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La Victoria es de Málaga

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Estamos inmersos en la celebración de la novena a la Patrona de la diócesis de Málaga, Santa María de la Victoria. También patrona de Málaga, la ciudad del paraíso, como la definiese el Premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre. La celebración de la Victoria este año tampoco se ha librado de los efectos de la pandemia.

Su llegada a la Catedral desde el Santuario no ha podido tener lugar en las condiciones de otros años. No obstante, el cariño de los fieles, a tenor de la afluencia en la novena, no ha menguado. Aunque en esto del amor nunca debería haber techo. Cuanto más mejor. Y eso se sabe en la Real Hermandad y en su Basílica Santuario.

La devoción a la Victoria en Málaga es asignatura pendiente. Siempre debe ser. No porque se suspenda en esta materia sino porque hay que buscar permanentemente nuevas formas y ofrecer nuevos estilos para acercar la figura de la Virgen de la Victoria para que sea conocida mejor y más.

Nos acercamos al fenómeno religioso de las más diversas formas. Y en los momentos más insospechados. De ahí, que siempre será bueno revisar cómo a través de iniciativas de oración, formativas o artísticas se puede acrecentar la devoción a la Virgen de la Victoria.

Caminamos inexorablemente hacia una sociedad que poco tiene que ver con la que vivimos hace algunas décadas en materia religiosa; por tanto, o la comunidad católica se pone las pilas y cuida algunos de los puentes que conserva a la hora de ofrecer la fe o corren el riesgo de romperse.

La Victoria es de Málaga. Y de todos los fieles católicos malagueños depende que su devoción crezca. Especialmente en esta era digital donde la devoción puede llegar de Málaga a todos los puntos del planeta.

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El arzobispo de Sevilla da su bendición a la magna exposición ‘Jubilar Rocío’

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El arzobispo de Sevilla da su bendición a la magna exposición ‘Jubilar Rocío’

El arzobispo de Sevilla, mons. José Ángel Saiz, ha recibido esta mañana a una delegación de la comisión organizadora de la magna exposición Jubilar Rocío encabezada por el presidente de la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte, Santiago Padilla, y del comisario de la muestra, Antonio María Lebrero.

Según se destaca en la nota de prensa difundida por la organización de la muestra, “el encuentro ha sido muy gratificante para ambas partes. En el mismo han podido explicar al pastor de la Iglesia sevillana los motivos de dicha exposición y el amplio programa de actos y sedes que tendrá la histórica muestra”. Esta magna exposición será inaugurada el 30 de septiembre en la Fundación Cajasol.

Mons. Saiz Meneses ha dado su bendición al proyecto y se ha mostrado confiado en el buen desarrollo de la misma. El arzobispo presidirá la eucaristía inaugural que se celebrará en el templo de Los Terceros la tarde del 30 de septiembre.

En las próximas fechas, el equipo de comunicación de la magna exposición irá desvelando los diferentes espacios de la muestra, actos y enseres que serán expuestos.

(Fotos: Fernando Salazar).

 

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Nuevo vicario de la zona Sur de la Archidiócesis de Sevilla

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Nuevo vicario de la zona Sur de la Archidiócesis de Sevilla

El sacerdote Manuel Ávalos Fernández ha jurado esta mañana su cargo como vicario episcopal de la Zona Sur de la Archidiócesis de Sevilla. El acto se ha llevado a cabo al inicio de la reunión del Consejo Episcopal que se ha celebrado esta mañana bajo la presidencia del arzobispo, monseñor José Ángel Saiz. El nuevo vicario episcopal sustituye en esta responsabilidad a Antonio Jesús Rodríguez, nuevo formador del Seminario Conciliar San Bartolomé, de la diócesis de Cádiz y Ceuta.

Manuel Ávalos nació en Fuentes de Andalucía (Sevilla) el 2 de marzo de 1976. Ordenado sacerdote en Sevilla el año 2004, es licenciado en Teología y diplomado en Magisterio. Este mes de septiembre ha tomado posesión como párroco de Nuestra Señora de la Asunción, en Osuna. Anteriormente ha sido párroco de Nuestra Señora de las Virtudes, en La Puebla de Cazalla; Santa María la Mayor, de Pilas; y la Purísima Concepción, de Lantejuela.

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Nuevas encomiendas pastorales

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Este lunes 6 de septiembre, se han hecho públicos diferentes nombramientos. En este sentido, el sacerdote Norberto Carlos Hernández Delgado ha sido nombrado delegado episcopal para la Junta de Hermandades y Cofradías de San Cristóbal de La Laguna.

Por otro lado, el presbítero Juan Antonio Guedes Suárez, es el nuevo director de la Residencia Sacerdotal “San Juan de Ávila”.

Por último, el sacerdote José Domingo González Pérez ha sido nombrado responsable del Servicio Diocesano para El Catecumenado.

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Una treintena de sacerdotes reciben la “Missio”

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El Obispo les ha hecho entrega de su nuevo destino esta mañana, en el Palacio Episcopal

 

Aquellos sacerdotes y el seglar que el pasado mes de junio recibieron un nuevo encargo pastoral, han procedido este lunes, 6 de septiembre, a la renovación de su fe y el juramento de fidelidad al Magisterio de la Iglesia en la “Missio”.

El acto conjunto ha tenido lugar en el Palacio Episcopal, comenzando con el rezo del Ángelus y unas palabras del Obispo recordándoles a los presentes la importancia de ejercer su ministerio pastoral con entrega y disponibilidad para servir a la Iglesia”. El pastor de la Diócesis ha exhortado tanto a los presbíteros como al seglar que toma posesión del Secretariado de Pastoral del Trabajo a recibir su nuevo servicio encomendado con actitud de fe y obediencia, en comunión unos con otros.

Asimismo, ha querido agradecer a todos su disponibilidad y ha recordado que él ha sido designado por el Papa para servir a la diócesis de Córdoba, donde se encuentra muy feliz, y velar por el bien común de todos los fieles y sacerdotes.

Posteriormente, los  presentes han realizado su juramento ante la presencia también de los Vicarios de la Diócesis.

















































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Toma posesión el hermano mayor de la Merced

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Pablo R. Jiménez realizó el juramento de su cargo junto al resto de miembros de la Junta de Gobierno

La hermandad sacramental de la Merced de Córdoba dio la bienvenida el pasado viernes, 3 de septiembre, al nuevo hermano mayor de la cofradía de San Antonio de Padua, Pablo R. Jiménez, quien juró el cargo junto al resto de miembros de la Junta de Gobierno.

Junto a esta celebración, tuvo lugar también la presentación del cartel de los actos organizados en honor a Santa María de la Merced.

Entre ellos destacan el pregón previsto para el 21 de septiembre, el Triduo, la felicitación a la Virgen, así como dos conferencias que correrán a cargo de Gonzalo Herreros y Fray Juan Dobado.

Foto: Hermandad Sacramental de la Merced.

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Comienza un nuevo semestre del curso “Amor humano, matrimonio y familia”

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Foto de archivo.

Las clases mensuales del semestre que abarcará de septiembre a diciembre de 2021 comenzarán el próximo día 11 en el Centro de Estudios “La Inmaculada”. Los nuevos alumnos interesados en recibir más información y realizar su inscripción podrán enviar un correo a cursoamorhumano@gmail.com.

Inicia un nuevo año académico para los alumnos del curso “Amor humano, matrimonio y familia” organizado por la Pastoral Familiar y que después de varias convocatorias ya ha formado a decenas de matrimonios y personas interesadas en formarse para el acompañamiento del ámbito familiar, en parroquias o movimientos de la diócesis.

 

Las clases que se imparten mensualmente durante una jornada completa comenzará el próximo sábado, 11 de septiembre, en el Centro de Estudios “La Inmaculada”. En este nuevo semestre que abarca desde septiembre hasta diciembre de 2021 se impartirán materias como el acompañamiento a familias que nacen, el genio femenino, sacramentos y educar con co-razón, entre otros.

FORMARSE AL SERVICIO DE LAS FAMILIAS

El objetivo del curso es ofrecer una formación adecuada sobre el amor humano, el matrimonio y la familia inspirados en la doctrina pontificia especialmente la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco.

El curso va dirigido a adultos que van a trabajar en acompañamiento a las familias en sus parroquias o en sus movimientos apostólicos. Las clases se imparten de forma cíclica, en dos cursos académicos, 2021-2022 a lo largo de dos semestres; dos cuatrimestres y una jornada de convivencia anual de fin de semana en la Zubia.

Aquellas personas interesadas en recibir más información sobre esta formación y las opciones de inscripción puede escribir un correo a cursoamorhumano@gmail.com.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

 

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Nombramiento de vicario episcopal de Las Palmas de Gran Canaria – 6 de septiembre de 2021

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Nombramientos mayo 2021

 

DIÓCESIS DE CANARIAS. Comunicación de nombramiento.
Secretariado de Medios de Comunicación Social. Lunes, 6 de junio de 2021.

Nombramiento del Vicario Episcopal de Las Palmas de Gran Canaria

El 6 de septiembre de 2021, el Obispo de la Diócesis de Canarias, Mons. José Mazuelos Pérez, ha nombrado Vicario Episcopal de Las Palmas de Gran Canaria al Rvdo. D. Juan Jesús García Morales, párroco de San Nicolás de Bari y S. Francisco de Sales.

Artículos relacionados:

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«Tocar la humanidad tangible de Jesús para tocar su divinidad intangible»

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Lecturas bíblicas: Is 35,4-7a; Sal 145,7-10 (R/. «Alaba, alma mía al Señor»); St 2,1-5; Aleluya: Mt 4,23 («Jesús proclamaba el evangelio del Reino y curaba toda enfermedad y dolencia del pueblo»); Mc 7,31-37.

Queridos hermanos y hermanas:

El evangelio de san Marcos, después de una primera parte en que da cuenta del ministerio de Jesús en Galilea, en la que, después de referir el bautismo de Jesús por Juan en el río Jordán, presenta a Jesús como enviado del Padre para la proclamar el reino de Dios. Refiere también la dificultad que experimentan sus paisanos para reconocerle como enviado de Dios, la elección de los apóstoles, cuya instrucción comienza Jesús, para seguir con una nueva sección de viajes o recorridos itinerantes de Jesús.  Entre los recorridos que realiza Jesús se encuentra la salida de territorio judío para adentrarse en territorio pagano fenicio regresar por la zona de la Decápolis, que se situaba en el lado oriental del mar de Galilea. Primero se detiene el evangelista en el milagro de la mujer siro-fenicia que le pide a Jesús que cure a su hija estaba poseída por un espíritu inmundo, y enseguida comienza la secuencia de la curación del sordomudo que hemos escuchado en el evangelio de hoy. El evangelista traslada a Jesús del territorio de Tiro, donde ha curado a la hija de la siro-fenicia, al territorio de Sidón, ambas poblaciones son antiguos asentamientos fenicios, hoy integrados en territorio libanés. El evangelista, refiriendo estas incursiones de Jesús en territorio pagano, quiere hacer manifiesto que el evangelio tiene un destino universal y que no se encierra en territorio judío.

El evangelista, refiriendo estas incursiones de Jesús en territorio pagano, quiere hacer manifiesto que el evangelio tiene un destino universal y que no se encierra en territorio judío.

El milagro del sordomudo, ya que además de ser sordo tenía dificultades para hablar, es una actuación de Jesús que pide nuestra atención, porque en su narración  se nos trasmite cómo los milagros que Jesús realiza son la manifestación de la irrupción del tiempo mesiánico anunciado por los profetas, como hemos escuchado en la lectura del profeta Isaías, y así lo reconoce la multitud que sigue a Jesús, que exclama: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc 7,37). Un conocedor de la Escritura sabe que el cronista del libro del Génesis dice de Dios que, una vez hubo terminado la creación, «vio todo lo que había hecho y era muy bueno» (Gn 1,31 LXX). Al decir lo mismo de Jesús el evangelista habla de él como se habla de Dios en la Escritura. Cuando el apóstol Pedro se dirige a la multitud de peregrinos congregados en Jerusalén por la fiesta de Pentecostés, les dice que Jesús fue entregado según el designio de Dios, porque así Dios lo tenía establecido. Leemos en el libro de los Hechos que, en el Discurso de san Pedro ante la multitud congregada en torno al cenáculo en Pentecostés, el Apóstol se refirió a Jesús el Nazareno como «un varón acreditado por Dios ante vosotros con los milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él» (Hch 2,22). Poco tiempo después, se dirigía en Cesarea Marítima a los oyentes en casa del centurión romano Cornelio, y al narrar lo sucedido con Jesús dice: «Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él» (Hch 10,38).

Vemos, entonces, que las acciones taumatúrgicas, los milagros de Jesús no responden al supuesto exhibicionismo de quien domina ciertas artes de seducción de la gente sirviéndose de algunas prácticas curativas; ni tampoco a intereses económicos como quería Simón el Mago al pedirle a san Pedro ofreciéndole dinero el poder del Espíritu Santo, para comerciar con él, y fue castigado por Dios (cf. Hch 8,18-24). Los milagros no son cebos comerciales ni producen ganancias de este mundo, acontecen por la acción de Dios, que acredita la persona y misión de Jesús como enviado de Dios en un tiempo último, mesiánico, previsto por Dios para hacerse presente entre los hombres restaurando la casa de Israel, la nación de la elección divina. En Jesús se cumplen las profecías y la promesa de salvación que esperaba Israel. Isaías había profetizado que, para entonces, cuando Dios desvelara su misterio: «Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo y la lengua del mudo cantará» (Is 35,5-6). Los signos que realiza Jesús son los signos del tiempo mesiánico prometido, en el que Dios salvará a su pueblo y resarcirá a Israel de sus enemigos.

        © Franciscanos Eucarísticos Pobres de Nazaret.

Tal era la esperanza mesiánica judía, que Jesús colmará con su palabra y acción de manera bien distinta a como la imaginaba Israel, porque la llegada del Mesías no puede traer desquite alguno contra los pueblos, sino salvación del pecado; porque el origen de los enfrentamientos entre los pueblos, de los egoísmos y las malas acciones está en los pecados de los hombres. Que Jesús libere del demonio que esclavizan a los seres humanos y devuelva la salud a los enfermos son signos de la llegada del reino de Dios en la palabra y las acciones de Jesús. La esperanza puesta en el Mesías prometido por los profetas trae consigo fe en la superación de las contradicciones y tensiones entre las naciones, cuyo fin sólo llegará cuando pase la figura de este mundo. La esperanza mesiánica se enraíza en la fe en Dios que por su misericordia ha hecho posible en Cristo la definitiva superación de los enfrentamientos entre los hombres, y así describe Isaías el futuro de la humanidad reconciliada: «De las espadas forjarán arados, / de las lanzas podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, / no se adiestrarán para la guerra» (Is 2,4). El tiempo mesiánico se distinguirá por la irrupción de la paz que es fruto de la reconciliación, la paz, el shalom de Dios que es salvación para el hombre: la reconciliación del mundo con Dios que aconteció en la cruz de Jesucristo. San Pablo así lo dice afirmando que «Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuenta de sus pecados…» (2 Cor 5,19).  Bien se puede ver que la paz mesiánica prometida por los profetas es de naturaleza trascendente, no pertenece a la historia terrena de la humanidad, sino que es algo que llegará con su consumación en Dios. La ideología mesiánica judía había interpretado con mentalidad terrena el tiempo mesiánico, que habría de ser un tiempo final en el que Dios resarciría a Israel de sus enemigos. Tal era la interpretación de que Dios tomará el desquite de Israel.

El origen de los enfrentamientos entre los pueblos, de los egoísmos y las malas acciones está en los pecados de los hombres.

Esta realidad trascendente que es la plena pacificación que sólo Dios puede hacer se adelantó en esta vida en las acciones sanadoras de Jesús, para que recibamos el mensaje del Evangelio que Dios destina a todas las naciones de la tierra. Estas incursiones en territorio de paganos son signo del carácter universal del Evangelio, aunque la proyección plenamente universal del Evangelio sólo se comprenderá a la luz de la resurrección de Jesús de entre los muertos. Es el Resucitado el que envía a sus apóstoles a predicar el Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28,20), pero estas salidas de las fronteras de Israel a territorio fenicio y a las regiones limítrofes con estas fronteras, como la Decápolis, son narradas a la luz de la revelación del Resucitado y hacen ver el carácter universal de la salvación que Dios ofrece al mundo en Cristo.

Nosotros hacemos acepción de personas y nos dejamos influir en nuestras acciones por la imagen externa, la posición social o cultural, los bienes o el poder con quienes somos benevolentes o queremos favorecer.

Este universalismo del Evangelio es revelación del Espíritu a san Pedro, que justifica su presencia en casa del centurión romano Cornelio diciendo: «Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea» (Hch 10,34-35). Nosotros hacemos acepción de personas y nos dejamos influir en nuestras acciones por la imagen externa, la posición social o cultural, los bienes o el poder con quienes somos benevolentes o queremos favorecer. Por eso la carta de Santiago nos exhorta a no juntar la fe con la acepción de personas (cf. St 2,1), y muy por el contrario preferir hacer el bien a los que más lo más lo de nosotros en su desvalimiento y pobreza, porque «Dios ha elegido a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino» (St 1,5). También hacemos acepción de personas por motivos religiosos y este es un motivo que nos debe hacer pensar, sin por eso caer en un allanamiento de las religiones, como si todas fueran lo mismo. Tenemos una particular fraternidad con todos los verdaderos creyentes en Dios y el diálogo entre las distintas religiones es muy importante para todos. Tenemos, sobre todo, una fraternidad singular con todos los cristianos, unidos como estamos en Cristo por el mismo bautismo, por eso hemos de buscar unidos la reconstrucción de la unidad visible de la Iglesia.

El evangelio nos presenta además otra importante perspectiva que debemos considerar, si nos fijamos en el hecho mismo de la curación, en cómo procede Jesús al curar al sordomudo. Jesús puede curar con su sola palabra, porque la palabra de Jesús es eficaz por sí misma, como es la palabra de Dios eficaz como lo vemos en los relatos evangélicos.  Hay, sin embargo, pasajes como este en los que Jesús quiere poner el acento en las mediaciones que se acomodan a la condición corpórea de la naturaleza humana, y mediante las cuales llega la salvación. Jesús mete sus dedos en los oídos del sordo y con la saliva le toca la lengua, mirando al cielo suspira invocando la fuerza espiritual que sólo viene de Dios y pronuncia la palabra sanadora: Effetá, expresión en arameo que significa: “¡ábrete!”. El influjo que esta narración ha tenido en el rito cristiano del bautismo es conocido, aunque se percibe menos desde la reforma litúrgica. La interpretación alegórica de los santos Padres de la antigüedad cristiana ven en el hecho de tocar la humanidad tangible de Jesús el medio de tocar su divinidad intangible[1], que es lo que afirma el evangelio de san Juan: «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado, su gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (cf. Jn 1,14). San Gregorio Magno ve en el gesto de Jesús de meter los dedos en los oídos del sordo que los dones del Espíritu llegan a la mente del sordo que recobra la audición para que obedezca[2]. Se ha visto también en la sordera la cerrazón del alma que no recibe la palabra de Dios y es necesario abrirla y así, propalar la confesión de fe en Jesús[3]. Gestos a los que aludía el rito bautismal. San Pablo dice que la fe viene de la audición del anuncio evangélico, porque de ello depende el comienzo de la salvación (cf. Rm 10,14.17).

Jesús mete sus dedos en los oídos del sordo y con la saliva le toca la lengua, mirando al cielo suspira invocando la fuerza espiritual que sólo viene de Dios y pronuncia la palabra sanadora: Effetá, expresión en arameo que significa: “¡ábrete!”.

No podemos silenciar el anuncio evangélico explícito. Estamos enviados al mundo para anunciar la salvación con palabras y con obras, con acciones de salvación y gestos sacramentales en los que expresemos la fe que profesamos. Dar testimonio de palabra y obra de Cristo, y recibir sacramentalmente la gracia redentora y santificadora que nos llega por la mediación de la Iglesia. La Eucaristía que ahora celebramos sostiene nuestra fe y la acrecienta en nosotros. Después de la pandemia algunos cristianos han llegado a creer que basta seguir digitalmente las celebraciones de la Misa y las celebraciones litúrgicas, por eso hemos de decir que es necesario volver a Misa, tener una vida cristiana coherente, porque la fe exige unir ambas cosas: la palabra y el compromiso de una vida acorde con la fe y la celebración de la fe en la acción litúrgica. Somos una asamblea celebrante al tiempo que un pueblo de Dios en marcha. Que así nos veamos y así actuemos con la ayuda del Señor y de María.

SA. I. Catedral de la Encarnación

Almería, a 5 de septiembre de 2021

+ Adolfo González Montes, Obispo de Almería

Ilustración. Jesús cura a un sordomudo. Domenico Maggiotto (s. XVIII). Colección privada.

[1] San Efrén de Nísibe, Sermón sobre nuestro Señor: CSCO 270, 8.

[2] San Gregorio Magno, Homilías sobre Ezequiel: BAC 170, 350.

[3] San Beda Venerable: PL 92,203s.

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