Rafael Muñoz, delegado diocesano para el Clero y el Diaconado Permanente, ha informado de que, ante la flexibilización de las medidas sanitarias adoptadas por la Junta de Andalucía, lo que “hacen pensar en cierta mejoría de la situación pandémica”, se van a celebrar unos Ejercicios Espirituales dirigidos al clero.
Se trata de una actividad aplazada desde el pasado mes de febrero a causa de la expansión de la COVID-19, que finalmente está prevista se celebre del 6 al 11 de junio en la Casa Diocesana de Espiritualidad ‘Betania’, en San Juan de Aznalfarache. En esta ocasión, según informa el delegado, los Ejercicios estarán dirigidos por el sacerdote claretiano Juan Antonio Lamarca.
Las inscripciones se realizarán directamente en la misma Casa de Espiritualidad llamando a los siguientes números: 954 76 04 50 y 954 76 80 33.
Con este primer encuentro celebrado después de meses de suspensión de las actividades organizadas por esta Delegación diocesana, Rafael Muñoz espera que estos Ejercicios Espirituales “sean un punto de partida y supongan la recuperación de las ocasiones de formación y espiritualidad para nuestro presbiterio”.
El 1 de mayo, conmemoración de San José Obrero, los sacerdotes del arciprestazgo de Huéscar han vivido una mañana de retiro espiritual, en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Huéscar. Este retiro, que normalmente se realiza, al igual que las reuniones de arciprestazgo, los miércoles, ha sido trasladado al sábado para que los seminaristas que residen en la parroquia pudieran asistir y así aprovechar los bienes espirituales que proporciona un retiro. Al mismo, han asistido los sacerdotes de este arciprestazgo junto con el diácono Antonio David, los dos seminaristas mayores que residen en la parroquia, Guillermo y Manuel, las 3 religiosas de la Congregación Cristo Sacerdote y fieles laicos que han querido acompañar en las meditaciones.
Se inició el retiro con la exposición del Santísimo: ¡quién mejor que la presencia de Cristo Sacramentado para guiar nuestros pensamientos! Seguidamente, y después de la oración de entrada, José Antonio Martínez, párroco de Huéscar, arcipreste y delegado para el Clero, dirigió una preclara meditación en las que nos hizo ver cómo, en este tiempo pascual, deberíamos alegrarnos todos, y más los sacerdotes y seminaristas, al ver el cirio pascual encendido al lado del ambón, señal para todos de que Cristo ha resucitado y que, sin esta resurrección, como dice San Pablo, vana sería nuestra fe. Nos hizo preguntarnos si, a la luz del misterio pascual, seguimos verdaderamente nuestra vocación, llevando esta buena nueva a los hombres, cada uno con la vocación a la que Dios le ha llamado. E hizo una llamada especial a los sacerdotes: que una vez que vuelven a casa, estando a solas con Dios, todos los días se interroguen sobre si ha merecido la pena, si han hecho lo suficiente, para llevar la alegría del Evangelio al rebaño que Dios les ha encomendado a cada uno de ellos. Terminada la meditación hubo una hora de meditación y oración en silencio delante de Jesús Sacramentado, reflexionando, en su presencia, lo que nos había inspirado esta meditación. Finalizó el retiro con una oración por los sacerdotes y por las vocaciones, pidiendo «al dueño de la mies que mande obreros a su mies». Manuel Carrasco Seminarista
El domingo pasado el texto del Evangelio nos mostraba a Jesús como el Buen Pastor y en el de hoy se nos muestra a Jesús como la vid. La figura de la vid o de la viña, tan presentes en nuestra geografía mediterránea, está también muy presente en el Antiguo Testamento y con ella se identifica Israel, como pueblo elegido y cuidado con la ternura de Dios. Al presentarse Jesús como la vid verdadera está presentado unos tiempos nuevos en los que el nuevo pueblo de Dios es el que surge y nace con Jesucristo y que tiene un sentido universal: la Iglesia.
La Iglesia, por tanto, no se entiende sin Jesucristo porque no es una mera institución más. Y la Iglesia, sin Jesucristo, ni tiene vida como para perdurar en el tiempo ni puede dar buenos frutos en abundancia. Porque el sarmiento no tiene vida propia sino está unido a la vid como la Iglesia si no está unida a Jesús. Por eso la Iglesia y cada uno de los cristianos, sino estamos unidos a la vid que es Cristo, no recibimos la vida que nos viene a través de la savia, que es el Espíritu Santo, y, entonces, el final es la muerte, la desaparición y la esterilidad. Para dar fruto es condición indispensable la de “permanecer”, verbo que se repite varias veces para insistir en la importancia de la perseverancia, de la fidelidad y de la unión que no se rompe. Este relato se refiere a la comunidad y a cada uno de nosotros, y así hemos de leerlo y meditarlo: en clave comunitaria y en clave personal, ambas son inseparables en la vida de un cristiano. El Padre tiene la tarea de realizar la poda como dueño de la viña y buen labrador. El Padre nos poda, nos limpia, para que demos más fruto. Poda a los que ama y quiere eliminado en ellos los brotes de la soberbia, del orgullo, del egoísmo, de la envidia, de la comodidad…, de todo lo que nos impide dar fruto. La poda duele, deja una herida, pero abre paso a la madurez, al crecimiento, a la nueva vida. Dios se vale de la comunidad, de los amigos, de los pobres, de los que nos fastidian… para podarnos y así dar más fruto. La mayoría de las veces la poda viene de forma inesperada y sin buscarlas, más bien las trae la vida, las experiencias, los cambios. Pero cuanto tú también más te exiges por el Evangelio, más podas experimentas. La poda es una acción necesaria en las plantas, en las personas, en los grupos y en las comunidades cristianas. La poda genera vida, crecimiento y nuevos frutos. Cuantas más podas se han realizado en ti, más fortalecido has ido creciendo y madurando en el tiempo. Hemos nacido para dar fruto, y en abundancia. Cuanto más unidos estamos a Jesús mejor y más abundante es el fruto que damos. Y el que da fruto engrandece la gloria divina y honra al Padre. A los sarmientos que no dan fruto simplemente los corta. La fe que no da frutos y que no se cuida se termina secando. La falta de unión a Cristo resucitado y la falta de alimento espiritual y de amor a los demás a través de las buenas obras, termina llevando al sarmiento a la falta de fruto y de vida. Y entonces se experimenta la desilusión, la desesperanza, la falta de solidaridad y entrega a los demás y la falta de ganas por trabajar en bien de la Iglesia y del reino de Dios. Tú mismo te vas muriendo espiritualmente sin que lo notes. Algunos viven la fe y la religión como algo tan individual que a veces ni siquiera se comunican ni tienen trato ni contacto con el Resucitado, y esa fe se muestra estéril y la vida se nos llena de vacíos. Siéntete planta amada por el Padre, llena de vida por el Hijo y destinada a dar fruto por el Espíritu Santo. Siente y recuerda que sin Dios no eres nada, no tiene sentido nada y no llegas a ningún parte, sea lo que seas y hagas lo que hagas. Emilio José Fernández, sacerdote http://elpozodedios.blogspot.com
La Acción Conjunta contra el Paro (ACCP) unida a las entidades que promueven la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebró la Solemnidad de san José Obrero y el Día Internacional del trabajo, con una Eucaristía en la Parroquia Jesús Obrero, presidida por el Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo.
Durante su homilía, monseñor Asenjo expresó su alegría de poder compartir la memoria litúrgica de san José Obrero, con los militantes cristianos en el mundo obrero. “No se puede anunciar a Jesús en el mundo obrero sin una fuerte experiencia de Dios. El Señor en el Evangelio nos dice que sin Él no podemos hacer nada. Sin el contacto con Él, la palabra de nosotros en el mundo obrero será como metales que aturden”, manifestó.
En esta línea, manifestó que “con la Doctrina Social de la Iglesia en la mano es necesario contemplar la necesidad de compartir y de repartir, en la dimensión social de la riqueza. Es obligación vuestra anunciar a Jesucristo en vuestros espacios. San Pablo, solo comparable con San Francisco Javier y San Juan de Ávila, a pesar de que le quisieron tapar la boca no dejó de anunciar a Jesucristo. No pudieron acallar su suerte, porque en realidad habían recibido un tesoro”.
El Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Sevilla refirió que “en este día de san José Obrero debemos considerar el trabajo humilde, la enorme dignidad del trabajo que responde al plan de Dios, Él creó al hombre y a la mujer para que trabajasen, podemos decir que Dios deja la creación involuntariamente inacabada, inconclusa para que nosotros la ennoblezcamos, defendamos la dignidad del trabajo”, subrayó.
Trabajos precarios en España
Monseñor Asenjo lamentó la “situación pavorosa actual que va a llevar a España a los cinco millones y medio de parados y más de dos millones de familias en la que sus miembros están en el paro. Podemos hablar también de trabajos precarios, o de empleos agotadores que casi recuerdan las jornadas de la Revolución Industrial, pasando por dificultades al conciliar el trabajo con el mundo familiar”.
Los jóvenes y las mujeres- ha dicho- no pueden conciliar una vida familiar con los salarios cortos y abusivos que perciben. “Yo os invito a denunciar este tipo de cosas. La denunciar profética, mesurada y nunca por medios violentos. Pidamos al Señor ponga su mano para que suprima todas las cosas que nos hacen sufrir. Yo estoy seguro de que sois conscientes de que la mayor riqueza es tener a Jesús, fuente de una esperanza que nunca defrauda. Clama, no ceses de clamar, no ceses de anunciar a Jesucristo en nuestros ambientes. Nada más necesita nuestro mundo que a Jesucristo”.
¡Ahora más que nunca: Trabajo Decente
Antes de la Eucaristía, concelebrada por Salvador Diánez, delegado diocesano de Migraciones y Andrés González, párroco de Jesús Obrero, se hizo lectura del Manifiesto en el que subrayó “la importancia del trabajo como actividad humana que acrecienta la dignidad de cada persona y de sus familias. Con el trabajo cuidamos al conjunto de la sociedad y al planeta. Además, con el trabajo participamos en nuestra propia humanización, en la sostenibilidad de la Creación y en el advenimiento del Reino”.
También, durante los diversos testimonios aportados al inicio de la Santa Misa, por miembros de la Pastoral Obrera, se alertó que “el impacto de la pandemia ha acelerado los procesos que debilitan el derecho al trabajo, y empobrecen, precarizan y descartan a millones de trabajadores, principalmente mujeres y jóvenes. Que el trabajo esté en riesgo supone que el pacto social entre en crisis y, con ello, la propia democracia”.
Con la lectura del Manifiesto, desde la Acción Conjunta contra el Paro han denunciado que, con motivo de la pandemia, “se han destruido miles de empleos y muchos de los ERTE se han resuelto, finalmente, en despidos. En la provincia de Sevilla nos encontramos con 228.989 personas paradas, son muchas. Los contratos temporales en marzo suponen el 88,95% del total de los realizados”.
En ese sentido, consideran oportuno “destacar que es fundamental una política que promueva la fraternidad y permita la amistad social al servicio del bien común. De ahí que en este Primero de Mayo el gran tema es el trabajo, una dimensión esencial para promover el bien del pueblo y el acceso a una vida digna en una sociedad más decente. Instamos, ahora más que nunca, a adoptar las medidas necesarias para conseguir que el trabajo decente sea una realidad accesible para todas las personas, con condiciones que permitan mantener una vida digna y una protección social que llegue a todas las personas que lo necesitan”.
A la celebración eucarística y al gesto previo acudieron también Diego Márquez, delegado de Pastoral Obrera, Miguel Carbajo, presidente de la Hermandad Obrera de Acción Católica Sevilla (HOAC) y Mariano Pérez Ayala, director de Cáritas Diocesana.
Esta semana en el informativo diocesano hablamos de la celebración del Día de la Cruz, una festividad que se celebra en Granada el lunes, 3 de mayo, cuyo nombre originario es “Invención de la Santa Cruz” en memoria del hallazgo de la Santa Cruz en Jerusalén. Especialmente la diócesis de Granada celebra este día vinculado a la Pascua en el que se venera el triunfo de la cruz.
Además, les acercamos los datos aportados por la Delegación Diocesana de Enseñanza sobre las matriculaciones en la clase de Religión que cursan más de 65.000 alumnos entre Primaria y Bachillerato en nuestra diócesis, junto a otros temas de la actualidad de la Iglesia granadina.
Asimismo, conocemos la invitación de la comunidad bizantina en Granada para participar en la Santa Misa de Resurrección de rito bizantino, que se celebra el 2 de mayo, a las 11 horas, en la iglesia de la Magdalena y se llevará a cabo, a partir de ahora, el primer domingo de mes.
Igual que hicieran a lo largo de la historia diferentes prelados, el Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha donado a la Catedral esta joya de altísimo valor histórico artístico.
Al respecto, el Cabildo Metropolitano agradece esta donación que sin duda acrecentará el patrimonio cultural de la Catedral hispalense.
Sobre la Biblia de San Luis
El Cabildo de Toledo le entregó este ejemplar de tres tomos con ocasión de su marcha a Córdoba y ha querido dejar este magnifico regalo a la Santa Iglesia Catedral como recuerdo de su paso por la Archidiócesis.
La Biblia de San Luis, encuadernada en tres volúmenes, fue pintada en Paris entre 1226 y 1234 y se conserva desde la época de Alfonso X el Sabio en la Catedral Primada de Toledo.
Este códice fue encargo expreso de doña Blanca de Castilla, reina de Francia, para la educación cristiana de su hijo Luis IX de Francia, San Luis. Durante los últimos ocho siglos, el Cabildo de la Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo se ha encargado de custodiar y conservar minuciosamente esta joya bibliográfica que por méritos propios se puede calificar de única y es motivo de admiración y asombro para cuantos tienen la oportunidad de contemplarla.
Esta Biblia consta de 4.887 escenas historiadas e iluminadas, (ocho por cada página), en las que hay estampado en torno a un kilo y medio de oro. Estas miniaturas es un Espejo de la Francia del siglo XIII y aporta el más amplio repertorio de la Edad Media, mostrando sus vestimentas, costumbres sociales, así como sus creencias.
El texto está escrito en latín aunque una parte también está escrito en francés y las escenas suelen escribirse en medallones. Estos sirvieron como inspiración para la Saint Chapel de París.
Está edición «Casi-original» de la Biblia de San Luis, única e irrepetible, limitada a 987 ejemplares numerados y autentificados notarialmente, constituye un documento de altísimo valor histórico y artístico. Monumento único del arte librario, constituye una mina inagotable para el historiador y una fuente inagotable de representaciones para la inspiración.
La Biblia de San Luis, edición facsimile, podrá contemplarse inicialmente en las vitrinas ubicadas en el Trascoro. Con este presente, Monseñor Asenjo ofrece un inestimable servicio a la cultura, auténtico gozo para los que se acerquen a gustar de las bellezas de una obra que está en la cima del arte bibliográfico universal.
Cabe destacar la importancia de este tipo de gestos, claro ejemplo del legado que ha permitido configurar la mayor parte de los tesoros catedralicios.
Venezuela se llena de júbilo, pues después de 72 años de iniciado el proceso de beatificación del Doctor José Gregorio Hernández, laico, científico, y médico de los pobres, nos reunimos en torno a la mesa del Señor, para anunciar por la voz del delegado del papa Francisco, Mons. Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela, que nuestro amado trujillano de Isnotú es beato”. Con estas palabras, inició la Santa Eucaristía de Beatificación a las 10:00 a.m. del viernes 30 de abril, en la iglesia San Juan Bautista del colegio La Salle en Caracas; una celebración en la que, aunque de manera presencial acudió un número reducido de personas debido a las limitaciones de la pandemia, fue una multitud de devotos dentro y fuera del país quienes espiritualmente se unieron a este acontecimiento tan anhelado por los venezolanos.
La Ceremonia fue presidida por Mons. Aldo Giordano, Nuncio Apostólico en Venezuela, como representante de la Santa Sede, y concelebrada por el Cardenal Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida y Administrador Apostólico de Caracas y el Cardenal Jorge Urosa, Arzobispo Emérito de Caracas, junto a los Arzobispos y Obispos de Venezuela. Acudió Yaxury Solórzano, la niña que recibió el milagro por intercesión de José Gregorio Hernández, junto a su madre y hermana; estuvieron presentes también algunos familiares del Dr. José Gregorio Hernández y un reducido grupo de médicos, entre ellos, parte del equipo médico que trató el caso de Yaxury en San Fernando de Apure, en nombre de los profesionales de la salud para quienes el próximo Beato es modelo a seguir.
Beato José Gregorio Hernández
El Rito de Beatificación tuvo lugar luego del acto penitencial. Inició cuando el Cardenal Baltazar Porras solicitó al representante de la Santa Sede, Mons. Aldo Giordano, la beatificación de José Gregorio Hernández. El vicepostulador, Mons. Tulio Ramírez, leyó una breve biografía del Médico de los Pobres, tras lo cual, el Nuncio Apostólico hizo lectura de las letras apostólicas en las que se nombra como Beato a José Gregorio Hernández, indicando además que la fecha de su fiesta litúrgica será el 26 de octubre, día en que se celebra su nacimiento. “Con nuestra autoridad apostólica concedemos que el venerable siervo de Dios José Gregorio Hernández Cisneros, fiel laico, experto en la ciencia y excelente en la fe, que reconociendo en los enfermos el rostro sufriente del Señor como el Buen Samaritano, los socorrió con caridad evangélica curando sus heridas del cuerpo y del espíritu, de ahora en adelante sea llamado beato”.
Acto seguido, la reliquia del Médico de los Pobres fue llevada en procesión hasta el altar por Yaxury Solórzano en compañía de su madre. Simultáneamente, fue develada una imagen del nuevo Beato en la que se aprecia su aureola; se trató de la réplica del mosaico del Dr. Hernández, cuyo original se encuentra en Trujillo, su tierra de nacimiento y que fue realizado por el artista larense Luis Felipe Mogollón. Finalmente, el Cardenal Baltazar Porras, en nombre de todos los Obispos de Venezuela, agradeció al Papa Francisco, “por haberle conferido el título de beato al Siervo de Dios José Gregorio Hernández Cisneros”.
Continuó entonces la Santa Misa con la liturgia de la Palabra. Tras el Evangelio según san Mateo, capítulo 25 del 31 al 46, Mons. Giordano expresó en su homilía “ha llegado el gran día de la Beatificación de nuestro querido Dr. José Gregorio Hernández. Todos nos regocijamos en el Señor. Ha sido este un día largamente deseado y esperado; nos sentimos profundamente agradecidos con todas aquellas personas que han contribuido a llevar adelante su causa de Beatificación en medio de tantas dificultades”. Añadió que “aprobar la Beatificación ha sido una nueva y gran manifestación de cariño paternal por parte del Papa Francisco, un gran regalo para todos los venezolanos” y agradeció al Santo Padre “por el extraordinario mensaje que para esta ocasión nos envió”.
El Prelado acotó que “el Cardenal Pietro Parolin, con todo su corazón habría querido poder estar con nosotros en este momento, pero lamentablemente no ha sido posible. Esperemos que pueda volver pronto a Venezuela, quizás acompañando alPapa Francisco, quien nos confió, tiene muchas ganas de visitar nuestro país”.
Un Beato médico en medio de la pandemia
“Parece providencial celebrar la beatificación de un médico en medio de una pandemia que afecta a toda la humanidad. Oremos intensamente por los millones de víctimas y por todos los enfermos a causa del virus”, pidió el Nuncio Apostólico. “En la figura del José Gregorio Hernández, la Iglesia rinde hoy, a los profesionales de la medicina y de la salud, un homenaje de reconocimiento, gratitud y oración. Que el Beato José Gregorio interceda para que el acceso a las vacunas se logre, juntos, sin divisiones, sin resistencias”.
Afirmó que “la Beatificación del Dr. José Gregorio nos confirma que Venezuela es y será siempre tierra de gracia, aunque las circunstancias puedan parecer o sugerir lo contrario”, y continuó diciendo: “el nuevo Beato es capaz de unir a todos sus compatriotas por encima de las diferencias sociales, políticas y económicas, e incluso de las ideológicas o religiosas. Me atrevo a decir que, tal vez en estos momentos, no existe en Venezuela otra figura tan querida y aceptada por todos como el Dr. José Gregorio Hernández”.
“El Dr. José Gregorio es sin duda uno de los mejores venezolanos de todos los tiempos, porque él tenía un secreto: su secreto era su fe, su creencia en Dios, su constante búsqueda por hacer la Voluntad de Dios, su poner en práctica los mandamientos, su ser discípulo de Jesucristo, su vida de oración su amor por la Eucaristía”, destacó el Prelado; “Me impresiona constatar que en la figura del Beato José Gregorio se puede encontrar al gran científico, médico, catedrático y al mismo tiempo, la humildad radical, la renuncia a la arrogancia y la dedicación a los pobres”.
“El Dr. José Gregorio reconoció la imagen más pura de Dios en el rostro de los demás, pero en particular, en el de los pobres, los necesitados, los migrantes, los privados de libertado, con quienes Jesús se identificó”, puntualizó Mons. Giordano. “El respeto por la dignidad de las personas es un mandamiento divino, y nadie en la tierra puede negar la dignidad ni la libertad. El Dr. Gregorio luchó por el respeto de la dignidad sagrada de la vida, desde el instante de la concepción hasta la muerte natural. La vía para realizar los grandes sueños de la existencia pasa por las obras de caridad: a través de lavarnos los pies unos a otros, servir y dejar que los demás nos sirvan, porque todos necesitamos ayuda para salvarnos juntos”.
“Ahora ya podemos venerar pública y litúrgicamente la imagen del nuevo Beato, d ela misma manera que a la de tres grandes mujeres que lo antecedieron en el honor de los altares: María de San José, Candelaria de San José y Carmen Rendiles; pero a partir de hoy, el Beato José Gregorio ya no pertenece únicamente a los venezolanos, sino que desde Venezuela se dona a la Iglesia Universal y al mundo entero”, manifestó el Nuncio Apostólico.
Reliquias de José Gregorio Hernández irán a las diócesis del país
Hacia el final de la celebración eucarística, luego del rito de comunión, Mons. Tulio Ramírez, Obispo de Guarenas y Vicepostulador de la Causa, otorgó un obsequio con la figura del Beato José Gregorio Hernández al Nuncio Apostólico en Venezuela, en nombre de todos los devotos del Médico del Pueblo. Seguidamente, se hizo lectura del quirógrafo en el que el Dr. Hernández es nombrado copatrono del ciclo de estudios en ciencias de la paz de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. A continuación, el Cardenal Baltazar Porras dirigió unas breves palabras con las que hizo entrega simbólica de los relicarios con la reliquia del Beato José Gregorio Hernández, a cada una de las diócesis del país.
“Un gesto de envío de Iglesia en salida para que el Beato José Gregorio Hernández se haga presente más cercano a cada una de nuestras comunidades, toma cuerpo en la entrega de estos hermosos relicarios confeccionados por manos expertas, contentivos de una partecita auténtica de su cuerpo, colocadas en el lugar visible de los mismos, por las manos hacendosas de las hermanas Siervas de Jesús bajo la guía de la postuladora de la causa, Dra. Silvia Correale”, explicó el cardenal.
“José Gregorio, como en otros tiempos, sale hoy a recorrer el país. Sus reliquias lo hacen presente y cercano en cada una de nuestras diócesis, y en cada uno de nuestros estados tiene un santuario, como si dijéramos un consultorio en el que Dios seguirá oyendo las cuitas de su pueblo, y seguirá sanando por intercesión de nuestro paisano”, afirmó el Prelado. Finalizadas sus palabras, fueron entregados los relicarios a los Arzobispos y Obispos de Venezuela presentes en la ceremonia.
Mons. Aldo Giordano concedió la bendición final luego de la entrega de los relicarios, con lo que concluyó la Eucaristía. Un aspecto destacable del acto litúrgico, fue la música que contó diversos ritmos propios del país, con cantos litúrgicos compuestos por músicos venezolanos que fueron entonados por diversos intérpretes de orquestas y corales del país, bajo la dirección de Elisa Vegas y María Guinand.
Las delegaciones de Medios de Comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: el Espejo Andalucía.
Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.