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Celebraciones en la Catedral de la Asunción de Ceuta

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El pasado sábado la Catedral de la Asunción de Ceuta abrió sus puertas para celebrar el Rito de Entrada a la Iniciación Cristiana de dos catecúmenos y confirmar a un numeroso grupo de jóvenes de la parroquia de Santa María de África.

Ambas celebraciones, presididas por el Vicario General de Ceuta, el p. Francisco F. Alcedo junto con el Vicario Parroquial de Santa María de África, el p. Rafael Galván, contaron con la presencia del Director de Catequesis de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Pedro Castro y de Silvia Juan, consagrada de nuestra Diócesis y responsable del área del catecumenado de adultos.

«El Rito de Iniciación Cristiana es un peregrinaje y un camino de fe que el Señor concede a los fieles» – comenzaba la homilía el p. Francisco – «el catecumenado en la Iglesia es ese proceso que nos recuerda como aquellos primeros cristianos, accedían a este camino movidos por el Espíritu del Señor. Encarnad en vuestra historia personal este encuentro con el Señor, La fe no es una idea, la fe es una persona, y esa persona marca vuestra vida, implica nuestra vida para que la esperanza sea el motor de cada día. Jamás se había visto como la esperanza nos mueve hacia Dios. Es llenar la vida, de vida, de amor, de lloros, de risas… es todo envuelto de caridad».

«Hemos vivido una pandemia – continuaba el presbítero – un conflicto migratorio y aún seguimos, pero esto gracias a la fe, hemos sido capaces de interpretarlo con una mirada enormemente solidaria. Es impresionante poder presidir esta celebración de fe, y es que cuando vivimos estos signos, nos damos cuenta del valor que tiene la vida cristiana».

Los catecúmenos, Aida y Manuel, recibieron estas fervientes palabras de bienvenida con mucha ilusión tras escuchar al p. Francisco en su homilía y darles la enhorabuena «en nombre de esta Iglesia Septense, rezaré cada día por vosotros».

En la tarde del sábado, el grupo de confirmandos de la parroquia de Santa María de África, recibió el Sacramento de la Confirmación en una íntima celebración.

Celebración del Rito de Entrada a la Iniciación Cristiana

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La Diócesis celebra la Jornada Pro-Orantibus

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D. Federico Mantaras, Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez, presidió las vísperas solemnes de la Santísima Trinidad en la Jornada Pro-Orantibus en el Real Convento de Santo Domingo.

Celebración de la Jornada Pro-Orantibus

El Real Convento de Santo Domingo acogió en la tarde de ayer la Jornada Pro-Orantibus. Estas jornadas, siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, tienen como finalidad subrayar la importancia de la vida contemplativa, teniendo como lema este año, “La vida contemplativa, cerca de Dios y del dolor del mundo”.

Presidido por D. Federico Mantaras, Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez, junto al Delegado Diocesano para la Vida Consagrada, Fray Juan Carlos González, se llevo a cabo las Vísperas Solemnes de la Santísima Trinidad. En esta celebración D. Federico Mantaras recordó la importancia y labor de la vida contemplativa en la Diócesis.

Homilía de D. Federico Mantaras

Asimismo, durante esta ceremonia, se vive un momento especial ya que todas las congregaciones allí presente renuevan su voto, de la misma manera que es el instante perfecto para profundizar y orar por toda la Vida Contemplativa de la Iglesia.

Renovación del voto

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Salvador Diánez, delegado de Migraciones: “Afortunadamente la Iglesia de Sevilla es una Iglesia que acoge con corazón de madre y maestra”

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Salvador Diánez, delegado de Migraciones: “Afortunadamente la Iglesia de Sevilla es una Iglesia que acoge con corazón de madre y maestra”

En el marco de la reciente entrada de migrantes en la zona de frontera entre Ceuta y Marruecos, el delegado diocesano de Migraciones, Salvador Diánez, reflexiona sobre diversos aspectos que ha puesto en evidencia esta situación. “Hay que evitar hablar de avalancha migratoria. El drama no es lo que ocurrió unos días en Ceuta. El drama es lo que ocurre durante todo el camino,  el 80% de las personas que emigran de África. A Europa solo nos llega una muy pequeña parte de esas personas en tránsito. Esta realidad la vivimos con preocupación, como no puede ser de otra manera. Miles de personas tratando de alcanzar el sueño de cruzar la frontera y dejar atrás años de desesperación”.

No obstante, “afortunadamente la Iglesia de Sevilla es una Iglesia que acoge con corazón de madre y maestra. Por eso, en el caso que sea necesario, aquí estaremos para lo que nuestros hermanos más vulnerables necesiten”, asegura Diánez.

Las autoridades españolas ya han identificado a 792 menores, según las últimas actualizaciones, de entre los que llegaron a nado a Ceuta semanas atrás desde Marruecos. Además, se ha habilitado una nueva nave en el Tarajal para acoger a 300 niños y adolescentes. En Sevilla, concretamente, la delegación de Migraciones no ha recibido solicitudes de acogida. “Hay que tener en cuenta, que la situación se ha producido en Ceuta, muchos de los que llegaron han sido devueltos a Marruecos, otros ante la situación que estaban contemplando han solicitado volver por iniciativa propia y otros, todos menores, están a merced de lo que decidan las autoridades competentes. Vemos en las noticias, con dolor, cómo los menores no acompañados se han convertido en monedas de cambio y causa de conflicto y división entre los distintos partidos políticos que gobiernan las comunidades autónomas”.

Acogida digna

En esta línea, Diánez denuncia que estos desafortunados acontecimientos ocurren “cuando entran en juego otros intereses y no se pone en el centro a la persona”. Refiere que ha habido algo novedoso esta vez. “Se está intentando racionalizar la ubicación de estos menores por toda España para poder hacer una acogida más digna”, por ese motivo “que a Andalucía le toquen 13 menores de esa distribución refleja que no es un problema inasumible, sino que necesitamos sentarnos a dar respuestas, que son totalmente posibles”, manifiesta.

Encuentro con los más vulnerables

Ante el actual panorama, siguen convencidos que lo verdaderamente importante es que no sólo la delegación se implique en acoger y acompañar a los inmigrantes que llegan a la Archidiócesis, sino “promover el compromiso de la Archidiócesis de Sevilla, a través de sus comunidades parroquiales, con acciones encaminadas a favorecer la acogida, el acompañamiento y la integración de las personas migrantes, desde los valores de la cultura del encuentro de que nos habla el papa Francisco y la reciprocidad”.

Este es el objetivo del proyecto “Hermano migrante, no estás sólo”, en el que invitan “a parroquias, familias y comunidades religiosas a pasar del miedo y el asombro que nos transmiten los medios, a la solidaridad efectiva con nuestros nuevos vecinos. No solo para ayudar, sino para aprender mutuamente a convivir desde la diversidad. Además de la sensibilización y la coordinación con otras entidades civiles y religiosas, las necesidades básicas y las orientaciones jurídicas y laborales se canalizan a través Cáritas diocesana y el proyecto Nazaret. No hay que olvidar que la Delegación de migraciones y Cáritas diocesana vamos de la mano”, explica Diánez.

Finalmente, lamenta que cada día “nos encontramos con nuevas falsas informaciones que hacen más difícil poner en práctica la cultura del encuentro”. En muchos casos, y en el caso de Ceuta es claro, “hemos visto como desde un conflicto diplomático se ha puesto el acento en la criminalización del migrante, pasando de puntillas por las causas que ha provocado la situación vivida en la ciudad autónoma”. Por eso animo tal y como lo hace el papa francisco en Fratelli Tutti 133 “pido especialmente a los jóvenes que no caigan en las redes de quienes quieren enfrentarlos a otros jóvenes que llegan a sus países, haciéndolos ver como seres peligrosos y como si no tuvieran la misma inalienable dignidad de todo ser humano”.

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IGLESIA NOTICIA| | Entrevista a José Ángel Martín, delegado episcopal para la Vida Consagrada

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IGLESIA NOTICIA| | Entrevista a José Ángel Martín, delegado episcopal para la Vida Consagrada

El pasado domingo 30 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, Pablo Enríquez entrevistó en el programa Iglesia Noticia Sevilla a José Ángel Martín, delegado episcopal para la Vida Consagrada a propósito de la Jornada Pro Orantibus.

“La vida contemplativa, cerca de Dios y del dolor del mundo”,  fue el lema de la Jornada de este año. Al respecto, Martín reflexionó sobre la importancia de rezar por las monjas y su vocación y animó también a los fieles, a la generosidad con los conventos de clausura a través de las aportaciones económicas .

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6 de junio, Solemnidad del Corpus Christi

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6 de junio, Solemnidad del Corpus Christi

El próximo 6 de junio se celebra la festividad del Corpus Christi. Este es el mensaje que han publicado los obispos de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social con motivo del Día de la Caridad.

“Conmigo lo hicisteis”
“Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40).

En este tiempo de pandemia, con la convicción de que el Señor camina con nosotros, celebramos la Solemnidad del Corpus Christi, el Día de la Caridad, en el que estamos haciendo de las dificultades del momento una gran oportunidad para tocar las llagas de Cristo y descubrir que, detrás de sus heridas, encontramos el dolor y sufrimiento de nuestros hermanos abriéndonos al misterio de Cristo crucificado y resucitado donde resplandece la gloria de Dios.

Dios no deja jamás de estar a nuestro lado cumpliendo su promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mt 28, 20). Estos “tiempos recios”, donde se necesitan amigos fuertes de Dios, invitan a recuperar el sentido de nuestra vida sabiéndonos frágiles y necesitados de salvación. Una necesidad que se hace concreta en la vida de cada día, en la projimidad, en la cercanía, en la fraternidad y en la esperanza cristiana que brotan de la Eucaristía.

En estos tiempos singulares en los que se están tomando iniciativas excepcionales para evitar y detener el contagio de un virus trágicamente mortal, todos percibimos cómo se hacen esfuerzos en muchos lugares de nuestra sociedad para proteger a las personas, a las familias, incluso a las diversas realidades laborales, de los tragicos zarandeos que han herido especialmente a los vulnerables y más empobrecidos, abriendo, así, caminos a la esperanza. En todas esas acciones vamos aprendiendo a hacernos prójimos, hermanos y hermanas. Como discípulos queremos aprender de forma nueva que es a Cristo a quien se lo estamos haciendo, y Él siempre nos responde con su acogida e infinita misericordia.

ENTREGA
Estar cerca de los pobres, los más vulnerables, los niños, los enfermos, los discapacitados, los ancianos, los tristes y solos, los agobiados por la pesadumbre de la existencia nos cansa, bien por lo abrumador y desbordante de tantas situaciones, bien por la fragilidad que nos descubren en cada uno, bien porque nos enfrentan a nuestra debilidad. A este respecto encontramos aliento en las palabras de san Manuel González: “En la Eucaristía, está el Corazón incansablemente misericordioso, que a cada quejido de nuestros labios y a cada lágrima de nuestros ojos… responde – ¡estad ciertos! – con un latido de infinita compasión” (Un corazón hecho Eucaristía, n 107).

La Eucaristía nos ofrece el don de poder amasar de forma inseparable la caridad y la vida de los pobres. ¿Cómo vivir la Eucaristía sin estar cerca de aquellos más hambrientos , de aquellos con quienes Cristo se identifica al tener hambre, sed, estar desnudo, enfermo o en la cárcel? (Mt 25, 31-46). En esta unión descubrimos la esencia de la dignidad humana que cobra sentido al enraizarse en el mismo Jesucristo.

Él, por medio del amor hecho servicio hasta el extremo, ofreciendo su vida, ha llevado a plenitud el valor de la dignidad humana haciéndonos hermanos y adentrándonos en el misterio de la donación. Esta caridad, corazón de nuestra fe y de la propia solemnidad del Corpus Christi, nos lleva a poner en las manos del Dios, que nos ha amado tanto que nos ha entregado a su propio Hijo, todo lo que somos y lo que tenemos, especialmente nuestras pobrezas y fragilidades y nos mueve al amor fraterno, pues “cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios” (Deus caritas est 16).

Ante el Cuerpo de Cristo tomamos conciencia de que es tiempo de potenciar la capilaridad en los pueblos, barrios y ciudades para cuidar y acompañar tanto sufrimiento. Así nos exhorta el papa Francisco: El servicio es, “en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo […] El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca la promoción del hermano” (Fratelli tutti 115).

FRATERNIDAD
La pandemia está dejando tras de sí muchas vidas rotas y profundas heridas que, sin embargo, están siendo cicatrizadas gracias al fomento de los lazos de colaboración, ayuda mutua y redes comunitarias que brotan de la fraternidad en una comunidad que sostiene. “He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente […] Se necesita una comunidad que lo sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!” (Fratelli tutti 8).

De estas palabras del Papa son testigos, durante las veinticuatro horas del día, los discípulos misioneros de Jesucristo en Cáritas, las personas que hacen posible el servicio de la caridad en las parroquias o en otras instituciones caritativas de la Iglesia.

Los obispos reconocemos y agradecemos este servicio generoso, al tiempo que animamos a que sean muchos más los cristianos que se comprometan con los más pobres y excluidos de nuestra sociedad. Cáritas, con sus trabajadores y equipos de voluntarios, hace cada mañana que las fronteras y los muros se concreten en la dimensión universal de la caridad: “Al amor no le importa si el hermano herido es de aquí o es de allá. Porque es el amor que rompe las cadenas que nos aíslan y separan, tendiendo puentes; amor que nos permite construir una gran familia donde todos podamos sentirnos en casa […] Amor que sabe de compasión y de dignidad” (Fratelli tutti 62).

Creemos en el Dios que se hace carne y se presenta como compañero de viaje. Él atraviesa la vida de cada pueblo, ciudad, hospital, escuela o centro de trabajo. Y lo hace por medio de sus discípulos, de los pobres y víctimas de esta crisis. Aunque este año no salgamos por las calles acompañando al Señor sacramentado en procesión, proclamemos nuestra fe y hagamos de nuestras parroquias, comunidades, oratorios y de nosotros mismos, custodias del Cristo que comulgamos como expresión de nuestro amor agradecido y fuente de bendición para muchos.

ADORACIÓN
En el contexto de esta pandemia, el día del Corpus Christi, día de la Caridad, el Señor, con su Cuerpo entregado y su Sangre derramada, nos urge a la esperanza, que “nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande, lo que llena el corazón y eleva el espíritu hacia cosas grandes, como la verdad, la bondad y la belleza, la justicia y el amor…la esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna. Caminemos en esperanza” (Fratelli tutti 55).

Hoy, al adorar al Señor en el Pan Eucarístico, nos adentramos en el dinamismo del gozo, la alegría y la esperanza que necesita nuestro mundo. Una esperanza que brota de la presencia de Cristo en el mundo y entre nosotros, de sus salidas a los caminos de este mundo sufriente por los estragos del coronavirus para convocar a todos a la alianza del Espíritu.

Santa Teresa de Calcuta, con su vida entregada a los más pobres y su amor a la adoración del Santísimo, donde encontraba la fuerza para la caridad, nos enseña algo que ella experimentaba y alentaba su esperanza: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”. En las palabras de la Santa tenemos de modo palpable, una concreción de lo dicho por el Señor: “Conmigo lo hicisteis”.

Hoy al adorar el cuerpo sacramental, nacido de la Virgen María, se aviva el dinamismo de nuestra fe, amor y esperanza; nos adentramos en la verdad y la novedad del testimonio apostólico que encuentra ánimo en las palabras del apóstol San Pablo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos suyos muy queridos. Y haced del amor la norma de vuestra vida, a imitación de Cristo que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios” (Ef. 5, 1-5).

Nos ponemos en las manos de la Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, María y José, en ese hogar donde se fraguaba cada día la caridad, con pensamientos, palabras y obras y pedimos al Señor que nos encuentre dignos de su presencia por haber hecho con nuestro prójimo ejercicio creíble de la caridad.

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“La Iglesia, Pueblo de Dios, es el sujeto de la caridad”

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“La Iglesia, Pueblo de Dios, es el sujeto de la caridad”

Carta del Delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Granada en la Campaña del Día de la caridad 2021. Con el lema «Seamos más pueblo», se celebra el domingo 6 de junio, junto con la Iglesia Universal, en la Solemnidad del Corpus Christi. 

Querida familia de Cáritas Diocesana de Granada:

Un año más la Iglesia nos convoca para celebrar la fiesta del Santísimo Sacramento del Cuerpo de Jesús y de su preciosísima Sangre. Es el día en que Cáritas celebra el día de Caridad. La Eucaristía es la fuente de donde nace y se alimenta el Amor que como Iglesia estamos llamados a vivir y a testimoniar.

No hay nada que hable mejor de Dios que la Caridad. No hay mejor manera de evangelizar que cumpliendo el mandato de Jesús: “Amaos unos a otros como yo os he amado”. Esto implica un amor en dos direcciones:

Hacia adentro de la comunidad cristiana, potenciando y fortaleciendo la fraternidad, la vida en común, el amor afectivo y efectivo entre todos los que formamos parte de la familia de Jesús.

Hacia fuera, dando testimonio del amor gratuito y universal con que el Padre ama a todos en su Hijo, y de manera preferente a los más necesitados, sean de la raza, nación o religión que sean. Esto ha sido algo inherente a la condición de discípulos de Cristo. Dios ama porque Dios es Amor. Solo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

“En el siglo tercero vivió en Egipto un joven pagano que se llamaba Pacomio. A los 19 años fue reclutado a la fuerza para el ejército del emperador romano Maximiliano y llevado a Tebas, donde fue encarcelado. Allí fue donde tuvo el primer contacto con los cristianos que le marcó para toda su vida. Durante la noche, cuando estaba en la cárcel, los cristianos de la ciudad le llevaban víveres a los reclusos y los invitaban a comer pues los veían muy apenados. Al ver aquel gesto preguntó a sus compañeros de prisión que por qué los trataban así y le respondieron: son cristianos y nos tratan así a causa del Dios del cielo. El gesto fraterno de los cristianos le hará entender que ser cristiano es amar a Dios para ponerse al servicio de los hombres. Cuando salió de la cárcel buscó una comunidad cristiana y se bautizó».

Creo que este ejemplo nos ilustra muy bien acerca de cómo estamos llamados a llevar a cabo la misión que hemos recibido del Señor. La iglesia, pueblo de Dios, es el sujeto de la Caridad. Los equipos de Cáritas parroquial deben actuar en nombre de Comunidad. Cáritas es el corazón de la comunidad, que anima y testimonia el amor preferencial de Cristo por los pobres en estrecha y permanente comunión con el resto de la comunidad parroquial.

En el contexto actual, en una cultura tan plural, y a la vez pagana, la Iglesia está llamada más que nunca a anunciar a Cristo, su Buena Noticia, de manera explícita e implícita. Y desde luego que el testimonio de la Caridad es esencial. Sería hermoso que pudiéramos escuchar de las personas a las que atendemos lo que un día le dijo a la Madre Teresa de Calcuta un mendigo que acogió y que murió en sus brazos. Antes de morir le dijo: “Madre, el Dios que te ha traído hasta mí, no lo conozco, pero estoy seguro que si existe, se te tiene que parecer mucho a ti”.

Un abrazo fraterno.

Alfonso Marín
Delegado Episcopal de Cáritas Diocesana de Granada

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El próximo 5 de junio, Eucaristía con la HOAC Granada en el 75º aniversario de su fundación

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El próximo 5 de junio, Eucaristía con la HOAC Granada en el 75º aniversario de su fundación

La Misa será a las 11 horas en la parroquia del Buen Pastor, en el Polígono de la Cartuja. Habrá aforo presencial limitado y también podrá seguirse a través de la aplicación Meet.

La HOAC Granada invita en el marco del 75º aniversario de su fundación en este año a la celebración de una Eucaristía que tendrá lugar el próximo sábado, 5 de junio, a las 11 horas en la parroquia del Buen Pastor.

“El lema de este 75º aniversario en la HOAC es: 75 años derribando muros y teniendo puentes. Vivimos en un mundo que ha puesto en el centro de la vida como ídolo al dinero, por ello vemos en nuestra sociedad la cantidad de personas que están sin trabajo, especialmente en este tiempo de pandemia. Nuestra misión es tender puentes para que la realidad profesional pueda cambiar y también derribar los muros de la injusticia y desigualdad actual ya que para vivir la verdadera fraternidad y comunión Dios tiene que estar en el centro” afirma María José Rodríguez, responsable de la HOAC en Granada.

La celebración, que estará abierta a todas las personas que quieran unirse para acompañar a la Hermandad Obrera de Acción Católica de Granada en este conmemoración, se desarrollará siguiendo las medidas sanitarias establecidas y con aforo limitado. Por ello, también se podrá seguir la Eucaristía a través de la aplicación Meet en este enlace: meet.jit.si/hoacgr

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

 

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La S.I. Catedral alberga las confirmaciones de San Ildefonso, San Justo y Pastor y Santa María Magdalena

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Uno de los grupos de Confirmación, junto su párroco y al Arzobispo de Granada, tras la celebración.

El viernes 28 de mayo se celebró el Sacramento de la Confirmación en la Catedral de las parroquias de San Ildefonso, Santos Justo y Pastor y de Santa María Magdalena. Un total de 32 confirmandos recibieron este sello del Espíritu Santo por manos del Arzobispo, Mons. Javier Martínez.

Estas tres parroquias del centro de Granada llevaron a sus grupos de confirmandos al templo catedralicio el pasado viernes por la tarde. Todos con sus mascarillas y guardando las distancias de seguridad, ocuparon los primeros bancos de la iglesia para recibir el último de los sacramentos de iniciación cristiana.

Acompañados de sus párrocos, padrinos y catequistas, este grupo de 32 confirmandos llevó a cabo esta celebración que presidió el Arzobispo de Granada, D. Javier Martínez. Antes de recibir el sacramento, el prelado quiso dirigirse a cada uno de ellos para recordarles el valor y el sentido del signo de la Confirmación.

UN DIOS QUE ES AMOR

Ni como el relojero del universo, ni como una energía que lo mueve todo, el Dios de la fe que profesaron este grupo de jóvenes es el Dios que es amor. La experiencia del Dios cristiano sobrepasa “todas nuestras imaginaciones, que están basadas en experiencias nuestras, de los sentidos, no son capaces de representarse a Dios”, dijo Martínez.

Aun así, es nuestra experiencia la que nos hace entrever quién es ese Dios, que cada uno de los confirmandos ya ha podido conocer. “Tenemos una imagen de lo que es la felicidad y esa imagen está conectada de algún modo con una experiencia de amor, de un amor muy singular, un amor que no se acabe. Ese es el Dios verdadero. Ese es el Dios verdadero. Como decía San Agustín: ‘nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti’”.

EL SELLO DE LA ALIANZA ETERNA

La Confirmación es la verificación que la recepción de una alianza de Dios con el hombre, que se ha concretado en Jesucristo. A través del Espíritu Santo, el Arzobispo insistió en que los confirmandos entendiesen en que el signo de este sacramento es análogo al de unos esponsales.

“Hablar de Alianza es hablar de una especie de matrimonio. De hecho, los matrimonios han sido. El Señor ha creado el matrimonio y al hombre y la mujer para que podamos entender algo de su Alianza de amor con nosotros”, explicó. “Y en el matrimonio pues los dos son uno, vosotros, al acoger la alianza, os hacéis del Señor, pero también el Señor se hace vuestro, es vuestra posesión”.

Lo importante en adelante, es entender que esa alianza de amor se da desde la libertad, pero en una posesión cierta. ”Vosotros sois posesión del Señor. Una posesión que no es como la de Gollum que dice ‘mi tesoro’. Eso empequeñece al que tiene un amor posesivo de ese tipo. No. Es un amor que os hace ser, que os hace florecer, que os hace crecer, que ensancha vuestro corazón, que llena la vida de oxígeno fresco y de gusto por la vida”.

Con el deseo de que todos puedan disfrutar de esa alegría plena y sin límites del amor del Señor con cada uno de ellos en sus vidas, el Arzobispo ungió a cada uno con el óleo sagrado de la Confirmación. Al final de la celebración, cada grupo tuvo ocasión de acercarse para guardar una fotografía de recuerdo junto al prelado y al párroco de su comunidad.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

 

 

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Ampliación del horario de apertura de los monumentos de la Archidiócesis

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Ampliación del horario de apertura de los monumentos de la Archidiócesis

Desde el 1 de junio. Comprende la Catedral, Capilla Real, Monasterio de La Cartuja, Abadía del Sacromonte, Monasterio de San Jerónimo y Torre de San Nicolás.

CATEDRAL
Lunes a sábados de 10:00 a 14:00 y 15:00 a 19:00

CAPILLA REAL
Lunes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 19:00.
Domingos de 11:00 a 14:00 y 15:00 a 19:00

MONASTERIO DE LA CARTUJA
Lunes a domingos de 10:00 a 14:00

ABADÍA DEL SACROMONTE
De lunes a domingo de 10:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:30

MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO
Lunes a Domingo: 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:30

TORRE DE SAN NICOLÁS
Lunes a domingo de 11:00 a 14:00 y de 17:30 a 22:00.

Estos horarios estarán vigentes hasta nuevo aviso.

Medidas higiénicas:
Instalación de dispensadores automáticos de gel en diferentes puntos del recorrido.
Uso obligatorio de mascarilla.
Carteles con normas y recomendaciones específicas, recordando la necesidad de mantener la distancia interpersonal a lo largo del recorrido.

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«De la Eucaristía a los pobres, de los pobres a la Eucaristía»

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¡Qué acontecimiento tan enorme! Aunque todo suceda en algo tan básico y natural para la alimentación humana, en un trozo de pan y una copa de vino, lo que celebramos en la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor es tan asombroso, que tendríamos que evitar a toda costa usarlo mal y, por supuesto, reducirlo en su valor y en su significado. En realidad, si hablamos del Corpus y sólo nos referimos tangencialmente a sus consecuencias y no decimos por qué ese misterio asombroso lleva a la caridad, correríamos el riesgo de estar invitando a vivir la solidaridad humana sin situarla en su radical impulso.

Por eso, lo primero y fundamental en esta celebración del Corpus Christi es centrar adecuadamente ese gran misterio de nuestra fe. Si no lo hacemos, no veremos las consecuencias de bien que nos trae para nuestra vida y nuestra convivencia. ¿Qué es la Eucaristía? Empezaré por la afirmación más verdadera y más simple: es la presencia del Hijo de Dios en una Hostia. Es justamente esto lo que adoramos en esta celebración tan pública y callejera, aunque este año no nos sea posible por la pandemia. Lo más destacable de esta Solemnidad Altísima del Corpus Christi es que el Cuerpo de Cristo sale a la calle con todo esplendor, aunque su verdadera belleza está en que se acerca al pueblo cristiano y este le encuentra; porque en la Eucaristía Jesucristo se hace cercano, a nuestro lado y metido en nuestras vidas.

Si esto lo entendiéramos de verdad, el estupor humano sería tan tremendo que, a partir de ahí, el encuentro con Jesucristo tendría unas consecuencias tan grandes, que incluso nos harían capaces de renovar el mundo en el amor, la vida del hombre sería Reino de Dios. Hace unos días leí una cita sobre la Eucaristía, en la que se exponía el punto de vista de un ateo, que me impresionó sobremanera: “Si yo pudiera creer que en la Hostia esta verdaderamente el Hijo de Dios, como dicen los católicos, estoy convencido de que caería de rodillas, y ya no me levantaría y lo adoraría para siempre”. Exagerando o no, refleja muy bien lo que debería de ser para nosotros este admirable sacramento. El problema es que a veces estamos demasiado acostumbrados a tratar con Él.

Todo en la Eucaristía es un acto de amor; es el misterio que actualiza la muerte y la resurrección del Señor, que se realiza en el amor. Jesús cuidó en todos sus detalles cuando celebró la Eucaristía la primera vez con sus discípulos. Todo lo hizo para que los apóstoles vieran en el corazón de Dios y comprendieran lo que desea de nosotros a partir de esa muestra de amor.

Jesús, en la Eucaristía, hace de nosotros una estancia deseada, para comer la Pascua. Cuando Jesús se nos da, no sólo nos da a comer su cuerpo, sino que nos hace participar de ese acontecimiento suyo. En realidad, como dicen muy bien algunos autores, la Eucaristía tiene su punto de partida en la Encarnación. El Verbo se hace materia en el Pan y multiplica la encarnación, se hace “presencia física, histórica, corporal de Cristo en el mundo.” Se podría muy bien decir que la Eucaristía es un ulterior nacimiento de Jesucristo, que así se convierte en Dios con nosotros y en nosotros. Cuando en la comunión comemos ese cuerpo, todo el misterio de Cristo penetra en nosotros, de tal modo, que Dios y hombre, Dios y mundo, se convierten en uno.

Cuando el Verbo de Dios nos ofrece su Cuerpo y su Sangre, toda la vida de Jesús fluye por el mundo y se convierte en vida del hombre. En la Eucaristía Cristo quiere la perenne comunión con todo el dolor, con todo pecado, con todo deseo de eternidad de la carne y del alma del hombre. Descubrir esa presencia de Cristo con nosotros es lo primero que hemos de valorar en este día eucarístico del Corpus Christi. Vivir la comunión con Cristo es la clave esencial para descubrir y vivir la caridad cristiana.

Lo que os estoy queriendo decir lo afirma muy bien San Manuel González, el obispo de los Sagrarios abandonados, en esta cita que recogen los obispos para invitarnos a la caridad en este día del Corpus, en su espléndida reflexión: “Conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40). “En la Eucaristía está el corazón incansablemente misericordioso, que a cada quejido de nuestros labios y a cada lágrima de nuestros ojos… responde -estad ciertos – con un latido de infinita compasión (Un corazón hecho Eucaristía, n 107).

Si recordáis bien, al finalizar la cena eucarística de Jesús con sus discípulos en aquella pascua nueva en que todo comenzó para nosotros, el Maestro les dice a los Apóstoles: “Haced esto en conmemoración mía”. Y lo que les está diciendo es que se hagan sacramento de comunión: haceos pan partido y vino de la nueva alianza.

En la Eucaristía, Cristo nos recuerda que la enormidad del don que recibimos, se tiene que convertir en una enormidad de donación y de generosidad. Jesucristo Eucaristía nos recuerda que no vivimos solos en la historia, sino que hay un amor en nosotros, que es el que crea comunión. Ese amor está en el pan y está en el pobre: Esto es mi cuerpo”, “Conmigo lo hicisteis”. Dos claves perfectas para encontrar a Cristo en la comunión eucarística, para encontrarnos con Jesús Sacramentado. “De la Eucaristía a los pobres y de los pobres a la Eucaristía”, decía una sencilla mujer de la Vera, en Extremadura, que descubrió que la vida eucarística tiene esa ida y vuelta permanente. (Beata Matilde del Sagrado Corazón).

Y concluyo con la recomendación que nos hacen los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social para el Día de la Caridad 2021: nos invitan a celebrar el Misterio de la Presencia en el Pan y en el vino del Hijo de Dios, con tres actitudes esenciales: La adoración de Cristo, en el que se ve una nueva humanidad; la entrega para estar cerca de los más vulnerables, en los que está Cristo; y, por último, la fraternidad para soñar junto un mundo de hermanos.

Esto lo celebramos este año en nuestras comunidades parroquiales, aún privándonos de la manifestación pública de Cristo Eucaristía. Afortunadamente ya podremos celebrar (respetando el aforo) la Eucaristía en nuestros templos. Habitualmente, la procesión del Santísimo Sacramento concentraba a más Pueblo de Dios; pero, por ahora, lo hacemos participando en la Eucaristía.

Recomiendo, no obstante, como ya hice el año pasado, que, tras la Misa, se exponga el Santísimo Sacramento para la adoración de los fieles, que se mantenga expuesto hasta media tarde y que entes de la reserva se recen las Vísperas.

Que Jesucristo Sacramentado, nos santifique y nos haga crecer en la caridad

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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