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San Elías, la palabra que quema como antorcha, el padre espiritual del carmelo

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«Entonces surgió el profeta Elías como un fuego, su palabra quemaba como antorcha», así explica el Eclesiástico el inicio de la misión de san Elías el tesbita, cuya fiesta celebramos el 20 de julio.

Sabemos de él que nació en el siglo IX antes de Cristo y su cruzada principal fue la de apartar al pueblo de las idolatrías para llevarlos a adorar al Dios único y verdadero. De hecho, ese es el significado de su nombre: eliyahu, “El Señor es mi Dios”.

Su ascetismo y determinación prefiguran en él la imagen de san Juan Bautista, y el Catecismo de la Iglesia Católica lo define como «el padre de los profetas, de la raza de los que buscan a Dios, de los que van tras su rostro».

Se enfrenta a los idólatras profetas de Baal y les vence mostrando a todo el pueblo la absoluta superioridad del “Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. El Señor le muestra su ayuda en los momentos difíciles, como en la huida de la reina Jezabel que quería su muerte, cuando un ángel lo asistió en mitad del agotador camino; o cuando lo proveyó de pan en época de escasez gracias a una generosa viuda en la ciudad de Sarepta. El Señor la premió no permitiendo que esta muriera de hambre y curando a su hijo enfermo. La Biblia no relata la muerte de Elías, sino que fue llevado directamente al cielo en un carro de fuego.

Padre Espiritual del Carmelo

Para el carmelita descalzo José M. Fernández Camino, párroco de Stella Maris en Málaga y delegado para la Vida Consagrada, «el profeta Elías aparece en la Sagrada Escritura como el hombre de Dios que camina sin descanso en la presencia de Dios y que, abrasado de celo, lucha en la defensa del culto del único Dios verdadero. El defendió los derechos de Dios en público desafío celebrado en el Monte Carmelo. Poco después recibía en el Horeb la gracia de la íntima experiencia del Dios vivo. Los primeros ermitaños que iniciaron el camino de vivir en obsequio de Cristo en el Monte Carmelo, allá en el siglo XII, pusieron los ojos en Elías, junto con María, como modelo de su vida. Así, el Profeta es considerado el Padre Espiritual del Carmelo. Este está presente en nuestra Diócesis de Málaga en sus dos ramas con dos conventos masculinos y 7 femeninos, con 69 miembros en total».

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“Traditionis custodes”

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“Traditionis custodes”

 

El 16 de Julio de 2021, el Papa Francisco ha publicado un Motu Proprio, concreto y normativo, llamado “Traditionis custodes”, y una carta explicativa a todos los obispos, más práctica y pastoral, donde expone y comparte con ellos las motivaciones de las decisiones contenidas en el mismo documento.

Sucintamente, podemos resumir en tres puntos las líneas fundamentales del Motu Proprio:

1.- En primer lugar, el Papa afirma que desde ahora, la única forma ordinaria de la liturgia de rito ordinario es el Misal de Pablo VI, única expresión de la “lex orandi” del rito romano. Ésta es, desde el punto de vista litúrgico, la afirmación fundamental. Por lo tanto, ya no hay dos formas de celebrar la Sagrada Eucaristía: Una ordinaria y otra extraordinaria, sino solo una, la del misal de 1970.

2.- La posibilidad de celebrar con los libros litúrgicos anteriores a la reforma conciliar no está en manos del sacerdote cuando celebra individualmente, ni del grupo que pida esta manera de celebración, sino que vuelve a estar en manos del obispo que es el moderador, promotor y guardián de la vida litúrgica en la Iglesia de la que es principio de unidad, y es él, el que regula las celebraciones litúrgicas y determina cuando es posible o no hacerlo.

3.- Queda derogado el Motu Proprio Summorum Pontificum y las concesiones que los dos pontífices anteriores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, habían hecho en 1984, 1988 y 2007 para fomentar la unidad y salvaguardar el Concilio Vaticano II pues, como afirma el Papa Francisco en la carta explicativa a los obispos, aun valorando y considerando la generosidad de sus antecesores en su objetivo de fomentar la unidad en el seno de la Iglesia, después de 14 años desde Summorum Pontificum y un estudio realizado entre todos los obispos del mundo, ha podido constatar con disgusto que esa unidad no sólo no se ha conseguido sino que “ha sido a menudo gravemente ignorada” existiendo comportamientos que contradicen la comunión, “alimentando ese impulso hacia la división ‘Yo soy de Pablo; yo soy de Apolo; yo soy de Cefas; yo soy de Cristo’”.

Con todo esto, hay que afirmar que lo dispuesto por el Papa Francisco no significa ni que Misal anterior fuera erróneo, ni que haya quedado prohibido; sino que Traditionis Custodes busca fomentar la unidad litúrgica con disposiciones nuevas que recuerdan las de Pablo VI cuando fue publicado el Misal de 1970. Es decir, de lo se trata es de celebrar bien con los libros litúrgicos emanados por el Concilio Vaticano II y publicados en tiempos de Pablo VI y Juan Pablo II “volviendo a una forma unitaria de celebración”. Por lo tanto, no restringe el uso del latín en la misa o la celebración de espaldas al pueblo sino que habla de algo muy preciso: del uso del misal del 1962, decisión que deja en manos de los obispos; a los que pide finalmente, en su carta explicativa que “cada liturgia se celebre con decoro y fidelidad a los libros litúrgicos promulgados tras el Concilio Vaticano II, sin excentricidades que fácilmente degeneran en abusos. A esta fidelidad a las prescripciones del Misal y a los libros litúrgicos, en los que se refleja la reforma litúrgica deseada por el Concilio Vaticano II, sean educados los seminaristas y los nuevos presbíteros”.

 Ofrecemos aquí los enlaces al texto del Motu Proprio ya  la carta del Santo Padre a los obispos de todo el mundo:

Motu Proprio Traditiones Custodes

Carta del Santo Padre Francisco a los Obispos de todo el mundo para presentar el Motu Proprio

 

Antonio Travé

 

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DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

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Cuando contemplamos las representaciones de Jesucristo que se han realizado a lo largo de la historia del arte, llama la atención que en todas ellas, desde la estilización gótica, pasando por la contundencia barroca y llegando al idealismo más reciente, Jesús aparece representado como un hombre fuerte. Esta fortaleza física que aparece en las obras de arte tiene una doble intención. Por un lado, reafirmar la profesión de fe en la verdadera humanidad de Cristo. Jesús es el Hijo de Dios que se ha hecho hombre verdaderamente, no es un disfraz ni una mera apariencia, sino humanidad perfecta. Por otro lado, quieren manifestar una convicción evangélica; la fortaleza de Jesús no es física, sino interna, actúa de dentro hacia fuera, como queda patente de manera especial en el relato de la pasión.

Cristo es consciente de que la fortaleza que manifiesta a lo largo de todo su ministerio público nace del contacto personal e íntimo con Dios Padre y, quiere hacer partícipes a los apóstoles de esta fuente de vida. Por ello, siempre que tiene ocasión, enseña a sus discípulos a orar y lo hace con la palabra y con el ejemplo. En el fragmento del evangelio de hoy, Jesús busca ese rato de silencio con sus discípulos. El descanso no es otra cosa que poder abrir el corazón a Dios Padre para que Él fortalezca la debilidad humana, restañe las heridas de la vida y fortalezca la esperanza velada por la urgencia de lo inmediato.

Al leer este fragmento del evangelio, podríamos pensar que este deseo de Jesús queda frustrado por tener que atender las peticiones de todos aquellos que habían acudido a Él para obtener su ayuda. Pero, en realidad, no es así. La oración es para Jesús no solo el sustento de su vida, el armazón que soporta toda su existencia, sino también, el acicate que le impulsa a atender a los demás. Él puede percibir las necesidades de los otros porque escucha primero a Dios Padre, que nunca permanece sordo al clamor de quien lo necesita. La oración no es para Jesús una huida de la realidad, sino el momento en que descubre la profundidad de las necesidades de la humanidad.

Esta misma experiencia es la que Jesús quiere que experimenten sus discípulos, los de entonces y los de ahora, hay que estar muy cerca de Dios para que nuestra vida se sustente en una roca sólida que no se tambalee por los envites de las dificultades de la vida y para que podamos estar cerca de los demás. Si no se escucha a Dios, es imposible escuchar a los hermanos.

Victoriano Montoya Villegas

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Toma de posesión de los nuevos canónigos

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Toma de posesión de los nuevos canónigos

Si bien el pasado 11 de diciembre de 2020, su Excelencia Reverendísima el sr. Obispo de Guadix, nombró a los nuevos canónigos, no ha sido hasta hoy, día 17 de julio de 2021, a las once de la mañana, con el rezo de la hora intermedia presidida por nuestro Prelado y cantada por la Escolanía de la Catedral, cuando han tomado posesión de su ministerio.
Antes, se ha tenido un Cabildo Extraordinario donde los nuevos canónigos han aceptado su cargo:

D. Pedro Aranda Garrido tomaba posesión como canónigo Lectoral para impulsar y organizar en la Catedral, las actividades formativas para los fieles con el objetivo de conocer y amar la Sagrada Escritura.
D. Sergio Joaquín Villalba Marcos tomaba posesión como canónigo Penitenciario; siendo responsable y organizador, por lo tanto, de todo lo relacionado con la disciplina penitencial de la Catedral para administrar la misericordia de Dios, que es la vida de la Iglesia.

Durante la celebración, el Obispo ha afirmado en su homilía que, de acuerdo con el canon 503 del Código de Derecho Canónico, “El Cabildo Catedralicio de canónigos es un colegio de sacerdotes, al que corresponde celebrar las funciones litúrgicas más solemnes en la Iglesia Catedral”.
Así, de esta manera, les ha recordado que entre los fines que persigue esta entidad está:
 Celebrar las funciones litúrgicas y la vida sacramental en la Catedral siendo fieles a las normas de la Iglesia y corrigiendo, si es que los hubiera, los abusos que se puedan introducir en la vida litúrgica, pues ésta, ha de ser modelo para todas las comunidades diocesanas.
 Asegurar el cuidado pastoral de los fieles que acuden a ella y cultivar una espiritualidad eucarística, convirtiendo la Catedral en centro de perdón y acogida de todo el pueblo de Dios.
 Desempeñar aquellas funciones encomendadas por el Derecho común o por el Obispo de la Diócesis.
 Ser órgano de consulta en los asuntos que el Obispo le proponga.
 Conservar y administrar todos los bienes y el patrimonio de la Catedral y del Cabildo.

También el Obispo ha recordado que esta Iglesia, tiene como modelo a San Torcuato, Patrón de la Diócesis, y su vida y ardor apostólico han de ser lo que “vertebre la tarea, misión, espiritualidad y toda la vida de la Catedral pues es el tesoro a transmitir a las generaciones futuras”.
Finalmente ha instado a los nuevos canónigos a no vivir este momento, ni la misión encomendada, como ser parte de un grupo de “privilegiados” frente a los demás hermanos del presbiterio sino que, al contrario, sean los primeros en servir para ejercer bien dicho encargo.
Terminada la homilía se han seguido dos signos importantes: la toma de posesión de su sitial en el coro: D. Sergio Joaquín, el sitial de San Juan de Ávila a quien ha de dar voz y cuyo bajo patrocinio y protección se pone; y D. Pedro, de igual modo, el sitial de Santa Teresa de Jesús.
El segundo signo, una tradición y costumbre de ésta y otras catedrales, que es el “desprenderse” de algunas monedas y el reparto de caramelos entre los fieles asistentes como signo de compartir la alegría del momento y de desprendimiento y entrega total a Dios y al pueblo fiel.
Al finalizar el rezo de la hora intermedia y la toma de posesión, los nuevos canónigos han recibido las felicitaciones de los asistentes siguiendo todas las medidas y protocolos de las autoridades sanitarias.

Antonio Travé

 

 

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Ha fallecido el sacerdote diocesano Calixto Carrasco Rioja

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En el día de hoy, ha fallecido Murcia, a los 88 años, el sacerdote diocesano Calixto Carrasco Rioja. Sus restos mortales se velan en el Tanatorio de Jesús de Murcia y la Misa de exequias, presidida por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, se celebrará mañana domingo, a las 18:00 horas, la catedral.

Calixto Carrasco nació en Cehegín el 27 de marzo de 1933 y fue bautizado en la Parroquia de Santa María Magdalena, de dicha localidad, el 8 de abril del mismo año. En 1944 ingresó en el Seminario Menor de San José, pasando después al Seminario Mayor de San Fulgencio, donde realizó los estudios filosóficos y teológicos. Fue ordenado sacerdote en la iglesia de Santo Domingo de Murcia, el 20 junio de 1957, por Mons. Ramón Sanahuja y Marcó, obispo de Cartagena.

Después de su ordenación ocupó los siguientes cargos pastorales:

  • 1957-1958: Coadjutor de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Santomera.
  • 1958-1961: Cura ecónomo de la Parroquia de la Purísima Concepción de Cañada de la Cruz (Moratalla) y cura encargado de la Parroquia de la Virgen de la Rogativa de Rogativa e Inazares (Moratalla).
  • 1961-1966: Cura regente de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Santomera.
  • 1966-1968: Cura regente de la Parroquia de San Juan Bautista de Alquerías (Murcia).

En 1968 pasó a la Archidiócesis Castrense, donde ocupó los siguientes cargos:

  • 1968: Capellán segundo del Ejército del Aire.
  • 1969-1970: Capellán del Ejército del Aire en Morón de la Frontera (Sevilla).
  • 1970-1975: Profesor de Religión en la Academia General del Aire de San Javier.
  • 1974-1975: Capellán del Colegio Nuestra Señora de Loreto de la Academia General del Aire en San Javier.
  • 1975-1984: Capellán de la Escuela Militar de Paracaidismo de Alcantarilla.
  • 1984-1984: Capellán Mayor de la Base Aérea de Manises (Valencia).
  • 1984-1994: Profesor de Religión de la Academia General del Aire de San Javier.
  • Teniente vicario de segunda (1988) y teniente vicario de primera (1992).
  • En 1994 pasa a la reserva.

En el Ejército recibió las siguientes distinciones:

  • Cruz del Mérito Aeronáutico de segunda clase (1982).
  • Cruz de la Real Orden de San Hermenegildo (1991).
  • Cruz del Mérito Aeronáutico de primera clase (1992).
  • Encomienda de San Hermenegildo (1995).
  • Mención Honorífica Ejército de Tierra (1996).
  • Prelado de Honor de Su Santidad (1996).
  • Segunda Encomienda de San Hermenegildo (1996).
  • Real y Militar Orden de San Hermenegildo (1997).

Al dejar el ejército y pasar a la reserva, se incorporó de nuevo a la Diócesis de Cartagena ocupando otros cargos:

  • Vicario segundo de la Curia Matrimonial (2004-2017).
  • Capellán de las religiosas del Servicio Doméstico de Murcia (2004-2017).
  • Colaborador de la Parroquia de San Pablo de Murcia (2004-2015 y 2018).

En 2017 el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, lo nombró canónigo honorario de la Santa Iglesia Catedral de Murcia.

Descanse en paz.

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Ha fallecido el sacerdote diocesano Ramón Fernández Miñarro

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En el día de hoy, ha fallecido Alquerías (Murcia), a los 81 años, el sacerdote diocesano Ramón Fernández Miñarro. Sus restos mortales se velan tanatorio de Alquerías y la Misa de exequias, presidida por el obispo auxiliar de Cartagena, Mons. Sebastián Chico, se celebrará mañana domingo, a las 18:00 horas, en la Parroquia de San Juan Bautista de Alquerías.

Ramón Fernández nació en Lorca el 14 de junio de 1940 y fue bautizado en la Parroquia de San Cristóbal de aquella ciudad el mismo día de su nacimiento. En 1953 ingresó en el Seminario Menor de San José, pasando después al Seminario Mayor de San Fulgencio, donde realizó los estudios filosóficos y teológicos. Al terminar sus estudios fue ordenado sacerdote el 25 de septiembre de 1965, en la Parroquia de San Andrés Apóstol de Murcia, por Mons. Pablo Barrachina y Estevan, obispo de Orihuela-Alicante y administrador apostólico de Cartagena.

Después de su ordenación ocupó los siguientes cargos pastorales:

  • 1965-1968: Coadjutor de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Alcantarilla.
  • 1968-1971: Cura ecónomo de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de La Almudema y La Encarnación (Caravaca).
  • 1971-1978: Cura ecónomo de la Parroquia de la Asunción de Los Alcázares.
  • 1971-1978: Cura encargado de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Dolores de Pacheco (Torre Pacheco).
  • 1978-1985: Cura ecónomo de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Puerto Lumbreras.
  • 1981-1985: Cura encargado de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Henares (Lorca).
  • 1985-2017: Cura párroco de San Juan Bautista de Alquerías (Murcia).
  • En 2017 cesa de párroco de San Juan Bautista de Alquerías, quedando como colaborador de la misma.

Además, ha sido profesor de Religión en el Instituto de Formación Profesional de Puerto Lumbreras (1979-1985) y en la extensión del Instituto Ibáñez Martín de Lorca en Puerto Lumbreras (1984-1985).

Ha pertenecido al Colegio de Arciprestes como arcipreste de Beniel-Alquerías (2001-2012), miembro de la Comisión de Comunicación de Bienes (1988-2017), miembro del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (1999-2004) y miembro del Consejo Presbiteral (2006-2009, 2013-2017).

Descanse en paz.

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MONS. GONZÁLEZ MONTES: «La Virgen del Carmen es la estrella que en la tempestad ayuda a mantener orientado el timón y orientada la barca de nuestra existencia a Dios»

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El Obispo diocesano Mons. González Montes ha presidido la pasada tarde noche la santa  Misa en honor de la Virgen del Carmen de Huerta, en la parroquia de San Sebastián de la capital. La misa ha sido concelebrada, además del párroco don Manuel Cuadrado, por varios sacerdotes, y ha contado con asistencia de los cofrades de esta devoción mariana, encabezados por el Hermano mayor de la Hermandad del Carmen de Huertas José Antonio Esteban Rodríguez; y con la concurrencia de numerosos fieles, que han asistido a los cultos que se han tributado a la Virgen un año más, a pesar de la pandemia, aunque con las debidas precauciones sanitarias.

La sagrada imagen de la Virgen fue coronada por el Obispo almeriense el 30 de mayo de 2015 en una misa solemne celebrada en la plaza de la Catedral de Almería. Aquella coronación canónica acrecentaba la devoción muy intensa que el pueblo cristiano profesa a la Virgen de Carmen, madre y protectora de las gentes del mar y de todos los que navegan por las aguas de mares y océanos en empresas mercantiles, de ocio de viajes comerciales y de recreo, transportando mercancías y como viajeros con destino a puerto. La Virgen del Monte Carmelo, como estrella d los mares es una advocación cercana a la de nuestra Patrona de Almería, la santísima Virgen del Mar, ha dicho el Prelado almeriense. El origen de esta devoción mariana del Carmen se remonta a la vida eremítica que iniciaron a comienzo de la alta edad media algunos cristianos deseosos de consagra su vida a Dios bajo la inspiración del profeta Elías y pronto contando con la protección de la Virgen, cuya imagen comenzaron a venerar. Surgiría así en el siglo XII la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, aprobada por el papa Inocencio III en 1209. La devoción del santo escapulario tiene su origen en la aparición de la Virgen el 16 de julio de 1251 a san Simón Stock, entregándole el tradicional escapulario del Carmen.

A continuación ofrecemos la Homilía del Obispo diocesano, centrada en los contenidos religiosos de esta devoción mariana: el culto a las almas del purgatorio y el patrocinio tradicional de la Virgen del Carmen sobre las gentes del mar.

HOMILÍA EN LA FIESTA DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DEL MONTE CARMELO

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Homilía en la Fiesta de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo

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Lecturas bíblicas: Zac 2,14-17; Sal: Lc 1,46-55 (R/. «El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo»); Rm 5,12.17-19; Aleluya: Lc 11,28 («Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen»); Evangelio: Mt 12,46-50.

 

Queridos hermanos y hermanas:

La fiesta de la Virgen del Carmen tiene un gran eco popular, de manera especial en las poblaciones de costa, donde es patrona de las gentes del mar; pero también es venerada en toda la Iglesia con gran amor, porque los fieles cristianos confían a la intercesión de Santa María del Monte Carmelo la purificación de las almas, que precede a la visión de Dios y participación plena de la bienaventuranza divina, de la felicidad eterna. Su imagen iconográfica la representa llevando en los brazos al Niño Jesús, que al igual que su madre, lleva en las manos el escapulario, devoción difundida por la Orden Carmelitana. María extiende a los fieles en proceso de purificación en el purgatorio el santo escapulario, para que aferrados a él alcancen la salvación.

Esta imagen se ha extendido en la historia y es fácil encontrarla en las iglesias parroquiales y en las ermitas de ánimas, y responde al carácter personal de la existencia de cada uno de los seres humanos, pues todos han de pasar por la muerte y no todos llegan a ella como tránsito al juicio en las mismas condiciones delante de Dios. Se trata de una representación con la cual acompaña la piedad popular la fe en la intercesión de María, no sólo por los vivos, sino también por los difuntos. Mediante su purificación última en el estado que llamamos purgatorio, el hombre pecador llega a su consumación definitiva en Dios. No podemos representar este proceso de purificación más que por medio de las imágenes que forman parte de la tradición de la piedad popular. El papa Benedicto ha hablado de esta purificación del purgatorio como de un proceso necesario de transformación del hombre, que nos acrisola como el fuego a los metales, para quedar libres de toda escoria, y de este modo hacernos capaces de asemejarnos a Cristo y en él a Dios, y de entrar plenamente en la unidad de toda la comunión de los santos[1].

La Virgen María es amada por el pueblo fiel porque, por su inmaculada concepción y su existencia toda santa, Dios nos la presenta como ejemplo y estímulo para que superemos todas las tentación y obstáculos con que tropezamos en la senda de la santidad: para que con su ejemplo e intercesión podamos salir victoriosos del pecado. Cristo Hijo de Dios y también hijo de María ha vencido la muerte, que tiene su origen en el pecado. Como enseña san Pablo, el pecado fue crucificado en la cruz de Jesús, porque el mismo Jesús «llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, para que muertos a los pecados, vivamos para la justicia; con cuyas heridas fuisteis curados» (1 Pe 2,24). Por esto, el Apóstol de las gentes puede decir que «así como un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos» (Rm 5,18).

Sin embargo, nuestra salvación, ya conquistada por Cristo en la cruz, sólo se nos dará en la medida en que, por el triunfo de la gracia de Dios en nosotros, vayamos dando muerte al pecado ya en nuestra vida mortal, para que,  tras el tránsito de la muerte, alcancemos mediante la plena purificación la vida eterna. Por eso, san Pablo no deja de decir que, mientras permanecemos en esta vida, «hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24). El Papa Benedicto lo explica con sencillez y profundidad de esta manera: «Según la fe cristiana, la” redención”, la salvación, no es simplemente un dato hecho. Se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente»[2]. La victoria de Cristo sobre el demonio, cuando fue tentado en el en el desierto, y su definitiva victoria sobre él en la cruz, la obtuvo el Crucificado aferrándose a la fe esperanzada en Dios su Padre, confiando plenamente en que con su muerte alcanzaría definitivamente la nueva vida en Dios por su resurrección de entre los muertos. La fe victoriosa de Jesús nos ayuda a superar el pecado en nuestra vida presente y nos da esperanza para pasar por la muerte confiando en la misericordia de Dios para superar el juicio que nos aguarda. Lo superaremos si, con la intercesión de la Virgen María, confiamos en que Dios nos purificará para poder llegar a él, con «el alma madura para la comunión con Dios»[3].

La devoción a la santísima Virgen del Monte Carmelo responde a esta fe en su intercesión para que, redimidos por Cristo y configurados con él por el bautismo, superemos incluso en la muerte el juicio de Dios. Es fe en la vida eterna que sigue a nuestra vida terrena, en la cual María nos acompaña incluso en el tránsito que por la muerte nos lleva a la vida duradera. Pasando por el trance de la muerte se consuma nuestra existencia en Dios dejando atrás el peso del viejo Adán, para llegar a Dios «revestidos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios, en justicia y santidad verdaderas» (Ef 4,24), revestidos del nuevo Adán, Cristo Jesús.

El escudo del Carmen tiene una estrella sobre el monte en el que se eleva la cruz escoltada por dos estrellas, porque María es contemplada por el gran gremio de los pescadores y navegantes de todo el mundo cristiano como la contempló san Bernardo, como la estrella que en la tempestad  ayuda a mantener orientado el timón y orientada la barca de nuestra existencia a Dios. Como reza el salmista, María nos ayuda a domeñar «la soberbia del mar y la hinchazón del oleaje» (Sal 89,10), para que vencidas las tentaciones, que son las pruebas de la vida, alcancemos el puerto de salvación. El mar, en verdad, con sus grandes tempestades y la inmensidad de sus profundidades impone no sólo a los pequeños o modestos barcos de pesca, sino a los mejor construidos como factorías industriales de explotación pesquera. La bravura del mar impone incluso a los navegantes protegidos por las singladuras mejor aseguradas. Los pescadores lo saben muy bien y la pérdida de vidas humanas en las procelosas aguas de los mares y de los océanos traen consigo días luctuosos para las familias de los pescadores. El mar sirve así de imagen prodigiosa del campo terrenal de la vida sometida a los riesgos que ha de afrontar nuestra condición de criaturas.

Sin embargo, la roca firme que es Dios nos asegura que hasta tal punto es amada la humanidad por el Creador que ha querido morar entre los hombres, al enviarnos a su Hijo para que se hiciera hombre y participara de nuestra carne naciendo de la Virgen María. Es cuanto afirma la lectura profética de Zacarías. Si Dios abandonó Jerusalén porque el pueblo elegido rompió la alianza, el perdón de Dios que ama a la humanidad de manera irrevocable lleva a Dios misericordioso a volver a habitar entre los hombres. María es la gran figura del nuevo pueblo de Dios, comunidad de redimidos y salvados por el triunfo de la gracia sobre el pecado.

La Jerusalén mesiánica contemplada por el profeta será la ciudad metrópoli de las naciones y, por el perdón del pueblo elegido, Dios hará partícipes de la salvación a todas las naciones. Así en la profecía de Zacarías: «Aquel día se unirán al Señor numerosas naciones; serán un pueblo para mí, y yo moraré en medio de ti» (Zac 2,15). Esta humanidad redimida y universal será la morada de Dios, que se une a su pueblo como el esposo se une a la esposa en nupcias definitivas: «Judá será la herencia del Señor, y su lote en la tierra santa, y volverá a elegir a Jerusalén» (v. 2,16).

Esta gozosa profecía de la morada de Dios con los hombres se cumple en la encarnación del Verbo y en su nacimiento de la Virgen Madre. Es lo que se nos dice en el evangelio que hemos escuchado. Pudiera parecer que la respuesta de Jesús al aviso de que mientras predicaba habían llegado su madre y sus hermanos, es una respuesta poco considerada con ellos, cuando Jesús pregunta: «¿quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» (Mt 12,46). No es así.  Las palabras de respuesta que da Jesús a este interrogante significan que la unión del Hijo de Dios con la humanidad tiene un alcance que va más allá del parentesco: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre» (v. 12,50). Recordemos lo que enseña el Vaticano II en un texto digno de memoria: «En Cristo la naturaleza humana ha sido asumida, no absorbida; por eso mismo, también en nosotros ha sido elevada a una dignidad sublime. Pues el mismo Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre… Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado»[4].

Esta unión de Cristo con el género humano nos lleva a comprender que sólo nos podremos salvar en Cristo, porque sólo en él, nuevo Adán, único justo sin pecado, configurados con su muerte y resurrección, vencidas las pruebas y tentaciones de este mundo, podremos llegar a Dios. La Virgen María, de cuyo vientre nació Jesucristo nuestro Señor, nos ayuda con su ejemplo y nos acompaña con su presencia en medio de la Iglesia y su intercesión. En las manifestaciones que la Virgen ha hecho a los videntes en las apariciones que la Iglesia reconoce como fiables, María siempre pide que abandonemos una vida de pecado y nos convirtamos a Dios para salvarnos. María pide a todos orar por los pecadores. Conscientes de que todos necesitamos el perdón de nuestros pecados y la gracia redentora de Cristo, acudamos a la intercesión de María, que siempre nos llevará hasta su Hijo.

 

Iglesia parroquial de San Sebastián

En la fiesta de la Virgen del Carmen de Huerta

Almería, a 16 de julio de 2021

 

X Adolfo González Montes

Obispo de Almería

 

[1] Cf. J. Ratzinger, Escatología. La muerte y la vida eterna (Barcelona 1980) 212-216.

[2] Benedicto XVI, Carta encíclica sobre la esperanza cristiana Spe salvi, n. 1.

[3] Spe salvi, n. 45.

[4] Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, n. 22

Nuevas normas sobre la misa antigua, mayor responsabilidad para el obispo

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Nuevas normas sobre la misa antigua, mayor responsabilidad para el obispo

El Papa publica un motu proprio para redefinir las modalidades de uso del misal preconciliar: las decisiones vuelven a estar a disposición de los pastores de las diócesis. Los grupos vinculados a la antigua liturgia no deben excluir la legitimidad de la reforma litúrgica, los dictados del Concilio Vaticano II y el Magisterio de los Pontífices.

El Papa Francisco, tras consultar a los obispos del mundo, ha decidido cambiar las normas que rigen el uso del misal de 1962, que fue liberalizado como «Rito Romano Extra-Ordinario» hace catorce años por su predecesor Benedicto XVI. El Pontífice ha publicado hoy el motu proprio «Traditionis custodes», sobre el uso de la liturgia romana anterior a 1970, acompañándolo de una carta en la que explica los motivos de su decisión. Estas son las principales novedades.

La responsabilidad de regular la celebración según el rito preconciliar vuelve al obispo, moderador de la vida litúrgica diocesana: «es de su exclusiva competencia autorizar el uso del Missale Romanum de 1962 en la diócesis, siguiendo las orientaciones de la Sede Apostólica». El obispo debe asegurarse de que los grupos que ya celebran con el misal antiguo «no excluyan la validez y legitimidad de la reforma litúrgica, los dictados del Concilio Vaticano II y el Magisterio de los Sumos Pontífices».

Las misas con el rito antiguo ya no se celebrarán en las iglesias parroquiales; el obispo determinará la iglesia y los días de celebración. Las lecturas serán «en lengua vernácula» utilizando las traducciones aprobadas por las Conferencias Episcopales. El celebrante será un sacerdote delegado por el obispo. El obispo también es responsable de verificar si es oportuno o no mantener las celebraciones según el antiguo misal, comprobando su «utilidad efectiva para el crecimiento espiritual». De hecho, es necesario que el sacerdote encargado tenga en mente no sólo la celebración digna de la liturgia, sino también la atención pastoral y espiritual de los fieles. El obispo «se preocupará de no autorizar la creación de nuevos grupos».

Los sacerdotes ordenados después de la publicación del Motu proprio de hoy que pretendan utilizar el misal preconciliar «deberán presentar una solicitud formal al obispo diocesano, que consultará a la Sede Apostólica antes de conceder la autorización». Mientras que, los que ya lo hacen, deben pedir permiso al obispo diocesano para seguir utilizándolo. Los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, «en su momento erigidos por la Comisión Pontificia Ecclesia Dei», pasarán a depender de la Congregación para los Religiosos. Los Dicasterios de Culto y de la Vida Religiosa velarán por el cumplimiento de estas nuevas disposiciones.

En la carta que acompaña al documento, el Papa Francisco explica que las concesiones establecidas por sus predecesores para el uso del misal antiguo fueron motivadas sobre todo «por el deseo de favorecer la recomposición del cisma con el movimiento liderado por el arzobispo Lefebvre». La petición, dirigida a los obispos, de acoger generosamente las «justas aspiraciones» de los fieles que pedían el uso de ese misal, «tenía, por tanto, una razón eclesial para recomponer la unidad de la Iglesia». Esa facultad, observó Francisco, «fue interpretada por muchos dentro de la Iglesia como la posibilidad de utilizar libremente el Misal Romano promulgado por San Pío V, determinando un uso paralelo al Misal Romano promulgado por San Pablo VI».

El Papa recuerda que la decisión de Benedicto XVI con el motu proprio «Summorum Pontificum» (2007) se apoyó en «la convicción de que tal medida no pondría en duda una de las decisiones esenciales del Concilio Vaticano II, socavando así su autoridad». Hace catorce años, el Papa Ratzinger declaró infundados los temores de escisión en las comunidades parroquiales, porque, escribió, «las dos formas de uso del Rito Romano pueden enriquecerse mutuamente». Pero la encuesta promovida recientemente por la Congregación para la Doctrina de la Fe entre los obispos aportó respuestas que revelan, escribe Francisco, «una situación que me apena y me preocupa, confirmándome en la necesidad de intervenir», cuando el deseo de unidad ha sido «gravemente despreciado», y las concesiones ofrecidas con magnanimidad han sido utilizadas «para aumentar las distancias, endurecer las diferencias, construir oposiciones que hieren a la Iglesia y obstaculizan su camino, exponiéndola al riesgo de la división.»

El Papa se mostró apenado por los abusos en las celebraciones litúrgicas «de un lado y de otro», pero también por «un uso instrumental del Missale Romanum de 1962, cada vez más caracterizado por un creciente rechazo no sólo de la reforma litúrgica, sino del Concilio Vaticano II, con la afirmación infundada e insostenible de que traicionaba la Tradición y la ‘verdadera Iglesia'». Dudar del Concilio, explica Francisco, «significa dudar de las intenciones mismas de los Padres, que ejercieron solemnemente su potestad colegial cum Petro et sub Petro en el concilio ecuménico, y, en definitiva, dudar del mismo Espíritu Santo que guía a la Iglesia».

Finalmente, Francisco añade una última razón para su decisión de cambiar las concesiones del pasado: «es cada vez más evidente en las palabras y actitudes de muchas personas que existe una estrecha relación entre la elección de las celebraciones según los libros litúrgicos anteriores al Concilio Vaticano II y el rechazo de la Iglesia y sus instituciones en nombre de lo que juzgan como la ‘verdadera Iglesia’. Es un comportamiento que contradice la comunión, alimentando ese impulso hacia la división… contra el que el apóstol Pablo reaccionó con firmeza. Es con el fin de defender la unidad del Cuerpo de Cristo que me veo obligado a revocar la facultad concedida por mis predecesores».

Vatican News
(www.vaticannews.va)

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Horarios de Misa este verano en la costa de Huelva

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Ofrecemos el horario de las Misas en las parroquias y centros de culto de los lugares de costa de nuestra diócesis para los domingos, festivos y vísperas de estos.

AYAMONTE

S: El Salvador 20 h.; Ntra. Sra. de las Angustias 21 h.; Sta. Ángela de la Cruz 20 h.
D/F: El Salvador 10 h.; San Vicente de Paul 11 h.; San Francisco 20 h.; Ntra. Sra. de las Angustias 21 h.

CARTAYA

S: San Pedro Apóstol 20.30 h.
D/F: San Pedro Apóstol, 11.30 h. y 20.30 h.

EL PORTIL / NUEVO PORTIL

S: Capilla de Santa María del Portil 20 h y 21 h.; Capilla del Rosario 21 h.
D/F: Capilla Sta. María de El Portil 10 h. , 20 h. y 21 h.; Capilla del Rosario 11 h. y 21 h.; Correos (Nuevo Portil) 20 h.

EL ROMPIDO

S: Capilla del Carmen 21.30 h.
D/F: Capilla del Carmen 10 h., 20.30 h. y 21.30 h.

ISLA CRISTINA

S: Ntra. Sra. de los Dolores 20 h. y 21 h.; Gran Poder 19.30 h. y 20.30 h.; Capilla del
Carmen (playa) 21 h.
D/F: Ntra. Sra. de los Dolores 10.30 h., 20 h. y 21 h.; Gran Poder 11 h. y 20.30 h.; Capilla del Carmen (playa)10.30 h. y 21 h.; Ntra. Sra. del Mar 19.30 h.

POZO DEL CAMINO

D/F: María Auxiliadora 10.30 h.

PUNTA DEL MORAL

D/F: San Antonio 11 h.

LA ANTILLA

S: Ntra. Sra. del Carmen 10 h., 20 h. y 21 h.; Centro Parroquial Jesucristo Buen Pastor 20 h. y 21 h.; Explanada Avda. Río Piedras 21 h.
D/F: Ntra. Sra. del Carmen: 10 h., 11h., 20 h. y 21 h.; Capilla del Carmen (Bda. Pescadores)10 h.; Centro Parroquial Jesucristo Buen Pastor 11 h., 20 h. y 21 h.; Explanada Avda. Río Piedras 21 h.

LA REDONDELA

S: Ntra. Sra. de los Apóstoles 21 h.
D/F: Ntra. Sra. de los Apóstoles 20.30 h.

MATALASCAÑAS

S: San Francisco 20 h., 21 h. y 21.45 h.; Iglesia del Rosario 20 h. y 21.30 h.; Pueblo Andaluz 2o.30 h.
D/F: San Francisco 9 h., 12 h., 20 h., 21 h. y 21.45 h.; Iglesia del Rosario 10.30 h., 20 h. y 21.30 h.

MAZAGÓN

S: Ntra. Sra. del Carmen (Las Dunas) 20 h.; Capilla Corazón de María (El Picacho) 21 h.
D/F: Ntra. Sra. del Carmen (Las Dunas) 9.30 h., 11 h., 20 h.; Capilla Corazón de María (El Picacho) 21 h.

PUNTA UMBRIA

S: Sta. María del Mar 19 h.; Ntra. Sra. Carmen 9 h. y 20 h.; Capilla de Lourdes 10 h. y 21 h.Capilla Virgen del Rocío (Everluz) 19 h.
D/F: Ntra. Sra. del Carmen 9 h., 11 h. y 20 h.; Sta. María del Mar 12 h.; Capilla de Lourdes 10 h. y 21 h.; Capilla Virgen del Rocío (Everluz) 19 h.; Capilla Urbanización Pinos del Mar 21 h.

URBASUR

S/F: 20.00 h

S: Sábados y vísperas de festivos
D: Domingos
F: Festivos

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