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Mesa redonda para clausurar el Centenario del Beato Lolo

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La Diócesis de Jaén ha estado desarrollando distintos actos para conmemorar el 100 aniversario del nacimiento del Beato Manuel Lozano Garrido, “Lolo”, que se celebra en la Iglesia jiennense desde el pasado 5 de septiembre.

Para cerrar este Centenario, en el que se ha querido poner en valor la figura del Beato linarense, no solo en su faceta humana y cristiana, sino también en la profesional, como escritor y periodista, la Comisión del Centenario ha organizado una Mesa redonda sobre el perfil más profesional de Manuel Lozano Garrido.

La Mesa Redonda, que llevará por título, “Beato Lolo: comunicador y periodista”, pretende reunir a figuras del periodismo y la Literatura que hablen de Manuel Lozano Garrido, sobre todo en el aspecto periodístico y literario. El acto tendrá lugar el 8 de junio en Jaén, en el Salón Mudéjar de Jaén.

Entre los que ya han confirmado su asistencia a esta Mesa redonda están el director de Vida Nueva, José Beltrán, que además fue Premio Lolo de periodismo joven. La decana de la facultad de Periodismo de San Pablo CEU, María Solano, autora de la única tesis doctoral sobre “Lolo”. También, se dará cita en Jaén el sacerdote y escritor extremeño, Jesús Sánchez Adalid y la escritora linarense, catedrática de universidad, y amiga personal de Manuel Lozano Garrido, Fanny Rubio.

A la misma asistirá los Delegados de Medios y profesionales de la Comunicación de las Diócesis del Sur y estará abierta a la participación de periodistas y personas interesadas en la figura de este “santo de la puerta de al lado”.

Para inscribirse puede hacerse a través de este enlace: https://forms.gle/nR4k6QbcVUnZ8Rtj8

 

Junto con éste, la Comisión del Centenario ha organizado otra serie de actos para clausurar este aniversario, que, a pesar de la pandemia, ha proyectado fuera y dentro de nuestra Diócesis la vida y la obra del beato periodista.

ACTOS DE CLAUSURA

Se trasladarán hasta Jaén las reliquias de Manuel Lozano Garrido, que habitualmente se encuentran en una urna bajo el altar de Santa María la Mayor de Linares. Llegarán al primer templo de la Diócesis a la 18:30. En la Catedral estarán desde el día 2 de junio hasta el 13. Ese mismo día, 2 de junio, habrá una Vigilia de Oración y dará comienzo el ejercicio piadoso de su Novena, a partir de las 19 horas.

De forma paralela, la Catedral contará con una muestra relicario sobre el periodista de Linares bajo el título: “Beato Lolo: santo y periodista”. A través de paneles se mostrará la vida del Beato y hasta la Seo jiennense se trasladarán objetos de la vida del escritor: su máquina de escribir; apuntes manuscritos por él; algunos de los utensilios que usó para poder seguir escribiendo cuando la parálisis se lo impedía; premios que recibió…

El día 13, justo 11 años después de su beatificación, se clausurará el Centenario con una solemne Eucaristía en la Catedral presidida por el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro.

 

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Monseñor Rodríguez Magro imparte el Sacramento de la Confirmación en la parroquia de Santa María de los Reales Alcázares y San Pablo de Úbeda

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La Basílica de Santa María de los Reales Alcázares acogió el Sacramento de la Confirmación en la tarde del pasado miércoles, 26 de mayo, de manos de nuestro querido Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, con la participación del Coro de San Pablo Úbeda.

Se reunieron los confirmandos de la Parroquia de Santo Tomás, Santa María y San Pablo, Colegio La Milagrosa Úbeda y el colegio de SAFA Úbeda.

La comunidad parroquial felicita a las treinta y cuatro personas de nuestra parroquia que han recibido el sacramento de la confirmación, así como a sus padrinos y catequistas, por haberlos guiado durante esta etapa.

Una celebración llena de alegría, espiritualidad, emoción y agradecimiento. En ella, nuestro Pastor animó a los confirmandos a ser parte crucial en la vida de las comunidades cristianas de la ciudad, siendo verdaderos testigos del Evangelio y miembros activos, valientes, generosos y alegres de una “Iglesia en salida”. Todo ello, gracias al impulso del Espíritu Santo, que con sus dones, se repartía en la celebración de tan necesario y hermoso sacramento, formando parte de la gran familia que es la Iglesia y comprometidos con la misión.

Por último, el Prelado jiennense visitó la capilla de Ntra. Sra. de Guadalupe, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Úbeda, donde oró ante la Santísima Virgen.

Parroquia de Santa María de los Reales Alcázares y San Pablo de Úbeda

 

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El clero de Guadix celebró la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

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El clero de Guadix celebró la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

Los sacerdotes felicitaron a José Manuel Suarez por sus bodas de plata sacerdotales, que reconoció que ha sido y quiere seguir siendo un cura feliz

Los sacerdotes de la diócesis de Guadix celebraron la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y lo hicieron juntos, en el Centro Diocesano de Espiritualidad, de Guadix. Fue solo parte de la mañana y con todas las medidas de seguridad, sobre todo el distanciamiento social. Pero, a pesar de todo, fue uno de los primeros actos de convivencia que el clero accitano comparte desde que comenzó la pandemia. Se dio cita prácticamente la totalidad del clero.

En la celebración hubo tiempo para rezar juntos y dar gracias a Dios por la llamada al ministerio sacerdotal y por la misión encomendada. El obispo tuvo unas palabras, a modo de homilía, hacia los sacerdotes allí congregados, recordando las exigencias del ministerio y la dedicación de vida que comporta.

También hubo tiempo para dar gracias a Dios por los 25 años de sacerdocio del José Manuel Suárez Fernández, que es párroco en Aldeire, Dólar y Ferreira. José Manuel recordó los lugares por donde ha pasado y cómo en estos 25 Años ha sido un cura feliz. Y quiere seguir siendo feliz, dijo, como sacerdote el resto de su vida.

Esta fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote congrega todos los años al clero de la diócesis de Guadix. El año pasado se suspendió por la pandemia y este año, con cautela y todas las medidas preventivas, se ha podido celebrar. Eso sí, se ha celebrado con el deseo de que el año que viene ya sea una fiesta normal, sin la amenaza del virus, y pueda haber más tiempo de convivencia entre los sacerdotes.

Antonio Gómez

José Manuel Suarez Fiesta jesucristo sacerdote 25 años

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LA FAMILIA CRISTIANA (II)

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Y en el Nuevo Testamento, el Verbo eterno de Dios, al entrar en la historia temporal, de alguna forma asume los valores y la peripecia del destino humano. En ese itinerario terreno, ocupa un puesto imprescindible la familia humana, pues Jesús nace y crece en una familia concreta, con sus alegrías y sus sobresaltos, sus temores y sus alivios, sus pérdidas y sus encuentros. De tal forma que la familia formada por Jesús, María y José es una «trinidad terrena» que, trasparentando su interrelación de amor, cariño y comprensión a imagen de la «Trinidad celestial», nos invita y compromete a tejer esa vida divina en nuestros hogares.

No podemos olvidar que los tiempos de confinamiento que hemos vivido han propiciado una ocasión de vivir más en familia. Hemos descubierto que la familia es decisiva para el bien común, pues la familia ha generado recursos nuevos en medio de la crisis: sin la familia, no habría podido seguir funcionando, a distancia, la escuela; incontables enfermos han sido cuidados en familia, apoyando así al sistema sanitario; la familia, una vez más, genera «capital social», es decir, aquella riqueza que no aparece en el producto interior bruto, pero que es decisiva para que la sociedad siga adelante: confianza, apoyo mutuo, resistencia ante la prueba, dedicación a la persona concreta…

A la vez hemos experimentado, en la prueba del confinamiento, que tampoco la familia puede vivir sin otras familias, que tampoco puede vivir sin la sociedad. Cuando la familia se aísla en sí, cuando quiere ser solo refugio afectivo para sus miembros, sin nada que ver con el mundo del trabajo y del bien común, entonces la familia sufre y, a la larga, su ambiente se vuelve irrespirable.

Pero hay más, pues durante este tiempo de pandemia, la familia aparece, a la luz de esta fragilidad y dependencia, como lugar donde aprendemos a recibir la vida desde otros. La familia es aquello que no hemos fabricado, que ya estaba ahí, que nos es dado, como experimenta cada niño que nace, el cual no eligió a sus padres ni hermanos.

En las últimas décadas hemos visto una negación de esta verdad básica. El ser humano ha querido rehacer la familia, según distintos modelos que reflejaran los variados deseos individuales. Pero de esta forma, la familia deja ya de ser el lugar de lo recibido, el lugar que me precede. Esto significa que la familia deja de ser la familia natural.

Sin embargo, como contrate, la familia cristiana es un espacio que no han hecho las manos del ser humano, un espacio que el cristiano está llamado a proteger, porque así aprende cuánto ha recibido, y cuánto hemos recibido juntos, todo ello al estilo de la familia de Nazaret, pues el Creador, enviando al mundo a su Hijo, nacido de María, quiso mostrarnos que Él, Dios, tampoco está sin familia.

Jesús García Aiz

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El mensaje del Papa Francisco en Pentecostés 2021

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El mensaje del Papa Francisco en Pentecostés 2021

El 23 de mayo, el Papa Francisco, al celebrar la Santa Misa en la Solemnidad de Pentecostés, volvió a iluminar un mundo con innegables tinieblas. Así, dijo en la Homilía que hoy es el tiempo de la consolación, del gozoso anuncio del Evangelio, de llevar la alegría del Resucitado. Tres ideas están inmersas en la frase. Primera, Pentecostés es tiempo de consolación, evocando el concepto, de acuerdo con la Real Academia, la acción y el efecto de consolar que implica aliviar la pena o aflicción de alguien. Hoy, el mundo y nuestra sociedad cercana tienen motivos para mostrar aflicción. En Pentecostés, el Espíritu Santo nos da luz para consolar, una luz que deberíamos mantener siempre, pero que se renueva con cada contacto espiritual que tengamos con el Espíritu Santo, algo que deberíamos frecuentar. La segunda idea es el gozoso anuncio del Evangelio, cuya lectura meditada y comprendida en su auténtica dimensión nos mueve a materializar el bien común en un ámbito de trascendencia para los creyentes. Pero el Evangelio también debería ser fuente de inspiración para los no creyentes, compartiendo, creyentes y no creyentes, un deseo común de transformación del mundo. El Papa Francisco insiste en la unidad para la acción bajo la fuerza inspiradora del Evangelio, que, insistimos, podría ser común para creyentes, incluidos los de otras religiones y creencias, y no creyentes. Llevar la alegría del Resucitado es la tercera idea. Cuando Jesús resucita, dispersa las sombras de tinieblas y se recupera alegría del mensaje que para algunos parecía perdido.

Para el Papa Francisco, Pentecostés es el tiempo para derramar amor sobre el mundo; y también es el tiempo de la misericordia. Amor es lo que necesita el mundo y también, como nos ha insistido el Papa de forma reiterada, misericordia. Necesitamos mucho amor y mucha misericordia. El Papa incide en la idea del Paráclito como consolador en los momentos difíciles como el que estamos atravesando debido a la pandemia, sindemia teniendo en cuenta que causa más daño a los más débiles y desprotegidos. Nos podemos sentir perdidos en una realidad líquida, de acuerdo con Zygmunt Bauman, un mundo incierto lleno de inequidad. Por ello, invita a mirar a los Apóstoles en el tiempo previo a la Resurrección, en aquella mañana estaban solos y perdidos, tenían las puertas cerradas por el miedo, vivían en el temor y ante sus ojos estaban todas sus debilidades y fracasos, sus pecados, puesto que habían renegado a Jesucristo. Pero nos dice el Papa Francisco que tras haber recibido el Espíritu todo cambió: los problemas y los defectos siguieron siendo los mismos, pero, sin embargo, ya no los temían porque tampoco temían a quienes les querían hacer daño. Se sentían consolados interiormente.

El Papa nos llama a ser paráclitos consoladores, haciéndonos próximos. Estamos en el tiempo gozoso del anuncio del Evangelio derramando amor sobre el mundo. De acuerdo con el Papa, el Paráclito también aconseja buscar el todo, no la parte, que nos constituye como Iglesia en la multiforme variedad de carismas, en una unidad que no es nunca uniformidad. Es en el conjunto, en la comunidad, donde el Espíritu prefiere actuar y llevar la novedad.

El Papa nos insiste que entre los apóstoles había ideas políticas opuestas, visiones del mundo muy diferentes. Pero cuando recibieron el Espíritu aprendieron a no dar la primacía a sus puntos de vista humanos, sino al todo de Dios.  El Paráclito impulsa a la unidad, a la concordia, a la armonía en la diversidad. Nos hace ver como partes del mismo cuerpo, hermanos y hermanas entre nosotros. ¡Busquemos el todo! El enemigo quiere que la diversidad se transforme en oposición. Es un mensaje muy importante cuando vemos en el mundo de la política tanta oposición de unos a otros que nos hace pensar si nos han olvidado en sus luchas partidistas. Estoy seguro no es así, pero se debería buscar con más afán el escenario común del bien compartido.

Busquemos el todo es una hermosa petición del Papa Francisco, pidamos la luz del Espíritu Santo para lograrlo, y seamos misioneros de la consolación.

 

 

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Libertad de enseñanza, tema principal del Aula de formación en la Hermandad de Jesús de Marchena

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Libertad de enseñanza, tema principal del Aula de formación en la Hermandad de Jesús de Marchena

La Hermandad de Nto. Padre Jesús Nazareno de Marchena celebra hoy viernes una nueva sesión de su Aula de formación, que en esta ocasión estará protagonizada por José Luis del Río, gerente de la Fundación diocesana de Enseñanza ‘Victoria Diez’. Esta fundación es el órgano que coordina “la tarea educativa a la que la Iglesia es llamada, en comunión con las familias y de cara al pleno desarrollo de la personalidad humana”, a través de los diez centros educativos que conforman esta red diocesana.

La ponencia comenzará a las nueve de la noche en la Parroquia de San Miguel y llevará por título ‘Los centros educativos católicos y la libertad de enseñanza’.

Sobre la Fundación diocesana de Enseñanza

La Fundación, además, tiene como fin peculiar la formación y educación cristiana permanente de la infancia, juventud y la promoción y divulgación de los valores cristianos entre los miembros de las distintas comunidades educativas de sus centros docentes.

Así, la oferta educativa de los centros de la Fundación cubre todos los niveles de educación básica: Infantil, Primaria y Secundaria. No todos los centros disponen de todas las etapas, en cuyo caso se han previsto las respectivas adscripciones a centros de su entorno.

 

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Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad (ciclo B) en LSE

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Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad (ciclo B) en LSE

Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, en Lengua de Signos Española (Mateo 28, 16-20)

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

Produce la Archidiócesis de Sevilla.

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Arciprestazgo de Ciudad Alta: Presentación del libro “Nuevo Testamento. Una adaptación al lenguaje inclusivo y canario” – 16 de junio de 2021

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Barreto libro 2021

 

ARCIPRESTAZGO DE CIUDAD ALTA

Barreto libro 2021

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Lazos históricos y espirituales entre Málaga y Puerto Rico

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Algunos se preguntarán qué hace un sacerdote puertorriqueño, henchido de amor patrio por su archipiélago caribeño y su ciudad natal de San Juan, incardinado en la Diócesis de Málaga. Junto a las no menos importantes mediaciones humanas, durante mi período preparatorio para el diaconado, ocurrió un hecho providencial.

La Profesora Else Zayas León, directora del Archivo Histórico Arquidiocesano de San Juan, me avisó sobre un malagueño, un fraile capuchino exclaustrado, de nombre Pablo Benigno Carrión, muerto en olor de santidad, quien fue obispo de la Diócesis de Puerto Rico entre 1857 y 1871, cuando Puerto Rico todavía formaba parte del Reino de España.

El sacerdote español D. Delfín Vecilla de las Heras, profesor de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, publicó los primeros dos tomos de la biografía del obispo Carrión al principio de la década de los sesenta, en la Editorial Plus Ultra de la Universidad. Dejó un borrador del tercer tomo, mecanografiado e inédito, aunque cedía los derechos de autor, pedía que alguien completara la historia y autorizaba a publicarla nuevamente.

Vicente Benigno Luis María de los Dolores nació en la ciudad de Málaga, el 13 de febrero de 1798. Fueron sus padres don José Carrión y doña María de Luna. Su padre había servido al rey en la Armada Real.

Hasta los 16 años fue colegial en San Telmo, vistiendo el uniforme de marino y practicando los ejercicios e instrucción que señalaba el Reglamento y el plan del Colegio. Su vocación de capuchino -afirma Vecilla de las Heras- es probable que comenzara en Málaga, junto al convento de los capuchinos, iglesia frecuentada por su familia.

 Estando de colegial en San Telmo, a partir de 1814, pidió ingresar en la Orden de los Padres Capuchinos quienes tenían convento en Sevilla. A la edad de 18 años, el 5 de octubre de 1816, vistió el santo hábito y las sandalias, comenzando así su noviciado. De religioso usó el nombre de fray Pablo Benigno Carrión. Allí permaneció hasta su ordenación sacerdotal, el 23 de marzo de 1822.

Fue sacerdote misionero y predicador en Sevilla y Andalucía, y luego confesor del obispo Sanlúcar, en Santiago de Galicia. Entre 1828 y 32 regresó a Málaga, en el humilde convento de Vélez Málaga. En 1832 regresó a Sevilla como maestro de novicios. A partir del año 1833, cuando murió el rey Fernando VII, comenzó la Guerra de Sucesión. El 8 de marzo de 1835 comenzaron las leyes anticlericales que causaron la supresión de conventos de menos de 12 profesos y la venta de sus bienes. La orden de los capuchinos tuvo que abandonar a toda prisa más de cien conventos, y no menos de dos mil religiosos se vieron en la calle. Se respetó el convento de El Pardo, por ser de patronato real.

El 26 de enero de 1842 el padre Carrión embarcó en Cádiz en la fragata Leontina como simple sacerdote y religioso perseguido. Llegó a Puerto Rico en ese mismo año, con celo apostólico y movido por las instancias y afecto de su hermana menor, que residía casada en la Isla.

La sede episcopal de Puerto Rico se encontraba vacante. El último obispo Gutiérrez de Coz, peruano, había muerto en 1833 en San Juan y no se había podido nombrar otro obispo a causa de la muerte del rey Fernando VII. En Puerto Rico regía el Real Patronato de Indias que autorizaba a los reyes de España nombrar obispos con el visto bueno del Cabildo Catedralicio de Puerto Rico y la aprobación del papa. Regía la diócesis de Puerto Rico en calidad de vicario capitular el deán Andrade, procedente de la diócesis de Astorga.

Carrión ejerció en estos primeros años como cura de almas, secretario del obispo, predicador y misionero, director espiritual de sacerdotes y fieles, director del Colegio San Juan en la ciudad de Mayagüez. Destacamos su labor como rector del Seminario Conciliar de San Ildefonso en dos ocasiones, entre 1844 y 47, y desde 1849 hasta 1855.

Ejerció la cura de almas en tres ocasiones: como cura ecónomo en la ciudad de San Germán (1842 a 1843), también allí como coadjutor (entre 1846 y 1848) y como cura vicario en la isla-municipio de Vieques, entre octubre de 1855 y mayo de 1857. Conservamos testimonios de humildad, amor y heroica caridad desplegada allí, en Vieques, con ocasión de la invasión del cólera, circunstancia que probó hasta qué punto estaba dispuesto a sacrificarse el pastor por sus ovejas. “Alimentaba y socorría a los desgraciados y amparaba a los huérfanos en los momentos más aciagos de la vida. La casa parroquial era mansión de donde partían constantes e innumerables ejemplos del más puro altruismo. La bondad de su corazón hallaba siempre el modo de disculpar indulgente las faltas y los errores ajenos. Invadida por la cólera la Isla de Vieques, no se dio el Padre Carrión momento de reposo para atender a cuantos tenían necesidad de sus auxilios espirituales”. (Testimonio de María Luisa de Ángelis, en Vecilla de las Heras, tomo I, p. 86.)

Desde 1848 el obispo Gil de Esteve y Tomás ocupaba la sede episcopal.  Gravemente enfermo, regresó a España en 1854 para ocupar la sede de Tarrazona. En 1857, probablemente por petición de san Antonio María Claret -obispo de Santiago de Cuba- ante la reina Isabel II, el padre Carrión fue preconizado obispo de la diócesis de Puerto Rico. En marzo del año siguiente fue consagrado obispo en la Capilla Real de Madrid.

Comenzando su episcopado, aprobó la Novena a la Virgen de Belén, considerada como la devoción mariana más antigua de Puerto Rico, del deán de la catedral, el venerable Jerónimo Usera y Alarcón, y aprobó los estatutos de la Asociación de Damas de San Ildefonso y Casa de Caridad y Oficios de San Ildefonso, fundada por el mismo venerable deán, y que estaría bajo la advocación de la Santísima Virgen de Belén y de San Ildefonso de Toledo.

Ejecutó la nueva cédula de dotación de culto y clero. Fundó los sufragios mutuos y retiros del clero. Inició las conferencias del clero. Dio nuevos estatutos a la Catedral, la consagró y le llevó las reliquias de san Pío y san Marianito.

Uniformó las cuentas, libros parroquiales, estadísticas, sellos, textos de catecismo, expedientes de construcción de iglesias y arreglos, fiestas diocesanas, tiempos litúrgicos.

Fundó el Boletín Eclesiástico de Puerto Rico.

Destaca su cuidado y actos para conseguir mayor número de sacerdotes, principalmente confiriendo órdenes sagradas en casi todas las témporas. Procuró conseguir sacerdotes de la Península. En 1861 la Isla tenía 20 beneficios curados vacantes de los 100 beneficios curados con que contaba. Había 90 sacerdotes para unos 600.000 habitantes.

No pocos fueron sus esfuerzos para resolver el problema material de las obras de Iglesia. La mayor parte se hallaba en mal estado. Al hacerse cargo de la Diócesis, se encontró el obispo con 73 iglesias parroquiales (48 de mampostería, 20 de madera y 5 arruinadas). En mal estado estaban 16 de mampostería y 10 de madera. Necesitaban de alguna reparación 14 de las restantes.

Fundó las parroquias de Carolina, Las Marías, Rosario, Maricao, Guánica; San Francisco (San Juan) y Santa María de los Remedios (parroquia de Catedral). Fundó las vicarías de Caguas y Humacao.

Varias veces se dirigió a la reina Isabel II en demanda de solución para el problema económico del Seminario Conciliar.

La Segunda Enseñanza progresó mucho en este Seminario. En 1858 consiguió traer a la Isla a los jesuitas. En 1864 hizo que se confirmara la Real Orden del 28 de marzo de 1855 para que los estudios y grados del ahora Seminario-Colegio fueran incorporables en las universidades del reino. Gracias a estas iniciativas, hombres importantes de esta época -no sólo los aspirantes al sacerdocio-, pudieron recibir educación superior sin tener que salir de Puerto Rico.

Mostró honda preocupación por extender la enseñanza primaria entre la población adulta, para lo cual creó clases nocturnas gratuitas en las dependencias del Seminario, impartidas por miembros de la Compañía de Jesús.

Fundó el Asilo de Párvulos. Con ello se constituyó en benefactor de la Isla. Para su construcción y dotación hubo de invertir la mitad o más de su dotación episcopal personal. En 1863 consiguió a las Hermanas de la Caridad para encargarse de él.

Además, llevó a Puerto Rico la congregación religiosa de los paúles, para que se ocuparan exclusivamente en la instrucción y predicación por los campos y pueblos de la Isla.

Consiguió que se autorizara a los misioneros redentoristas a abrir una casa para Puerto Rico en Hueste (España).

Restableció la vida regular de las carmelitas de San Juan.

Casi la mitad de sus años de obispo la pasó en visita pastoral por los pueblos y campos de la Isla, desarrollando extremadas campañas contra el analfabetismo y reformas de los pueblos, predicando dos veces al día, confesando largas horas, casando a numerosos amancebados, confirmando, etc. Todo ello sin constituir carga alguna para los párrocos, pues llevaba consigo los alimentos necesarios y personal para su cuidado, alquilando alguna casa vacía, donde se establecía, con la ventaja de poder recibir así mucho más libremente a los fieles que tuvieran quejas que denunciarle.

En la década de 1860 regresó a España. En Loja (Granada) fundó un Instituto de Misioneros Capuchinos para Puerto Rico.

El 14 de agosto de 1863 consagró la diócesis de Puerto Rico al Inmaculado Corazón de María, convirtiéndolo en el primer país de América consagrado a esta advocación. Fundó la Archicofradía del Corazón Inmaculado de María.

Fundó las Conferencias de San Vicente de Paúl para caballeros y del Inmaculado Corazón de María para señoras. Inició los retiros de señoras y los retiros de caballeros. Reinició la Conferencia de la Doctrina Cristiana.

Nos informa el arquitecto Héctor Balvanera Alfaro, antiguo Delegado de Bienes Culturales para la Arquidiócesis de San Juan, que durante su episcopado trajo algunas imágenes como las de san Juan Bautista y Ntra. Sra. de los Remedios para la Catedral, la Virgen Dolorosa para el Colegio de Párvulos, la Virgen de las Fiebres para el Seminario y las primeras imágenes de la Virgen de la Providencia para parroquias foráneas como la de San Germán o la del convento carmelita. El Dr. Arturo Dávila propuso a manera de hipótesis que en torno a 1866 el obispo Carrión realizó el trámite para encargar, posiblemente a Barcelona, la imagen de la Virgen del Carmen para responder al fervor de los sanjuaneros. Se trata de la imagen centenaria que fue restaurada por S.E.R. Mons. Luis Miranda Rivera, O. Carm., hoy obispo de la Diócesis Fajardo-Humacao, cuando era Delegado para la Orden Tercera Carmelita de Puerto Rico, con la colaboración de varios hermanos terciarios. Fue coronada solemnemente en 2016 y en la Catedral de San Juan, por el arzobispo S.E.R. Mons. Roberto O. González Nieves OFM.

En 1870 Carrión acudió en representación de su Diócesis al Concilio Vaticano I, que al igual que el resto de los prelados, tuvo que abandonar repentinamente tras la entrada en Roma de las tropas de Víctor Manuel II.

Falleció en Fajardo, en 1871, a consecuencia de las graves heridas ocasionadas por una caída del coche en que viajaba durante una de sus frecuentes visitas pastorales.

No es difícil ahora entender por qué digo que las iglesias de Málaga y Puerto Rico tienen lazos históricos y espirituales en la figura del obispo Pablo Benigno Carrión y la Virgen del Carmen. Muerto en olor de santidad, pero prácticamente olvidado por el pueblo cristiano por falta de una biografía completa y el terrible paso del tiempo, hoy somos los intelectuales católicos, sacerdotes, religiosos y varios grupos allegados quienes deseamos completar esta biografía para las Iglesias de Málaga y Puerto Rico. Málaga desconoce tener hijo tan egregio en tierras antillanas. Puerto Rico también. Y es probable, si la hipótesis se confirma, que los devotos fervorosos de la Virgen del Carmen de Puerto Rico también le tengan mucho que agradecer al obispo Carrión por haber traído la imagen que hoy se venera en la Catedral de San Juan.

Como me dijo D. Ángel Díaz Cáceres, sacerdote amigo que murió hace apenas un año, la Iglesia de Puerto Rico tiene una deuda histórica para con el obispo Carrión.

No somos pocos quienes abrazamos la esperanza de poder completar la biografía y generar una publicación entre la diócesis de Málaga y la arquidiócesis de San Juan. El obispo Carrión, malagueño de nacimiento y puertorriqueño por adopción, se lo merece. Y quién sabe, si después de estos trabajos, el cielo quiera que se pueda abrir una causa para que algún día lo podamos venerar en los altares.

Rvdo. D. Miguel Norbert Ubarri, T. Carm.

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EL ESPEJO ANDALUCÍA, 28 de mayo de 2021

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Las delegaciones de Medios de Comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: el Espejo Andalucía.

Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.

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