Inicio Blog Página 4803

“Le damos gracias al Señor porque estáis aquí”

0

Homilía en la Eucaristía el 13 de junio de 2021 de inauguración del convento María Inmaculada en Alhama de Granada, con las Servidoras del Señor y la Virgen de Matará, de la rama femenina de vida contemplativa del Verbo Encarnado.

Queridísima Iglesia del Señor, reunida aquí esta tarde para dar gracias a Dios por la fundación de la nueva comunidad en el monasterio de Alhama;

muy queridos sacerdotes concelebrantes (y saludo especialmente a D. Víctor, vuestro párroco);

muy queridas hermanas, madre general y vicaria general, me parece que sois las dos que habéis venido, y nos falta la provincial que sigue en América Latina;

muy queridas sor Pilar y sor Francisca;

muy querida teniente alcalde, que sé que vuelves a estar hoy aquí con nosotros:

Toda Eucaristía es una acción de gracias. Y la vida de un cristiano es una vida de acción de gracias. Y eso es lo que nos dicen, en realidad, las Lecturas de hoy. Sobre todo, el Evangelio nos habla de la primacía de la Gracia. San Juan Pablo II dijo que para la vida de la Iglesia en el tercer milenio era esencial recuperar la primacía de la Gracia. El Papa Francisco, haciendo uso de un neologismo, ha creado la palabra de que Dios nos “primerea” siempre con su amor, se adelanta a nosotros y nuestro amor con Dios es siempre como una respuesta a Su amor, pero es Dios quien toma la iniciativa.

Y la iniciativa de Dios es siempre una iniciativa de vida, de fecundidad, de alegría. Por eso, la respuesta a esa iniciativa de Dios es siempre la gratitud. Porque la iniciativa de Dios se consuma en el don del Hijo de Dios que nos comunica su Espíritu y nos da su vida divina para que podamos vivir en la libertad de los hijos de Dios. ¿Cómo las dos parábolas del Evangelio nos dicen eso? Fijaros, una resulta un poquito escandalosa, pero el Señor dice que el campesino pone una semilla en la tierra y luego él duerme, se levanta… y no es él quien hace que la semilla se convierta en un tallo, en una planta, en una espiga, es Dios quien lo hace.

Es verdad que nosotros comprendemos más sobre cómo son los procesos biológicos que convierten la semilla en una planta, pero no sabríamos explicar por qué las cosas son así. Eso es otra cuestión. Y cuando el Señor habla del grano de mostaza, lo que subraya es el contraste entre lo que plantamos en la tierra, que es muy pequeñito, y lo que Dios hace que es grande, bello, un arbusto en el que los pájaros vienen a anidar. La imagen de los pájaros es una imagen tomada del Antiguo Testamento, que se refiere a las naciones que vienen a buscar sombra, reposo, paz en el árbol que es el Pueblo elegido, el Pueblo de Israel. Pero esa primacía de la Gracia, ese preceder la Gracia todo lo que somos, es una experiencia que tendríamos que recuperar en nuestra vida, por la sencilla razón de que estamos acostumbrados a pensar que la religión son una lista de cosas que nosotros hacemos por Dios y que lo importante es que las hagamos bien, para que Dios esté contento y para que Dios nos quiera y para que Dios nos trate bien y no nos dé cosas como enfermedades o cosas así. Eso es una visión del mundo verdaderamente pagana.

El cristianismo no consiste en que nosotros hacemos cosas por Dios, sino en que reconozcamos, acojamos el amor que Dios nos tiene. San Juan lo diría, “en esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero”. Nos ha amado y nos ha dado la vida, nos ha creado y, en este mismo momento, nos sostiene con su amor. Existimos, me oís, os veo, nos escuchamos, nos podemos querer, porque, en este mismo instante en el que yo os digo esto, Dios nos quiere, nos quiere a cada uno como somos. Tomo palabras de san Juan Pablo II: “El ser humano es la única criatura que Dios ama por sí misma”. Nos ama porque somos nosotros y porque somos sus hijos. No nos ama con motivo de algo diferente a nosotros. Lo que Dios quiere es nuestra plenitud, nuestro florecimiento, nuestra vida como la semilla del grano de mostaza. Que lleguemos a la plenitud de su Hijo. Que es eso: vivir en la libertad gloriosa de los hijos de Dios, sabiendo que Dios es nuestro Padre, que nuestro destino es el Cielo siempre, no el crematorio o el cementerio. Nuestro destino es participar para siempre de la vida divina. Y saber eso cambia nuestro modo de vivir, de relacionarnos, entre nosotros y con el mundo y las cosas. La verdadera actitud cristiana consiste en una gratitud, en una vida eucarística, porque el Señor se nos dio por entero en el Calvario y ha querido quedarse con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, y se nos queda en los Sacramentos de la Iglesia, en el Bautismo, en el perdón de los pecados, en la Eucaristía y los demás Sacramentos.

Pero, todo son regalos de Dios, no cosas que hay que hacer por Dios. La Comunión es el regalo de Dios donde Él mismo Se nos da y Se nos da para vivir en nosotros, para vivir con nosotros, para ser uno con nosotros. Para que nosotros vivamos en Él y Él en nosotros. Dios mío, si los cristianos descubriéramos la belleza de nuevo de lo que significa este don, nuestra alegría sería desbordante y no porque nos fueran bien todas las cosas del mundo; no porque salieran las cosas como nosotros planeamos, sino, sencillamente, porque, conscientes del amor con que somos amados, de la fidelidad de ese amor que es eterno y, por lo tanto, de la certeza en el cumplimiento de sus promesas, no hay nada que podría arrancarnos del amor de Cristo, no hay nada que pudiera arrancar la alegría de nosotros; no hay nada que pudiera sembrar en nuestro corazón el miedo y una tristeza superior al amor con el que Dios nos ama.

Hoy damos gracias por un motivo muy concreto y es un motivo de acción de gracias muy grande, que, además, pone muy de manifiesto la primera de las parábolas: que el hombre siembra y luego se acuesta y se levanta, un día y otro día, y luego cuando Dios quiere, aquello da fruto.

Yo estaba en Roma, con una peregrinación, y estábamos comiendo espaguetis en un sitio de peregrinos cercano al Vaticano, y pasaron dos hermanas con su familia y vuestro azul es tan llamativo, y yo nunca las había visto antes. Las paré en el comedor y les pregunté quiénes eran. “Soy el arzobispo de Granada, pero decidme quiénes sois vosotras”. “Somos las Servidoras”. Dije: “Por cierto, creo que no estáis en Granada”. Dijeron que no y yo allí mismo, una servilleta, escribiendo mis señas o las suyas, y a partir de ahí yo hablé con la Casa General y fuimos a vernos a las afueras de Roma, y poco después vinieron a Maracena. Luego ya llegaron los padres y hubo que cambiar lo de Maracena por el colegio de San Agustín, y desde entonces una historia que dices “¿quién lo ha hecho?”. ¿Nosotros? No. La ha hecho el Señor, evidentemente. No cuento todos los recovecos que tiene la historia, pero es obvio que nosotros no hemos hecho más que dejarnos guiar y el Señor hace que hoy florezca esta comunidad, y Le damos muchas gracias al Señor por Su presencia, (…). Cada “sí” que Le decimos al amor de Dios no repercute sólo en nosotros o en las personas que tenemos al lado y que conocemos, repercute en el mundo entero. Que vuestro “sí” al Señor sea una fuente de amor para este mundo herido. (…)

Le damos gracias al Señor porque estáis aquí. Muchas. Porque hoy ya se inicia formalmente vuestra comunidad en Alhama. Desde aquel encuentro en Roma hasta hoy, toda esa historia la ha conducido la Virgen de Luján. Que la historia de hoy en adelante la siga llevando. Y será una historia igual de bella, igual de hermosa, igual de fecunda, que produzca frutos de amor al Señor, de reconocimiento del amor que el Señor nos tiene a esta pobre humanidad, a veces tan herida, a veces tan doliente, a veces tan mezquina y otras veces tan grande. Que el Señor nos cuide. Nos cuide cuidando vuestra vida y vuestra vocación de forma que seáis una permanente memoria del amor que Dios nos tiene a cada uno, a todos sin excepción, sin excluir a nadie jamás.

Vamos, pues, a pedirLe al Señor que el grano de mostaza sea un árbol hermoso donde los pájaros puedan buscar sombra y reposo, y que bendiga vuestra presencia. Yo ya Le doy gracias al Señor. Se las di desde el día en que lo supe. Creo que lo primero que hice fue llamar a D. Víctor y se las seguiré dando día tras día, con la súplica de que el Señor multiplique los frutos de vuestra presencia en este precioso lugar que es Alhama. Y no precioso por los tajos (que lo es), ni precioso por su paisaje (que lo es), ni precioso por la belleza de sus iglesias (que lo es), sino por la belleza de su pueblo, de su gente, que es lo más grande que tiene Alhama.

Palabras finales, antes de la bendición final.

Antes de despedirme con la oración final y la bendición, os quiero decir un par de cosas. Es para poner de manifiesto que esta historia es una historia de Dios y no nuestra.

Algo que los alhameños sabéis es que un monasterio es un lugar de gracia, un lugar donde la vida divina se palpa y se toca de alguna manera en el testimonio de unas mujeres que viven para el Señor. Lo conocéis porque lo habéis vivido y lo habéis visto, y el Señor… -yo recuerdo una frase de un sacerdote que leí una vez- que la Iglesia es como los grandes bosques, donde siempre hay partes del bosque que parece que se están muriendo y donde hay partes del bosque que van naciendo. El bosque está renaciendo constantemente.

Yo creo que es obvio que aquí es un momento de un momento de esa renovación que el Señor hace y que tiene el mismo Misterio, que el Señor ponía de manifiesto en las parábolas del Evangelio de hoy. Será un lugar donde puede uno acercarse a Dios verdaderamente, a través de su oración, de su canto. Me ha gustado cómo habéis cantado el gregoriano (sin arrastrar) y pido que si vamos a cantar la Salve, lo hagamos como el gregoriano, porque normalmente lo arrastramos.

Y la otra cosa que yo tendría que haber dicho en la homilía es una exhortación a que las recibáis como al Señor, y que las recibáis con todo el cariño del mundo. Creo que eso no hacía falta, porque creo que he sido testigo desde el primer día de con cuánta alegría habéis recibido a las hermanas y, por lo tanto, era una exhortación que no hacía falta. Sé que estáis felices de que este monasterio reviva y de que reviva la presencia de una comunidad orante por vosotros, por vuestras familias, por el mundo entero, que tanta necesidad tenemos en estos momentos de la oración. Como dice el Papa, la Iglesia es un “hospital de campaña”, estamos en mitad de un mundo muy agitado y muy revuelto en muchos sentidos, y nosotros cuidamos, oramos y cuidamos la oración con el deseo de que todos puedan conocer a Dios que es Amor y que conozcan el secreto de la vida humana que es el amor.

Hablando yo entonces con la que era la madre general y ella me comentó vuestra devoción a Isabel la Católica, y que el primer colegio que habíais fundado en Argentina llevaba como nombre “Isabel la Católica”. Bueno, pues los alhameños lo saben muy bien, seguramente mejor que yo y con más matices, pero que Isabel la Católica entró en Granada por Alhama. Me está diciendo que os empadronasteis en Alhama el mismo día del nacimiento de la Reina. Pues, bendito sea Dios. Son conexiones que nadie hemos calculado y que cuando suceden, son signos también de la historia que el Señor va haciendo.

Os doy la bendición a todos.

+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada

13 de junio de 2021

Iglesia del convento de Alhama de Granada

“Fe como un grano de mostaza”

0

Homilía en la Eucaristía del XI Domingo del Tiempo Ordinario celebrada en la Catedral, el 13 de junio de 2021.

Queridísima Iglesia del Señor, Esposa muy amada de Jesucristo;

sacerdotes concelebrantes y diácono;

Pueblo Santo de Dios:

(Saludo especialmente al coro que hoy nos acompaña, que sé que tiene que ver con los padres de los “pueris”. No sé si todos los sois. Pero, si no, lo sois muchos de vosotros y me alegra mucho que estéis aquí que nos ayudéis a vivir mejor la Eucaristía):

Las dos parábolas son una invitación. Una invitación a confiar en el poder de Dios. Es una invitación que los hombres necesitamos siempre, porque hay una tendencia en nosotros a medir el valor de nuestra vida sólo por las obras que hacemos. Esa tendencia es tan fuerte en nosotros que hasta medimos nuestra relación con Dios según las obras que nosotros hacemos. Ponemos tanto énfasis, que, a veces, pensamos que hasta nuestra fe cristiana, nuestro cristianismo, consiste en hacer cosas por Dios, para que Dios esté contento con nosotros. Yo creo que eso, que está en el corazón humano siempre, pero que está acentuado de una manera extraordinariamente exagerada, hipertrófica, en nuestro mundo y en nuestra cultura, aleja a muchas personas de la fe, porque Dios aparece así como una especie de mendigo, de pobre, que tiene necesidad de las cosas que nosotros hagamos por Él y, además, como pensamos que sus mandamientos o que las cosas que Él nos pide que hagamos son un poco arbitrarias y caprichosas, todavía nos parece en el fondo menos digno de fe que un Dios concebido así.

Eso influye tanto en nuestro vocabulario que nuestras primeras expresiones o forma de hablar, cuando hablamos de Dios, hablamos enseguida de lo que Dios nos pide. O cuando hablamos del Evangelio, hablamos enseguida de las exigencias del Evangelio. Siempre pensando y siempre concluyendo. Hasta las cosas más espirituales, en la obligación que tenemos que dar testimonio, o en obligaciones nuestras, en tareas nuestras, como si la salvación dependiera verdaderamente de nosotros; como si fuéramos nosotros los que nos salvamos. Eso se expresa en otras formas en una frase muy común que todo sacerdote hemos oído pronunciar muchas veces: “Yo me esfuerzo por ser cristiano” o “trato de ser cristiano”. Es como si uno dijera “trato de nacer”. O “me esfuerzo por nacer”. No. He nacido. Punto. Y soy cristiano o no lo soy. Pero si he nacido como cristiano, si he sido bautizado, soy cristiano. Puedo ser un mal cristiano, pero soy cristiano, porque el ser cristiano no es algo que dependa de mis obras. Eso pone muy de manifiesto cómo reducimos nuestra relación con Dios a cosas que tenemos que hacer.

Eso era lo que más le irritaba al Señor de los fariseos, que medían la relación con Dios con los méritos que ellos se atribuían a sí mismos, y se lo atribuían con razón. ¿Recordáis la parábola del publicano y el fariseo? El fariseo se ponía delante del Señor y decía: “Señor, te doy gracias porque hago esto bien, porque cumplo todos los mandamientos, pago hasta el diezmo del comino y de la menta, de las cosas más pequeñas”; y había en el templo un pobre hombre que no hacía más que decir: “Señor, ten piedad de mí, que soy un pecador”. Y Jesús dice una cosa fuertísima. El fariseo se fue a su casa sin ser justificado. Esa oración a Dios no le agradó -porque nunca es verdad-, mientras que la del publicano le agradó profundamente.

Provenimos de una cultura… Los pensadores europeos hablan del giro antropológico que se dio con el Renacimiento, donde el énfasis pasa a las obras del hombre y Dios es alguien que queda en el fondo, incluso como una tercera persona. Hablamos de Dios, pocas veces de un Tú que me está haciendo en este momento: “Yo soy Tú, que me haces”. Si todo lo que soy es Gracia tuya. Si hasta el bien que puedo hacer es porque me haces a Tu imagen y semejanza y tengo una nostalgia invencible de Ti. Y de la participación en tu vida y del regalo que es la vida que me has dado, la vida que me has prometido y la compañía que significas en esa vida mía.

El Evangelio de hoy, las dos parábolas del Evangelio de hoy, sobre todo la primera, en parte es escandalosa. Dice: “El sembrador siembra la semilla y se acuesta y se levanta, y la tierra sola va produciendo, primero el tallo, luego la planta, luego la espiga, hasta que llega la hora de segar, sin que Él sepa cómo sucede eso”. Y algo parecido, el grano de mostaza. El Señor lo que subraya, el contraste entre lo que yo planto en la tierra y lo que luego aquello termina siendo… La semilla de la mostaza es una semilla pequeña, como un granito pequeño, y, sin embargo, lo que sale luego es un gran arbusto, donde las plantas vienen a anidar. La imagen de que las plantas vienen a anidar es una imagen de las naciones gentiles que buscan sombra y reposo en las ramas de los árboles. Es una imagen que aparecen varias veces en la Biblia, en el Antiguo Testamento. Pero el Señor subraya el contraste entre la semilla que yo planto y el resultado.

Nosotros siempre, en las dos realidades a las que el Señor alude, vemos procesos biológicos y, por lo tanto, no hay nada de misterioso o nos parece que no hay nada de misterioso en ello. Digo que “nos parece”, porque el hecho de que seamos conscientes de cómo sucede el cambio biológico de la semilla hasta el brote, el tallo y la espiga, no significa que dominemos el proceso, aunque lo podamos modificar y aunque tengamos energías, saberes y tecnologías como para intervenir en ese proceso. Como el que decía “yo sé cómo utilizar la electricidad, pero no me preguntéis lo que es, porque no sé nada”. Yo creo que lo mismo nos sucede en realidad casi con todas las cosas. Sabemos manejarlas, utilizarlas, medirlas, manipularlas, pero ¿qué son las cosas?, ¿quién soy yo? Y, si ahondamos lo suficiente, ¿qué es la palabra?, ¿qué es el arte?, ¿qué es la poesía?, ¿qué es el amor? E inmediatamente, nos topamos con el  Misterio. Pero, ¿qué es el brote de una planta?, ¿qué son las estrellas? Podemos decir libros y libros sobre lo que son las estrellas y el Big Bang, pero, ¿qué son? Creo que era Tolkien el que decía “el que no sabe oír una canción en las estrellas no las conoce, una canción tejida en hilos de plata”. Tenemos que aprender algo que hemos desaprendido por completo: a confiar en Dios. ¿Significa eso que no tengamos que hacer las cosas que vemos que está en nuestra mano hacer o que podemos hacer? Pues, no. Las hacemos. Pero las hacemos sabiendo que son limitadas, que son obras humanas, que no somos nosotros los que nos salvamos; que la distancia entre el conocimiento de Dios y nuestro conocimiento es infinita, y que, por lo tanto, la primera súplica es “Señor, sálvanos”, “Señor, ten piedad”, “Señor, danos lo que nos has prometido, danos la vida eterna”. Y el Señor, de alguna manera, nos dice “confiad en Mí”. También la otra parábola, la de que el sembrador sembró y luego una semilla dio más fruto y otra menos, era para hacerles confiar en que, por muchas dificultades que haya, la palabra de Dios sembrada siempre produce fruto.

Mis queridos hermanos, tenemos que redescubrir que nuestra confianza no está puesta en nuestras obras; que nuestra confianza no puede estar puesta en lo que somos nosotros capaces de hacer. Nuestra confianza está puesta en el amor fiel, incondicional, eterno, de Dios. Y en el poder salvador de Dios. Y eso nos hace ser quienes somos y eso nos hace acercarnos al Señor con conciencia de nuestra verdad. Somos criaturas y, además, criaturas pobres, pecadoras, y sin embargo Tú, Señor, no vacilas en acercarte a nosotros y en venir a nosotros, y en comunicarnos Tu vida, para que podamos dormir y levantarnos como el sembrador que ha sembrado la tierra y que sabe que llegará la cosecha.

Uno de los rasgos de la ansiedad del hombre contemporáneo, de esta ansiedad de hacer depender nuestra felicidad y nuestra plenitud de nuestro trabajo y de nuestras obras, es el dormir mal. Recuerdo cómo el profeta y poeta Charles Péguy, poniéndolo en la boca de Dios: “No me gusta el hombre que no duerme, porque piensa que tiene que gestionar él todas sus cosas. Y Yo, que gestiono el mundo y que gestiono las estrellas, y que he creado la noche para que el hombre descanse, ¿no voy a saber gestionar tus asuntos durante unas pocas horas?”. Descansa. Duerme. Si he creado a mi hija, la noche, para que tú descanses”. Pero no sabemos dormir, porque pensamos tenerlo que controlar todo; pensamos que todo tiene que estar bajo nuestro control y eso, además de una ansiedad terrible, genera frustraciones sin límite.

Señor, enséñanos a poner nuestra vida en Tus manos. Enséñanos a confiar en Ti, a saber que hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados, que no cae ni siquiera un gorrión sin que lo permita nuestro Padre del Cielo; que nuestro Padre del Cielo nunca nos va a hacer nada malo a ninguno. Me diréis, “bueno, y una cosa como la pandemia, nos protegemos de ella como podemos, hacemos lo que está en nuestra mano hacer”…, pero veréis, la salud no necesariamente nos da la felicidad y la falta de salud no necesariamente es el peor de los males.

El pecado es mucho; la desconfianza en Dios, la falta de fe en el amor que Dios nos tiene es mucho más terrible que ninguna pandemia. El vivir sin esperanza, el experimentar la soledad radical que tantas personas en nuestro mundo viven, que no tienen más que su vida y lo que ellos puedan hacer, y la vida se nos va entre las manos como agua. El hombre que conoce el amor de Dios, duerme y se levanta, y espera, y ya llegará la cosecha. Y Dios es fiel. No temáis.

Mis queridos hermanos, no temáis. El temor tiene que ver siempre con un poquito de falta de fe. Necesitamos redescubrir el poder de Dios, de un Dios que es Amor y que nunca hará nada malo por nosotros. Nunca, si nos da pan, nos dará una piedra. Se nos dará Él mismo. ¿Cómo nos va a dar nada que sea malo? Si hasta la muerte lo que hace es conducirnos a Él. Y como decía San Pablo, es que prefiero estar contigo a estar lejos de Ti, desterrado, en este valle de lágrimas.

Devuélvenos, Señor, fe como un grano de mostaza, un poquito de fe, para que sepamos, conozcamos Tu poder y pongamos nuestras vidas y el secreto de nuestras vidas en Tus manos, que está ahí más seguro que en las nuestras.

+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada

13 de junio de 2021

S.I Catedral

Escuchar homilía

Lectio divina: Domingo día 20 de junio 2021 a las 18:00 h en la Parroquia Matriz de Santa Brígida de Irlanda

0

oracion joven

 

Lectio divina: Domingo día 20 de junio 2021 a las 18:00 h en la Parroquia Matriz de Santa Brígida de Irlanda

Vea también:

– Tercera Orden Carmelita

– Lectio divina

El Señor nos invita hoy a la Lectio Divina ( Lectura orante de la Biblia). Se trata de una manera de profundizar en la Escritura, no tanto desde el estudio sino desde la oración, para llegar a un encuentro personal ’’de tu a tu’’ con Dios que nos habla a través de la Palabra, y nosotros le respondemos. Decía San Jerónimo que “desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo”, por eso estamos invitados a conocer a Dios a través de su Palabra.

Descargar el material para esta lectio:

– Lectio junio 2021

Artículos relacionados:

La entrada Lectio divina: Domingo día 20 de junio 2021 a las 18:00 h en la Parroquia Matriz de Santa Brígida de Irlanda aparece primero en DIÓCESIS DE CANARIAS.

Ver este artículo en la web de la diócesis

“Corpus chico” y la profesión de Votos Perpetuos de la madre Glendy, en el Iglesia Noticia del 13 de junio

0

“Corpus chico” y la profesión de Votos Perpetuos de la madre Glendy, en el Iglesia Noticia del 13 de junio

Programa emitido en COPE Granada y COPE Motril el domingo 13 de junio de 2021, a las 9:45 horas.

En el programa “Iglesia Noticia” de este XI Domingo del Tiempo Ordinario hablamos de la profesión perpetua de una de las “novias” del Albaicín, la madre Glendy Noelia, Esclava del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada del convento de San Gregorio Bético. Además hablamos del “Corpus Chico” que se volverá a celebrar en la Iglesia de Santa María de la Alhambra.

Informamos del fallecimiento de dos sacerdotes diocesanos, D. Andrés Molina y D. José Vega, así como de todos los detalles del próximo campamento de verano que prepara la Delgación de Juventud de Granada el próximo mes de julio cerca de la costa malagueña.

Escuchar programa

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Domingo XI del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 13 de junio de 2021

0

Domingo XI del Tiempo Ordinario. Ciclo B. 13 de junio de 2021

En este Domingo del Tiempo Ordinario, nos vamos metiendo en la profundidad de este tiempo litúrgico que nos pone como enfoque principal el Reino de Dios, el cual ha sido el centro y eje de la vida de Jesús y de su misión de querer hacerlo presente en medio de nosotros.
Jesús hace ese anuncio del Reino de Dios a través de las parábolas, breves discursos que, a modo de comparativa, nos enseñan con una narrativa sencilla en qué consiste ese reinado divino.

Nos encontramos con dos parábolas centradas ambas en el Reino de Dios, tratando las dos de hacernos más comprensible que ese Reino ya ha llegado con Cristo, y que su presencia no siempre es fácil de descubrir y puede ser desapercibida. Se nos revela el obrar misterioso de Dios en el mundo y en nuestras vidas. La semilla que es sembrada en el campo, va germinando y creciendo en lo oculto y sin ser notada, pero se va transformando hasta dar frutos que superan su tamaño inicial. Lo mismo que ocurre con la segunda de las parábolas, que compara nuevamente el Reino de Dios con un grano de mostaza, la más minúsculas de las semillas, que, una vez enterrada en la tierra da lugar a lo imprevisible, inesperado e imaginable: de la semilla surge un arbusto de considerables dimensiones que hasta los pájaros se aprovechan de sus ramas para anidar.
Hay procesos que vienen de Dios y que no dependen de nuestro esfuerzo ni de nuestro trabajo, y ese es el sentido que las dos parábolas nos transmiten. Por eso, tenemos que comprender que no se trata tanto del mucho hacer para que sucedan las cosas como el de dejar hacer para que sucedan las cosas. Tenemos que dejar a Dios ser Dios, y nosotros vivir con esa confianza de que Dios se encarga de que las cosas marchen, funcionen… Porque antes de nacer nosotros Él ya existía. Y antes de aparecer nosotros en escena, el mundo ya existía, el Reino de Dios ya existía. Y esas realidades no existen por nosotros, sino porque alguien más grande que nosotros y que todo lo que existe es el motor de todo.
Pero las dos parábolas no subrayan tanto el comienzo como el final. Lo sorprendente, lo grandioso y lo importante es el final, es decir, el resultado que viene provocado por la mano e intervención de Dios. Y es que Dios de lo pequeño y de lo débil saca grandes cosas. Todo en el en presente es importante y hemos de cuidarlo por insignificante que sea, porque de lo que nos parece inútil, de lo que no esperamos nada o de lo que creemos que no va a merecer de la pena, si es de Dios, ya se encargará Él de que tenga buen fin. A veces a nosotros nos toca también sembrar y no recoger los frutos, que serán recogidos por otros. Por tanto, el Reino de Dios ya está presente ahora y en nuestro tiempo, en pequeñas semillas que Dios va poniendo en el corazón de cada hombre y de cada mujer a la espera de dar sus frutos. El mensaje de Jesús, el Evangelio, es la semilla que Dios primero siembra día a día en nuestro corazón, que va arraigando poco a poco, en lo profundo y en lo secreto de nuestro interior y de nuestro ser, que nos va transformando y que deja como resultado los frutos de una vida de entrega, servicio, de hacer el bien, etc.
Estas dos parábolas de un mismo discurso y enseñanza, nos han de motivar a no perder nunca la esperanza, a tener paciencia y a no desechar lo que tarda en llegar, lo que nos parece imposible y lo que creemos que está condenado a un fracaso. Puede ser que tangamos motivos para el optimismo y la desilusión porque a veces los avances vienen acompañados de conflictos, fracasos, contradicciones… Pero tu actitud ahí no ha de ser la de forzar, ni la de impacientarte ni venirte abajo, sino la de confiar en Dios, porque hay situaciones y realidades que sin su actuación no se consigue nada por mucho que nosotros nos empeñemos. Todo inicio cuesta, se hace lento, hay pobrezas… pero, a pesar de todo eso, el Reino de Dios, rodeado de dificultades y obstáculos, se va abriendo camino y se va haciendo patente. Podemos ahogarnos en un activismo pensando que por el mucho hacer todo sucederá antes y mejor, y caer en la trampa de la búsqueda del perfeccionismo, cayendo a su vez en el engaño de creernos imprescindibles y más poderosos de lo que humanamente somos. Podemos también hundirnos en el pesimismo y en la impotencia que nos lleva a la resignación, al conformismo o a creernos inútiles. Confiemos en el Espíritu Santo, en su acción en el mundo y en nosotros. La gracia de Dios actúa en nosotros hasta siendo inconscientes. Los dones de Dios los recibimos gratuitamente y aunque nosotros no pongamos nada. Déjate sembrar y deja que Dios ponga todo lo demás que falta.

Emilio José Fernández, sacerdote

http://elpozodedios.blogspot.com/ 

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Festividad de San Antonio de Padua y San Fándila, monje y mártir cordobés

0

Festividad de San Antonio de Padua y San Fándila, monje y mártir cordobés

 

San Antonio de Padua

imagesNació en Lisboa el 15 de agosto de 1195, con el nombre de Fernando de Bulhões, en el seno de una familia pudiente descendiente del cruzado Godofredo de Bouillon, y murió en Padua el 13 de junio de 1231.

Al ser bautizado recibió el nombre de Fernando. Su familia le procuró una sólida educación en la escuela catedralicia local. Contrario a los deseos de su familia, Fernando ingresó en la Abadía Agustina de San Vicente en las afueras de Lisboa. Los monjes de la orden de San Agustín, de la cual el era miembro, eran famosos por su dedicación a los estudios. Fernando estudió las Sagradas Escrituras, a San Jerónimo, a San Agustín, a San Gregorio el Magno y a San Bernardo. También estudió los clásicos latinos como Ovidio y Séneca. Sin embargo, Fernando recibía constantemente la visita de amigos y familiares que le traían regalos de los cuales se avergonzaba y noticias de su entorno social que le molestaban. Su dedicación al estudio se veía importunada y no lograba encontrar paz donde se encontraba. Por tal razón convenció a sus superiores para que le trasladaran a la Abadía Agustina de la Santa Cruz en Coimbra, la entonces capital de Portugal y así continuar sus estudios. En el verano de 1220 recibió el hábito franciscano y comenzó a estudiar la enseñanzas de su fundador, Francisco de Asís. Adoptó el nombre de Antonio en honor de Antonio el Magno a quien estaba dedicada la ermita franciscana en la que él residía. En la fiesta de Pentecostés de 1221 miles de frailes se congregaron en Asís, episodio que ha pasado a la historia como el Capítulo de las Esteras ya que muchos de los frailes ahí reunidos tuvieron que dormir en esteras. Este Capítulo General tuvo por tema un versículo del Salmo 143: “Bendito sea el Señor mi Dios que adiestra mis manos para la batalla” y estuvo presidido por el cardenal Raniero Capocci en ausencia del patrón de la orden, el cardenal Ugolino dei Conti di Segni quien sería el futuro Gregorio IX, el papa que canonizará a San Francisco.Una vez concluida la reunión, el provincial de Bolonia, Fraile Graziano lo envió a una pequeña ermita en las montañas del pueblo de Montepaolo para que sirviera como sacerdote. Este fue uno de los períodos más felices de la vida de Antonio de Padua quien por fin había pasado a vivir en la sencillez absoluta. A finales del verano de 1222 la comunidad franciscana descendió al valle para asistir a las ordenaciones sacerdotales en la catedral de Forlí. Antonio se vio obligado a predicar cuando el predicador no pudo llegar y todos quedaron maravillados con su sermón. A partir de entonces, viajó por todo el norte de Italia y el sur de Francia predicando especialmente en zonas donde la herejía primaba.

Se dice que era un predicador elocuente con una voz clara y fuerte, una atractiva sonrisa y una maravillosa memoria. Llamado «Doctor Evangélico». Escribió sermones para todas las fiestas del año. Con el celo de un apóstol emprendió la tarea de reformar la moralidad de su tiempo combatiendo de forma especial la lujuria, la avaricia y la tiranía. Su obra escrita son los Sermones en latín.

San Antonio de Padua posee el récord de la canonización más rápida de la historia. Fue declarado santo 352 días después de su deceso, el 30 de mayo de 1232, fiesta de Pentecostés. Su muerte acaeció un 13 de junio, día de celebraciones populares en Lisboa. San Antonio es el patrón de Lisboa, de Padua, donde permanecen sus restos, y numerosas otras ciudades, como Concordia (Entre Ríos), en Argentina.

Por los numerosos milagros que se le atribuyen es aclamado en todo el mundo. Los habitantes de Padua construyeron en su memoria una magnífica basílica a donde fueron transferidos sus restos en 1263. Cuando la bóveda en la que por treinta años permaneció su cuerpo fue abierta, se encontró que las carnes del mismo se habían reducido a polvo pero su lengua, que le había servido para las predicaciones, se mantenía intacta con un vívido color rojo. Buenaventura tomó con afecto la lengua en sus manos y la besó exclamando: “Oh bendita lengua que siempre alabaste al Señor e hiciste que otros lo alabaran, haces evidente ahora tus méritos ante el señor.

La fama de los milagros de San Antonio nunca ha disminuido, e incluso en la actualidad es reconocido como el más grande milagrero de todos los tiempos. Como renombrado orador atrajo a las multitudes dondequiera que fue hablando en múltiples lenguas y según la leyenda hasta los peces del Brenta se extasiaban con su prédica.

Uno de los santos más venerados, sus estampitas y esculturas se encuentran por doquier. Fue proclamado Doctor de la Iglesia el 16 de enero de 1946 y es llamado el “Doctor Evangélico” en muchas ocasiones. Se le invoca especialmente a la hora de encontrar objetos perdidos. También se le invoca para contrarrestar la hambruna y la escasez. Patrono de los amputados, los animales, los remeros, el Brasil, de la diócesis de Beaumont, de los animales domésticos, de los ancianos, de las embarazadas, de la fe en el Sagrado Sacramento, de Ferrazano, de los pescadores, de las cosechas, de los caballos, de Lisboa, de los animales pequeños, del correo, de los marinos, de los oprimidos, de los pobres, de Padua, de Portugal, de los navegantes, de los estériles, de los criadores de cerdos, de los indios tiguas, de las aeromozas, de los viajeros y de los aguadores.

En Portugal, Brasil y algunas partes de América Latina es reconocido como el santo de los matrimonios y el día de su fiesta (el 13 de junio) las muchachas solteras pueden comprar una pequeña imagen de San Antonio y colocarla al revés como castigo hasta que hayan encontrado un buen marido. Esta curiosa devoción ha sido retratada muchas veces en la cultura popular portuguesa y latinoamericana.

 

San Fándila, monje y mártir

400px-Arca_de_plata_que_guarda_las_reliquias_de_los_Santos_Mártires_de_Córdoba._Iglesia_de_San_Pedro_de_Córdoba

Mártir mozárabe que murió durante el reinado de Muhammad I (852-856), según recoge en su libro Manuel Nieto Cumplido titulado “Córdoba: patrimonio de santidad”. Muhammad mandó expulsar del palacio emiral a todos los cristianos que tenían puestos en la administración del estado, esto condujo a unos cristianos a la apostasía y a otros al martirio. San Fándila procedente de Guadix, se encontraba en Córdoba para estudiar e ingresó en el monasterio de Los Tábanos y recibió el presbiterado. Un día se presentó ante el juez y dio testimonio de su fe. Fue encarcelado y cumplió la pena de muerte, finalmente, fue colgado de un patíbulo al otro lado del río.

La entrada Festividad de San Antonio de Padua y San Fándila, monje y mártir cordobés apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

La Diócesis de Asidonia-Jerez presente en la toma de posesión del nuevo Arzobispo de la Archidiócesis de Sevilla

0

Monseñor D. José Rico Pavés, Obispo electo de Asidonia-Jerez, D. Federico Mantaras, Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez y sacerdotes diocesanos presentes en la toma de posesión del nuevo Arzobispo de la Iglesia Hispalense.

La Archidiócesis de Sevilla ha acogido esta mañana a las 11hrs en la Catedral de Santa María de la Sede, la toma de posesión de su nuevo pastor, Monseñor D. José Ángel Saiz Meneses. Siguiendo las correspondientes medidas higiénicos sanitarias, en esta Eucaristía han estado presente Monseñor D. José Rico Pavés, Obispo electo de Asidonia-Jerez, D. Federico Mantaras, Administrador Diocesano y sacerdotes diocesanos, los cuales han querido acompañar en esta celebración al Arzobispo de la Archidiócesis de Sevilla, provincia eclesiástica a la que pertenece la Iglesia Asidonense.

PINCHA AQUÍ PARA CONOCER MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA TOMA DE POSESIÓN

Monseñor D. José Rico Pavés, Obispo electo de Asidonia-Jerez junto a D. Federico Mantaras, Administrador Diocesano de Asidonia-Jerez.

Por otro lado, el turno de esta celebración en la Iglesia Asidonense será el próximo 31 de julio a las 11hrs en la Santa Iglesia Catedral. Este día, Monseñor D. José Rico Pavés, tomará posesión como Obispo de Asidonia-Jerez, siendo así el cuarto prelado de la historia de la Diócesis.

Ver este artículo en la web de la diócesis

El obispo de Guadix asiste a la toma de posesión del nuevo arzobispo de Sevilla. D. José Ángel Saiz Meneses

0

El obispo de Guadix asiste a la toma de posesión del nuevo arzobispo de Sevilla. D. José Ángel Saiz Meneses

 

D. Francisco Jesús Orozco asiste este sábado 12 de junio a la toma de posesión del nuevo arzobispo de Sevilla. D. José Ángel Saiz Meneses, toma posesión de la diócesis hispalense el 112 de junio, a las 11 de la mañana, en la catedral. Sucede a D. Juan José Asenjo, que se jubila por edad, además de por tener algunos problemas con la vista.

Unos cuarenta cardenales, arzobispos y obispos han confirmado su asistencia a la toma de posesión de Mons. Saiz Meneses, que llega de la diócesis de Tarrasa, en Barcelona, donde ha sido el primer obispo de esa diócesis, ya que es de reciente creación. Y llega a Sevilla constituido como arzobispo metropolitano.

D. Francisco Jesús Orozco ha coincidido con el nuevo arzobispo de Sevilla cuando el prelado accitano era delegado de Juventud en la diócesis cordobesa. A partir de ahora, trabajarán juntos en los temas relativos a la comunidad andaluza y en otros asuntos pastorales en los que los obispos andaluces se organizan y trabajan en comunión, coordinados en la Asamblea de Obispos del Sur de España.

Antonio Gómez

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mons. Asenjo al nuevo arzobispo de Sevilla: “Desde que se hizo público el nombramiento hemos encomendado al Señor tu persona y ministerio”

0

Mons. Asenjo al nuevo arzobispo de Sevilla: “Desde que se hizo público el nombramiento hemos encomendado al Señor tu persona y ministerio”

Monseñor Juan José Asenjo – a partir de hoy – arzobispo emérito de Sevilla, en su alocución, durante la toma de posesión de mons. José Ángel Saiz Meneses, como arzobispo de Sevilla, ha expresado su cálida bienvenida a su hermano Saiz Meneses “a una diócesis de profundas raíces cristianas, tempranamente evangelizada y fecundada ya en el siglo III por la sangre de las mártires Justa y Rufina”.

Ha expresado que desde que se hizo público el nombramiento, “desde todos los rincones de la Archidiócesis hemos encomendado al Señor tu persona y ministerio, y le hemos pedido que encuentres en nosotros un pueblo bien dispuesto y que te conceda el corazón, las entrañas, los sentimientos y el estilo de Jesucristo Buen Pastor, que no vino a ser servido sino a servir y a entregar su vida en rescate por muchos. Es lo que el Señor espera de ti y lo que tus hermanos obispos, sacerdotes, consagrados y seminaristas, autoridades y fieles que te acompañamos pedimos al Señor para ti”.

“Bendito el que viene en el nombre del Señor”. Con estas palabras del salmo 118, mons. Asenjo recibió al señor Nuncio Apostólico, a los cardenales, arzobispos y obispos, sacerdotes y diáconos, consagrados, seminaristas, autoridades y fieles, a la Eucaristía de toma de posesión del nuevo arzobispo de Sevilla.

“Te recibimos con espíritu sobrenatural, como recibiríamos al Señor, al que representas. El episcopologio de la Archidiócesis hispalense contiene una pléyade de figuras extraordinarias entre las que descuellan los grandes Padres de la Iglesia hispana, los santos Leandro e Isidoro”.

Por tanto, “heredas una Iglesia que a lo largo de los siglos ha dado abundantes frutos de santidad. Baste citar los nombres de santa Ángela de la Cruz, santa María de la Purísima, el beato cardenal Espínola, el obispo san Manuel González García, presbítero de esta Iglesia, la beata Victoria Díez y los mártires sevillanos del siglo XX, cuya causa está en su trámite final en Roma”.

Patrimonio artístico exuberante

La Archidiócesis de Sevilla — ha expresado Asenjo Pelegrina — ha generado innumerables obras e instituciones en el campo de la cultura y un patrimonio artístico exuberante y esplendoroso, fruto de la fe de este pueblo. Ha creado también fecundas instituciones socio-caritativas.

“Destaca entre ellas la obra admirable del venerable Miguel Mañara, fundador de la hermandad y el hospital de la Santa Caridad, modelo hoy para las obras diocesanas que van surgiendo al servicio de cuantos van quedando en las cunetas de la sociedad como consecuencia de la pandemia que nos aflige y su consiguiente crisis económica”.

Seminario floreciente

En esta línea, mons. Saiz recibe también un clero celoso, trabajador y muy consciente de su misión apostólica, unos seminarios florecientes y unas instituciones académicas, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y la Facultad de Teología, que superan juntas más de 500 alumnos. “Pronto te sentirás orgulloso de la tarea y el compromiso de la Cáritas diocesana y de las Cáritas parroquiales”, ha expresado.

Ha referido también que, en su nueva etapa en Sevilla, mons. Saiz Meneses se va a encontrar con la colaboración apreciable de la Vida Consagrada en la Pastoral diocesana y con muchos laicos de fe honda, formación excelente y corazón de apóstol. “Con frecuencia te los encontrarás por las calles y te dirán con espontánea sinceridad que te quieren y que rezan por ti”.

Las hermandades, un dique formidable contra la secularización

También le esperan al nuevo arzobispo de la Archidiócesis hispalense, “cerca de 700 hermandades y cofradías, una auténtica riqueza en esta Iglesia particular. Quiérelas, valóralas y acompáñalas. Que sientan tu cercanía y tu calor. Son un dique formidable contra la secularización. Contribuyen de forma decisiva a mantener fresco el humus cristiano de esta tierra. Son para muchos sevillanos camino de vida cristiana, de formación, de impulso apostólico y de servicio a los pobres, como se está demostrando en estos momentos críticos”.

Finalmente, el arzobispo emérito de Sevilla, ha encomendado a la santísima Virgen María, en la advocación de María de los Reyes, su ministerio episcopal “y que en esta mañana te mire con especial ternura, te proteja, sostenga y acompañe en el hermoso camino que hoy emprendes, y llene de fecundidad tu ministerio para gloria de Dios”.

Galería fotográfica de la ceremonia 

Noticias relacionadas: 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Mons. Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla: “Inicio mi ministerio episcopal con asombro y con profundo respeto”

0

La ceremonia de toma de posesión de monseñor José Ángel Saiz Meneses, como nuevo pastor y guía de la Archidiócesis de Sevilla ha tenido lugar la mañana de este sábado 12 de junio, en el altar del jubileo de la Catedral hispalense. La Eucaristía, llena de una riqueza litúrgica peculiar, trascurrió en medio de la presencia de más de una treintena de obispos procedentes de diversas diócesis de España, quienes junto al nuncio apostólico, mons. Bernardito Azúa, acompañaron mons. Saiz en el relevo de mons, Asenjo Pelegrina, como cabeza de la Iglesia en Sevilla.

La ceremonia comenzó a las once de la mañana, cuando la comitiva compuesta por el nuncio, el mons, Saiz y el arzobispo emérito fue recibida en la Puerta de la Asunción de la Catedral, por el Cabildo Metropolitano. Seguidamente, el deán, Teodoro León, dio a besar el Lignum Crucis al nuncio y al arzobispo, quienes se dirigieron a la capilla de la Antigua, donde está la Reserva del Santísimo Sacramento, para adorar a Jesús en la Eucaristía. Finalmente, se revistieron en la sacristía de los Cálices para dar comienzo a la Santa Misa.

Tras una breve alocución de mons Asenjo, el nuncio presentó a mons. Saiz, se mostraron y leyeron las Letras Apostólicas firmadas por el papa Francisco. Así, mons. Saiz ocupó la cátedra y recibió el báculo, formalizando con este gesto, el relevo al frente de la Archidiócesis. Seguidamente, una representación de sacerdotes, religiosas y laicos subió al presbiterio para saludar al nuevo arzobispo de Sevilla.

Asombro y profundo respeto

Mons, Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, expresó durante su homilía, que inicia su ministerio episcopal “con asombro y con profundo respeto. Como el profeta Jeremías, me siento pequeño e indigno”.

Así, “la confianza en el Señor, que da la gracia para llevar a cabo la misión encomendada, y la confianza en todos vosotros, en vuestra oración y colaboración, me dan la fuerza para iniciar este camino”, manifestó.

En el gran eslabón de la cadena apostólica “el Señor me ha conducido hasta, al servicio de esta querida Iglesia diocesana de Sevilla”. Por tanto, “llego a una diócesis con una historia fecunda y brillante, de profundas raíces cristianas, que ha dado inmensos frutos de fe y amor, de cultura, de arte, de solidaridad, a lo largo de los siglos”.

Iglesia en salida

El arzobispo de Sevilla, en medio de la grave crisis en todos los niveles, que ha traído como consecuencia la pandemia, ha expresado que “hemos de ser solidarios con el sufrimiento humano y testigos de la misericordia de Dios”.

“Ante la pérdida de sentido y el empobrecimiento espiritual, ofrecemos el sentido de la trascendencia, la seguridad de que el ser humano es capaz de encontrarse con Dios. En un mundo secularizado hemos de ayudar a nuestros coetáneos a alzar la mirada al cielo y elevar el nivel de sus horizontes vitales; hemos de recordar la verdad más profunda del ser humano: que Dios nos ha creado, nos mantiene en la existencia y nos llama a la unión con Él”, reflexionó.

En este sentido, “a pesar de nuestra pequeñez, somos enviados por el Señor a anunciar la Buena Nueva, somos los testigos de Jesucristo en la sociedad del siglo XXI, llamados a dar una respuesta convencida y convincente ante esos desafíos”.

Ante la cultura dominante relativista y subjetivista “ofrecemos la centralidad de la Persona de Jesucristo. Porque la esencia del cristianismo es Cristo y la vida cristiana comienza a partir de un encuentro con Él, porque Cristo es el centro de la vida y de la misión de la Iglesia. También ofrecemos una moral firme y clara que se fundamenta en el amor a Dios y al prójimo, en el respeto absoluto a la persona y a la vida humana, especialmente cuando esa vida es más débil e indefensa”, ha resaltado.

Tarea evangelizadora y catequética

Mons. José Ángel Saiz exhortó a “seguir caminando juntos en la vida y en la misión de la Iglesia, en sinodalidad, poniendo en práctica la espiritualidad de la comunión”, porque “el Señor nos ha elegido y nos envía para que demos un fruto abundante y duradero. A pesar de las dificultades del momento presente, a pesar de nuestra pobreza y pequeñez”.

Para ello, “nos inspira el testimonio martirial de las santas Justa y Rufina, y de la beata Victoria; nos inspira la inmensa tarea evangelizadora y catequizadora de los santos obispos Leandro e Isidoro. Nos inspira la trascendencia histórica de la vida de san Fernando; nos inspira la labor pastoral y el amor a los pobres del beato Marcelo Spínola, la centralidad de la Eucaristía de san Manuel González, así como el ejemplo de las santas Ángela de la Cruz y María de la Purísima en su entrega a los más necesitados”.

Ante la desvinculación, la desconfianza y la liquidez de la vida, del mundo y del ser humano, es preciso que “que demos testimonio del ideal de vida cristiana, con una espiritualidad recia y profunda”.

Autoridades eclesiásticas

Cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, miembros del Colegio de Consultores y del Cabildo metropolitano,  vicarios episcopales, delegados episcopales y diocesanos, diáconos, seminaristas, miembros de Institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, el ordo virginum y las comunidades de vida contemplativa, fieles laicos, familias,  jóvenes, miembros de instituciones caritativas y sociales, de movimientos, asociaciones y diferentes realidades eclesiales y miembros de las hermandades y cofradías han acudido para acoger, rezar y arropar fraternalmente, a mons. Saiz Meneses, que junto a sus familiares y amigos de Terrassa, Barcelona, Sisante y Cuenca han acudido a la ceremonia.

Mons. Saiz tuvo también unas palabras de agradecimiento para sus padres, Jesús y Concepción, “que desde la casa del Padre se unen a nosotros”.

Autoridades civiles 

Mons. Saiz dirigió un  respetuoso y cordial saludo a las autoridades civiles, militares, judiciales y académicas de la Comunidad Autónoma de Andalucía, de la provincia y de la ciudad de Sevilla. “Os ofrezco mi colaboración leal en todo lo que se refiera al bien común y a la paz social de nuestro pueblo, especialmente a los más necesitados, a los más golpeados en estos momentos a causa de la pandemia”, ha referido.

A la ceremonia de toma de posesión asistieron el alcalde de Sevilla y a la Corporación Municipal. Acudieron también el Alcalde de Sisante; el teniente general Jefe de la Fuerza Terrestre; a la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico; el senador; el rector de la Universidad de Sevilla, el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía; el presidente de la Audiencia Provincial de Sevilla; el general director de Enseñanza del Ejército del Aire; la Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla; el presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla, y a los Hermanos Mayores de las Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis.

Noticias relacionadas: 

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés