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Sembrar fidelidad como san José

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Sembrar fidelidad como san José

El 19 de marzo se celebra la solemnidad de San José, patrón de los seminarios, y como antesala a este día ha comenzado una misión vocacional en la Diócesis

“Padre y hermano, como san José” es el lema de este año para el Día del Seminario, cuyo objetivo es reflejar la figura de San José en los sacerdotes, en un año en el que, si cabe, este Santo ha tomado un mayor protagonismo tras declarar el Papa el Año Jubilar Josefino.

El Día del Seminario se celebra con gran ilusión entre los seminaristas quienes salen al encuentro de muchos jóvenes para mostrar la alegría de su vocación a través de diversas actividades y con una misión vocacional, que no es otra que suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad y a las comunidades cristianas.

Carlos Crespo y Jesús Martínez definen estos días como “un momento de gracia y de encuentro con el Señor”, pues gracias a este recorrido por colegios, institutos y parroquias, los seminaristas pueden acercar a las personas al Señor, incluso las que están alejadas.

“Para nosotros es un momento clave cuando vemos que se acerca la campaña del Día del Seminario porque paramos y nos dedicamos a nuestra misión; estamos como los sacerdotes en ese periodo de evangelización, pero de jóvenes a jóvenes”, explica Jesús.

Estaba previsto que los seminaristas testimoniaran en estos días su vocación para animar a todos los chavales que se están planteando la vocación en general, a qué es a lo que les llama el Señor, y es en el proceso de acompañamiento y discernimiento donde uno lo va descubriendo, como señala Jesús Martínez. Pero la pandemia ha cambiado la programación y la ha convertido en una cita diferente. Los seminaristas no podrán estar en las aulas ni entre los grupos de catequesis de forma personal, pero sí de manera telemática. Así se está llevando a cabo en nuestra Diócesis la Misión Vocacional, que como novedad, este año permite tener momentos de oración ante el Santísimo.

Discernimiento y vocación

Para ambos seminaristas, la vocación llega cuando uno se siente querido por Dios “porque esto de la vocación no solo es cosa de los sacerdotes y el Seminario, es responsabilidad de toda la comunidad diocesana, desde las parroquias, las familias y los diferentes grupos que tenemos, y que gracias a Dios son muy numerosos y aportan esa riqueza a la vocación”, afirman.

Bajo su experiencia, reconocen que lo verdaderamente importante es estar “abiertos a Dios” y no tener miedo a responder a su llamada. “Los jóvenes que sientan la llamada al sacerdocio que no tengan miedo, a pesar de las dudas o dificultades que se les presente, porque con la ayuda de Dios todo se puede”, aseguran estos jóvenes seminaristas que cursan actualmente el tercer año de su formación en el Seminario Conciliar “San Pelagio” donde, como describe Carlos, “es una casa repleta de alegría, de fraternidad y de unión”, pues no sólo se reza, sino que se preparan los futuros sacerdotes para servir a la Diócesis como “verdaderos hermanos”.

Orar por  las vocaciones sacerdotes

Las actividades programadas por el Seminario Conciliar “San Pelagio” para celebrar la solemnidad de San José y el Día del Seminario no son del todo las mismas que se han venido desarrollando en años anteriores debido a la pandemia, pero sí se mantiene tanto la “Misión Vocacional” como la Vigilia de oración por las vocaciones que se celebra tradicionalmente el día 18 de marzo, en la parroquia de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad), presidida por el Obispo, a las 20:30 horas. Se invita así a los fieles a unirnos en oración por las vocaciones sacerdotales  y especialmente por la de los jóvenes seminaristas, “pidiendo al Señor que siga suscitando obreros a su mies”.

Ver este artículo en la web de la diócesis

“El camino que el Señor nos abre en nuestra vocación”

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Homilía en la Misa del VI día del Septenario al Santísimo Cristo de la Salud, en Santa Fe, el 18 de marzo de 2021.

Mons. Argüello ante la aprobación de la ley de la eutanasia

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Mons. Argüello ante la aprobación de la ley de la eutanasia

Ante la aprobación esta mañana de esta Ley en el Congreso de los Diputados.

Ante la aprobación de la Ley de la eutanasia en el Congreso de los Diputados, el secretario general de la CEE Mons. Luis Argüello ha manifestado los siguientes puntos:

La aprobación de la ley de eutanasia esta mañana en el Congreso de los Diputados y así ya de manera definitiva en las Cortes Generales, es una mala noticia. Desgraciadamente se ha buscado la solución de evitar el sufrimiento, provocando la muerte de quien sufre.

Eutanasia: 60.000 personas afectadas
Es dramático que en España haya 60.000 personas cada año que mueren con sufrimiento, pudiéndose remediar con una política adecuada de cuidados paliativos. Pero para eso, pensamos que este es un momento en favor de promover una cultura de la vida y de dar pasos concretos promoviendo un testamento vital o de declaraciones anticipadas que haga posible que los ciudadanos españoles manifiesten de una manera clara y determinada su deseo de recibir cuidados paliativos.

Su deseo de no ser objeto de la aplicación de esta ley de eutanasia, es un momento también para promover la objeción de conciencia y para promover todo aquello que tenga que ver con esta cultura de la vida que quiere tener una línea roja diciendo con fuerza: «no matarás, no provocarás de manera decidida la muerte para aliviar el sufrimiento, sino al contrario, cuidarás, practicarás la ternura, la cercanía, la misericordia, el ánimo, la esperanza para aquellas personas que se encuentran en el tramo final de su existencia, quizás en momentos de sufrimiento que necesitan consuelo, cuidado y esperanza».

Ver este artículo en la web de la diócesis

Comunicación de advertencia sobre un falso sacerdote en Granada

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Decreto del arzobispo de Granada, a los presbíteros y al pueblo cristiano principalmente del Arciprestazgo de Santa Fe-Granada.

Consulte el devocionario de San José para el Año Jubilar

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Preparado por la parroquia de Santo Domingo de Guzmán y la hermandad de San José Artesano de Lucena.

Casi 800 familias recibirán las reliquias de San Juan Pablo II

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A partir del 19 de marzo, comienza el Año de la Familia y el recorrido de las reliquias por toda la Diócesis.

Año de la «Familia Amoris Laetitia»

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A partir del 19 de marzo de 2021, el Papa Francisco inaugura el Año “Familia Amoris Laetitia” que concluirá el 26 de junio de 2022 en el 10º Encuentro Mundial de las Familias en Roma.

El cura Valera de Huércal-Overa es declarado «Venerable» por el Vaticano

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El cura Valera de Huércal- Overa es declarado «Venerable».

Mensaje del arzobispo D. Javier a las familias, en el Año especial dedicado a ellas

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Mensaje de D. Javier Martínez, arzobispo de Granada, a las familias, con motivo del Año especial dedicado a la familia, que comienza el 19 de marzo de 2021.

Testimonio de Manuel Mena: la clave de la vocación es la valentía y la confianza

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Testimonio de Manuel Mena: la clave de la vocación es la valentía y la confianza

Con motivo de la celebración del Día del Seminario, el próximo 19 de marzo, durante esta semana en los medios diocesanos publicaremos una serie de testimonios de seminaristas que compartirán su proceso vocacional y propondrán esta opción de vida desde la honestidad y la alegría que le acompaña.

Testimonio Manuel Mena, seminarista de 5º Curso

Pocos sacerdotes reciben la vocación cayéndose del caballo como San Pablo, más bien la mayoría confiesan que se trata de un proceso largo. Esta es también la experiencia de Manuel Mena, natural de Palma (Islas Baleares) –aunque de origen utrerano- que ya cursa quinto en el Seminario Metropolitano de Sevilla.

Reconoce que en su largo camino de discernimiento vocacional fue viviendo la fe “de una manera más comprometida y sintiendo que el Señor me iba pidiendo más”. Además, señala que fue un tiempo “de muchos miedos y dudas, en el que sentía que estaba llamado a algo más, pero me negaba a dejar las riendas de mi vida en manos de Otro”. Este proceso culminó durante un verano en el que vivió una experiencia misionera, en la que “vi con claridad que Dios me llamaba al sacerdocio”.

Recuerda que en aquel momento su decisión fue difícil de asimilar para su familia, sin embargo, como testimonian otros seminaristas, “poco a poco han visto que soy feliz en el camino que he tomado y eso es lo que les importa”.

“Me di cuenta que eran jóvenes como yo, ni más ni menos”

Por motivos laborales de su familia, inició su formación en el Seminario de Valencia y ahora la concluirá en Sevilla, una circunstancia que le ha permitido comprobar que la mayoría de Seminarios funcionan de manera parecida. “En ambos seminarios –apunta- encuentras un acompañamiento cercano y sincero por parte del equipo formativo y un buen ambiente comunitario que propician que puedas centrarte en lo esencial para esta etapa de discernimiento y formación”.

Precisamente rememora con cariño su primer día del Seminario: “La noche anterior no había podido pegar ojo, estaba asustadísimo por lo que me iba a encontrar. Pensaba que había sido una locura y que seguramente me metía en una casa donde cada uno sería más rarito que el anterior. Sin embargo, el primer día después de la cena ya estaba con varios seminaristas charlando en la terraza tranquilamente de temas varios, como si nos conociéramos de hace tiempo. Entonces me di cuenta de que eran jóvenes como yo, cada uno con su historia, que habían confiado en Dios y en la Iglesia. Ni más ni menos. Y los nervios y prejuicios se fueron”.

“No se puede reducir el diaconado o el sacerdocio a una profesión”

En pocos meses, más de cinco años después de aquel día, Manuel será ordenado diácono, un acontecimiento ante el que siente una gran ilusión a la par que un gran respeto, ya que “es un paso a partir del cual tendrás una misión de suma importancia en la Iglesia, una misión que por méritos propios es evidente que no se puede alcanzar. Menos mal –añade- que no va a depender solo de esos méritos, y contaremos con la ayuda de Dios”.

Y es que el diaconado es un ministerio cuya esencia no puede desdibujarse en un paralelismo con una profesión civil. “Lo del ‘sacerdocio en prácticas’ suena fatal –argumenta- no solo porque reduce el diaconado, sino que también reduce el propio sacerdocio a una profesión. Esto puede hacer que se viva el diaconado como un tiempo sin importancia que se debe pasar porque es lo que pone la norma, y posteriormente vivir un sacerdocio convertido en un funcionariado. Nada más lejos de lo que es el diaconado y el sacerdocio”, defiende.

De hecho, el diácono es ya ministro de la Iglesia, concretamente ministro de la Palabra y administrador de los Sacramentos del Matrimonio y el Bautismo. “No creo que esta misión que la Iglesia encomienda a los diáconos pueda entenderse como una labor de menor importancia”, opina este seminarista.

Calidad frente a cantidad

Aunque Manuel observa que actualmente hay menos vocaciones que hace unas décadas, atribuye esta circunstancia a que “las necesidades son distintas” o a que tal vez “se nos está llamando a cambiar algunos esquemas”. Por ello, sostiene que lo importante ahora no es conocer el motivo, sino “vivir este momento con plena confianza en Dios y, siguiendo su mandato, pedir al Señor de la mies para que envíe obreros”.

En esta línea, destaca el gran esfuerzo que viene realizando la Archidiócesis hispalense para acercarse a los jóvenes y se felicita porque “seguimos contando con muchas personas muy comprometidas y con ganas de ser agentes activos en la vida de la Iglesia. La calidad de esos jóvenes es más importante que la cantidad”.

Finalmente, concluye insistiendo en que “siempre han existido dificultades, y a pesar de ello no han faltado sacerdotes santos”. La clave está en “no dejar de volver a Dios, por muchas veces que se caiga”, en ser valientes –dice- y confiar en Dios, porque nadie “será más feliz en ningún sitio que en aquel al que el Señor le llama”.

Otros testimonios

Testimonio de Germán Carrasco: una vocación de la mano de la Macarena

Testimonio de Andrés Rodríguez, seminarista de 3º Curso

Testimonio de José Pablo Hoyo: “Lo importante es mostrarnos tal cual somos, no como queremos que nos vean”

Ver este artículo en la web de la diócesis

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