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El arzobispo de Sevilla hace un repaso por los principales temas de actualidad en la Iglesia hispalense tras más de tres meses de su toma de posesión

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El arzobispo de Sevilla hace un repaso por los principales temas de actualidad en la Iglesia hispalense tras más de tres meses de su toma de posesión

Un poco más de cien días han trascurrido desde la toma de posesión de monseñor José Ángel Saiz, como arzobispo de la Iglesia en Sevilla, el pasado 12 de junio, en la Catedral hispalense.

Meses que han trascurridos “muy rápidos y con mucha intensidad”, de primeras visitas a parroquias, seminarios, conventos, comunidades religiosas, universidades, instituciones civiles y militares, santuarios, ermitas y muchísimas realidades más de la Archidiócesis, sin obviar que todo esto ha transcurrido en medio de una pandemia que ha obligado a la reducción de aforos y ciertas restricciones más.

Con este telón de fondo, Don José Ángel ha hecho un repaso a la actualidad de la Iglesia, con especial énfasis en el retorno del culto externo de las hermandades, la Semana Santa 2022, el movimiento migratorio y la necesidad de acogida de los migrantes, la misión popular del Gran Poder en los Tres Barrios a mediados de octubre, las vacunas y la Pastoral Universitaria, entre otros asuntos.

A continuación, reproducimos fragmentos de la entrevista concedida a COPE,  que puede reproducir íntegra aquí:

Recientemente se han cumplido sus primeros cien días como arzobispo de Sevilla. ¿Han pasado rápidos?

Pues se han pasado muy rápidos y han sido de una gran intensidad. De hecho, siempre he dicho coloquialmente que han pasado tres meses, pero parecen tres años, porque el 12 de junio se me queda lejano, y es porque han sido tres meses muy intensos en todos los sentidos. En la actividad, en el impacto de las actividades y en la alegría y satisfacción, porque han sido un regalo de Dios estos tres meses.

Anécdotas hay muchas, pero son sencillas. Lo que más me llama la atención es la vitalidad que voy descubriendo, que las parroquias que visito tienen vida pastoral y vida de fe. Las comunidades religiosas también tienen vitalidad y presencia. La realidad de la Iglesia, las hermandades y cofradías que es un hecho diferencial de Andalucía y particularmente de Sevilla, que son 700 aproximadamente, lo que supone una gran riqueza. Esa vitalidad con la que me encuentro me da una alegría gozosa y la buena sintonía que tienen ellos con el pastor, y el pastor con ellos. Yo percibo alegría y esperanza.

En Sevilla ya han salido las primeras procesiones, aunque la multitudinaria se prevé que sea la del 16 de octubre, con el traslado del Gran Poder a Tres Barrios,  una zona humilde que tuvo oportunidad de visitar prácticamente a la semana de tomar posesión. ¿Cuál es la labor de la Iglesia en la zona? 

Fue una visita muy significativa e interesante. Visitamos primero tres familias en tres casas con unas características concretas y que me iluminaron mucho, porque una cosa es que tú lo leas y otra es una visita de campo que es lo que gusta para encontrarte con las personas y los espacios. Hubo reunión con las fuerzas vivas de las entidades y parroquias. Yo les dije que descubrí tres realidades distintas: unas realidades de más marginación, una segunda en desarrollo y otra parte en la que se ve una cierta normalidad con familias más homologables. Agradecí el trabajo que hacen allí y les dije que teníamos que ser realistas, y la situación es dura, difícil y dolorosa para quienes sufren esa pobreza y falta de horizonte. A la vez las personas que trabajan allí ayudando pasan por situaciones de dolor porque esto afecta también, pero les dije que, a pesar de los problemas, veo motivos para la esperanza.

Su presencia será muy importante porque el resumen de nuestro mensaje y el centro de la actividad como Iglesia es Cristo. Por tanto, que el Gran Poder vaya será importante porque es el Señor de Sevilla y es importante en la ciudad, en las familias y el corazón de cada sevillano. La imagen es una maravilla de belleza y arte. La imagen ya impacta espiritualmente. Como los sevillanos tienen tanta devoción al Gran Poder, esos elementos de vivencia personal, de vivencia de la fe, de belleza contemplada, todo eso será una suma que será una multiplicación, lo que será importante para la conversión de las personas y de las estructuras, y ojalá eso ayude a acelerar el proceso de regeneración de esos barrios.

¿Habrá procesiones en Sevilla en la Semana Santa de 2022?

Eso solo Dios lo sabe. Yo lo que puedo expresar son mis deseos, y mi deseo es que sea una Semana Santa parecida a la de 2019. Yo siempre escuchaba a mons. Carlos Amigo en la Conferencia Episcopal hablar de la ‘Madrugá’ y que, entre cofrades, fieles, habitantes de Sevilla, turistas… puede haber un millón de personas en las calles de Sevilla. A mons. Juan José también le he oído explicar detalles. Es algo muy particular. Será la primera Semana Santa que pase en Sevilla. Es mi deseo también. Tendremos que tener mucha prudencia y responsabilidad en estos meses previos. Dios quiera que lo podamos celebrar y María Santísima nos proteja y ayude porque sería algo importante. En cualquier ciudad de España es importante celebrar la Semana Santa con casi total normalidad, y en Sevilla con una particular importancia.

La Covid lo ha condicionado todo. ¿Para usted han sido casi dos años perdidos o, todo lo contrario?

Yo en el momento en el que se declaró el confinamiento, recuerdo que escribí una carta pastoral llamada ‘Reflexiones de un pastor ante el coronavirus’ y explicaba tres aspectos. La primer volver la mirada a Dios, porque al ser humano le gustaba recordar que ha llegado a la Luna o que ha llegado a clonar seres vivos. Piensa que es capaz de conseguir todo lo que se proponga con la Ciencia y la técnica. Es la tentación de la construcción de la Torre de Babel, y de repente llega un pequeño virus que nos derrota a todos, a grandes potencias y países pobres. Es una cura de realismo y humildad que nos tiene que volver la mirada a Dios, a ser más humilde y ser conscientes de que estamos en manos de Dios. La segunda lección es volver la mirada así mismo y mirarse al espejo con humildad y darse cuenta que la escala de valores de nuestra vida tendríamos que modificarlas y poner en primer lugar los elementos esenciales. Eso nos ayudaría a liberar carga y riqueza que podemos compartir con los demás y ser conscientes de que no estamos solos, que el camino lo hacemos juntos. Ojalá cuando pase la pandemia, que no está superada aún, hayamos aprendido estas lecciones y nos volvamos más humildes, sensatos, solidarios, espirituales…

Por cierto, hablando de la pandemia… ¿Es partidario de inyectar una tercera dosis a la población o destinarlo a los países o continentes con menos recursos?

No es exclusivo aplicar una tercera dosis en Occidente con enviar dosis a esos países. Se puede hacer las dos cosas perfectamente. Es diferente si la tercera dosis es necesaria o no. Yo mi tercera dosis la regalaría, pero eso lo tienen que decidir las autoridades sanitarias. No es excluyente, hay capacidad ahora de desarrollo y laboratorios para inyectar la tercera dosis y enviar, aunque sea por interés propio y egoísmo, vacunas a otros países, porque si no la variantes y rebrotes serán continuos. Pero no solo por egoísmo, hay que hacerlo por solidaridad y compartir los bienes que tenemos en una cuestión tan sensible como esta y que ha puesto en peligro a la humanidad entera.

Hace unos días se presentaba el documento ‘Fieles al envío misionero’ con las orientaciones que aporta la CEE para los próximos años. ¿Cómo acomodar o adaptar este documento a una ciudad como Sevilla? Dicho de otro modo… ¿Cómo evangelizar en la Sevilla actual?

Ese documento tiene unas líneas transversales, que es constatar la realidad actual de la Iglesia y del mundo. Vemos que se vive un proceso de secularización, aparentemente imparable. Vivimos en medio de una cultura dominante relativista, subjetivista, que nos lleva a la superficialidad y a veces se dan unas actuaciones que quieren apartar a Dios de la vida y de la plaza pública. ¿Cómo hacer frente a eso? Vivir la fe con intensidad y autenticidad y después a anunciar a Jesucristo. Ahí entra nuestra palabra, nuestro patrimonio. Nos encontramos en una sociedad con un empobrecimiento espiritual pobre, donde la gente tiene todo materialmente, pero no encuentra sentido a su vida, en los países ricos, porque en los pobres no pasa. Tenemos que hacer una propuesta para ayudar a esas personas a elevar el espíritu. Para todo ello, en Sevilla nos ayuda el patrimonio artístico, esa vitalidad de la que hablábamos, que es sacar a las calles las procesiones.

Es una maravilla encontrar a tantas personas que, en lugar de tener miedo de expresar su fe en la vida pública, están deseando hacerlo. En el momento presente hay unas bolsas de pobreza en el Occidente rico y en el Tercer Mundo. Tenemos un fenómeno migratorio por causas de guerras o porque necesitan un futuro para sus hijos. Hay que dar una respuesta solidaria, conscientes de que como recuerda el Papa Francisco, de que a los más pobres no se les da las migajas, sino que se les sienta en la mesa con nosotros, y quienes llaman a la puerta no es una persona ajena a la que hemos de ayudar para tranquilizar nuestra conciencia, sino que es un hermano que forma parte de nuestra familia.

La falta de vocaciones es otro de los problemas en la Iglesia, también en Sevilla, y esto provoca noticias tristes. Por ejemplo, la marcha hace casi dos años de Los Padres Blancos Misioneros de África, el cierre del monasterio de San José de Écija en 2015 o el convento de San Francisco en Lebrija en 2017.

Hay menos vocaciones porque hay menos natalidad, más secularización, un planteamiento de la vida menos trascendente o menos religioso. Pero no se trata de llenar los seminarios y noviciados convenciendo a los muchachos y muchachas para que entren. El planteamiento es diferente. En el tema vocacional la iniciativa es de Dios, que es quien llama. Y tiene que descubrir cada persona esa vocación porque se realizará como persona, será feliz, vivirá alegre y será productivo para la Iglesia y la sociedad.

Se trata de ayudar a cada uno a descubrir su vocación. El Señor llama a la mayoría a través del matrimonio, pero hay un grupo al que llama a través de la vida consagrada o del sacerdocio. No hay que llenar el seminario de futuros curas, sino que a los niños y jóvenes se les eduquen cristianamente, acompañarlos espiritualmente y ayudarles a descubrir cuál es su vocación. A veces no es sencillo. Algunos de pequeño lo tienen claro y otros no. El Señor sigue llamando, no es un problema de falta de vocación sino en todo caso de sordera, de que estamos en un ambiente con tanto ruido que no escuchamos si alguien nos llama. Será falta de cobertura. Pero Dios sigue llamando. En los países con más consumismo y menos espiritualidad es donde las vocaciones caen. Pero Dios sigue llamando.

¿Qué acogida ha tenido la nueva asignatura impulsada por la Pastoral Universitaria para jóvenes que quieran adentrarse en la cuestión fe-razón que se impartirá en la Universidad de Sevilla?

Según me ha explicado el delegado son quince profesores los que la imparten y de momento hay 18 matriculados, lo cual es mucho, porque ahora que salimos de la pandemia, que ha afectado a la docencia y a la Universidad y siendo un curso que se estrena la respuesta es positiva e interesante. Va de relacionar la fe y la existencia de Dios, y la vida teologal con distintas disciplinas. Habrá catedráticos de Medicina, de Literatura, Economía, Derecho… puede ser enriquecedor.

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El obispo de Guadix asiste en Loyola al Encuentro de delegados y responsables de Pastoral juvenil, organizado por la CEE

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El obispo de Guadix asiste en Loyola al Encuentro de delegados y responsables de Pastoral juvenil, organizado por la CEE

Del 23 al 26 de septiembre, se está celebrando el Encuentro de delegados y responsables de Pastoral juvenil en Loyola, organizado por la Subcomisión Episcopal para la Juventud e Infancia de la Conferencia Episcopal Española. La pastoral juvenil en la era post-covid y los próximos encuentros de jóvenes, como el europeo de Santiago de Compostela y la JMJ de Lisboa 2023, centran buena parte de las sesiones de trabajo. El obispo accitano presidirá la celebración de la Misa de clausura, el domingo 26 de septiembre, en la basílica de Loyola. D. Francisco Jesús es miembro de la Subcomisión para la Juventud e Infancia, de la Conferencia Episcopal Española.

El Encuentro de delegados y responsables de Pastoral juvenil de España tiene lugar del 23 al 26 de septiembre, en Loyola, situado en Azpeitia (Gipuzcoa). Se inauguró el jueves 23 por la tarde, con una eucaristía de acogida presidida por el obispo auxiliar de Valencia y presidente de esta Subcomisión, Mons. Arturo Ros.

La pastoral juvenil en la era pos-covid

El viernes 24 ofreció el saludo y bienvenida, en nombre de la Compañía de Jesús, Ignacio Echarte SJ, superior de la comunidad y rector de la basílica de Loyola. Para el resto de la mañana se programó un retiro espiritual. Las sesiones de trabajo comenzaron ese mismo día por la tarde, con la presentación del documento base para el Proyecto Marco de Pastoral con Jóvenes.

Este sábado 25 tendrá lugar la presentación del libro La Pastoral con Jóvenes en la era Pos-covid, editado por el departamento de Pastoral Juvenil, además de una mesa redonda, que lleva por título: «La Pastoral con Jóvenes Pos-covid». Después de la dinámica por grupos, se realizará la presentación del Encuentro de Equipos de Pastoral Juvenil de Bilbao EPJ22. Asimismo, habrá informaciones sobre la peregrinación Europea de Jóvenes a Santiago PEJ22 y la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa JMJ23. El día concluirá con la eucaristía en Aránzazu presidida por Mons. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián.

El domingo, 26 de septiembre, continuarán con sesiones de trabajo con la presentación de las conclusiones del encuentro, que se cerrará con una eucaristía presidida por Mons. Francisco Orozco, obispo de Guadix y miembro de la Subcomisión para la Juventud e Infancia.

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Este domingo se celebra la Jornada del migrante y refugiado

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Este domingo se celebra la Jornada del migrante y refugiado

La jornada llega con el lema «Hacia un ‘nosotros’ cada vez más grande»

Este domingo 226 de septiembre la Iglesia celebra la Jornada del Migrante y Refugiado, una jornada de plena actualidad, que nos invita a tomar conciencia del mundo en que vivimos, donde el fenómeno de la migración tiene alcance global y las solicitudes de refugio, en muchos países, no paran de crecer. Se trata de una realidad que no se puede ocultar, que está provocada por un sufrimiento extremo en los países de salida y que puede convertirse en un auténtico drama en los países de acogida, si no se atiende bien. Y no siempre se atiende bien.

Esta jornada nos ayuda a tomar conciencia de esta situación, compleja y anda fácil de abordar, y a ser expresión de fraternidad, de acogida, haciendo que el “nosotros” sea cada vez más grande, como nos recuerda el eslogan de este año.

En la diócesis de Guadix la presencia de inmigrantes es cada vez mayor y, desde el secretariado de migraciones de la diócesis accitana, su director, Salvador Cifuentes, invita a celebrar esta jornada desde la cogida, con participación de los migrantes en las Eucaristías.

El departamento de Migraciones, dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, presenta los materiales para la Jornada mundial del migrante y del refugiado 2021.

«Hacia un <nosotros> cada vez más grande» es el lema con el que se celebra esta Jornada el 26 de septiembre. Y el objetivo, tomar conciencia de la situación del mundo en el que vivimos ante el desafío de las migraciones y las oportunidades que nos ofrecen de cara al futuro.

La presentación de la Jornada, que tuvo lugar en la sede de la Conferencia Episcopal, contó con la participación del obispo auxiliar de Madrid y obispo responsable de Migraciones, Mons. José Cobo; el director del departamento de Migraciones, Xabier Gómez; y Milagros Tobías, de la parroquia Nuestra Señora del Camino (Madrid).

¿Cuál es el mensaje de los obispos españoles para la Jornada 2021?

Centrándose en el tema de la Jornada, los obispos de esta Subcomisión, que está integrada en la Comisión Episcopal para la Pastoral social y Promoción humana, explican que «para responder en clave de <nosotros> se nos llama a poner todo el esfuerzo en constituir, con todos, un sistema que normalice la migración legal y segura a largo plazo, y que se base plenamente en una ética apoyada en los derechos humanos, en el horizonte de fraternidad universal y en el derecho internacional».

«Esto -puntualizan- nos abre a la tarea de ayudar a recrear el modelo de ciudadanía que propicie una cultura de la integración que, además, aprenda a globalizar la responsabilidad de vivir juntos en esta casa común». En esta línea, señalan como ejemplo las propuestas del papa Francisco en el capítulo que dedica a «la mejor política» dentro de la encíclica Fratelli tutti.

«Es hora de incorporar el grito de tantos y de acoger las huellas ya marcadas», afirman los obispos; además agradecen «todo el camino emprendido en este tiempo por quienes hacen de puentes de esperanza para tantos desde sus comunidades».

Crisis migratorias en pandemia

Pero un año complicado por la pandemia, los obispos también quieren hacer presente en su mensaje las dramáticas crisis migratorias, tanto en las fronteras de Canarias como en Ceuta y Melilla. «Las personas vulnerables en movimiento -recuerdan- siguen llamando a nuestras fronteras. Con ellas sentimos que estamos juntos en un mundo plagado de catástrofes, de guerras y consecuencias del cambio climático que siguen obligando a muchos a salir de su tierra».

También muestran su preocupación y rezan «por el dolor de quienes, a poco de llegar, intentan abrirse paso en nuestra sociedad y que, en poco tiempo, ha agrandado sustancialmente su desigualdad».

En este tiempo, «hemos aprendido a constatar que todos estamos interconectados, que compartimos destino y viaje. Sabemos que estamos en el mismo barco en medio de muchas tormentas, donde o permanecemos juntos, o perecemos juntos», añaden los obispos.

MENSAJE DE LOS OBISPOS PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2021

«Hacia un “nosotros” cada vez más grande»

 Aun en medio de un año complicado y difícil celebramos la Jornada del Migrante bajo el lema: «Hacia un “nosotros” cada vez más grande».

Es una ocasión para tomar conciencia de la situación del mundo en el que vivimos ante el desafío de las migraciones y las oportunidades que nos ofrecen de cara al futuro.

En esta Jornada, el papa nos coloca de nuevo ante el horizonte de la fraternidad y nos hace una nueva invitación en la que pone delante la vacuna definitiva que la familia humana necesita: salir de un «nosotros» pequeño, reducido por fronteras o por intereses políticos o económicos, para ir a un «nosotros» incluido en el sueño de Dios, en el que vivamos como hermanos compartiendo la misma dignidad que él nos da. Es un movimiento interno que pide saltar la barrera del «ellos», para atrevernos a pronunciar un nuevo «nosotros» que abrace a todo ser humano. Es fácil entenderlo para quienes pronunciamos el Padrenuestro como oración venida de Cristo que nos coloca en la disposición de vivir como hijos.

Hemos pasado un año complicado. Con la pandemia no olvidamos las dramáticas crisis migratorias, tanto en las fronteras de Canarias como en Ceuta y Melilla. Las personas vulnerables en movimiento siguen llamando a nuestras fronteras. Con ellas sentimos que estamos juntos en un mundo plagado de catástrofes, de guerras y consecuencias del cambio climático que siguen obligando a muchos a salir de su tierra.

Tampoco dejamos de preocuparnos y rezar por el dolor de quienes, a poco de llegar, intentan abrirse paso en nuestra sociedad y que, en poco tiempo, ha agrandado sustancialmente su desigualdad.

En este tiempo también hemos aprendido a constatar que todos estamos interconectados, que compartimos destino y viaje. Sabemos que estamos en el mismo barco en medio de muchas tormentas, donde o permanecemos juntos, o perecemos juntos.

El Espíritu Santo no cesa de ofrecernos una mirada amplia y esperanzadora para poder tejer un futuro donde cada vez el «nosotros» que pronunciamos, pequeño, limitado y que gira alrededor de nuestros intereses, se va transformando en un «nosotros» fraterno y evangélico, que nos vincula y nos da un horizonte al que dirigirnos desde nuestras diversas vocaciones.

Por eso, ahora, este «nosotros» se abre como un camino que hay que emprender entre las fronteras del descarte y de los muros que hemos de detectar, pero es el proyecto que Dios Padre tiene para seguir gestando una humanidad de hermanos.

  • Un «nosotros» que crece en cada corazón que se atreve a ser samaritano. Ante el grito de tantos, el papa Francisco siempre nos propone, antes que nada, «ensanchar el corazón» ante los que llegan, porque «todos somos responsables de la vida de quienes nos rodean» (Francisco, JMMR 2013). «Migrantes y refugiados no son peones sobre el tablero de la humanidad, comparten el mismo deseo legítimo de conocer, de tener, pero sobre todo de ser “algo más”». (Francisco, JMMR 2019).

La Jornada nos pide una respuesta para elegir con qué ojos miramos. Desde la seguridad encapsulada de una Europa en invierno demográfico, desde el baile de los juegos geopolíticos o los intereses partidistas, o con la mirada de nuestro Padre que nos pide humanizar las crisis, responder socialmente con mirada a largo plazo desde el horizonte de la fraternidad humana, denunciando la instrumentalización del dolor y la pobreza.

  • Un «nosotros» que crece en cada comunidad cristiana cuando aprendemos a acoger, proteger, promover e integrar. Así lo vivimos en cada rincón donde celebramos esta Jornada que nos ayuda a ser parábola del reino de Dios allí donde caminamos.

«Cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero» (Francisco, JMMR 2018). El «nosotros amplio» pide poner todo nuestro esfuerzo para incorporar en la vida comunitaria el grito de los migrantes y refugiados, los que llegaron y los que al otro lado de la frontera golpean nuestras puertas. Una comunidad no será madura hasta que no sepa vibrar, discernir e incorporar este clamor.

La cultura del encuentro será la llave para facilitarnos que allí donde camine la Iglesia se abran puertas y, además, posibilite que el migrante pueda incorporarse cada vez más, en todos los procesos de participación, de vida y de fe.

  • Un «nosotros» que crece al desplegar nuestra vocación católica como Iglesia que responde unida a este signo de nuestro tiempo.

Es una llamada para entrelazar nuestros esfuerzos misioneros. Se trata de incorporar las vidas de los migrantes en el horizonte común de cuanto hacemos, vivimos y celebramos. No perdemos de vista que «todos nosotros» estamos convocados a significar de forma creíble la centralidad del amor de Dios y la bienaventuranza del Evangelio como signo del reino de Dios.

Un clamor global como la migración pide una respuesta integral y en comunión, como Iglesia que sabe fijar su mirada en Cristo samaritano. Él nos anima a servir en su nombre dando respuestas integrales, en las que aprendemos a entrelazar nuestras diversas pertenencias eclesiales o carismas a las sensibilidades. Todos necesarios y amasando nuestras posibilidades desde un «nosotros» que abraza y acoge.

  • Un «nosotros» que se hace grande cuando aprendemos a caminar con la sociedad civil, aportando nuestras miradas de fe y la sabiduría de nuestro camino.

La migración ha amasado la historia de la humanidad, especialmente la de Europa, en su cultura y en su economía. Gracias a ella hemos recogido crecimiento, dinamismo social y nuevos desafíos.

La realidad nos pone delante la pandemia actual, la crisis demográfica, el cambio climático, la seguridad de las fronteras y la creciente desigualdad social. En la respuesta a todos estos retos, la migración tiene un puesto y un papel y, por ello, es necesaria una ética fuerte y una política migratoria eficaz en clave inclusiva.

Para responder en clave de «nosotros» se nos llama a poner todo el esfuerzo en constituir, con todos, un sistema que normalice la migración legal y segura a largo plazo, y que se base plenamente en una ética apoyada en los derechos humanos, en el horizonte de fraternidad universal y en el derecho internacional. Esto nos abre a la tarea de ayudar a recrear el modelo de ciudadanía que propicie una cultura de la integración que, además, aprenda a globalizar la responsabilidad de vivir juntos en esta casa común.

La salida es incorporar aquello a que Fratelli tutti invita: «Una mejor política, política puesta al servicio del verdadero bien común» (FT, n. 154). Es la necesidad de ayudar a generar políticas y legislación que favorezcan a quienes llegan y que potencien la ayuda necesaria para el desarrollo de los países de origen (FT, n. 132). Ahí es donde entra la importancia del Pacto Global por las Migraciones y la iniciativa de políticas internacionales que garanticen estos derechos desde el «nosotros» inclusivo y amplio que mire la fraternidad como «nueva frontera».

Los cristianos somos parte del «nosotros». No podemos dejar solos a los que toman las decisiones, ni a los gobernantes ni a quienes gestionan la crisis.

Es hora de incorporar el grito de tantos y de acoger las huellas ya marcadas. Por eso agradecemos todo el camino emprendido en este tiempo por quienes hacen de puentes de esperanza para tantos desde sus comunidades.

También damos gracias a Dios por esa parte del «nosotros» que está en primera línea de acogida, por los que intentan establecer vínculos entre las diócesis de origen, las de primera acogida y las de destino, recordando que es la Iglesia quien está en los lugares de salida y de llegada. Gracias a los que ponen las bases para establecer vías legales de migración sobre pactos migratorios sostenibles y a los que abrazan a los que llegan en nombre de Jesucristo.

Gracias, en definitiva, a quienes acogéis la voz que señala que «todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más “otros”, sino solo un “nosotros”, grande como toda la humanidad» (Francisco, JMMR 2021).

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana

(Conferencia Episcopal Española)

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Conferencia sobre Isabel la Católica, en Guadix

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Conferencia sobre Isabel la Católica, en Guadix

Será el miércoles, 29 de septiembre, en el patio del ayuntamiento accitano, a las 19´30 h

Una conferencia sobre Isabel la Católica se va a celebrar el próximo miércoles, 29 de septiembre, en Guadix. Tendrá lugar en el patio del ayuntamiento accitano, a las 19´30 h., con asistencia libre hasta completar el aforo. “Isabel la Católica, la Mujer” es el título de la conferencia, que será pronunciada por el sacerdote granadino, Manuel Reyes, capellán de la Capilla Real de Granada.

Con esta conferencia, la Orden Franciscana Secular de Guadix sigue celebrando el VIII Centenario de su fundación

Isabel la Católica 1

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Ha partido a la Casa del Padre el sacerdote Vicente Cruz Gil

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En la noche de este pasado viernes 24 de septiembre, ha fallecido el sacerdote Vicente Cruz Gil a la edad de 91 años. Descanse en paz.

La capilla ardiente se instalará en el velatorio de los bethlemitas de La Laguna, el domingo 26 de septiembre, a partir de las 8:00 horas. Posteriormente, a las 14:00 horas será el traslado a la Catedral y a las 15:00 horas se celebrará la misa exequial.

Vicente Cruz Gil era natural de La Laguna, nació el 8 de septiembre de 1930 y fue ordenado presbítero de manos del obispo Pérez Cáceres el 30 de mayo de 1954.
Tras estudiar en el Seminario Diocesano, su última etapa académica (1957-1959) la cursó en Roma. Concretamente, en la Universidad Gregoriana donde se licenció en Teología Dogmática.

A lo largo de su vida ministerial desempeñó diversas responsabilidades. Tras su ordenación fue destinado a Santa Cruz de La Palma como coadjutor de la parroquia de San Francisco. Un año más tarde fue nombrado ecónomo de San José en Breña Baja. En 1956 regresó a Tenerife al ser nombrado ecónomo de San Antonio en Granadilla.

A partir de 1959 fue asumiendo otros encargos ministeriales: canónigo penitenciario de la catedral, pro-rector y profesor del Seminario Diocesano, vice-secretario y vice-canciller del Obispado…

En 1985 fue nombrado párroco de Santo Domingo de Guzmán en La Laguna. En esta comunidad permaneció como párroco hasta 2001.
Cruz Gil también ejerció como capellán en diferentes momentos de su vida. Asimismo, fue delegado diocesano de Liturgia y consiliario diocesano de la Adoración Nocturna.

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Cofrades, a la calle

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Emociona toparte con la verdad última del ser. Ocurrió el domingo 19 de septiembre. Siete de la mañana. Calle Vendeja en Málaga. La imagen de Cristo, redentor del mundo, retornaba a las calles junto a otras 12 imágenes más. Málaga en silencio, autobuses transportando en la mañana del domingo a más usuarios de lo habitual, oraciones que salpicaban el centro. Impresionante imagen de la Piedad entrando en Catedral precedida por el Cristo de la Agonía.

Aquel sábado fue un día significativo en lo que a devoción sentida se refiere.  El silencio acompañaba el transcurrir de los sagrados titulares por Málaga.  Lejos del bullicio al que nos acostumbra la Semana Santa. Lo de ayer fue de nota.  Emocional y teológicamente hablado. Popular y religiosamente, expresó el cariño de los fieles a las distintas advocaciones de Cristo o María, trasladadas en andas.

La vuelta a las calles de las procesiones, se hizo bien.  Con sentido común. Y generó algunas reflexiones.  Quien estaba inquieto por la falta de culto público a los sagrados titulares ¿seguirá con la misma inquietud por dar culto público a Dios con su vida cristiana? Si es afirmativo me alegro. Es necesario ser coherentes.  Precisamente en esta dirección, es necesario seguir cuestionándose.  ¿Es necesario volcar tanto patrimonio a las calles si con unas ligeras andas el pueblo arropa a los sagrados titulares? ¿Sin espectáculo soberbio para los sentidos se alimenta la fe del pueblo? ¿Vincular, a la luz de la oración, una potentísima acción social a las hermandades sustituiría la imparable carrera de adquisición patrimonial? Valorando el buen hacer cofrade, salgamos de nuestros estrechos claustros para seguir creciendo como cristianos porque ayer una cuestión ya quedó despejada: uno de los grandes aciertos de las hermandades y cofradías es que propician el encuentro con Cristo. Algo impresincible para alimentar la fe cristiana.

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Beato Marcos Criado, misionero en La Alpujarra

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Uno de los beatos cuya fiesta se celebra el 25 de septiembre nos toca de cerca pues su martirio tuvo lugar en la vecina provincia de Granada, concretamente en la localidad de La Peza, en la Alpujarra, que pertenece a la diócesis de Guadix.

Nació en Andújar en 1522 a cuyo convento de trinitarios acudía con asiduidad. Al morir su madre, la Virgen le comunicó en sueños que debía entrar en la orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos (trinitarios) a lo que él accedió.

Tras varios destinos en conventos de Jaén, fue enviado a evangelizar a los numerosos moriscos que habitaban en la zona de La Alpujarra. Su misión, llevar la palabra de Dios con el espíritu trinitario que “nunca es la espada sino la palabra y la fe”. Aún así, en numerosas ocasiones sufrió todo tipo de ataques violentos: apaleado, atado a un árbol durante días, amarrado a la cola de un caballo y arrastrado por los caminos…

En 1568 hubo un gran levantamiento de los moriscos que mataron al párroco de La Peza. Marcos ocupó su lugar y al año siguiente fue apresado, apaleado y atado a una encina boca abajo. Al cabo de un día entero seguía cantando salmos y palabras de perdón, por lo que lo apedrearon. A los tres días, para confirmar su muerte, le sacaron el corazón.

Málaga trinitaria

En la diócesis malagueña, hasta el momento de su cierre por la desamortización de Mendizábal en 1835, hubo siete conventos trinitarios entre las ramas de calzados y descalzos. Los calzados fueron: Marbella (1486), Málaga (1491), Coín (1505) , Ronda (1607). Por otra parte, los trinitarios descalzos fundaron en Ronda (1607), Antequera (1637) y Málaga (1651).

Actualmente, están presentes en Antequera, donde se establecieron en 1987 y donde viven tres religiosos, y en Málaga, en la parroquias de la barriada de La Palmilla en la capital, adonde llegaron en 1992 y donde trabajan otros tres. De acuerdo a su vocación de redención de cautivos, su servicio ha estado siempre ligado a la Pastoral Penitenciaria donde uno de sus miembros, Andrés González, es delegado episcopal. Atienden los centros penitenciarios de Málaga y Archidona y, desde la Fundación Prolibertas, ayudan a la reinserción de ex reclusos. En las parroquias de Málaga, además, su trabajo va muy unido al de Cáritas debido a las particularidades de la feligresía que atienden.

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Primer Aniversario de la creación del Economato Diocesano Padre Antonio Valdivielso

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Un día como hoy del pasado año se inauguraba con motivo de la Festividad de Nuestra Señora de la Merced el Economato Diocesano Padre Antonio Valdivielso situado en la Parroquia de San Rafael y San Gabriel de Jerez de la Frontera.

Inauguración del Economato Diocesano Padre Antonio Valdivielso

El 24 de septiembre de 2020 la Diócesis vivía la celebración de una Festividad de Nuestra Señora de la Merced diferente. Debido a la situación que nos encontrábamos en aquel momento la Virgen, patrona de la ciudad de Jerez, no podía salir a las calles de la ciudad, aunque se celebró en su Basílica la tradicional Eucaristía, los devotos esta vez no podían rezar en las calles a su madre. Por este motivo, desde la Diócesis se decidió conmemorar este día tan importante para Jerez de la Frontera con la inauguración de nuevo Economato Diocesano Padre Antonio Valdivielso, lugar que iba a ayudar a partir de ese momento a tantas familias que por la pandemia o cualquier circunstancia no podían cubrir las sus necesidades básicas.

A partir de este obra de amor al prójimo el Economato Diocesano Padre Antonio Valdivielso atiende mensualmente a 698 familias de distintas zonas de la ciudad de Jerez, donde gracias a la labor de los que allí colaboran hacen posible que todas esas personas puedan obtener alimentos y cubrir de esta forma sus necesidades básicas. Asimismo, este Economato Diocesano Padre Antonio Valdivielso sigue ampliando su familias a las que se ha unido las Hermanas de la Cruz de Jerez de la Frontera.

Por último, recordamos que este Economato Diocesano Padre Antonio Valdivielso, situado en la Parroquia de San Rafael y San Gabriel, fue visitado por Monseñor José Rico Pavés al día siguiente de su Toma de Posesión en el primer templo de la Diócesis. Tras celebrar la Eucaristía en el templo diocesano el Obispo de Asidonia-Jerez conoció la importante labor que se realiza en este lugar, los colaboradores y distintas personas que hacen posible su funcionamiento.

Monseñor Rico Pavés visitando el Economato Diocesano Padre Antonio Valdivielso

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Abierta la fase diocesana para estudiar una posible causa de canonización de la Sierva de Dios Rosario Granados

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Abierta la fase diocesana para estudiar una posible causa de canonización de la Sierva de Dios Rosario Granados

Tras la Santa Misa celebrada en Chauchina el jueves 23 de septiembre, aniversario del centenario de su fallecimiento y con la que concluyó la Novena en honor a la Virgen del Espino, en su ermita.

Desde ayer jueves, 23 de septiembre, con la lectura pública del Decreto del Sr. Arzobispo, ha quedado constituida la comisión que, en su fase diocesana, estudiará una posible causa de canonización de la Sierva de Dios Rosario Granados. Tras la invocación al Espíritu Santo, para que estos trabajos diocesanos sean guiados para la santidad, los miembros de esta Comisión en su fase diocesana prestaron juramento en la labor que, a partir de ahora, llevarán a cabo, para investigar la fama de santidad y virtudes de la Sierva de Dios, de gran devoción popular ya en Chauchina y provincia.

En esta Comisión forman parte el Delegado diocesano para las Causas de los Santos, D. Eduardo García, así como el Promotor de Justicia, el sacerdote D. Pau Codina, y la notario, Dª Valentina Gobbo. Ante el Pueblo de Dios congregado para participar en la Eucaristía y en el acto de apertura de la fase diocesana, todos ellos prestaron juramento.

EUCARISTÍA
Previamente a este acto, en el que la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Espino Coronada ha sido parte actora en la causa, el Vicario General, D. Francisco Javier Espigares Flores, en representación del arzobispo D. Javier Martínez, presidió la Eucaristía, con la que dicha Hermandad daba también por concluidos los cultos en honor a su patrona. Una apertura diocesana que coincide asimismo con el centenario del fallecimiento de la Sierva de Dios, Rosario Granados.

D. Francisco Javier Espigares trasladó el afecto caluroso del arzobispo, cuyo deseo “de iniciar esta causa de canonización era grande desde hace muchos años, porque veía una mujer sencilla, de fe, de piedad, de sufrimiento, que tuvo la gracia de Dios de perdonar al asesino de su hijo y la gracia de la sanación de la mano de la Virgen”, explicó el Vicario General.

A la Eucaristía y acto de apertura de la fase diocesana asistió también el postulador de la Causa, D. Francisco Tejerizo, quien dio lectura a la biografía de la Sierva de Dios y de la solicitud para que sea estudiada su fama de santidad y un día pueda ser reconocida por la Iglesia como beata o santa.

En su homilía, el Vicario General habló de Rosario Granados y de la santidad a la que todos estamos llamados, porque “la santidad es para todos, no para héroes o semihéroes”, afirmó. “Que nos adentremos en ese misterio de santidad con el que Dios quiere iluminar nuestra vida y el mundo”.

Rosario Granados es conocida como “vidente” de Nuestra Señora del Espino, en el pueblo granadino de Chauchina, cuando un Lunes Santo de 1906 se le apareció la Virgen que le curó las llagas que padecía y desprendían un mal olor, lo que le obligaba a estar sola y alejada de la gente. Asimismo, la fama de santidad de Rosario Granados llegó por el perdón que otorgó al asesino de su hijo, que murió apuñalado, “como la Virgen perdonó a los verdugos de su Hijo”, afirmó entonces.

Los restos mortales de la Sierva de Dios Rosario Granados se encuentran en una pequeña cripta, junto al camarín de la Virgen del Espino.

Paqui Pallarés

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P. Emilio Rodríguez: “La pastoral penitenciaria es una experiencia que marca la cabeza pero, sobre todo, el corazón”

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Padre Emilio Rodríguez Claudio, vicario general y superior de la comunidad de agustinos en Huelva. 


Entrevista concedida al programa El Espejo de la Iglesia de Cope Huelva (24/09/21):

Vicario general de la diócesis de Huelva, prior de la comunidad de agustinos, capellán del centro penitenciario, consiliario de Manos Unidas y algún que otro encargo pastoral más. Su día a día debe ser intenso con todos los encargos pastorales que lleva adelante…

Efectivamente, es intenso, pero cuando las cosas se hacen con ilusión, con alegría  y con ganas de hacerlo lo mejor posible, la intensidad del día da para mucho.

Son días especiales para la comunidad de agustinos en Huelva que, justo este pasado domingo, cumplió nada más y nada menos que 25 años de presencia en nuestra diócesis, si es verdad que hubo una presencia anterior, a principios del siglo XX. ¿Cómo fue la celebración?

Fue una celebración muy entrañable que organizó especialmente la Hermandad de la Buena Muerte. Una acción de gracias en la Eucaristía en el Convento de las Madres Agustinas, que presidió el obispo, D. Santiago, donde se bendijo un banderín de San Agustín para la Hermandad y, posteriormente, la Junta de Gobierno me dio la sorpresa de entregarme la Medalla de Oro de la hermandad. Fue muy entrañable. Las palabras de la homilía de D. Santiago fueron muy profundas, hablando de la vida consagrada y de su presencia en la diócesis y, especialmente, de los agustinos. Estuvieron presentes los compañeros sacerdotes que fueron superiores de la comunidad durante estos 25 años –P. Esteban Labrador de la Parte y P. José Izquierdo Mucientes- y fue un mirar atrás y decir, por Dios, 25 años cómo han pasado sin darnos cuenta… Y, sobre todo, pensar que nosotros vinimos a servir y aquí seguimos, sirviendo para lo que el Señor quiera y para lo que nuestro Pastor quiera.

¿Cómo es el día a día de la comunidad de agustinos, residente Aljaraque?

El día a día es como el de cualquier comunidad religiosa. Por la mañana, bien temprano, tenemos la oración comunitaria de laudes y ya luego cada uno, después de desayunar, va a la tarea que tiene encomendada. Ahora mismo somos cinco sacerdotes los que conformamos la comunidad y atendemos las tres parroquias, el centro penitenciario, echamos una mano también en el colegio de las agustinas… Y eso va llenando nuestro día. Nos encontramos también durante y después de las comidas, cuando echamos un ratito de charla y de compartir lo que hacemos a lo largo del día. Nuestra vida está hecha de oración, trabajo y de vida de comunidad.

Usted es el único de la comunidad actual que permanece en Huelva desde el principio, desde 1996, fecha desde la que se hizo cargo de la capellanía del centro penitenciario de Huelva y que fue cuando se creó el Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria, del que fue el primer director. Precisamente hoy viernes celebramos la festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias. ¿Cómo está viviendo el equipo de la pastoral penitenciaria estos días?

Pues con mucha ilusión. Hoy hace también 25 años que, por primera vez, el equipo entró en la cárcel, en la festividad de Nuestra Señora de la Merced. Este año se está preparando con unos actos muy sencillos. Nos vamos a reunir mañana en la Casa de Ejercicios de la Cinta y vamos a dar gracias como lo hacemos los cristianos, con  la Eucaristía. Y luego nos reuniremos un ratito para compartir una copa de vino y reencontrarnos, porque hay mucha gente que ha pasado durante estos años por la pastoral penitenciaria y que ya, por distintas circunstancias, no participa de la acción de la capellanía y de la pastoral. La intención es reunir a los que estuvieron y a lo que están para celebrar el gozo y la alegría de ese servicio fundamental a la Iglesia de Huelva y, especialmente, a aquellos que más lo necesitan. Yo creo que son los más pobres de entre los pobres y este equipo de pastoral penitenciaria se ha entregado con alma corazón y vida a esa tarea que le encomienda la Diócesis de Huelva.

Además, durante este tiempo de pandemia, el equipo de pastoral penitenciaria ha buscado las fórmulas posibles para estar cerca de los internos y de sus familias…

Efectivamente, ese ha sido un trabajo muy especial de nuestros voluntarios, que han estado en contacto entre ellos, han realizado otras tareas, se han dedicado a hacer mascarillas, han trabajado de una manera impresionante, pero además de eso, han buscado la manera de poder seguir relacionándose tanto con los internos como con las familias que, en momentos de tanta dificultad estaban muy faltos de comunicación, entre ellos y con la cárcel. Yo quiero agradecer el trabajo del director del secretariado, Antonio Sánchez, que ha estado al pie del cañón durante todo este tiempo de la pandemia, manteniendo muy arriba el ánimo de todo el equipo que estaba sufriendo porque no podía realizar su tarea en el centro.

¿Cuánto ha aprendido en estos 25 años? ¿Cómo ha evolucionado el Padre Emilio que llegó en 1996 hasta hoy día?

El que llegó en 1996 a Huelva venía sin tener ni idea de lo que significaba la pastoral penitenciaria y el trabajo en la cárcel. Sí es cierto que nos introdujeron los que en aquel momento estaban de capellanes, D. Víctor Bermúdez y D. Eugenio Lobo, y nos ayudaron mucho a iniciar la tarea. También había un grupo de voluntarios que llevaba unos años trabajando en la cárcel antigua (algunos de ellos continúan trabajando en el actual centro penitenciario). He aprendido mucho de nuestro voluntariado y también de la gente que está en la cárcel, tanto de los presos como de los funcionarios. Ha sido y sigue siendo una experiencia magnífica que deja unas enseñanzas realmente impresionantes y que marcan la cabeza pero, sobre todo, el corazón. He podido ver cómo mi vida ha cambiado en estos 25 años en ese servicio que venimos haciendo a la Iglesia diocesana.

La semana pasada con el encuentro del clero se dio el pistoletazo de salida al nuevo curso pastoral. ¿Cómo se plantea la vida de la Iglesia diocesana en estos próximos meses?

Nos lo decía D. Santiago en la carta que nos ha escrito a todos los diocesanos. En primer lugar, tenemos de alguna manera que salir de las circunstancias en las que nos ha dejado la pandemia. Yo no sé si la pandemia nos ha hecho mejores o peores, pero sí nos ha cambiado la vida y ha cambiado también la vida de la diócesis. Durante mucho tiempo hemos estado encerrados en casa, no hemos podido realizar las actividades pastorales, no hemos podido vernos y encontrarnos… El obispo nos dice que es momento de superar todo esto, de volver a ponernos en marcha y también en un tiempo nuevo, porque a D. Santiago le tocó llegar en medio de la pandemia y ha tenido también muchas dificultades para poder acceder a todas las actividades, a las parroquias… Esto va cambiando, gracias a Dios, y este tiempo nuevo significa un esfuerzo nuevo también por parte de todos para seguir trabajando y seguir llevando el mensaje de la buena noticia de la salvación donde el Señor nos ha puesto a cada uno de nosotros. Este año está marcado por el trabajo que tenemos que hacer a nivel diocesano del Sínodo de los Obispos, que nos va a ocupar prácticamente todo el curso; también por la celebración que continúa del Año Familia Amoris Laetitia y, si es posible, aunque creo que será difícil porque estos temas nos van a ocupar mucho tiempo, empezaremos con el Sr. Obispo a trazar las líneas del nuevo plan de pastoral. Sé que D. Santiago tenía mucho interés en que se pusiera en marcha a finales de curso y, si podemos, también lo haremos.

 

 

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