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La Soledad y el Descendimiento logran el indulto de un preso en Martes Santo

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La Soledad y el Descendimiento logran el indulto de un preso en Martes Santo

Siguiendo una tradición centenaria, este Martes Santo se ha concedido el indulto de un preso. A solicitud de la Hermandad de la Soledad y Descendimiento del Señor, este granadino es reinsertado en la sociedad como ciudadano de pleno derecho tras la autorización por parte del Ministerio de Justicia. El preso, que estaba ya en tercer grado, dice sentirse sorprendido tras el indulto.

La misericordia y la justicia se dieron cita este 30 de marzo, Martes Santo, en el monasterio de San Jerónimo. Gracias a un privilegio especial, que tiene ya un siglo de vida, la Hermandad de la Soledad y el Descendimiento solicitó el indulto de un preso de la localidad granadina, que fue aprobado por el Consejo de Ministros el pasado día 23.

En este acto de indulto acudieron el Hermano Mayor de la Cofradía, el presidente d la Real Federación en representación cofrade. Por otra parte, el alcalde de la ciudad de Granada, el Presidente de la Audiencia Provincial, la Subdelegada de Gobierno y la Directora Centro de Inserción Social (CIS). Frente a ellos, el granadino indultado se presentó vestido con el cortejo procesional, en negro y amarillo, de la Hermandad.

“TODOS TENEMOS DERECHO A UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD”

A pesar de este derecho de petición, el proceso del indulto no es algo sencillo. “Hay un trabajo inmenso”, confesaba el Hermano Mayor de la Cofradía, Enrique Crespo. “Hay que llevar a cabo una selección de informes y de candidatos que van a formar parte de una terna”. La Hermandad coopera con la Audiencia Provincial y la dirección del Centro de Inserción Social (CIS) para lograr que el Ministerio de Justicia lleve a cabo el procedimiento.

“Toda persona tenemos derecho a una segunda oportunidad. Nosotros simplemente facilitamos que ese proceso se acelere”, explica el Hermano Mayor. “Solo deseamos que esa persona pueda reinsertarse en la sociedad, sentirse una persona libre de carga y que reciba el perdón. ¡Qué mejor que este marco con la presencia de los titulares!”.

Los representantes civiles firmaron el indulto sobre un pergamino presentado frente al altar del monasterio de San Jerónimo. El pergamino presentaba un lazo amarillo, señal de la cautividad, que cambiaron por uno blanco una vez realizada la rúbrica. “Estamos ante uno de los acontecimientos más bonitos que tiene la Semana Santa”, dijo el jefe consistorial de Granada, Luis Salvador. “Uno en donde precisamente el perdón y la reinserción tienen lugar como un acto colectivo frente a nuestros titulares y en representación de la Semana Santa”.

“ME SIENTO SORPRENDIDO”

Situado en primera fila junto a los funcionarios del Centro de Inserción Social, el liberado se mostraba contento de poder volver a la normalidad de la vida con su familia.

“Me siento sorprendido. Llevamos un año esperándolo y ha llegado ahora”, dijo a los medios. Natural de Granada capital, estaba en la cárcel por un tema de drogas, aunque ya estaba en el tercer grado con un control telemático por pulsera.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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El Obispo en la Misa Crismal: “Somos llamados a entregar la vida”

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Este Martes Santo o Martes Crismal, fue también singular en esta Semana Santa de 2021. En esta ocasión, debido a las restricciones de aforo por la situación sanitaria en la que nos encontramos, no llegaron a cien los sacerdotes que renovaron sus promesas sacerdotales en la Eucaristía que el obispo Nivariense presidió en la Catedral. Por esta misma razón, a la celebración no pudieron asistir los presbíteros con servicio pastoral en las otras islas de la Diócesis.

Por su parte, la representación de la vida consagrada se redujo a un pequeño grupo de religiosos y religiosas. Igualmente ocurrió con los laicos. Todo ello con el fin de respetar el 33% del aforo permitido en estos momentos.

Esta Misa Crismal es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y signo de la unión estrecha de los presbíteros con él. Tradicionalmente, en nuestra diócesis, se celebra el martes y no en la mañana del Jueves Santo, para facilitar la presencia del clero.

En la celebración el prelado nivariense consagró el Santo Crisma que se emplea para el bautismo, la confirmación y la ordenación sacerdotal, y bendijo los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.

En la Eucaristía, además, se pidió por los curas fallecidos desde la última Misa Crismal, diez en total. Asimismo, se tuvo un especial recuerdo hacia el obispo emérito, Don Damián Iguacen que partió a la Casa del Padre el pasado 24 de noviembre de 2020, a la edad de 104 años. El prelado nivariense también quiso encomendar a Dios todas las personas víctimas de la actual pandemia del coronavirus.

Por otro lado, se dio gracias por aquellos sacerdotes que cumplen sus bodas de plata en el ministerio presbiteral. En esta ocasión, no hay presbíteros que estén cumpliendo bodas de oro.

Monseñor Álvarez en su homilía destacó que los sacerdotes están llamados a entregar su vida. Haciendo referencia a unas palabras del Papa francisco, indicó: “¿Somos conscientes de esto? ¿O tal vez pensamos que la encarnación de Jesús es sólo algo del pasado, que no nos concierne personalmente? Creer en Jesús significa ofrecerle nuestra carne para que él pueda seguir habitando en medio de los hombres. Significa ofrecerle nuestras manos para acariciar a los pequeños y a los pobres. Significa ofrecerle nuestros pies para salir al encuentro de los hermanos. Significa ofrecerle nuestros brazos para sostener a quien es débil y para trabajar en la viña del Señor. Significa ofrecerle nuestra mente para pensar y hacer proyectos a la luz del Evangelio. Y, sobre todo, significa ofrecerle nuestro corazón para amar y tomar decisiones según la voluntad de Dios. Todo esto acontece gracias a la acción del Espíritu Santo. Dejémonos guiar por él”.

El obispo, además, animó a los presentes a renovar las promesas sacerdotales y el carisma recibido el día de la ordenación ya que Cristo nos sigue necesitando para amar, como señala una conocida canción.

Los sacerdotes que están celebrando 25 años de ministerio son Jesús Javier Izquierdo, Simón Herrera y José Manuel García Matos.

Jesús Javier Izquierdo quiso tener unas palabras cariñosas para el Padre Fermín quien fuera capellán del Club Deportivo Tenerife que también cumpliría sus bodas de plata en este año. “Gracias al obispo que me ordenó, D. Felipe. Meses antes de mi ordenación fue ordenado el Padre Fermín, que celebrará sus bodas de plata en el cielo”.

Por su parte García Matos y Herrera fueron ordenados en la plaza de San Francisco de la capital palmera. Hacía pocos meses que había fallecido Juan Pérez Álvarez, un sacerdote especialmente impulsor de las vocaciones durante un buen número de años.

“La figura de D. Juan fue de singular importancia tanto en mi vida de fe como en el discernimiento vocacional” –indica Matos-. “Su enorme capacidad de entrega y la austeridad de vida fueron un ejemplo para mí hasta que fue llamado a la Casa del Padre”.

También Simón dio gracias a Dios por todo lo bueno que el Señor le ha ido regalando a través de su ministerio sacerdotal. “Estos 25 años han sido la vivencia de la respuesta a una llamada. Los he vivido con alegría y gozo, pero también ha habido, como es lógico, momentos difíciles. En cualquier caso, el Señor ha estado siempre ahí para fortalecerme”.

La Misa fue retransmitida en directo y se puede volver a ver en el canal de Youtube: obispadodetenerife.

 

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«Pido al Señor todos los días por vosotros, os quiero de verdad»

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El obispo de Cartagena preside la Misa Crismal en la que los sacerdotes han renovado sus promesas, y en la que se ha consagro el Santo Crisma y bendecido los óleos con los que se ungirá a catecúmenos y enfermos.

«Os ruego que recéis por los sacerdotes cada día y queredlos, como ellos os quieren». Con estas palabras comenzaba esta mañana su homilía el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, en la Misa Crismal, la celebración diocesana en la que el presbiterio renueva cada año sus promesas sacerdotales y en la que se consagra el Santo Crisma y los óleos de enfermos y catecúmenos.

Este año no ha llamado la atención a los viandantes de la plaza del Cardenal Belluga la gran procesión de entrada de los sacerdotes, que tradicionalmente salía desde el Palacio Episcopal hasta la catedral. La pandemia ha reducido considerablemente esta procesión, que se ha realizado desde la sacristía con la participación de los obispos, el Cabildo Catedralicio y los miembros del Consejo Episcopal.

Acompañado por el obispo auxiliar de Cartagena, Mons. Sebastián Chico; el arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil; y gran parte del presbiterio diocesano; el obispo de Cartagena ha dedicado palabras de agradecimiento y aliento a los sacerdotes a quienes ha manifestado su cariño: «Pido al Señor todos los días por vosotros y os tengo muy presentes en mis oraciones, reconozco y valoro vuestros trabajos apostólicos y me gustaría deciros que os quiero de verdad».

Durante la homilía, Mons. Lorca ha recordado a los diez sacerdotes fallecidos durante este curso y ha saludado de forma especial a los cuatro neopresbíteros que participaban por primera vez en esta celebración, ordenados el pasado mes de julio.

Pero no solo ha tenido palabras hacia los sacerdotes. El obispo ha pedido a Dios por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada: «Tenemos que orar para que surjan jóvenes valientes, generosos, dispuestos a seguirte por los caminos del mundo; que no se asusten de una vida austera, exigente, pobre y humilde; que tengan el coraje de dar el paso, a pesar de vivir en medio de persecuciones ideológicas». También se ha dirigido a los laicos que «desempeñan infinitos servicios de evangelización en sus trabajos, en sus familias y llevan una palabra de esperanza a todo tipo de personas, sean o no creyentes».

Al finalizar la homilía, los presbíteros han renovado junto al obispo sus promesas sacerdotales. Durante la plegaria eucarística, Mons. Lorca ha bendecido el óleo de los enfermos y al finalizar la oración de después de la comunión ha bendecido el óleo de los catecúmenos y ha consagrado el Santo Crisma, derramando aromas sobre el aceite. Otra de las modificaciones en la liturgia, por las restricciones sanitarias, ha sido precisamente en la consagración del Crisma, ya que en esta ocasión el obispo no ha soplado sobre el ánfora, como indica el ritual. Con este Crisma serán ungidos los bautizados, confirmados y los ordenados para el ministerio sacerdotal.

Esta celebración ha llegado a todos los hogares de España a través de TRECE Televisión.

Homilía del obispo de Cartagena

Galería de imágenes

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“Nuestra confianza está en la certeza de que el Señor es fiel”

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Homilía en la Misa del Martes Santo, el 30 de marzo de 2021.

Alhama de Granada celebra el Viernes de Dolores junto a su patrona, la Virgen de las Angustias

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Alhama de Granada celebra el Viernes de Dolores junto a su patrona, la Virgen de las Angustias

La localidad de Alhama de Granada celebró el pasado día 26, Viernes de Dolores, el día de su patrona, Nuestra Señora de las Angustias, en una Eucaristía que tuvo lugar en la parroquia de la Encarnación con la presencia de Mons. Javier Martínez.

Alhama de Granada celebra, como cada año, en el Viernes de Dolores el día de su patrona, Nuestra Señora de las Angustias con la celebración de la Eucaristía que tuvo lugar en la parroquia de La Encarnación y estuvo presidida por nuestro arzobispo, Mons. Javier Martínez, unido a la comunidad parroquial.

Entre los presentes se encontraban el párroco de La Encarnación, D. Víctor Valero, junto a los miembros de la Hermandad de Santísimo Sacramento y Nuestra Señora de las Angustias de Alhama y otros miembros de la comunidad entre los que acudieron a la celebración familias y niños.

«UNA IGLESIA SINGULAR» Y NUEVA COMUNIDAD CONTEMPLATIVA

Durante su homilía Mons. Martínez dio gracias a Dios por el inicio de las obras de restauración del templo de La Encarnación comenzadas hace escasos días con la intención de recuperar una “iglesia singular en la diócesis”.

Junto a esta alegría también nuestro Arzobispo anunció la llegada de una nueva comunidad de vida contemplativa a nuestra diócesis: las siervas de la palabra y la virgen de Matará, rama de la familia del Verbo Encarnado. Esta comunidad religiosa fundada en Argentina y presente en otros países tendrá presencia en nuestra diócesis y sus religiosas acompañarán a las clarisas del monasterio de Alhama.

“Es una alegría la llegada de estas religiosas que acompañarán a las clarisas de Alhama cuya presencia en Alhama es importante el monasterio y la vida contemplativa son importantes en la localidad”, aseguró D. Javier Martínez.

También durante su homilía, nuestro arzobispo quiso elevar una oración, en el contexto de la Semana Santa y ante la proximidad de la Pascua, “por todas las personas que han muerto en la esperanza de la resurrección”, apuntando que “el Señor siempre está con nosotros, nuestro destino no es la muerte sino la vida”, destacó.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

 

 

 

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Más de 100 sacerdotes diocesanos renuevan sus promesas en la Misa Crismal

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Como cada Martes Santo, esta mañana se celebraba en la Catedral la Misa Crismal.  Una Eucaristía marcada por las medidas de seguridad y distanciamiento social para hacer frente a la pandemia de la Covid- 19.

Minutos antes de las 11 de la mañana el primer templo diocesano cerraba sus puertas con más de 200 personas en su interior. Entre ellas, alrededor de 120 sacerdotes, llegados de todos los puntos de la geografía diocesana, que han querido participar en la celebración eucarística presidida por nuestro Obispo,  Don Amadeo Rodríguez Magro. En ella, además, han renovado, un año más, sus promesas sacerdotales.

Han concelebrado, junto al Obispo, el Vicario General y Deán de las Catedrales, Don Francisco Juan Martínez Rojas, y otros miembros del Cabildo Catedral. También, ha estado presente Monseñor D. Fernando Chica Arellano, Observador permanente Santa Sede en la FAO, el FIDA y el PDA.

Asimismo, han participado los tres diáconos permanentes de la Diócesis y multitud de fieles y religiosas.

Los semanaritas y el diácono, Antonio Blanca, han sido los encargados de las lecturas y la proclamación del Evangelio.

Homilía

En el Año de San José, el Obispo ha querido hacer una semblanza sacerdotal teniendo como guía la Carta Apostólica Patris Corde que ha escrito el Papa Francisco, ya que “en ella hace un precioso retrato del Patriarca, en el que los sacerdotes haríamos muy bien en reflejarnos”. 

Así, Don Amadeo ha destacado facetas como las de Padre amado, Padre en la ternura, Padre de la obediencia, Padre castísimo, padre de la acogida o Padre de la valentía creativa. Refiriéndose a esta última ha subrayado que los sacerdotes han de aprender de San José “la alerta permanente de nuestro corazón para estar cerca de cada persona necesitada, de cada pobre, de cada persona que sufre, de cada moribundo, de cada extranjero, de cada prisionero, de cada enfermo… y así… de cada persona que busca nuestra ayuda. No olvidemos que somos sacerdotes de una Iglesia en salida”.

Igualmente, ha destacado que San José era un carpintero que trabajaba honestamente y Jesús aprendió de él el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan como el fruto del trabajo. En este sentido, ha dicho a sus sacerdotes: “Aprendamos de San José el sentido del deber en el trabajo y que aparezcamos en nuestro ministerio como persona que trabaja y que, en lo que hace, colabora con Dios creador y renovador del mundo. Pongamos de relieve que  nuestro servicio tiene un gran valor social. Con criterios de la Doctrina Social de la Iglesia, siempre hemos de estar alertas a los derechos y deberes de los hombres y mujeres del mundo del trabajo, haciéndolos nuestros e incorporándolos a nuestra misión profética”.

Finalmente, Monseñor Rodríguez Magro ha manifestado que los pastores han asumido la responsabilidad de la vida de otros, aunque no ejercen la paternidad sobre todos los que les han sido encomendados. Y ha continuado: “Nuestra paternidad es signo de una paternidad superior, es sombra del Único Padre celestial; y sombra también que sigue al Hijo. Acompañamos para hacer a los otros capaces de elegir, de ser libres en su fe, de salir a la intemperie para el anuncio del Evangelio”. Así pues, Don Amadeo ha explicado queSan José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación. Somos como José, padres en la sombra”. Para culminar: Vivir en este fiat de San José e inspirarnos siempre en el fiat de la Virgen nos situará en el mejor clima espiritual y pastoral que un sacerdote necesita para vivir con pasión el seguimiento de Cristo en fidelidad a su ministerio de salvación de los hombres”.

Renovación de las promesas y  bendición de los santos óleos

Tras la homilía, el clero diocesano ha renovado sus promesas sacerdotales ante el Obispo de Jaén.

Después, se ha llevado a cabo el rito de la bendición de los santos óleos y la consagración del santo crisma, que servirá a lo largo de todo el año para ungir a los enfermos y a los que recibirán los Sacramentos del Bautismo, la Confirmación o el Orden Sacerdotal.

Los seminaristas y los diáconos permanentes han presentado ante el Prelado las tres ánforas de aceite. Primero el óleo de los enfermos y, después, el de los catecúmenos, han sido bendecidos. La última ánfora ha sido la del óleo para el santo crisma. El Obispo ha insuflado sobre él, para finalizar con la oración de la consagración. Posteriormente, los tres recipientes se han situado delante del altar, donde han permanecido durante toda la celebración.

La celebración eucarística culminaba, tras la bendición del Obispo, con una foto de familia. Ya en la Sacristía, Don Amadeo ha querido desear a sus presbíteros un feliz y santo día y los ha animado a participar, durante la semana de Pascua, en un retiro sacerdotal diocesano.

Este año los 50 litros de aceite de oliva virgen extra han sido donados desde Arjonilla y se han repartido entre todos los Arciprestazgos de la Diócesis.

Galería fotográfica: «Misa Crismal 2021»

 

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El clero de Sevilla renovó sus promesas sacerdotales durante la Misa Crismal hoy Martes Santo

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El Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha presidido la Misa Crismal la mañana de este Martes Santo, en la Catedral hispalense. Durante la ceremonia, el clero sevillano ha renovado sus promesas sacerdotales.

Monseñor Asenjo inició su homilía agradeciendo la presencia de más de 240 sacerdotes, 20 diáconos, seminaristas, una pequeña representación de la vida consagrada y un grupo de laicos. “Habéis venido de todos los rincones de la Archidiócesis a celebrar esta Eucaristía con vuestro obispo. En ella vamos a bendecir el óleo de los catecúmenos y de los enfermos, y consagraremos el santo crisma para ungir a los nuevos cristianos, a los confirmandos y a los seis diáconos, que serán ordenados presbíteros el día 20 de junio”.

Por tanto, esta Eucaristía “es una expresión bellísima de la comunión de la Iglesia. A todos nos une el vínculo de nuestra pertenencia al Cuerpo Místico. A los presbíteros nos une además el don del sacerdocio que el Señor nos ha regalado y la misión y tarea que todos compartimos en el servicio a la Palabra, en la santificación y el pastoreo del Pueblo de Dios.  Hemos venido a nuestra Catedral a robustecer nuestra comunión con el Señor y a fortalecer también nuestra comunión fraterna. Solo por ello nos ha merecido la pena madrugar. Os agradezco el esfuerzo”, ha manifestado el Arzobispo.

En esta línea, ha referido a los sacerdotes que “la amistad con Jesús nos hace sentir la urgencia de la misión y la necesidad de darlo a conocer. La timidez, la pusilanimidad y la falta de vigor apostólico provienen siempre de una amistad con el Señor débil o enfermiza. La amistad con Cristo, sin embargo, nos da valentía y audacia misionera para anunciarlo”.

“Esta mañana ríos de gracia parte de la Catedral y llegan a todos los rincones de la diócesis, nuestros destinatarios son nuestros fieles, nuestro pueblo al que servimos y por el que tenemos que seguir desviviéndonos”.

El Arzobispo agradece las plegarias por su salud

Monseñor Asenjo expresó que previsiblemente es la última Misa Crismal que celebra en la Catedral de Sevilla y “probablemente en mi vida. Quiero despedirme de todos vosotros y agradecerles vuestra plegaria por mí. Estoy bien de ánimo, estoy sereno y tranquilo, porque acepto lo que el Señor ha permitido en mi vida y lo ofrezco por la Iglesia, por el Papa Francisco, por la Archidiócesis y por todos vosotros, los sacerdotes, los consagrados y los laicos, que Dios os lo pague”. Exhortó también a rezar por el obispo que ha de venir, “
para que sea un obispo según el corazón de Dios”.

Pastoral de vocaciones

En esta línea. animó a los sacerdotes a implicarse cada vez más en “la pastoral de las vocaciones. Es una obligación vuestra, queridos hermanos sacerdotes, que deben rezar por esta intención sacro santa, como la llamara san Juan XXIII, obligación principalísima, que no sintáis vergüenza ni rubor invitando a los jóvenes a plantearse un futuro vocacional y sacerdotal, que lo atraigáis con el testimonio luminoso, atractivo y elocuente de vuestra vida pobre, sencilla y limpia”.

Ha referido también que se marcha con una frustración, porque le hubiese gustado poner sus pies en “América Latina o en cualquier país de misión, no ha sido posible y bien que lo lamento. Dios quiera que mi sucesor tenga la suerte de suscitar entro nosotros el ímpetu y la pasión por las misiones y podamos crear una réplica de nuestra diócesis en país de misión y hacer de ella una Iglesia misionera”.

Invitó a los laicos ha fortalecer su oración por los sacerdotes. “Quered a vuestros sacerdotes, amadlos y que ellos se den cuenta de que le queréis y de que los amáis. Ayudadles cuando veáis que desfallecen, cuando le veáis sufrir, pero, sobre todo, rezad cada día por ellos, para que vivan fiel y santamente la hermosísima vocación que el Señor les ha regalado en su Iglesia”.

Fotografías: Miguel Ángel Osuna.

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El obispo de Huelva llama en la Misa Crismal a la “conversión permanente” y a una “pastoral misionera”

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La Santa Iglesia Catedral de Huelva ha acogido en la mañana de este Martes Santo, 30 de marzo, la Misa Crismal de consagración del Santo Crisma y bendición de los Óleos de los Catecúmenos y de los Enfermos, presidida por el obispo de Huelva, Santiago Gómez, y en la que ha estado presente exclusivamente el clero diocesano, para garantizar las medidas sanitarias por la pandemia.

Al inicio de su homilía, el Obispo ha recordado de forma especial al emérito de la diócesis, José Vilaplana, quien a través de sus palabras ha querido enviar un saludo afectuoso a todo el clero y diocesanos. D. Santiago Gómez ha resaltado que “la Misa Crismal es una celebración diocesana que implica a todos los fieles de la diócesis por el óleo y el crisma que luego se reparten en todas las parroquias y comunidades cristianas y por la renovación de las promesas sacerdotales». Todo ello, «vincula singularmente esta Eucaristía a toda la comunidad de la Iglesia particular de Huelva”.

En cuanto al óleo de los enfermos, ha señalado que “es signo de la verdadera medicina de Dios, de la presencia de Jesucristo en nuestros padecimientos y angustias, expresión de que existe el remedio contra la muerte porque Jesucristo ha entrado en la noche de la muerte y nos proporciona la certeza de que estamos siempre en las manos de Dios”. Por otro lado, el óleo de los catecúmenos, con los que se unge a quienes van a recibir el bautismo  “nos hace presente que la vida cristiana se concibe como un combate. Somos ungidos por el Señor para entrar en la lucha de la vida con ánimo de vencedor, porque Cristo ha doblegado el pecado y la muerte, y nada ni nadie podrá apartarnos de su amor”. El santo crisma, aplicado en el bautismo, en la confirmación o en la ordenación sacerdotal “nos recuerda que somos miembros de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey, así participamos de su dignidad y de su misión”.

El santo crisma y los sagrados óleos serán llevados a todas las parroquias donde, de un modo solemne y expreso, son presentados, como expresión de unidad, en la Misa Vespertina del Jueves Santo en la que se conmemora la Cena del Señor.

En esta celebración el presbiterio renueva sus promesas sacerdotales, que el Obispo ha descrito como  “una ocasión para renovar nuestro amor a Jesucristo y a su Cuerpo que es la Iglesia y , si fuera el caso, sacudirnos la rutina que puede hacer mella en nuestra vida ordinaria y para excitar en nosotros la necesidad y el deber de proclamar en nuestro barrio o pueblo, hasta el último rincón de la diócesis, el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

En este sentido, ha señalado la “experiencia triste, amarga y frustrante” con la que se encuentran a veces sacerdotes y diáconos, porque «nuestro ministerio -la celebración de los sacramentos, la predicación o la catequesis, la animación de la comunidad cristiana- encuentra frecuentemente indiferencia, oposición y, a veces, hasta desprecio y hostilidad” pero, en el contexto de la Semana Santa, “ninguna de estas cosas es semejante al sacrificio de Cristo, quien, precisamente por su amor y para vencer nuestra enemistad con Dios, padeció en la cruz. El arte de amar se cambia con frecuencia en arte de sufrir y para aprender esto necesitamos la conversión continua”. La conversión, ha añadido, «no se consigue de una vez para siempre, sino que requiere continua vigilancia» y «tampoco nosotros como pastores, ni yo ni vosotros, podemos dar por supuesta nuestra conversión, que no ha quedado concluida con nuestra ordenación, sino que es tarea permanente de cada día de nuestra vida».

Asimismo, ha expresado que “pasar de una pastoral de mantenimiento a una pastoral misionera obliga a todos a un esfuerzo espiritual grande”, de manera que “si no estamos vigilantes, la tentación de los modos de vida de la sociedad actual -sensuales, cómodos, caprichosos, pendientes del propio bienestar- nos comerá, y como sacerdotes quedaremos convertidos en tristes consiliarios de la cultura dominante”. Por esta razón, ha llamado a “superar la lógica del mínimo necesario para entrar en la lógica del amor generoso, que es la lógica del máximo posible” y así “servir al Evangelio, sin pedir nada, sin esperar nada, sin lamentarse por nada”.

Esta celebración ha contado con una especial mención a quienes cumplen sus bodas de oro sacerdotales, los presbíteros Manuel Salazar Monge, José Manuel Perera Alcántara, José Manuel Gálvez Conde, Santiago Delgado Salguero y Manuel Jesús Carrasco Terriza; así como los que celebran sus bodas de plata, los sacerdotes Zacarías Gil Sanmartín (FDP), Juan José Guillén Trujillo, Grzegorz Koza, Dmytro Savchuk y el diácono permanente José María Asencio Redondo. A la finalización de la celebración, el Obispo ha querido obsequiar a estos sacerdotes y al diácono que celebran su aniversario con una placa de recuerdo y les ha dirigido unas palabras de agradecimiento por la vida sembrada y por llevar la Palabra de Dios a tantas personas.

También se ha tenido un sentido recuerdo para los sacerdotes fallecidos desde la última Misa Crismal: Demetrio López Santos, Alberto Nuez Domínguez (SDB) y Ursicio Castrillo García (OFM), este último fallcido en la mañana de hoy.  De igual modo, se ha pedido por los sacerdotes diocesanos en tierras de misión, como son Vicente Venegas Iglesias y Antonio Fidalgo Viejo, misioneros en tierras de Perú, y el sacerdote Tomás García Torres, en la República Dominicana.

 

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Boletín oficial de la Diócesis de Canarias enero-febrero 2021

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BOLETÍN OFICIAL DE LA DIÓCESIS DE CANARIAS

Enero – febrero 2021

Vea también:

– Boletín oficial de la Diócesis de Canarias

 

Descargar:

– Boletín de la Diócesis de Canarias enero-febrero 2021

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“El santo crisma es vehículo del Espíritu Santo”

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El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha presidido la solemne Misa Crismal este Martes Santo en la Santa Iglesia Catedral con doscientos presbíteros de la Diócesis de Córdoba, que han celebrado la renovación de las promesas sacerdotales

El Obispo de Córdoba ha dirigido hoy al presbiterio de la diócesis cordobesa la homilía de la Misa Crismal con la que cada Martes Santo se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos administrados en los principales sacramentos durante todo el año. Doscientos presbíteros de la diócesis de Córdoba han renovado en esta celebración las promesas sacerdotales.

Durante su homilía el prelado ha recordado que esta celebración es una de las más bellas del Año Litúrgico y ha añadido que “en nuestro bautismo recibimos la unción del Espíritu Santo que nos hace hijos de Dios y testigos de Jesucristo en el mundo”. El obispo ha continuado afirmando que será el Espíritu Santo el que “mueva nuestra vida y transforme nuestro corazón para llegar a ser quien Dios quiere que seamos”.

Los presbíteros congregados en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba han sido invitados por el Obispo a renovar la promesa por la que un día decidieron darle todo al Señor, “es día de renovar nuestro deseo de santidad”, les ha transmitido monseñor Demetrio Fernández, al tiempo que compartía con ellos el sentido de la llamada al sacerdocio, que incluye entregar toda tu vida, porque “Jesucristo nos pide el don de nuestra vida completa y nos confía su misericordia y perdón”.

El sacerdocio es posible gracias a la acción del Espíritu Santo, ha afirmado, y es “el mejor regalo de bodas que Cristo ha hecho a su Iglesia”.

El Obispo ha tenido presentes palabras de San Juan de Ávila que están vigentes en la actualidad, “la reforma de la Iglesia vendrá por la reforma del clero y el fervor de los seminarios”. Así, ha explicado ante los presbíteros que cualquier cambio en la Iglesia “se hará por el deseo de santidad de muchos sacerdotes”.

El Obispo ha recordado a los diáconos y seminaristas que el Señor los ha llamado para que le entreguen la vida entera: “Él se fía de ti, no se equivoca, te da su misericordia y nunca falla”. Es importante que haya sacerdotes para la Diócesis y “pedimos que así sea para siglos, es nuestra responsabilidad” ha apuntado, ya que los sacerdotes “impregnan del buen olor de Cristo la sociedad en la que vivimos, la presente y la futura”.

“Alivio” es la palabra que define al óleo de los enfermos que hoy ha bendecido monseñor Demetrio Fernández. Muchos enfermos de la Diócesis recibirán, a través de los sacerdotes, “el alivio del aceite consagrado”. El óleo de los catecúmenos el prelado lo ha definido como “valentía en la lucha contra el mal”. Ha terminado explicando que la consagración del santo crisma, que por el soplo del Espíritu Santo será “vehículo transmisor del Espíritu Santo” y ungirá a los bautizados, confirmados y ordenados.

Terminada la homilía los presbíteros han renovado sus promesas sacerdotales y el Obispo ha bendecido el óleo de los enfermos, el de los catecúmenos y el santo crisma.
























































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