Llegados al cuarto domingo de Pascua nos encontramos con la figura atrayente del buen Pastor, Jesucristo. Una imagen que da para mucho, tanto en la antigua tradición bíblica, como en la conciencia de Jesús y en toda la tradición posterior de la Iglesia.
Reunión de sacerdotes del Arciprestazgo del Condado- Las Villas
En la mañana del lunes 19 de abril, se reunieron los sacerdotes del arciprestazgo Condado- Las Villas, en la Villa de Iznatoraf.
La reunión tuvo lugar en la ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz, patrón de la localidad y fue una jornada verdaderamente pascual y sacerdotal de oración, reflexión y convivencia.
Después de la acogida y desayuno, el sacerdote, D. Hildebrando dirigió una oración, que dio paso a la formación y diálogo pastoral de cara al próximo curso pastoral. A continuación, los presentes estudiaron los nuevos formularios del archivo parroquial, para cumplir con la ley de protección de datos. Y por último, el alcalde de la localidad, D. Pascual Manjón, les mostró la recién restaurada torre medieval cristiana, conocida popularmente como la “casa de Alimenón”, esposo de la reina mora, que obtuvo el favor de Nuestra Señora de la Fuensanta; culminado un bello recorrido por las calles de este pueblo de nuestro Arciprestazgo.
Secretario del Arciprestazgo
Película “Amanece en Calcuta”

AMANECE EN CALCUTA
Proyecciones en Las Palmas de Gran Canaria.
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Sostenimiento económico de la Iglesia: periódico gratuito “Por Tantos” 2021

PERIÓDICO “POR TANTOS” 2021
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“Oración scout” este viernes en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Marcos
La Delegación del Movimiento Scout Católico de Asidonia-Jerez celebra como cada mes la Oración Scout este viernes 23 de abril a las 19:30hrs.
Este viernes 23 de abril a las 19:30hrs en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Marcos, la Delegación Movimiento Scout Católico de Asidonia-Jerez retoma la celebración de la “Oración Scout” que celebra un viernes al mes. Este será el momento perfecto para tener vivir en intimidad y profundidad la alegría de Cristo resucitado en este tiempo de Pascua que estamos viviendo.
Asimismo, este momento de oración será retransmitida en directo a través del Facebook de la Delegación de Movimiento Scout Católico de Asidonia-Jerez para facilitar a las personas que puedan seguirlo desde sus casas. Cumpliendo con las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, los seminaristas Pablo Mula y Pablo Lobato que llevarán a cabo la dinámica de esta celebración nos invitan asistir y abrir el corazón a Dios.

Esta Campaña de la Renta, ‘Mejor2’
El pasado 7 de abril arrancaba la Campaña de la Renta 2020-2021, una nueva oportunidad para colaborar con la Iglesia a través de la equis en la Declaración.
Además, como cada año, la Archidiócesis hispalense hace una llamada a marcar la doble equis, la de la Iglesia Católica y la de Otros Fines de Interés Social, lo que significa decidir el destino de un 1,4 % de los impuestos.
Esta opción revierte, vía subvenciones, en muchas instituciones eclesiales de acción socio-caritativa, por lo tanto, se estarán apoyando cientos de proyectos de atención a personas en situación de pobreza y exclusión.
Según señala Cáritas Diocesana “son muchos los proyectos que gracias a esta aportación se pueden poner en marcha”. Por eso, renueva su campaña Mejor2 en la que explica que este sencillo gesto no supone pagar más ni que nos devuelvan menos dinero, pero sí tiene una trascendencia importante para Cáritas que recibe fondos como parte de la Iglesia Católica pero también como organización social a través de la casilla de Fines Sociales, gracias a los cuales podrá seguir trabajando con los empobrecidos en sus numerosos proyectos sociales que desarrolla tanto en España como en países desfavorecidos.
Igualmente, gracias a esta doble equis, la Iglesia podrá seguir cumpliendo su misión pastoral y evangelizadora, garantizar el funcionamiento de los Seminarios, de los servicios administrativos, educativos, sanitarios y pastorales. También podrá destinar ayuda a las misiones, servir a los pobres, a los enfermos, a las personas que viven en soledad, a los jóvenes y familias; y continuar con la conservación y restauración de su patrimonio artístico y cultural.
Esta es la ingente actividad que lleva a cabo la Iglesia en Sevilla e incalculable es la labor de sus obras. Por eso se antoja fundamental la colaboración y generosidad de los fieles sevillanos, que años tras año, gracias a sus asignaciones, han colocado a la capital andaluza en un puesto destacado entre las diócesis de España en el porcentaje de declarantes a favor de la Iglesia Católica.
Año de la Familia. Familia Amoris Laetitia – Año 2021 – 2022

AÑO DE LA FAMILIA
FAMILIA AMORIS LAETITIA
AÑO 2021 – 2022
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– Inauguración del Año de la Familia en nuestra catedral
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“He descubierto otra forma de ver a nuestra Iglesia”

Rafael Delgado participó en la misión diocesana en 2014 y reconoce que lo enseñaron “a vivir de verdad”
¿Cómo surgió la idea de realizar un tiempo de voluntariado en Picota?
Después de llevar algún tiempo teniendo la inquietud de poder realizar una experiencia misionera, gracias a mi hermano, el sacerdote Paco Delgado, me animó y me puso en contacto con la Delegación de Misiones de nuestra diócesis de Córdoba. Nos fueron convocando a unas reuniones previas de preparación para la misión, donde se fue consolidando el grupo de voluntarios que ese año 2014 participaríamos en la misión de Picota. A finales de mayo, recibimos el envío de manos de nuestro Obispo D. Demetrio en la Catedral, en una ceremonia en la que aún es imposible no emocionarse al recordarla, y ya en agosto, nuestro grupo felizmente partió para tierras peruanas.
¿Qué recuerdas de aquella experiencia misionera?
Sería muy difícil poder destacar algo en particular, porque fueron unos días tan intensos y enriquecedores, que me cuesta trabajo seleccionar nada en concreto. Me quedo con todo. Desde la preparación aquí en Córdoba en la delegación, el forjar ese grupo de voluntarios que terminamos siendo una auténtica piña, una verdadera familia, la emoción del viaje tan largo, la increíble acogida cuando llegamos allí, el ser uno más entre ellos. Iba con la idea de poder ayudar en el servicio para lo que se me necesitara, pero sabiendo de mi limitación y de mi escasa formación. Pero el estar compartiendo las visitas con nuestros médicos José Luis Yépez y su mujer Mari Carmen, o nuestra querida María José Barazona, poder ser útil en lo poco para aquellos que no tienen apenas nada, es quizás lo que más me conmueve todavía al recordar tanto bien como pudimos compartir en nuestro mes de misión. Con mucha alegría recuerdo esas salidas a los poblados de la selva en las que ejercí de humilde chofer del carro de los doctorcitos, en las que descubrí cuanto bien se puede hacer con tan poco.
¿Qué te enseñó la gente que te encontraste allí?
A vivir. Simple y llanamente me enseñaron a vivir. Cuando pienso tantas cosas como tenemos aquí y no nos damos cuenta ni sabemos valorarlas, y llegas a Picota y ves cómo viven esos hermanos nuestros sin apenas recursos para sobrevivir, creedme si os digo que es la mayor lección que me ha dado la vida. Careciendo de todo, te lo dan todo, no teniendo apenas nada, les sobra esa alegría y esa hospitalidad al recibirte. Te enseñan a vivir de verdad, cómo ponen toda su esperanza en el Señor, con una fe que para nosotros la quisiéramos, y cómo te sientes querido desde el primer minuto que estas junto a ellos. Saben compartir, saben acogerte, saben sonreírte en todo momento por complicada que sea la situación por la que estén pasando, saben darlo todo, saben darse ellos mismos.
¿Cómo cambió tu vida al volver a tu vida cotidiana?
Pues después de haber tenido la suerte de vivir esa experiencia tan intensa y gozosa en Picota, al llegar a mi rutina de aquí, nada ha sido igual. Le doy gracias a Dios porque he descubierto otra forma de ver a nuestra Iglesia, de comprometerme más y de tomarme más en serio ese compromiso cristiano. La fe que esta pobre gente me mostró en la misión, he de reconocer que supuso para mí una autentica conversión. Y la amistad que se forjó con todos los que formamos el equipo de voluntarios de ese año, ha supuesto un antes y un después en mi forma de vivir mi relación con Dios.
¿Mantienes todavía vinculación con la misión diocesana?
La misión marcó mi vida como ya os he dicho. Fue providencial que, al regresar de ese mes misionero, mi hermano Paco fuese enviado por D. Demetrio a Picota, y que haya estado allí durante cuatro años como párroco. Esta circunstancia ha facilitado que mi vinculación tanto con nuestra delegación de misiones, como con tanta gente como conocí allí en Perú, haya estado activa en todo momento. Sigo manteniendo una estrecha amistad con todos los de mi grupo que participamos ese año 2014, y en el momento que la situación lo permita, mi intención y mi deseo es poder regresar alguna vez a aquella hermosa tierra.
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Francisco Bustamante: “Me daba mucha tranquilidad saber que la vocación no era algo mío y que estaba discernido y avalado por mi comunidad”
En la vida del padre Francisco de Asís Bustamante, la vocación sacerdotal fue posterior a la vida religiosa. “Nunca pensé que el Señor me llamaría al sacerdocio”, expresa.
Acabados sus estudios escolares, entró en la Compañía de María (Marianistas), religiosos que dirigían el colegio san Felipe Neri. Hizo los votos en 1986 a punto de cumplir los 21 años. “De tres a seis años después de la profesión temporal, era el momento de pedir ser ordenado sacerdote en caso de que uno tuviese la vocación. La mayoría de los miembros no lo pedían. Nos formaban para descubrir que la plenitud de nuestra vocación estaba en el hecho de ser consagrados, independientemente de que fuésemos laicos o sacerdotes”, explica.
Narra que otros compañeros sentían esa llamada a la vida sacerdotal, y expresaban que llegado el momento lo pedirían, sin embargo, Francisco no se identificaba con ellos. “Lo veía como algo ajeno a mí”.
Aunque valoraba la vocación al sacerdocio, “era algo que no se me pasaba por la cabeza”. No obstante, cuando ya llevaba seis años y le tocaba el turno de solicitarlo, “sentí en los retiros anuales una fuerte llamada del Señor a ser prolongación de su persona a la hora de impartir sus sacramentos”, recuerda.
“Todavía no me daba cuenta de la grandeza de esa elección. Eso solo lo he ido descubriendo con el tiempo. Lo viví como algo que me sorprendía y me descolocaba, porque estaba muy bien como religioso laico. Veía fundamentalmente la ordenación como complicarse la vida a nivel pastoral, y eso me daba mucho respeto porque, por mi forma de ser, nunca he sido líder en procesos comunitarios”, confiesa.
“Como fue repentino y puntual, en una trayectoria en la que nunca había expresado que Dios me llamase al sacerdocio, pedí la prolongación de mi discernimiento algún año más. También era algo que para ser aprobado por los superiores tenía que ser confirmado por el acompañante espiritual y por los hermanos de comunidad”, detalla.
Francisco hizo la profesión definitiva en 1992. Un año después, con el aval de sus superiores, solicitó el sacerdocio y, en 1995 entró en el Seminario “Guillermo José Chaminade”, que la Congregación Marianista tiene en Roma.
“Me daba mucha tranquilidad saber que la vocación no era algo mío y que estaba discernida y avalada por mi comunidad”, agradece. Para él, “el seminario fue un tiempo de inmensa gracia. Mucho más que lo que estudié, fue lo que viví. Estoy muy agradecido. No me lo esperaba. Pero todavía no valoraba la grandeza del sacerdocio. Eso solo ha llegado con el dolor, la lucha y los frutos de los años”.
Festividad de San Pedro y San Pablo
Tras 22 años de ordenado sacerdote, Francisco reconoce la vocación “como algo muy desproporcional” con su persona. “No es algo mío”. Sin embargo, “ya intuía la grandeza del don que recibía y pedí ser ordenado un martes 29 de junio de 1999, festividad de San Pedro y San Pablo, porque siempre vi el ministerio sacerdotal que el Señor concedió a través de mi vocación, como un don para su Iglesia”, manifiesta.
Recuerda con mucha gratitud que “hice esa faena, a los familiares y amigos que vivían lejos y les resultaba casi imposible desplazarse entre semana hasta Jerez de la Frontera. Me daba igual. Sus oraciones en la distancia eran suficientes, con tal de poder escoger un día del calendario que mostrase lo que en realidad estaba sucediendo: ser entroncado definitivamente en la jerarquía viva de su hermosa esposa; de su Santa Iglesia”.
Su fe en el día a día se basa en el “amor paciente que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, manifestaron en Jesús, que disculpa siempre, se fía siempre, espera siempre y llegado el momento, soporta siempre”. También en la certeza de que “el enemigo triunfa continuamente de mí, pero nunca del Señor, que me ama”.
Este sacerdote diocesano, actual párroco del Buen Pastor de Los Palacios y Villafranca, experimenta la fe como “el encuentro de mi ofrecimiento, con mis alegrías y tristeza, por un lado, y el amor del Viviente, que nunca nos abandona e intercede por nosotros constantemente delante del Padre, por el otro. Eso es un estado más o menos sentido y consciente, que está como sustrato y soporte de cada instante de mi vida, en cualquier lugar en el que me encuentre”.
Ser Cristo para los otros
“Ser sacerdote en la actualidad y creo que siempre, más allá de mis limitaciones y los propios fallos, apoyado en la grandeza de Su elección que se manifiesta en mi fragilidad, supone ser Cristo para los otros”, asevera.
Labor en favor de la evangelización en Brasil
Desde 1999 a 2006, Francisco estuvo en una parroquia del centro del Estado de San Pablo (Brasil), ejerciendo su ministerio sacerdotal. “La primera mitad de ese tiempo, estuve liberado para una comunidad en una favela, en la que no había ningún trabajo de evangelización previo.
“Allí tuve la gracia de experimentar la fuerza y el dinamismo del kerigma como detonante e impulsador de un proceso de promoción humana, integral, que, partiendo de la experiencia de encuentro con Cristo, trascendía lo religioso y promovía la persona y su entorno social”.
Otros cuatro años ejerció como párroco de la Parroquia a la que estaba adscrita esa favela, explica.
Desde 2007 a 2015 ejerció en una comunidad dedicada a promover un modelo de parroquia, muy extendido en Latinoamérica a través del Sistema Integral de Nueva Evangelización (SINE), “que permite reestructurar los elementos de la acción pastoral de las parroquias, para que sean permanentemente misioneras en su territorio y pasen, de ser receptoras pasivas de los fieles que se desplazan hasta ellas, a encontrar personas y mecanismos para poder derramarse en sus territorios en busca de las ovejas perdidas. Se trataba de la Nueva Evangelización llevada a las estructuras básicas de la Iglesia que son las Parroquia y las Diócesis”.
Manifiesta que “ese segundo periodo me marcó muchísimo. Supuso descubrir cómo llevar a la práctica, de una forma ordenada y eficiente, la misión de la Iglesia. Me marcó tanto que tuve que tomar la dolorosa decisión de abandonar la Congregación a la que pertenecí durante exactamente 25 años. Ni un día más ni un día menos. Dios me regaló esa coincidencia para mostrarme que se podía tratar de una llamada dentro de la llamada y no de una fuga, como tenía miedo que pudiese estar sucediendo”.
Finalmente, regresó a España en 2015. “Nunca había ejercido el ministerio sacerdotal en mi ciudad porque fui ordenando en junio de 1999, en septiembre ya estaba en Brasil, hasta la ordenación sacerdotal”. Por eso, “todo lo aprendí en Brasil y ahora me ha tocado reaprenderlo aquí. No ha sido fácil. Soy Sevillano, bautizado en el Corpus a los tres días de nacer, y no conocía siquiera al clero diocesano, pero la acogida y la gracia han sido muy grandes y ya estoy incardinado en la Diócesis en la que fui bautizado”. Desde el 2015 al 2020, fue párroco del Divino Salvador de Dos Hermanas.
Francisco rememora con gratitud, los días aquellos en los que sus superiores respaldaron su incipiente vocación sacerdotal y lo destinaron a Roma.
Para él, el Señor ha hablado a su corazón sacerdotal como lo hizo con san Francisco de Asís en su momento. “Francisco ¿no ves que mi casa se está derrumbando? Ve, entonces y restáurala”.
Considera que esa petición ha enlazado desde siempre con su vocación y motivación al servicio. Por ejemplo, “cuando era adolescente ese deseo de restaurar su Iglesia fue lo que me llevó a confirmarme, cuando muchos compañeros suyos renunciaban a hacerlo y comenzaban a dejar de ir a Misa”. “En el espíritu inevitablemente crítico y mesiánico, que es característico, en esas edades, me dije: ´La Iglesia está de capa caída, pero para cambiarla no vale da nada salirse, lo que hay que hacer es meter las manos en la masa. Por eso me voy a confirmar”.
Con el tiempo, ha visto la belleza y fecundidad del trabajo misionero y pastoral que conoció en Brasil. “A través del SINE experimenté cómo el Señor ha ayudado a la conversión pastoral de parroquias que son las estructuras básicas de nuestra Santa Iglesia, y empecé a creer firmemente que el Señor me había tomado la palabra”.
Finalmente, han pasado ya casi seis años desde que volvió a España desde Brasil. “Siempre pensé que el Señor me traía aquí para compartir todo lo que aprendí allá, pero se trata de una nueva fase, en la que me gustaría no colocar ninguna condición y poder decir solamente: ¡Aquí estoy Señor, hágase en mí según tu Palabra!”.





















































