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Vacaciones: cuidarnos para cuidar

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Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza, Obispo de Cádiz y Ceuta.

 Vacaciones: cuidarnos para cuidar

Se nos presenta ahora, en estos meses estivales, un tiempo libre con nuevas oportunidades que no debemos dejar pasar, un tiempo para educar y expresar mejor nuestra libertad. Vacación no debe significar relajación, porque todo puede ser bueno para crecer en humanidad, y aún mejor si se trata de nuestra identidad cristiana o de nuestro posible testimonio de fe.

Después de tanto confinamiento como hemos vivido es importante descansar, dormir, comer, pasear, hacer ejercicio físico, jugar, porque lo agradece el cuerpo y el alma, y lo quiere Dios. Precisamente las vacaciones nos ofrecen más posibilidades aún de cuidarnos y de cuidar de los demás, de fortalecer las relaciones de afecto y amistad, la vida de familia y la relación más serena con Dios. El mejor descanso va unido al encuentro entre personas que nos proporciona seguridad y paz, y que activa el servicio. Y a la contemplación, unida muchas veces a la lectura, al paseo, a la excursión, y, ¡cómo no!, al silencio y la oración, dejando que el habitante de nuestro templo interior sea Dios, y no el propio ego. Hay que escuchar a Dios, porque nos jugamos la vida en la medida en que permanecemos fieles a Él y a su Palabra. En suma, se nos presenta la ocasión de ser más profundos, más íntegros y sinceros, manifestando nuestra esperanza, contagiando el gozo que viene de Dios, siendo agradecidos con tantos gestos de bondad como encontramos.

En este sentido a pocos debemos más que a nuestros abuelos, de los que recibimos tantos mimos y atenciones, que son un tesoro en la familia. El Papa Francisco, que acaba de instituir el día de los abuelos, ha dicho que “el Espíritu Santo sigue suscitando hoy pensamientos y palabras de sabiduría en los ancianos… Nos recuerdan que la vejez es un don y que los abuelos son el eslabón entre generaciones, para transmitir a los jóvenes la experiencia de la vida y la fe”.

Es posible, sin duda, transitar por este mundo secularizado haciendo el bien, y disponer de un corazón abierto para que entre Dios en nuestra vida. La fe cristiana tiene un fuerte poder salvador, una fuerza civilizadora capaz de potenciar la renovación espiritual de la sociedad en la medida que intenta ser coherente con la verdad que ha encontrado en el Señor. Ver a Jesús —que fue siempre fiel a su misión— nos dispone mejor a estar siempre abiertos a la obra que Dios quiere realizar en nuestra vida. Tu misión no ha terminado. Nuestra vida debe reflejar la propuesta de una vida vivida como servicio, que gusta del bien, que aspira siempre a crecer sin instalarse en el narcisismo egoísta que provoca la división y el enfrentamiento. Busquemos este verano lo que nos hace más buenos, más auténticos, lo que realmente vale la pena, sin desgastarnos en bobadas ni en victimismos; apartemos lo que nos hace daño o esclaviza, para invertir en lo que da fruto. Hemos de bajarnos a veces de esos tiovivos que nos alienan, que nos marean sin llevarnos a nuestro destino, esos modos de vida en los que damos vueltas y vueltas, pero que nos impiden avanzar.

La libertad que nos proporciona Cristo resucitado va unida a la responsabilidad, y también nos ayuda a aceptar circunstancias adversas, o lo que no nos gusta de nosotros, o de los demás. Es la Verdad lo que nos hace libres (cf. Jn 8, 31-32), una Verdad, por cierto, que hay que buscar y que se alcanza tras un seguimiento constante y apasionado del Señor. Él nos enseña a respetar, a comprender, a confiar, y a ayudar, pero también a dar gracias a Dios por la vida y la creación, por todas las pequeñas cosas que nos hacen disfrutar cada día y sonreír. Vivir dando gracias es llevar la eucaristía a la vida, ser agradecidos y aprender a bendecir. La celebración es, pues, esencial a la vida cristiana, y estrecha nuestros lazos. Celebrar la liturgia nos enseña a valorar más lo que tenemos, a gozar y a ofrecer, a recibir y a dar, abrazando toda la vida y a todo el mundo en la comunión que vivimos con Dios. El mejor descanso, la paz y la felicidad nos llega más cuando intentamos con humildad ser buenos y mejorar como personas.

Ojalá podamos, durante estos meses, disfrutar y descansar, creciendo en humanidad y en fraternidad, sin olvidar nunca a los que pasan necesidad, porque el prójimo está siempre a nuestro lado. Dejemos tiempo al diálogo, a cultivar la amistad, a descansar activamente, con imaginación, y que el verano sea un tiempo para crecer, cuidándonos para cuidar a los demás.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

 

El periódico Ideal contó “los milagros” de Patricio Larrosa, misionero de la diócesis de Guadix en Honduras

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El periódico Ideal contó “los milagros” de Patricio Larrosa, misionero de la diócesis de Guadix en Honduras

El periódico Ideal publicó, el domingo 4 de julio, un reportaje sobre el sacerdote Patricio Larrosa, natural de Huéneja y que está de misionero en Honduras. Recogemos aquí el texto de lo publicado, invitando a leerlo directamente en Ideal, en este enlace.

Los milagros del padre Patricio

En el mundo no están las cosas como dicen las noticias, el padre Patricio asegura que están mucho peor, tanto que siendo un niño decidió que tenía que ayudar. Y lo hace desde hace casi 30 años en Honduras, donde educa a 11.000 muchachos, reparte 6.000 comidas diarias… Cuenta allí y en España con una legión de voluntarios

A Patricio Larrosa Martos, sacerdote de 61 años nacido en Huéneja, no le gusta que se hable de ‘milagros’, solo de trabajo y de la generosidad de miles de personas con un proyecto de colaboración en Honduras, que en realidad son muchos proyectos, desde que llegase al país por primera vez hace casi 30 años. En la actualidad la organización no gubernamental que tutela, la Asociación Colaboración y Esfuerzo, es la mejor demostración de que las personas pueden y deben hacer cosas por los demás, no importa dónde y no importa a quién.

Todo empezó en su pueblo natal, en el que la gente trabaja en el campo y él ayudaba a sus padre en las tareas agrícolas. «Mis padres eran labradores y yo desde que era un mocoso ayudaba en la siega, la trilla o la recogida de almendras y aceitunas. Siempre me gustó la tierra». Como él, la mayoría de los niños de su tiempo compartían quehaceres con los padres en la tierra. Además, había poca diversión cuando no estabas en el colegio. Un día visitó la parroquia de Huéneja un misionero para dar una charla, a la que acudió. «Yo era un niño y no tendría más de nueve o diez años. Entonces no había televisión, ni teníamos consolas, así que, como yo, fuimos un grupo de jóvenes para entretenernos. El religioso les habló de las necesidades y el hambre que pasaba mucha gente en el mundo, y les contó que él decidió dar un paso al frente y su experiencia personal. A Patricio se le quedó grabada la idea de que se podía ayudar y que ser un buen cristiano supone ofrecer lo mejor de cada uno a los demás. Desde ese momento supo a qué se dedicaría en la vida.

Cuando tenía 11 años ingresó en el seminario y se ordenó sacerdote. Sus primeros años los pasó por las parroquias de Alamedilla, Dehesas, Villanueva de las Torres… hasta que un día pidió cita al obispo de la diócesis y le transmitió su deseo de viajar a Hispanoamérica para ayudar. Eligió Honduras porque junto con Haití eran los países más pobres y donde menos curas católicos había.

Emprende viaje con 32 años cuando España se abría a la modernidad con la Expo y los Juegos Olímpicos. Cuando llega se encuentra con la cara más desoladora de una tierra en la que está casi todo por hacer y donde miles de personas, sobre todo los jóvenes, clamaban por una oportunidad, con gente que está dispuesta a luchar si alguien les ayuda. Recordó entonces las palabras de aquel misionero en su pueblo. Se topó de golpe con la realidad de los que no tienen nada, a veces ni siquiera esperanza. Su intención era quedarse una temporada hasta que un día se le acercaron varios niños que le pidieron ayuda para estudiar. Cuando los niños se acercaban a los extranjeros era para pedir alguna moneda, algo de comer o simplemente se dedicaban a jugar al fútbol en plazas polvorientas. Por eso le conmovió y decidió llamar a unos amigos de España para que le buscasen fondos para becarlos. Lo hicieron, en ese momento y de esa forma nacía lo que en adelante se convertiría poco a poco en una enorme organización solidaria que iba a conquistar a miles de colaboradores y voluntarios para que los niños y sus familias tuviesen una oportunidad. Desde ese momento el cura de Huéneja sería el padre Patricio.

Lejos de la realidad

«En el mundo no están las cosas como dicen las noticias, están mucho peor. La gente debería saber que además de las secciones de Local y Nacional esta Internacional, aunque ahí no aparece el verdadero sufrimiento de millones de personas. Se habla de Bruselas, de Estados Unidos, pero poco de la miseria. Por la pandemia he tenido que quedarme ahora en España un poco más tiempo y compruebo que aquí se habla de los catalanes, de si se le pone la vacuna a los jugadores de la selección o de los problemas familiares de Isabel Pantoja, de Supervivientes o de si se llevan el bote de Pasapalabra. En un mes no he leído ni una noticia de África o de los países latinos». El sacerdote se lamenta de que estemos tan lejos de la realidad de tanta gente, de lo que de verdad pasa en el mundo porque hay gente que muere de hambre, jóvenes que no tienen posibilidad de estudiar, familias que no saben si podrán dar de comer a sus hijos… El padre Patricio asegura que todos podríamos vivir un poco mejor si decidimos ayudar a cambiar esa cara amarga de la sociedad. «No se nos permite ser conscientes de la pobreza. Estamos dirigidos a consumir, a competir, y si nos educan así es difícil que nos paremos un segundo a pensar que siete de cada diez personas tienen problemas».

Él se siente bendecido por el tremendo movimiento solidario que se generó desde que pidió ayuda por primera vez, apoyo que encontró en España y en la propia Honduras, donde muchos de los jóvenes y familias a las que ayudan lo hacen además con otros, formando una red que cuenta con más de mil voluntarios, la mayoría en España a través de los 26 delegaciones de la ONG en muchas de las ciudades más importantes de España, como Madrid, Barcelona, Málaga,Sevilla, Granada o incluso de Europa, como París. Todos entregan lo más valioso que tienen: el tiempo y corazón.

La labor de este entramado se traduce en más de cincuenta proyectos diferentes que atienden la formación escolar de 11.000 niños, 1.200 de ellos menores de seis años, a los que se facilita material escolar, profesores y ropa en centros docentes creados por la organización en numerosas localidades, aldeas y sobre todo en Tegucigalpa. En algunos de los colegios, que cuentan con pistas deportivas, se han habilitado pequeñas clínicas sanitarias, sobre todo dentales. «Hay muchos niños, sobre todo con discapacidad, que no irían al colegio si no estuviésemos nosotros. El problema es que no podemos atenderlos a todos, por eso nos ocupamos de las familias más pobres. Aquí el drama es que lleguen las vacaciones o un puente largo porque los muchachos están deseando llegar al colegio. Las vallas se saltan hacía adentro».

300 contenedores

Desde que en 1994 salió desde Huéneja el primer contenedor repleto de pizarras, libros, mobiliario de escuela o ropa de vestir, la organización del padre Patricio ha llevado a Honduras más de 300. Esto y los donativos de particulares que llegan desde España permite que cubran necesidades básicas de familias y ancianos en situación de marginalidad, entre las las 6.000 comidas que se ofrecen en los 32 comedores habilitados.

Cada mañana el padre Patricio se levanta a las cinco de la mañana y empieza una jornada en la que habrá tareas de formación, visita a los centros para ayudar y coordinar los grupos de apoyo. Como él a esa hora empiezan a llegar los voluntarios y cobran vida uno, dos y decenas de milagros diarios que cambian vidas para siempre. El cura granadino solo quiere que todos tengan una oportunidad, porque todos la merecen, y anima a colaborar si quiere directamente como lo hacen los 300 voluntarios españoles que suelen ir cada año para participar en esta gran obra. Otros, como los misioneros granadinos Concepción Vega Pérez y Javier Quesada, de Dehesas Viejas y Baza, respectivamente, decidieron quedarse allí y son pilares en el equipo del padre Patricio en apoyo de las comunidades de las zonas rurales e indígenas organizando y promocionado a las personas. «Ellos han donado todo su tiempo y han entregado sus vidas a los más necesitados».

 

Y el niño ciego acabó estudiando en la Complutense

El padre Patricio reconoce que su momento más emocionante, que de alguna forma simboliza lo que ha querido hacer todos estos años, ha sido el de un niño ciego de ocho años, al que no le dejaban ir a la escuela por su discapacidad. Cuando conoció el caso lo llevó con él y hoy está en la Universidad Complutense de Madrid acabando sus estudios. Para llegar ahí tuvo la ayuda de una familia granadina que le envió 113 libros en braille de su hijo, también invidente. Eso y su enorme fortaleza. El sacerdote se siente orgulloso de que 70 de sus muchachos hayan acabado en la Universidad, que otros formen parte de las instituciones como líderes políticos y que cientos de ellos se hayan convertido en profesionales que han creado sus familias. El éxito está en parte en el seguimiento que se hace de los estudiantes que demuestran su voluntad por crecer. Para ello se han creado dieciséis casas en las que conviven 250 jóvenes que tienen sus familias en aldeas y caseríos alejados y no podrían asistir a la escuela. «Mi deseo es evitar que los niños acaben en las calles como delincuentes traficando con drogas. Lo que más dolor me ha causado desde que llegué a Honduras es tener que a ir a identificar a un joven muerto por pandilleros. El asesinato de jóvenes es terrible. Por eso todo lo que hagamos aquí es mucho si conseguimos que los niños se hagan personas de provecho para su país».

 

Tomado de www.Ideal.es. Un reportaje de Juan Jesús Hernández, publicado el domingo 4 julio de 2021

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“Tenemos una Buena Noticia que dar en redes sociales”

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Las hermanas pobres de Santa Clara de Belalcázar hacen visible su vida orante y cotidiana

La comunicación en la Iglesia y de la Iglesia vive desde hace años nuevos métodos, de acuerdo con la incorporación de redes sociales a nuestra vida cotidiana. La misión de la Iglesia es anunciar la Palabra de Dios, es hacer de este anuncio una invitación a seguir a Jesucristo. Las redes sociales son una plaza pública universal, internet el mundo que se nos presenta interconectado, por donde fluyen miles de millones de mensajes al minuto. Entre todos ellos hay mensajes que emergen por proceder de la quietud de la vida en un convento, el de las hermanas pobres de Santa Clara de Belalcázar. Allí, la comunidad clarisa hace de su vida contemplativa también una invitación a seguir a Jesús a través de redes sociales.

Madre Isabel del Espíritu Santo, abadesa del Convento, cuenta cómo han decidido, hace algún tiempo, llegar a través de redes sociales a jóvenes y no tan jóvenes que buscan a Dios. Han querido hacerse presentes allí donde el mundo se proyecta y sumar a la oración el anuncio de la Buena Noticia de Jesús a través de Facebook o Instagram. Ser visibles para todos en su vida orante y cotidiana, ese es el ofrecimiento tan valioso para nosotros.

¿Cómo surge la idea de abrir las puertas del Convento a las redes sociales?

Somos conscientes de que tenemos una Buena Noticia que dar porque el Señor nos ha hecho partícipes de su vida y queremos comunicarla. Primero creímos necesario dar a conocer este lugar donde habitamos las Hermanas desde hace más de 525 años y es donde hemos experimentado la llamada del Señor y su belleza en nuestra forma de vida y por lo tanto era lo que queríamos dar a conocer. Por otro lado, nuestros dulces, que tenemos un blog en internet para darlos a conocer y venderlos.

También ponernos en contacto con los jóvenes para que conociendo nuestra vida su corazón se mueva para que el Señor los llame a seguir esta forma de vida.

Cuéntenos, como es un día común en el convento, ¿qué hacen cada las hermanas?

Cada día nos levantamos a las 6:30 horas, empezamos a las siete con laudes, el oficio de lectura, eucaristía y oración personal, hasta las 9:15 estamos en el coro. Después del desayuno cada una pasa al trabajo que tenga encomendado, obrador, sacristía, enfermería. También es el tiempo, cuando hemos tenido hermanas en el noviciado, de la formación.

Nuestra vida se va realizando alrededor de la liturgia de las horas y a la una se vuelve a tocar, rezamos el rosario y sexta, después es la hora de la comida y un tiempo de descanso. A las cuatro se vuelve a tocar y rezamos nona; por la tarde tenemos la formación permanente; a las siete tenemos la exposición del Santísimo junto con las vísperas. Cenamos a las 20:30 horas, y después el recreo, donde compartimos lo que ha sido nuestro día, es un tiempo más distendido de encuentro con las Hermanas.

Esa es nuestra vida un día normal, pero luego, los domingos está el Santísimo expuesto toda la tarde, la eucaristía es las nueve de la mañana y viene gente del pueblo; y los jueves está todo el día el Santísimo expuesto.

 

¿Con que redes sociales cuentan y que contenidos difunden?

Tenemos Facebook, Instagram, Twitter y un blog. En Instagram empezamos porque un grupo de jóvenes franciscanos que vienen aquí de retiro, una vez hicimos un taller, que era Taller Vocacional, porque queríamos saber cómo hacer nuestra pastoral vocacional hoy en día, y ellos nos dijeron que lo encontraríamos en las redes, sobre todo en Instagram.

Cada día de la semana tiene un contenido. El lunes por ejemplo, lo dedicamos a alguno de nuestros dulces; el martes a una frase que ayude a reflexionar sobre el evangelio; el miércoles al patrimonio artístico del monasterio; el jueves a una noticia de la semana enfocada a los valores humanos; el viernes a nuestra vocación; el sábado introducimos el evangelio del domingo con alguna postal elaborada por una Hermana; y el domingo publicamos un video en el que escenificamos sobre el evangelio.

¿Quién las ha enseñado a usar las redes sociales?

Hay una Hermana en la comunidad que tiene ese don, nosotras no hemos ido a ningún sitio a aprender. Esta Hermana ha hecho un curso mínimo en el que ha aprendido cómo llegar, cómo dar el mensaje. Es verdad que la coordinación entre nosotras es importante, algunas Hermanas son más creativas, otras más expresivas. Pero no hemos hecho ningún curso especial.

En Julio y Agosto promueven visitas nocturnas al convento, ¿en qué consisten?

La visita es de 21:30 a 23:00 horas. Nuestra guía es una mujer cristiana que comparte mucho con nosotras y ha captado nuestra espiritualidad, es importante a la hora del enseñar el convente porque tiene que transmitir algo de nuestra forma vida.

Claro que los dulces que ustedes hacen bien merecen un escaparate mundial como las redes sociales. Cuéntenos, ¿qué elaboraciones hacen?

Nuestra especialidad han sido siempre los dulces de almendra, de hecho cuentan que la receta de “los repelaos” viene de nuestras fundadoras, que fueron las Clarisas de Calabazanos de Valencia. Los roscos del almendra, los bocaditos de almendra, las flores de almendra, las pastas de almendra, unos dulces de aceite de oliva, magdalenas, las yemas, las trufas, los bombones de almendra, piñonate, mermeladas de frutas de temporada y los helados con frutas naturales. En Navidad los polvorones y mazapanes.

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La Hermandad de la Antigua celebra 75 años de cercanía a las monjas de clausura

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La Hermandad de la Antigua celebra 75 años de cercanía a las monjas de clausura

“Ejercer la caridad cristiana contribuyendo al mantenimiento y cuidado de las comunidades de religiosas de vida contemplativa de la Archidiócesis de Sevilla, acompañándolas en su vida de oración y orando por ellas”. En este punto de sus reglas se resume la finalidad fundacional de la Hermandad de Nuestra Señora de la Antigua y San Antonio de Padua, que este año celebra el 75º aniversario de su creación, una corporación singular con sede en la iglesia colegial del Divino Salvador que se ha convertido en uno de los principales apoyos con los que cuenta la vida contemplativa en Sevilla.

Misa de acción de gracias en el Salvador

Los actos con motivo de este aniversario tendrán su cita principal el 28 de noviembre. Esa mañana se celebrará en el Salvador la misa de acción de gracias, pero la corporación ha cerrado un variado programa religioso y cultural en el que no faltan propuestas de formación, conferencias, conciertos, exposiciones y novedades editoriales.

Así, el Círculo Mercantil acogerá del 8 al 17 de octubre la exposición ‘En Clausura’, todos los viernes del mes de noviembre se desarrollará el ciclo de conferencias ‘Diálogos de la Antigua’, se visitarán los siete lugares de Sevilla donde se encuentra una imagen de la Virgen de la Antigua, y los meses de noviembre y diciembre estarán también dedicados a la música con un ciclo de conciertos.

En el apartado estrictamente religioso, la convivencia de hermanos del mes de septiembre marcará el inicio de un curso sin duda especial, donde no faltarán las misas en los conventos de las Dominicas y Mínimas con el reclamo del rezo del Santo Rosario. Desde 2008, la hermandad celebra el viacrucis en estos conventos durante los viernes de Cuaresma, una ocasión para, además, dar a conocer cómo viven estas religiosas. Finalmente, cada miércoles de la Octava de Pascua se celebra un vialucis en una comunidad de clausura.

Desde 1946 a nuestros días, con la misma vocación

La Hermandad de la Antigua fue fundada en 1946 con un objetivo que hoy se mantiene inalterable: Socorrer materialmente a las comunidades de religiosas de clausura de cualquier regla. En el Salvador, junto al acceso interior del Patio de los Naranjos, se venera el lienzo de Nuestra Señora de la Antigua, atribuido a Juan Ruiz Soriano (siglo XVIII).

Manuel García Preciados, hermano mayor, destaca que a la ayuda material que los hermanos procuran a las monjas de clausura hay que unir “el fomento del conocimiento de la riqueza espiritual y patrimonial de los conventos y monasterios sevillanos”.

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La Hermandad de la Divina Pastora de Triana becará a un alumno del Seminario

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La Hermandad de la Divina Pastora de Triana becará a un alumno del Seminario

La Hermandad de la Divina Pastora de Triana, patrona del Deporte Nacional, ha entregado este martes en el Seminario Metropolitano de Sevilla su ‘Beca Pastoreña’, con la que va a ayudar de manera directa en la promoción espiritual, académica y pastoral de un seminarista.

Teniendo en cuenta las dificultades económicas por las que atraviesan las hermandades a causa de los efectos causados por la pandemia, la corporación pastoreña de Triana ha tenido a bien doblegar sus esfuerzos en caridad “para colaborar de manera estrecha en fomentar las vocaciones sacerdotales en los estos tiempos que corren y que son tan necesarias para la Iglesia Católica”, según se destaca en la información facilitada por la hermandad trianera.

La entrega de esta ‘Beca Pastoreña’, que se pondrá en marcha a partir del próximo curso académico, se ha llevado a efecto con la presencia del vicerrector del Seminario Metropolitano, Andrés Ybarra; y el hermano mayor de la Divina Pastora de Triana, José Luis López.

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¿Sabías que hay un rito para la bendición de un órgano por razones litúrgicas?

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El Bendicional prevé un rito para bendecir un órgano y la razón nos la da el número 1163:“Por la íntima relación que tiene el órgano con la música y el canto en las acciones litúrgicas y los piadosos ejercicios del pueblo cristiano, es conveniente que se bendiga antes de destinarlo al uso litúrgico”.

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Centro Loyola: Festividad de San Ignacio – 31 de julio de 2021

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ignacio de loyola ignaciano

 

CENTRO LOYOLA

FESTIVIDAD DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

Vea también:

– Centro Loyola

El 31 de julio celebraremos la Solemnidad de S. Ignacio en la Eucaristía de las 12:30 h
En agosto no habrá misas en la Iglesia.
Con motivo del Aniversario de la Conversión de S. Ignacio desde Radio ECCA se ha organizado una peregrinación en bicicleta con el #BicisIG500 se ha podido seguir en RRSS.
Os dejo aquí los links a las etapas, los videos recorren los parajes por los que pasó Ignacio y va acompañado por los textos de Tellechea. 
¡Buen verano a todos/as!
https://diocesisdecanarias.net/orarconsanignacio/

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Libro electrónico: “Tu rostro buscaré, Señor. Orar con los salmos”

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buscar rostro

 

LIBRO ELECTRÓNICO

“TU ROSTRO BUSCARÉ SEÑOR. ORAR CON LOS SALMOS”

Vea también:

– Libros electrónicos

Estas páginas no intentan ofrecer un estudio exhaustivo de los salmos, sino entresacar del inmenso e inagotable filón del libro sagrado de oraciones los signos que nos permiten atisbar el rostro de Dios. Y ello ¿con qué finalidad? Pues sólo con el propósito de ofrecer un material vivo que haga posible un acceso inmediato y contemplativo de Dios, por encima de ideas o meras disquisiciones teológicas.

Este libro pretende ser una ayuda para los cristianos que buscan profundizar en la oración y hacerlo de un modo contemplativo. En Occidente tenemos una excesiva tendencia a una oración fundamentalmente reflexiva, a la meditación; sin embargo la verdadera oración, la más profunda y la que debería ser el modo normal de relacionarnos con Dios es la oración contemplativa. Estamos tan acostumbrados a meditar ideas acerca de Dios, que nos parece muy difícil contemplar al Dios vivo y verdadero que habita en nosotros y está a nuestro lado.

La única pretensión de esta obrita es ofrecer un instrumento, sencillo y eficaz, a quienes desean acercarse a Dios por el camino de la oración a través de su Palabra. Los salmos nos ofrecen la expresión más clara y significativa de la oración según el corazón de Dios, ya que ellos son, como afirma el sentir de los padres de la Iglesia, el modelo de «cómo hay que alabar a Dios y cuáles son las palabras más adecuadas» para ensalzarlo (San Atanasio).

El conjunto de oraciones que constituye el libro de los Salmos nos descubre el ser adorable de Dios, el rostro más luminoso de la misericordia. En estas oraciones «se ensalza de un modo tan elevado la inmensa majestad de Dios, su omnipotencia, su inefable justicia, su bondad o clemencia y todos sus demás infinitos atributos, dignos de alabanza» (S. Pío X), que nos permiten contemplar a Aquél que es el objeto por excelencia de la adoración, la contemplación, la gratitud y la alabanza por parte del hombre. Esta contemplación nos inunda de admiración, de gozo y de paz, haciéndonos sintonizar con la experiencia de Dios más profunda que puede tener el cristiano peregrino en este mundo.

La experiencia de Dios que nos transmiten los salmos hunde sus raíces en la ancestral fe de Israel y, recogida y llevada a plenitud por el Hijo de Dios, ha sido legada a la Iglesia como precioso patrimonio. En este sentido hemos de contrarrestar la tendencia a rechazar el Antiguo Testamento como algo «superado e inútil» para los que «ya somos cristianos». No podemos olvidar que los salmos son verdadera «palabra de Dios», que Dios nos habla por medio de ellos; ni debemos dejar de considerar que Cristo mismo surge del Israel del Antiguo Testamento, el cual constituye para los cristianos el camino imprescindible para conocer a Jesús y, a través de él, a Dios mismo. Tampoco podemos subestimar el valor que supone el hecho de que Jesús mismo orase con los salmos, y éstos aparezcan una y otra vez en el Nuevo Testamento para hablarnos de él.

Nadie puede dudar de que el modelo de orante por excelencia es Cristo; y él nos enseña a orar dándonos en el Padrenuestro la fórmula suprema de oración. Igualmente sabemos que el Espíritu ora en el interior del creyente con gemidos inefables y ayuda a éste capacitándole para llamar a Dios «Padre». Pero el camino de oración que nos ofrece el Señor en el nuevo Testamento no invalida en modo alguno la inmensa riqueza de oración que suponen los Salmos, que nos han sido entregados por Dios, inspirados por el Espíritu y usados por el mismo Jesucristo. Y mucho menos, podemos menospreciar este camino privilegiado de oración mientras buscamos afanosamente formas de orar bien alejadas de la tradición cristiana.

La palabra de Dios nos brinda ideas sobre las que meditar pero, sobre todo, nos ofrece palabras, actitudes y sentimientos para orar, posibilitándonos con ello el encuentro íntimo con el Dios vivo. Y ello con la garantía y la eficacia de la misma palabra de Dios, que nos permite superar tanto los subjetivismos e individualismos en nuestra oración como la despersonalización de la misma. Como dice san Agustín: «Para que el hombre alabara dignamente a Dios, Dios se alabó a sí mismo; y, porque se dignó alabarse, por esto halló el modo de alabarlo». Así, de la fuente inagotable de la Escritura podemos sacar el caudal necesario para enriquecer nuestra oración personal, creando con la palabra de Dios y con nuestra realidad concreta el edificio de la oración personal propia, ya que: «Los salmos vienen a ser como un espejo, en el que quienes salmodian se contemplan a sí mismos y sus diversos sentimientos, y con esa sensación los recitan» (San Atanasio).

 

 

Descargar:

– Buscar tu rostro

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Homilía de Mons. Adolfo González Montes, Obispo de Almería, en el Domingo XV del T.O.

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HOMILÍA DEL DOMINGO XV DEL T. O.

Lecturas bíblicas: Am 7,12-15; Sal 84,9-14 (R/. «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación»); Ef 1,3-14; Aleluya: Ef 1,17-18 («El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de vuestro corazón…»); Mc 6,17-13.

 

Queridos hermanos y hermanas:

El evangelio de san Marcos de este domingo sigue a la noticia de la visita de Jesús a Nazaret y de su fracaso, porque siendo conocido por sus orígenes familiares y de paisanaje, no fue reconocido ni confesado como el enviado del Padre. El evangelista coloca el pasaje de este domingo a continuación de la estancia de Jesús en Nazaret, dando cuenta de la llamada de Jesús a sus Doce discípulos. Los había elegido con plena libertad, según el comentario del evangelista, pues dice que Jesús «llamó a los que quiso y vinieron junto a él; e instituyó a Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar» (Mc 3,13-14). El pasaje evangélico de hoy dice que Jesús, después de haber instituido a los Doce, los llamó para que fueran a proclamar la palabra de Dios, la noticia del cumplimiento del tiempo previsto para la irrupción del reino de Dios, tal como él mismo había comenzado a predicar: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca: convertíos y creed en la Buena Nueva» (Mc 1,15).

Jesús asocia a sus discípulos a esta tarea, para la cual les advierte el pertrecho con el que deben estar equipados: su porte y equipo debe ser el mismo de Jesús, deben viajar de dos en dos anunciando la buena noticia de la salvación, libres de equipaje y sin repuestos, salvo el bastón como apoyatura para el camino; es decir, sin apego a los bienes de este mundo que, en otras condiciones, podrían acumular. Los discípulos no deben estar provistos de alforja, calderilla y vianda, y han de hacer el camino con sencillas sandalias de peregrinos y una sola túnica (Mc 6,8-9). Como recompensa, recibirán por paga la hospitalidad de los destinatarios de la predicación y ellos a cambio deberán ser portadores de paz para cuan tos los reciban (v. 6,10). El signo de la llegada del reino de Dios será la expulsión de los demonios y la curación de los enfermos.

Decir a los discípulos que no porten otro bagaje que el propio de Jesús lleva a recordar cómo respondió al escriba que le dijo: «Maestro te seguiré a donde quiera que vayas», pero Jesús le dijo: «Las zorras tienen madrigueras, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza» (Mt 10,20). En consecuencia, la vida del discípulo como la de Jesús está puesta en manos de la providencia de Dios, y el discípulo ha de confiar en la provisión que Dios facilitará quienes tienen fe en su misión. Ser asociado a la predicación de Jesús es ser llamado a una vocación de exigente radicalidad, pues los discípulos no dejarán de anotar que pueden experimentar la dureza del rechazo de la predicación y que aquellos que se nieguen a recibir el mensaje del reino que los discípulos anuncian, ni siquiera recibirán la paz que ellos pueden darle. Los que rechazan la predicación se habrán cerrado al don de la paz que trae consigo el anuncio del reino, porque la paz es ya el inicio de la salvación que no quieren recibir.

¿De qué paz se trata? La paz que da Jesús y de la cual los discípulos han de ser portadores no es sólo la ausencia de conflictos, resultado de un pacto o consenso a conveniencia de las partes, sino el don escatológico prometido por los profetas; es decir, el don previsto por Dios para los tiempos últimos. Este don es el resultado de la ausencia de pecado y de la victoria sobre el Maligno. Para comprender mejor el concepto de paz que está en juego en el evangelio de hoy, hemos de traer a la memoria el discurso de despedida de Jesús en la última cena. Jesús no sólo desea la paz a sus discípulos en aquella ocasión decisiva de la despedida, sino que les entrega la paz (cf. Jn 14,27).

Como señalan los comentaristas, desear la paz a alguien es el contenido de saludo hebreo (shalom), lo cual pudiera parecer ordinario y sin alcance excesivo, pero no se trata de un significado banal. La fe de Israel conoce la revelación del contenido real de la paz que Dios promete y da al que acepta con humilde fe recibirla. Es la paz que sólo él puede dar, no es la paz que puede dar el mundo, sino la paz que es el contenido de las promesas mesiánicas hechas a Israel, la paz que Jesús les da es la paz que trae consigo la reconciliación de la humanidad pecadora con Dios y los bienes de la salvación. Dicho con claridad: es la paz fruto de la redención, la paz en la que consiste el don pascual: el perdón de los pecados acontecido en la muerte y resurrección de Jesús. Es la paz que el Resucitado entrega a sus apóstoles en las apariciones en el cenáculo (cf. Jn 20,19-20.21.26)[1].

Por eso en el relato evangélico de hoy, la paz que los discípulos de Jesús ofrecen a quienes no la quieren recibir, rechazando a los que anuncian el reino de Dios y se la ofrecen, revierte negativamente sobre ellos retornando a quienes se la desean. El rechazo de la paz mesiánica es el rechazo del enviado del Padre. La lectura del profeta Amós prepara a los que oyen el evangelio a una comprensión ajustada a la realidad, porque el evangelio de Jesús puede ser rechazado. El profeta Amós no profetiza por cuenta propia, fue arrancado por Dios de su profesión como “vaquero y cultivador de sicomoros” (Am 7,14). Es Dios quien lo ha enviado a profetizar a Israel (cf. Am 7,15) y, por eso, no acepta aun a riesgo de su vida la invitación del sacerdote Amasías del santuario de Betel a retirarse a Judea, para predicar y comer su pan de la predicación.  Betel era el santuario nacional del reino del norte y la escena ocurre durante el reinado de Jeroboán (cf. Am 7,10-13), después de la división del reino de Salomón entre el norte (Israel) y el sur (Judá) de la Palestina bíblica. Amós denuncia las acciones injustas de los gobernantes y esto supone un gran riesgo para el profeta, que fue denunciado al rey.

San Mateo, que desarrolla ampliamente el discurso apostólico del envío de los Doce, incluye las exigencias del seguimiento de Jesús incluyendo las persecuciones. Por eso les dice: «Mirad que os envío como ovejas entre lobos… Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles» (Mt 10,16-18). No puede ser de otra manera, porque los discípulos han de seguir la suerte de su Maestro, como sigue el esclavo la suerte de su amo[2]. Jesús es signo de contradicción (cf. Lc 2,34) y por ello, como vemos en el evangelio de san Juan, les dice: «Si me han perseguido a mí, también a vosotros os perseguirán» (Jn 15,20a).

Así, recibir a los discípulos de Jesús es recibir al mismo Jesús, del mismo modo que guardar la palabra de los discípulos es guardar la palabra de Jesús, tal como Jesús m ismo les dice en la despedida de la última Cena: «Si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra» (Jn 15,20b); y recibirle a él es recibir al que le ha enviado, es decir, recibir a Jesús es recibir al Padre que lo ha enviado. Todo recibimiento tiene la paga de quien es recibido, pero recibir a un discípulo de Jesús no quedará sin la recompensa acorde con aquel a quien se recibe, a Jesús mismo (cf. Mt 10,40-42). El evangelio de san Juan traduce el recibimiento como fe en Jesús: recibir a Jesús es creer en él y rechazar la palabra de Jesús es rechazar la revelación de Dios en él: «el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar (…) lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí» (Jn 49-50).

La fe nos convierte a cada uno de nosotros en receptor del enviado del Padre y por ella nos mantenemos unidos a él: a Jesús, vida nuestra, en el cual Dios nos ha revelado el misterio insondable de su amor por nosotros. El capítulo primero de la carta a los Efesios, segunda lectura de esta liturgia de la palabra, nos deja ver el plan divino para la humanidad a la luz del misterio de Cristo, en quien hemos sido redimidos y en quien se nos han perdonado los pecados. En Jesús Dios ha revelado la consumación de los llamados a la salvación, de aquellos que aceptan la llamada universal a la santidad, por medio de la cual entramos en la herencia de Cristo, que él comparte con nosotros, miembros de su cuerpo, que es la Iglesia en la cual hemos sido integrados por el bautismo. Como canta el himno de esta carta de san Pablo, en Cristo hemos alcanzado la meta a la cual estábamos destinados «para ser alabanza de su gloria los que ya antes esperábamos en Cristo» (Ef 1,14). Jesucristo, que es la cabeza del cuerpo, y alcanzará en nuestra glorificación aquella plenitud que es nuestra consumación como hijos de Dios inseparablemente unidos a él, una vez hayamos llegado a la gloria, que ha conquistado para la humanidad con su pasión y muerte en la cruz.

Pongamos atención en que, en la celebración de la Eucaristía que sigue a continuación, antes de la comunión del cuerpo del Señor, el sacerdote muestra el pan consagrado y el cáliz después de haber deseado recibirlo invocándolo como portador de la paz que es nuestra salvación. Sólo él es el verdadero Cordero de Dios que quita lo pecados del mundo. La paz que busca el pecador y que el mundo no conoce es el contenido del reino de Dios que se nos ha manifestado en la persona de Jesucristo. Él es la paz que el mundo no puede dar, nosotros la podemos recibir en la sagrada Eucaristía, si nos disponemos a hacerlo con la humildad creyente de quién ha conocido en Jesús a nuestro Salvador.

S. A. I. Catedral de la Encarnación

11 de marzo de 2021

+ Adolfo Gonzáles Montes

Obispo de Almería

[1] Cf. X. Léon-Dufour, Lectura del evangelio de san Juan, vol. III:  Jn 13-17 (Salamanca 1995) 111-113.

[2] Cf. sobre el trasfondo judeocristiano de Mt 10,24-25 y paralelos (Lc 6,40; Jn 13,16): U. Luz, El evangelio según san Mateo, vol. II: Mt 8-17 (Salamanca 2001) 167.

Alcampo Linares apoya el proyecto de reciclado de ropa de Cáritas Diocesana

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Respaldo a la empresa de economía social de Cáritas, Recuperaciones Redoble, con la instalación de un contenedor para la recogida en las instalaciones del hipermercado linarense.

Los linarenses ya cuentan con un nuevo punto para la recogida de ropa y calzado. Desde el pasado viernes, el Centro Comercial Alcampo Linares dispone de un contenedor de Recuperaciones Redoble, la empresa de economía social de Cáritas Diocesana de Jaén, que apuesta por el reciclado de ropa y la inserción de personas en riesgo o en situación de exclusión social. A la puesta en marcha del nuevo punto de recogida asistieron el director de Alcampo Linares, Manuel García, acompañado del responsable de Recursos Humanos, José Guillermo Góngora, y la secretaria de Dirección, Rosa García. En representación de Cáritas acudieron el coordinador de Cáritas Interparroquial de Linares, Cristóbal Lupiáñez, y José Martín, encargado de Recuperaciones Redoble. La empresa se suma así a la acción de reutilización textil, que tiene como objetivo la creación de empleo social y sostenible, el impulso de la economía solidaria y la donación de prendas de ropa para aquellas personas que la necesitan. Alcampo Linares cede espacio en el exterior del centro comercial para ubicar el contenedor para la recogida.

El director del hipermercado Alcampo Linares, Manuel García, valoró la oportunidad de posibilitar una nueva línea de colaboración con Cáritas. “Para nosotros supone una gran satisfacción. Siempre que podemos, colaboramos con Cáritas y este ámbito, el del reciclaje de ropa, es uno de los que nos faltaba”, explicó García. “Colaboramos dando una segunda oportunidad al textil, lo que nos permite, además de ayudar a Cáritas, colaborar con un aspecto muy importante dentro de nuestra responsabilidad social corporativa, consistente en tener desperdicio cero y acercarnos cada vez más a la economía circular”, añadió el director de Alcampo Linares. En la misma línea, puso de manifiesto el valor que conlleva apostar por la inserción laboral de personas en riesgo o en situación de exclusión gracias a este proyecto de Cáritas. “Alcampo siempre estará al lado de iniciativas que posibiliten la inserción laboral, porque no hay nada que dignifique más que el trabajo”, apostilló. “Siempre que podamos aportar nuestro granito de arena para que nuestra sociedad sea cada vez un poco mejor, ahí nos van a encontrar”, concluyó el responsable de la empresa en Linares.

Por su parte, el coordinador de Cáritas Interparroquial de Linares, Cristóbal Lupiáñez, agradeció la disposición de Alcampo para la instalación de este contenedor de recogida de ropa y calzado para su reciclaje. “Este es un lugar al que acudimos muchos ciudadanos de Linares, por lo que supone una ubicación estratégica para la donación y, a su vez, para seguir impulsando este proyecto de Cáritas”, declaró. Lupiáñez resaltó, asimismo, que la firma siempre esté dispuesta a apoyar el trabajo que se realiza desde Cáritas.

Más de un centenar de contenedores Recuperaciones Redoble, la empresa de economía social dedicada al reciclado de ropa, es un proyecto impulsado por Cáritas Diocesana de Jaén. Con el instalado el viernes en Alcampo Linares, son ya 116 los contenedores disponibles en la provincia de Jaén. El pasado año se recogieron más de 810.000 kilos de ropa y calzado y, hasta el pasado junio, la cifra superó los 300.000 kilos solo en este año.

El proyecto, que cuenta con respaldo del Fondo Social Europeo, se completa con las tiendas Moda Re-, actualmente en marcha en Jaén y Úbeda, a las que se sumará una nueva en Linares, aún en proyecto.

Cáritas diocesana de Jaén

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