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Celebración del Corpus Christi en Granada, el jueves 3 de junio

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El Santísimo Sacramento en la procesión el año pasado.

En la S.I Catedral.

Un año más, Granada se viste de fiesta con motivo de la celebración de la fiesta del Cuerpo del Señor, en el Corpus Christi, el jueves 3 de junio. Y un año más lo hará ajustado a las circunstancias actuales de pandemia, pero con la misma devoción hacia el Señorío de Dios, que por su amor infinito por nosotros y nuestra salvación y perdón de los pecados está con nosotros cada día de nuestra vida.

La S.I Catedral de Granada acogerá la Eucaristía del Corpus Christi el jueves 3 de junio, a las 10 horas. Estará abierto a la asistencia de los fieles, hasta completar el aforo permitido, en virtud de las restricciones establecidas por la situación de pandemia. En este sentido, se aplican asimismo las medidas sanitarias establecidas.

La procesión será por el interior de la Catedral en la que los fieles podrán venerar al Señor desde sus propios asientos en los bancos. El Santísimo Sacramento será llevado en un trono pequeño con andas.

La Eucaristía del Corpus Christi el 3 de junio podrá verse en directo por internet en la televisión diocesana Virgen de las Angustias, en www.vatelevision.com

El domingo siguiente, 6 de junio, también celebraremos la fiesta del Corpus Christi junto con toda la Iglesia Universal, en la Solemnidad y, por ello, Día de la caridad. Ese día, la Eucaristía en la Catedral será a las 11 y a las 12:30 horas, ésta última presidida por nuestro arzobispo D. Javier Martínez y retransmitida por televisión en el canal diocesano www.vatelevision.com

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

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Un paso decisivo en el compromiso evangelizador de todo el Pueblo de Dios

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Un paso decisivo en el compromiso evangelizador de todo el Pueblo de Dios

Artículo del Delegado Diocesano de Catequesis en Granada con motivo del Motu Proprio «Antiquum Ministerium», por el que el Papa Francisco instituye el ministerio del catequista.

El pasado día 11 de Mayo, el Papa Francisco instauraba en la Iglesia el ministerio del catequista a través del motu proprio “Antiquum Ministerium”. Con esta disposición papal se ha dado un paso importante en el desarrollo de la ministerialidad del Pueblo de Dios, promovida por el Concilio Vaticano II para subrayar la importancia del compromiso del laicado en la obra de la evangelización. En efecto, como el mismo concilio afirma: “el apostolado de los laicos es una participación en la misión salvadora misma de la Iglesia, ya que todos están destinados a este apostolado por el Señor mismo a través del bautismo y de la confirmación” .

Por otra parte, y más concretamente a lo que al ministerio del catequista se refiere, el documento ofrece una rica y espléndida exposición sobre su naturaleza y carácter vocacional que merece la pena leer y reflexionar, no sólo de forma personal, sino también a nivel comunitario, pues se trata de un nuevo ministerio de la comunidad que enriquecerá la vida eclesial.

En ese sentido, la pretensión de estas líneas no es tanto la de presentar una síntesis de la carta del Papa, sino más bien, ofrecer unas claves que faciliten su lectura y comprensión para descubrir la importancia que tiene la institución del ministerio del catequista en cuanto al desarrollo de la ministerialidad laical en la vida de la Iglesia. Las presentamos en diez puntos.

1. Este ministerio nos recuerda el carácter profético de todo el Pueblo de Dios y su compromiso en la transmisión-enseñanza de la fe. Todo bautizado está comprometido con la fidelidad a la Palabra del Señor para hacer llegar su Evangelio a toda criatura, pues la vida del Verbo es su misma vida. En efecto, injertado por el bautismo en la vida de Cristo, el fiel cristiano “pregona” con su propia vida cotidiana la Palabra encarnándola en sus quehaceres ordinarios.

2. Ahora bien, además de este apostolado, propio de todo bautizado, los laicos, por la misma gracia y dinamismo bautismal, pueden también ser llamados de diversas maneras a cooperar más directamente con el apostolado de los pastores como lo atestigua la gran tradición carismática del Nuevo Testamento, donde es posible reconocer la presencia activa de bautizados que ejercieron el ministerio de transmitir de forma más orgánica, permanente y vinculada a las diferentes circunstancias de la vida, la enseñanza de los apóstoles y evangelistas.

3. La fuente de todo carisma o ministerio en la Iglesia es el Espíritu Santo que nunca ha dejado de infundir en los bautizados los dones necesarios para edificar, sostener y rejuvenecer a su Esposa, la Iglesia.

4. La forma genuina de la transmisión-enseñanza de la fe es el testimonio de la vida común. La comunión de Dios que es amor se transmite mediante en testimonio del amor recíproco vivido en el seno del Pueblo Santo de Dios del que el catequista ha de ser testigo y artífice privilegiado. No en vano el Papa advierte que “la comunión de vida es una característica de la fecundidad de la verdadera catequesis” .

5. Todo ministerio en la Iglesia, aún cuando se ejerza personalmente como es el caso del catequista, siempre es expresión de la comunión eclesial, cuyo fin principal y primario es la edificación del Cuerpo de Cristo. De ahí que el catequista como testigo, maestro, mistagogo y acompañante en el camino de la fe sólo pueda desarrollar su identidad con coherencia y responsabilidad mediante la participación directa en la vida de la comunidad cristiana bajo la guía de su pastor, el Obispo .

6. La brújula de todo ministerio eclesial ha de ser la fidelidad creativa, pues la fidelidad al origen fundante reclama que pueda ser accesible, significativa para el hombre de cada época a la que está destinada. Como muy bien se afirma en la carta: “fidelidad al pasado y responsabilidad por el presente son las condiciones indispensables para que la Iglesia pueda llevar a cabo su misión en el mundo” .

7. El ministerio del catequista posee un fuerte sentido vocacional que requiere el debido discernimiento por parte del Obispo.

8. Para un mejor discernimiento, el Papa indica algunas cualidades que han de acompañar a los que desempeñen el ministerio de catequistas:
a. Han de ser hombres y mujeres de una profunda fe y madurez humana.
b. Deben participar activamente en la vida de la comunidad cristiana fomentando la comunión.
c. Han de recibir la debida formación bíblica, teológica, pastoral y pedagógica.
d. Deben ser fieles colaboradores del ministerio ordenado con disponibilidad apostólica “diocesana”.

9. Al tratarse de un ministerio con una función relevante en el dinamismo de la Iglesia, ha de asumirse con voluntad de estabilidad, no tratándose de un servicio esporádico o momentáneo, que ha de ser reconocido y confiado por el Ordinario del lugar quedando evidenciado mediante el Rito de Institución.

10. Por último, el catequista ha tener siempre presente que, aunque esté vinculado al ministerio apostólico, garante de la transmisión de la fe apostólica y de la unidad de la Iglesia, su ministerio es de índole laical por lo que ha de desarrollar su servicio eclesial desde su vocación específica, la “secularidad”, mostrando con su propio testimonio cómo la vida humana vivida desde la fe resplandece con toda su belleza en todos los ámbitos de la vida cotidiana sin caer en ninguna expresión de clericalización.

Antonio Jesús Pérez Martínez
Delegado episcopal de catequesis del Arzobispado de Granada

 

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Jóvenes del colegio Virgen de Gracia reciben la Confirmación en la Catedral

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Jóvenes del colegio Virgen de Gracia reciben la Confirmación en la Catedral

Los nuevos confirmandos recibieron el sacramento de manos de Mons. Javier Martínez en la tarde de ayer, 27 de mayo, acompañados por sus catequistas, padrinos y familiares.

La Catedral de Granada acogió en la tarde de ayer, día 27, una nueva celebración en la que varias decenas de jóvenes recibieron el sacramento de la Confirmación de manos del Arzobispo y ante la presencia de sus catequistas, padrinos y familiares.

Los jóvenes, en su mayoría alumnos del Colegio Virgen de Gracia, recibieron de Mons. Javier Martínez la profundización durante su homilía del significado de este importante sacramento con el que culmina la iniciación cristiana cuyos signos son el Santo Crisma que unge en la frente y la imposición de las manos.

ESPÍRITU SANTO, COMPAÑERO DE VIDA

“Dios hace con vosotros una Alianza de amor nueva y eterna con Dios. En esa alianza participamos, en primer lugar por el Bautismo, todos habéis sido bautizados de pequeños. Vuestros padres quisieron que tuvieseis la vida de Dios desde el primer momento. Hoy le decís al Señor que le conocéis, que queréis vivir según su camino porque le conocéis, sabéis que os quiere y esperáis de Él lo más grande que se puede esperar de nadie: el perdón sin limites, la resurrección dela carne y la vida eterna. Es el Señor quien confirma entregándoos plenamente su propio espíritu de hijo de Dios para acompañaros en la vida”, destacó Mons. Martínez.

Posteriormente a la homilía, los jóvenes fueron avanzando hacia el altar acompañados por sus padrinos o madrinas de confirmación para recibir el óleo y la oración del pastor antes de continuar con la celebración eucarística.

Al término de la celebración, los nuevos confirmandos recibieron la felicitación de los presentes por la recepción de la gracia del Espíritu con la alegría de compartir este importante momento con sus compañeros de estudios.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

 

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«Cerca de Dios y del dolor humano». Carta del Obispo con motivo de la Jornada Pro-Orantibus 2021

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Queridos hermanos y hermanas:

En la solemnidad de la Santísima Trinidad celebramos la Jornada Pro Orantibus, es decir, por los que oran por nosotros, y se nos llama a renovar nuestra comunión, mediante la oración, con aquellas personas que han consagrado su vida a la oración por nosotros en la vida contemplativa. En nuestra diócesis onubense tenemos la suerte de contar con cinco monasterios contemplativos: el Monasterio de Santa María de Gracia de Huelva, de MM. Agustinas; los monasterios de Santa Catalina Mártir en Aracena y de San Juan Bautista en Villalba del Alcor, de las MM. Carmelitas; el Monasterio de Santa María de Cinta de Huelva, de las HH. Oblatas de Cristo Sacerdote, y el Monasterio de Divina Misericordia y San José, de Cumbres Mayores, de Carmelitas Descalzas.

Estas comunidades son una gran riqueza para nuestra diócesis. Los corazones de sus miembros laten al unísono, viviendo en su cotidianeidad la comunión con la Trinidad que todos, por nuestro bautismo, estamos llamados a experimentar. Nada de lo nuestro les es ajeno, como decía Santa Teresa de Lisieux, en el corazón de la Iglesia son el amor. Por eso, hoy, en esta jornada, quiero, mediante estas letras, señalaros a esas comunidades que, mediante la oración y el trabajo, siguiendo cada una su propio carisma espiritual, forman parte de esta Iglesia local de Huelva, elevando, día a día, sus manos y su oración como ofrenda suave, como incienso ante la presencia del Señor.

Animo a todos los diocesanos a que estiméis, cada vez más, a estas comunidades; a que recéis por ellas; a que os preocupéis por ellas, a que las conozcáis. A cuantas chicas os podáis estar planteando vuestra consagración a Dios, os ruego que miréis a estos monasterios, donde, si Dios así lo dispusiera, podéis seguir a Cristo en radicalidad evangélica, profesando los votos de pobreza, castidad y obediencia, viviendo la vida de la Iglesia en torno a la liturgia y el trabajo, orando por todo el Pueblo de Dios.

Hoy se valora mucho la efectividad, pero desde la antigüedad cristiana ha habido hombres y mujeres que han escuchado la llamada del Señor a “escoger la mejor parte” en la vida monástica. El diálogo de nuestras monjas y monjes con Jesús no es inútil, se traduce en bienes para la Iglesia y la sociedad. Hoy mismo, cuando nos acecha el miedo y la preocupación por el futuro, como dicen los obispos de la Comisión de la Vida Consagrada de la CEE, es un clamor que atraviesa también “los muros de monasterios y conventos donde hombres y mujeres del Espíritu elevan al Señor de la Vida su himno y su plegaria”. “Cerca de Dios y del dolor humano”, es el lema de esta Jornada Pro Orantibus. Nuestros monasterios viven esta realidad cada vez que escuchan los ruegos de cuantos se encomiendan a sus oraciones. Conocen las alegrías, pero también las penas, y son un testimonio permanente para nosotros: una ofrenda viva y perenne, una llama, un constante ejemplo y referente de la primacía del Señor en la vida de los bautizados.

Termino con unas palabras del Santo Padre, que abundan en cuanto he dicho: “La oración de súplica que se hace en sus monasterios sintoniza con el Corazón de Jesús que implora al Padre para que todos seamos uno, así el mundo creerá (cf. Jn 17, 21). ¡Cuánto necesitamos de la unidad en la Iglesia! Que todos sean uno. ¡Cuánto necesitamos que los bautizados sean uno, que los consagrados sean uno, que los sacerdotes sean uno, que los obispos sean uno! ¡Hoy y siempre! Unidos en la fe. Unidos por la esperanza. Unidos por la caridad. En esa unidad que brota de la comunión con Cristo que nos une al Padre en el Espíritu y, en la eucaristía, nos une unos con otros en ese gran misterio que es la Iglesia” (Encuentro con monjas contemplativas, Lima, 21-I-2018).

Pidamos a la Santísima Virgen por estas comunidades contemplativas, para que crezcan, se fortalezcan y sigan aportando a la Iglesia la riqueza y la fecundidad de la oración.

Con afecto os bendigo.

+ Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva

Huelva, 30 de mayo de 2021. Solemnidad de la Santísima Trinidad.

El Amor con el que somos amados

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Homilía en la Eucaristía del Sacramento de la Confirmación en la S.I Catedral, el 28 de mayo de 2021.

Muy queridos hijos:

Dejadme que comience haciéndoos una pregunta, que sé que no la podéis contestar aquí, pero sería bonito hacer de la pregunta una conversación: ¿Cómo os imagináis a Dios cuando os lo imagináis?

Os voy a poner una especie de dilema. Si nos lo imaginamos como un ser, nos lo imaginamos un poco como el emperador de la “Guerra de las Galaxias”, o como un ser sobrenatural, como el dios de los bosques de la película “La princesa Mononoke”. Inmediatamente, nos damos cuenta de que esa imaginación es inadecuada, porque en el momento en que hacemos de Dios un ser, por muy poderoso que sea, por muy grande que sea, por muy inmenso que podamos imaginarlo, no deja de ser un ser y un ser sólo puede ser un relojero de todo lo que constituye el mundo, y es una imagen de Dios muy pobre, insuficiente, inadecuada. Pero, si no nos lo imaginamos como un ser, tendemos a imaginarlo como una energía. Es muy frecuente, ahora mismo, que es una energía muy grande, muy poderosa. Si nos lo imaginamos como energía, nos podemos imaginar que todas las cosas participan de la energía. Es muy diferente a imaginarlo como un ser, pero una energía no tiene corazón. Una energía no ama. Una energía no se apasiona y, por lo tanto, no puede ser un ser personal.

Eso pone de manifiesto que todas nuestras imaginaciones, que están basadas en experiencias nuestras, de los sentidos, no son capaces de representarse a Dios. Hay, por supuesto, una tercera hipótesis, que es la hipótesis de que Dios no existe. Pero esa hipótesis es todavía más difícil de sostener, porque si Dios no existe, ¿por qué lloramos? Si Dios no existe, ¿por qué reímos? ¿Por qué nuestro corazón busca el amor? ¿Por qué anhelamos ser felices y sufrimos cuando no lo somos? Tenemos una imagen de lo que es la felicidad y esa imagen está conectada de algún modo con una experiencia de amor, de un amor muy singular, un amor que no se acabe. Un amor que no se canse, que no se fatigue, que no nos ponga condiciones.

Ese es el Dios verdadero. La única definición que hay en el Nuevo Testamento de Dios es “Dios es Amor”. Hay otra: “Dios es luz y en Él no hay tiniebla alguna”. Pero es luz, precisamente, porque es Amor; y todo el que ama ha nacido de Dios y participa del Ser de Dios de una manera especial. En realidad, todo lo que existe. En vuestros ojos, en vuestro pelo, en vuestra alma, en vuestro corazón, más que en ningún otro sitio. Está también en las piedras, en el más diminuto de los seres vivos, en las montañas, en las galaxias. Pero más que en ninguna otra criatura, en el ser humano creado a imagen y semejanza de Dios. Como decía San Agustín: “Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.

A responder a esa inquietud ha salido a nuestro encuentro Jesucristo. Después de una preparación de muchos siglos, para que el Pueblo de Israel pudiese comprender, asomarse un poquito al Misterio sin fondo del amor de Dios, el Hijo de Dios nace de la Virgen, como nos representa esa preciosa imagen de María Madre y Reina que preside ahora nuestro presbiterio; y ha compartido nuestra condición humana y se ha entregado por nosotros hasta la muerte. “No hay mayor amor que el que da la vida por aquellos a los que uno ama”. Y el Hijo de Dios ha sufrido una muerte ignominiosa, libremente, para mostrarnos y para hacernos partícipes de Su amor. De hecho, Él explicó su muerte en la Última Cena como una alianza; una alianza de amor que Dios había prometido ya en el Antiguo Testamento. “Esta es la sangre de una nueva Alianza, una Alianza nueva y eterna”, para el perdón de los pecados y para participar de la vida divina. Ese es el significado de la muerte de Cristo, una Alianza, un amor. Y ese es el significado de la Encarnación. Un amor tan grande del Dios infinito y todopoderoso por su criatura. El Dios que ha querido unirse a nosotros, no porque Él necesite de nuestro amor o buenas obras, sino porque nosotros necesitamos de Él. Necesitamos de su Amor, de su Compañía, de la certeza, de su fidelidad para con nosotros, para con cada uno de nosotros. Y una fidelidad que no esté condicionada.

Algunos de vosotros sacaréis muy buenas notas, otros no. Algunos tienen unos defectos y unas cualidades. Somos criaturas siempre necesitadas y necesitadas de un amor infinito. Cristo nos ha dado a los hombres Su vida divina, Su vida de Hijo de Dios. “En él habitaba corporalmente -decía San Pablo- la plenitud de la divinidad”. Y Él nos ha entregado Su Espíritu y lo ha dejado en manos de Su Iglesia para poder comunicarnos esa vida divina, que es el Espíritu de Dios, el Espíritu del Padre y del Hijo, pero el Espíritu del Hijo, que nos permite a nosotros vivir como hijos de Dios y vivir en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Esto corrige algunas imágenes que tenemos así, populares y en parte falsas, de la Confirmación. Decimos con mucha frecuencia “me voy a confirmar”. Mentira, vosotros no os confirmáis. Incluso en la monición de entrada decía que ibais a confirmar vuestra fe. Sí, en cierto sentido, vais a profesar la fe que profesaron en vuestro Bautismo, pero no venís aquí a confirmar la fe y que, a partir de ahora, vais a ser mucho más buenos. Si eso fuera el centro de esta celebración, una especie de ceremonia de graduación en la Iglesia, vuestra alegría sería muy frágil. Tendría muy poco recorrido, porque el primer día que metáis la pata, el primer día que cometáis un error, que vuelva a salir a lo mejor el geniecito que tienes o te pelees con tu madre o padre, dices “¿ahora, vuelvo a la catequesis? Pues, no funcionó. Hice un propósito muy fuerte y estaba el obispo y todo…”. Si entendéis así la Confirmación, estáis perdidos. Vosotros no confirmáis nada. Vosotros profesáis la fe, previamente a la Confirmación, y en la fe lo que decís se lo decís al Señor, no me lo decís a mí. Al Señor que conocéis; que conocéis a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Al Dios que es Comunión de amor y que esperáis de Él lo que no podíais esperar de nadie de este mundo, ni siquiera de la persona que os quiera más, ni siquiera de vuestros padres, o de vuestro esposo o de vuestros hijos el día de mañana, que es el perdón de los pecados sin límite (con respecto al número o a la gravedad de los pecados), la resurrección de la carne y la vida eterna. Sólo Dios, sólo un amor infinito puede dar eso.

Entonces, lo que le decís al Señor cuando profesáis la fe es: “Señor, yo Te conozco y sé que me amas. Digo ‘sí’ a tu amor. Quiero rechazar la vida que viene de satanás y quiero la vida que viene de Ti”. Deseo Tu vida. ¿Y para qué quiere venir el Señor a vosotros? Para estar con vosotros. Para nada más. Para que no estéis solos. Para que sepáis que sois queridos y con un amor infinito, y que lo seréis siempre. Yo sé que esta tarde se olvidará y que algunos de vosotros a lo mejor un día le dais la espalda al Señor o lo expulsáis de vuestro corazón, de vuestra vida, porque la vida es muy compleja y pasan muchas cosas, y se os hace difícil, y surgen cosas como el resentimiento. Yo os juro que ni siquiera en ese caso el Señor os abandonará. Que seguirá junto a vosotros. Seguirá en vosotros y esa es la Confirmación.

Es una alianza eterna. Antes de que existiera Sierra Nevada y las pléyades o la luz del sol, el Señor te tenía presente. El Dios infinito, el Dios verdadero, el Dios vivo te tenía presente y ha dicho “te quiero”. Y cuando Dios dice “te quiero” es para siempre, porque no es como nosotros, que tenemos un poquito de amor y queremos -queremos a quien nos quiere-, nos cansamos de querer, dejamos de querer, queremos un tiempo, queremos con muchas condiciones. No. Dios os ha dicho “te quiero” y hoy confirma ese “te quiero” que ha dicho desde toda la eternidad, que ha verificado y ratificado en la cruz, haciendo una Alianza eterna con todos los hombres, si todos los hombres estuvieran dispuestos a acoger ese amor. Y todos participáis de esa alianza por vuestro Bautismo. Y hoy el Señor confirma esa alianza y te vuelve a decir: “Te quiero, quiero estar contigo, quiero que puedas vivir contento”, porque hay un amor infinito que es tuyo, que lo posees, que me posees a mí, que posees al Señor.

Hablar de alianza es hablar de una especie de matrimonio. El Señor ha creado el matrimonio y al hombre y la mujer, para que podamos entender algo de Su Alianza de amor con nosotros. Y en el matrimonio, los dos son uno. Vosotros, al acoger la alianza, os hacéis del Señor. Pero también el Señor se hace vuestro. Es vuestra posesión, al mismo tiempo que vosotros sois posesión del Señor. Una posesión que no es como la de Gollum -“mi tesoro”-, que empequeñece al que tiene un amor posesivo de ese tipo. No. Es un amor que os hace ser, que os hace florecer, que os hace crecer, que ensancha vuestro corazón, que llena la vida de oxígeno fresco y de gusto por la vida.

Una vez oí yo decir, y me parece muy verdadero: ¿cuál es el fruto de haber conocido a Jesucristo? En el Evangelio dice que eso es la vida eterna: conocer a Dios y a su Enviado, Jesucristo. ¿Y cómo se manifiesta eso? Pues, en una alegría especial que no hay que fabricar, que no hay que construir, sino que nace del fondo del corazón y en un gusto por la vida. Un cristiano es alguien que tiene gusto por la vida y las cosas bellas de la vida, las cosas buenas de la vida y que las disfruta y que las cuida, y ayuda a que crezcan. Esa es nuestra contribución al mundo: vivir la vida que el Señor nos da. Vivirla al aire libre, con frescura, con alegría y el mundo cambia. Al menos cambia un par de metros cuadrados alrededor de cada uno de vosotros y eso ya es un cambio inmenso. Y cambia de ser una vida en la que vivimos al estilo Gollum -“mi tesoro”-, tratando de acumular tesoros para mí (hasta las personas hacemos de ellas “mi tesoro”, y las hacemos polvo, las empequeñecemos), a una vida donde la vida se convierte en don, en regalo. Cada uno de vosotros sois un regalo. Y un regalo con un valor infinito para cada uno, que no depende de vuestras notas, de vuestra profesión, ni del dinero que tengáis, ni de la familia a la que pertenezcáis, ni la clase social, ni nada de eso.

Cada uno de vosotros valéis la Sangre preciosa de Cristo, que vale más que el mundo entero. Ese es el amor con que sois amados y ese es el amor con el que el Señor esta tarde confirma en cada uno de nosotros, a través de unos gestos muy pequeños, pero esos gestos son los que ha querido el Señor que sirvieran para la comunicación de Su vida. No los despreciéis. Los seres humanos nos comunicamos y nos decimos cosas a través de gestos también muy pequeños. Una sonrisa, una mirada a veces, un beso. Qué gesto más pequeño es un beso, o una caricia. Es verdad que los gestos humanos pueden ser falsos. Hay besos falsos. Pienso siempre en el de Judas, el que significa una traición, pero eso es porque somos seres humanos. Pero, todos los gestos a través de los cuales pasan cosas grandes y bellas en nuestra vida son gestos pequeños, que pueden ser muy determinantes. En un beso de verdad puede pasar la vida entera, puede cambiar la vida entera. Los gestos de la Confirmación pueden ser gestos muy pequeños y por ellos pasa la vida divina y el amor infinito de Dios para cada uno de vosotros. No los despreciéis.

+ Javier Martínez

Arzobispo de Granada

28 de mayo de 2021

S.I Catedral de Granada

Beato Lolo: Comunicador de la verdad

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La Diócesis de Jaén ha estado desarrollando distintos actos para conmemorar el 100 aniversario del nacimiento del Beato Manuel Lozano Garrido, “Lolo”, que se celebra en la Iglesia jiennense desde el pasado 5 de septiembre.

Para cerrar este Centenario, en el que se ha querido poner en valor la figura del Beato linarense, no solo en su faceta humana y cristiana, sino también en la profesional, como escritor y periodista, la Comisión del Centenario ha organizado una Mesa redonda sobre el perfil más profesional de Manuel Lozano Garrido.

La Mesa Redonda, que llevará por título, “Beato Lolo: comunicador y periodista”, pretende reunir a figuras del periodismo y la Literatura que hablen de Manuel Lozano Garrido, sobre todo en el aspecto periodístico y literario. El acto tendrá lugar el 8 de junio en Jaén, en el Salón Mudéjar de Jaén.

Entre los que ya han confirmado su asistencia a esta Mesa redonda están el director de Vida Nueva, José Beltrán, que además fue Premio Lolo de periodismo joven. La decana de la facultad de Periodismo de San Pablo CEU, María Solano, autora de la única tesis doctoral sobre “Lolo”. También, se dará cita en Jaén el sacerdote y escritor extremeño, Jesús Sánchez Adalid y la escritora linarense, catedrática de universidad, y amiga personal de Manuel Lozano Garrido, Fanny Rubio.

A la misma asistirá los Delegados de Medios y profesionales de la Comunicación de las Diócesis del Sur y estará abierta a la participación de periodistas y personas interesadas en la figura de este “santo de la puerta de al lado”.

Para inscribirse puede hacerse a través de este enlace: https://forms.gle/nR4k6QbcVUnZ8Rtj8

Junto con éste, la Comisión del Centenario ha organizado otra serie de actos para clausurar este aniversario, que, a pesar de la pandemia, ha proyectado fuera y dentro de nuestra Diócesis la vida y la obra del beato periodista.

ACTOS DE CLAUSURA

Se trasladarán hasta Jaén las reliquias de Manuel Lozano Garrido, que habitualmente se encuentran en una urna bajo el altar de Santa María la Mayor de Linares. Llegarán al primer templo de la Diócesis a la 18:30. En la Catedral estarán desde el día 2 de junio hasta el 13. Ese mismo día, 2 de junio, habrá una Vigilia de Oración y dará comienzo el ejercicio piadoso de su Novena, a partir de las 19 horas.

De forma paralela, la Catedral contará con una muestra relicario sobre el periodista de Linares bajo el título: “Beato Lolo: santo y periodista”. A través de paneles se mostrará la vida del Beato y hasta la Seo jiennense se trasladarán objetos de la vida del escritor: su máquina de escribir; apuntes manuscritos por él; algunos de los utensilios que usó para poder seguir escribiendo cuando la parálisis se lo impedía; premios que recibió…

El día 13, justo 11 años después de su beatificación, se clausurará el Centenario con una solemne Eucaristía en la Catedral presidida por el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro.

 

10.893 misioneros, el anuncio de la fe en los 5 continentes

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Estos días la Conferencia Episcopal ha informado sobre el número de misioneros españoles. La noticia recoge el testimonio vocacional del jesuita palmero, Fernando López, a través de una video grabado, gracias a la gentileza de TV-La Palma, en la Montaña de La Breña donde el misionero pasaba una temporada cuidando a sus padres.

Fernando López es jesuita. Nació en la Isla de La Palma y es uno de los 10.893 misioneros españoles –según datos de la Memoria Anual de Actividades 2019-que anuncian la fe en los 5 continentes. Su destino, desde 1988, está en la Amazonía.

Su vocación misionera se remonta a cuando tenía 15 años, una vocación que nació como respuesta a un interrogante: «Me pregunté cómo era el haber nacido en mi familia, con todo, y nuestros hermanos africanos o los indios de América con nada, ¿es una cuestión de suerte o mala suerte? Me dije: “Fernando, ¿de qué lado te quieres poner tú?”.

En un primer momento se puso del lado de la Física. Pero en Sevilla, donde cursaba estudios, estableció contacto con los jesuitas. En 1985, acabada esta etapa académica, llegó a Paraguay.

Sintió dolor por lo que dejaba atrás -la familia, una novia, su vocación como físico- pero experimentó que aquella era la tierra donde Dios le invitaba a sembrar.

Fernando López pertenece a la Red Itinerante de la Amazonía CLAR-REPAM donde varias instituciones, congregaciones, laicos y laicas, religiosos y religiosas se unen para llegar juntos en la Amazonía donde solos no podrían llegar. Se trata de hacerse presentes donde no llegan otras realidades para escuchar a esos pueblos, conectar con la realidad gritante de la Amazonia y para defender la vida.

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«Los pueblos indígenas transformaron mi realidad, mi vida».

Fernando López es uno de los 10.893 misioneros españoles. Ellos tienen un papel fundamental en el anuncio del Evangelio: «anunciando la Palabra de Dios, testimoniando el Evangelio y celebrando la vida del Espíritu llaman a la conversión, bautizan y ofrecen la salvación cristiana en el respeto de la libertad personal de cada uno, en diálogo con las culturas y las religiones de los pueblos donde son enviados” (Papa Francisco)

«¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?
Contesté: «Aquí estoy, mándame»
(Is,6,8)

Una respuesta que protagonizan en España los casi 10.900 misioneros. Estos son los datos de dónde están, qué son y de dónde proceden.

10.893

MISIONEROS

532

FAMILIAS EN MISIÓN

135

PAÍSES CON MISIONEROS ESPAÑOLES

¿Dónde están?

Misioneros
  • 179 nuevos territorios, en misión (1.115 en total)
  • En los últimos 25 años:
  • 1.251.628 bautismos
  • 26.898 instituciones sociales
  • 119.200 instituciones educativas

Fuente: Obras Misionales Pontificias (OMP)

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Mesa redonda para clausurar el Centenario del Beato Lolo

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La Diócesis de Jaén ha estado desarrollando distintos actos para conmemorar el 100 aniversario del nacimiento del Beato Manuel Lozano Garrido, “Lolo”, que se celebra en la Iglesia jiennense desde el pasado 5 de septiembre.

Para cerrar este Centenario, en el que se ha querido poner en valor la figura del Beato linarense, no solo en su faceta humana y cristiana, sino también en la profesional, como escritor y periodista, la Comisión del Centenario ha organizado una Mesa redonda sobre el perfil más profesional de Manuel Lozano Garrido.

La Mesa Redonda, que llevará por título, “Beato Lolo: comunicador y periodista”, pretende reunir a figuras del periodismo y la Literatura que hablen de Manuel Lozano Garrido, sobre todo en el aspecto periodístico y literario. El acto tendrá lugar el 8 de junio en Jaén, en el Salón Mudéjar de Jaén.

Entre los que ya han confirmado su asistencia a esta Mesa redonda están el director de Vida Nueva, José Beltrán, que además fue Premio Lolo de periodismo joven. La decana de la facultad de Periodismo de San Pablo CEU, María Solano, autora de la única tesis doctoral sobre “Lolo”. También, se dará cita en Jaén el sacerdote y escritor extremeño, Jesús Sánchez Adalid y la escritora linarense, catedrática de universidad, y amiga personal de Manuel Lozano Garrido, Fanny Rubio.

A la misma asistirá los Delegados de Medios y profesionales de la Comunicación de las Diócesis del Sur y estará abierta a la participación de periodistas y personas interesadas en la figura de este “santo de la puerta de al lado”.

Para inscribirse puede hacerse a través de este enlace: https://forms.gle/nR4k6QbcVUnZ8Rtj8

 

Junto con éste, la Comisión del Centenario ha organizado otra serie de actos para clausurar este aniversario, que, a pesar de la pandemia, ha proyectado fuera y dentro de nuestra Diócesis la vida y la obra del beato periodista.

ACTOS DE CLAUSURA

Se trasladarán hasta Jaén las reliquias de Manuel Lozano Garrido, que habitualmente se encuentran en una urna bajo el altar de Santa María la Mayor de Linares. Llegarán al primer templo de la Diócesis a la 18:30. En la Catedral estarán desde el día 2 de junio hasta el 13. Ese mismo día, 2 de junio, habrá una Vigilia de Oración y dará comienzo el ejercicio piadoso de su Novena, a partir de las 19 horas.

De forma paralela, la Catedral contará con una muestra relicario sobre el periodista de Linares bajo el título: “Beato Lolo: santo y periodista”. A través de paneles se mostrará la vida del Beato y hasta la Seo jiennense se trasladarán objetos de la vida del escritor: su máquina de escribir; apuntes manuscritos por él; algunos de los utensilios que usó para poder seguir escribiendo cuando la parálisis se lo impedía; premios que recibió…

El día 13, justo 11 años después de su beatificación, se clausurará el Centenario con una solemne Eucaristía en la Catedral presidida por el Obispo de Jaén, Don Amadeo Rodríguez Magro.

 

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Monseñor Rodríguez Magro imparte el Sacramento de la Confirmación en la parroquia de Santa María de los Reales Alcázares y San Pablo de Úbeda

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La Basílica de Santa María de los Reales Alcázares acogió el Sacramento de la Confirmación en la tarde del pasado miércoles, 26 de mayo, de manos de nuestro querido Obispo, Don Amadeo Rodríguez Magro, con la participación del Coro de San Pablo Úbeda.

Se reunieron los confirmandos de la Parroquia de Santo Tomás, Santa María y San Pablo, Colegio La Milagrosa Úbeda y el colegio de SAFA Úbeda.

La comunidad parroquial felicita a las treinta y cuatro personas de nuestra parroquia que han recibido el sacramento de la confirmación, así como a sus padrinos y catequistas, por haberlos guiado durante esta etapa.

Una celebración llena de alegría, espiritualidad, emoción y agradecimiento. En ella, nuestro Pastor animó a los confirmandos a ser parte crucial en la vida de las comunidades cristianas de la ciudad, siendo verdaderos testigos del Evangelio y miembros activos, valientes, generosos y alegres de una “Iglesia en salida”. Todo ello, gracias al impulso del Espíritu Santo, que con sus dones, se repartía en la celebración de tan necesario y hermoso sacramento, formando parte de la gran familia que es la Iglesia y comprometidos con la misión.

Por último, el Prelado jiennense visitó la capilla de Ntra. Sra. de Guadalupe, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Úbeda, donde oró ante la Santísima Virgen.

Parroquia de Santa María de los Reales Alcázares y San Pablo de Úbeda

 

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El clero de Guadix celebró la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

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El clero de Guadix celebró la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

Los sacerdotes felicitaron a José Manuel Suarez por sus bodas de plata sacerdotales, que reconoció que ha sido y quiere seguir siendo un cura feliz

Los sacerdotes de la diócesis de Guadix celebraron la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y lo hicieron juntos, en el Centro Diocesano de Espiritualidad, de Guadix. Fue solo parte de la mañana y con todas las medidas de seguridad, sobre todo el distanciamiento social. Pero, a pesar de todo, fue uno de los primeros actos de convivencia que el clero accitano comparte desde que comenzó la pandemia. Se dio cita prácticamente la totalidad del clero.

En la celebración hubo tiempo para rezar juntos y dar gracias a Dios por la llamada al ministerio sacerdotal y por la misión encomendada. El obispo tuvo unas palabras, a modo de homilía, hacia los sacerdotes allí congregados, recordando las exigencias del ministerio y la dedicación de vida que comporta.

También hubo tiempo para dar gracias a Dios por los 25 años de sacerdocio del José Manuel Suárez Fernández, que es párroco en Aldeire, Dólar y Ferreira. José Manuel recordó los lugares por donde ha pasado y cómo en estos 25 Años ha sido un cura feliz. Y quiere seguir siendo feliz, dijo, como sacerdote el resto de su vida.

Esta fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote congrega todos los años al clero de la diócesis de Guadix. El año pasado se suspendió por la pandemia y este año, con cautela y todas las medidas preventivas, se ha podido celebrar. Eso sí, se ha celebrado con el deseo de que el año que viene ya sea una fiesta normal, sin la amenaza del virus, y pueda haber más tiempo de convivencia entre los sacerdotes.

Antonio Gómez

José Manuel Suarez Fiesta jesucristo sacerdote 25 años

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