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LA FAMILIA CRISTIANA (II)

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Y en el Nuevo Testamento, el Verbo eterno de Dios, al entrar en la historia temporal, de alguna forma asume los valores y la peripecia del destino humano. En ese itinerario terreno, ocupa un puesto imprescindible la familia humana, pues Jesús nace y crece en una familia concreta, con sus alegrías y sus sobresaltos, sus temores y sus alivios, sus pérdidas y sus encuentros. De tal forma que la familia formada por Jesús, María y José es una «trinidad terrena» que, trasparentando su interrelación de amor, cariño y comprensión a imagen de la «Trinidad celestial», nos invita y compromete a tejer esa vida divina en nuestros hogares.

No podemos olvidar que los tiempos de confinamiento que hemos vivido han propiciado una ocasión de vivir más en familia. Hemos descubierto que la familia es decisiva para el bien común, pues la familia ha generado recursos nuevos en medio de la crisis: sin la familia, no habría podido seguir funcionando, a distancia, la escuela; incontables enfermos han sido cuidados en familia, apoyando así al sistema sanitario; la familia, una vez más, genera «capital social», es decir, aquella riqueza que no aparece en el producto interior bruto, pero que es decisiva para que la sociedad siga adelante: confianza, apoyo mutuo, resistencia ante la prueba, dedicación a la persona concreta…

A la vez hemos experimentado, en la prueba del confinamiento, que tampoco la familia puede vivir sin otras familias, que tampoco puede vivir sin la sociedad. Cuando la familia se aísla en sí, cuando quiere ser solo refugio afectivo para sus miembros, sin nada que ver con el mundo del trabajo y del bien común, entonces la familia sufre y, a la larga, su ambiente se vuelve irrespirable.

Pero hay más, pues durante este tiempo de pandemia, la familia aparece, a la luz de esta fragilidad y dependencia, como lugar donde aprendemos a recibir la vida desde otros. La familia es aquello que no hemos fabricado, que ya estaba ahí, que nos es dado, como experimenta cada niño que nace, el cual no eligió a sus padres ni hermanos.

En las últimas décadas hemos visto una negación de esta verdad básica. El ser humano ha querido rehacer la familia, según distintos modelos que reflejaran los variados deseos individuales. Pero de esta forma, la familia deja ya de ser el lugar de lo recibido, el lugar que me precede. Esto significa que la familia deja de ser la familia natural.

Sin embargo, como contrate, la familia cristiana es un espacio que no han hecho las manos del ser humano, un espacio que el cristiano está llamado a proteger, porque así aprende cuánto ha recibido, y cuánto hemos recibido juntos, todo ello al estilo de la familia de Nazaret, pues el Creador, enviando al mundo a su Hijo, nacido de María, quiso mostrarnos que Él, Dios, tampoco está sin familia.

Jesús García Aiz

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El mensaje del Papa Francisco en Pentecostés 2021

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El mensaje del Papa Francisco en Pentecostés 2021

El 23 de mayo, el Papa Francisco, al celebrar la Santa Misa en la Solemnidad de Pentecostés, volvió a iluminar un mundo con innegables tinieblas. Así, dijo en la Homilía que hoy es el tiempo de la consolación, del gozoso anuncio del Evangelio, de llevar la alegría del Resucitado. Tres ideas están inmersas en la frase. Primera, Pentecostés es tiempo de consolación, evocando el concepto, de acuerdo con la Real Academia, la acción y el efecto de consolar que implica aliviar la pena o aflicción de alguien. Hoy, el mundo y nuestra sociedad cercana tienen motivos para mostrar aflicción. En Pentecostés, el Espíritu Santo nos da luz para consolar, una luz que deberíamos mantener siempre, pero que se renueva con cada contacto espiritual que tengamos con el Espíritu Santo, algo que deberíamos frecuentar. La segunda idea es el gozoso anuncio del Evangelio, cuya lectura meditada y comprendida en su auténtica dimensión nos mueve a materializar el bien común en un ámbito de trascendencia para los creyentes. Pero el Evangelio también debería ser fuente de inspiración para los no creyentes, compartiendo, creyentes y no creyentes, un deseo común de transformación del mundo. El Papa Francisco insiste en la unidad para la acción bajo la fuerza inspiradora del Evangelio, que, insistimos, podría ser común para creyentes, incluidos los de otras religiones y creencias, y no creyentes. Llevar la alegría del Resucitado es la tercera idea. Cuando Jesús resucita, dispersa las sombras de tinieblas y se recupera alegría del mensaje que para algunos parecía perdido.

Para el Papa Francisco, Pentecostés es el tiempo para derramar amor sobre el mundo; y también es el tiempo de la misericordia. Amor es lo que necesita el mundo y también, como nos ha insistido el Papa de forma reiterada, misericordia. Necesitamos mucho amor y mucha misericordia. El Papa incide en la idea del Paráclito como consolador en los momentos difíciles como el que estamos atravesando debido a la pandemia, sindemia teniendo en cuenta que causa más daño a los más débiles y desprotegidos. Nos podemos sentir perdidos en una realidad líquida, de acuerdo con Zygmunt Bauman, un mundo incierto lleno de inequidad. Por ello, invita a mirar a los Apóstoles en el tiempo previo a la Resurrección, en aquella mañana estaban solos y perdidos, tenían las puertas cerradas por el miedo, vivían en el temor y ante sus ojos estaban todas sus debilidades y fracasos, sus pecados, puesto que habían renegado a Jesucristo. Pero nos dice el Papa Francisco que tras haber recibido el Espíritu todo cambió: los problemas y los defectos siguieron siendo los mismos, pero, sin embargo, ya no los temían porque tampoco temían a quienes les querían hacer daño. Se sentían consolados interiormente.

El Papa nos llama a ser paráclitos consoladores, haciéndonos próximos. Estamos en el tiempo gozoso del anuncio del Evangelio derramando amor sobre el mundo. De acuerdo con el Papa, el Paráclito también aconseja buscar el todo, no la parte, que nos constituye como Iglesia en la multiforme variedad de carismas, en una unidad que no es nunca uniformidad. Es en el conjunto, en la comunidad, donde el Espíritu prefiere actuar y llevar la novedad.

El Papa nos insiste que entre los apóstoles había ideas políticas opuestas, visiones del mundo muy diferentes. Pero cuando recibieron el Espíritu aprendieron a no dar la primacía a sus puntos de vista humanos, sino al todo de Dios.  El Paráclito impulsa a la unidad, a la concordia, a la armonía en la diversidad. Nos hace ver como partes del mismo cuerpo, hermanos y hermanas entre nosotros. ¡Busquemos el todo! El enemigo quiere que la diversidad se transforme en oposición. Es un mensaje muy importante cuando vemos en el mundo de la política tanta oposición de unos a otros que nos hace pensar si nos han olvidado en sus luchas partidistas. Estoy seguro no es así, pero se debería buscar con más afán el escenario común del bien compartido.

Busquemos el todo es una hermosa petición del Papa Francisco, pidamos la luz del Espíritu Santo para lograrlo, y seamos misioneros de la consolación.

 

 

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Libertad de enseñanza, tema principal del Aula de formación en la Hermandad de Jesús de Marchena

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Libertad de enseñanza, tema principal del Aula de formación en la Hermandad de Jesús de Marchena

La Hermandad de Nto. Padre Jesús Nazareno de Marchena celebra hoy viernes una nueva sesión de su Aula de formación, que en esta ocasión estará protagonizada por José Luis del Río, gerente de la Fundación diocesana de Enseñanza ‘Victoria Diez’. Esta fundación es el órgano que coordina “la tarea educativa a la que la Iglesia es llamada, en comunión con las familias y de cara al pleno desarrollo de la personalidad humana”, a través de los diez centros educativos que conforman esta red diocesana.

La ponencia comenzará a las nueve de la noche en la Parroquia de San Miguel y llevará por título ‘Los centros educativos católicos y la libertad de enseñanza’.

Sobre la Fundación diocesana de Enseñanza

La Fundación, además, tiene como fin peculiar la formación y educación cristiana permanente de la infancia, juventud y la promoción y divulgación de los valores cristianos entre los miembros de las distintas comunidades educativas de sus centros docentes.

Así, la oferta educativa de los centros de la Fundación cubre todos los niveles de educación básica: Infantil, Primaria y Secundaria. No todos los centros disponen de todas las etapas, en cuyo caso se han previsto las respectivas adscripciones a centros de su entorno.

 

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Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad (ciclo B) en LSE

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Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad (ciclo B) en LSE

Evangelio de la Solemnidad de la Santísima Trinidad, en Lengua de Signos Española (Mateo 28, 16-20)

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

Produce la Archidiócesis de Sevilla.

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Arciprestazgo de Ciudad Alta: Presentación del libro “Nuevo Testamento. Una adaptación al lenguaje inclusivo y canario” – 16 de junio de 2021

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Barreto libro 2021

 

ARCIPRESTAZGO DE CIUDAD ALTA

Barreto libro 2021

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Lazos históricos y espirituales entre Málaga y Puerto Rico

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Algunos se preguntarán qué hace un sacerdote puertorriqueño, henchido de amor patrio por su archipiélago caribeño y su ciudad natal de San Juan, incardinado en la Diócesis de Málaga. Junto a las no menos importantes mediaciones humanas, durante mi período preparatorio para el diaconado, ocurrió un hecho providencial.

La Profesora Else Zayas León, directora del Archivo Histórico Arquidiocesano de San Juan, me avisó sobre un malagueño, un fraile capuchino exclaustrado, de nombre Pablo Benigno Carrión, muerto en olor de santidad, quien fue obispo de la Diócesis de Puerto Rico entre 1857 y 1871, cuando Puerto Rico todavía formaba parte del Reino de España.

El sacerdote español D. Delfín Vecilla de las Heras, profesor de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, publicó los primeros dos tomos de la biografía del obispo Carrión al principio de la década de los sesenta, en la Editorial Plus Ultra de la Universidad. Dejó un borrador del tercer tomo, mecanografiado e inédito, aunque cedía los derechos de autor, pedía que alguien completara la historia y autorizaba a publicarla nuevamente.

Vicente Benigno Luis María de los Dolores nació en la ciudad de Málaga, el 13 de febrero de 1798. Fueron sus padres don José Carrión y doña María de Luna. Su padre había servido al rey en la Armada Real.

Hasta los 16 años fue colegial en San Telmo, vistiendo el uniforme de marino y practicando los ejercicios e instrucción que señalaba el Reglamento y el plan del Colegio. Su vocación de capuchino -afirma Vecilla de las Heras- es probable que comenzara en Málaga, junto al convento de los capuchinos, iglesia frecuentada por su familia.

 Estando de colegial en San Telmo, a partir de 1814, pidió ingresar en la Orden de los Padres Capuchinos quienes tenían convento en Sevilla. A la edad de 18 años, el 5 de octubre de 1816, vistió el santo hábito y las sandalias, comenzando así su noviciado. De religioso usó el nombre de fray Pablo Benigno Carrión. Allí permaneció hasta su ordenación sacerdotal, el 23 de marzo de 1822.

Fue sacerdote misionero y predicador en Sevilla y Andalucía, y luego confesor del obispo Sanlúcar, en Santiago de Galicia. Entre 1828 y 32 regresó a Málaga, en el humilde convento de Vélez Málaga. En 1832 regresó a Sevilla como maestro de novicios. A partir del año 1833, cuando murió el rey Fernando VII, comenzó la Guerra de Sucesión. El 8 de marzo de 1835 comenzaron las leyes anticlericales que causaron la supresión de conventos de menos de 12 profesos y la venta de sus bienes. La orden de los capuchinos tuvo que abandonar a toda prisa más de cien conventos, y no menos de dos mil religiosos se vieron en la calle. Se respetó el convento de El Pardo, por ser de patronato real.

El 26 de enero de 1842 el padre Carrión embarcó en Cádiz en la fragata Leontina como simple sacerdote y religioso perseguido. Llegó a Puerto Rico en ese mismo año, con celo apostólico y movido por las instancias y afecto de su hermana menor, que residía casada en la Isla.

La sede episcopal de Puerto Rico se encontraba vacante. El último obispo Gutiérrez de Coz, peruano, había muerto en 1833 en San Juan y no se había podido nombrar otro obispo a causa de la muerte del rey Fernando VII. En Puerto Rico regía el Real Patronato de Indias que autorizaba a los reyes de España nombrar obispos con el visto bueno del Cabildo Catedralicio de Puerto Rico y la aprobación del papa. Regía la diócesis de Puerto Rico en calidad de vicario capitular el deán Andrade, procedente de la diócesis de Astorga.

Carrión ejerció en estos primeros años como cura de almas, secretario del obispo, predicador y misionero, director espiritual de sacerdotes y fieles, director del Colegio San Juan en la ciudad de Mayagüez. Destacamos su labor como rector del Seminario Conciliar de San Ildefonso en dos ocasiones, entre 1844 y 47, y desde 1849 hasta 1855.

Ejerció la cura de almas en tres ocasiones: como cura ecónomo en la ciudad de San Germán (1842 a 1843), también allí como coadjutor (entre 1846 y 1848) y como cura vicario en la isla-municipio de Vieques, entre octubre de 1855 y mayo de 1857. Conservamos testimonios de humildad, amor y heroica caridad desplegada allí, en Vieques, con ocasión de la invasión del cólera, circunstancia que probó hasta qué punto estaba dispuesto a sacrificarse el pastor por sus ovejas. “Alimentaba y socorría a los desgraciados y amparaba a los huérfanos en los momentos más aciagos de la vida. La casa parroquial era mansión de donde partían constantes e innumerables ejemplos del más puro altruismo. La bondad de su corazón hallaba siempre el modo de disculpar indulgente las faltas y los errores ajenos. Invadida por la cólera la Isla de Vieques, no se dio el Padre Carrión momento de reposo para atender a cuantos tenían necesidad de sus auxilios espirituales”. (Testimonio de María Luisa de Ángelis, en Vecilla de las Heras, tomo I, p. 86.)

Desde 1848 el obispo Gil de Esteve y Tomás ocupaba la sede episcopal.  Gravemente enfermo, regresó a España en 1854 para ocupar la sede de Tarrazona. En 1857, probablemente por petición de san Antonio María Claret -obispo de Santiago de Cuba- ante la reina Isabel II, el padre Carrión fue preconizado obispo de la diócesis de Puerto Rico. En marzo del año siguiente fue consagrado obispo en la Capilla Real de Madrid.

Comenzando su episcopado, aprobó la Novena a la Virgen de Belén, considerada como la devoción mariana más antigua de Puerto Rico, del deán de la catedral, el venerable Jerónimo Usera y Alarcón, y aprobó los estatutos de la Asociación de Damas de San Ildefonso y Casa de Caridad y Oficios de San Ildefonso, fundada por el mismo venerable deán, y que estaría bajo la advocación de la Santísima Virgen de Belén y de San Ildefonso de Toledo.

Ejecutó la nueva cédula de dotación de culto y clero. Fundó los sufragios mutuos y retiros del clero. Inició las conferencias del clero. Dio nuevos estatutos a la Catedral, la consagró y le llevó las reliquias de san Pío y san Marianito.

Uniformó las cuentas, libros parroquiales, estadísticas, sellos, textos de catecismo, expedientes de construcción de iglesias y arreglos, fiestas diocesanas, tiempos litúrgicos.

Fundó el Boletín Eclesiástico de Puerto Rico.

Destaca su cuidado y actos para conseguir mayor número de sacerdotes, principalmente confiriendo órdenes sagradas en casi todas las témporas. Procuró conseguir sacerdotes de la Península. En 1861 la Isla tenía 20 beneficios curados vacantes de los 100 beneficios curados con que contaba. Había 90 sacerdotes para unos 600.000 habitantes.

No pocos fueron sus esfuerzos para resolver el problema material de las obras de Iglesia. La mayor parte se hallaba en mal estado. Al hacerse cargo de la Diócesis, se encontró el obispo con 73 iglesias parroquiales (48 de mampostería, 20 de madera y 5 arruinadas). En mal estado estaban 16 de mampostería y 10 de madera. Necesitaban de alguna reparación 14 de las restantes.

Fundó las parroquias de Carolina, Las Marías, Rosario, Maricao, Guánica; San Francisco (San Juan) y Santa María de los Remedios (parroquia de Catedral). Fundó las vicarías de Caguas y Humacao.

Varias veces se dirigió a la reina Isabel II en demanda de solución para el problema económico del Seminario Conciliar.

La Segunda Enseñanza progresó mucho en este Seminario. En 1858 consiguió traer a la Isla a los jesuitas. En 1864 hizo que se confirmara la Real Orden del 28 de marzo de 1855 para que los estudios y grados del ahora Seminario-Colegio fueran incorporables en las universidades del reino. Gracias a estas iniciativas, hombres importantes de esta época -no sólo los aspirantes al sacerdocio-, pudieron recibir educación superior sin tener que salir de Puerto Rico.

Mostró honda preocupación por extender la enseñanza primaria entre la población adulta, para lo cual creó clases nocturnas gratuitas en las dependencias del Seminario, impartidas por miembros de la Compañía de Jesús.

Fundó el Asilo de Párvulos. Con ello se constituyó en benefactor de la Isla. Para su construcción y dotación hubo de invertir la mitad o más de su dotación episcopal personal. En 1863 consiguió a las Hermanas de la Caridad para encargarse de él.

Además, llevó a Puerto Rico la congregación religiosa de los paúles, para que se ocuparan exclusivamente en la instrucción y predicación por los campos y pueblos de la Isla.

Consiguió que se autorizara a los misioneros redentoristas a abrir una casa para Puerto Rico en Hueste (España).

Restableció la vida regular de las carmelitas de San Juan.

Casi la mitad de sus años de obispo la pasó en visita pastoral por los pueblos y campos de la Isla, desarrollando extremadas campañas contra el analfabetismo y reformas de los pueblos, predicando dos veces al día, confesando largas horas, casando a numerosos amancebados, confirmando, etc. Todo ello sin constituir carga alguna para los párrocos, pues llevaba consigo los alimentos necesarios y personal para su cuidado, alquilando alguna casa vacía, donde se establecía, con la ventaja de poder recibir así mucho más libremente a los fieles que tuvieran quejas que denunciarle.

En la década de 1860 regresó a España. En Loja (Granada) fundó un Instituto de Misioneros Capuchinos para Puerto Rico.

El 14 de agosto de 1863 consagró la diócesis de Puerto Rico al Inmaculado Corazón de María, convirtiéndolo en el primer país de América consagrado a esta advocación. Fundó la Archicofradía del Corazón Inmaculado de María.

Fundó las Conferencias de San Vicente de Paúl para caballeros y del Inmaculado Corazón de María para señoras. Inició los retiros de señoras y los retiros de caballeros. Reinició la Conferencia de la Doctrina Cristiana.

Nos informa el arquitecto Héctor Balvanera Alfaro, antiguo Delegado de Bienes Culturales para la Arquidiócesis de San Juan, que durante su episcopado trajo algunas imágenes como las de san Juan Bautista y Ntra. Sra. de los Remedios para la Catedral, la Virgen Dolorosa para el Colegio de Párvulos, la Virgen de las Fiebres para el Seminario y las primeras imágenes de la Virgen de la Providencia para parroquias foráneas como la de San Germán o la del convento carmelita. El Dr. Arturo Dávila propuso a manera de hipótesis que en torno a 1866 el obispo Carrión realizó el trámite para encargar, posiblemente a Barcelona, la imagen de la Virgen del Carmen para responder al fervor de los sanjuaneros. Se trata de la imagen centenaria que fue restaurada por S.E.R. Mons. Luis Miranda Rivera, O. Carm., hoy obispo de la Diócesis Fajardo-Humacao, cuando era Delegado para la Orden Tercera Carmelita de Puerto Rico, con la colaboración de varios hermanos terciarios. Fue coronada solemnemente en 2016 y en la Catedral de San Juan, por el arzobispo S.E.R. Mons. Roberto O. González Nieves OFM.

En 1870 Carrión acudió en representación de su Diócesis al Concilio Vaticano I, que al igual que el resto de los prelados, tuvo que abandonar repentinamente tras la entrada en Roma de las tropas de Víctor Manuel II.

Falleció en Fajardo, en 1871, a consecuencia de las graves heridas ocasionadas por una caída del coche en que viajaba durante una de sus frecuentes visitas pastorales.

No es difícil ahora entender por qué digo que las iglesias de Málaga y Puerto Rico tienen lazos históricos y espirituales en la figura del obispo Pablo Benigno Carrión y la Virgen del Carmen. Muerto en olor de santidad, pero prácticamente olvidado por el pueblo cristiano por falta de una biografía completa y el terrible paso del tiempo, hoy somos los intelectuales católicos, sacerdotes, religiosos y varios grupos allegados quienes deseamos completar esta biografía para las Iglesias de Málaga y Puerto Rico. Málaga desconoce tener hijo tan egregio en tierras antillanas. Puerto Rico también. Y es probable, si la hipótesis se confirma, que los devotos fervorosos de la Virgen del Carmen de Puerto Rico también le tengan mucho que agradecer al obispo Carrión por haber traído la imagen que hoy se venera en la Catedral de San Juan.

Como me dijo D. Ángel Díaz Cáceres, sacerdote amigo que murió hace apenas un año, la Iglesia de Puerto Rico tiene una deuda histórica para con el obispo Carrión.

No somos pocos quienes abrazamos la esperanza de poder completar la biografía y generar una publicación entre la diócesis de Málaga y la arquidiócesis de San Juan. El obispo Carrión, malagueño de nacimiento y puertorriqueño por adopción, se lo merece. Y quién sabe, si después de estos trabajos, el cielo quiera que se pueda abrir una causa para que algún día lo podamos venerar en los altares.

Rvdo. D. Miguel Norbert Ubarri, T. Carm.

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EL ESPEJO ANDALUCÍA, 28 de mayo de 2021

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Las delegaciones de Medios de Comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: el Espejo Andalucía.

Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.

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Un Don Bosco rondeño

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En los primeros pasos del primer Plan Andaluz de Drogas estuvo presente un cura de Ronda: Antonio Gamboa López. Lo cuenta el Dr. José Rosado Ruiz, médico acreditado en adicciones.

Como responsable provincial del 1º Plan andaluz de drogas (1985) en Málaga y provincia, las visitas periódicas a Ronda eran obligadas por la urgencia de consolidar el equipo de profesionales e iniciar los programas de atención y prevención a los enfermos de la droga; el edifico cedido por Cáritas estaba perfectamente equipado en espera de ser utilizado. El objetivo principal se centraba en la asistencia directa a los consumidores de heroína intravenosa que estaban creando una gran alarma social.

En estas visitas de coordinación me informaron de la existencia de un Centro Obrero Católico creado y organizado por un cura, que congregaba un grupo más que significativo de la juventud de Ronda. Como los recursos eran escasos, la asistencia estaba desbordada y la prevención apenas se contemplaba, fui a conocer al cura (D. Antonio Gamboa López) y le informé del plan andaluz de drogas que un grupo de profesionales convocados por la Junta de Andalucía habíamos elaborado: objetivos, actividades, etcétera. Para esta labor necesitábamos la colaboración social, pero sobre todo la de los movimientos juveniles, pues la diana de la droga era los adolescentes. Se ofreció de manera animada, rápida y sin reservas como sacerdote y como voluntario y las reuniones periódicas de planificación me consolidaron una amistad enriquecedora y con matices de admiración, cariño y devoción hacia su persona.

El Centro Obrero empezó decididamente a participar de manera incondicional y activa en todas las campañas de información en los pueblos de la serranía y en su sede de Ronda se orientaba sobre las medidas preventivas y el protocolo de los tratamientos. Era una labor terapéutica de especial importancia pues ofrecía un lugar con unas ocupaciones, recreos y actividades en un clima de solidaridad, amistad y orientados por un D. Antonio que tenía una atracción singular. Y es que este cura ungía a las personas con la acogida cariñosa, el respeto a sus opiniones, el reconocimiento de su dignidad, un tiempo ancho y reposado de escucha selectiva -como buen músico, tenía el oído en el corazón- y un optimismo argumentado, que conformaban factores suficientes para que cualquier terapia pudiera tener la valoración de meritíssimus cum laude: y es que donde no llega la ciencia llega el corazón.

Pequeño de cuerpo, gigante por dentro, parco en palabras y silencios sonoros, manifestaba una bondad que salía de su mirada limpia y que demostraba que las palabras más sinceras salen de los ojos. Edificaba con su presencia humilde y ausente de protagonismos, pues valoraba la humildad como el más eficaz remedio terapéutico que le garantizaba un estado interior de paz, armonía, equilibrio y serenidad que le llenaba de plenitudes y que transmitía a todos los que le conocían y por eso su figura era un “refugio donde ponerse a salvo”.

En esta composición de lugar y con este maestro, los jóvenes quedaban seducidos por su entrega e interés por los demás… y era imitado por muchos de sus “hijos” que también descubrieron que hay más dicha en dar que en recibir y, motivados por este discernimiento, algunos voluntarios del centro obrero se convirtieron en figuras de referencias para los enfermos de la droga y puntales especiales para el seguimiento y acompañamiento en los tratamientos y, de forma específica, para fortalecer la prevención y controlar las recaídas, pues se hacían muy cercanos a las familias que eran y siguen siendo el escenario donde se localizan la mayoría de los factores de riesgos que generan las drogodependencias.

El tema del Seminario se presentaba con frecuencia en nuestras conversaciones y su añoranza le iluminaba los ojos y alegraba el corazón. La fidelidad al puesto asignado y la obediencia rápida, “sin cras”, estaba marcada por el mensaje de san Manuel González con piedrecitas entre las ondulaciones de una serpiente en la galería del Seminario Menor (“pasillo de las tentaciones”): “Si-no-pero-yo-cuco-cras” que avisaba de los trucos de nuestra mente para contaminar la virtud de la obediencia. En el corredor de entrada a la sala de visita de la portería, también estaba señalada con piedrecitas otro mensaje del mismo autor: “No ganar panes sino ganar almas” que le hacía sublimar sus intervenciones humanizando lo divino y divinizando lo humano… y trabajando de manera incasable de “balde y con todo lo nuestro”.

Cuando llegó el tiempo de “la enfermedad, el deterioro y la necesidad de ser mejor cuidado” es acogido en el asilo de Arriate que atienden las Madres de Desamparados y San José de la Montaña. Durante este último periodo existencial, permaneció con la lámpara encendida para gozo y alegría de la comunidad de monjas, ancianos residentes, vecinos del pueblo y de todos los que le teníamos querencia.

José Rosado Ruiz

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Fano: «Es un libro de Dios-ayuda que te hace niño»

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Acaba de salir a la luz la primera obra de Pachi Velasco Fano, “Papá Dios” «enteramente suya, vivida, orada y sentida antes de ser plasmada en imágenes y texto, nos regala el rostro de Dios descubierto desde el encuentro con Jesús de Nazaret. Pura mística para nuestro siglo XXI», como la definen desde la editorial PPC, quien la publica. ya está disponible en las librerías religiosas.

El libro nació gracias a la bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia

Desde 2003, este dibujante malagueño, miembro de la comunidad parroquial de la Amargura, en Málaga, esposo y padre de tres hijos y director del Colegio María de la O de Los Asperones, regala, cada semana, una ilustración sobre el evangelio del domingo, en la revista DiócesisMálaga.

¿Cómo nació “Papá Dios”?

Nació, en parte, gracias a la bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, “Misericordia Vultus, que fue muy impactante para mí, por la forma en que presentaba la misericordia, al hijo pródigo… Y también nació de la necesidad de querer contar a mis hijos cómo es el Dios en el que cree su padre. Lo concebí como una especia de testamento para ellos en el que les presentara al Dios de Jesús, del que yo me he enamorado y el que da sentido a mi vida. Pero, como la vida no es nuestra, y eso lo sabemos muy bien los que somos padres, iban pasando los días y desde la editorial me iban enviando otros encargos… y ahí se iba quedando “Papá Dios”. Entonces el editor, Herminio Otero, me dijo “deja todo lo demás y dedícate a él, lo espero dentro de tres meses”, y casi siete años después ha llegado. En agosto de 2020, después de un durísimo confinamiento, de mucho servicio y trabajo en el barrio, me rompí una pierna, y fue para mí una experiencia como la de san Ignacio: el Señor me dijo “párate, cálmate”. Tenía borradores y bocetos de “Papá Dios” y, lo que iba a ser el proyecto para mi jubilación, el Señor la convirtió en una oportunidad preciosa. Para mí está siendo un gozo y una alegría haber podido terminarlo, tenerlo y compartirlo. 

Un libro en el que incluyes muchos nombres de personas concretas.

Sí, porque el libro nace de mi experiencia vital. Tiene una base muy importante: la Palabra de Dios, que siempre aparece en amarillo. No se trata de un libro de ocurrencias donde plasmo cómo se me ha ocurrido a mí que es Dios, sino que nace de mi conocer a Jesús, vivir a Jesús y ver cómo Él nos presenta a Dios a través de su Palabra. Y Jesús no lo vive solo, sino en comunidad, a la que le cuenta que Dios nos quiere, nos cuida y está siempre con nosotros. Jesús nos presenta a Dios como un papá que tenía dos hijo al que rezamos como Padrenuestro, que es misericordia… y todo ello es parte del libro. De hecho, las obras de misericordia van narradas con el testimonio de personas que conozco de mi barrio y de millones de cristianos que viven ese plan de Dios… esos son los nombres que aparecen en el libro, el de muchas personas que viven enamoradas de Dios y dentro del proyecto de Dios. 

La presentación oficial del libro fue también bastante original, en el Día Internacional de las Familias, con una foto de vuestra familia en redes sociales.

La verdad es que no fue intencionado, pero ha sido gracioso. Cuando llegué a casa me encontré unas cajas en la puerta… era el libro. Esto es como un parto, que está previsto, pero no se sabe  cuándo llegará. Y la primera foto del libro fue con la familia. Como ya sabéis, en mi firma dibujo unas mariposas, que han ido aumentando según nacían mis hijos. Mi proyecto de dibujar y de compartir las cosas de Dios, mi vocación, es familiar, por eso el libro está dedicado a ellos, que forman parte de esta historia de amor que tengo con el Señor. 

Ésta es la primera obra completamente realizada por ti, en su texto y sus ilustraciones, aunque tus dibujos forman parte de miles de obras en todo el mundo: en Taiwan, en China, en Japón…

Para mí, ser Iglesia es lo mejor que se puede tener y, cuando eres Iglesia conoces el mundo. He dibujado fundadores de congregaciones, santos… y con todos ellos el señor me va enriqueciendo porque, para ilustrar una obra tienes que leer sobre esa persona, documentarte y rezarlo. Dibujar lo de otro está muy bien pero cuando uno dibuja lo que le sale de la oración, o del encuentro personal con mi amado, que es el Señor, uno le pone un cariño distinto; lo siente como una relación con Alguien que es Dios… lo hemos dibujado juntos. Existen muchos libros de autoayuda pues éste es un libro de Dios-ayuda porque a mí Dios me ayudado en la vida, y yo lo quiero compartir para que la gente vea que, con ese Dios que me quiere, me acompaña, está conmigo y tiene un plan de vida para mí, puedo hablar. Cuando cuento estas cosas, se me ensanchan los pulmones para gritar aún más fuerte que Dios nos quiere. Para mí, ha sido un regalazo hacerlo y ha sido un momento de oración precioso. 

Entonces, ¿ahora tendrás que inventar otro proyecto para la jubilación?

Tengo infinitos, una lista completa, una trilogía… pero uno propone y Dios dispone y mi servicio está ahora en el barrio en el que trabajo, en el cole, con mis niños, y siempre dibujando. Hace unos días estuve haciendo un dibujo para unas monjas de clausura que están organizando un torneo de pádel con el que recaudar fondos para salir de la pandemia, y a las Claretianas les he enviado un dibujo de su fundadora, María Antonia París, a la que no conocía y de la que he aprendido mucho. Sigo haciendo pequeñas cosas y para hacer un libro tienen que pararte un tiempo más tiempo.

El Colegio María de la O también está presente en esta obra, ¿verdad?

Por supuesto, no solo el colegio, sino alumnos concretos en las obras de misericordia. Por ejemplo, aparece uno de mis alumnos que comparte un bocadillo (aunque ahora con la Covid-19 no se puede hacer), una alumna de sexto que ya mismo irá al instituto y que siempre está pendiente de que los demás se sientan consolados, juega con todos… aparece mucha gente buena que uno conoce y que hacen mucho bien. Hace unos días le regalé un libro a un muchachito que tiene una vida muy dura y compleja, al que le hacemos seguimiento de la metadona y se encuentra regular. Tenía mucha  ilusión por regalárselo porque el libro es sencillo. No se trata de un libro para niños, sino que es un libro que te hace niño, si lo sabes leer bien, y te hace poder decirle a Dios, Papá. 

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La Plaza de Santa María acogerá el próximo 4 de junio la representación del auto sacramental ‘Sacro Calderón’

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La Plaza de Santa María acogerá el viernes 4 de junio, a partir de las 22 horas, la representación del auto sacramental ‘Sacro Calderón’, a cargo de la Compañía Toucher, una versión de ‘Sacro Paranaso’ escrito por Calderón de la Barca.

La Sala Capitular de la Catedral de Jaén ha servido este jueves de escenario de presentación de este evento, un acto que ha contado con las intervenciones del Vicerrector de Proyección de la Cultura y Deporte de la Universidad de Jaén, Felipe Serrano, el concejal de Cultura, Turismo y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Jaén, José Manuel Higueras, el deán de la Catedral de Jaén, Francisco Juan Martínez Rojas, y Rafael Ruiz, director de la compañía teatral.

Desde 2016, el Vicerrectorado de Proyección de la Cultura y Deporte de la Universidad de Jaén, junto al Patronato Municipal de Cultura, Turismo, Fiestas y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Jaén, con la colaboración del Cabildo de la Catedral de Jaén, organizan la puesta en escena de teatro clásico en un lugar de excepción como es la Plaza de Santa María, “en la que, desde mitad del siglo XVII y hasta mediados del siglo XX, se representaron autos sacramentales con motivo de la consagración de la Catedral”, apuntó Felipe Serrano, que aseguró que “constituye una de las actividades culturales más importantes de nuestra programación”. Por su parte, José Manuel Higueras declaró que “este tipo e de eventos contribuyen también a la puesta en valor de la Catedral, en el camino a su declaración como Patrimonio de la Humanidad”.

Tras faltar a la cita en 2020 debido a la pandemia, la tradición se retoma este año con la puesta en escena de ‘Sacro Calderón’, una versión de ‘Sacro Parnaso’, “un auto sacramental representado el 22 de octubre de 1660, fecha en la que se consagró la Catedral de Jaén”, explicó el deán Francisco Juan Martínez, que agradeció a la UJA y al Ayuntamiento la organización de este proyecto cultural. La dramaturgia estará a cargo de Rafael Ruiz, director además del Grupo de Teatro y Danza de la Universidad de Granada, así como de la Compañía Toucher. El propio Rafael Ruiz parte de la premisa de que “para escenificar al Calderón de siempre, no basta con interpretar sus hermosos versos barrocos. Hay que coreografiarlo, musicarlo, hacerlo correr por el escenario…y no dejar nunca indiferente a su público”. 

El montaje de la obra gira en torno a la mirada de un Calderón senil pero muy lúcido, por diversos autos sacramentales, tales como ‘Sacro Parnaso’, ‘El diablo mudo’, ‘La semilla y la cizaña’, etc., todos ellos animados por los personajes más emblemáticos de las obras a las que se hace referencia: Gentilidad, Judaísmo, Lascivia, Demonio, Naturaleza, Hombre, Peregrino, Niebla, Culpa, Furor, Ira, Envidia, Gracia, Cierzo, Ciencia, Malicia, Inocencia. Además, la danza y la música tendrán un papel fundamental en esta propuesta escénica, junto a un expresivo vestuario y maquillaje, reveladores de una estética que confluye en lo pasado y lo moderno, lo barroco, lo onírico, el respeto deudor hacia una época ilustre y la transgresión experimental de nuestros tiempos.

La Directora de Secretariado de Actividades Culturales de la UJA, Marta Torres, explicó que para asistir a la representación es obligatoria la reserva de localidades, que debe realizarse a través de la página web: https://entradascultura.ujaen.es Además, esta actividad cultural se retransmitirá en directo a través del canal de YouTube UJA Cultura.

Gabinete de Comunicación de la UJA 

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