal de cada uno de nosotros. Pues, el Triduo Pascual es memorial de un drama de amor que nos dona la certeza que no seremos jamás abandonados en las pruebas de la vida» -señaló el papa Francisco en una catequesis.

El Triduo Pascual es el periodo de tiempo que va del Jueves Santo al Domingo de Pascua en el que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Son los días más importantes de la Semana Santa. Esta celebración comienza en la tarde del Jueves Santo con la Misa in Coena Domini, que conmemora lo que sucedió en la Última Cena.

El Jueves Santo

Esta noche se celebra la Última Cena que hizo Jesús con los doce apóstoles. Esa misma tarde, Jesús lavó los pies de sus discípulos, lo que significa que los cristianos deben vivir en caridad y servicio.

El Viernes Santo

Este día es uno de los importantes del calendario y de la Semana Santa. Tras el Domingo de Ramos, en el Jueves Santo Cristo ha cenado con sus discípulos y es apresado para completar lo que ya había avisado. Jesús, que fue juzgado por Pilato y condenado a muerte en la Cruz, murió el Viernes Santo y vivió su dura Pasión hacia el Calvario por nosotros. Los católicos asisten a los oficios, donde conmemoran la Pasión y Muerte de Cristo. Además, los creyentes realizan una jornada de ayuno y abstinencia.

El Sábado Santo

Este día es atípico en el calendario. Un día de silencio, reflexión, soledad… Junto a María, la Iglesia vela.  Un día de espera y preparación para el culmen de la Semana Santa. Los sagrarios de las iglesias de todo el mundo están vacíos. Solo queda la oración, la tristeza y la reflexión. Lo que acaba de acontecer es tan duro, que merece un día así.

El Domingo de Resurrección

El Domingo de Resurrección es el día más importante del año. Jesucristo ha resucitado. Jesús ha cumplido su promesa y nos ha salvado a todos. No cabe la menor duda de la importancia de este acontecimiento histórico que incumbe a toda la humanidad.

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¿Qué dice el Papa sobre el Triduo Pascual?

En la Audiencia General de este miércoles, 31 de marzo, el Papa Francisco describió en qué consiste el Triduo Pascual, días centrales del Año litúrgico, en que la Iglesia celebra el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

La tarde del Jueves Santo “es la tarde en la que Cristo dejó a sus discípulos el testamento de su amor en la Eucaristía, no como recuerdo, sino como memorial, como su presencia perenne”, señaló el Papa quien añadió que “cada vez que se celebra la Eucaristía, se hace de nuevo, se renueva este misterio de la redención”.

“Este misterio lo vivimos cada vez que celebramos la Eucaristía, cuando nosotros vamos a Misa no vamos solo a rezar, vamos a renovar, a hacer de nuevo este misterio pascual, esto es importante no olvidarlo. Es como si nosotros fuéramos al calvario, lo mismo, para renovar, para hacer de nuevo el misterio pascual”, indicó el Papa.

Además, el Pontífice recordó que en el Jueves Santo Jesucristo “nos pide que nos amemos haciéndonos siervos los unos de los otros, como hizo Él lavando los pies a los discípulos. Un gesto que anticipa la cruenta oblación en la Cruz” y agregó que “fue una ocasión de servicio a todos nosotros porque aquel servicio de su sacrificio nos ha redimido a todos. Un gesto que el Maestro y Señor morirá el día después para limpiar no los pies, sino los corazones y toda la vida de sus discípulos”.

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El Viernes Santo “es día de penitencia, de ayuno y de oración” en los que “a través de los textos de la Sagrada Escritura y las oraciones litúrgicas, estaremos como reunidos en el Calvario para conmemorar la Pasión y la Muerte redentora de Jesucristo”, explicó el Papa quien añadió que “adorando la Cruz, reviviremos el camino del Cordero inocente inmolado por nuestra salvación”.

“En la hora del supremo Sacrificio en la cruz, lleva a cumplimiento la obra encomendada por el Padre: entra en el abismo del sufrimiento, entra en el sufrimiento, entra en estas calamidades de este mundo para redimirlo, transformarlo y para liberar a cada uno de nosotros del poder de las tinieblas, de la soberbia, de la resistencia a ser amados, a ser amados por Dios”, afirmó.

En esta línea, recordó las palabras de San Pedro “por sus llamas hemos sigo sanados” para subrayar que “solo el amor de Dios puede hacer esto” y añadir que “gracias a Él, abandonado en la cruz, nunca nadie está solo en la oscuridad de la muerte, nunca, Él siempre está al lado, solamente es necesario abrir el corazón y dejarse mirar por Él”.

El Sábado Santo remarcó el Papa “es llamado el día del silencio, un grande silencio en toda la tierra, un silencio vivido en el llanto y en el desconcierto de los primeros discípulos, conmocionados por la muerte ignominiosa de Jesús” porque “mientras el Verbo calla, mientras la Vida está en el sepulcro, aquellos que habían esperado en Él son sometidos a dura prueba, se sienten huérfanos, quizá también huérfanos de Dios”.
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“Este sábado es también el día de María: también ella lo vive en llanto, pero su corazón está lleno de fe, lleno de esperanza, lleno de amor. La Madre había seguido al Hijo a lo largo de la vía dolorosa y se había quedado a los pies de la cruz, con el alma traspasada. Pero cuando todo parece haber terminado, ella vela, vela a la espera manteniendo la esperanza en la promesa de Dios que resucita a los muertos. Así, en la hora más oscura del mundo, se ha convertido en Madre de los creyentes, Madre de la Iglesia y signo de la esperanza. Su testimonio y su intercesión nos sostienen cuando el peso de la cruz se vuelve demasiado pesado para nosotros”, advirtió.

Luego, el Santo Padre recordó que en la noche de ese sábado con los ritos de la Vigilia Pascual “las tinieblas del Sábado Santo irrumpirán la alegría y la luz” y será “el canto festivo del Aleluya”. Se trata del “encuentro en la fe con Cristo resucitado y la alegría pascual se prolongará durante los cincuenta días que seguirán, hasta la venida del Espíritu Santo”.

“¡Aquel que había sido crucificado ha resucitado! Todas las preguntas y las incertidumbres, las vacilaciones y los miedos son disipados por esta revelación. El Resucitado nos da la certeza de que el bien triunfa siempre sobre el mal, que la vida vence siempre a la muerte y nuestro final no es bajar cada vez más abajo, de tristeza en tristeza, sino subir a lo alto. El Resucitado es la confirmación de que Jesís tiene razón en todo: en el prometernos la vida más allá de la muerte y el perdón más allá de los pecados”, señaló el Papa.

Por último, el Santo Padre subrayó que este año también viviremos las celebraciones pascuales “en el contexto de la pandemia” y añadió que las “muchas situaciones de sufrimiento, especialmente cuando quienes las sufren son personas, familias y poblaciones ya probadas por la pobreza, calamidades y conflictos, la Cruz de Cristo es como un faro que indica el puerto a las naves todavía en el mar tempestuoso”.

“La Cruz de Cristo es el signo de la esperanza que no decepciona; y nos dice que ni siquiera una lagrima, ni siquiera un lamento se pierden en el diseño de salvación de Dios. Pidamos al Señor que nos de la gracia de servir, de reconocer este Señor y no dejarnos pagar para olvidarlo”, concluyó el Papa.

Fuente principal: Religión Cope.

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«Todo comenzó en aquella cena»

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En aquella cena última de Jesús con sus discípulos más íntimos. Allí estábamos soñados por el Maestro cada uno de nosotros en nuestro servicio al prójimo. Cáritas nació, de alguna manera, allí… Nos dio ejemplo entonces para que siguiéramos sus huellas. «Hagan ustedes lo mismo» porque si yo, el Maestro y el Señor, me he inclinado para lavarles los pies, así cada uno deberá lavar los pies del hermano. Porque nadie tiene mayor amor que el que entrega la vida por sus amigos. Porque ustedes son mis amigos…
Hacer memoria este Jueves Santo de la entrega de Jesús debe ser para cuantos trabajamos en Cáritas un momento de renovación. Volver a las fuentes del amor y volver a escuchar de labios del Señor el mandamiento nuevo: «Ámense unos a otros como yo les he amado». Como Él nos amó. Esa es la medida de nuestro amor. Un amor de trago amargo hasta el final. Nadie nos ha prometido un camino de éxitos humanos, sino de fidelidad divina. Hasta el final.
La cena de Jesús, en la que instituye el gran sacramento de la Eucaristía, es nuestro momento de mayor identidad. Acogemos su presencia y la reconocemos detrás del pan y del vino. Transformados por Él, reconocemos sus presencias en los más desfavorecidos, en los más vulnerables, en los excluidos, en los menos atendidos. Porque «Yo estaré todos los días con ustedes hasta el final de los tiempos», y sigue estando delante de nosotros en tantos rostros distintos en los que su dolor sigue doliéndole al Padre.
Amar al otro es perdonarle, no juzgarles, acogerle, respetarle en su diferencia. Es acompañarle, reconocerle, dialogar con él e integrarlo siempre a la cena de la vida. Amar es mirar con los ojos de Jesús.
¿Creen ustedes que son solo palabras bonitas? No lo son. Son expresiones de una terrible fealdad que afea el horizonte de la sociedad con la fealdad de la pobreza. Y Dios es Señor de la belleza. Todo lo ha hecho bueno y bello. Y hemos manchado sus manos con nuestras insolidaridades fraternas. No tengamos la tentación de repetir palabras solidarias este día si no nacen del corazón. La palabra debe usar nuestra carne para traducirse me manera comprensiva. Deben ser vidas bonitas, belleza entregada a quienes fuimos hechos con capacidad para distinguir lo hermoso.
No somos merecedores de haber sido llamados a este camino extraordinario de amar en los hermanos al Hermano que nos hace hijos de Dios. No merecemos haber sido convocados a formar parte de la belleza de Cáritas. Pero, como repetimos en las misas, es el Señor quien «nos hace dignos de servirle en su presencia». ¡Qué orgullo! ¡Qué dicha! ¡Qué suerte!
Feliz Jueves Santo 2021, hermanas y hermanos miembros de Cáritas Diocesana de Tenerife.
Juan Pedro Rivero

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