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Santa Rosa de Lima y San Pablo organizan campos de trabajo parroquiales

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Durante el mes de julio, parroquias como santa Rosa de Lima y San Pablo, en Málaga, han organizado campos de trabajo en los que se han implicado los jóvenes de los diversos grupos de la comunidad.

Santa Rosa de Lima

En Santa Rosa de Lima, han sido 20 los jóvenes que han participado en el I Campo de Trabajo Parroquial, procedentes de los diversos grupos y comunidades de la parroquia. Según explican desde la parroquia, «la iniciativa surgió de algunos responsables de los grupos de jóvenes, en sustitución del tradicional campamento de verano. La idea tuvo muy buena acogida y se preparó todo para llevarlo a cabo entre los días 28, 29 y 30 de julio».

Las jornadas comenzaban con una oración matutina en la capilla sacramental pues «rezar juntos ante la presencia del Señor ayudó a fortalecer el sentido de pertenencia a la comunidad parroquial de Santa Rosa y a descubrir esas tan necesarias actitudes evangélicas del servicio y la entrega generosa de la vida», explican.

Después se distribuían los equipos de trabajo encargados de la limpieza y rehabilitación de las diferentes zonas: salones parroquiales, torre, exteriores y zonas verdes. Para estos menesteres fue necesaria la contratación de tres cubas altas de jardín.

El almuerzo bendecido y compartido, en los exteriores del templo, siguiendo todas las medidas de seguridad, «daba pie a reponer fuerzas y compartir las experiencias vividas. Las tardes estaban enfocadas a actividades complementarias más distendidas: compras de materiales y mobiliario, cinefórum, juegos… y en alguna ocasión, continuar con las tareas de la mañana. Cabe destacar, además, la colaboración económica de muchas personas de la comunidad para la compra de materiales y productos de limpieza», concluyen los organizadores. 

San Pablo

En el programa Iglesia Noticia de COPE Málaga explicaba Salvador Díaz, joven de la parroquia de San Pablo y la Hermandad de la Soledad, cómo surgió la idea del campamento, que se desarrolló durante una semana por las tardes, y cómo han vivido la experiencia. 

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La Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado determina sus áreas de trabajo

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Con el fin de presentar la belleza de la fe y trasmitir con esperanza la alegría del evangelio, la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado se ocupa de acoger, discernir, acompañar y proponer las claves pastorales para una Iglesia en salida.

La Comisión lleva a cabo esta tarea por medio del primer anuncio y la pastoral bíblica, de la iniciación cristiana y del catecumenado, de la atención a las personas con discapacidad y la piedad popular, favoreciendo todo ello con publicaciones diversas y en estrecha relación con los vicarios episcopales y delegados diocesanos o similares.

Para atender mejor las exigencias pastorales de la Iglesia en su misión evangelizadora, la Comisión Episcopal ha establecido las orientaciones y los criterios fundamentales en las áreas de su competencia.

 

Área de Catecumenado

Esta área tendrá tres líneas de actuación: 1) avanzar en la implantación del Catecumenado de adultos en las diócesis de España; 2) ofrecer propuestas para completar la iniciación (catequética y sacramental) de los ya bautizados, que no están suficientemente evangelizados o abandonaron el camino de la fe; y 3) configurar de manera catecumenal la iniciación de los niños en edad escolar que no fueron bautizados al nacer. Y estará al servicio de las diócesis que soliciten su ayuda para la implantación o fortalecimiento del Catecumenado en cualquiera de estas tres vertientes.

Obispo: Mons. José Rico Pavés, obispo de Jerez de la Frontera

Responsable: D. Felip-Juli Rodríguez Piñel

 

Área de pastoral y catequesis para personas con discapacidad

El Área de discapacidad se dedicará de lleno a que las personas con discapacidad sean partícipes de experimentar y vivir la salvación y misericordia de Dios nuestro Padre en el seno de las comunidades cristianas. Además, animará la creación de equipos en las diócesis responsables del apoyo a las necesidades que presentan las personas con discapacidad en la catequesis y en las diferentes áreas de pastoral y se ofrecerán orientaciones y pautas «prácticas» a los catequistas para incluir a estas personas en la vida de la Iglesia.

Obispo: Mons. Román Casanova Casanova, obispo de Vic

Responsable: D. Roberto Ramírez Santos

 

Área de iniciación cristiana

Nuestra acción evangelizadora en general y la catequesis en particular han de tomar las medidas pertinentes en orden a una renovada propuesta de la fe. El contexto de la catequesis en España hoy es claramente evangelizador y, por tanto, ha de responder a ser esa acción evangelizadora que hoy se nos pide. Se hará desde un «proyecto renovado de iniciación cristiana» en el que todo esté atento al servicio del nacimiento, crecimiento y maduración permanente de la fe y de la vida cristiana en todas sus dimensiones, así como al servicio de los destinatarios de todas las edades.

Obispos: Mons. Amadeo Rodríguez Magro, obispo de Jaén, y Mons. Javier Salinas Viñals, obispo auxiliar de Valencia

Responsable: D. Juan Luis Martín Barrios

 

Área de piedad popular, santuarios y peregrinaciones

Una de las premisas de la fuerza evangelizadora de la piedad popular es que genere un encuentro personal de los fieles con Jesucristo, desarrollando una personalización creciente de la experiencia cristiana. Por eso, es imprescindible reconocer que la piedad popular sigue siendo una poderosa confesión de la fe en Dios, que penetra la existencia personal de muchos fieles y ayuda a muchos a levantar los ojos al cielo en sus luchas cotidianas. Desde esta área se quiere cultivar y acompañar esta dimensión en las diócesis.

Obispo: Mons. Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva

Responsable: D. Eugenio Abad Vega

 

Área de pastoral bíblica

Esta área desea promover y desarrollar que la Palabra de Dios presente en la Sagrada Escritura se convierta en una fuente dinámica de inspiración para todas las áreas de la vida y misión de la Iglesia en el mundo de hoy, siguiendo las líneas establecidas en la constitución dogmática Dei Verbum y en la exhortación apostólica Verbum Domini, así como en los documentos de la Pontificia Comisión Bíblica y en colaboración con los obispos de la CEE.

Obispo: Mons. Julián Ruiz Martorell, obispo de Huesca y de Jaca

Responsable: D. Juan Luis Martín Barrios

 

Área de primer anuncio

El servicio que pretende dar está área a las diócesis es la de suscitar una sinergia entre las diversas y variadas realidades de Primer Anuncio que actualmente están tomando forma en España, y poderlas ofrecer como propuesta allí dónde se preguntan qué o cómo hacer. Es esencial hacer el primer anuncio tanto a niños, como a jóvenes o adultos. La Buena Noticia de Jesús no nos la podemos callar. El Espíritu suscita formas diversas que hemos de conocer, estudiar, ofrecer y enseñar.

Obispo: Mons. Antoni Vadell Ferrer, obispo auxiliar de Barcelona

Responsable: D. Juan Ignacio Damas López

 

Área de vicarios episcopales

Los vicarios episcopales, tanto generales como de pastoral, evangelización o similares, son los estrechos colaboradores de los obispos en sus respectivas diócesis, ellos son un poco muñidores de evangelización atendiendo a las orientaciones de los pastores y coordinando las tareas de las delegaciones y demás organismos diocesanos. Mediante esta área están en relación con la CEE recibiendo orientaciones pastorales y aportando experiencias centradas en comunión y corresponsabilidad mutuas.

Obispo: Mons. Agustín Cortés Soriano, obispo de Sant Feliú de Llobregat

Responsable: D. Juan Luis Martín Barrios

 

Publicaciones

Este departamento está al servicio de cada una de las Áreas que forman la Comisión; es responsable de la publicación de la revista Actualidad Catequética para la Evangelización, también acompaña todo el proceso, hasta su publicación, de lo que propongan las distintas Áreas, al igual que tiene la posibilidad de proponer alguna publicación que considere oportuna, pero que previamente ha de ser aprobada por el Área a la que afecte. Atiende las publicaciones no solo en papel, sino también desde el canal de YouTube y desde la web.

Director: D. Juan Luis Martín Barrios

Responsable: Hna. María Granados Molina, ecsf

 

Fuente: Agencia SIC

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Santa Ana, orgullo de los torrecampeños

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Después de la Solemne Novena a nuestra Patrona llegó el gran día de todo torrecampeño, el de nuestra Santa Abuela. Un día marcado en nuestro calendario y esperado por todos los que profesamos devoción a Santa Ana y a la Virgen Niña.

Tres celebraciones tuvieron lugar en la Parroquia de San Bartolomé. En la mañana de ese día tuvo lugar la primera Eucaristía que fue oficiada  por D. Andrés Aldarias Martos, Vicario parroquial. A las 12 de la mañana, y como es tradicional, se celebró la Fiesta Mayor, que fue oficiada por el D. Pedro José Martínez Robles, párroco de San Bartolomé, concelebrada por sacerdotes de  otras comunidades parroquiales de nuestra Diócesis de Jaén. La celebración eucarística contó con los sones del coro parroquial que dieron solemnidad a la Eucaristía con sus cantos hacia la Madre y la Abuela de Cristo. Por último, y para cerrar este gran día, y a la hora en la que la Patrona torrecampeña debería de estar procesionando por las calles de la ciudad, D. Juan Mena Jurado sacerdote, hijo del pueblo celebró la Eucaristía a las 8 y media de la tarde.

La Virgen Niña para este gran día estrenó un nuevo vestido bordado en oro y sedas sobre tisú azul turquesa, fruto de la donación de los Hermanos Mayores de fiesta, la familia Moreno-Romero, una pieza que forma ya parte del amplio ajuar que posee nuestra mayor devoción.

Se acaba así un nuevo 26 de Julio, con un día cargado de momentos y emociones que se dejaba ver en el rostro de los devotos que no quisieron perderse alguna de las celebraciones, en la que la parroquia completó su aforo en todas ellas, o simplemente visitaron a las Reinas de Torredelcampo durante toda la jornada.

Torredelcampo sabe esperar y bien y así se demostró durante todo el día, esperemos que el tiempo nos devuelva todo eso que antes era necesario para nosotros, por nuestros mayores que cada año se acercan hasta ellas sin saber si en su siguiente visita a nuestro pueblo podrán volver a estar, por cada promesa, por cada petición… Ellas siempre estarán y como dice la canción » una madre no se cansa de esperar «. Nosotros estaremos esperándolas siempre que ellas quieran..

«Santa Ana de Dios amada y de todos alegría, sed siempre nuestra abogada, pues sois madre de María».

Daniel Jiménez Arrebola

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EL SR. OBISPO VISITA EL CONVENTO DE LAS HERMANAS DE LA CRUZ EN JEREZ

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Monseñor Rico Pavés ha visitado y presidido la Eucaristía junto a las Hermanas de la Cruz en su convento en Jerez de la Frontera.

Visita completa a las Hermanas De la Cruz de Jerez de la Frontera

Esta mañana el Convento de las Hermanas de la Cruz en Jerez de la Frontera acogido la visita y la celebración de la Eucaristía de Sr. Obispo de Asidonia-Jerez, D. José Rico Pavés. Siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, el prelado tras su visita durante este fin de semana a la Basílica de Nuestra Señora de la Merced Coronada y la Parroquia de San Rafael y San Gabriel, ha comenzado, como anuncio, a conocer a toda la vida contemplativa de la Diócesis, ya que como dijo son ellas las que nos sostienen con su oración.

Coincidiendo hoy 2 de agosto con el 146 aniversario de la fundación de las Hermanas de la Cruz, Monseñor Rico Pavés ha expresado la importancia de esta realidad de la Iglesia, ya que nos recuerda “que en el misterio de la Cruz que se ejercita en la misericordia, reconociendo a Cristo en los más necesitados es donde esta nuestra salvación”. Asimismo, hoy festividad de la advocación mariana de los Ángeles se nos recuerda la importancia de acercarnos a María, ya que “avanzar en vida cristiana implica siempre avanzar en amor a nuestra madre”.

Por otro, el prelado ha mencionado que María hace posible que lleguemos a su hijo Jesús, llenándonos así de su amor el cual es insaciable para todos nosotros. Igualmente ha hecho referencia al significado que tiene el poder gustad el amor a través de la sabiduría que Cristo nos regala.

Homilía completa de Monseñor Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez

Por último, al término de la Eucaristía el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha visitado junto a las Hermanas de la Cruz sus instalaciones situadas en calle Luis de Isasi. Tras finalizar esta visita el prelado ha presidido en la Parroquia de San Francisco del Puerto de Santa María la Misa funeral por D. Valerio Marín, padre del sacerdote diocesano Salvador Marín Vadillo.

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DECRETO DE CONFIRMACIÓN DE CARGOS DEL GOBIERNO DE LA DIÓCESIS

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Tras haber tomado posesión como Obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez, haciendo uso de la potestad que me otorga el canon 381.1 del Código de Derecho Canónico,

DECRETO:

Que para proveer al buen gobierno de la Diócesis sean confirmados en sus respectivos cargos hasta nueva disposición: Al Consejo de Gobierno, el Vicario General, el Vicario de Pastoral, el Vicario de Asuntos Jurídicos y Relaciones con las Instituciones, el Vicario Judicial, el Secretario General-Canciller y el Rector del Seminario, así como los Delegados Diocesanos y los demás cargos y oficios nombrados por mi predecesor en el momento de producirse la Sede Vacante de la Diócesis.

​Para que surta los efectos oportunos, lo firmo y sello en Jerez de la Frontera a 31 de Julio de2021.

Por mandato del Sr. Obispo

Secretario General – Canciller

El Arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses cumple 65 años

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El Arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses cumple 65 años

Monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, cumple hoy, el 2 de agosto, 65 años de edad. Nacido en Sisante (Cuenca)  en 1956. Ingresó al Seminario Menor Nuestra Señora de Montalegre, de Barcelona, en 1968. Más adelante, realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Posteriormente, estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de Filosofía, Espiritualidad y Teología (1977 – 1984) y fue ordenado sacerdote en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos.

Monseñor Saiz Meneses comenzó su ministerio como Arzobispo Metropolitano de Sevilla el 12 de junio de 2021, siendo nombrado por el papa Francisco el 17 de abril de 2021.

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Perseverancia y deserción. La vocación religiosa en juego

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Cuando la fe es el bastión de la vida no se duda de que el llamamiento de Cristo en cualquier estado en el que cada cual se encuentre responde a un destino para el que fuimos creados y soñados por Dios Padre desde toda la eternidad. Es una gracia que inicialmente suscita enormes expectativas e ilusiones, que se acoge con el anhelo de que ese compromiso sea para siempre, pero que en no pocos casos acaba frustrada por distintos motivos entre los que cabe destacar la oscuridad y la duda que acompañan a la falta de oración.

Sobre ello se han escrito multitud de obras y reflexiones. Pero algo que me llama la atención es la cierta orfandad que he apreciado a lo largo de los años en algunos de aquellos que un día engrosaron las filas de una determinada realidad eclesial y que parecen haberse quedado en el limbo de los recuerdos, sin haber gustado de otras bendiciones que fueron recayendo en el lugar que un día les acogió. Muchas veces los sentimientos que pudieron haber inducido a abandonar un itinerario espiritual concreto no han muerto del todo, y desde luego no se oculta el deseo de saber acerca del discurrir de quienes le acompañaron y conocieron en su camino. Al cabo del tiempo ciertas preguntas aparecen teñidas de nostalgia, envueltas en un cierto halo de tristeza. Naturalmente también hay quienes al dar un portazo a su vocación abrieron la espita del resentimiento. Puede que esté equivocada pero en numerosas ocasiones he tenido la impresión de que el Padre con su misericordia ha extendido una especie de velo en la memoria de esos débiles hijos que con su libertad eligieron otros destinos y que aún sin apartarle de sus vidas se avinieron a descender peldaños respecto a esa escala espiritual que apuntaba a lo máximo y que durante un tiempo fue el horizonte singular de su existencia. Es por ello que seguramente nunca se darán cuenta de lo que dejaron atrás.

Escollos en la vida espiritual hay muchos y se manifiestan no solo en los consagrados, sino en cualquier estado. Civilmente hay obligaciones que no se pueden eludir. Están en los trabajos, sin ir más lejos, y en los diversos ámbitos en los que nos movemos los seres humanos. Cualquier empresa requiere esfuerzo, dedicación, renuncias… Pero ciertamente, el defecto dominante, un concepto de libertad que alguien puede entender como contrapuesto a la obediencia, una tendencia al individualismo que excluye lo colegial y ahoga la servicialidad, la murmuración de cuyos peligros tanto habla el papa Francisco, entre otras flaquezas, en la vida religiosa conducen a la rutina que inexorablemente culmina con el abandono de la vocación.

Cuando se examina la vida de los santos se aprecia de qué modo se abrazaron a la cruz, cómo afrontaron lo que no comprendían, con qué generosidad, paciencia y caridad acogieron las críticas, los malos entendidos, las constantes dificultades que les salieron al paso, hasta el abandono de los suyos, y respondieron con elegancia a las grandes humillaciones a las que fueron sometidos, sin olvidar la multitud de mártires que derramaron su sangre por amor a Cristo, sin hacer daño a nadie sino un inconmensurable bien. La Eucaristía, la oración, la lectura de la Palabra alimentaron su fe y aún en medio de las oscuridades confiaron en esa gracia que a cada uno nos basta para afrontar lo que nos trae el afán de cada día.

La vocación religiosa siempre está en juego. El maligno anda como león rugiente buscando a quien devorar, advierte el evangelio, seduciendo con sutileza para que se produzca una deserción. No hay que dejarle espacio, no hay que dialogar con él. Simplemente, y como recuerda el P. Jesús Fernández, presidente de los misioneros identes, en todos los Motus Christi online que durante estos años de pandemia viene dirigiendo, comenzar realizando cada día un minuto de silencio para escuchar la voz de Dios. Ese minuto es un prodigio para la vida de cada persona, sea o no consagrada, que se irá multiplicando y mostrando cuánto nos ama nuestro Padre celestial, que se halla como «mendigo» en nuestra puerta, esperando que la abramos, según sus propias palabras.

La perseverancia es un don que hay que ganarse cada fracción de segundo. Y no hay más camino que la oración. «Todos los santos comenzaron su conversión por la oración y por ella perseveraron; y todos los condenados se perdieron por su negligencia en la oración. Digo, pues, que la oración nos es absolutamente necesaria para perseverar», hizo notar el Cura de Ars.

Isabel Orellana Vilches

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Mons. Saiz preside la función solemne en honor a Ntra. Sra. de los Ángeles y jura como hermano mayor de Los Negritos

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Mons. Saiz preside la función solemne en honor a Ntra. Sra. de los Ángeles y jura como hermano mayor de Los Negritos

Monseñor José Ángel Saiz, arzobispo de Sevilla, celebró la mañana de este domingo 1 de agosto, la función solemne en honor de Nuestra Señora de los Ángeles Coronada, en cuya ceremonia tomó posesión como hermano mayor de la Hermandad de los Negritos,  siguiendo una tradición iniciada en 1706, en la que todos los obispos de la ciudad  ocupan el máximo cargo de la corporación.

Durante su homilía, monseñor Saiz Meneses refirió que “es un día de fiesta muy importante, muy grande, un momento de gracia y salvación del Señor, en el que debemos estar abiertos al don que Él nos quiere conceder para llevar a cabo nuestra misión de cristianos en la Iglesia, en el mundo y también en la hermandad”.

Por tanto, “pidámosle al Señor que nos permita vivir como discípulos, como apóstoles en esta sociedad del siglo XXI de la que formamos parte, y todo esto se lo pedimos por intercesión de María, Nuestra Señora de los Ángeles, en un día tan señalado”.

“El Señor jamás se desdice de sus promesas. Pidámosle vivir con intensidad y profundidad la vocación de cristianos y de cofrades y que nos conceda alimentarnos de ese alimento verdadero que es Él mismo, donde encontraremos la fuerza para llevar a cabo la peregrinación de nuestra vida, pues la fuerza está en la vida que el Señor nos comunica, fundamentalmente en los sacramentos, en la lectura de la Palabra de Dios, en la oración  y en la Eucaristía, donde Él se ha quedado en nuestra vida de peregrinos”.

María, la gran creyente

Mons. Saiz dijo que, para alcanzar todas estas buenas obras, es necesario acudir a María, quien “nos ayuda con su ejemplo, porque es la mujer creyente, la gran creyente, que confió en Dios en todo momento, la que no puso condiciones. Nuestra Señora de los Ángeles, que se fía en la Palabra de Dios responde generosamente al plan que el ángel le propone y se entrega ya para siempre y al pie de la cruz, nos será entregada por Jesús, como el último y más precioso regalo, nos la da como madre, madre de todos los creyentes”.

Finalmente, pidió la intercesión de la Virgen, “para que ella nos ayude a vivir la vocación de la hermandad de Los Negritos, con un espíritu de acogida y de solidaridad, de fraternidad”.

Así, “que nuestra hermandad sea un ejemplo aquí en Sevilla y sea elemento de dinamización en la fe, en la esperanza y en el amor, en la diócesis y también en la ciudad, en nuestras calles y nuestros barrios”.

Imposición de medalla

Antes del inicio de la función, Felipe Guerra, alcalde de los Negritos, impuso la medalla de hermano mayor al arzobispo Saiz Meneses, además de entregarle una pintura, obra de César Ramírez.

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Homilía de D. José Rico Pavés en la Eucaristía de su Toma de Posesión como Obispo de Asidonia-Jerez

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Quien no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío (Lc 14, 33).

Seguir a Jesucristo implica llegar a comprender que con Él lo tenemos todo. Para quien sigue a Jesús, poner a la familia después de Él, cargar con la propia cruz, calcular las propias fuerzas y renunciar a todos los bienes son siempre respuestas de amor a Quien nos ha amado hasta el extremo. El Señor solo nos pide lo que primero nos da. Nos pide todo porque Él se nos da del todo. Esta es la Gracia, el Don inmerecido, de Nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Cor 8, 9).

La Iglesia nos invita hoy, a través de la Liturgia, a fijar la mirada de fe en el testimonio y la intercesión de san Ignacio de Loyola. Lo hacemos, además, cuando estamos conmemorando el quinientos aniversario de su conversión: quien aspiraba a recibir la gloria de este mundo en la milicia al servicio del rey temporal, recibió la gracia de la conversión que le llevó a comprender que nuestra felicidad está en hacerlo todo para mayor gloria de Dios. San Ignacio se dejó seducir por el Señor, gustó su bondad y fue convertido en imitador de Cristo: buscó lo que Él buscó y amó lo que Él amó (cf. EG 267). Experimentó así que posponer la familia a Cristo no significa amarla menos, sino amarla con la plenitud que solo Él nos puede conceder; comprendió que la cruz que Cristo nos pide cargar es yugo suave y carga ligera si descansamos nuestro corazón en el suyo; entendió que calcular y medir las propias fuerzas antes de grandes empresas requiere siempre discernimiento previo, es decir, búsqueda de la voluntad de Dios y uso de las cosas de este mundo en tanto en cuanto nos ayudan a alcanzar el fin para el que hemos sido creados; comprobó, finalmente, en su propia vida que, renunciando a todos los bienes para ser discípulo de Cristo, el Señor le desveló el secreto para alcanzar amor: memoria interna de tanto bien recibido y ver a Dios en todas las cosas, para en todo amar y servir.

El Señor ha querido en su Providencia que, al celebrar la memoria litúrgica de san Ignacio de Loyola, comience mi ministerio episcopal como obispo de esta Diócesis de Asidonia-Jerez. ¿Cómo no ver aquí un recordatorio claro de que la única motivación que debe orientar mi entrega apostólica es la mayor gloria de Dios y la santificación de los fieles que me son confiados? El Derecho designa esta celebración como “toma de posesión canónica de la diócesis” y la Liturgia nos instruye sobre el significado de esta expresión. “Tomar posesión” no es un acto de dominio sino de obediencia, no es una apropiación sino un despojamiento, no es un ejercicio de exaltación personal sino de servicio en comunión. Tres gestos sencillos nos lo recuerdan: la presencia del nuncio y de mis hermanos obispos; la entrega de la sede y el báculo; y la acogida de los fieles que representan los diferentes estados de vida en la Iglesia diocesana.

Ha comenzado la celebración con la presidencia del Nuncio Apostólico, que hace presente al Sucesor de Pedro, principio de unidad en el colegio episcopal. Con Pedro y bajo Pedro el nuevo obispo está llamado a desempeñar su ministerio, como sucesor de los apóstoles, en comunión con los demás hermanos obispos. En el ejercicio del ministerio episcopal, la Iglesia me pide obediencia, es decir, abrazar la voluntad de Dios, reconocida en las disposiciones del Papa, para ser cumplida desde el vínculo de la fraternidad episcopal. Doy gracias de corazón al Señor Nuncio por su presencia y cercanía, y en él renuevo mi adhesión cordial al Papa Francisco que nos llama a poner a la Iglesia en estado de misión, saliendo al encuentro de las heridas de nuestros contemporáneos, para llevar a todos la alegría del evangelio. Extiendo mi gratitud a los obispos que hoy me acompañan, de forma especial al Cardenal Arzobispo de Madrid, Don Carlos Osoro, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y Metropolitano de la Provincia eclesiástica que me ha acogido durante nueve años, y al Arzobispo de Sevilla, Don José Ángel Saiz Meneses, Metropolitano de la Provincia que hoy me recibe. Mi gratitud se hace filial al mencionar a Don Joaquín y a Don Ginés, que en Getafe me han tratado con corazón de padres. Gratitud admirada a Don José Mazuelos, mi predecesor, y en él a los muy queridos y recordados Don Rafael Bellido y Don Juan del Río. Lo que ellos han sembrado, espero cosecharlo para seguir sembrando en la continuidad serena de la Sucesión Apostólica. Gratitud originaria a los arzobispos de Granada, donde nací a la vida eterna, y de Toledo, donde la Iglesia me formó sacerdotalmente. Gratitud, en fin, confiada a Don Federico Mantaras, Administrador diocesano durante los últimos meses, que ha conducido la Diócesis con prudencia y discreción. Pido a mis hermanos obispos que me sigan sosteniendo con su oración, palabra y ejemplo, para que, en el signo de la obediencia, vivida en unidad, manifestemos al mundo la bondad del Corazón de Cristo, el Buen Pastor.

La “toma de posesión” es también un despojamiento, como expresan paradójicamente los signos de la presidencia, la sede y el báculo, que remiten al triple ministerio de la santificación, la enseñanza y el gobierno. En las acciones

sacramentales, en las palabras que pronuncie, en las decisiones que adopte, el Pueblo de Dios espera reconocer a Cristo su Señor, que se entrega por amor a cada uno de sus fieles sin reservarse nada para sí. Si el camino del Buen Pastor ha sido el del abajamiento para levantar a todas y cada una de las ovejas que el Padre le ha confiado, así también ha de ser el camino del obispo. Pedid al Señor que mi alegría esté puesta en vuestro crecimiento espiritual y que al final de cada día experimente el gozo de quienes se saben “siervos inútiles que solo han hecho lo que tenían que hacer”. Doy gracias a Dios de todo corazón por la presencia de las autoridades civiles, judiciales, académicas y militares, que honran a la Diócesis de Asidonia-Jerez con su participación en esta celebración. Dirijo mi saludo lleno de afecto a la Sra. Alcaldesa y a los miembros de la corporación municipal de Jerez, a los Alcaldes y representantes de los diferentes municipios de la diócesis, a la Delegada del Gobierno de Andalucía, a los Sres. Diputados nacionales de la Provincia de Cádiz y representantes de la Junta de Andalucía. A los políticos que hoy nos acompañan les tiendo mi mano amiga para trabajar, cada uno desde su ámbito y competencia, al servicio de las personas de nuestra sociedad. Saludo también afectuosamente a las autoridades judiciales, al Señor Almirante y miembros de las Fuerzas Armadas y Seguridad del Estado, a los miembros de la Academia San Dionisio y a las Autoridades académicas y universitarias. Cuenten con mi colaboración leal y respetuosa en la búsqueda del bien común, y en el cuidado de aquellos que pasan por la grave prueba de la soledad, de la enfermedad o del desempleo. Nuestra contribución en la construcción de una sociedad más justa se llama evangelización. Y esto es lo que deseamos seguir impulsando, conscientes de que nada hay más humanizador que evangelizar.

La “toma de posesión” es, en fin, la expresión visible de la belleza de la Iglesia diocesana que recibe y acoge a su pastor. En el saludo de una representación de fieles se simboliza la totalidad de la Diócesis, porción del Pueblo de Dios que camina en esta tierra. Nada puede el obispo sin sus fieles. Su ministerio es servicio en comunión. Cuando el Papa nos está llamando a visibilizar en la Iglesia su dimensión sinodal, considero un regalo de la Providencia ser recibido en esta Diócesis. Para “caminar juntos” -esto es la sinodalidad- el obispo debe trabajar sin descanso por la comunión entre sus fieles y con el resto de la Iglesia universal. Doy gracias a Dios por vosotros, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos. A todos os pido que me ayudéis a ser vuestro obispo. Rezo por vuestra fidelidad y os ruego que elevemos nuestras súplicas al Señor para que nos bendiga con santas y abundantes vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada, al matrimonio y al compromiso laical. Cuento con los sacerdotes, para llevar el amor del Corazón de Cristo a todos, a los de dentro y a los de fuera de la Iglesia,

al estilo del Buen Pastor, contemplando por dentro los misterios divinos, sosteniendo por fuera las cargas de nuestro pueblo fiel. Cuento con los diáconos para llegar a los más necesitados y cuidarlos como al mayor tesoro de la Iglesia. Cuento con las personas consagradas para proclamar con fuerza al mundo que hemos sido creados para el Cielo y que solo Cristo puede colmar los anhelos de nuestro corazón. Cuento con las contemplativas para sostener con sus manos elevadas la vida de quienes en la Iglesia afrontan cada día el combate de la fe. Cuento con los seglares para reconducir todas las cosas a Cristo, sembrar la semilla del evangelio en los hogares, en las escuelas, en los trabajos y en las instituciones sanitarias, sociales, políticas y culturales. Cuento con los movimientos y asociaciones de fieles en la riqueza de su diversidad, especialmente cuento con las Cofradías y Hermandades. En la persona del presidente que termina su mandato y del recién elegido de la Unión de Hermandades de Jerez saludo con enorme afecto y gratitud a todos nuestros cofrades. No me cansaré de repetir que confío mucho en el poder evangelizador de las Hermandades y Cofradías. Trabajaré para que las Cofradías sean verdaderas escuelas de vida cristiana y ámbitos de caridad generosa, donde se ejercite el amor que hace fraternidad, los esposos fortalezcan su vida matrimonial, los hijos crezcan en la fe de sus mayores y la sociedad entera se enriquezca de una fe que sale a la calle para proclamar a todos la grandeza del amor de Dios que se nos ha revelado en los misterios de la vida de Cristo y de su Santísima Madre.

Empujado por el amor de mi familia, probada ahora por la enfermedad de mis padres, y sostenido por la oración de los muy queridos fieles de las diócesis donde el Señor me ha ido llevando, en Granada, Toledo y Getafe, pongo mi ministerio episcopal en manos de la Inmaculada Concepción, Patrona de la Diócesis de Jerez, a la vez que acudo a la intercesión de su Patrono, san Juan Grande, para que en el cumplimiento de la tarea que ahora la Iglesia me encomienda solo busque la mayor gloria de Dios y la santificación de los fieles que me son confiados. Que san Ignacio de Loyola me ayude a poner en esta única motivación el principio y fundamento de mi ministerio episcopal. Pedid al Señor que me conceda ser vuestro obispo al estilo de san José: enamorado siervo de María Santísima, custodio del Redentor, trabajador silencioso y servicial, y padre en la sombra. Que, en mis palabras y silencios, en mis acciones y forma de padecer, resuene siempre la oración de la gente sencilla: ¡Nada sin María! ¡Todo con Ella! Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío.

La nueva Residencia “San Gabriel” abre sus puertas

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El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha inaugurado este lugar situado en el antiguo Seminario “ Santa María de los Ángeles” de Hornachuelos, en el que residirán personas que han cumplido penas de prisión y necesitan formación y ayuda para afrontar la vida en libertad

El Seminario de Santa María de los Ángeles, enclavado en el Parque Natural de Hornachuelos, tras un largo periodo en obras, reabre sus puertas para convertirse en la nueva Residencia “San Gabriel” que albergará un hogar para personas que, tras cumplir su condena, quieran rehacer su vida. Un lugar que, como ha definido el Obispo en diversas ocasiones, siempre ha tenido como objetivo ser “una comunidad contemplativa para pobres”.

Monseñor Demetrio Fernández ha inaugurado y bendecido este domingo, 1 de agosto, las instalaciones de la residencia ubicada en una parte de los 7.000 metros cuadrados del antiguo convento franciscano del siglo XV, cuya misión es apoyar la encomiable labor que lleva a cabo la Pastoral Penitenciaria de la diócesis cordobesa.

Han asistido al acto diversas autoridades como la Alcaldesa de Hornachuelos, Mª Pilar Hinojosa; el Delegado de Desarrollo Sostenible de la Junta, Giuseppe Aloisio; miembros de la Guardia Civil y del Parque Natural de la localidad; así como los Vicarios territoriales, miembros de la Curia Diocesana y fieles colaboradores en el proyecto que comienza a funcionar desde hoy de la mano de tres religiosas hospitalarias de Jesús Nazareno y el director de Pastoral Penitenciaria, José Antonio Rojas Moriana, quienes acompañarán cada día a los residentes que podrán formarse profesionalmente como agricultores y apicultores. Asimismo, está previsto programar talleres de albañilería, fontanería y electricidad.

Rojas Moriana destaca que las personas a las que van a atender tienen mucha dificultad de convivencia y de adaptación a la sociedad, por lo que espera que “la gente allí se sienta a gusto, bien acogida y puedan sacar lo mejor de ellos mismos, que se sientan valorados y saquen lo mejor de su interior”.

El objetivo de este nuevo centro de atención diocesano es promover la reinserción social de las personas que salen de prisión sin contar con referentes afectivos y con pocas posibilidades de encontrar trabajo para conseguir la integración plena. Esta residencia quiere ser “una casa de familia donde la gente se sienta acogida y pueda reinsertarse a través de talleres que le permitan encontrar trabajo”.

Una de las características de la residencia es que no hay plazos de estancia, sino que se aplicará el tiempo necesario para la reinserción social y la rehabilitación personal, ya que las personas que habitarán el lugar son personas muy deterioradas por las circunstancias que han vivido.

Para construir el puente que conecte a los residentes con la realidad laboral y social tras su salida en prisión, el centro contará con dos monitores y otros profesionales para la integración y la capacitación profesional que acumulan muchas experiencias como trabajadores sociales de Cáritas Diocesana de Córdoba, entidad que aporta el servicio de psicólogos y educadores.

Ahora serán dos los primeros residentes de este nuevo centro.

El inmueble consta de planta baja dedicada a zonas comunes (comedor, despensa, comedor, baño y despacho), más una primera planta donde está situada la Capilla “San Rafael” y algunas de las siete habitaciones que se completan en una segunda planta, dedicada únicamente a dormitorios. La tercera planta cuenta con un aula de naturaleza, dado que el paraje del Parque Natural de la Sierra de Hornachuelos permite la observación del enclave medioambiental y permitirá el desarrollo de actividades de grupo. En la planta superior se sitúa la terraza con un impresionante mirador.

Con este proyecto, pionero en España además, la diócesis de Córdoba pone en alza una vez más su apoyo a los que más necesitan, una comunidad viva al servicio de personas que merecen una nueva oportunidad de vida.



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