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Santa Inés de Montepulciano

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Santa Inés de Montepulciano

Santa InésNació alrededor del año 1270. Hija de la toscana familia Segni, propietarios acomodados de Graciano, cerca de Orvieto.

Cuanto solo tiene nueve años, consigue el permiso familiar para vestir el escapulario de «saco» de las monjas de un convento de Montepulciano que recibían este nombre precisamente por el pobre estilo de su ropa. Seis años más tarde funda un monasterio con Margarita, su maestra de convento, en Proceno, a más de cien kilómetros de Montepulciano. Mucha madurez debió ver en ella el obispo del lugar cuando con poco más de quince años la nombra abadesa. Dieciséis años desempeñó el cargo y en el transcurso de ese tiempo hizo dos visitas a Roma; una fue por motivos de caridad, muy breve; la otra tuvo como fin poner los medios ante la Santa Sede para evitar que el monasterio que acababa de fundar fuera un día presa de ambiciones y usurpaciones ilegítimas. Se ve que en ese tiempo podía pasar cualquier cosa no sólo en los bienes eclesiásticos que detentaban los varones, sino también con los que administraban las mujeres.

Apreciando los vecinos de Montepulciano el bien espiritual que reportaba el monasterio de Proceno puertas afuera, ruegan, suplican y empujan a Inés para que funde otro en su ciudad pensando en la transformación espiritual de la juventud. Descubierta la voluntad de Dios en la oración, decide fundar. Será en el monte que está sembrado de casas de lenocinio, «un lugar de pecadoras», y se levantará gracias a la ayuda económica de los familiares, amigos y convecinos. Ha tenido una visión en la que tres barcos con sus patronos están dispuestos a recibirla a bordo; Agustín, Domingo y Francisco la invitan a subir, pero es Domingo quien decide la cuestión: «Subirá a mi nave, pues así lo ha dispuesto Dios». Su fundación seguirá el espíritu y las huellas de santo Domingo y tendrá a los dominicos como ayuda espiritual para ella y sus monjas.

Con maltrecha salud, sus monjas intentan procurarle remedio con los baños termales cercanos; pero fallece en el año 1317.

Raimundo de Capua, el mayor difusor de la vida y obras de santa Inés, escribe en Legenda no sólo datos biográficos, sino un chorro de hechos sobrenaturales acaecidos en vida de la santa y, según él, confirmados ante notario, firmados por testigos oculares fidedignos y testimoniados por las monjas vivas a las que tenía acceso por razones de su ministerio. Piensa que relatando prolijamente los hechos sobrenaturales -éxtasis, visiones y milagros-, contribuye a resaltar su santa vida con el aval inconfundible del milagro. Por ello habló del maná que solía cubrir el manto de Inés al salir de la oración, el que cubrió en interior de la catedral cuando hizo su profesión religiosa, o la luz radiante que aún después de medio siglo de la muerte le ha deslumbrado en Montepulciano; no menos asombro causaba oírle exponer cómo nacían rosas donde Inés se arrodillaba y el momento glorioso en que la Virgen puso en sus brazos al niño Jesús (antes de devolverlo a su Madre, tuvo Inés el acierto de quitarle la cruz que llevaba al cuello y guardarla después como el más preciado tesoro). Cariño, poesía y encanto.

Santa Catalina de Siena, nacida unos años después y dominica como ella, será la santa que, profundamente impresionada por sus virtudes, hablará de lo de dentro de su alma. Llegó a afirmar que, aparte de la acción del Espíritu Santo, fueron la vida y virtudes ejemplares vividas heroicamente por santa Inés las que le empujaron a su entrega personal y a amar al Señor. Resalta en carta escrita a las monjas hijas de Inés de Montepulciano -una santa que habla de otra santa- la humildad, el amor a la Cruz, y la fidelidad al cumplimiento de la voluntad de Dios. Pero el mayor elogio que puede decirse de Inés lo dejó escrito en su Diálogo, poniéndolo en boca de Jesucristo: «La dulce virgen santa Inés, que desde la niñez hasta el fin de su vida me sirvió con humildad y firme esperanza sin preocuparse de sí misma».

http://www.santopedia.com/santos/santa-ines-de-montepulciano

 

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San Benito Menni Figini, fundador de las Hospitalarias

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En 1860 ingresa en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, siendo ordenado sacerdote en 1866. El Papa Pío IX le encomienda la compleja misión de restaurar en España la extinguida Orden Hospitalaria, tarea que lleva a cabo arriesgando su vida, dadas las circunstancias de persecución religiosa que se daban en España. El 31 de mayo de 1881, junto a las granadinas venerable María Josefa Recio y María Angustias Giménez, funda la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. Es un hombre de caridad inagotable y de excepcionales dotes de gobierno. A su muerte, acaecida en Dinán (Francia) el 24 de abril del año 1914, ha creado 22 grandes centros entre asilos, hospitales generales y hospitales psiquiátricos. Es considerado el gran impulsor de la Reforma de la Orden Hospitalaria en el siglo XIX. El 21 de noviembre de 1999 el Papa san Juan Pablo II lo canoniza. Su carisma rompe entonces las fronteras institucionales y se vuelve don del Espíritu para la humanidad.

Menni en nuestra diócesis

En 1884, Benito Menni y cuatro religiosas llegan a Málaga con el propósito de fundar un asilo para huérfanas. El proyecto no fue posible y reorientaron su compromiso para atender a enfermas mentales. El 31 de mayo de 1889, el mismo Benito Menni inaugura el actual “Complejo Asistencial Hermanas Hospitalarias Málaga”, en la calle San Juan Bosco, 41. En 1885, durante la pandemia del cólera, comprometió la presencia de Hermanos de San Juan de Dios y de Hermanas Hospitalarias en decenas de pueblos afectados, llegando hasta Torrox y a Junquera, en la provincia de Málaga. Con 137 años de presencia en nuestra diócesis, las Hermanas Hospitalarias atienden a más de 380 personas ingresadas en su centro, conjugando “caridad y ciencia”, dando vida al legado samaritano de san Benito Menni.

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Mons. Lorca, nuevo presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales

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La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española se reúne esta semana. En el orden del día previsto para esta tarde figuraba la elección del nuevo presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, tras el fallecimiento, el pasado 28 de enero, de Mons. Juan del Río, arzobispo castrense. Desde su fallecimiento, ha ocupado la presidencia el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, miembro de esta comisión desde marzo de 2014.

Los obispos han decidido hace unos minutos que Mons. José Manuel Lorca Planes sea el nuevo presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales.

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“No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo”

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“No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo”

Evangelio de hoy, martes 20 de abril.

– Hch 7, 51 – 8, 1a.
– Sal 30.
– Jn 6, 30-35.

Le replicaron: «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”». Jesús les replicó: «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan».

Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

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“Juntos en camino, +Q2”, itinerario para formar y acompañar a los futuros matrimonios

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“Juntos en camino, +Q2”, itinerario para formar y acompañar a los futuros matrimonios

Preparados por la Conferencia Episcopal Española, se va a implantar en la Archidiócesis de Granada, con la Pastoral Familiar.

La Pastoral Familiar presenta el itinerario de formación y acompañamiento de novios preparado por la Conferencia Episcopal Española, llamado “Juntos en camino, +Q2”. Se trata de una iniciativa dirigida a novios que caminan hacia el matrimonio y para personas, como en el caso de sacerdotes, que les acompañan en su vida vocacional llamados a través de la familia y el matrimonio.

La presentación de los materiales están a cargo de Francisco Albalá y Toñi Caro, Responsables del Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar de la Diócesis de Bilbao, que han participado en su elaboración. La primera presentación, por conexión on line, tuvo lugar el pasado día 14 y volverá a hacerse una nueva presentación, también de manera on line, el 28 de abril.

“Se quiere presentar a los novios un camino de fe y acompañarlos en el discernimiento de la vocación matrimonial. Además, se trata de insertar el noviazgo dentro del proceso de maduración de la vida cristiana”, explican los Delegados de Pastoral Familiar de Granada, Soledad Serrano y César Sánchez.

El itinerario se ofrece coincidiendo con el Año “Familia Amoris Laetitia”, que celebramos en la Iglesia hasta junio de 2022, con motivo del V aniversario de la Encíclica del Papa Francisco “Amoris Laetitia”. El noviazgo “es una etapa de formación y preparación para el matrimonio, sobre todo cuando en una sociedad como la nuestra, como nos dice la ‘Amoris Laetitia’, se ofrece la cultura de lo provisorio, que no promueve el amor y la entrega”, explica César Sánchez.

La Pastoral Familiar de Granada dispone de una página web a través de la cual podrán contactar para ser ayudados, guiados y acompañados en el camino del noviazgo hacia “la vocación al amor a través del matrimonio y la familia”: pastoralfamiliar.archidiocesisgranada.es

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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Domingo III de Pascua

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Homilía del obispo de Almería, Mons. Adolfo González

Comunicado oficial del Obispado de Cartagena

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El Obispado de Cartagena informa que: 1. El 24 de marzo de este 2021, el obispo de Cartagena recibió una denuncia de una persona menor de edad por presuntos abusos sexuales cometidos por el sacerdote párroco de San Antonio Abad de Cartagena. 2. Después de estudiar la denuncia, el obispo ordenó, el pasado 29 de marzo, al delegado episcopal para la Protección del menor y de los adultos vulnerables que pusiera en conocimiento de la Fiscalía de la Región de Murcia la denuncia de estos hechos. 3. Desde el primer momento en que el obispo tuvo conocimiento de la denuncia, la Delegación para la protección del menor y de los adultos vulnerables de la Diócesis puso en marcha todos sus protocolos para atender tanto a la persona menor de edad denunciante, como al sacerdote denunciado. 4. De conformidad a la normativa canónica con fecha 29 de marzo, el obispo decretó la incoación de la correspondiente investigación previa. 5. Hasta el esclarecimiento de estos hechos, sin menoscabar el derecho a la presunción de inocencia del sacerdote, el obispo lo ha apartado temporalmente de sus responsabilidades pastorales. 6. Independientemente de que estos presuntos hechos se estén investigando en la jurisdicción canónica, la Diócesis de Cartagena siempre actuará ante estos delitos execrables de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13.4 de la Ley de Protección Jurídica al Menor y de acuerdo con la política de cooperación con la jurisdicción estatal exigida por los papas Benedicto XVI y Francisco a toda la Iglesia universal. 7. El obispo de Cartagena siente con gran dolor los sufrimientos de las víctimas de abuso sexual y de sus familias. 8. Una vez más, Mons. Lorca Planes manifiesta su comunión con el Santo Padre en defensa de una «tolerancia cero» ante este tipo de comportamientos y pide oración para que los hechos se esclarezcan y prevalezca siempre la verdad.

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Discurso inaugural del cardenal Omella

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Discurso inaugural del cardenal Omella

Ofrecemos un extracto del discurso inaugural del cardenal Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española, que inaugura la Asamblea Plenaria del 19 al 23 de abril 2021 en la que se aprobarán las líneas de acción pastoral de la CEE para el próximo quinquenio 2021-2025.

Queridos cardenales, arzobispos, obispos, administradores diocesanos, querido Sr. nuncio de Su Santidad en España, personal de la Casa de la Iglesia, periodistas, amigos y amigas que estáis escuchando o leyendo este mensaje. (…) 

Estamos en pleno año de San José, convocado por el papa Francisco con motivo del 150 aniversario de haber sido declarado san José patrono de la Iglesia universal. San José asumió en la tierra el puesto de Dios Padre en el cielo, y cuando el Señor confía una tarea da también las gracias necesarias para llevarla a cabo. A María le concedió un corazón inmaculado para poder ser la madre del Salvador y a José le dio un «corazón de Padre», la ternura, para cuidar a su hijo en el momento de mayor indefensión, cuando era niño, débil y pequeño. San José nos enseña que se puede amar sin poseer, sirviendo y respetando el misterio y el designio de Dios en cada persona. El Evangelio no ha conservado ninguna palabra de José. Su silencio es expresión de total disponibilidad, de escucha atenta y de obediencia a la voluntad de Dios. El papa Francisco lo presenta en su carta apostólica como «el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta» con el que todos nos podemos identificar… Paradójicamente, con frecuencia, el Señor se sirve de lo débil, de lo sencillo, de lo que no cuenta a los ojos de los hombres para hacernos ver que es Él quien actúa y dirige la historia.

La reunión de los obispos de esta semana tiene un perfil programático. Punto central de nuestra Asamblea Plenaria será la aprobación de las líneas de acción pastoral de la Conferencia Episcopal Española (CEE) para el quinquenio 2021-2025. Estudiaremos el documento titulado Fieles al envío misionero. Claves del contexto actual, marco eclesial y líneas de trabajo, que llevamos trabajando los últimos meses, y del que ya se presentó un borrador en la anterior Asamblea Plenaria, en noviembre del año pasado. Con este documento pretendemos responder al reto de la evangelización en la sociedad española actual y señalar las prioridades de la Conferencia Episcopal Española, de sus comisiones y servicios para los próximos cinco años.

Son tres los ejes principales que, en sintonía con el papa Francisco y con la Iglesia universal, vertebran y motivan estas líneas de acción: la conversión pastoral, el discernimiento y la sinodalidad. Nuestro objetivo es que la Iglesia en España, tanto en su presencia social como en su organización interna, en su misión y en su vida, se ponga en marcha hacia el Reino prometido, en salida misionera, en camino evangelizador.

Mis palabras en esta mañana no pueden sino recoger estas inquietudes para hacer partícipe de ellas al Pueblo de Dios y caminar juntos. Quisiera hacerlo siguiendo la respuesta que el Señor dio un día a aquel doctor de la ley que se le acercó para preguntarle: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?» (Lc 10, 25). Las palabras del Señor nos invitan a ser una Iglesia samaritana que esté atenta a las necesidades de los demás. En esa tarea podremos constatar la presencia de Dios, establecer una relación con Él capaz de llenar de sentido y de vida nuestra existencia, y dar testimonio de ello a los demás. Son tres los pasos que el Señor nos pide:

1. Ver y compartir el sufrimiento de la humanidad [«Al verlo se compadeció y acercándose le vendó las heridas» (Lc 10, 33-34)]. Los obispos queremos ver nuestra realidad, la realidad de la Iglesia en la sociedad española y compartir sus alegrías y sus tristezas. No podemos cerrar los ojos ni los oídos a sus reclamos. La conversión pastoral nos invita a escuchar los desafíos antropológicos y culturales que nos plantea el hombre de hoy y a acogerlos con misericordia.

2. Comprender que somos prójimos unos de otros [«¿Cuál de estos tres te parece que ha sido el prójimo del que cayó en manos de los bandidos?» (Lc 10, 36)]. Interpretar y leer la realidad desde la fe no consiste en elaborar una estrategia para tener éxito, y menos aún un plan de laboratorio. Se trata, más bien, de descubrir el proyecto de Dios, su voluntad salvadora para todos los hombres, que se sigue realizando a pesar de nuestras divisiones y pecados. Discernir consiste en integrarnos en los designios siempre más grandes de Dios, liberándonos de las miras humanas y de los criterios mundanos.

3. Reflejar el amor de Dios [«Anda y haz tú lo mismo» (Lc 10, 37)]. El mejor testimonio y la mejor aportación que la Iglesia puede hacer al mundo de hoy como fermento, signo e instrumento de una nueva humanidad, es ser ella misma reflejo de la Trinidad. En el documento La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia de la Comisión Teológica Internacional queda dicho que la sinodalidad es «la forma específica de vivir y obrar de la Iglesia como Pueblo de Dios» (n. 6), su «modus vivendi et operandi (…) en la participación responsable y ordenada de todos sus miembros en el discernimiento y puesta en práctica de los caminos de su misión» (n. 43). Este es «el camino que Dios espera de la Iglesia en el tercer milenio» (n. 1).

2. «Al verlo se compadeció y acercándose le vendó las heridas» (Lc 10, 33-34). Ver y compartir el sufrimiento de la humanidad: la conversión pastoral

En la mirada a nuestra realidad lo primero que vemos es que ya llevamos más de un año de pandemia. La COVID-19, que suma cada vez más muertes y sigue constituyendo una amenaza para la salud de todos, nos ha obligado a vivir bajo el régimen del temor, de la incertidumbre, de la desconfianza, de la sospecha, que ha socavado el tejido vivo de la sociedad a todos los niveles. Ha alterado muchas costumbres y formas de vivir, ha afectado los hábitos de relacionarse las familias y los amigos e incluso ha modificado prácticas consolidadas de organizar el trabajo… Gracias a Dios, vemos ya en el horizonte signos de esperanza para salir de esta situación con las vacunas que se van distribuyendo cada vez a mayor parte de la población. Así como el virus no ha hecho diferencias y ha afectado a toda la humanidad, es de desear que también la vacuna sea un bien común que se distribuya a todos por igual y no sea una propiedad privada de unos pocos, sin hacer diferencias entre países ricos y países pobres.

El virus no lo podemos combatir aisladamente. Quizás sea la gran lección de esta situación. Logramos contener momentáneamente la transmisión del virus, con distancias personales, familiares, locales, autonómicas, nacionales… Pero solo si vamos todos a una, aceptando el diálogo y no el monólogo como vía para encontrar soluciones, podremos avanzar y salir de este bache.

Muchos creen que todo volverá a ser lo mismo cuando pase la pandemia. Y lo cierto es que no va a ser lo mismo, vamos a encontrar un mundo herido, afectado muy desigualmente por la pandemia y, sobre todo, por la crisis económica que ha provocado. Lamentablemente, la pandemia ha acentuado los efectos de la crisis económica del 2008 y ha sacado a la luz pública muchas de las heridas que no habían cicatrizado.

Existe un gran riesgo: querer pasar página lo antes posible y volver a la vida de antes como si no hubiera pasado nada. Es cierto que una parte importante de la población podrá volver a la situación de antes de la pandemia como si aparentemente no hubiera pasado nada. Pero no es menos cierto que una parte muy significativa de la población saldrá de esta crisis en una situación económica y social muy crítica.

En España, el paro ha aumentado y afecta a casi cuatro millones, además de los abultados ERTE, de incierto futuro. Pero los primeros en sufrir el parón de la economía han sido los 8,5 millones de personas que ya se encontraban en exclusión social antes de la pandemia; según el VIII Informe FOESSA, estas personas han visto agravada su situación. Como siempre, quienes sufren más las crisis son los más desfavorecidos, los que tienen menos oportunidades para acceder a los servicios básicos. Entre ellos, sobre todo, los refugiados, los migrantes en situación irregular, las víctimas de la trata de personas, que la pandemia ha invisibilizado.

En España existe un creciente y grave problema que se llama «desigualdad social». Este es un reto que tenemos que abordar para asegurar la dignidad de todos y la necesaria justicia social que es siempre garantía de paz social. No es momento para disputas inertes entre partidos políticos, no es tiempo para soluciones fáciles y populistas a problemas graves, no es el momento de defender intereses particulares. Ahora es el momento para la verdadera política, que sume a todas las partes y que trabaje para el bien común de toda la sociedad y el fortalecimiento y credibilidad de las instituciones en las que se asienta nuestro sistema democrático. Para ello serán necesarias reformas estructurales que superen el vaivén de intereses electorales cortoplacistas. La política existe para servir y ahora está llamada a servir más que nunca y a olvidarse de la consecución de intereses partidistas o su imposición ideológica aprovechando la crisis humanitaria y social que padecemos.

Por esto mismo la Iglesia va a orar intensamente por nuestros gobernantes y va a hacer todo lo que esté a su alcance para promover las reformas necesarias que, como bien sabemos, empiezan por cada uno de nosotros: no hay cambio social sin una previa conversión y transformación personal.

La Iglesia y cada uno de los católicos somos llamados a ejercer un liderazgo ético en el mundo de la economía, de la política y de nuestras relaciones particulares. Meditar Gaudete et exsultate puede ayudarnos a redescubrir la llamada a la santidad que hemos recibido todos los bautizados, un camino bellísimo de amor capaz de transformar el mundo.

La Iglesia, a través de Cáritas y de la amplia red capilar de instituciones y comunidades cristianas, está atenta a todas estas necesidades y está respondiendo, dentro de sus posibilidades, de la mejor forma posible. Como no puede ser de otra manera, está llevado a cabo un trabajo en red, en colaboración con otros grupos eclesiales, con entidades civiles y de la administración pública, incluso con organismos internacionales. Principalmente ha tratado de responder a las necesidades primarias, como la alimentación y medicación de muchas personas que se han quedado sin ingresos económicos, el pago de alquileres, recibos de la luz y del agua. Sin embargo, somos conscientes de que no nos podemos quedar en el asistencialismo de emergencia; la deuda social con los más desfavorecidos incluye su promoción como personas.

Para la Iglesia es acuciante también la denuncia que hace el mismo papa Francisco: «La peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual» (Evangelii gaudium, n. 200). Todos necesitamos a Dios y no podemos dejar de ofrecerlo en esta situación de prueba y de dificultad. Dios no está lejos de los que sufren y de los que fallecen. Y la Iglesia tiene la misión de llevar esta presencia del Señor, que vino a cargar con nuestros dolores, a morir con nosotros para que nosotros resucitemos con Él.

Hemos de reconocer que la situación que estamos viviendo durante esta pandemia ha afectado significativamente a la pastoral habitual de la Iglesia en todos los sentidos, tanto en el ámbito parroquial como diocesano. Las restricciones han afectado la atención de las personas, que han visto reducidas —cuando no suprimidas— sus actividades de formación, de catequesis, sus encuentros… Sentimos la urgencia, más que nunca, de estar atentos a las necesidades de las personas y de las comunidades, para elaborar propuestas de vida cristiana que permitan anunciar el Evangelio y vivir la fe en estas circunstancias tan especiales. Queremos agradecer las muchas iniciativas y los esfuerzos de los ministros ordenados, de los miembros de la vida consagrada y de los laicos por llegar a los hogares, a las habitaciones de residencias y hospitales de muchas personas que tienen limitada la movilidad o son personas de riesgo.

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Comienza la Asamblea plenaria de los obispos españoles

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Se celebrará del 19 al 23 de abril y estudiará las líneas de acción pastoral de la CEE para el quinquenio 2021-2025

La Asamblea plenaria de los obispos ha comenzado esta mañana y terminará el viernes, 23 de abril. Juan José Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española ha sido el encargado del discurso inaugural, al que ha seguido la intervención del nuncio apostólico en España, monseñor Bernardito C. Auza, Enlace.

La Asamblea Plenaria estudiará las líneas de acción pastoral de la Conferencia Episcopal para el quinquenio 2021-2025. La Comisión Episcopal para los Laicos, la Familia y la Vida presentará un informe acerca de la eutanasia y el testamento vital y la propuesta de una nueva redacción de testamento vital.

También informará sobre el Año “Familia Amoris Laetitia” (19 de marzo de 2021-26 de junio de 2022) convocado por el Papa Francisco en el 5º aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia y sobre la consulta acerca de la “Pastoral de Mayores”, a instancias de Roma.

La Comisión Episcopal para la Liturgia presentará para su posible aprobación el ritual de exequias; el Misal y el Leccionario para las misas de la Bienaventurada Virgen María; y la traducción de los textos Litúrgicos de la Memoria libre de la Bienaventurada Virgen María Loreto.

La Comisión Episcopal para la Educación y Cultura informará sobre los trabajos realizados en diversos ámbitos en relación a la nueva ley educativa. Como es habitual en la primera Plenaria del año, se aprobarán las intenciones de la Conferencia Episcopal Española del año 2022 por las que reza el Apostolado de Oración-Red Mundial de Oración del Papa.

Otros asuntos del orden del día

El orden del día también incluye el estudio de los siguientes temas:

Puesta en marcha de la carta del papa Francisco para la institución de laicos, hombres y mujeres, como lectores y acólitos.

Implicaciones para la Iglesia en España de la obligación del cumplimiento normativo (Compliance).

Información sobre el estado actual de Ábside (TRECE y COPE).

Nombramientos

Los obispos miembros de la Asamblea Plenaria elegirán al nuevo presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, tras el fallecimiento, el pasado 28 de enero, de Mons. Juan del Río. Desde entonces ha ocupado el cargo el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca. También está prevista la elección del Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca. Como es habitual, se procederá a la aprobación de distintas Asociaciones Nacionales.

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Un grupo de misioneros de la Comunidad Shalom renuevan su consagración de vida por la evangelización de los jóvenes

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Garcéz, Carolina, Wanessa y Djalma (izq a dch).

Cuatro jóvenes misioneros de la Comunidad Católica Shalom, presente en nuestra diócesis desde 2013, renovaron sus promesas de consagración de vida a Dios en el carisma Shalom y su compromiso con la misión y evangelización en Granada acompañados por nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez.

El miércoles, 14 de abril, Carolina Cardoso, Wanessa França, Djalma Junior y José Wellington Garcéz renovaron sus promesas de consagración a Dios y su compromiso con la evangelización en nuestra diócesis de Granada en una Eucaristía presidida por nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, que tuvo lugar en la casa de la Comunidad, según las medidas sanitarias establecidas, ubicado en la C/ Postigo de Zarate 11. 

Este grupo de jóvenes misioneros Shalom comparten una experiencia y vocación común: la experiencia transformadora de encuentro personal con Jesús resucitado en la que descubrieron, de distintas formas, la llamada a ser misioneros para entregar sus vidas por la evangelización de los jóvenes y los pobres, y con ellos, a toda la humanidad. Esta es la esencia del carisma Shalom, una vocación misionera, laica y consagrada apoyada en una vida de contemplación, unidad y evangelización.

Durante su homilía, nuestro Arzobispo dedicó palabras de agradecimiento por el don de la Comunidad en la diócesis y alegría por contemplar la juventud y vida de los misioneros entregada a Dios según esta vocación específica dentro de la Iglesia con alegría. Brasil, Filipinas, Hungría y Granada son algunos de los destinos en misión en los que han vivido este grupo de misioneros.

RESPUESTA AL AMOR DE DIOS POR LOS JÓVENES

“Dios me hace feliz a través de la vocación, de la vida misionera, de su elección por mi. Mi respuesta tiene que ser verdadera, sincero y que se corresponda al amor de Dios en mi vida. Darlo todo por el Todo, esa es la gran respuesta al amor de Dios por mi. Doy gracias a Dios por este tiempo”, resalta con una gran sonrisa Djalma Junior, de 30 años, natural de Brasil y misionero en Filipinas antes de llegar a nuestra diócesis.

Para Wanessa França, de 25 años, ser misionera en Granada es poder comprobar los mismos desafíos que en el otras partes del mundo para llegar al corazón de los hombres: «Ser misionera en Granada me hace experimentar de las mismas gracias y desafíos que tiene el pueblo en Brasil u otros lugares, es estar unida de tal forma que no sé explicar, es mucho más que comprender o vivir algunas cosas de la cultura, es una unión espiritual, es tocar en una sola humanidad.»

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

 

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