Inicio Blog Página 4745

Mensaje del Santo Padre Francisco para la Primera Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

0

Queridos abuelos, queridas abuelas:

“Yo estoy contigo todos los días” (cf. Mt 28,20) es la promesa que el Señor hizo a sus discípulos antes de subir al cielo y que hoy te repite también a ti, querido abuelo y querida abuela. A ti. “Yo estoy contigo todos los días” son también las palabras que como Obispo de Roma y como anciano igual que tú me gustaría dirigirte con motivo de esta primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. Toda la Iglesia está junto a ti —digamos mejor, está junto a nosotros—, ¡se preocupa por ti, te quiere y no quiere dejarte solo!

Soy muy consciente de que este mensaje te llega en un momento difícil: la pandemia ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha golpeado la vida de todos, pero que a nosotros mayores nos ha reservado un trato especial, un trato más duro. Muchos de nosotros se han enfermado, y tantos se han ido o han visto apagarse la vida de sus cónyuges o de sus seres queridos. Muchos, aislados, han sufrido la soledad durante largo tiempo.

El Señor conoce cada uno de nuestros sufrimientos de este tiempo. Está al lado de los que tienen la dolorosa experiencia de ser dejados a un lado. Nuestra soledad —agravada por la pandemia— no le es indiferente. Una tradición narra que también san Joaquín, el abuelo de Jesús, fue apartado de su comunidad porque no tenía hijos. Su vida —como la de su esposa Ana— fue considerada inútil. Pero el Señor le envió un ángel para consolarlo. Mientras él, entristecido, permanecía fuera de las puertas de la ciudad, se le apareció un enviado del Señor que le dijo: “¡Joaquín, Joaquín! El Señor ha escuchado tu oración insistente”.[1] Giotto, en uno de sus famosos frescos,[2] parece ambientar la escena en la noche, en una de esas muchas noches de insomnio, llenas de recuerdos, preocupaciones y deseos a las que muchos de nosotros estamos acostumbrados.

Pero incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia, el Señor sigue enviando ángeles para consolar nuestra soledad y repetirnos: “Yo estoy contigo todos los días”. Esto te lo dice a ti, me lo dice a mí, a todos. Este es el sentido de esta Jornada que he querido celebrar por primera vez precisamente este año, después de un largo aislamiento y una reanudación todavía lenta de la vida social. ¡Que cada abuelo, cada anciano, cada abuela, cada persona mayor —sobre todo los que están más solos— reciba la visita de un ángel!

A veces tendrán el rostro de nuestros nietos, otras veces el rostro de familiares, de amigos de toda la vida o de personas que hemos conocido durante este momento difícil. En este tiempo hemos aprendido a comprender lo importante que son los abrazos y las visitas para cada uno de nosotros, ¡y cómo me entristece que en algunos lugares esto todavía no sea posible!

Sin embargo, el Señor también nos envía sus mensajeros a través de la Palabra de Dios, que nunca deja que falte en nuestras vidas. Leamos una página del Evangelio cada día, recemos con los Salmos, leamos los Profetas. Nos conmoverá la fidelidad del Señor. La Escritura también nos ayudará a comprender lo que el Señor nos pide hoy para nuestra vida. Porque envía obreros a su viña a todas las horas del día (cf. Mt 20,1-16), y en cada etapa de la vida. Yo mismo puedo testimoniar que recibí la llamada a ser Obispo de Roma cuando había llegado, por así decirlo, a la edad de la jubilación, y ya me imaginaba que no podría hacer mucho más. El Señor está siempre cerca de nosotros —siempre— con nuevas invitaciones, con nuevas palabras, con su consuelo, pero siempre está cerca de nosotros. Ustedes saben que el Señor es eterno y que nunca se jubila. Nunca.

En el Evangelio de Mateo, Jesús dice a los Apóstoles: «Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado» (28,19-20). Estas palabras se dirigen también hoy a nosotros y nos ayudan a comprender mejor que nuestra vocación es la de custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar a los pequeños. Escuchen bien: ¿cuál es nuestra vocación hoy, a nuestra edad? Custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar de los pequeños. No lo olviden.

No importa la edad que tengas, si sigues trabajando o no, si estás solo o tienes una familia, si te convertiste en abuela o abuelo de joven o de mayor, si sigues siendo independiente o necesitas ayuda, porque no hay edad en la que puedas retirarte de la tarea de anunciar el Evangelio, de la tarea de transmitir las tradiciones a los nietos. Es necesario ponerse en marcha y, sobre todo, salir de uno mismo para emprender algo nuevo.

Hay, por tanto, una vocación renovada también para ti en un momento crucial de la historia. Te preguntarás: pero, ¿cómo es posible? Mis energías se están agotando y no creo que pueda hacer mucho más. ¿Cómo puedo empezar a comportarme de forma diferente cuando la costumbre se ha convertido en la norma de mi existencia? ¿Cómo puedo dedicarme a los más pobres cuando tengo ya muchas preocupaciones por mi familia? ¿Cómo puedo ampliar la mirada si ni siquiera se me permite salir de la residencia donde vivo? ¿No ya es mi soledad una carga demasiado pesada? Cuántos de ustedes se hacen esta pregunta: mi soledad, ¿no es una piedra demasiado pesada? El mismo Jesús escuchó una pregunta de este tipo a Nicodemo, que le preguntó: «¿Cómo puede un hombre volver a nacer cuando ya es viejo?» (Jn 3,4). Esto puede ocurrir, responde el Señor, abriendo el propio corazón a la obra del Espíritu Santo, que sopla donde quiere. El Espíritu Santo, con esa libertad que tiene, va a todas partes y hace lo que quiere.

Como he repetido en varias ocasiones, de la crisis en la que se encuentra el mundo no saldremos iguales, saldremos mejores o peores. Y «ojalá no se trate de otro episodio severo de la historia del que no hayamos sido capaces de aprender —¡nosotros somos duros de mollera!— Ojalá no nos olvidemos de los ancianos que murieron por falta de respiradores […]. Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros, para que la humanidad renazca» (Carta enc. Fratelli tutti, 35). Nadie se salva solo. Estamos en deuda unos con otros. Todos hermanos.

En esta perspectiva, quiero decirte que eres necesario para construir, en fraternidad y amistad social, el mundo de mañana: el mundo en el que viviremos —nosotros, y nuestros hijos y nietos— cuando la tormenta se haya calmado. Todos «somos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas» (ibíd., 77). Entre los diversos pilares que deberán sostener esta nueva construcción hay tres que tú, mejor que otros, puedes ayudar a colocar. Tres pilares: los sueños, la memoria y la oración. La cercanía del Señor dará la fuerza para emprender un nuevo camino incluso a los más frágiles de entre nosotros, por los caminos de los sueños, de la memoria y de la oración.

El profeta Joel pronunció en una ocasión esta promesa: «Sus ancianos tendrán sueños, y sus jóvenes, visiones» (3,1). El futuro del mundo reside en esta alianza entre los jóvenes y los mayores. ¿Quiénes, si no los jóvenes, pueden tomar los sueños de los mayores y llevarlos adelante? Pero para ello es necesario seguir soñando: en nuestros sueños de justicia, de paz y de solidaridad está la posibilidad de que nuestros jóvenes tengan nuevas visiones, y juntos podamos construir el futuro. Es necesario que tú también des testimonio de que es posible salir renovado de una experiencia difícil. Y estoy seguro de que no será la única, porque habrás tenido muchas en tu vida, y has conseguido salir de ellas. Aprende también de aquella experiencia para salir ahora de esta.

Los sueños, por eso, están entrelazados con la memoria. Pienso en lo importante que es el doloroso recuerdo de la guerra y en lo mucho que las nuevas generaciones pueden aprender de él sobre el valor de la paz. Y eres tú quien lo transmite, al haber vivido el dolor de las guerras. Recordar es una verdadera misión para toda persona mayor: la memoria, y llevar la memoria a los demás. Edith Bruck, que sobrevivió a la tragedia de la Shoah, dijo que «incluso iluminar una sola conciencia vale el esfuerzo y el dolor de mantener vivo el recuerdo de lo que ha sido —y continúa—. Para mí, la memoria es vivir».[3] También pienso en mis abuelos y en los que entre ustedes tuvieron que emigrar y saben lo duro que es dejar el hogar, como hacen todavía hoy tantos en busca de un futuro. Algunos de ellos, tal vez, los tenemos a nuestro lado y nos cuidan. Esta memoria puede ayudar a construir un mundo más humano, más acogedor. Pero sin la memoria no se puede construir; sin cimientos nunca construirás una casa. Nunca. Y los cimientos de la vida son la memoria.

Por último, la oración. Como dijo una vez mi predecesor, el Papa Benedicto, santo anciano que continúa rezando y trabajando por la Iglesia: «La oración de los ancianos puede proteger al mundo, ayudándole tal vez de manera más incisiva que la solicitud de muchos».[4] Esto lo dijo casi al final de su pontificado en 2012. Es hermoso. Tu oración es un recurso muy valioso: es un pulmón del que la Iglesia y el mundo no pueden privarse (cf. Exhort. apost. Evangelii gaudium, 262). Sobre todo en este momento difícil para la humanidad, mientras atravesamos, todos en la misma barca, el mar tormentoso de la pandemia, tu intercesión por el mundo y por la Iglesia no es en vano, sino que indica a todos la serena confianza de un lugar de llegada.

Querida abuela, querido abuelo, al concluir este mensaje quisiera señalarte también el ejemplo del beato —y próximamente santo— Carlos de Foucauld. Vivió como ermitaño en Argelia y en ese contexto periférico dio testimonio de «sus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano» (Carta enc. Fratelli tutti, 287). Su historia muestra cómo es posible, incluso en la soledad del propio desierto, interceder por los pobres del mundo entero y convertirse verdaderamente en un hermano y una hermana universal.

Pido al Señor que, gracias también a su ejemplo, cada uno de nosotros ensanche su corazón y lo haga sensible a los sufrimientos de los más pequeños, y capaz de interceder por ellos. Que cada uno de nosotros aprenda a repetir a todos, y especialmente a los más jóvenes, esas palabras de consuelo que hoy hemos oído dirigidas a nosotros: “Yo estoy contigo todos los días”. Adelante y ánimo. Que el Señor los bendiga.

Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo, fiesta de la Visitación de la B.V. María

FRANCISCO

_______________________

 

[1] El episodio se narra en el Protoevangelio de Santiago.

[2] Se trata de la imagen elegida como logotipo de la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores.

[3] Cf. La memoria è vita, la scrittura è respiro: L’Osservatore Romano (26 enero 2021).

[4] Cf. Visita a la Casa-Familia “Viva los ancianos” (2 noviembre 2012).

[00871-ES.01] [Texto original: Italiano]

Ver este artículo en la web de la diócesis

LA LUZ DEL SEPULCRO DEL APÓSTOL

0

Queridos diocesanos:

La fiesta de Santiago en este año santo cobra una especial significación como suele suceder todos los años santos, pero bien es vedad el Año Jacobeo es siempre un reclamo religioso y cultural de primer orden en España. No sería ni deseable ni una buena operación con futuro su secularización, degradándolo en mero en fenómeno económico y cultural. El sepulcro del Apóstol en Compostela es una señal y un signo viviente de la historia del cristianismo hispano, y de su proyección sobre los pueblos evangelizados por España. La luminosa proclamación del Evangelio que acompañó el descubrimiento de América y la expansión viajera hacia el Lejano Oriente y África.
Siendo tan grande signo orientador de la fe de los españoles, el sepulcro del Apóstol es por su identidad apostólica un signo evocador no sólo del cristianismo hispano, sino de la entera historia de la civilización cristiana que surgió con la predicación del Evangelio de Cristo y acompasó, dándole horizonte de interpretación y sentido, el desarrollo de la entera historia de Europa. Esta historia incomprensible sin la fe cristiana se aleja hoy en un movimiento suicida, como reclamada por un hechizo destructor, hacia el nihilismo de una sociedad sostenida sobre sus ensoñaciones de autoconstrucción mecanicista. Una meta ideológicamente laicista, asumida por el colectivo de una sociedad que pretende haber encontrado la razón de ser en la sola evolución de la especie humana que no tendría otro sentido que el que podamos darle. Una meta, por eso mismo, sólo producto del imaginario de una élite empeñada en dirigir la conciencia de los individuos con pedagógica pericia y hábil manejo de los medios de comunicación, al servicio del poder que los sostiene y que tiene por cometido la práctica del sometimiento del colectivo social.
Si el Evangelio de Jesucristo, que comenzaron predicando los apóstoles, ha sido el motor de la aventura histórica de los pueblos cristianos, sin cuya trayectoria no se podría entender lo que conocemos como civilización cristiana, podemos preguntarnos los que así nos reconocemos deudores de esta civilización, por qué vamos a quedarnos indiferentes ante la expansión programada de un laicismo anticristiano. Sobre todo, si hemos llegado a tomar conciencia de que la visión del hombre y del mundo de este laicismo, que se califica a sí mismo como progresista, pretende imponerse como criterio del orden jurídico sin otra referencia que la voluntad de quienes lo divulgan y extienden.
Podemos seguir preguntando por qué vamos a dejarnos colonizar por una antropología, una concepción del ser humano contraria a la revelación bíblica. ¿Por qué no reaccionamos los cristianos ante la agresión a la concepción del ser humano revelada por Dios, sin la cual la dignidad del hombre no sería otra cosa que el resultado del pacto entre grupos humanos? No ignoramos, además, que incluso este pacto entre grupos sociales marcados por culturas diferentes es harto difícil cuando se trata de convenir cuáles y cuantos son los derechos humanos.
La fiesta de Santiago nos coloca ante la luz que proyecta la estrella que descansa sobre el sepulcro del Apóstol para ayudar a Europa a descubrir sus propias raíces, y para recordarnos a los españoles que, aunque tengamos muchos tutores, sólo hemos tenido a Santiago como padre de nuestra fe, porque él nos ha engendrado en Cristo. La predicación evangélica fue temprana en suelo hispanorromano, hoy nuestra sociedad necesita el impulso de una nueva evangelización. Los papas vienen impulsando esta nueva predicación del Evangelio con la esperanza puesta en la Madre de Jesús, que acompañó a la comunidad apostólica y brilla en el corazón de los fieles como estrella de la evangelización. España es tierra de María y la devoción mariana ha sostenido la fe de nuestros pueblos y ciudades, por eso la tradición jacobea ha tenido siempre el reclamo de la Virgen del Pilar. El simbolismo que encierra esta advocación mariana es expresión de la fe firme de los cristianos españoles en que María ha acompañado la obra evangelizadora de Santiago y de los primeros evangelizadores, los obispos fundadores de las Iglesias primeras de España, que dieron origen al mapa eclesiástico de la época visigótica, primera realidad marco y sustancia al catolicismo como factor de influencia determinante en la unidad de la nación española.
Elevemos nuestra oración a Dios apoyados en tan gran padre e intercesor, y con el himno que abre las primeras vísperas de la solemnidad, con hondo sentido de fe compartida en la comunión de la Iglesia que peregrina en España, imploremos la protección de nuestro Patrón:

«Pues que siempre tan amado
fuiste de nuestro Señor,
Santiago, apóstol sagrado,
sé hoy nuestro protector».

Almería, a 25 de julio de 2021

+ Adolfo González Montes
Obispo de Almería

Ver este artículo en la web de la diócesis

En la Solemnidad de Santiago Apóstol

0

Lecturas bíblicas: Hch 4,33; 5,12.27-33; 12, 1-2; Sal 66,2-3.5.7-8 (R/. «Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben»); 2Cor 4,7-15; Aleluya: «Astro brillante de España…»; Mt 20,20-28.

Queridos hermanos y hermanas:

La solemnidad de Santiago Apóstol, Patrono de España, recibe su significación religiosa y eclesial de la palabra de Dios que ha sido proclamada. El evangelio de san Mateo recoge la escena en la que la madre de los dos hermanos Zebedeos, Santiago y Juan, pide a Jesús que los siente uno a su derecha y el otro a su izquierda en su gloria. En el evangelio de san Marcos son ellos mismos los que le piden a Jesús la recompensa por haberle seguido y estar con él. La petición tiene como presupuesto lo que Jesús ya les ha dicho respondiendo a Pedro, que le pregunta por la recompensa que tendrán el y los apóstoles que lo han dejado todo por seguirle, a lo cual Jesús responde: «cuando el Hijo del hombre se siente en su trono en su gloria, vosotros os sentaréis también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel», prometiéndoles que el que haya dejado todo por él «recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna» (Mt 19,28-29). El evangelio de san Marcos añade que todo esto no sucederá sin padecer persecuciones (cf. Mc 10,30).

En el discurso apostólico, cuando Jesús envió a los Doce a anunciar el reino de los cielos, les había prevenido que los enviaba «como ovejas en medio de lobos» (Mt 10,16), aconsejándoles prudencia, después de haberles dicho que debían guardarse de falso profetas, «que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces» (Mt 7,15). La llega del reino de los cielos es entendida por los apóstoles y por la madre de los Zebedeos como la instauración de un régimen celestial y teocrático para Israel en el cual los dos hermanos deseaban tener un puesto directivo. Jesús los somete a prueba manifestando que han de sacrificar la propia voluntad y ponerse en manos de Dios, para que cesen en su ambición y, superen la tentación de la rivalidad. El designio de Dios Padre es inescrutable y sólo él distribuye los tronos, no hay otro camino para entrar en el reino de los cielos que beber el cáliz de la pasión, acogiendo la voluntad de Dios para cada uno de ellos, forma de participar en el propio cáliz de Jesús, para que en la obediencia de la fe puedan entrar en el reino de los cielos.

Jesús se refiere al cáliz de su pasión, que por tercera vez acaba de anunciarles proféticamente. La respuesta de los dos hermanos es clara y contundente, y demuestra su valor dispuestos a afrontar con Jesús el sufrimiento y el martirio, pero seguro que no alcanzan a comprender del todo lo que dicen. Ellos han oído a Jesús asegurarles que ha de ser condenado a muerte, pero no entienden el alcance pleno de unas palabras que los desconciertan. La escena de la petición de los mejores puestos en el reino se produce después de la predicción que Jesús hace de su pasión, y si de verdad tuvieran que ser sacrificados no podrían ocupar los puestos que solicitan. ¿Piensan acaso que Dios los librará de los enemigos del Mesías y del reino de los cielos? Sea lo que fuere y les espera, Jesús les responde anunciándoles el martirio y les dice: «Mi cáliz sí lo beberéis, pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre» (Mt 20,23). Sólo el Padre reparte los puestos del reino de los cielos y ellos así han de acatarlo, puesto que poco antes le ha dicho Jesús a Pedro a propósito de la recompensa de quienes le han seguido dejándolo todo: «muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros» (Mt 19,30). El gran doctor de la Iglesia oriental, san Juan Crisóstomo, dice que para hacérselo comprender en todo su alcance Jesús les anuncia grandes bienes, al desvelarles que serán capaces de beber el cáliz de su propia pasión aceptando incluso el martirio, pero a continuación y una vez que les ha levantado los ánimos manifestando su grandeza de espíritu, Jesús corrige su petición[1].

El pasaje recoge la reacción de los otros diez apóstoles, que se indignaron contra los dos hermanos Zebedeos (Mt 20,24). San Juan Crisóstomo comenta: «Ya veis cuán imperfectos eran todos, tanto aquellos que pretenden la precedencia sobre los otros diez, como también los otros diez que envidiaban a sus dos colegas»[2]. Por eso, la corrección se hace necesaria, para poner en evidencia que el comportamiento de los apóstoles no puede acomodarse a la lógica del mundo, ni proceder como lo hacen los grandes de este mundo y les dice: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y los grandes los oprimen. No será así entre vosotros» (Mt 20,25-26). Ellos han de imitar al Hijo del hombre, que «no ha venido para que le sirvan, sino parta servir y dar la vida en rescate por muchos» (Mt 20,28). Seguir a Jesús es imitar su ejemplo, ya que el discípulo no es mayor que su maestro, ni el siervo por encima de su señor (cf. Mt 10,24). El discípulo tiene que tener en cuenta que para el seguidor de la lógica evangélica rigen las palabras de Jesús como criterio: «el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo» (Mt 20,27).

Acontecida la pasión y muerte de Jesús y consolados los discípulos con las apariciones del Resucitado que los envía a la misión, prometiéndoles su presencia hasta el fin de los tiempos (Mt 28,20), Santiago fue el primero de dar la vida por Jesús siendo el primero de los apóstoles sacrificado por su amor. De esto nos informa el libro de los Hechos, que nos transmite el valor y la fidelidad de los Apóstoles a la misión que el Resucitado les encomendó. No tuvieron miedo a la cárcel con la que les amenazaron los jefes religiosos de los judíos, proclamando el acontecimiento de la cruz y la resurrección de Jesús, en cuyo nombre proclamaron al pueblo el kerigma de la salvación y se presentaron ante el sanedrín, proclamando el kerigma de salvación, el anuncio de la cruz y la exaltación de Jesús a la derecha del Padre como causa de salvación universal. No tuvieron miedo, porque «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hch 5,29), y afrontaron el martirio, y el rey Herodes Agripa hizo decapitar a Santiago (Hch 12,1).

La historia milenaria cristiana de España está puesta desde la primera hora de la evangelización bajo el patrocinio del Apóstol Santiago, de suerte que a él se pueden aplicar las palabras de san Pablo a los corintios: «Ahora que estáis en Cristo tendréis mil tutores, pero padres no tendréis muchos; soy yo quien os ha engendrado por medio del Evangelio para Cristo Jesús» (1Cor 4,15). Santiago ha acompañado nuestra historia cristiana siempre, pero en especial en los momentos difíciles en que la fe cristiana sufrió la agresión de la invasión musulmana que marcó nuestra Edad Media; y ya en los tiempos actuales, la cruda experiencia de nuestra última guerra que dividió a la nación.

No queremos, sin embargo, quedar prisioneros de la nostalgia del pasado histórico, pero para mirar al futuro hemos de tener presente la experiencia del pasado, para no sucumbir a los mismos errores y mantener la fe recibida con acierto. Supliquemos hoy de Dios por medio Cristo Jesús, razón de nuestra vida cristiana, que sepamos ser fieles al Evangelio en las nuevas condiciones de la sociedad y la cultura de nuestro tiempo, unidos a la oración de Santiago por nosotros. Hemos de mantener el espíritu misionero que España ha sabido imprimir a su presencia en las tierras del Nuevo Mundo, evangelizando América y los pueblos hermanos del Oriente lejano y de África vinculados a nuestra historia. Contamos con el arrojo y el valor del Apóstol Santiago como ejemplo a seguir, dejándonos inspirar por el Espíritu Santo en fidelidad al Evangelio sentimientos de concordia, acompañados por una voluntad renovada de testimonio fraterno y humanizador.

Mirando hoy al sepulcro del Apóstol en Compostela, pidamos su intercesión por las Iglesias de España y supliquemos la paz social y la fraterna convivencia de todos los españoles, acogiendo a cuantos han venido hasta nosotros buscando un bienestar digno del ser humano, para convivir en unidad y colaborar juntos en la construcción de una sociedad justa y libre, fundada sobre el respeto a los derechos de todos. No es fácil lograrlo, cuando se cede a los egoísmos y los intereses ideológicos que amenazan la libertad de la conciencia y reprimen las manifestaciones legítimas de la fe religiosa. Cuando algunos pretenden destruir el símbolo de la cruz, es necesario decir que suprimiendo su presencia se hiere gratuitamente la libertad religiosa y se niega lo que es históricamente real: que Cristo fue injustamente clavado en la cruz y que la cruz ampara por esto mismo a cuantos han padecido en el pasado o sufren hoy la injusticia de hombres.

Los símbolos religiosos pueden estar afectados de los pecados de los hombres, pero por su propio valor religioso contribuyen a la redención de cuantos por la fe aspiran a ser liberados de la muerte por la sangre de Cristo que nos redimió con su cruz. En ella murió el Hijo de Dios «reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres» (2Cor 5,19). Sabemos, como nos recuerda san Pablo que «este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros» (1Cor 4,7). Proclamamos el “evangelio de la reconciliación” sabiendo que nosotros mismos somos pecadores y necesitamos la redención en Cristo que proclamamos.

Los cristianos sabemos bien que la persecución religiosa acompaña la predicación del Evangelio, porque los hombres siempre tendrán pretexto para oponerse a la predicación, pero en la medida en que los cristianos somos perseguidos se manifiesta la fuerza de la cruz. La cruz es signo de contradicción porque lo es el que en ella murió, el mismo que resucitó para que también nosotros resucitemos. La sangre de Santiago fue la primera en ser vertida por Jesús entre los apóstoles y su fruto ha sido nuestra propia fe. Pidamos hoy por su intercesión que España y los pueblos hermanos a los España llevó el Evangelio se mantengan fieles a Cristo.

S.A.I. Catedral de la Encarnación

25 de julio de 2021

+ Adolfo González Montes

Obispo de Almería

[1] San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el evangelio de san Mateo: Homilía 65, 2-4: PG 58, 619-622.

[2] Ibid.

Nueva conferencia en Guadix para conmemorar el VIII centenario de la fundación de la Orden Franciscana Secular

0

Nueva conferencia en Guadix para conmemorar el VIII centenario de la fundación de la Orden Franciscana Secular

“La infiltración de la ideología de género en la asignatura y libros de texto de Religión Católica” es el tema de la conferencia que será impartida por la profesora Alicia Beatriz Montes, en el patio del ayuntamiento de Guadix, el miércoles 28 de julio, a las 8 de la tarde

La Fraternidad de la Orden Franciscana Secular de Guadix ha organizado una conferencia sobre educación, y más concretamente sobre la enseñanza de la asignatura de Religión en los colegios, para el próximo miércoles 28 de julio, a las 8 de la tarde. Será en el patio del ayuntamiento de Guadix, a las 8 de la tarde, con asistencia libre hasta completar el aforo, que estará reducido para cumplir con las medidas sanitarias establecidas para la pandemia.

La conferencia lleva por título “La infiltración de la ideología de género en la asignatura y libros de texto de Religión Católica” y la conferenciante será Alicia Beatriz Montes Ferrer, profesora de Moral y Religión Católica de la diócesis de Almería, investigadora, escritora y columnista. Los organizadores invitan, sobre todo, a padres y docentes de Religión.
Con este acto, la Fraternidad de la Orden Franciscana Secular de Guadix quiere conmemorar el VIII centenario de su fundación, que se celebra a lo largo de este 2021. Hasta el momento, han organizado varias conferencias sobre la presencia franciscana en la diócesis de Guadix y su espiritualidad y, según manifiestan, aún tienen previstos más actos.
Al terminar la conferencia, se podrá adquirir el libro “Frente a la ideología de género educar en libertad desde la infancia”, que Alicia Beatriz Montes acaba de publicar.
Antonio Gómez

Ver este artículo en la web de la diócesis

Villanueva de las Torres celebra las fiestas de su Patrona, Santa Ana

0

Villanueva de las Torres celebra las fiestas de su Patrona, Santa Ana

Villanueva de las Torres celebra estos días las fiestas en honor de Santa Ana. Y lo hacen con un triduo y la celebración de una solemne Misa el día de su fiesta, que será el lunes 26 de julio, fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María.

El triduo dio comienzo el pasado sábado 24 de julio, a las 19´30 horas, con el rezo del Rosario. Después, a las 20´00 horas, se celebró la Eucaristía y el ejercicio del triduo.

El lunes 26, día de Santa Ana, de 9 a 12 de la mañana habrá exposición del Santísimo en la parroquia y celebración de los sacramentos de la Penitencia y de la Unción de Enfermos.

Ya por la tarde, a las 20´00 horas, se celebrará una solemne Eucaristía, en el día de la Patrona, que terminará con la veneración de la imagen de Santa Ana. Ese día, además, se celebrará la Primera Jornada Mundial del día de los Abuelos y Personas Mayores.

Las celebraciones religiosas se completarán el 31 de julio, sábado, en el marco de las fiestas de verano de la localidad, con una Eucaristía en honor a los Patrones de Villanueva de las Torres, que son San Blas y Santa Ana. Será a las 20´00 horas y terminará con una procesión claustral con las imágenes de los Patronos. La procesión será en el interior del templo, dado que no está permitido que se tengan en el exterior y con afluencia masiva de fieles por causa de la pandemia.

Antonio Gómez

Ver este artículo en la web de la diócesis

Arnovio Alfonzo Galavís atenderá pastoralmente las comunidades de Arona y Vilaflor

0

El Obispo ha nombrado al presbítero Arnovio Alfonzo Galavís Vivas, administrador parroquial de las comunidades  de  S. Antonio Abad (Arona) y  S. Pedro Apóstol, (Vilaflor).

Nacido en Caracas hace cincuenta años, fue ordenado sacerdote en Agosto de 2000. Realizó sus estudios en el ITER  (Instituto de Teología para religiosos). Hasta ahora realizaba estaba al frente de las parroquias de Hermigua y Agulo, en La Gomera.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Carta de Mons. Gómez Cantero para explicar el traslado del Seminario

0

A la Comunidad de la Iglesia que peregrina en Almería: Gracia y Paz.

Hoy, en las vísperas de la solemnidad del Apóstol Santiago, por las facultades exclusivas que se me han concedido, dando pasos en la reestructuración de la diócesis, después de las consultas pertinentes realizadas, he determinado que nuestro Seminario Conciliar “San Indalecio” esté integrado en la comunidad de seminaristas, formadores y profesores de la Diócesis de Cartagena.

He tomado personalmente esta difícil decisión, sobre todo teniendo en cuenta el Directorio, para la vida de los seminarios mayores, de la Santa Sede y la premura económica de nuestra diócesis. Estoy seguro que esta experiencia transitoria será beneficiosa para nuestros seminaristas.

El encuentro con mi hermano en el episcopado D. José Manuel Lorca Planes, obispo de la diócesis hermana de Cartagena, fue fructífero y consolador. Agradezco de corazón, a él y a su diócesis, la oferta gratuita para que nuestros seminaristas puedan ir a convivir y estudiar (serán 70 estudiantes), junto a los propios, los seminaristas de Guadix, los de la diócesis de Idiofa (Congo), los de la diócesis de Galápagos (Ecuador) y de algunas congregaciones religiosas, en Murcia.

Estoy seguro que la gran comunidad que formarán (más de 40 seminaristas), será enriquecedora para el crecimiento personal y espiritual de todos. Los seminaristas estarán en nuestras comunidades, la mayoría de los fines de semana, para las actividades pastorales: los primeros cursos para tareas asistenciales y los últimos para tareas parroquiales.

Tengo claro, después de 18 años como formador y rector del Seminario Conciliar palentino, que nuestro seminario no es un edificio, sino unas personas en crecimiento y discernimiento para ser buenos pastores al servicio de nuestras comunidades y, si el Señor los llama, a la misión “ad gentes”. ¡Tantas personas han salido de sus tierras para anunciar el Evangelio! El nacimiento de nuestras diócesis se debe al ímpetu misioneros de muchos que no se quedaron en el confort de sus casas y ciudades. La iglesia es católica y es necesario abrir los ojos y el corazón para servir, más y mejor, allí donde seamos llamados. Caer en un localismo endémico, no sólo recorta los horizontes, sino que debilita el espíritu.

Junto al nuevo Rector y al Delegado para las vocaciones al presbiterado, diseñaremos el acompañamiento y la actividad del Seminario Menor de la Inmaculada. Mantengámonos unidos en la Esperanza, que nace de la Fe y se manifiesta en la Caridad. ¡Ánimo y adelante!

En Almería, a 24 de julio de 2021

+ Antonio Gómez Cantero

    Obispo Coadjutor de Almería

Ver este artículo en la web de la diócesis

NUEVOS NOMBRAMIENTOS PARROQUIALES

0

A la Comunidad de la Iglesia que peregrina en Almería: Gracia y Paz.

Hoy, en las vísperas de la solemnidad de Santiago, apóstol, por las facultades exclusivas que se me han concedido, dando pasos en la reestructuración de nuestra diócesis y después de haber escuchado y hablado con cada uno de los interesados, os hago partícipes de los siguientes nombramientos:

RECTOR DEL SEMINARIO MAYOR DE SAN INDALECIO Y DEL SEMINARIO MENOR DE LA INMACULADA DE ALMERÍA

  • Ramón Carlos Rodríguez García, pbro.

PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN DE EL PARADOR Y NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE LA GANGOSA

  • Jesús Zapata Rueda, pbro.

PÁRROCO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE ADRA Y NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DE GUAINOS

  • José María Sánchez García, pbro.

PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DE LA FUENSANTA (HUÉRCAL DE ALMERÍA)

  • Juan Carlos Morales Morell, pbro.

Continúa como Párroco de Santa María de Huércal de Almería.

PÁRROCO DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO DE AGUADULCE Y DIRECTOR DE LA CASA DE ESPIRITUALIDAD “REINA Y SEÑORA” DE AGUADULCE

  • Miguel José Esteban Jerez, pbro.

PÁRROCO DE SANTA MARÍA DE MOJÁCAR Y LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE TURRE

  • Víctor Manuel Fernández Maldonado, pbro.

PÁRROCO DE SANTA MARÍA DE LA CABEZA DE BENAHADUX Y DE SAN INDALECIO DE PECHINA

  • Jesús Tortosa Marín, pbro.

PÁRROCO DE SAN JOSÉ DE LOS GALLARDOS Y SANTA MARÍA DE LA CABEZA DE BÉDAR

  • Antonio Jesús González Jover, pbro.

Continúa como Párroco de Santa María de la Cabeza de Antas.

PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACIÓN DE VERA Y DE SAN FRANCISCO JAVIER DE PALOMARES

  • Jesús Martín Gómez, pbro.

PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE LUBRÍN, SAN SEBASTIÁN DE EL MARCHAL DE LUBRÍN, SANTA MARÍA DE EL CHIVE Y SANTA MARÍA DE ULEILA DEL CAMPO

  • Roly Gutiérrez Salazar, pbro.

Cesa como Vicario parroquial de Vera.

PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN DE HUÉRCAL-OVERA, NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE OVERA, SAN ISIDRO LABRADOR DE SAN ISIDRO, SANTA MARÍA DE NIEVA DEL MISMO NOMBRE, NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE LAS NORIAS, SAN BLAS DE EL PUERTECICO, SAN FRANCISCO DE PAULA DE EL SALTADOR, NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DE ÚRCAL, SAN JOSÉ DE PERULERA-SANTOPÉTAR Y VIRGEN DEL CARMEN DE GÓÑAR

  • Francisco Jerónimo Ruiz Gea, pbro.
  • Rubén Checa López, pbro. VICARIO PARROQUIAL DE TODAS ESTAS PARROQUIAS.

PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN DE VILLARICOS

  • Óscar Trujillo Burgos, pbro.

Continúa como Párroco de Ntra. Sra. de la Encarnación de Cuevas del Almanzora.

PÁRROCO DE SAN ANTONIO DE PADUA DE EL POZO DE LOS FRAILES, CON SUS IGLESIAS FILIALES DE SAN JOSÉ Y LA ISLETA DEL MORO, Y RECTOR DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE LAS SALINAS DE CABO DE GATA

  • Alberto Pelegrina Morales, pbro.

PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN DE EL ALQUIÁN (ALMERÍA) Y NUESTRA SEÑORA DE RETAMAR DE RETAMAR (ALMERÍA)

  • Andrés Francisco Rodríguez Quesada, pbro.

PÁRROCO DE LA SANTA CRUZ DE CANJÁYAR, LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE OHANES, SANTA MARÍA LA MAYOR DE PADULES, NUESTRA SEÑORA DE GRACIA DE ALMÓCITA, SAN ROQUE DE BEIRES Y RECTOR DEL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN DE TICES (OHANES)

  • Antonio Cobo Cobo, pbro.

PÁRROCO DE SANTA MARÍA DE GÁDOR Y DE SANTA MARÍA DE SANTA FE DE MONDÚJAR

  • Francisco Fernández Aguilera, pbro.

PÁRROCO DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE LOS MOLINOS (ALMERÍA) Y SANTA MARÍA MADRE DE DIOS DE EL PUCHE (ALMERÍA)

  • Pedro Antonio Pérez Martínez, pbro.

CAPELLÁN DE LAS RR. ESCLAVAS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y DE LA INMACULADA DE ALMERÍA

  • Ramón Garrido Domene, pbro.

CAPELLANES DEL HOSPITAL TORRECÁRDENAS DE ALMERÍA

  • Francisco Gabriel González Parrón, pbro.
  • Francisco Ruiz Fornieles, pbro.

CAPELLANES DEL HOSPITAL DE LA INMACULADA DE HUÉRCAL-OVERA

  • Francisco Jerónimo Ruiz Gea, pbro.
  • Rubén Checa López, pbro.

ESTUDIOS DE DOCTORADO EN SAGRADA ESCRITURA EN ROMA

  • Javier Ocaña Gámiz, pbro.

Agradecemos de corazón la entrega y generosidad de los que hasta ahora habéis desempeñado estas tareas al servicio de la comunidad cristiana, especialmente a los PP. Paúles en su misión pastoral de tantos años en nuestra diócesis. También os agradezco la disponibilidad de cada uno de los que habéis aceptado esta nueva tarea pastoral en nuestra iglesia diocesana.

En Almería, a 24 de julio de 2021

+ Antonio Gómez Cantero

    Obispo Coadjutor de Almería

Ver este artículo en la web de la diócesis

FALLECE LA MADRE DEL QUE HA SIDO TERCER OBISPO DE ASIDONIA-JEREZ MONSEÑOR MAZUELOS PÉREZ

0

En la jornada de hoy 24 de julio de 2021 ha fallecido Doña Asunción Pérez, la madre de Monseñor D. José Mazuelos Pérez, el que ha sido el tercer Obispo de Asidonia-Jerez hasta su nombramiento el pasado año como pastor de la Diócesis de Canarias.

El Funeral será mañana a las 10.00 en la Parroquia de Santo Domingo de Osuna

Toda la Diócesis se une a D. José y toda su familia en estos momentos de duelo por el fallecimiento de su madre y elevan oraciones por su eterno descanso.

Descanse en Paz.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Fallece la madre de monseñor Mazuelos, obispo de Canarias

0

Fallece la madre de monseñor Mazuelos, obispo de Canarias

Dña. Asunción Pérez Pérez, madre de monseñor José Mazuelos Pérez, obispo de Canarias, ha fallecido esta mañana en Osuna.

El funeral de Dña. Asunción tendrá lugar mañana domingo, 25 de julio, a las diez de la mañana, en la iglesia ursaonense de Santo Domingo, presidido por  monseñor Mazuelos.

El arzobispo, monseñor Saiz Meneses, el presbiterio y toda la familia diocesana se unen a don José en estos momentos de duelo por el fallecimiento de su madre y elevan sus oraciones para que le conceda el eterno descanso gozando en su presencia.

El sevillano mons. Mazuelos (Osuna, 1960) desarrolló su ministerio sacerdotal en la Archidiócesis de Sevilla, hasta su nombramiento como obispo de Asidonia-Jerez  en 2009. Desde julio de 2020 es obispo de Canarias.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés