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Carta pastoral en la Jornada Mundial de los abuelos y las personas mayores: «La satisfacción de ser mayor»

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La satisfacción de ser mayor

Jaén, 14 de julio de 2021

Mientras pienso y escribo, tengo delante un libro, en el que se recogen las diversas intervenciones en un congreso internacional sobre la pastoral de las personas mayores, celebrado en Roma  del 29 al 31 de enero de 2020. Su titulo es “La riqueza de los años”. Este fue el lema de toda la reflexión y era esto lo que se pretendía destacar con una reflexión multicultural, hecha por diversos ponentes. Se celebró este congreso unos días antes – cuando ni siquiera tenía nombre – la pandemia provocada por la COVID-19.

De aquello han pasado ya casi dos años, intensísimos y especialmente difíciles. Por eso, lo que ahora digamos sobre los mayores, aunque nos valga todo lo dicho en ese congreso, inevitablemente tenemos que tener en cuenta lo que ha sucedido en este tiempo con ellos. Los mayores han sido los más vulnerables y también los más afectados por la enfermedad y la muerte en este contagio mundial. Los mayores fueron, por razones físicamente obvias, el objetivo preferente de la pandemia. La sufrieron, en todos los sentidos, con la mayor crudeza.

Todo está sucediendo en una época especialmente compleja, en la que no es fácil no solo asumir, sino incluso interpretar, lo que le pasa a nuestro mundo. Estamos en un “cambio de época”, como así lo expresa el papa Francisco. Eso significa que todo lo que nos sucede hay que contextualizarlo en esta situación nueva y desconocida. Uno de los signos de esta novedad de nuestro tiempo, que está amaneciendo, somos justamente las personas mayores. En esta nuestra edad y circunstancias, hemos de reinventarnos. Hemos de preguntarnos: ¿Quiénes somos en este nuestro tiempo y en esta nueva sociedad?

Algo nuevo es que, según parece, ya no hay que definir a los mayores por la edad. Hay mayores que tienen tanta luz, tantos valores, tanta vida, tanta creatividad espiritual y social, que ya le gustaría a muchos, con menos años y achaques, poder ser como ellos. Es por eso que no solamente hay que poner en valor a los mayores, sino que, sobre todo, hay que estimularlos para que no dejen de plasmar en la sociedad su concepción de la vida, la que ellos tienen, en lo que algunos han dado en llamar “su edad tardía”.

Hoy es importante invitar a los jóvenes y a los que piensan que solo la juventud es útil y eficaz, a que descubran la riqueza de las personas mayores. Que no duden de que la sensatez de la sociedad, de una sociedad que está necesitada de valores, consiste en encontrar y recibir de ellos, todo lo que pueden ofrecer. La sociedad de esta nueva época no puede ignorar, porque sería suicida, que en ella se ha establecido la longevidad de un modo masivo; y eso, lejos de ser un problema o una amenaza, es un valor que hay que saber aceptarlo en positivo y aprovecharlo.

Hemos de encontrar y descubrir la bondad y el valor de lo que supone ser mayor; sin dudar nunca de que el diseño de vida de las personas mayores es necesario para todas las generaciones. Lo primero que hemos de hacer es poner de relieve que la vejez es una etapa viva, fecunda y bella en el camino humano que va del nacimiento a la vida eterna. En la ancianidad no se pierde nada, al contrario, se ilumina y se transforma todo, justamente por la meta a la que se nos llama. Como muy bien ha dicho el Papa Francisco, y él mismo es ejemplo: “El Señor nos dice que nuestra historia está todavía abierta: está abierta hasta el final, está abierta con una misión”. Hacerse mayor no es un deslizamiento hasta la falta de sentido, al contrario, es una etapa de la vida en la que se despierta una misión. Por eso, siempre hay que preguntarse: ¿Qué nos pide Dios que seamos y hagamos en este momento?

La sociedad ha de saber descubrir que los mayores son una espléndida expresión de humanidad. Al ser mayores, puede ser que seamos frágiles; pero ¿no es eso justamente lo que nos hace más humanos? No olvidemos que el que esclarece la verdad del misterio del hombre es un frágil crucificado. Pues bien, en la fragilidad de los mayores se esclarece la humanidad de todos. Especialmente, la humanidad de los débiles, de los marginados, de los desechados. Los mayores son siempre el lugar de encuentro de la humanidad de todas las generaciones. Los que, por edad, presumen de manifestar el diseño perfecto de ser humano, normalmente, lo único que hacen es mostrar una humanidad excluyente.

Por eso, se puede decir, con verdad, que con los mayores nuestra sociedad puede explorar algo que le es esencial, los sueños de futuro. La sociedad no puede estar anclada solo en el presente, en el carpe diem, en el que hoy viven tantos. Así lo razona el Papa Francisco: “Los ancianos son soñadores con sueños llenos de memoria, no vacíos y vanos; son, por tanto, sueños fundamentales para el camino de todos en la vida”. Solo las personas mayores tienen la sabiduría de inventar sueños de futuro, sueños impregnados de la memoria de una vida, digna, sana interiormente, bella, honrada, con sentido de responsabilidad, generosa y con compromiso por los más débiles. Las personas mayores estamos llamados a dar nuestros sueños a los jóvenes, que hoy tanto los necesitan.

La Iglesia, por su parte, tiene una inmensa responsabilidad pastoral, sobre todo porque hoy, al menos en occidente, es el lugar de encuentro de nuestros mayores. Son un testimonio vivo de amor a la Iglesia, de fidelidad en la pertenencia. Por eso, les hemos de estar profundamente agradecidos. Es verdad que queremos una pastoral intergeneracional, pero nunca nos deben de estorbar los mayores, al contrario, han de estar siempre incluidos en su propio lugar con las capacidades y riquezas que tienen.

La Iglesia, hoy más que nunca, en este cambio de época, ha de tener la lucidez para hacer una pastoral de mayores que sea integral y que nunca les margine. Será una pastoral que cuente con ellos y que también se ocupe de ellos. Los mayores son parte importante de las comunidades, por tanto, se les ha de invitar a participar en ámbitos tan esenciales como la caridad, el apostolado, la catequesis, la liturgia, la familia, la oración o la participación en asociaciones y movimientos.

Por su parte, las comunidades se han de ocupar de las personas mayores en la prueba, en la enfermedad, en la soledad, en la marginación y la pobreza, en el sufrimiento y, sobre todo, han de acercarle a los mayores la convicción de que la Iglesia está inquebrantablemente comprometida con “la cultura de la vida”. Siempre, las comunidades cristianas han de estar atentas a las necesidades de las personas mayores, tanto si viven en sus hogares como si comparten vida en residencias de ancianos.

Espero y deseo que estas consideraciones que hago en esta carta sirvan a todos, y en especial, a las personas mayores y a sus familiares, de ayuda, apoyo, esperanza y consuelo. Y no quiero finalizar sin felicitaros en esta fiesta litúrgica de San Joaquín y Santa Ana, que tuvieron la alegría de sentir la cercanía de su nieto, Jesús, y de su hija, María.

Con mi afecto y bendición.

+Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

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Tercer día de las Jornadas Juveniles de Verano en Trayamar

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El tercer día de las jornadas ha sido de gran intensidad. Comenzamos con el rezo de Laudes, y, tras el preceptivo desayuno, tuvimos la primera charla del día, que corrió a cargo de Francisco Ramírez, de Acción Católica General, quien nos mostró cómo debe ser la vida cristiana a través de una dinámica inspirada en un viaje en tren. Antes de la comida, recargamos las baterías con la celebración de la Eucaristía.

Por la tarde, hemos contado con los testimonios de Álvaro, Ángela y Raúl, de Acción Católica, quienes han recalcado la gran importancia de la vida parroquial y de acompañar a los jóvenes en la vida espiritual; y por último, el impactante testimonio de fe de Juan Carlos Gutiérrez, de MIES (Misioneros de la Esperanza).

El final del día ha estado marcado por el viaje a Nerja, donde hemos podido disfrutar de unos agradables momentos en grupo.

Os agradecemos a todos los que nos habéis compartido durante estos días vuestros testimonios de fe, que nos ayudan a ver la acción de Dios en vuestras vidas y son un ejemplo para nosotros. Pedimos por todos vosotros.

Seminario diocesano de Jaén

Galería fotográfica: «Tercer día de las Jornadas Juveniles de Verano»

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Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores “Yo estoy contigo todos los días”

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Jesús también tuvo abuelos. Los evangelios no nos hablan de ellos, pero los apócrifos y la tradición nos dicen que los padres de María eran Joaquín y Ana, cuya fiesta litúrgica se celebra el 26 de julio. A veces ella sola, Santa Ana. A veces, los dos juntos, San Joaquín y Santa Ana. En todo caso, son los abuelitos de Jesús

Qué bonito es tener abuelos. Es uno de los recuerdos más bonitos de nuestra infancia. Cuando en las visitas pastorales me dirijo a los niños y resalto el valor de los abuelos, se les iluminan los ojos a esos niños. Prácticamente todos tienen una feliz experiencia de sus abuelos. Experiencia que se prolonga en la juventud y hasta que los abuelos sobreviven. Quizá una de las primeras frustraciones de la vida es vivir la muerte de los abuelos. He visto a nietos inconsolables ante la muerte de uno de los abuelos.

En esa relación intergeneracional, los abuelos ofrecen un ámbito de afecto y de ternura, que compensa la dureza de la vida. La vida no siempre es fácil, los padres tienen la preciosa tarea de encauzar la vida de los hijos, unas veces con aplauso y apoyo y otras veces corrigiendo a tiempo. En los abuelos uno sólo encuentra apoyo y ternura.

Pero en esta temporada reciente se ha intensificado un fenómeno cada vez más frecuente: que los abuelos no tienen sitio en nuestra sociedad, no hay sitio para ellos en nuestras casas, no podemos atenderlos como necesitan, dado el ritmo de vida que llevamos y la prolongación de la vida. Más aún, en los cambios “progresistas” de nuestra sociedad, los abuelos estorban, son como un obstáculo ya no sólo físico, sino un obstáculo en el cambio de mentalidad de una sociedad, que es fácilmente manipulable. Todo nos empuja a prescindir de los abuelos, a dar ese salto generacional precipitando la ruptura con el pasado. En la pandemia, ha sido muy evidente ese empujón que ha llevado a tantos abuelos a la muerte. Y en la ley de eutanasia, una ley para la muerte, la intención es eliminar a los abuelos cuando estorben.

En este contexto, el Papa Francisco instituye a partir de este año la Jornada Mundial de los abuelos y mayores, para llamarnos a todos la atención sobre este hecho social con sus pros y sus contras. El Magisterio reciente de los Papas ha insistido en esta realidad y ha procurado iluminar la vida de los mayores, de manera que no queden descartados o incluso expulsados de la sociedad. Esta Jornada Mundial puede ayudarnos a caer en la cuenta del papel de los abuelos en la familia y en la sociedad.

“Yo estoy contigo todos los días” (Mt 28,20), es la promesa de Jesús a su Iglesia, a sus apóstoles, a cada uno de nosotros. Este lema traído para esta Jornada Mundial nos está subrayando que Jesucristo no abandona a nadie, y que está especialmente presente con las personas que, dadas las circunstancias de la vida, se sienten solas. La pandemia ha acentuado esta experiencia de soledad. Cuántos mayores han partido de este mundo desde la más absoluta soledad, que nunca podía imaginar. Cuántas personas, en sus casas y en residencias de ancianos, han vivido el confinamiento y los contagios de forma absolutamente recluida en la cuarentena. Cuánta soledad en el corazón humano, cuando más se necesita de compañía, porque faltan otros recursos de salud, de personas, de medios, etc.

Que la Jornada Mundial de los abuelos y los mayores nos acerque a tales personas que viven en nuestro entorno. Y que las personas que viven esta etapa de sus vidas, quizá antes llenas de actividad y entrega y ahora más limitadas, puedan acoger esta palabra de Jesús, que se hace vida en sus vidas: Yo estoy contigo, yo estaré siempre contigo, no tengas miedo a la soledad, porque yo te acompañaré siempre. Amén.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

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¡Es bello ser anciano! en Al Trasluz

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El sacerdote Antonio Gil dedica la última entrega del curso a la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

Este número de IGLESIA EN CÓRDOBA, con el que se cierra el Año Pastoral 2020-2021, coincide con la celebración de la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las personas mayores, que la Iglesia Católica universal celebrará el 25 de julio, fiesta de Santiago. Recordaremos siempre aquella hermosa frase, pronunciada por el Papa emérito Benedicto XVI, el 12 de noviembre de 2012, durante su visita a la «Casa Familia Vivan los ancianos», de la Comunidad de san Egidio, en Roma: «¡Es bello ser anciano! En cada edad es necesario saber descubrir la presencia y bendición del Señor y las riquezas que aquella contiene. ¡Jamás hay que dejarse atrapar por la tristeza! Hemos recibido el don de una vida larga. Vivir es bello tambien a nuestra edad, a pesar de algún achaque y limitación. Que en nuestro rostro esté siempre la alegría de sentirnos amados por Dios, y no la tristeza».

El Papa emérito finaliza sus palabras sobre la vejez con este hermoso pensamiento: «Cuando la vida se vuelve frágil, en los años de la vejez, jamás pierde su valor y dignidad: Cada uno de nosotros, en cualquier etapa de la existencia, es querido, amado por Dios, cada uno es importante y necesario». Teresa de Calcuta nos dejó tambien este mensaje: «Siempre ten presente que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años… Pero lo importante no cambia. Tu fuerza y tu convicción no tienen edad».

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“Servimos con las manos de Marta y el corazón orante de María”

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Cada 29 de julio, la Iglesia conmemora la fiesta de Marta y María, este año, además, se celebra a san Lázaro, los tres hermanos santos de Betania, después de que el pasado 26 de enero quedara firmado un decreto de variación en el calendario General Romano por el que en este 2021 celebramos los Santos Marta, María y Lázaro

Con el nombre de Marta y María existe una Congregación Apostólica fundada por Monseñor Miguel Ángel García Aráuz y la Madre Ángela Eugenia Silva Sánchez, hace poco más de cuarenta años en Jalapa (Guatemala). Esta congregación lleva el nombre de “Marta y María”, las hermanas santas de San Lázaro, para señalar los dos principios que rigen sus vidas: la contemplación de los Misterios Divinos (María) y la acción apostólica en el servicio generoso y desinteresado a los hermanos (Marta). Ambas facetas se funden en el amor al Señor, al modo de las Santas hermanas de San Lázaro.

En la actualidad, la Congregación cuenta con más de 700 religiosas presentes en Guatemala, España, Venezuela, Honduras, Argentina, EEUU, Italia, Etiopía, Cuba o Lituania. En Córdoba hay una comunidad con un cometido precioso, el de atender las necesidades de los sacerdotes ancianos que tras una vida de donación al otro residen en la casa Sacerdotal “san Juan de Ávila”. Conocemos a Madre María Lubia Morales Cordero, Madre Marilu, superiora de la Comunidad en Córdoba.

¿Cuál es el carisma de su congregación?

Nuestro carisma es contribuir a la edificación del reino de Dios, sirviendo con las manos de Marta, el corazón orante de María, bebiendo de la palabra de Dios y de la eucaristía, fuentes inagotables del amor misericordioso.

¿Qué labor realizan en la casa Sacerdotal “San Juan de Ávila”?

Realmente empezamos en el Seminario Menor en 2017 y en 2018 nos trasladamos a la Casa Sacerdotal en donde llevamos a cabo nuestra misión. Es una misión muy maravillosa, en la que siempre nos quedamos cortas para la misión que la Iglesia nos encomienda. Cada día te das cuenta de la necesidad de atender a los sacerdotes porque te vas dando cuenta de las limitaciones que cada uno tiene: sus enfermedades, sus quejas, como todo el mundo, pero lo más importante en la casa Sacerdotal es el acompañamiento a cada uno de ellos.

¿Cómo ha sido este tiempo de pandemia para los residentes?

Un poco complicado, estaban acostumbrados a recibir sus visitas, a salir, los más dependientes se quedaban más en casa pero los más autónomos se iban a la calle, a hacer sus compras, lo típico de la vida. Llegó un momento en que todos tuvimos que hacer un stop y ha sido muy duro para ellos, les han llegado incluso enfermedades a causa de estar allí inmovilizados. Se ha intentado mantener el equilibrio con un fisioterapeuta y con las medidas necesarias para que ellos se mantengas activos porque si no hubiera sido peor.

En su opinión, ¿qué tipo de atención necesita un sacerdote anciano después de unan vida de entrega a los demás?

Una persona que ha entregado su vida a los demás necesita un trato con muchísima delicadeza, finura y dar lo mejor de sí por ellos porque realmente son personas que lo han dado todo, que en su momento estuvieron rodeados de mucha gente, pero que hoy en día lamentablemente su familia y poco más. Un sacerdote necesita lo mejor de sí, es verdad que en cuanto a la vida espiritual más bien ellos han dado pero llega un momento en que hay que estar pendientes de ellos cuando están enfermos, que se les lleve la comunión, de que vayan a misa, y esa es nuestra labor allí. Llega el momento en que no pueden bajar a misa porque se encuentran mal, nosotras los motivamos y les acompañamos para que no sientan solos.

Háblenos de su comunidad ¿cuántas hermanas componen su comunidad? ¿Cómo es un día común para ustedes?

Somos tres hermanas y vivimos normal, como cualquier cristiano, nos levantamos temprano para hacer nuestra oración, normalmente dos horas y media por la mañana; después nos incorporamos al trabajo. Por la tarde, hacemos otro rato de oración y visitamos en las habitaciones a los sacerdotes que están más enfermos; por ejemplo los jueves son muy especiales para nosotras porque pedimos por los sacerdotes, tenemos nuestra Hora Santa y exposición del Santísimo; los viernes los dedicamos al día penitencial, hacemos el Vía Crucis; el sábado está dedicado a la Santísima Virgen y el resto de los días son más ordinarios.

Hablemos de usted, ¿cuándo nació su vocación?

La conocí por una tía, prima hermana de mi padre. Desde que era niña me llamaba mucho la atención la alegría de las hermanas, el respeto a Jesús, la entrega que tenían en las parroquias, cuando iban a misión me encantaba verlas. A los 12 años sentía inquietud, -yo siempre digo que la vocación es un misterio-, algo me llamaba a vivir una vida diferente. El problema era que en casa éramos mi hermana y yo nada más y cuando se lo planteé a mis padres que quería entregarme a Dios a los 15 años de edad, mi madre me apoyó en aquel momento pero a mi padre le costó un poco más porque yo era la mayor. En aquel momento, empecé a pedirle a Dios que me diera más hermanos, nacieron dos pero fallecieron al nacer. Y yo seguí insistiendo y Dios me regaló dos hermanos más. A los 18 años pude irme a la congregación, en donde soy feliz.

La mayor parte de la misión la he pasado en España, con dificultades como todo el mundo, al dar una respuesta de este tipo al Señor ya que es desprenderte de la familia y más nosotros que la misión la tenemos fuera del país. Es duro para la familia pero me ven felices y mi padre me dice: “hija sigue luchando, tienes que ser fiel a lo que el Señor te pide”. Gracias a Dios, ellos han tenido una conversión, se han acercado a Dios y ven la vida de otra manera.

¿Cómo celebran ustedes la Fiesta de Marta y María?

Es un día estupendo, con mucha solemnidad. Este año es la primera vez que el Papa Francisco ha unido las tres fiestas, como somos Marta, María y Lázaro, la familia de Betania, va a ser diferente. También va a ser diferente porque será la presentación de la nueva Madre General, si Dios quiere en Valladolid.

¿Qué representan para ustedes las Santas Marta y María?

El modelo que representan es saber conjugar el servicio y la oración puesto que ninguna obra florece sin la gracia. Intentamos, en la medida de lo posible, que nuestra oración la llevemos al trabajo en el sentido de vivir siempre en la presencia de Dios, que nuestras manos sean de verdad las manos de Marta y el corazón orante de María, intentar vivir nuestro carisma, que es lo que siempre nos ha infundido la Madre General, que nos dice que cuando vayamos a la capilla no nos olvidemos de que Jesús va con nosotros y es Jesús el que va a estar presente en nuestras  manos, en nuestros pies y en todos los miembros de nuestro cuerpo para el servicio a los demás. No debemos perder de vista a Jesús porque es un peligro en el que todos podemos caer.

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Reliquias de mártires cuando hoy se dedica una nueva iglesia

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El actual Ordo de Dedicación de iglesias y altares opta con decisión por el uso clásico de las reliquias bajo el altar

El oficio de la dedicación de una iglesia “empieza con las primeras Vísperas. Si se van a colocar reliquias debajo del altar, es muy conveniente celebrar una Vigilia junto a las reliquias del mártir o del santo, lo cual se puede hacer muy bien celebrando el Oficio de lectura” (RDIA, rúbrica n. 19; cf. CE, n. 870). Así, si se va a dedicar una nueva parroquia, el oficio realmente comienza con la Vigilia la tarde-noche anterior ante las reliquias.

El rito solemne de dedicación comienza con una procesión de entrada, a poder ser, de una iglesia cercana a aquella que se va a dedicar, incluso con todos los fieles detrás de los ministros y el obispo para el solemne ingreso por vez primera en la nueva iglesia.

Comienza la procesión de entrada con “los diáconos o presbíteros que llevan las reliquias de los santos, rodeados por ministros o fieles con antorchas encendidas” (RDIA, rúbrica n. 31). Llegados al presbiterio, “las reliquias de los santos se colocan en un sitio adecuado del presbiterio en medio de antorchas” (Id., n. 34), “una mesa pequeña”, donde colocar “el cofre con las reliquias, rodeado de flores y antorchas” (Id.,  n. 24).

Tras la homilía, se entonan las letanías de los santos, y después, “el obispo va al altar. Un diácono o un presbítero lleva las reliquias al obispo, quien las coloca en el sepulcro preparado para recibirlas” (Id., n. 58).

Cuando se colocan las reliquias bajo el altar se canta una antífona alternando con el salmo 14 (Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?). Se proponen dos antífonas: la primera es una deprecación a los santos, “que habéis recibido un lugar bajo el altar”, para que intercedan ante el Señor; la segunda se refiere a la sepultura en paz de los santos y a su fama, perdurable por generaciones. “Mientras tanto, un albañil cierra el sepulcro, y el obispo regresa a la cátedra” (Id., n. 58).

A toda la comunidad que celebra los santos misterios, estas reliquias les prestan un contacto sensible con un testigo fiel de Jesucristo y le indican cómo debe ser su comunión con la ofrenda de Cristo al Padre, renovada en cada Eucaristía.

¿Sabías que la sencillez y la limpieza son importantes para el culto sagrado?

Así lo dice el Misal en su número 351, refiriéndose incluso a las cosas menos importantes del culto: “Hágase un serio esfuerzo para que, aun en cosas de menor importancia, se tengan en cuenta las exigencias del arte y queden conjuntadas la noble sencillez con la limpieza”. ¡Todo limpio!, y cambiar con frecuencia el corporal, emplear un purificador por Misa, etc.

 

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La alegría vuelve a los campamentos de verano de la Diócesis

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La alegría vuelve a los campamentos de verano de la Diócesis

La demanda de estas actividades en época estival para que los niños puedan compartir unos días de convivencia y de oración, se ha visto incrementada de forma notable con respecto a años anteriores. De ahí que la diócesis de Córdoba haya puesto en marcha una amplia oferta de campamentos, escuelas de verano, convivencias familiares y experiencias juveniles para hacer de estos días un verano especial en el que los jóvenes están siendo los protagonistas

Talleres, dinámicas, catequesis, piscina, fiestas temáticas y diversas celebraciones están desarrollándose estos días de la mano de las parroquias de la Diócesis, quienes los meses de julio y agosto han puesto en marcha multitud de campamentos y Escuelas de verano donde los jóvenes están teniendo la oportunidad de compartir sus vacaciones, su amistad y su fe. Una demanda que se ha visto incrementada respecto al año anterior, cuando muchos de estos campamentos fueron cancelados debido a la situación de crisis sanitaria producida por la pandemia.
Manuel Maestre, como director de la Escuela Diocesana de Ocio y Tiempo Libre “Gaudium”, recuerda la importancia de seguir trabajando por cada una de las familias de la Diócesis, en especial, por los niños y jóvenes. “Nosotros esperábamos con mucha ilusión los grupos de campamentos y hemos pedido oración para que estos campamentos sigan teniendo la misma intensidad y, sobre todo, sigan transmitiendo la alegría de ser cristianos”, asegura.
La Escuela Diocesana de Ocio y Tiempo Libre “Gaudium” ha sido la encargada de organizar gran parte de los campamentos que están teniendo lugar en el Albergue Diocesano “Cristo Rey” de Villanueva de Córdoba. Allí, en el mes de julio y agosto la alegría de los jóvenes envuelve las instalaciones, en esta ocasión adaptadas a las medidas implantadas por las autoridades, donde no sólo están compartiendo jornadas de diversión y convivencia, sino además momentos de oración y de celebración en torno a la eucaristía.
Para Ángel, uno de los jóvenes que han estado de campamentos en Villanueva de Córdoba, la experiencia que ha vivido ha sido muy positiva y todo “gracias al Señor”. Recuerda con especial cariño los momentos del Adoremus, “donde pudimos acercarnos más al Señor y pedirle por las personas que más necesitan.
Y es que al igual que Ángel, cientos de chicos y chicas están viviendo unos días muy especiales acompañados por los monitores de “Gaudium”, sus párrocos y otros sacerdotes que se han sumado estos días para ofrecerle momentos de encuentro con el Señor.

Albergue Cristo Rey
La parroquia de San Sebastián de Espiel fue la primera en llevar a cabo sus campamentos, del 25 al 30 de junio, con casi medio centenar de jóvenes a los que el Obispo visitó y compartió con ellos una jornada de convivencia. También, la parroquia de la Inmaculada Concepción de Benamejí estuvo en el Albergue del 30 de junio al 5 de julio; la de Santa Marina de Aguas Santas de Villafranca, del 5 al 10 de julio; Nuestra Señora de la Anunciación de Belmez, del 10 al 15 de julio; Nuestra Señora de la Esperanza de Córdoba, del 18 al 22 de julio; o la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Priego de Córdoba, que permanecerá del 22 al 25, y la de Santa María la Mayor de Baena, del 25 al 30.
Ya en el mes de agosto, serán otras parroquias las que desarrollen sus campamentos en el Albergue. Por un lado, la parroquia Inmaculada Concepción de la Carlota, del 30 al 4 de agosto; la Santísima Trinidad y María Inmaculada de Priego de Córdoba, del 4 al 9; y Nuestra Señora de la Asunción de Cabra, del 9 al 14, entre otras.
A pesar de que los campamentos de verano este año están muy restringidos y han supuesto llevar a cabo un protocolo muy restrictivo y adaptado a cualquier nivel en el que nos encontramos, Manuel Maestre asegura que están siendo gratificantes y que se están desarrollando con normalidad. “Hemos tenido que realizar un protocolo definido, una reducción de las plazas, incluso un test de antígenos para comenzar de una manera más segura y no permitir visitas de ningún tipo en el campamento”, explica.

Casa de Cristo Rey en Torrox
Otro de los campamentos más esperados por los jóvenes es el de Acción Católica General. Un campamento que lleva catorce años celebrándose y al que cada año llegan más inscripciones de chicos que desean vivir estos días en compañía de sus amigos y de otros jóvenes con los que poder compartir sus inquietudes.
La joven Natalia Berrios recuerda que el campamento “es siempre un encuentro fuerte con Dios, que nos hace preguntarnos muchas cosas y nos da un mensaje del Señor”. Además, tras un año difícil por la situación sanitaria, Natalia asegura que esta vez lo han vivido con más ilusión que nunca y con la esperanza de volver pronto.
Aunque Acción Católica General ha llevado a cabo estos campamentos en lugares como El Rocío, ahora es la Casa de Convivencias “Cristo Rey” de Cáritas en Torrox donde se celebran con una amplia variedad de actividades; juegos, playa, catequesis, eucaristía, etc. “Toda una aventura”, como afirmaba el Obispo cuando enviaba a los jóvenes de la Acción Católica General a sus XIV Campamentos de Verano. “Han sido más de cien niños y jóvenes los que han podido disfrutar de unos días de convivencia, juegos y actividades desde la alegría de saberse queridos por Dios y enviados a la misión. A través de los distintos momentos de oración y catequesis y desde la celebración de los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía, los días de campamento nos han hecho reflexionar sobre quiénes somos cada uno de nosotros para el Señor y cómo debemos corresponder a ese amor que se nos manifiesta”, indica Salvador Ruiz, director de ACG.
La tanda de niños tuvo el privilegio de contar como “cura” del campamento con el Obispo, monseñor Demetrio Fernández, mientras que los jóvenes fueron acompañados por el presbítero recién ordenado, José Antonio Valls, que vivía así sus primeros campamentos como cura.
“Una treintena de monitores-acompañantes prepararon con todo cariño cada taller, juego o velada, para que estos niños y jóvenes descubrieran, en un clima de alegría contagiosa, que cada uno de nosotros somos el sueño de Dios”, expresa Salvador.
Carolina Chamorro, otra joven que ha estado en Torrox, asegura que este campamento le ha ayudado muchísimo a acercarse a Dios y que “la convivencia con los monitores nos ha ayudado a resolver muchas dudas sobre preguntas que nos hace el señor”.
Como novedad este año, los grupos se han dividido en dos. Por un lado, sesenta chicos de entre 3º de Primaria a 1º de la ESO estuvieron en la primera tanda celebrada del 5 al 8 de julio; mientras que del 9 al 12 de julio, lo hicieron los jóvenes de 2º a 4º de ESO.
“Este año lo hemos acogido con una gran ilusión debido a que el año pasado no hubo y estamos deseando repetir”, repite Carolina.
Junto a ambos grupos estuvo el Obispo, con los más pequeños en Torrox y con los mayores presidiendo la misa de envío en la parroquia de Nuestra Señora de la Paz (San Basilio). Monseñor Demetrio Fernández recordó en su homilía que “la Iglesia es joven”, como se puede palpar en estos campamentos e insistió en la importancia del crecimiento personal de cada uno. “Los campamentos son días muy bonitos, días para vivir una aventura comunitaria, conocer a más amigos y crecer en el acercamiento a Jesucristo”, manifestó. En este sentido, el prelado quiso resaltar que en Córdoba los jóvenes se mueven, “la Iglesia está viva y os acompaña siempre”; de ahí que su deseo a los presentes fuera que vivieran intensamente el campamento y asuman cada día más su compromiso cristiano.

Escuelas de verano
Tanto en julio como en el mes de agosto, están en marcha las Escuelas de verano en las parroquias de Villanueva de Córdoba, Villafranca, Aldea Quintana, Benamejí, Belmez, el Carmen de Lucena, Espiel, La Trinidad de Priego, Santa María la Mayor de Baena, La Carlota, San Vicente Ferrer y La Esperanza de Córdoba.
Estas escuelas son una ayuda para muchas familias que por motivos laborales o personales, necesitan que sus hijos permanezcan en activo. De ahí que no sólo las parroquias ofrezcan la posibilidad de acoger a los chicos y chicas, sino también algunos de los colegios de la Fundación Santos Mártires y la Delegación de Juventud.
Los monitores intentan ayudar a los chicos a desarrollar diversas habilidades a través de talleres, clases particulares, momentos de juegos, de diversión, incluso piscina, como en el caso de la parroquia de Cañero.
En definitiva, un sinfín de actividades, talleres y catequesis siguiendo las medidas higiénico sanitarias para lograr que los chicos disfruten de estos días de verano.

Campamentos urbanos
Aunque ya se vienen haciendo desde hace años, en la diócesis de Córdoba también se están desarrollando multitud de campamentos urbanos en distintas localidades como Villaviciosa de Córdoba, donde del 12 al 18 de julio ha estado la parroquia Nuestra Señora de la Consolación; y Hornachuelos, donde la parroquia Cristo Rey de Córdoba ha celebrado su “campamento suf”.
La parroquia de Santa Luisa de Marillac ha conseguido que casi un centenar de niños, jóvenes y adolescentes del Polígono Guadalquivir y Sector Sur disfrutaran de esta experiencia formativa y de promoción durante el mes de julio. Más de cincuenta monitores se han formado para poner en pie este proyecto que cada año ayuda a que el verano de estos vecinos sea especial.
Está previsto que las actividades se lleven a cabo por las mañanas, hasta el 24 de julio, y algunas por la tarde. Asimismo, del 27 de julio al 1 de agosto, estarán en el centro de ocio y tiempo libre “Cristo Rey” de Torrox.
Durante el campamento los niños harán actividades lúdicas, juegos de agua, participarán en el cuidado del medio ambiente con la limpieza de las calles del barrio, visitarán el zoológico y el jardín botánico y tendrán noches de cine.
Todo esto ha sido posible gracias a los donativos que ha recibido la parroquia para sufragar los gastos de cada participante, tanto en su estancia en Córdoba, como en Torrox. Han colaborado otras parroquias, hermandades, ayuntamientos y principalmente particulares que, con su aportación han hecho posible que la ilusión vuelva otro verano más a la parroquia Santa Luisa de Marillac. Como destacaba recientemente el párroco, Miguel David Pozo, estos días de convivencia de verano «son una cita importante y necesaria para los chicos que conforman esta zona de la ciudad».

Convivencia de familias
Asimismo, en el mes de julio, concretamente del 16 al 18, la parroquia de la Inmaculada Concepción de La Carlota, ha celebrado una convivencia de familias que ahora, del 26 al 29 de agosto, también vivirá la Delegación de Familia y Vida. “Van a ser días de oración, de diversión, de convivencia mutua entre familias que compartimos unos mismos valores, ya que hoy este apoyo entre familias cristianas es más necesario que nunca para reafirmarnos en los valores que cada uno vivimos en casa y para que nuestros hijos vean que estos valores son compartidos por muchas otras familias en nuestra comunidad”, explican los delegados de Familia y Vida, Pilar Gálvez y Darío Reina.

Experiencia juvenil
Sin duda, son días intensos los que se están viviendo en la diócesis de Córdoba, cargados de experiencias de fe, de diversión y de experiencias juveniles como las que han preparado algunas parroquias como la de Santa María la Mayor de Baena, la Inmaculada Concepción de Benamejí, Cristo Rey de Villanueva de Córdoba, Santa Marina de Aguas Santas de Villafranca, la Asunción de Cabra, el Carmen de Lucena, la Inmaculada Concepción de la Carlota, la Fundación Santos Mártires, el Grupo Scout “La Salle” o la Delegación de Juventud.
Experiencias juveniles que se han desarrollado también de la mano de “Gaudium” enfocadas a los más jóvenes y en las que, según el director de la Escuela de Ocio y Tiempo Libre, “lo que se hace es un servicio a la comunidad”, en el centro interparroquial de San José de Baena.
Con todo este elenco de actividades, la diócesis de Córdoba da muestra de una Iglesia joven, activa y viva gracias a la multitud de jóvenes que han vivido y vivirán los campamentos de verano.





































































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Los Obispos del Sur renuevan el convenio con RTVA para “divulgar el sentimiento católico” en radio y televisión

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Los Obispos del Sur renuevan el convenio con RTVA para “divulgar el sentimiento católico” en radio y televisión

El obispo de Guadix y delegado para los Medios de Comunicación de la Asamblea de Obispos del Sur de España, mons. Francisco Jesús Orozco; y el director general de Radio y Televisión de Andalucía (RTVA), Juan de Dios Mellado, han firmado el pasado jueves un convenio de colaboración para “divulgar el hecho y el sentimiento religioso católico a través de programas de radio y televisión, así como las actividades que desarrolle la Iglesia Católica en Andalucía”.

Con la firma de este convenio, se vuelve a la dinámica que ha habido siempre entre Canal Sur y la Asamblea de Obispos del Sur de mantener un compromiso escrito de colaboración, a través de un convenio que, en los últimos años, estaba pendiente de renovación. A pesar de todo, y de esa espera de renovación del convenio, la colaboración entre Canal Sur y la Asamblea de Obispos del Sur se ha mantenido inalterable por ambas partes. Ahora, además, se ve refrendada por la firma de ese compromiso.

La colaboración entre ambas instituciones se plasma en la realización de los programas de Canal Sur Televisión ‘Testigos Hoy’ y ‘La Santa Misa’, y los programas de Canal Sur Radio ‘El Evangelio del domingo’ y ‘Palabras para la vida’, además de las coberturas especiales de la Semana Santa y El Rocío, así como otros eventos procesionales o religiosos locales, tanto en televisión como en radio.

Además, Canal Sur Radio y Televisión se compromete a difundir e informar a través de sus medios de los eventos y actividades de interés general organizados por las diócesis de Andalucía y la Asamblea de Obispos del Sur, y subir los programas mencionados a la web para que sean accesibles en el servicio de radio y televisión a la carta Por su parte, la Asamblea de Obispos del Sur de España facilitará a Canal Sur contenidos sobre la actividad que desarrolla, facilitará la grabación y mantendrá un flujo de información de sus actividades con la radiotelevisión autonómica, a la que prestará asesoramiento.

Ambas instituciones se comprometen a designar personas para una comisión de seguimiento de este convenio, que tiene vigencia de un año, pero que es renovable hasta un máximo de cuatro años.

El director general de RTVA, Juan de Dios Mellado, reconoció el valor de este convenio, que nace del compromiso de servicio público de la RTVA. El obispo de Guadix, mons. Francisco Jesús Orozco, destacó que esa vocación de servicio público de la RTVA se ve correspondida por la aceptación de estos programas entre la audiencia, programas en los que se recoge la vida de la Iglesia en Andalucía, pero también sus tradiciones, su cultura, su historia, etc.

Programas religiosos en Canal Sur Radio y Televisión 

La presencia de programas religiosos en Canal Sur, tanto en radio como en televisión, viene siendo una realidad desde los primeros días de Canal Sur, hace ya más de 30 años, cumpliendo así su vocación de servicio público a la sociedad andaluza. De hecho, el programa de Canal Sur Radio ‘Palabras para la vida’ es, seguramente, el programa más longevo en la emisora de radio. Grabado en el centro territorial de Málaga, está dirigido, desde 2004, por el sacerdote Rafael Pérez Pallarés. El otro programa en radio es ‘El Evangelio del domingo’, que se graba en el centro territorial de Granada y que en la actualidad está dirigido por el sacerdote José Carlos Isla.

En televisión, también hay un programa que lleva más de 30 años en antena: ‘Testigos Hoy’, que se emite los domingos, a las ocho y media de la mañana (a las once en ATV), coeditado por Miguel Ángel Soler y Susana Herrera y presentado por esta última. En él se ofrecen reportajes y entrevistas sobre la actualidad de la Iglesia y, de manera particular, sobre la Iglesia en Andalucía, sus actividades, su patrimonio, sus tradiciones y manifestaciones culturales…

Otro programa religioso es ‘La Santa Misa’, que lleva en antena poco más de un año y que ha sido acogido muy bien por la audiencia. Nació en pleno confinamiento por la pandemia de la COVID-19 para dar respuesta a la imposibilidad de asistir a las celebraciones de la Misa, ya que no podía haber fieles o solo un grupo muy reducido Las primeras retransmisiones fueron en la Semana Santa de 2019 y, desde el comienzo, la acogida ha sido tan positiva que se mantiene en parrilla con unos índices de audiencia muy buenos. Cada domingo se emite desde un lugar distinto de la comunidad autónoma y en ella caben las tradiciones y celebraciones más importantes en Andalucía, conmemoraciones, fiestas,… Con poco más de un año, sin duda es un programa ya consolidado para la audiencia.

La Semana Santa en Andalucía, el Rocío, los eventos procesionales o religiosos locales, y las fiestas son otros momentos importantes en la religiosidad andaluza, y por tanto en la vida de Andalucía, que también tienen cabida en Canal Sur, tanto Radio como Televisión, y que quedan mencionados en este convenio.

 

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D. Jesús Catalá felicita a los abuelos y mayores en una jornada dedicada a ellos

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El papa Francisco ha convocado a toda la Iglesia a celebrar la I Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, bajo el lema “Yo estoy contigo todos los días”. La fecha propuesta fue el cuarto domingo de julio que, al coincidir en España con la festividad de Santiago Apóstol, se traslada al lunes 26 de julio, fiesta de santa Ana y san Joaquín, abuelos de Jesús y padres de la Virgen María. Desde la Delegación de Pastoral Familiar se ha preparado una campaña en redes sociales, con un vídeo en el que participa el Sr. Obispo, para animar a todos a vivir esta jornada con especial cariño, sobre todo con actos emotivos en las parroquias.

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«No hay mayor alegría en esta vida que tener un corazón agradecido. Es tanto el agradecimiento que hemos de tener a nuestros mayores, y no ser tibios en manifestarlo, que es imposible recopilarlo uniendo letras. Solo con nuestra vida, llena de tiempos con ellos; de caricias y gestos que acerquen corazones, a pesar del dichoso «bicho»; de tomarlos en serio y hacerles ver su gran protagonismo en nuestra sociedad… Todo eso, escrito con nuestra propia vida puede reflejar el amor que les tenemos. Esta jornada debe conseguir una gran sonrisa, de cada corazón, por sus abuelos y mayores. La sonrisa no tiene edad, ni para el que la da ni para el que la recibe», así invitan los delegados de Pastoral Familiar, Ramón Acosta y Rosa Bejarano, a vivir esta emotiva jornada, para la que, desde la Delegación se ha lanzado un vídeo homenaje, a través de las redes sociales (Facebook PastoralFamiliar Málaga, Twitter @PFamiliarMlg y el Instagram pastoralfamiliarmálaga). 

«Desde la Delegación de Pastoral Familiar queremos animaros a hacer en cada parroquia una emotiva Jornada de los Abuelos y las Personas Mayores. Como sabéis, el papa Francisco la situó para el cuarto domingo de julio. Como en España coincide con la festividad de Santiago Apóstol, se traslada al lunes 26. No obstante, sería bueno aprovechar las celebraciones del domingo para hacer evidente el mensaje que queremos trasladar sobre nuestros mayores», añade Guillermo Tejero, consiliario de Pastoral Familiar.

En su mensaje para la Jornada, el papa Francisco explica que «”Yo estoy contigo todos los días” (Mt 28, 20) es la promesa que el Señor hizo a sus discípulos antes de subir al cielo y que hoy te repite también a ti, querido abuelo y querida abuela. A ti. “Yo estoy contigo todos los días” son también las palabras que, como Obispo de Roma y como anciano igual que tú, me gustaría dirigirte con motivo de esta primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. Toda la Iglesia está junto a ti -digamos mejor, está junto a nosotros-, ¡se preocupa por ti, te quiere y no quiere dejarte solo!».

Y lanza una propuesta concreta: «Incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia, el Señor sigue enviando ángeles para consolar nuestra soledad. Este es el sentido de esta Jornada que he querido celebrar por primera vez precisamente este año, después de un largo aislamiento y una reanudación todavía lenta de la vida social. ¡Que cada abuelo, cada anciano, cada abuela, cada persona mayor -sobre todo los que están más solos- reciba la visita de un ángel!».

CENTRO DE MAYORES EN UNA PARROQUIA

El Centro de Mayores de la parroquia Santa María de la Amargura comenzó su andadura en el curso 2008-09. Fue un proyecto que comenzó el entonces párroco, Felipe Reina, y la Cáritas parroquial, y que continuaron los siguientes párrocos, Antonio Aguilera y Salvador Gil, junto a los equipos de Cáritas Parroquial.

María Teresa Carmona es su directora y explica que «el objetivo era atender a las  personas mayores de la feligresía, y del arciprestazgo sin distinción de cultura, religión o sexo, para poder mitigar sus horas de soledad y su bajo estado de ánimo. Para ello se pusieron en marcha varios talleres dirigidos por voluntarios. Trece años después, esos talleres han crecido muchísimo y ya hay más de 200 usuarios y 23 voluntarios. Con esta atención al mayor se busca fomentar la autoestima, amistad, solidaridad y religiosidad. Somos una gran familia que, con la ayuda de Dios, vamos marchando con alegría y entusiasmo».

Los mayores que se acercan cada día a este centro dan mucho más de lo que reciben, en palabras de María Teresa, «cuidar a los mayores aporta mucha alegría porque se ve que ellos también la consiguen, están cada vez más contentos de participar en las  actividades parroquiales. Además, el templo permanece abierto más tiempo y los mayores se implican también en las tareas de la parroquia: proclamando las lecturas de la Misa, organizando rastrillos a beneficio de Cáritas y de la propia parroquia, participando en los cultos…  Todo lo que hace la parroquia se pone en su conocimiento para que puedan asistir y colaborar y, muchos de ellos, en cualquier momento de la mañana, se acercan a la Capilla del Santísimo a rezar».

María Teresa es la responsable de este centro pero «no podría hacerlo sin la colaboración estrecha de un equipo y la ayuda de todos los voluntarios, que aportan sus talentos a la buena marcha del Centro. Está claro que Dios es el que nos ayuda y nos fortalece para que podamos llevar a cabo esta preciosa tarea de hacer que los mayores se encuentren contentos en esta última etapa de su vida».

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Una jornada para sonreír con nuestros mayores y abuelos

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El papa Francisco ha convocado a toda la Iglesia a celebrar la I Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, bajo el lema “Yo estoy contigo todos los días”. La fecha propuesta fue el cuarto domingo de julio que, al coincidir en España con la festividad de Santiago Apóstol, se traslada al lunes 26 de julio, fiesta de santa Ana y san Joaquín, abuelos de Jesús y padres de la Virgen María. Desde la Delegación de Pastoral Familiar se ha preparado una campaña en redes sociales para animar a todos a vivir esta jornada con especial cariño, sobre todo con actos emotivos en las parroquias. 

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«No hay mayor alegría en esta vida que tener un corazón agradecido. Es tanto el agradecimiento que hemos de tener a nuestros mayores, y no ser tibios en manifestarlo, que es imposible recopilarlo uniendo letras. Solo con nuestra vida, llena de tiempos con ellos; de caricias y gestos que acerquen corazones, a pesar del dichoso «bicho»; de tomarlos en serio y hacerles ver su gran protagonismo en nuestra sociedad… Todo eso, escrito con nuestra propia vida puede reflejar el amor que les tenemos. Esta jornada debe conseguir una gran sonrisa, de cada corazón, por sus abuelos y mayores. La sonrisa no tiene edad, ni para el que la da ni para el que la recibe», así invitan los delegados de Pastoral Familiar, Ramón Acosta y Rosa Bejarano, a vivir esta emotiva jornada, para la que, desde la Delegación se ha lanzado un vídeo homenaje, a través de las redes sociales (Facebook PastoralFamiliar Málaga, Twitter @PFamiliarMlg y el Instagram pastoralfamiliarmálaga). 

«Desde la Delegación de Pastoral Familiar queremos animaros a hacer en cada parroquia una emotiva Jornada de los Abuelos y las Personas Mayores. Como sabéis, el papa Francisco la situó para el cuarto domingo de julio. Como en España coincide con la festividad de Santiago Apóstol, se traslada al lunes 26. No obstante, sería bueno aprovechar las celebraciones del domingo para hacer evidente el mensaje que queremos trasladar sobre nuestros mayores», añade Guillermo Tejero, consiliario de Pastoral Familiar.

En su mensaje para la Jornada, el papa Francisco explica que «”Yo estoy contigo todos los días” (Mt 28, 20) es la promesa que el Señor hizo a sus discípulos antes de subir al cielo y que hoy te repite también a ti, querido abuelo y querida abuela. A ti. “Yo estoy contigo todos los días” son también las palabras que, como Obispo de Roma y como anciano igual que tú, me gustaría dirigirte con motivo de esta primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. Toda la Iglesia está junto a ti -digamos mejor, está junto a nosotros-, ¡se preocupa por ti, te quiere y no quiere dejarte solo!».

Y lanza una propuesta concreta: «Incluso cuando todo parece oscuro, como en estos meses de pandemia, el Señor sigue enviando ángeles para consolar nuestra soledad. Este es el sentido de esta Jornada que he querido celebrar por primera vez precisamente este año, después de un largo aislamiento y una reanudación todavía lenta de la vida social. ¡Que cada abuelo, cada anciano, cada abuela, cada persona mayor -sobre todo los que están más solos- reciba la visita de un ángel!».

CENTRO DE MAYORES EN UNA PARROQUIA

El Centro de Mayores de la parroquia Santa María de la Amargura comenzó su andadura en el curso 2008-09. Fue un proyecto que comenzó el entonces párroco, Felipe Reina, y la Cáritas parroquial, y que continuaron los siguientes párrocos, Antonio Aguilera y Salvador Gil, junto a los equipos de Cáritas Parroquial.

María Teresa Carmona es su directora y explica que «el objetivo era atender a las  personas mayores de la feligresía, y del arciprestazgo sin distinción de cultura, religión o sexo, para poder mitigar sus horas de soledad y su bajo estado de ánimo. Para ello se pusieron en marcha varios talleres dirigidos por voluntarios. Trece años después, esos talleres han crecido muchísimo y ya hay más de 200 usuarios y 23 voluntarios. Con esta atención al mayor se busca fomentar la autoestima, amistad, solidaridad y religiosidad. Somos una gran familia que, con la ayuda de Dios, vamos marchando con alegría y entusiasmo».

Los mayores que se acercan cada día a este centro dan mucho más de lo que reciben, en palabras de María Teresa, «cuidar a los mayores aporta mucha alegría porque se ve que ellos también la consiguen, están cada vez más contentos de participar en las  actividades parroquiales. Además, el templo permanece abierto más tiempo y los mayores se implican también en las tareas de la parroquia: proclamando las lecturas de la Misa, organizando rastrillos a beneficio de Cáritas y de la propia parroquia, participando en los cultos…  Todo lo que hace la parroquia se pone en su conocimiento para que puedan asistir y colaborar y, muchos de ellos, en cualquier momento de la mañana, se acercan a la Capilla del Santísimo a rezar».

María Teresa es la responsable de este centro pero «no podría hacerlo sin la colaboración estrecha de un equipo y la ayuda de todos los voluntarios, que aportan sus talentos a la buena marcha del Centro. Está claro que Dios es el que nos ayuda y nos fortalece para que podamos llevar a cabo esta preciosa tarea de hacer que los mayores se encuentren contentos en esta última etapa de su vida».

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