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Despedida de las Hijas de la Caridad de Lanzarote – 8 de agosto de 2021

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Hijas caridad Lanzarote 1

 

“GUSTEN Y VEAN QUE BUENO ES EL SEÑOR”

En la misa de este domingo, con el autor del Salmo 33, decíamos: “Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. Proclamen conmigo la grandeza del Señor…”. Con las letras de esta carta quiero también agradecer, proclamar y bendecir a Dios por los 45 años de presencia de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en nuestra isla de Lanzarote.

Les propuse de hacer una sencilla celebración litúrgica de despedida, pero sé también que ellas tienen muy claro por su hermoso carisma y vocación, aquello de “siervos inútiles somos…hemos hecho lo que teníamos que hacer…” y por eso son reacias a homenajes, reconocimientos y despedidas.

Hijas de la caridad lanzarote 2

Fue en un lejano primero de mayo de 1976, cuando el primer grupo de 6 hermanas se establecieron en la llamada Casa del Marino del barrio de Valterra, para la atención y cuidado de los enfermos. Dos años antes en 1974, casi simultáneamente, otras comunidades se establecían en el municipio de Tinajo y en la Isla de la Graciosa, donde también realizaron una fecunda labor apostólica y aún se les recuerda con mucho cariño y gratitud. Con el tiempo, las hermanas de Arrecife se trasladaron al barrio de Maneje para la atención de niños y jóvenes en riesgo de exclusión social, hasta el cierre del centro en el año 2011. Pero continuaron viviendo allí, implicadas y comprometidas en la acción pastoral y evangelizadora. Y es en 2014 cuando se ubican en el centro de la ciudad para implicarse al máximo en los diferentes proyectos de Cáritas Interparroquial, en la catequesis, en la pastoral de la salud y penitenciaria, en los consejos parroquiales y arciprestales, en el grupo misionero Ayuda para Ayudar, en la asociación de laicos de la Medalla Milagrosa…una labor oculta, discreta y silenciosa que muchas veces pasó desapercibida pero que ahora  echamos en falta.

Tengo que confesarles que cuando el pasado miércoles 28 de julio despedí en el muelle a las dos últimas hermanas, sentí mucha tristeza porque se cerraba una larga y hermosa etapa de varias décadas. Pero al mismo tiempo quería traer a mi memoria sentimientos de gratitud por lo que juntos hemos compartido. En los últimos 12 años hemos despedido a otras cuatro comunidades de religiosas. En la Isla de Lanzarote llegaron a ser más de una decena. Sólo quedan ahora las Misioneras hijas de la Sagrada Familia de Nazaret que atienden el único colegio religioso concertado en la capital. Hay que seguir ayudándoles y apoyándoles, pues la vida religiosa es necesaria y complementaria con el trabajo que los sacerdotes y los laicos comprometidos realizamos.

Hijas de la caridad lanzarite 3

Cada 25 de marzo en las fiestas de la Anunciación, las hermanas renuevan su Sí primero de la llamada del Señor a través de la Compañía de San Vicente de Paúl. Y cada año de manera muy sencilla y profunda al mismo tiempo, se contempla aquella escena del evangelio de Lucas en el Anuncio del Ángel a María. “No temas María”, le dice el ángel Gabriel. No temas le dice también a cada hermana y a nosotros hoy. No temas comunidad nos dice el señor en esa presencia amorosa, cuál lámpara encendida, del pan y el vino consagrados. Y como María nos ponemos en silencio a la escucha del Señor y le pedimos que nos ilumine para mantener encendida la lámpara de la fe, del amor y la caridad para con los más pobres.

Durante casi cinco décadas, han sido muchas las hermanas que quedan en el recuerdo agradecido de todos. Muchas han pasado a la casa del Padre y otras siguen trabajando con ilusión y entrega en otras realidades y lugares. Es imposible enumerarlas a todas. Ellas al estilo del caminante de Nazaret, también han dejado huella en nuestras vidas. Permítanme sólo mencionar a la última comunidad compuesta por Sor Encarnación Alfaro, Sor Pilar Santos y Sor María Dolores Cruz. En nombre de todo nuestro arciprestazgo de Lanzarote y La Graciosa, GRACIAS por darnos el regalo del testimonio de sus vidas consagradas. De bien nacidos es el ser agradecidos. Su casa fue siempre para mí una Betania donde compartir anécdotas, risas, cantos, lloros, preocupaciones, sueños, plegarias, proyectos, inquietudes, dificultades… En adelante no se podrá hacer una lectura seria y rigurosa de la historia eclesial de esta porción de la Diócesis de Canarias, sin tener en cuenta la labor sencilla, discreta y oculta, pero eficaz y fecunda, de este buen puñado de mujeres que como una legión de ángeles han pasado sin hacer ruido. Es difícil, casi imposible, describir y enumerar tantos detalles, acontecimientos, anécdotas, situaciones, experiencias… Sólo Dios, bien conoce los corazones y tiene siempre buena memoria. En su corazón todo está bien grabado. Y sólo a él se debe dirigir nuestra gran acción de gracias, porque sigue visitando y santificando a su pueblo. No estamos lejos del amor de Dios, no hay sequía en su misericordia a pesar de que muchas veces nos encontremos adorando ídolos que no pueden salvar.

Hoy no se entiende la misión y la evangelización, si no se mira al mundo con simpatía, tratando de acoger lo bueno, lo noble, lo agradable y lo bello que en él se encuentra. Saliendo siempre, como nos dice el papa Francisco, al encuentro de los que están en las periferias existenciales y geográficas. Las Hijas de la Caridad así bien lo saben desde sus orígenes y lo llevan como impreso en su ADN. Y esto supone siempre una postura de escucha, una mirada serena, una actitud positiva, una paciencia histórica. Y ello, lejos de provocar la huida, el temor o la mirada de desprecio, provoca el nacimiento de la actitud de misericordia y como rezamos en la Salve, pedimos confiados a Dios que vuelva siempre a nosotros esos sus ojos misericordiosos.

Una misericordia que a través de estas hermanas hemos visto en forma de pan para el hambriento; en forma de educación y catequesis para el que necesita aprender; en forma de sanidad en la atención, el cariño y la cercanía al enfermo; en forma de justicia para el explotado, encarcelado y excluido; en forma de pobreza evangélica para el empobrecido o para el fascinado por el dinero; en forma de experiencia de Dios para el que está atrapado por el materialismo y hedonismo; en forma de obediencia para el que sólo se escucha así mismo; en forma de humildad y cercanía para el que se encuentra hundido y deprimido; en forma de pequeña antorcha de esperanza para todo aquel que se cree autosuficiente y vive deslumbrado por un progreso que parece no tener fin, aunque haya sido duramente castigado por la crisis de esta pandemia que aún padecemos.

Hijas de la Caridad lanzarote 4

El futuro queda abierto con esperanza en las manos de Dios. Nos enfrentamos a él sin bastón y sin alforjas, totalmente a la intemperie y con incertidumbre, pero también con la certeza y seguridad de que los infiernos de este mundo no prevalecerán sobre la fe y la Iglesia. Dios siempre es providente y nunca nos deja de su mano. De nuestra parte, a ejemplos de María, tenemos que confiar y ponernos cada día en silencio a la escucha del Señor ante el sagrario y pedirle que nos ilumine, que nos haga descubrir la forma de hacer su voluntad en estos momentos.

En este año de San José, fiel custodio de los vocacionados y de la familia, tenemos que seguir pidiendo para que el Señor siga suscitando entre los más jóvenes operarios para su miés. Y entre todos tenemos que acoger y proponer, apoyar y acompañar sin miedos a los llamados. Muchas veces nos encontraremos como Pedro y el resto de los discípulos en la orilla del lago, remendando las redes porque no hemos pescado nada durante la noche. Y si seguimos atentos, veremos aparecer al Señor que nos invitará a ponernos de nuevo en marcha, ir al fondo del lago y en su nombre echar las redes, porque somos pescadores de hombres.

GRACIAS HERMANAS. Dios premie tanto bien y les siga bendiciendo con su amor. En esta isla de Lanzarote y la Graciosa siempre se les recordará con cariño y gratitud. Y siempre permaneceremos unidos en la amistad y la oración.

¡San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, rueguen por nosotros!

Miguel Hernández Suárez.

Párroco de San Ginés en Arrecife y Santa
Elena de Playa Honda. Arcipreste de Lanzarote.

Lanzarote, domingo 8 de agosto 2021.

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JOC Canarias: Campus JOC 2021 – agosto 2021

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Joc campamento 20211

 

Durante el fin de semana del 6-8 de agosto los jóvenes del Movimiento Juventud Obrera Cristiana de nuestra Diócesis de Canarias, han realizado la actividad “CAMPUS JOC – 2021”. 
Cumpliendo todas las medidas sanitarias más de 20 jóvenes de distintas zonas y parroquias se han encontrado para seguir compartiendo inquietudes, reflexión, ocio y deseo de hacer proceso.
Joc campamento 20211
Trabajaron el tema de la participación juvenil en los distintos ambientes juveniles y la importancia de esta participación para transformar la realidad que les rodea. Todo ello con dinámicas, talleres, reflexiones y oraciones que ayudaban a tomar conciencia.  
JOC campamento 20212
La conclusión a la que ha llegado es la siguiente: 
“Durante los últimos años las personas jóvenes hemos sido vistas como unas gandulas por la sociedad, desprovistas de iniciativa y solo interesadas en lo nuestro. Durante el campus de verano, celebrado los días 6, 7 y 8 de agosto, hemos descubierto que la realidad es otra, que tenemos la capacidad para cambiar las cosas. 
Muchas jóvenes ponen al servicio sus capacidades para transformar su ambiente cercano, el inconformismo, la ilusión, ganas de crecer y mejorar este mundo. 
Después de lo trabajado queremos estar más atentas a nuestros ambientes para poder resolver las dificultades e injusticias que se presenten.
Les invitamos a alzar la voz y también formar parte del cambio a un futuro mejor.”
Han realizado un video para dar mayor difusión a esta reflexión:
Canal de vídeos de JOC Canarias:

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Fiestas de Santa Elena de la Cruz en Playa Honda y de san Ginés 2021 en Arrecife de Lanzarote

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san gines

 

FIESTA DE SAN GINÉS y de santa Elena de la Cruz en Playa Honda 2021

ARRECIFE DE LANZAROTE

Fiesta santa Elena 21

fiesta san gines 21

Saluda del párroco

Queridos feligreses y vecinos de Arrecife:

Desde hace unos cuantos siglos, cada 25 de agosto, esta comunidad
cristiana se reúne para honrar y festejar a su santo patrono, San Ginés Obispo.
Al parecer desde el año 1574, existía una pequeña Ermita en la Puntilla del
Charco de San Ginés, dedicada al Santo Obispo natural de la localidad francesa
de Clermont Ferrand. Derruida por un ataque berberisco, fue reedificada
nuevamente por el año 1630 gracias a la iniciativa del navegante D. Francisco
García Santaella. Luego sufre una serie de ampliaciones y remodelaciones,
hasta que se consolida allá por el año 1665. Y es a partir del año 1798,
contando el Puerto de Arrecife con una población de unos 700 vecinos, cuando
el Templo Matriz de San Ginés y la ciudad de Arrecife se convierte en Parroquia
por decreto del Obispo Don Manuel Verdugo y Alviturnia. Sería su primer
párroco Don Francisco Acosta Espinosa.

Desde entonces, gracias al esfuerzo de tantos creyentes que nos han
precedido en la Fe, en esta comunidad se ha intentado vivir el mandato del
Señor de ser “Sal de la tierra y luz del mundo”. Aquí hay una gran parroquia viva,
dinámica, entusiasta y comprometida con la Evangelización en todos los ámbitos
de la vida, socio-caritativo, litúrgico y pastoral. Así lo he podido comprobar en los
14 años intensos que he compartido con ustedes.

Y después de los Sangineles del 2021, llega la hora de mi despedida. Quiero
aprovechar estas líneas para simplemente expresar mis sentimientos de
alabanza, gratitud, perdón y súplica. Alabanza a Dios que no está lejos de su
pueblo, y nos sostiene con mano poderosa y misericordiosa. Gratitud por tantas
personas y acontecimientos que quedan grabados en mi memoria. Perdón por
mis errores y limitaciones, por el mal que he cometido. Y Súplica al Padre para
que seamos testigos de la Buena Noticia de Jesús cada uno en sus ámbitos. Él
es el único CAMINO, VERDAD y VIDA. Se abren retos apasionantes para el
futuro más inmediato. Van a contar con un gran párroco, buen sacerdote y viejo
amigo, D. Juan Carlos Medina que conoce bien Lanzarote. Aquí se sentirá muy
acogido, respetado y apoyado por todos. Bienvenido!!!

Por la actual situación de pandemia, que aún padecemos tampoco podremos
sacar este año en procesión la imagen del Santo Patrón por las calles de la
ciudad. Pero tendremos el tradicional Quinario y la Solemne Función religiosa,
guardando toda la normativa y restricciones oportunas. Y podremos participar de
los actos lúdicos, deportivos y culturales programados por la concejalía de
Festejos del EXCMO. Ayuntamiento de Arrecife. Disfrutemos de estas fiestas
con alegría y responsabilidad. Siempre han tenido un encanto tradicional y
popular, únicas y diferentes… y a todos despido muy agradecido, deseándoles lo
mejor. Les quiero y les llevo en mi corazón. Que el Señor les bendiga, la Virgen
les favorezca y San Ginés interceda por esta gran capital y todas sus gentes.
Unidos siempre en la oración, reciban un fuerte abrazo.

VIVA SAN GINÉS!!!

Miguel Hernández Suárez
Párroco.

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Jesús nos revela que la vida del hombre es don y la gloria de Dios

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Lecturas bíblicas: 1Re 19,4-8; Sal 33,2-9 (R/. «Gustad y ved que bueno es el Señor»); Ef 4,30-5,2; Aleluya: Jn 6,51: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo, dice el Señor»; Jn 6,41-52.

Queridos hermanos y hermanas:

El evangelio de este domingo es un fragmento más del discurso del pan de vida; y en él Jesús manifiesta conocer bien la dificultad con la que tropiezan sus adversarios para reconocer su origen divino, y aceptar que haya bajado del cielo como maná de vida eterna. Como ya veíamos el domingo pasado, Jesús responde a esta dificultad manifestando que, aunque conocen a sus padres y familiares, para llegar al misterio de su persona se requiere la fe que sólo Dios puede dar. Una fe que no es meramente humana, como oferta de confianza, sino visión interior y conocimiento que sólo puede darse por acción de la gracia en la mente y el corazón del hombre, porque es obra de Espíritu Santo. Por eso les dice: «Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado» (Jn 6,44). Esta respuesta está en paralelo con la que dio a Pedro, que le confesó Hijo del Dios vivo respondiendo a la pregunta de Jesús acerca de lo que la gente comentaba sobre el Hijo del hombre y su origen. Jesús contestó a Pedro: Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo» (Mt 16,17).

Esta fe en Jesús sólo se alimenta con la presencia de Dios y la comunión en su cuerpo y sangre, en el pan del cielo que es la Eucaristía. El mismo Jesús como pan bajado del cielo y verdadero maná es el alimento de la fe en su misterio personal y misión divina. La alegoría se prolonga en el discurso dando lugar a una comprensión más ajustada a la realidad que el evangelista desvela como contenido de la revelación de Dios en la persona de Jesús. Jesús es el pan que trae consigo la salvación a quienes lo comen: con este pan el que cree supera la muerte y llega definitivamente a vivir de la vida de Dios.  Por eso, el pan que es Jesús no satisface de momento como el pan terreno, sino que su efecto es satisfacer plenamente el hambre y calmar para siempre la sed: «…el que viene a mí no tendrá jamás hambre y el que cree en mí no tendrá jamás sed» (Jn 6,35).

Jesús es el antídoto eficaz de la muerte: él es la resurrección, y puede así declarar de sí mismo que aquel a quien el Padre otorga la fe que le atrae a él «yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,40). Nadie llega a Cristo Jesús si el Padre no lo atrae a él para que lo resucite levantándolo del sepulcro. Tal es la misión de Jesús, ha venido para cumplir la voluntad del Padre, que «no es un Dios de muertos, sino de vivos» (Mt 22,32), como había respondido Jesús a los saduceos, que negaba la resurrección de los muertos. Jesús se sirve de la fórmula de revelación con la que Dios se da a conocer a los israelitas: «Yo soy…». En efecto, Jesús se manifestará a sí mismo como aquel que es el pan, porque él mismo es la vida que da el pan y es el agua que calma la sed, porque él es el portador del agua de vida eterna; y así dice de sí mismo: «Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn 8,12). Al igual que la luz de la vida que ilumina el mundo, Jesús es la resurrección de los muertos, como declarara a Marta angustiada por la muerte de Lázaro: «Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque haya muerto, no morirá para siempre; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás» (Jn 11,25s). Porque Jesús es aquel que da el alimento que produce la vida, él es asimismo el buen Pastor que lleva a sus ovejas a pastos de vida eterna, pues ha venido «para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10). El alimento de vida eterna es la vida misma del pastor bueno que es Jesús, porque sólo él puede decir de sí mismo: «yo doy mi vida por las ovejas» (Jn10,15).

La primera lectura prepara la comprensión del discurso del pan de vida ayudando a mantener la alegoría del pan de vida que se prolonga desde el Antiguo Testamento hasta el relato del evangelista. El pasaje del libro primero de los Reyes que hemos escuchado produce la impresión de que, una vez derrotado el politeísmo al que ha sido arrastrado el reino de Israel, el rey Ajab acata la fe bíblica después de haber visto el milagro del sacrificio de Elías, que hizo bajar del cielo el fuego que prendió la leña húmeda del altar donde se inmoló la res frente a los sacerdotes de Baal. Elías hizo degollar a los sacerdotes de Baal por llevar al pueblo a la idolatría y al abandono del monoteísmo de Israel. La fe bíblica confesaba que el Dios de los padres, de Abrahán, Isaac y Jacob, era el único Dios vivo y verdadero.

Los comentaristas observan que leyendo el relato sagrado da la impresión de que el rey Ajab sube a lo alto del monte Carmelo para participar en la comida del novillo inmolado como sacrificio de comunión, que recuerda el banquete de la alianza del Señor con Israel por medio de Moisés. Sin embargo, el libro de los Reyes no afirma claramente que Ajab llegara a hacerlo, sino que Elías lo invitó a subir y tomar parte en el banquete, y que poco después le exhortó a que ser refugiara en la ciudad de Yizreel para que no lo cogiera la lluvia torrencial que llegaba después de la sequía (cf. 1Re 19,41-48).  De hecho, el retorno del pueblo al Señor no fue seguido con coherencia por el rey, que instigado por la reina Jezabel, una extranjera fenicia de religión politeísta, se propuso dar caza a Elías, que tuvo que huir[1]. El profeta emprende la dura marcha al desierto del sur hacia el monte Sinaí, llamado también Horeb, donde Moisés experimentó la presencia y la santidad de Dios y recibió la ley. En el camino se sintió desfallecer, sin comida ni protección y se echó bajo una retama deseándose ya la muerte, y se quedó dormido. Elías suplica el favor de la muerte como gracia de Dios, ya que no puede soportar su destino y sólo Dios puede librarlo de él (cf. 1Re 19,4). Ora con las mismas palabras con las que oró Moisés ante la rebelión de los israelitas en el desierto por causa del hambre y de la sed: «Si vas a tratarme así, quítame la vida, si he hallado gracia a tus ojos, para que no vea más mi desventura» (Nm 11,15).

El ángel del Señor le despierta por dos veces y le muestra pan cocido en unas brasas y una jarra de agua, que sacian su hambre y sed. Este alimento del camino adquiere de nuevo el simbolismo que boca el maná del desierto que Dios envió a Israel (cf. 1Re 19,7-8). El autor sagrado se sirve de este simbolismo para evocar la marcha de Israel por el desierto sostenido por la mano de Dios. El número cuarenta se repite en la Biblia un período temporal de duración consistente, de discernimiento y transformación personal y comunitaria, en la cual acontecen hechos que determinan tanto la vida ordinaria como sucesos de carácter extraordinario. Elías inició una marcha al monte sagrado de cuarenta días, que evocan los cuarenta años de la travesía del desierto (cf. 1Re 19,8). El propio Jesús pasará una cuarentena días de ayuno y preparación para proclamar el reino de Dios y realizar la voluntad del Padre (cf. Mc 1,13→Mt 4,2). En este tiempo, desasistido de los poderes humanos y de toda otra alimentación que no sea la que Dios pueda proveer, el pan que recibió de Dios, asimilado al maná, como hemos dicho, es asimismo figura del pan divino por excelencia: la palabra de Dios, verdadero maná que transforma la vida del hombre y sostiene su existencia anclada en la roca firme que es el mismo Dios y la ley divina que defiende al hombre de su propia aniquilación, porque el hombre «vive de todo cuanto sale de la boca de Dios» (Dt 8,3). El pan que alimenta a Elías recuerda el maná, pero en el contexto de la liturgia de la palabra de la Misa, viene a ser figura de la Eucaristía, el alimento que comunica la resurrección y la vida eterna.

El evangelio avanza sobre la idea central en el discurso del pan de vida: la revelación de Jesús como aquel en quien se hace visible el Padre, porque Dios no puede ser visto dice el evangelista: «A Dios nadie lo ha visto jamás; Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien nos lo ha dado a conocer» (Jn 1,18→3,13). Sobre ese principio del conocimiento de Dios en Cristo se asienta el acceso a Dios por medio de la humanidad de Jesucristo como Verbo encarnado del Padre, Hijo unigénito, engendrado en Dios y nacido como hombre de la Virgen María. Es el Hijo el que ha visto a Dios, ninguno otro ser ocupa el lugar del Hijo único de Dios, por eso es necesario dejarse conducir por Dios para conocer al Hijo. El evangelio de san Juan tiene un doble movimiento de revelación: Dios es revelado por Jesús y el conocimiento de la identidad verdadera de Jesús es revelación de Dios. Por eso el conocimiento de Cristo vivifica, motivo por el cual debe ser conocido como aquel en quien el Padre se revela, como dice Jesús a Felipe: «Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muestra nos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?» (Jn 14,9-10).

Son muchos los síntomas de que los cristianos estamos siendo víctimas de una gran confusión en detrimento del Evangelio. Jesucristo es el don preciado que hemos de entregar al mundo, para que se salve por él, porque en la vida del hombre está la misma gloria de Dios (S. Ireneo de Lyon). No se trata ya, como sucedía con las propuestas humanistas y alternativas a la fe cristiana en el pasado siglo XX, resultado de un concepto errado de Dios y del hombre, sino de la pérdida cada vez más notoria de la identidad verdadera del ser humano creado a imagen de Dios. Hoy se impone una ideología que no necesita de Dios, porque el hombre ha perdido la capacidad de reconocer su propia identidad. Así, hoy se sostiene que cada uno será lo que quiera hacer de sí mismo, como si el hombre pudiera por sí mismo crear su propia identidad, pues dice Jesús: «quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?» (Mt 6,27).

El mundo necesita, por esto mismo, del conocimiento de Jesús como portador de vida y resurrección para el hombre. Llevar a Jesús al mundo es la evangelización que el mundo necesita: mostrarle la novedad que Dios nos ha revelado en Cristo, una humanidad liberada de la entelequia y la nada de un mundo sin Dios, de un ser mundo abierto a lo que el hombre quiera hacer de sí mismo, como si el hombre pudiera crearse a sí mismo contra la realidad que Dios ha puesto en él. Dios nos ha revelado en Jesucristo la imagen de nuestra propia humanidad, en la que el amor constituye nuestra más honda verdad. En ella Dios nos da a conocer la apertura de cada ser humano al amor del prójimo, a estar llamado a ser amado y a amar al prójimo como razón y condición de una vida con sentido, porque así exhorta san Pablo a los Efesios: «como hijos queridos de Dios, vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por vosotros como víctima de suave olor» (Ef 5,2).

Santo Domingo de Guzmán, de cuya muerte en la pasada fiesta de la Transfiguración del Señor se han cumplido ochocientos años, lo dejó todo para lanzarse a los caminos de la Europa medieval y proclamar que la salvación del hombre y la concordia en la paz de las naciones sólo se asienta en la palabra de Dios. Que este gran testigo de la fe y ministro de la evangelización interceda por nosotros y su magisterio nos enseñe a recurrir al amparo de la Virgen Madre del Señor para no perder la orientación cristiana de la vida.

Adolfo González Montes + Obispo de Almería

S.A.I. Iglesia Catedral de la Encarnación

Almería, a 8 de agosto de 2021

[1] J. T. Walsh-Ch. T. Begg, «1 y 2 de Reyes», en R. E. Brown-J. A. Fitzmyer, R. E. Murphy (eds.), Nuevo comentario de San Jerónimo. Antiguo Testamento (Estella, Navarra 2005): nn. 32-33.

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Los Hermanos Mercedarios de la Caridad asumen la Parroquia de la Merced

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Los Hermanos Mercedarios de la Caridad (MC) asumen desde el domingo día 8 de agosto la atención pastoral de la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced de Cádiz.
Esta congregación religiosa, fundada por el Beato Juan Zegri -sacerdote secular granadino- tiene como carisma el servicio de la caridad en todas sus dimensiones. El administrador parroquial será el p. José María Sánchez Garzón, que estará acompañado de otros dos religiosos.
El p. Balbino Reguera, hasta ahora administrador parroquial, seguirá ocupando la casa de la parroquia y colaborando en lo necesario.

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Este viernes 13 de agosto a las 20:30 en la Santa Iglesia Catedral concierto de la Joven Orquesta Filarmónica de Campos Andaluces

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Consigue tu entrada, cuyo costo de 5 euros estará destinado al seminario diocesano, a través del correo jovenorquestacamposandaluces@gmail.com o acudiendo a la Casa de la Iglesia de Asidonia-Jerez de lunes a viernes de 10hrs a 13hrs.

Ensayo del concierto del próximo 13 agosto en la Santa Iglesia Catedral

El primer templo de la Diócesis de Asidonia-Jerez acogerá el próximo viernes 13 de agosto a las 20:30hrs el concierto sinfónico de la Joven Orquesta de Campos Andaluces. Con el título “Sueño de una noche de verano”, esta orquesta nos deleitará con grandes compositores del siglo XIX Y XX, seis obras de seis compositores ambientadas en seis países distintos entre las que destacan piezas tan conocidas como el Lago de los Cines o Peer Gynt.

Tras el exitoso concierto que tuvo lugar el pasado Miércoles Santo en la Santa Iglesia Catedral esta Joven Orquesta de Campos Andaluces, vuelven para hacernos disfrutar durante aproximadamente una hora y media de grandes composiciones entre las que también cabe destacar la presencia del compositor jerezano Germán Álvarez Beigbeder.

Debido a la situación de pandemia que nos encontramos y siguiendo las correspondientes medidas higiénico-sanitarias, el aforo de la Santa Iglesia Catedral estará acotado, por lo que ya podéis conseguir vuestra entrada cuyo costo es de 5 euros e ira destinado al seminario diocesano. Para reservarla podéis hacerlo en el correo jovenorquestacamposandaluces@gmail.com o acudiendo a la Casa de la Iglesia de Asidonia-Jerez de lunes a viernes de 10hrs a 13hrs.

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Mons. Saiz Meneses presidió la Santa Misa en la ermita de la Virgen del Robledo, en Constantina

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Mons. Saiz Meneses presidió la Santa Misa en la ermita de la Virgen del Robledo, en Constantina

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses presidió la Eucaristía en la ermita de la Virgen del Robledo, en Constantina, el pasado sábado 8 de agosto, celebración mariana que comporta una gran afluencia del pueblo devoto.

Al respecto, el párroco de Nuestra Señora de la Encarnación, Miguel Ángel López expresó que “aunque este año la imagen de la Virgen no salió en romería, ni visitó el pueblo, es una gran alegría para la feligresía ver a la patrona en la explanada de la ermita”.

A la celebración eucarística asistieron los sacerdotes del arciprestazgo de Cazalla de la Sierra (Vicaría Norte); Francisco Ortiz, natural de Constantina y Fernando García Rementeria, capellán del Equipo Pastoral de Exequias.

Durante su homilía, mons. Saiz catequizó sobre la importancia de acudir al auxilio de la Virgen María, reflexionó también sobre su papel en la historia de la Salvación. Con la celebración de la Santa Misa, el arzobispo finalizó la novena en honor a una de las advocaciones más veneradas en la Sierra Norte de Sevilla.

“Esta celebración es una muestra de fe, de amor a la Madre, emoción, convivencia y alegría inmensa en el corazón de todos”, expresó.

La Virgen del Robledo, coronada desde 1988, una obra del imaginero Antonio Castillo Lastrucci tallada en 1937, permanecerá hasta el mes de septiembre en la Parroquia Nuestra Señora de la Encarnación, donde podrá ser venerada por los fieles.

“La presencia de la Virgen en el pueblo supone un hito importante en la labor evangelizadora, no solo por la amplia afluencia de los feligreses, sino, por el fortalecimiento de la devoción mariana”, dijo Miguel Ángel López.

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El obispo de Guadix asiste en Santiago de Compostela al Encuentro Extraordinario Nacional de Juventud

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El obispo de Guadix asiste en Santiago de Compostela al Encuentro Extraordinario Nacional de Juventud

Como miembro de la Subcomisión de Juventud de la CEE ha participado en la organización de la próxima Peregrinación Europea de Jóvenes de 2022

El obispo de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco, ha participado este fin de semana en el Encuentro Extraordinario Nacional de Juventud, que ha organizado la Conferencia Episcopal Española en Santiago de Compostela. Las sesiones de trabajo comenzaron el viernes 6 de agosto y se prolongaron durante el día siguiente. Al encuentro han asistido los miembros de la Subcomisión de Juventud de la CEE y obispos de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

En el orden del día estaba la preparación de la próxima Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ), que será el año que viene del 3 al 7 de agosto, en Santiago de Compostela. También se habló de la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa 2023, para lo que se contó con los obispos portugueses encargados de su organización.

Mons. Orozco ha asistido a este encuentro en calidad de obispo perteneciente a la Subcomisión de Juventud de la CEE, implicada directamente en al organización de la PEJ que convocará a miles de jóvenes de toda Europa en Santiago el año que viene. En la presentación de esta PEJ 2022, el arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Julián Barrio, anfitrión del encuentro, expresó su deseo de que el papa Francisco pueda viajar hasta Santiago para encontrarse con los jóvenes. Sería su primer viaje a España.

Desde la diócesis de Guadix, el obispo ha expresado en varias ocasiones su deseo de que los jóvenes de la diócesis accitana puedan participar en ambos encuentros: primero en la PEJ de Santiago de Compostela, en 2022, y después en la JMJ de Lisboa 2023. Ya se trabaja en la delegación de Juventud con esos objetivos en el horizonte.

Antonio Gómez

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El obispo coadjutor preside la Eucaristía en honor al Santísimo Cristo de la Yedra en Vélez Blanco

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La parroquia de Santiago Apóstol de Vélez Blanco ha vivido estos días de fiesta en honor al Santísimo Cristo de la Yedra. Después del triduo en su honor, el domingo el Obispo Coadjutor D. Antonio Gómez Cantero presidía la Solemne Eucaristía, concelebrada por varios sacerdotes. La Mayordoma (Hermana Mayor) le agradeció que fuera ésta su primera visita a la comarca de Los Vélez y le obsequió, en nombre de toda la Hermandad, con un cuadro del Santísimo Cristo de la Yedra.

Las palabras de su homilía comenzaron con una alabanza la iglesia parroquial: “este templo eleva y ensalza al creyente que entra en él”. Mirando a la sagrada imagen invitó a los velezanos “a ser como la yedra que se pega a la pared. Así debe ser el cristiano, una persona que no lleva la cruz como simple adorno sino que está adherido a la Cruz del Señor”.

Durante la celebración, los hermanos realizaron la profesión de fe ante el obispo y renovaron sus cargos. Al finalizar, D. Antonio les hizo una sugerente propuesta: realizar un viaje a Tierra Santa con jóvenes de distintas hermandades de la diócesis. Una oferta que fue muy bien acogida por los presentes.

Después de la Misa, el obispo y el párroco, D. Miguel Joaquín Martín compartieron una comida fraternal con el Card. Cristóbal López, el Párroco de Vélez Rubio, D. Javier Ruiz, la alcaldesa de la localidad y otros sacerdotes presentes que quisieron acompañar a este pueblo que vive tan intensamente esta devoción al Santísimo Cristo de la Yedra.

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Servicialidad: Cuando la convivencia es poesía

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La convivencia puede ser un infierno o un escenario donde se dibuja el cielo, que son sus polos opuestos, si bien entre ellos hay lugar para las alegrías y a las tristezas en función de caracteres, educación, comportamientos varios en los que anidan distintas emociones y pasiones. Pero cuando nos encontramos de lleno con la inocencia y un afán por hacer fácil la vida de los demás, en quienes se piensa antes que en uno mismo, el amor en todas sus gamas muestra el brillo de la caridad lejos de reproches e ironías.

No hay palabras para describir la ternura que late en un corazón sin malicia. Nada tan hermoso como la belleza de un comportamiento que se asoma a la vida de otros a través de gestos sencillos cotidianos en los que se aprecia el alcance de la servicialidad genuina que no espera reconocimiento, que no exige pago alguno por las acciones generosas y delicadas que se realizan, no actúa forzadamente, sino que simplemente se goza escudriñando el rostro de sus congéneres que cada jornada asisten asombrados a ese espectáculo de la sorpresa espiritual que les sale al paso, y que se ha ejercitado con plena libertad y autonomía, todo lo contrario del servilismo.

Ejemplos tan sencillos en el cuidado de los que se tiene cerca tan magníficamente realizados que no se pueden olvidar nunca. Entre los numerosos matices que no siempre son usuales quisiera destacar uno, y es el esmero en poner al alcance de quien tiene dificultad para proveerse de lo necesario para preparar una mesa, colocando sobre la misma los utensilios pertinentes clasificados y ordenados día tras día y siempre con mayor atención y delicadeza. Y es que nada tiene de particular sacar de la alacena platos, vasos, cubiertos, etc., y dejarlos a la mano sin más, despreocupadamente. Lo destacable, a mi modo de ver, es cómo se facilita al extremo la labor que otro tendrá que hacer, y, sobre todo, el cariño y la solicitud que se pone en ello. Esas personas que así obran, aunque no se lo propongan, están enseñando cómo se gesta el amor más puro, el que pone de relieve cuánto le importan aquellos con los que convive, dónde está centrada su memoria, su sensibilidad, una capacidad de observación dirigida al bien haciendo de algo rutinario una obra de arte.

«La convivencia es un arte. Es un arte paciente, un arte hermoso, es fascinante», ha dicho el papa Francisco. Ciertamente la convivencia ofrece infinidad de oportunidades para generar confianza, descanso, felicidad, ayuda, cuidado…, esa gratitud que rubrica la condición de quien la ejercita consciente de la valía de sus semejantes. Nada cuesta responder a lo que se sabe agrada a los demás. A veces son esos instantes en los que se espera poder compartir un pequeño paseo matinal porque las delicias de la naturaleza en el alborear del día sugieren confidencias entrañables que marcan el inicio de una nueva jornada y contribuyen a estrechar los lazos que se han creado en torno a un ideal, a un proyecto de vida común. La atención de quien tiene presente lo que otros necesitan para su alimentación, un compromiso, un tratamiento, el cumplimiento de una pequeña promesa… es decir, lo que entiende pueden haber olvidado, y que amablemente se les recuerda, ni siquiera supone un esfuerzo suplementario para quien actúa de este modo. El estar disponible es una virtud de la persona generosa. No se esconde, no se oculta, no busca excusas para eludir la petición que otros puedan hacerle. Por el contrario, se adelanta, se ofrece, pone a merced de los demás aquello que sabe puede realizar por nimio que parezca.

Esta actitud debería formar parte de la educación. Mal se hace cuando a niños y a jóvenes se les permite estar centrados en sus móviles ajenos a las necesidades que surgen en el hogar. Ni siquiera hay que decirles que deben ayudar porque ese verbo puede interpretarse en un sentido limitado; se entendería como participar en «algo». Y los que residen bajo el mismo techo tienen los mismos derechos y deberes. Lo que en él acontece es cosa de todos. De lo que se trata es de colaborar. Si esto se enseñara desde la infancia se ahorrarían muchos sinsabores y la convivencia estaría teñida de poesía, la que dibujan esas personas buenas que cuando se van dejan vacíos que nadie puede llenar. De algún modo, aunque no sean imprescindibles –nadie lo somos– son necesarias. La lección es clara y sencilla: «El amor jamás reclama; da siempre» (Indira Gandhi).

Isabel Orellana Vilches

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